09/07/2010

Crisis del clero católico

El teólogo y antiguo prorrector de la UCL Gabriel Ringlet considera que la Iglesia debe practicar un discurso ético sobre la sexualidad más positivo y más valorizador, con el fin de luchar contra los abusos de su clero. La Iglesia debe también preguntarse sobre el modo de vida de este clero, compuesto por los obispos, sacerdotes seculares y religiosos.

Yo añadiría que la jerarquía de la Iglesia católica debe renunciar al clericalismo, raíz de todos los abusos de confianza y de poder de “los mercaderes del Templo”, que desde el interior de la Iglesia misma la traicionan.

Esta renuncia, claramente exigida en el Evangelio por Jesús a sus apóstoles, pondría en evidencia a quienes desde dentro del clero traicionan a la Iglesia, sirviéndose de ella para sus intereses particulares, y haría volver a la Casa Común a los fieles, tanto laicos como clérigos o religiosos que, siguiendo a Jesús, practican la pobreza evangélica.

La terrible crisis de credibilidad que atraviesa la Iglesia católica a causa de los escándalos de su clero, se ha visto brutalmente amplificada por la revelación de la vida depravada del fundador de los legionarios de Cristo y por el tsunami de informaciones fidedignas sobre las agresiones sistemáticas cometidas por clérigos y autoridades de la jerarquía, contra niños y jóvenes inocentes confiados a su cuidado pastoral.

Todavía no se ha hablado de manera tan masiva de los abusos cometidos sistemáticamente por elementos descarriados del clero y de su jerarquía contra las mujeres. Este escándalo está por llegar.

Tampoco se ha hablado de quienes, perteneciendo al clero, traicionan sistemáticamente a la Iglesia, sirviéndose de ella para sus intereses económicos particulares.

Ayer, a las siete y cuarenta y cinco de la mañana, pude seguir en directo una entrevista radiofónica con Gabriel Ringlet sobre los clérigos pederastas belgas ante la justicia de su país. He aquí su contenido, para cuya traducción he tenido en cuenta el original del texto hablado en francés, disponible en rtbf.be info, y su versión escrita y parafraseada por el entrevistador. He adoptado como título de la entrevista una frase que me parece más adecuada al conjunto del texto oral que la elegida para su versión escrita en francés. También he clarificado los títulos de los párrafos.

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Los clérigos pederastas ante la justicia belga

Entrevistado por Bertrand Henne, Gabriel Ringlet, sacerdote, teólogo y antiguo prorrector de la UCL piensa que la Iglesia Católica “no fue suficientemente diligente” para proteger a los niños de los abusos sexuales y “que durante mucho tiempo ni siquiera tuvo conciencia de la amplitud del problema de la pederastia, que actualmente está hundiendo en el desprestigio a la Iglesia católica. “Personalmente estoy muy herido por la amplitud de lo que sucede; lo están igualmente muchos colegas y muchos católicos. Precisamente porque nos sentimos afectados en el núcleo de la buena nueva del evangelio, en su mensaje de libertad, sobre todo interior, cuyo afán es poner de pie a los más débiles y a los más frágiles”.

“Un vicio de construcción” en el aprisco del Buen Pastor

“La amplitud” de este fenómeno es para Gabriel Ringlet “una sorpresa. Ya había estado bastante cerca de estas cuestiones, por haber seguido muy de cerca el asunto Julie y Mélissa, al haber acompañado durante varios años a los padres de estas niñas. Ya había recibido en aquella época una serie de testimonios de gente que hablaba por la primera vez. Pero la amplitud que este problema acaba de tomar me parece inmensa.

Dicho esto, no querría absolutamente que se aislara a los pederastas. Finalmente ellos mismos son a veces víctimas. Por supuesto la justicia debe trabajar plenamente, pero es necesario también preguntarse sobre qué terreno pudo nacer un día esta pederastia.

Cuando oigo la actualidad, me digo a veces que se está delante de un aprisco. Se está declarando fuerte y claro que hay una serie de ovejas negras que deben ser eliminadas absolutamente. ¿Nos preguntamos suficientemente sobre los cimientos de este aprisco? ¿No hay finalmente en alguna parte un vicio de construcción?

Pienso que la Iglesia tiene un discurso sobre la sexualidad que es o angélico, o totalmente negro y negativo: el mundo está pervertido, estamos en una cultura de muerte. Un discurso muy muy negro o, por antítesis, un discurso que consiste en mostrar el Everest, como si todo el mundo fuera capaz de escalar el Everest. Encuentro que ese discurso tiene un terrible efecto perverso, ya que conduce a una cierta inmadurez sexual. No hay que aislar a los clérigos: hay mucha más pederastia, incluso entre la gente casada, la que no es madura a nivel sexual. La Iglesia no va a salir de su atolladero actual simplemente estigmatizando a los culpables; debe cuestionarse sobre su propia cultura, su propio discurso”.

“Quien se encarama muy alto puede resbalar y caer muy rápidamente”

Gabriel Ringlet prosigue: “Pienso que la Iglesia debe preguntarse también sobre el estilo de vida que impone a los sacerdotes. No creo que el celibato como tal conduzca necesariamente a más pederastia. Mientras que un método de vida aparte del común, en el que el sacerdote no ejerce un oficio análogo al de sus contemporáneos, en el que incluso se viste de manera diferente, da como resultado que se le considere un poco como un hombre sacralizado, como un hombre que está fuera del mundo. Esto es extremadamente peligroso, porque cuando alguien está en esa postura puede resbalar y caer muy rápidamente. Y eso también puede volverle inmaduro.

Así pues, si la Iglesia no trabaja a la vez sobre su discurso ético (que debe ser mucho más positivo, mucho más alentador, mucho más valorizador) y sobre el estilo de vida de los sacerdotes, no llegará al final de esta terrible crisis”.

Según Gabriel Ringlet, si la ley del silencio reinó durante tanto tiempo, es porque “por una parte, los responsables de la Iglesia no tuvieron en cuenta la amplitud del fenómeno. Y la segunda razón, es porque siempre se ha querido lavar su ropa sucia en familia. Del lado del corazón mismo de la Iglesia, se consideraba que ese asunto se debía administrar entre la gente de la casa. El discurso de transparencia es muy reciente, así como el hecho de decir que la justicia de los hombres debe ocuparse del asunto”.

Gabriel Ringlet "cree que el cardenal Danneels, cualesquiera que sean lo hechos que se hayan cometido, participaba en un sistema más amplio, vigente en otros países como en el nuestro. Y era un poco grave que no haya tenido esta lucidez. Pero eso ya sucedía en la cumbre de la Iglesia”.

“Espectacularización” de la justicia

Para Gabriel Ringlet, la propia Iglesia “no debe mezclarse para nada en una comisión, como era el caso antes. Es indispensable que las víctimas dispongan de un lugar donde puedan hablar en total seguridad y con plena confianza. Y en este punto la justicia está al pie del muro. Que ella misma haga esta comisión”.

Sobre la polémica que nace de la manera en que la justicia trabaja, Gabriel Ringlet lamenta la “espectacularización. Que la justicia investigue, claro que sí; que haya registros, es absolutamente normal. ¿Pero por qué con esta visibilidad? ¿Por qué este espectáculo? Esta comisión era una buena intención, pero el infierno está empedrado de buenas intenciones”.

Hay una forma de lucha de poder entre estas dos grandes instituciones que son la Iglesia y la justicia, considera Gabriel Ringlet: “La Iglesia tiene de verdad la culpa de crisparse sobre esta cuestión, porque pienso que estamos en un Estado laico, que debemos estar en un Estado que es políticamente laico, pluralista y que ninguna institución, tanto una iglesia como una laicidad, ninguna institución puede substituirse al Estado, sobre ningún plano. Pero lo que habría que evitar es que haya corrientes que tengan el deseo de herir simbólicamente a una institución particular. Sería completamente injusto. El papel del Estado es procurar que cada institución particular se exprese lo mejor posible en su propio lenguaje”.

Con respecto a la actitud de Benedicto XVI sobre estas cuestiones, a Gabriel Ringlet le gustaría mucho que el “papa, hoy, pronuncie un discurso que sea alentador, que anime al público, que exponga el corazón del evangelio, más bien que estar a tal punto crispado y a tal punto a la defensiva. Mientras la Iglesia esté a la defensiva, no se llegará a progresar sobre estas cuestiones”. Benedicto XVI debería ser capaz de operar este cambio de discurso “si de verdad permitiera a la base asumir sus responsabilidades, es decir, si viviera de verdad la colegialidad. Lo que no es el caso por el momento”.

Fuentes orales y escritas de la entrevista de B. Henne: rtbf.be info
Colaboración Escrita de A.L con B. Henne

08.07.10 @ 23:57:58. Archivado en Sociogenética, Ética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate, Bélgica

01/07/2010

Solidaridad jesuita con los Adivasis

La palabra adivasi significa "los que están ahí desde el principio" y se utiliza en la India para designar a las poblaciones indígenas llamadas en Inglés "tribales".

Los Indios no aborígenes tratan a menudo a los Adivasis como "primitivos" y los clasifican con la casta de los "intocables".

Por lo general los Adivasis viven en zonas remotas y se mantienen al margen de la corriente principal de la civilización indoeuropea. Han sido sistemáticamente ignorados por los otros indios hasta la época del Raj británico, cuando la exploración metódica de los territorios por los colonizadores los "redescubrió". No son un grupo homogéneo. Así, por ejemplo, Sri Lanka tiene su propio pueblo aborigen, los Veddas.

Durante los siglos XIX y XX, un número considerable de Adivasis se han convertido al cristianismo, en particular en el centro de la India y en los estados del nordeste.

Muchos grupos tribales entre los más pequeños son muy sensibles a la degradación ecológica provocada por la modernización de la India. La industria forestal y la agricultura intensiva han demostrado ser destructivos para las zonas forestales, que durante siglos fueron utilizadas por los Adivasis para su agricultura de roza y quema

"En 20 ans, une transformation s'est progressivement réalisée parmi les Santals de la région des Rajmahal Hills. Ils progressent en prise de conscience critique, en contrôle sur leurs ressources, en participation aux prises de décision et en détermination à prendre enfin eux-mêmes en mains leur destin. Au coeur de cette transformation est un petit groupe de jésuites, eux-mêmes constamment transformés dans leur action quotidienne avec d'autres et leur collaboration avec des gens, s'imprégnant de leurs valeurs, redécouvrant que le Royaume de Dieu est déjà présent ici, parmi les pauvres." (1)

En 20 años, se ha realizado de forma progresiva una transformación entre los Santales de la región de las colinas de Rajmahal. Avanzan en la toma de conciencia crítica, en el control de sus recursos, en la participación a la toma de decisiones y en la determinación a controlar por fin ellos mismos su destino. En el corazón de esta transformación se encuentra un pequeño grupo de jesuitas, que se transforman constantemente ellos mismos en sus actividades diarias con los demás y en su colaboración con la gente, asimilando sus valores y redescubriendo que el reino de Dios ya está aquí entre los pobres.

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Narrativas jesuitas:
Abogado entre los Adivasis
por J. Stanny SJ,
SHAKTI-LAHRC, Gujarat, India

"Viendo a la multitud, {Jesús} se conmovió por ellos, porque andaban maltrechos y postrados, como ovejas sin pastor." (Mt 9,36)

Cuando empecé mi ministerio como abogado entre los Adivasis, los tribales y las poblaciones indígenas de Gujarat, India, como miembro del Centro de Derechos Humanos SHAKTI-LAHRC que la Compañía lleva en Gujarat, tuve la misma sensación que quizá invadió el corazón del Maestro cuando dijo “Andaban como ovejas sin pastor”.

En la India, la población de los Adivasis constituye el 8% del total, en Gujarat el 15% y en la zona donde estoy trabajando oscila entre el 65 y el 98%. Los Adivasis han tenido que enfrentarse y siguen enfrentándose a varios retos. Entre ellos a una crisis de identidad, a la erosión de su propia cultura, a una crisis de unidad y de dignidad, a la pérdida de control sobre sus recursos naturales y a la violación de sus derechos humanos. Una de las principales causas de esta situación es la falta de un ‘pastoreo’ basado en los valores típicos de los Adivasis, que llevaría a este pueblo hacia verdes pasturas. En esta coyuntura, se pensó y se esperó que “un día su propio pueblo sería el líder”. Y con esta esperanza empezamos nuestro ministerio para promover el liderazgo entre los Adivasis. Hoy despuntan algunos signos que nos llevan a pensar que nuestros esfuerzos están dando fruto.

Hace 42 años se construyó un dique, llamado Ukai, lo cual llevó a desplazar 150 aldeas de Adivasis, sin una digna compensación y sin reasentamiento. Se suponía que el dique iba a tener dos grandes canales: el canal de la izquierda, que iba más allá de la ciudad de Surat, y el canal de la derecha, que hubiera tenido que irrigar 59 aldeas Adivasis. El canal de la izquierda está funcionando, pero no así el de la derecha. La gente creyó que sus líderes iban a proveer, pero esto no ocurrió.

Hace tres años, la gente empezó a tomar conciencia de lo que ocurría y algunos líderes Adivasis tomaron la iniciativa. Bloquearon las calles y obligaron el Gobierno a cumplir con su promesa. La promesa no se ha mantenido. Así que han llevado al Gobierno ante el Tribunal Superior, para que cumpla con su promesa.

En una remota ciudad, llamada Songadh, 250 hombres y mujeres Adivasis han estado vendiendo hortalizas durante años. Ahora han sido obligados por extranjeros a quedarse en las afueras de la ciudad y se ven acosados por múltiples elementos. Ellos (hijos e hijas de la tierra) no tienen sitio para vender sus bienes, y me recuerdan lo que dijo Jesús “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza”. Las mujeres tomaron la iniciativa, fueron a hablar con varias autoridades, pero todo fue en vano. Ahora han llevado a las autoridades municipales ante el Tribunal Superior para que se les devuelvan sus derechos.

La gente lucha por su dignidad y por recuperar su unidad e identidad. Su lucha continua para obtener sus derechos sobre las tierras es un buen ejemplo de su toma de conciencia y del liderazgo que los Adivasis van asumiendo cada vez más.

La celebración del Día de las Poblaciones Indígenas, el festival cultural Adivasi que tiene lugar cada año en Songadh y las bodas en masa, ceremonia durante la cual se han casado 29 parejas de diversos grupos, ignorando sus diferencias religiosas, políticas y geográficas nos hacen ver que se está dando una transformación, por lenta que sea.

Las bodas en masa han sido una ocasión particular para alegrarnos, ya que en la India (y quizá en todas partes) la gente gasta mucho dinero para las bodas. Para los ricos esto no es nada, pero ¿cómo afrontar este gasto si se es pobre? A todos les gustaría celebrar su boda a lo grande, y a todos los padres les gustaría que la boda de sus hijos se celebrara por todo lo alto. Pero la pobreza es un verdadero problema y conduce a unos cuantos a escaparse y a empezar a vivir juntos. Esto causa problemas a la comunidad. Incluso los que se casan no están registrados, y así ni ellos ni los hijos tienen derecho a los servicios sociales.

Las bodas en masa se planearon teniendo en cuenta todo esto. Sirvieron de plataforma para que muchos se casaran ‘bien’ pero sin gastar mucho, y les dio la posibilidad de recibir dones de otros. Además reciben certificados de Registro de matrimonio y pueden obtener beneficios de los planes de gobierno.

Todas estas iniciativas están ayudando a los Adivasis a sentirse y a crear comunidad, con una plataforma para hacer oír su voz, y hacerlo con confianza, orgullo y gozo repitiendo el eslogan “Jai Adivasi, Jago Adivasi” ¡Victoria a los Adivasis, que los Adivasis se despierten!).

J. Stanny SJ (Jebamalai Stanislaus)
SHAKTI-LAHRC (Legal Aid and Human Rights Centre)
Songadh, Gujarat, India
Email:
sanny.jeba@gmail.com, shaktilahrc@gmail.com

Fuentes complementarias de información: (1) Vivre la foi qui fait la justice à Kodma : Voyage en Inde avec les jésuites engagés auprès des populations indigènes :

http://www.jesuites.com/actu/2009/kodma.htm
http://www.adivasi.net/

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Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)

 01.07.10 @ 15:50:40. Archivado en Sociogenética, Antropología, Ética, Educación, Pro justitia et libertate, Geopolítica, Asia, Ecología 

28/06/2010

La alegría infinita de Díez-Alegría

Los días de duelo que compartimos a través del mundo los antiguos alumnos del padre José María Díez-Alegría, me brindan la ocasión de recordar mi deuda de reconocimiento por la orientación que tomó mi vida a causa de mi relación intelectual y académica con él.

Durante el año escolar 1959-60 tuve el privilegio de compartir muchos ratos de conversación con el padre José María Díez-Alegría, mi profesor de Ética en la Facultad filosófica complutense.

Explico las razones de este privilegio, tal como yo lo viví subjetivamente, con la seguridad de que cada uno de los antiguos alumnos del padre José María Díez-Alegría puede explicar el privilegio vivido en su caso propio. Lo mismo puedo decir de los muchos colegas y amigos que ha tenido durante toda su vida: el privilegio que les reservaba a todos y a cada uno derivaba de sus ilimitadas sencillez, bondad y generosidad. Estas virtudes suyas, compañeras inseparables de su excepcional inteligencia, las descubrimos muchos de sus discípulos de la facultad filosófica complutense tanto en sus clases como al lavar y secar los platos con él en la cocina de la comunidad jesuita.

Siguiendo una tradición ancestral de las facultades jesuitas, una de las disciplinas de cada curso del programa académico debía organizar el solemne acto público "mensualis". Éste acto consistía en la defensa de un importante conjunto de tesis por un estudiante-defensor, frente al ataque, lo más severo y formal posible de las tesis, en primer lugar por dos estudiantes-adversarios de la misma clase que el defensor, con facultad de atacar las tesis de su elección, y luego por los profesores de la facultad e invitados del exterior. La frecuencia de este acto solemne, a pesar de su nombre, no era de una vez al mes, sino de una vez al año.

Aquel año escolar 1959-60 la disciplina escogida para los cursos de licenciatura fue la Ética. El padre Díez-Alegría, responsable de la materia, me designó a mí como defensor de las tesis presentadas ya por él hasta ese momento del año. Nos encontrábamos hacia la mitad del año escolar. La preparación de mi defensa para el acto público, me ofreció la ocasión de trabajar en estrecha colaboración con él, motivando, estructurando, profundizando y argumentando las tesis a defender.

Recuerdo que al abordar la tesis sobre la propiedad privada me hizo observar el derecho que tenían los habitantes de las cuevas inhospitalarias, que había muy cerca de la facultad, de venir a ocupar las dependencias vacías de nuestro edificio... Su derecho de extrema necesidad era natural mientras que el nuestro era solamente positivo y limitado por el primero.

Imagino que me designó como defensor de sus tesis, preparando el paso siguiente de su atención por mi carrera académica como filósofo más bien que como electrónico -materia en que era conocida mi pasión tanto teórica como práctica-, puesto que unos meses después, recién obtenida mi licenciatura en filosofía, las autoridades de la provincia jesuita andaluza, informadas por mis profesores de la facultad complutense, me nombraron profesor de Ética y de Metafísica en el Seminario mayor de Córdoba, dependiente por aquél entonces de la Compañía.

Es muy posible que la investigación y la enseñanza de la electrónica me hubieran reservado una vida mucho más divertida y apacible que la de profesor de filosofía, que entre otras cosas me obligó a expatriarme y a asumir la dureza del exilio, pero siempre me ha consolado y servido de apoyo la reserva de infinita alegría que me procuraron mis maestros de Alcalá, entre los cuales destacaron para mí los padres Hellín, Caffarena y Díez-Alegría.

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José María Díez-Alegría ha sido al mismo tiempo valiente y sencillo, creyente y crítico, rebelde y fiel, cordial y contundente, afable y molesto, demoledor y constructivo, anti-institucional y eclesial, poeta e intelectual, humorista y comprometido, no marxista y "anti-anti-marxista", obediente y desobediente, intelectual y asequible, erudito y popular, maduro y enfant terrible, jesuita y jesuita (aunque sin papeles), y sobre todo y en una palabra, un hombre bueno.

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La alegría infinita de Díez-Alegría
por Pedro Miguel lamet

Publicado en Junio 25th, 2010

Esta madrugada se nos ha ido a punto de cumplir los 99 años de edad José María Díez-Alegria, un hombre libre, un gran cristiano, un personaje singular y un referente de la Iglesia española del siglo XX. Tuve la suerte de escribir su biografía, lo que me permtió largas horas de sabrosa charla con aquel conversador genial y ameno que era y aprender de él grandes lecciones vivas de cristianismo. En ese libro, "Un jesuita sin papeles", está cuanto sé de él. Aquí, a vuelapluma, una síntesis de su personalidad:

Decía, el genio de nuestra Literatura Baltasar Gracián, jesuita que tuvo problemas con la censura que “No hay en el mundo señorío como la libertad de corazón”. Algo en que curiosamente viene a coincidir el Concilio Vaticano II, cuando define la conciencia como “ese núcleo más secreto y sagrado del hombre en que está a solas con su Dios y cuya voz resuena en la intimidad” para poder elegir.

Su peripecia humana se puede dividir en tres partes. Como de la Virgen María se habla de antes del parto, en el parto y después del parto, la vida de Díez-Alegría podemos hablar de alguna manera antes del libro, en el libro y después del libro. Y cuando me refiero al libro hablo de "Yo creo en la esperanza", la obra que provocó el famoso escándalo en 1973.

1. Antes del libro. Es el periodo que va de su nacimiento al momento en que Alegría sufre una operación que le hace sentirse en peligro de muerte. Dentro de este periodo otros tres: su infancia y juventud, su formación en la Compañía de Jesús y su etapa de profesor.

22 de octubre de 1911, nace en Gijón, lo que quiere decir que José María es asturiano, lo cual ya es decir mucho.

“Yo nací en un banco”. La sucursal del Banco de España en Gijón. Familia católica tradicional. Excelentes padres, sencillos, cultos y buenos. Cuatro hermanos. Manuel y Luis llegarían a ser tenientes generales. Calle Santa Elena. Instituto Jovellanos. Gerardo Diego y congregante mariano.

Excelente estudiante de Derecho en Madrid y joven católico de derechas. Después de unos Ejercicios siente la vocación más al seguimiento del Jesús del Evangelio que al sacerdocio como tal. Ingresa en la Compañía y cuando estaba en el noviciado de Aranjuez en 1931 se produce la quema de conventos. Exiliado a Bélgica estudia filosofía junto a su gran amigo José María de Llanos. Allí comienza su crisis de fe los 25 años a partir de la duda filosófica de si el hombre puede tener certezas absolutas. Descubre que la fe es una gracia.

En 1937, destinado como maestrillo al Colegio de Villafranca, donde falto de paz duda de si debe dejar la Compañía, pero decide esperar. La luz se producirá en Granada donde con la lectura de San Juan de la Cruz y el estudio de la teología recupera la paz. Los superiores le destinan a profesor de Filosofía. Viaja a Oña y Portugal para preparar su tesis sobre la Ley Natural en Luís de Molina y los maestros de la Universidad de Evora. Que defiende en Roma en la Gregoriana en 1946.

De regreso a España hará otro doctorado en Derecho civil y ejercerá como profesor en la facultad de filosofía de los jesuitas de Chamartín en Madrid. Será un profesor modelo, cercano, humano y humorista que irá descubriendo el sentido social de los Padres de la Iglesia y un rector diferente. Tanto que a los tres años de superior es destituido y enviado a completar estudios durante un semestre sabático en Alemania. Aires nuevos. A su vuelta el contacto con el P. Llanos y el Pozo del Tío Raimundo será un revulsivo importante en su evolución posterior. Comienza a pronunciar conferencias de contenido social osada para aquellos años de franquismo y a convertirle en un posconciliar antes del Concilio. Durante el Vaticano II tendrá aportaciones importantes sobre la libertad de conciencia y la no violencia. En 1961 destinado a Roma. Su postura ante la ley del divorcio y otros problemas de la Iglesia italiana crean escándalo.

2. El libro: En 1971 mientras daba una conferencia en Lisboa cae enfermo. Mielopatía por espondelosis vertical. Operado en Madrid y convencido de que puede morirse decide escribir un libro en el que exponer sin rodeos todo lo que piensa sobre la fe, la Iglesia, el celibato, el marxismo. etc. Se lo comunica al general P.Arrupe, haciendo de objeción de conciencia a la censura. Al final el libro aparece en España y se convierte en un escándalo internacional. En nuestro país el escándalo es doble por la situación política y por sus dos hermanos, jefe del Estado Mayor y de la Casa Militar de Franco. Destituido como profesor de la Universidad Groriana vuelve exclaustrado a Madrid y se aloja en el Pozo del Tío Raimundo.

3. Después del libro. Junto con Llanos se convierte en un referente de la lucha por las libertades y el compromiso con los más pobres. En 1975 termina su periodo de exclaustración y dadas las circunstancias decide abandonar la SJ. Pero Arrupe le ofrece vivir de por vida en casas de la Compañía.

Tras esta azarosa vida cabe hacerse dos preguntas. ¿Quién es realmente Alegría? Y ¿qué significado tiene su figura para el mundo de hoy?

El día que recibió la medalla del trabajo, entre su amigo el hermano Burguillos (que le prestó el traje de su cuñado para el evento) y el autor de este blog.

I. ¿Quién era Díez-Alegría?

1. Todos los amigos de Alegría coincidimos en que tratar con él era además de un placer relacionarse con una rara avis en los tiempos que vivimos. Frente a los clichés preestablecidos de intelectual petulante, “cura comunista” y enfant terrible, el padre Díez-Alegría es un hombre sencillo, que como buen profesor matiza con exquisitez académica y al que además ni los más finos inquisidores han conseguido hallarle ni la más mínima herejía o heterodoxia en sus escritos. Pero sobre todo que es un hombre de fe, que se ha identificado con los pobres y marginados del Evangelio de Jesús. Un creyente que yo diría paradigmático, catalizador de una forma de entender la fe en nuestro tiempo. Es incluso un hombre piadoso, devoto de María de Nazaret, a la que sigue rezando el rosario diariamente. Y sobre todo es un hombre de esperanza.

2. Humanamente hablando era un hombre cercano, excelente conversador, amigo de sus amigos y que nunca ha perdido el sentido del humor. Hoy más que nunca nos conviene no olvidar que el humor es una forma de amor, un sonreír entre lágrimas que permitió a Cervantes encumbrar un loco y a Charles Chaplin convertir en héroe a un vagabundo marginal.

3. Es un hombre de Iglesia, a la que quiere en su sentido más original de koinonía, comunidad que pretende seguir a Jesus, pero no infantilmente, sino como hijo adulto y crítico, purificándola de la ganga que arrastra por los siglos. Una Iglesia “semper reformandam”, una Iglesia madre y santa pero también “casta meretrix”, como la llamaban los antiguos, que necesita hijos rompedores y críticos como José María.

4. Es un profesor y un pedagogo, dimensión que han mantenido siempre, no sólo cuando enseñaba Ética y Ciencias Sociales, sino cuando escribe sus libros o incluso artículos en los periódicos. Ha sabido expresar claramente su pensamiento sin pelos en la lengua y sin miedo, pero al mismo tiempo con tolerancia, respetando el pluralismo y el modo de pensar de los demás, con rigor de pensamiento y coherencia absoluta entre lo que ha dicho y lo que ha puesto en práctica toda su vida.

5 Alegría era un gran jesuita. Quiero subrayar esto porque es verdad. Él está jurídicamente fuera de la Compañía de Jesús, como sabéis, pero ha seguido viviendo como tal. Con un concepto dinámico de su pertenencia, donde los hombres y el amor hacia ellos es algo más importante que la institución. Paradójicamente, el P.Arrupe, antagonista en un periodo muy a pesar de ambos, también ponía a la persona por encima de lo institucional. De aquí que me haya resultado apasionante seguir el obligado enfrentamiento entre ellos –como biógrafo de los dos-, cuando en el fondo estaban mucho más cerca de lo que parece.

6. Y por último Alegría fue un hombre que se adelantó a su tiempo. Por eso Alegría nunca ha dejado de ser joven, porque ha perforado siempre los acontecimientos hasta tocar lo más nuclear de la vida, aunque esto le costara aparecer como inconformista y revolucionario. Esa valentía le permitió convertirse en uno de esos hombres “bisagra” que contribuyeron a que las puertas de este país y más en concreto los creyentes se abrieran a la transición democrática. De mano del gran P. Llanos, del que el año pasado celebrabamos sus cincuenta años de su desembarco en el Pozo del Tío Raimundo.

Por todo ello escribir su biografia ha sido una gran experiencia, pues nadie puede negar que José María Díez-Alegría ha sido al mismo tiempo valiente y sencillo, creyente y crítico, rebelde y fiel, cordial y contundente, afable y molesto, demoledor y constructivo, anti-institucional y eclesial, poeta e intelectual, humorista y comprometido, no marxista y anti-anti-marxista, obediente y desobediente, intelectual y asequible, erudito y popular, maduro y enfant terrible, jesuita y jesuita (aunque sin papeles), y sobre todo y en una palabra, un hombre bueno

II. ¿Qué significado tiene la vida de Díez-Alegría en el momento que estamos viviendo en el mundo y en nuestro paìs?

1. En tiempos tumultuosos de crisis de valores y con la libertad muy diezmada por los condicionamientos económicos, mediáticos y sociopolíticos es defender que la libertad es un derecho de la persona que nos hace superar las ataduras de la economía de mercado, el consumo, la publicidad, el pensamiento único e incluso la propia religión.

2. En tiempos de enfrentamientos políticos partidistas, donde parece que lo único importante es el provecho de tal o cual partido, más que la justicia social; cuando ponemos nuestro bienestar por encima de la justicia, el hambre de los pobres, y nuestra sociedad del confort frente a los inmigrantes de las pateras, el éxito del mercado y las audiencia más que el respeto a la verdad y la honradez, necesitamos un baño de coherencia. Y eso es Alegría, coherencia con el mensaje troncal del Evangelio.

3. Cuando la guerra y la violencia deterioran la convivencia internacional en la medida en que todos sabemos, el pensamiento ético antiviolento de Díez-Alegría sigue siendo una bocanada de aire fresco.

4. Cuando nuestra Iglesia vive un poco a la defensiva y como refugiada en los castillos de la ortodoxia hacen falta hombres de frontera y diálogo que den credibilidad al cristianismo en esa tierra común y difícil donde agnósticos e increyentes encuentren al menos una mínima zona de diálogo.

5. Y (como se ha dicho), en un momento en que algunos parecen querer hacer resucitar las dos Españas, identificando de nuevo la fe y el compromiso social con la derecha o con la izquierda, vale la pena dar vueltas a la moviola para intentar regresar a los intentos de reconciliación y superación del clericalismo y el anticlericalismo de la transición, porque nadie tiene la exclusiva del Evangelio, el Espíritu sopla donde quiere y la Iglesia debe ser al mismo tiempo crítica, libre y alejada de todas las formas de poder.

6. Y sobre todo necesitamos ese optimismo, el talante de humor y el distanciamiento que Díez-Alegría aportó en tiempos de radicales enfrentamientos.

Quizás por eso uno de los textos bíblicos preferidos de José María es el que nos narra el momento en que Elías sube a la montaña en que Dios se había manifestado a Moisés. Allí se va a hacer presente el Dios de Abraham. Vino un huracán violento, pero no estaba Dios en el viento. Después vino un terremoto, pero Dios no estaba en el terremoto. Después un fuego, pero no estaba Dios en el fuego. Después del fuego se oyó una brisa tenue. Allí estaba Dios.

Yo veo a Alegría como una brisa tenue entre tanto huracán, fuego ira, dogmatismo y terremoto. Ni siquiera quiso ser enterrado, sino que dio su cuerpo a la Facultad de Medicina. Como si quisiera decirnos con ese gesto que ahora goza de la libertad y alegría infinitas sobre las que tanto predicó. Gracías por ser, José María. Ruega por nosotros a Dios, buen amigo.

Pedro Miguel Lamet
Publicado en Junio 25th, 2010.

“Yo siento que lo más supremo de lo humano es el verdadero amor”

“El cristianismo histórico es lo contrario de lo que fue Jesús.”

“Reafirmo que mi fe en la resurrección se refiere con toda rotundidad y con íntimo gozo a Jesús. Se refiere también con fuerza a los pobres y marginados injustamente oprimidos.”

J.M. Díez-Alegría

28.06.10 @ 12:30:00. Archivado en Sobre el autor, Europa, Universidades, Amistad Europea Universitaria, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Ética, Religiones, Ecumenismo, Bélgica