19/11/2009

Por Vaira Vike-Freiberga como EU-presidenta

TRIBUNA - Simone Veil, antigua Presidenta del Parlamento europeo, toma la palabra en el debate sobre la elección del futuro Presidente permanente del Consejo europeo, para sostener a la candidata letona: la profesora Vaira Vike-Freiberga

Foto: Vaira Vike-Freiberga :«Hay una deficiencia en la representación de mujeres en altos cargos en la UE; es un hecho... Estoy lista para la presidencia de la UE»
Crédits photo : ASSOCIATED PRESS

Esta brillante univesitaria, única candidata explícita al puesto de presidenta del Consejo europeo, ha sido dos veces Presidenta de su propio país (de 1999 a 2007, reelegida en 2003); es vicepresidenta del Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa, presidido por Felipe González y decidido por el Consejo Europeo de diciembre de 2007.

En el plano científico y universitario, Vaira Vike-Freiberga , tras haber cursado sus estudios secundarios en el "Collège de Jeunes Filles Mers-Sultan" de Casablanca, actualmente liceo "El Khansaâ" de Marruecos, desde 1950 hasta 1954, se graduó como psicóloga en la Universidad de Toronto.

Durante sus estudios universitarios trabajó primero como profesora en un colegio privado para niñas y como traductora de español; luego ocupó un puesto como psicóloga clínica a tiempo completo en el Hospital de Psiquiatría de Toronto (1960-61).

Reanudó sus estudios en la Universidad McGill y obtuvo un doctorado en psicología (1965).

Fue durante treinta y tres años profesora de la Universidad de Montreal. Como psicolingüista y lingüista ha enseñado: la psicofarmacología; la psicolingüística; las teorías científicas apoyadas en métodos experimentales; el lenguaje y los procesos cognitivos.

Durante su magisterio universitario trabajó también como miembro y líder de numerosos comités de Canadá: organizaciones académicas, institucionales y gubernamentales, tanto interdisciplinares como disciplinares, e igualmente de organizaciones científicas nacionales e internacionales, donde adquirió una considerable experiencia administrativa. Obtuvo numerosos premios y distinciones por su trabajo en el campo de las humanidades y las ciencias sociales, incluyendo la Medalla "Pierre Chauveau" (1995) y la prestigiosa "Beca Killam" (1993).

Al mismo tiempo, llevó a cabo investigaciones sobre semiótica, poética y la estructura compositiva de los textos de las canciones populares de Letonia (Dainas.) Durante este período se convirtió en el autor de siete libros y de cerca de 160 artículos o capítulos de libros y más de 250 artículos científicos o discursos en general - publicados en Inglés, Francés o letón. Concedió numerosas entrevistas en radio, televisión y periódicos en diferentes lenguas.

En 1998, Vaira Vīķe-Freiberga regresó a Letonia a la cabeza del "Instituto de Letonia", una organización destinada a promover el país.

Vaira Vīķe está casada con Imants Freibergs, profesor de ciencias de la computación en la Universidad de Quebec en Montreal (jubilado). Es también ex presidente de la "Asociación de Tecnología de la Información y la Comunicación de la LIKTA Letonia" (2001-2009). Tienen dos hijos: Karlis e Indra.

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Simone Veil sostiene a la candidata letona para la presidencia de la UE, la profesora Vaira Vike-Freiberga

Consejo Europeo: ¿por qué yo apoyo a Vaira Vike-Freiberga

Leo muchas hipótesis y comentarios sobre el próximo nombramiento del futuro Presidente del Consejo Europeo que me parecen corresponder poco a las necesidades actuales de Europa.

A la cabeza de la reunión de los veintisiete Jefes de Estado y de Gobierno, necesitamos una personalidad que sea, a la vez, un símbolo de lo que Europa tiene de mejor y que sea capaz de ayudar a los responsables a decidir mejor. Europa necesita una voluntad política más afirmada. Debe también personificarse.

Entre los nombres citados, la Sra. Vaira Vike-Freiberga, que, durante dos mandatos, presidió con brillantez a los destinos de Letonia, es una mujer notable, que acumula todas las capacidades requeridas (véase http://unepresidentepourleurope.eu).

Es una mujer cuya altura de miras y cuyas cualidades morales e intelectuales son excepcionales. Políglota, universitaria muy conocida, llena de cultura europea, abierta y accesible, tuvo el valor de enfrentar todas las cuestiones planteadas en el doloroso pasado de su país y de Europa, para transformarlas en una fuerza orientada hacia el futuro.

El futuro Presidente del Consejo Europeo deberá brillar por su gran habilidad, preparar los trabajos de los Jefes de Estado, animarlos y conducirlos, velando tanto para que cada uno pueda ser oído, como para que todos puedan decidir rápidamente y bien. Pero deberá también mantenerse muy cerca de los ciudadanos, en particular, de los más jóvenes, y presentar una imagen atractiva, simpática y respetable. En ello se juega el papel de la Unión Europea y de su lugar sobre la escena internacional.

¿Quién mejor que una mujer de experiencia como ella sabrá tener el tacto necesario para respetar a los Estado miembros, y también llevarlos a ponerse de acuerdo? Habiendo presidido el Parlamento Europeo, sé cuán difícil es forjar los consensos, tener en cuenta dictámenes a menudo inspirados por la historia personal de los grandes protagonistas de Europa, reconciliar posiciones en apariencia inconciliables. Conozco también el peso de los símbolos.

Sus investigaciones sobre el lenguaje y sus escritos sobre las tradiciones orales hacen de ella una científica reconocida. Su historia personal, que la condujo a vivir los horrores del segundo conflicto mundial, cruzando Europa hasta el Mediterráneo, y encontrando luego refugio en Canadá antes de volver a su país tras la caída del muro de Berlín, la califica especialmente para personificar una reconciliación de los pueblos de Europa. Es una intelectual comprometida, que tiene la experiencia de los asuntos de Estado, pero que no olvida nunca tomar la distancia necesaria para actuar y hablar al nivel que conviene.

Europa necesita aliento, porque sigue siendo la garantía de no volver a caer en los horrores del pasado y la esperanza de contar en un mundo que se transforma. Europa debe tener la audacia de realizar elecciones que no sean solamente diplomáticas, sino que representen fuertes gestos políticos. El nombramiento de Vaira Vike-Freiberga sería uno de estos. Deseo que los Jefes de Estado y de Gobierno tengan este valor y esta ambición.

Traducción del francés: Sagabardon

Texto del original francés: Consejo Europeo: ¿por qué yo apoyo a Vaira Vike-Freiberga.

Portal de la candidatura explícita de Vaira Vike-Freiberga

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19/02/2009

Turismo lingüístico en Alcalá y Salamanca

Turismo lingüístico en Alcalá y Salamanca

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Ya es posible hacer turismo lingüístico en Alcalá

Tenemos el placer de anunciar que el adverbio temporal con el que comenzamos la frase que nos sirve de título, fue escrito por nuestros colegas del servicio UAHESNoticia de la Universitas Complutensis el lunes 31 de marzo de 2008.

Hoy reeditamos el texto que este adverbio anclaba pragmáticamente en una época que, inaugurada en 2008, discurre ya por el cauce de su segundo año y promete seguir discurriendo como programa vivo por el cauce de muchos años más. Así se lo deseamos a quienes han tenido el acierto de hacer revivir en Alcalá de Henares el estilo de vida universitaria cosmopolita que ilustró a esta ciudad durante los siglos más brillantes de su historia.

Completamos esta reedición con un texto complementario de nuestros colegas complutenses, que presenta la Sociogenética de la Universitas Complutensis

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Foto: Colegio de San Ildefonso, cuna de la Universitas Complutensis cisneriana y sede de su Rectorado actual. Ver gran formato.

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- ¿Cómo nació este proyecto tan dispar?

El Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España es asociación sin ánimo de lucro integrada por trece municipios con conjuntos históricos incluidos como tales en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: Alcalá de Henares, Ávila, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de La Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona y Toledo.

Entre los asuntos más importantes destaca el referido a la promoción turística. Conscientes de la importancia del español como recurso turístico, no sólo por sus repercusiones económicas, sino también por su contribución a la proyección de imagen del destino, se llevó a cabo una reunión, a través TURESPAÑA, (el 10 de de octubre de 2007, en el Palacio de Congresos de Madrid) con el fin de promover la oferta de cursos que combinaran la estancia y estudio de español en varias Ciudades Patrimonio (alternando dos o tres de ellas).

- ¿Cuál es el objetivo del proyecto?

Mejora de la calidad de la gestión de los servicios públicos municipales que mayor impacto tienen sobre el turismo, mediante la extensión del “Modelo de Gestión Integral de Calidad de los Destinos Turísticos” a todas la ciudades que componen el Grupo, así como apoyar la implantación del “Sistema de Calidad para Oficinas de Información Turística” que dependen de los ayuntamientos e incorporarlas al Instituto para la Calidad Turística Española.

Otro objetivo es el de realizar planes anuales de actuación que impulsen el desarrollo la oferta turístico-cultural y concentrar las actuaciones de marketing en los mercados europeos maduros, especialmente Alemania, Francia y Reino Unido. Además de llevar a cabo acciones internacionales en materia de Publicidad, centradas en campañas en medios de comunicación.

- Uno de los platos fuertes del mismo son cursos de español en las ciudades Patrimonio de la Humanidad ¿En qué consisten dichos cursos?

Se trata de un curso compartido que se pone en marcha gracias a la colaboración entre la Universidad Pontificia de Salamanca y Alcalingua de la Universidad de Alcalá.

El curso ofrece a los estudiantes los recursos con que cuentan ambas ciudades en torno al turismo lingüístico. Un programa muy completo, gracias al cual el alumno va a poder tener la posibilidad de conocer la cultura, la sociedad y el patrimonio de Salamanca y Alcalá de Henares, dos ciudades Patrimonio de la Humanidad consideradas un modelo de urbanismo universitario.

- ¿A quienes van dirigidos?

A cualquier persona, venga del país que venga, que esté interesada en el aprendizaje de la lengua y cultura españolas, y que considere la oportunidad de aprenderlas desde un modelo de “inmersión” cultural.

- Se promociona el turismo gastronómico, el turismo natural, o el cultural…

El programa se centra en el aprendizaje del español, pero no deshecha la posibilidad de complementar los aspectos didácticos con los de ocio y, por supuesto, con todo aquello relacionado con la cultura española.

- ¿Cuáles son los mayores atractivos del turismo lingüístico?
La idea es la de poder poner en práctica todo aquello que se estudia en el país de origen y que, dada la distancia geográfica y cultural, tanto cuesta asimilar. Se trata de aunar el turismo y el aprendizaje de una lengua.

- ¿Cómo puede este tipo de turismo atraer a turistas? valga la redundancia

Desde un punto de vista práctico, el turista está aplicando los conocimientos lingüísticos teóricos aprendidos en su país: aprende léxico y estructuras gramaticales nuevas y, lo más importante, vive y asimila esos conocimientos.

Desde un punto de vista más “romántico”, el turista va a verse inmerso en una cultura y vivencias que hasta entonces sólo eran ilustraciones en los manuales de español.

- ¿Con qué recursos cuenta Alcalá de Henares a la hora de crear productos en torno al turismo lingüístico?

Las características de la ciudad como destino turístico, su identificación como Ciudad de las Artes y las Letras, y los motivos por los que la UNESCO incluyó a Alcalá de Henares en la lista del Patrimonio Mundial hacen posible establecer una línea clara de trabajo, por ser un modelo de ciudad educativa, una ciudad del Saber que, desde el siglo XVI se ha volcado en su identidad como centro educativo e intelectual.

La ciudad de las letras, en la que nació, en 1547, Miguel de Cervantes, es hoy un centro universitario avanzado y dinámico, que ofrece los mejores servicios y posibilidades.

Aprender español en Alcalá de Henares es hacerlo en una ciudad tranquila y segura, con todo tipo de servicios, muy bien comunicada y con la particularidad de ofrecer la posibilidad de pasear por las mismas calles y rincones por donde lo hicieran San Ignacio de Loyola, Lope de Vega, Francisco de Quevedo, San Juan de la Cruz o Calderón de la Barca.

- Ustedes hablan de un club de productos potenciador de recursos ¿Podría contaren qué consiste dicho club?

Uno de los objetivos de la concejalía de Turismo para 2008 es desarrollar diferentes proyectos, como parte de las iniciativas de un Club de Producto Lingüístico, encaminados a potenciar, promocionar y posibilitar la comercialización de los diferentes recursos con que cuenta la ciudad a la hora de crear productos en torno al turismo lingüístico.

La iniciativa va a aglutinar diferentes potencialidades, tanto del sector público como privado, tomando en consideración iniciativas de empresarios, emprendedores e instituciones.

El objetivo final es el de crear diferentes productos en el marco del turismo lingüístico que aglutinen el mayor número de recursos y que consigan singularizar y hacer competitiva a la ciudad como destino.

Fuente: uha.esnoticia

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Sociogenética de la Universitas Complutensis

A finales de 1498 Cisneros envió a Roma al abad de la Colegiata de San Justo y Pastor de Alcalá de Henares portando las preces en que se solicitaba la autorización pontificia para la fundación de la Universidad en Alcalá. En abril de 1499 el Papa Alejandro VI concede la bula:

"a que se funde en Alcalá (lugar de aire saludable y abastecido de mantenimiento) un Colegio y Cátedras donde enseñen las Artes Liberales, la Teología y Sagrados Cánones..."

Bula que sería confirmada por los Papas Julio II, León X, y Clemente VIII, naciendo así el Colegio de San Ildefonso con un carácter marcadamente religioso y humanístico.

En 1498 se designa como arquitecto de las obras a Pedro Gumiel, a cuyo lado también trabajarían el arquitecto Pedro de Villaroel; el maestro de cantería Juan Gil, el maestro de yeserías Gutiérrez de Cárdenas y el maestro de carpintería Alonso de Quevedo.

Los edificios que había de albergar la manzana universitaria serían el Colegio Mayor de San Ildefonso, los dos Colegios de Gramáticos, los cuatro de Artistas, el de San Pedro y San Pablo y las viviendas para estudiantes.

En 1500, Cisneros bendice el primer sillar sobre el que se levantaría el edificio:
"En un hueco, encima de la primera piedra, se echó por su mano unas monedas de oro y plata y una imagen de bronce de fraile franciscano con sotana y capucha como de un palmo de grande en cuyo interior, pues era hueca, pusieron un pergamino con los nombres de Cisneros y Gumiel y la fecha de aquel día memorable. Todo ello en la esquina derecha del frontispicio.."

El 26 de julio de 1508 se abrieron las puertas a los primeros estudiantes, y hasta 1513 durarían las obras de esta "primera ciudad universitaria" (en esta fecha son fundados siete Colegios Menores en la Villa)

Las construcciones de Alcalá, incluida la universidad estaban cimentadas en piedra y se realizaron sobre dos hiladas de sillares sobre las que se construía el ladrillo. Los modestos materiales empleados fueron la causa de que en 1527 fuese necesario acondicionar su fábrica, sustituyéndola a partir de 1930 por otra de piedra: en 1553, Rodrigo Gil de Hontañón finalizó las obras de embellecimiento de la fachada principal con decoración escultórica en piedra jerarquizada en un potente cuerpo central.

En este sentido cabe destacar el comentario del rey Católico a Cisneros durante una visita en 1513 al Colegio :" He venido a censurar vuestra obra, pero no puedo hacer otra cosa sino admirarla por su maravilla; y ¿cómo teniendo tan hermosos planos habéis hecho solamente una fábrica de tierra y ladrillo? A lo que Cisneros respondió:"Señor, porque lo que yo ahora he levantado de tierra, los escolares y maestros que me sucedan lo edificarán con mármoles".

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Blogs y portal asociados, bajo el signo de la Amistad Europea Universitaria por y para la Amistad Mundial:

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MySpace: http://www.myspace.com/sagabardon

FaceBook: http://fr-fr.facebook.com/people/Salvador-Garcia-Bardon/695718655

Flickr: http://flickr.com/sagabardon

El País: Semántica, Sintaxis, Pragmática: http://lacomunidad.elpais.com/bardon

Periodista Digital: Amistad Europea Universitaria: http://blogs.periodistadigital.com/aeu.php

ABC: Quijote, Andalucía, España, Europa: http://www.quediario.com/blogs/705

Skynet: El Quijote de Bruselas: http://quijote.skynetblogs.be

Blogger: Taller cervantino del Quijote: http://tallerquijote.blogspot.com

AEU: Amicitia Europaea Universitaria: http://users.skynet.be/AEU

10/06/2008

Humanismo médico 1/2

Humanismo médico 1/2

Permalink 10.06.08 @ 15:30:32. Archivado en Universidades, Lingüística, Sociogenética, Ética, Ciencias biomédicas

Como hijo, nieto, sobrino y tío de médicos, me considero vinculado por mi carne y sangre a esta gran familia de universitarios, cuya vocación consiste en precaver y curar con su ciencia y arte las enfermedades que aquejan a la vida del ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural.

A estos vínculos de carne y sangre se ha sumado mi vinculación universitaria como investigador y profesor con colegas médicos y psicólogos eminentes en los campos de la psicolingüística, de la logopedia y de la neurolingüística. Desde que estos colegas contaron conmigo, como profesor de Semántica del Insituto de lingüística, para formar en esta materia a sus alumnos logopedas, concebí mi función como interlocutor activo suyo en todos estos campos que tenían abiertos la medicina y la psicología más avanzadas.

Sé, por haberlo observado en la actitud deontológica de mis parientes y colegas médicos, que esta ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del ser humano deben ser continuamente renovados por el estudio y la experiencia. Puedo atestiguar que ninguno de mis parientes -me refiero con un reuerdo especial a los ya desaparecidos- reducía el campo de su estudio y experiencia profesionales al servicio puramente práctico de su profesión, sino que abrían el horizonte de su interés deontológico al amplio panorama del humanismo. Así, por ejemplo, fué mi padre el que me sensibilizó a la problemática del lenguaje, no solamente en su aspecto clínico, sino también en sus aspectos lingüísticos, comunicativos y literarios, insistiendo en la importancia de la semántica, de la sintaxis, de la fonética y de la poética, para comprender, cuidar y favorecer plenamente esta maravillosa facultad distintiva del ser humano que es el lenguaje.

"Quienes han ejercido la Medicina bien pueden haber hecho suyo, en todo tiempo, el lema del latino Terencio: "Nada humano me es ajeno". ¿Cómo podría ser de otra manera si el objeto de su dedicación ha sido siempre precisamente el hombre y en especial la vivencia absolutamente humana de enfermar?"

"El interés por los conocimientos enriquecedores del espíritu ha estado presente de forma ininterrumpida en el quehacer intelectual de los médicos".

"Si rebuscamos en otras profesiones no encontraremos ninguna en la que proliferen tanto los individuos que de un modo u otro dedican una parte importante o mayoritaria de su tiempo y sus esfuerzos intelectuales a asuntos humanísticos como la profesión médica; y
eso debe querer decir algo. O el ser médico predispone a la afición por las humanidades, o bien, viceversa, ese gusto por los temas humanísticos tiene algo que ver con el nacimiento de la vocación por la Medicina".

“El humanismo médico sirve, entre otras cosas, para que la Medicina no se convierta en una ciencia endogámica que se mira el ombligo de forma autocomplaciente pero al mismo tiempo miope”.

“El ejercicio de la Medicina se ha hecho muy competitivo y para obtener un puesto de trabajo se exigen exclusivamente méritos científicos, lo que repercute en que los jóvenes no dediquen una parte de sus recursos intelectuales a ‘conocimientos sin aplicación práctica inmediata’”.

El autor de estos últimos párrafos y del artículo donde aparecen, artículo que reproduzco a continuación, es José Ignacio de Arana Amurrio, doctor en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de Pediatría en la Facultad de Medicina de la misma Universidad. Médico Puericultor del Estado. Técnico Superior de Salud Pública de la Comunidad de Madrid. Ejerce como Pediatra desde hace 39 años en el Hospital General Universitario « Gregorio Marañón ». Miembro de Número de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas. Autor de veinticinco libros, entre los que se cuentan “La salud de tu hijo, todas la respuestas” y “Diga treinta y tres, anecdotario médico”, y de más de 500 artículos en prensa sobre temas médicos y humanísticos. Ha recibido numerosos premios nacionales de narrativa. Ha pronunciado un centenar de conferencias y es colaborador habitual de medios escritos y radiofónicos en toda España.

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Humanismo médico
por José Ignacio DE ARANA AMURRIO

Profesor de la Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid. Miembro de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas

A la hora de definir qué cosa es el humanismo, el recurso al diccionario de la R.A.E. no nos va a ser de mucha ayuda, porque se queda muy corto y parece despachar el término como con desgana. Dice escuetamente el canon de la lengua que humanismo es el cultivo o conocimiento de las letras humanas; y si buscamos esta acepción nos topamos con que tales letras se limitan a la literatura y especialmente la griega y latina. Demasiado poco, desde luego.

Como tantas otras veces será más provechoso acudir a los aledaños de la Academia para bucear en las páginas del extraordinario diccionario de uso del español de doña María Moliner. Aquí sí; aquí se nos remite a la palabra humanidades y se define a éstas de este modo:

"Conocimientos o estudios que enriquecen el espíritu pero no son de aplicación práctica inmediata; como las lenguas clásicas, la historia o la filosofía."

Esta sucinta enumeración podría alargarse a la literatura o a cualquiera de las bellas artes, así como a otras muchas cuestiones cuya inmediata práctica no es su principal cualidad. Otra definición de humanismo nos lleva hasta la doctrina brotada en el Renacimiento y, según la cual, toda la cultura de ese periodo histórico girará en torno al hombre, poniendo de relieve la búsqueda de sus ideales, frente al teocentrismo que caracterizó la época anterior o medieval. Se buscaba enlazar, hacer renacer, el pensamiento dominante en las edades clásicas de la historia.

Ahora bien, cuando pretendemos conjugar la noción de humanismo, en cualquiera de esas acepciones que acabamos de ver, con la de Medicina para crear el término humanismo-médico, enseguida percibimos que, por propia naturaleza, quienes han ejercido la Medicina bien pueden haber hecho suyo, en todo tiempo, el lema del latino Terencio: "Nada humano me es ajeno". ¿Cómo podría ser de otra manera si el objeto de su dedicación ha sido siempre precisamente el hombre y en especial la vivencia absolutamente humana de enfermar? Por tanto, si los artistas y filósofos renacentistas se sintieron redescubridores de algo, sus contemporáneos médicos hubieran podido alegar que en el seno de su profesión la preocupación por lo humano era un continuum, el faro orientador de toda su conducta y de sus formas de pensamiento por más cambiantes que éstas hubieran sido.

El interés por los conocimientos enriquecedores del espíritu ha estado presente de forma ininterrumpida en el quehacer intelectual de los médicos. Remontémonos a los escritos recogidos en el Corpus hipocraticum. Tanto las obras atribuidas casi con certeza a la mano de Hipócrates como las escritas por sus epígonos y la escuela formada a su alrededor muestran su talante científico, creador del ars medica, salpimentado de referencias a lo que, por lo dicho hasta ahora, entendemos como humanidades. “Los Aforismos”, “Las dietas”, “El médico”, “Del aire, el agua y los lugares”, etc., hasta el mismo “Juramento”, son ejemplos de ello. El primero de los Aforismos: "La vida es breve; la ciencia, extensa; la ocasión, fugaz; la experiencia, insegura; el juicio, difícil (...)" es un reconocimiento de nuestras limitaciones y un estímulo al estudio denodado de cuanto rodea al paciente. Otras frases hipocráticas como "El médico que también sea filósofo se asemejará a un dios" o "Donde haya amor a la humanidad, habrá también amor por el arte médico", son declaraciones expresas de que la labor intelectual del médico no se limita al conocimiento de la enfermedad y de sus remedios sino que se extiende a comprender todo lo que es humano y a acercarse a lo que es divino.

A partir de entonces nunca faltaron médicos que distribuían sus inquietudes entre la atención a los enfermos y el estudio o la dedicación a otras actividades humanísticas en su más amplio sentido. En el mismo comienzo de nuestra era cristiana tenemos un caso muy especial: San Lucas, patrono de las facultades de Medicina europeas. Lucas había estudiado Medicina en Antioquía, luego amplió sus conocimientos en Grecia y en Egipto, donde tuvo acceso a todos los saberes de la antigüedad desde, naturalmente, los hipocráticos hasta los verdaderamente enciclopédicos de que disponían los médicos del país del Nilo. Luego de atender profesionalmente a un Pablo ya en misiones evangelizadoras, se convirtió en su compañero inseparable y, lo que ahora interesa destacar, en el cronista de su apostolado describiendo sus viajes en los “Hechos de los Apóstoles”; además, escribió uno de los evangelios sinópticos, precisamente aquel en el que se encuentra una mayor calidad literaria en las descripciones. El “Magnificat”, el “Benedictus” y el “Nunc dimittis” son himnos salidos de su pluma bellísimos estilísticamente al margen de sus connotaciones religiosas. Pero para Lucas también existe la atribución –quizá teñida de relato legendario– de que se dedicara a la
pintura y a la escultura, y en esos menesteres se le representa en una parte de la iconografía.

Los siglos medievales contaron con médicos con faceta humanista mucho antes de crearse este término. La concepción medieval del mundo y de la existencia del hombre en él es holística: el hombre, sus obras y la naturaleza forman una sola realidad y sus partes son inseparables. Si quien construía un templo o tendía un puente, quien guerreaba, oraba en el recato de un claustro o hendía el terruño con rudimentarios aperos, se consideraba miembro de un organismo superior al individuo, cuánto más habría de hacerlo el médico ante cuyos ojos y en cuyas manos transcurrían la vida y la muerte, el dolor y la angustia de sus semejantes.

Con la llegada del Renacimiento, el humanismo se erige en actitud rectora de la sociedad que posee el bien impagable de la cultura. Pintores, escultores, arquitectos y literatos nos han dejado una obra imperecedera, porque es palpable o está al alcance de los otros sentidos y ha perdurado en el espacio. Pero ¿y la Medicina? Pues qué duda cabe de que sus practicantes estaban también en primera línea en cuanto a entusiasmo por las nuevas revelaciones del intelecto. Paracelso, Vesalio o Fracastoro, por nombrar sólo a tres de ellos, y sobre todo el primero, podrían ser superponibles, sin forzar demasiado la analogía, a Miguel Ángel, Rafael, Dante o Bocaccio; y no únicamente por la importancia de sus aportaciones a la ciencia médica como éstos al arte, sino porque les movía la misma excitación, el mismo ansia por sacar a la luz todos los recovecos de la condición humana. Y otros incluso se iban hasta las estrellas; no olvidemos que Nicolás Copérnico era médico. O directamente se aplicaban a las letras como el caso de François Rabelais, autor de la colosal colección de relatos “Gargantúa y Pantagruel”.

Instalado, pues, con el Renacimiento el concepto de humanismo de una forma destacada entre los que van a inspirar la cultura europea y sus irradiaciones en todo el mundo occidental, las páginas de la historia recogerán ya con ese apelativo a múltiples individuos de los siglos posteriores. En el ámbito médico y en cuanto a españoles se refiere, hemos de destacar en las primeras centurias a dos personajes tan significativos como Andrés Laguna y sobre todo Miguel Servet, a quien su dedicación a la filosofía y a la teología le llevaron por un dramático camino que por mucho tiempo pudo hacer olvidar sus aportaciones relevantes a la Medicina. Años después, Lope de Vega en su obra “El laurel de Apolo” cita a un numeroso grupo de médicos con veleidades o con dedicación preclara a la poesía, uno de los géneros literarios más frecuentados por nuestros colegas.

Pero no se trata aquí de hacer un repertorio de los muchos médicos conocidos, españoles o foráneos, con dedicación a las humanidades. Los diccionarios y enciclopedias que recogen los nombres de quienes han ejercitado las bellas artes, la literatura, la filosofía o cualquier otra forma de pensamiento, apuntarán junto al nombre de los personajes protagonistas su profesión esencial de médicos. Me interesa ahora más exponer cómo los médicos han practicado y practican ese humanismo del que venimos hablando.

En un primer acercamiento a esta cuestión habría que diferenciar dos clases de médicos humanistas. El primero lo constituyen quienes se relacionan con las humanidades desde su propia condición de médicos, dejando en sus actividades en ese campo la impronta de su profesión. El segundo sería el de los que establecen, de modo voluntario o porque así salen las cosas, una línea de separación absoluta entre su actividad médica y su dedicación a cualquier faceta del humanismo. A cuál de los dos grupos le conviene mejor el calificativo de humanistas-médicos es difícil de dilucidar. Cierto es que los del primero suelen ser más reconocidos por la opinión general como tales, quizá porque su quehacer permite ese guión que une ambos términos, mientras en los del segundo sería más adecuado utilizar entre medias una conjunción: médicos y humanistas. Pero sinceramente creo que esa discusión es bastante bizantina. Si rebuscamos en otras profesiones no encontraremos ninguna en la que proliferen tanto los individuos que de un modo u otro dedican una parte importante o mayoritaria de su tiempo y sus esfuerzos intelectuales a asuntos humanísticos como la profesión médica; y
eso debe querer decir algo. O el ser médico predispone a la afición por las humanidades, o bien, viceversa, ese gusto por los temas humanísticos tiene algo que ver con el nacimiento de la vocación por la Medicina. Al cabo, tanto da. Y en los siguientes epígrafes se mezclarán unos con otros.

MÉDICOS QUE REALIZAN UNA ACTIVIDAD ARTÍSTICA

Entre todas las artes es con diferencia la literatura la que cuenta con mayor número de médicos entre sus practicantes. Seguramente influye en este hecho el que los médicos, que viven tan de cerca la intimidad de los seres humanos, se sienten interesados y hasta obligados a llevar sobre el papel muchas de sus experiencias o el fruto de su meditación ante la vida. En la mayoría de las ocasiones, cuando toman la pluma y relatan cualquier historia, se marca en ella un toque de especial intimismo, de compartir sinceramente los más profundos sentimientos que agobian o engrandecen a los hombres y las mujeres de la realidad. Siempre se ha dicho que el buen escritor, sobre todo en el caso de la narrativa, tiene que ser un individuo con múltiples y variadas experiencias que luego plasmará en el relato, convirtiéndolas en la trama a través de la que se mueven sus personajes. Ciertamente, el que pretenda componer una narración con figuras totalmente imaginadas no conseguirá llenar muchas páginas, y, desde luego, no atrapará al posible lector al que –aunque otra cosa se diga- va dirigido cualquier escrito. Alguien definió la novela –y lo mismo podría decirse de otros géneros literarios– como un espejo situado a la orilla del camino de la vida; y qué mejor espejo, más receptivo para las figuras que pasan junto a él, que el médico.

La gran tradición del médico literato se inicia en el tránsito de la Edad Media al Renacimiento con el antes nombrado médico francés Rabelais. Pero es a partir del siglo XIX cuando el mundo literario se ve surcado cada vez más por médicos que compaginan su labor sanitaria con la literatura. Y cito sólo algunos ejemplos. John Keats, brillante poeta inglés del Romanticismo. El gran dramaturgo y novelista ruso Antón Chejov, autor de “La gaviota” o “El jardín de las cerezas”, ejerció de médico rural. Sir Arthur Conan Doyle, creador del personaje de Sherlock Holmes a quien siempre acompaña el Doctor Watson, trasunto del autor, fue médico a bordo de un ballenero e intentó inútilmente abrir una consulta en Londres sin que los pacientes acudieran a él, por lo que abandonó el ejercicio profesional para dedicarse sólo a escribir. Frank Gill Slaughter, cirujano durante la Segunda Guerra Mundial, escribió decenas de novelas con argumento centrado en el mundo médico.

En España citaré únicamente a dos médicos representantes de las dos formas de entender al médico humanista a las que antes hice referencia. Santiago Ramón y Cajal, considerado como el paradigma del médico sabio o del sabio sin más apelativos, comenzó su andadura literaria con una novelita de ciencia ficción que firmó con el seudónimo de Doctor Bacteria en la que microbios y células antropomórficos se enfrentan y corren numerosas aventuras por el interior del organismo. Luego escribió otras obras, más serias, que figuran entre los mejores libros autobiográficos: “Mi infancia y juventud”, “Charlas de café” y “La vida vista a los ochenta años”. Pío Baroja fue médico rural en la localidad guipuzcoana de Cestona durante un par de años. No encajó mucho la manera de ser de don Pío con aquel trabajo y lo abandonó movido por su más fuerte vocación literaria; para ello se fue a Madrid, donde estuvo por un tiempo regentando una panadería propiedad de su familia –Viena Capellanes– hasta que pudo empezar a vivir de sus novelas.

El mismo Ramón y Cajal destacó por otras dos aficiones artísticas: la fotografía, a la que además aportó importantes adelantos técnicos, y la pintura. Estas dos prácticas se hallan indisolublemente unidas a su faceta científica hasta el punto de que recientemente se ha podido inaugurar una exposición de los dibujos de Cajal en los que el espectador no sabe qué admirar más, si el rigor científico de lo allí representado o el arte pictórico con el que hizo cada una de sus obras.

En cuanto a la música, baste el nombre de Alexander Borodin para significar la maestría en ese arte de alguien que también ejerció la Medicina. Por otro lado, si acabo de citar a un insigne compositor, los intérpretes musicales, algunos en grado de virtuosismo, son innumerables entre nuestros colegas de todas las épocas.

Fuente: El Médico Interactivo. ANUARIO 2004