23/01/2018

Burla, burlado, burlador, burlar, burlas, burlería, burlón en el DE de El Quijote

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burl-: burla: 51: [burla dél: 2; hacer burla: 4]; burlaban: 1; burlada: 2; burladas: 1; burlado: 5; burlador: 2; burladora: 1; burladores: 4; burlados: 4; burláis: 1; burlando: 1; burlar: 3; burlaron: 1; burlarse: 2; burlas: 32; burle: 1; burlé: 2; burléis: 1; burlería: 1; burlesco: 2; burló: 2; burlo: 3; burlón: 2; burlonas: 1

burla (doc. 1330, ◊ del lat. vg. *burrula 'borra' µ 'chanza', del lat. burræ 'chanzas') f. 'acción de poner en ridículo a uno'. • Dichos proverbiales: ««A la burla, dexarla kuando más agrada.» Porke no se torne en veras.», Corr. 6.a.  ««La burla, dineros kuesta; o dineros kiere.» Porke muchas vezes sale a veras.», Corr. 191.a. «No ai peor burla ke la verdadera.», 242.b. Refrán: «Ia basta la fiesta un rrato. Ia basta la burla un rrato.», Corr. 159.a. • Covarrubias nos ha dejado un cuadro admirable de la burla ofensiva y humillante o escarnio: «si los señores tuvieran ojos en el cogote [como Jano], pudieran ver la burla y el escarnio que van haciendo dellos esos mismos que delante hincan la rodilla en el suelo, y no osan alzar los ojos a mirarlos. Esto advirtió Persio a aquellos grandes caballeros romanos de sangre patricia y noble, que yendo por la calle, hinchados y pomposos, les iban sus criados detrás haciendo la ciconia (que hoy día en Roma tiene este nombre la irrisión) y sacando un palmo de lengua, como la suele sacar el perro cansado y sediento, poniendo las manos en los oídos las meneaban imitando las orejas del asno», Cov. 711.b.38. || burla dél: La única burla que Sancho Panza hace de don Quijote tiene lugar en el epílogo de la aventura de los batanes: «Viendo, pues, Don Quijote que Sancho hacía burla dél, se corrió y enojó en tanta manera, que alzó el lanzón y le asestó dos palos tales, que si, como los recibió en la espaldas, los recibiera en la cabeza, quedara libre de pagarle el salario, si no fuera a sus herederos.», I.20.63. • El apaleamiento de Sancho por DQ con su lanza recuerda, incluso en su estructura sintáctica consecutiva, el apaleamiento del primer harriero por el mismo DQ en la venta, durante la vela de armas de Don Quijote: «alzó la lanza a dos manos y dio con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza, que le derribó en el suelo tan maltrecho, que si segundara con otro, no tuviera necesidad de maestro que le curara.», I.3.13. • Sancho confiesa que se burla (¿bromea?): «Viendo Sancho que sacaba tan malas veras de sus burlas, con temor de que su amo no pasase adelante en ellas, con mucha humildad le dijo: —Sosiéguese vuestra merced; que por Dios que me burlo.». DQ interpreta que SP se burla de él  como si hubiera sentido miedo, como él, por el ruido de los batanes: —Pues porque os burláis no me burlo yo», I.20 § 61-63. Ante este texto, cabe preguntarse: ¿se burla Sancho Panza del miedo de ambos, al constatar que ha sido producido por una causa desproporcionada, o bien del miedo de Don Quijote, cuyas palabras habituales sobre su destino ha repetido burlonamente en este mismo contexto? • «Dorotea, que era discreta y de gran donaire, como quien ya sabía el menguado humor de don Quijote y que todos hacían burla dél, sino Sancho Panza, no quiso ser para menos», I.30.5. ® burlarse || burla pensada: 'burla deliberada' y, por juego de palabras paronímico: 'burla pesada'  «—Si ya no es que esto sea burla pensada, no me puedo persuadir que hombres de tan buen entendimiento como son, o parecen, todos los que aquí están, se atrevan a decir y afirmar que ésta no es bacía, ni aquélla albarda», I.45.19. || hacelle alguna burla: la hija de la ventera y Maritornes su criada «determinaron las dos de hacelle alguna burla, o, a lo menos, de pasar un poco el tiempo oyéndole sus disparates.», I.43.26. • Es un tópico de los libros de caballerías: «En algunas ocasiones el caballero es engañado por otros personajes (encantadores y doncellas principalmente) con falsas aventuras, urdidas para conseguir su favor, tomarlo prisionero o simplemente burlarlo y pasar un rato de regocijo. Estas aventuras fingidas están diseñadas como pequeños montajes teatrales con una cuidada puesta en escena (vestuario, gestos, diálogos) lo suficientemente verosímil como para confundir al caballero. Confiado cae en la trampa de la aventura, la acomete ignorante del trasfondo que esconde y acaba burlado y casi siempre malparado. De carácter bélico o amoroso, muchos de los engaños y las burlas caballerescas tienen un valor distensivo, provocan la risa y algunas de ellas entroncan con los divertimientos cortesanos. Platir, por ejemplo, sufre las del sabio y risueño Caballero Encubierto, que con su magia burla a los caballeros andantes que transitan sus dominios sin dejarles quebrar la lanza en las justas y engaña a Platir con una fingida aventura de una doncella en apuros, menos compleja en cualquier caso que la ideada por el cura, el barbero y Dorotea (I, 26) para devolver a don Quijote a su casa o que las tramadas después por los Duques.», M.C. Marín Pina, en Rico 1998 b, p. 889. ||  no sabía de burlas, viendo con cuántas veras le maltrataban, I.52.7. El narrador traduce la experiencia del cabrero Eugenio, nada dispuesto a soportar los insultos de don Quijote, mediante la oposición burlas vs veras , que encontramos en el Quijote trece veces.

burlado (doc. s. XIII, de burlar) p.p. y adj. • El canónigo explica al cura sus razones para haber renunciado a continuar la escritura de su libro de caballerías: «puesto que es mejor ser loado de los pocos sabios que burlado de los muchos necios, no quiero sujetarme al confuso juicio del desvanecido vulgo, a quien por la mayor parte toca leer semejantes libros.», I.48.2. • El canónigo dice «burlado de los muchos necios», cuando se espera: «vitoreado de los muchos necios», como corrigen algunos editores, por contraste con «loado de los pocos sabios». No corrijo la ed. pr. porque el contexto inmediato hace comprender que el ser «vitoreado de los muchos necios» equivaldría a ser «burlado», porque sería sujetarse «al confuso juicio del desvanecido vulgo».

burlador (doc. s. XIV, de burlar) adj. y s. «Burlador, el engañador mentiroso, fementido, perjudicial.», Cov. 247.a.35. Refranes: «Kien burla al burlador, zien días gana de perdón.», Corr. 402.b. «Si el burlador fuere burlado, el rrostro ledo, no enoxado.», Corr. 277.a. |•| El burladoracadémico argamasillesco, ofrece un soneto a Sancho Panza, en cuyo primer cuarteto le acusa irónicamente de bobo, cobarde y bajo de estatura: «Sancho Panza es aquéste, en cuerpo chico, | pero grande en valor, ¡milagro estraño!», I.52.70. ® Argamasilla. • Doña Rodríguez se refiere a quien ha burlado a su hija, cuyo padre presta dineros al duque, que por ello no se decide a hacer justicia: «como el padre del burlador es tan rico y le presta dineros, y le sale por fiador de sus trampas por momentos, no le quiere descontentar», II.48.25. || burladores burlados: el Mayordomo del gobernador Sancho Panza confiesa que está admirado de ver que un hombre tan sin letras como él, diga tales y tantas cosas llenas de sentencias y de avisos; como burlador de SP que es, concluye así su discurso admirativo: «Cada día se ven cosas nuevas en el mundo: las burlas se vuelven veras y los burladores se hallan burlados.», II.49.7. • Dar solución inteligente a los casos que le someten en la Insula «supone en Sancho una sagacidad fuera de lo común o una cultura que excede sus posibilidades (¿será legítimo evocar en esta ocasión el cuerdo loco de la Moria erasmiana?). Se podrá admitir que llegaran a su noticia dichas sentencias a través de un sermón o por algún otro cauce oral. Sorprende, con todo, que no prefiriera C. prestarle a un campesino iletrado una de las sentencias chistosas propias de la tradición oral, sentencias extensamente difundidas en la España de 1600. • Dictaminaban los preceptistas que el escritor debía huir de lo posible inverosímil, y C. no ignoraría esta regla. Pero quiso, prescindiendo de la verosimilitud tal como la entendía el siglo, que su campesino iletrado participara hasta cierto punto de la cultura escrita. «Los burladores se hallan burlados», ha de confesar más adelante el mayordomo (II, 49): el lector se queda, si no burlado, por lo menos mixtificado.» Maxime Chevalier, en Rico 1998 b, p. 188. || como el padre del burlador es tan rico…: Doña Rodríguez denuncia, a través del caso concreto de su hija, la alianza entre los labradores ricos y la nobleza (tema del campesino rico): el duque hace oídos sordos a la demanda de doña Rodríguez, porque el riquísimo padre del burlador de su hija «le presta dineros y le sale por fiador de sus trampas...». La cruel crítica de la dueña contra la duquesa, que aparecerá más adelante, parece obedecer al deseo de venganza de la dueña por esta complicidad: «desta mi muchacha se enamoró un hijo de un labrador riquísimo que está en una aldea del duque mi señor, no muy lejos de aquí. En efecto, no sé cómo ni cómo no, ellos se juntaron, y debajo de la palabra de ser su esposo, burló a mi hija, y no se la quiere cumplir; y aunque el duque mi señor lo sabe, porque yo me he quejado a él, no una, sino muchas veces, y pedídole mande que el tal labrador se case con mi hija, hace orejas de mercader y apenas quiere oírme; y es la causa que como el padre del burlador es tan rico y le presta dineros, y le sale por fiador de sus trampas por momentos, no le quiere descontentar, ni dar pesadumbre en ningún modo.», II.48.26. || tan locos los burladores como los burlados: Esta reflexión de Cide Hamete tras la burla de la resurrección de Altisidora parece un eco de la frase del Mayordomo del gobernador SP: «Y dice más Cide Hamete: que tiene para sí ser tan locos los burladores como los burlados, y que no estaban los duques dos dedos de parecer tontos, pues tanto ahinco ponían en burlarse de dos tontos. Los cuales, el uno durmiendo a sueño suelto y el otro velando pensamientos desatados, les tomó el día y la gana de levantarse; que las ociosas plumas, ni vencido ni vencedor, jamás dieron gusto a Don Quijote.», II.70.12. • Nótese en este texto la analogía entre las dos figuras de derivación: burlador : burlado :: vencedor : vencido.

burlar (doc. s. XIII, de burla) v.tr. y prnl. 'bromear': «que me burlo»: 'que bromeo' :: 'que no es de veras'. • Refrán: ««Burlando se dizen las verdades.» Lo del otro rrefrán: «Alguno se burla, ke se konfiesa».», Corr. 366.a. |•| En el epílogo de la aventura de los batanes, Sancho, que al ser escudero sólo goza del poder corrosivo de la ironía, justifica su risa incontenible diciendo que bromea: «—Sosiéguese vuestra merced; que por Dios que me burlo.», I.20.62. Don Quijote, colérico, después de haberle asentado dos palos con el lanzón, replica: «Pues, porque os burláis, no me burlo yo», I.20.63, dejando de emplear el  y tratando de vos  a Sancho, (Rgz Marín). Aunque la intervención de Sancho no constituye una amenaza abierta a la autoridad de don Quijote, éste no puede admitir que su escudero ponga en tela de juicio la jerarquía social que regula sus relaciones. ® burla dél || burlarse con [una mujer]: en germanía: 'tener trato sexual ilícito' • Declaración del galeote que iba en hábito de estudiante: «tanto me burlé con todas, que resultó de la burla crecer la parentela tan intricadamente que no hay diablo que la declare.», I.22.42.

||…burlas…|| déjense burlas aparte: 'dejen de burlarse'. Se decía también fuera de burlas: «Hablar en seso, hablar con cordura y fuera de burlas», Cov. 935.b.48.  El tema de la muerte no admite burlas. Cervantes había escrito en el prólogo de las Novelas ejemplares : «Una cosa me atreveré a decirte: que si por algún modo alcanzara que la lección de estas novelas pudiera inducir a quien las leyera a algún mal deseo o pensamiento, antes me cortara la mano con que las escribí que sacarlas en público: mi edad no está ya para burlarse con la otra vida, que al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano.» • Muerte de don Quijote: «Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda priesa; déjense burlas aparte, y tráiganme un confesor que me confiese y un escribano que haga mi testamento; que en tales trances como éste no se ha de burlar el hombre con el alma», II.74.12. || en burlas: 'de broma': «le llamarán el de la Triste Figura ; y créame, que le digo verdad; porque le prometo a vuestra merced, señor, y esto sea dicho en burlas, que le hace tan mala cara la hambre y la falta de las muelas, que, como ya tengo dicho, se podrá muy bien escusar la triste pintura. », I.19.42. || ¡Esasburlas, a un cuñado…!: 'esas burlas, a mi suegra': ® cuñado || no saber de burlas :  «No saber de burlas ser hombre severo o poco de palacio, o arriscado», Cov. 247.a.25. |•| «Los mozos, que no sabían de burlas», I.8.36. • Shelton tradujo: «which understood not the jest». Puede suponerse que los mozos entendieron la malicia del engaño o chanza. ||no son burlas las que duelen: refrán: «No son buenas las burlas ke salen a veras.», Corr. 253.b. • Don Antonio Moreno «viendo en su casa a don Quijote, andaba buscando modos cómo, sin su perjuicio, sacase a plaza sus locuras; porque no son burlas las que duelen, ni hay pasatiempos que valgan si son con daño de tercero.», II.62.1. || [Pase] por burlas: «—[Pase] por burlas, pues la venganza no puede pasar en veras», I.21.28. La añadidura [Pase], seguida por la mayoría de los editores, aunque en rigor es superflua, como lo hizo notar Cejador y lo repite Gaos, sobre todo en boca de Sancho, es de la ed. de Bruselas 1. || segundar en sus burlas: 'continuar en sus burlas, en su farsa' • Satisfechos los duques de haber conseguido su intención, «se volvieron a su castillo, con prosupuesto de segundar en sus burlas; que para ellos no había veras que más gusto les diesen.», II.35.29. • Nótese el juego verbal del narrador con dos de los motivos fundamentales de la fábula: «las burlas» y las «veras», y el homenaje que hay en filigrana detrás de las burlas: «Un sector de la crítica ha subrayado con razón que a pesar de la burla, a veces cruel, de DQ y Sancho, los Duques y el resto de personajes están rindiendo un homenaje a los populares personajes, pues todos se confiesan lectores entusiastas de la Primera parte y partícipes vivos de la aún no escrita Segunda parte.», Rico, 929.

burlería (doc. 1439, dburlar) f. «Acción como continuada de burlar, u obrar, o hablar de burlas», Dicc.Aut. «Zahorí. El que dice ver lo que está debajo de la tierra o detrás de una pared o encerrado en un arca, o lo que otro trae en el pecho, como no tenga algún aforro de grana. Ésta es una muy gran burlería y manifiesto error; pues naturalmente no puede ser, bien que el que llamaron Linceo, fue uno de tan larga vista, que de mucha distancia veía las cosas.», Cov. 390.b.15. • Sancho proclama su verdad y la de su amo: «todo cualquier otro don Quijote y cualquier otro Sancho Panza es burlería y cosa de sueño.», II.72.20.

burlón (doc. s. XV, de burla) adj. «Burlón, el que es amigo de burlarse con otros, pero sin perjucio. Burlador, el engañador mentiroso, fementido, perjudicial.», Cov. 247.a.34. |•| Teresa Panza, que necesitaba ayuda para escribir sus cartas a la duquesa y a su marido, «no quiso que el Bachiller [Sansón Carrasco] se metiese en sus cosas, que le tenía por algo burlón», II.50.72.

 

20:08 Écrit par SaGa Bardon dans Cervantes, El Quijote, Novela | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

08/08/2015

"Sancho Panza se llamaba el escudero"

 

No ha faltado quien observase que no se le ha ocurrido al hidalgo cambiar el nombre al escudero: «Sancho Panza se llamaba el escudero, pero al Caballero no se le ocurrió mudarle el nombre en otro expresivo, altisonante. ¿Estuvo en ello intencionado Cervantes? bien pudo ser» (1)

Menéndez y Pelayo ha estudiado la ascendencia literaria de Sancho. El nombre Sancho era proverbial desde la Edad Media, y figuraba en varios refranes: «Hallado ha Sancho con su roçin» (356), glosado: «La ruyndad entendida: presto es confundida», Marqués de Santillana, (p. 108.); ««Allá va Sancho con su rocino»; dizen que éste era un hombre grazioso que tenía una aca, y dondequiera que entrava la metía consigo; usamos deste proverbio quando dos amigos andan siempre juntos.», Cov. 925.a.48; ««Al buen callar llaman Sancho», conviene a saber sancio y santo.», Cov. 925.a.46, también el Marqués de Santillana, y Corbacho, ed. Castalia. p. 195.

Al finalizar su libro en 1604 Cervantes recalcó la originalidad de su genial creación: «en quien, a mi parecer, te doy cifradas todas las gracias escuderiles...». I.Pról.15.

«El héroe literario necesita del «otro al lado», que sea su confidente y cooperador. Sin alguien junto a él con quien hablar, las andanzas de un orate por la Mancha hubieran dado poco juego. Tanto en la comedia áurea como en el relato, hacen falta dos conciencias compenetradas, pero en oposición dialéctica, de modo que una rebote en la otra, y permita revelar el pensamiento del personaje principal, dado que, normalmente, las miras del amo han de ser altas, sus hazañas valerosas y sus sentimientos elevados y sutiles… es inicialmente tonto, porque sus pocas luces no deben impedir el desvarío del héroe. Sólo a medida que éste vaya mostrando admirable cordura fuera de lo caballeresco, podrá ir enriqueciendo Sancho su personalidad hasta adquirir volumen comparable a la del caballero. A esto debe atribuirse la famosa quijotización de Sancho, tan notada por la crítica..», F.L. Carreter, en Rico 1998 a, p. XXXVI.

El aspecto físico que le atribuimos es, principalmente, representación mental nuestra como lectores, ya que Cervantes apenas se preocupó de elaborar su prosopografía, limitándose a decirnos de manera impresionista y un poco burlona que tenía «la barriga grande, el talle corto y las zancas largas», I.10.9. «El traje, las barbas, la gordura y pequeñez del nuevo gobernador tenía admirada a toda la gente que el busilis del cuento no sabía, y aun a todos los que lo sabían que eran muchos.», II.45.3. El soneto del burlador académico argamasillesco añade: «Sancho Panza es aquéste, en cuerpo chico, | pero grande en valor, ¡milagro estraño!», II.70.70.

Para imaginarlo nos basamos en algunos rasgos de su etopeya, que nos hacen deducir, en particular poniendo de relieve su comportamiento de tranquilo, bebedor y glotón, que era pequeño y gordo:

«Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido.», I.7.22. Enseguida sabemos que era «hombre de bien..., pero de muy poca sal en la mollera», I.7.20.

Con ocasión del embuste de Sancho, para hacer creer al cabrero que no ha tocado la maleta del loco de Sierra Morena (I.23.50), comenta Clemencín:

«Júntese este rasgo de bellaquería de Sancho con los otros de codicia, y de miedo que notamos arriba, y se irá formando idea del carácter que dió Cervantes a este personaje, en quien reunió los deseos ordinarios del pobre, las precauciones del ignorante, la cobardía del villano, y la malicia mal disimulada de la aldea. Si agrega el apetito perpetuo de hablar, y de ensartar refranes más o menos a propósito, resultará el Sancho Panza de Cervantes.», Clem. 1233.a.

El mismo Clemencín completa esta etopeya al final de su comentario:

«Esta especie de codicia desconfiada y rústica es el rasgo principal del carácter de Sancho, según ya observó Ríos. Cervantes siempre le tiene suspenso con alguna esperanza, o cebado con algún interés, como por ejemplo, con los escudos de Sierra Morena, los del Duque, la paga del desencanto de Dulcinea y el gobierno de la ínsula. Con el propio fin hace que Sancho desprecie la honra de comer al lado de su amo, pidiéndole la conmute en otra cosa de más provecho y comodidad, y con el mismo finge también que salió de la venta contento y alegre por haberse excusado de pagar la posada a costa del manteamiento (Análisis, número 64).», Clem. 1909.b.

Sancho Panza, amalgama cómica de tradiciones literarias y tipos populares, no resulta unidimensional porque su rusticidad alterna con la ternura y la astucia, sin ofrecer exactamente una evolución psicológica gradual y coherente, sorprendiendo al lector con los variables matices de su personalidad (A. Rey).

Aunque nunca se declara la edad de Sancho, cabe inducir que era más joven que don Quijote, ya que éste le dice: «está muy puesto en razón natural que primero llegue el día de mi muerte que el de la tuya», II.20.56.

Afortunadamente Cervantes prefirió seguir adelante con el capítulo I.7 más bien que poner fin a su obra con el escrutinio. En este capítulo, tras concluir rápidamente su crítica literaria, hace aparecer la figura de Sancho Panza, con lo cual crea la inmortal pareja y con ella el constante y sabroso diálogo, uno de los mayores aciertos del escritor (MdeRiquer).

«Con Sancho el dialogismo puede ir convirtiéndose en el principio estructural constante de la novela, al que se sumarán otras no sólo personas sino mentes humanas independientes: contrastes dialécticos entre pareceres, que van superponiéndose y -en última instancia-, puesto que el narrador no nos da el código o clave de los mensajes, sólo pueden resolverse en la mente, abierta en potencia a todos estos, del lector.», Claudio Guillén, en Rico 1998 b, p. 32.

Este recurso evita el tener que utilizar a cada paso un narrador omnisciente.

Si en un plano puramente formal observamos la frecuencia de las principales fórmulas narrativas que introducen las réplicas dialogísticas de cada uno de los dos personajes, notamos que don Quijote pregunta y replica (2) más que Sancho, mientras que las razones dialogísticas de ambos se equilibran:

preguntó Sancho: 18;
preguntó don Quijote: 27;
razones de Sancho: 8
razones de don Quijote: 8;
replicó Sancho: 58;
replicó don Quijote: 71.

Sin embargo, las respuestas (3) de Sancho Panza parecen ser más frecuentes que las de don Quijote, lo cual parece indicarnos que el escudero dialoga más que su señor, cuya tendencia al monólogo está condicionada por su manía discursiva:

respondió Sancho: 304
respondió don Quijote: 254.

La entrada de Sancho en el relato coincide con el fin de las alucinaciones de impersonalismo de Don Quijote:

«En el mismo capítulo VII [«De la segunda salida…»], en que acaban estas alucinaciones de impersonalismo (DQ se toma todavía por Reinaldos de Montalbán), entra en escena Sancho: «En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo…», I.7.20.

[La figura de Sancho] Viene también de la literatura popular; un refrán decía:

"Allá va Sancho con su rocino": y allá entró en su rucio el villano, decidor inagotable de refranes, como un tipo escuderil arcaico, que aparece en el siglo XIV en el más antiguo libro de caballerías conocido, El caballero Cifar… El amo y el escudero irán progresivamente completándose el uno al otro, de tal modo, "que las locuras del señor sin las necedades del criado no valdrían un ardite"» (4)

Esa combinación genial de agudeza y estupidez, malicia y bondad, ingenio e ignorancia, con que Cervantes traza el perfil de su personaje (Sancho Panza), es el fruto de un ambiente social que obliga al hombre a recubrirse de un caparazón de recelo, bellaquería y agresividad para poder subsistir. El labriego está condenado a sufrir la pobreza, la arbitrariedad de propietarios y señores, y el menosprecio de las demás categorías sociales; no es capaz de analizar y comprender su situación dentro del conjunto social, y carece de medios para defenderse en este mundo hostil. La socarronería, la malicia y el recelo son su único escudo protector frente a un orden social injusto, el fruto de un resentimiento acumulado durante toda una vida de esclavitud y de resignada sumisión. (5)

Esa mezcla de bobería y agudeza, que da a Sancho su verosimilitud y originalidad, procede de una imagen colectiva del campesino comúnmente aceptada por las gentes y fijada en una tradición oral (6) .

La situación socio-económica de Sancho es conocida por sus convecinos, muy en particular por el morisco Ricote, su tendero y amigo, que le propondrá parte de su tesoro enterrado, si le ayuda a recuperarlo:

«si tú, Sancho, quieres venir conmigo y ayudarme a sacarlo y a encubrirlo, yo te daré docientos escudos, con que podrás remediar tus necesidades, que ya sabes que sé yo que las tienes muchas.», II.54.25.

Es un Antiguo servidor del padre del Bachiller Sansón Carrasco, lo cual explica tanto que se refiera a lo que ganaba en aquél trabajo a la hora de acordar un salario con don Quijote como que introduzca a Sansón en la intimidad de don Quijote, tema este capital para la composición de la segunda parte:

1) Salario «—Cuando yo servía -respondió Sancho- a Tomé Carrasco, el padre del Bachiller Sansón Carrasco, que vuesa merced bien conoce, dos ducados ganaba cada mes, amén de la comida; con vuesa merced no sé lo que puedo ganar, puesto que sé que tiene más trabajo el escudero andante que el que sirve a un labrador; que, en resolución, los que servimos a labradores, por mucho que trabajemos de día, por mal que suceda, a la noche cenamos olla y dormimos en cama, en la cual no he dormido después que ha que sirvo a vuestra merced.», II.28.9.

2) Intoducción de Sansón: «mas si vuestra merced gusta que yo le haga venir aquí, iré por él en volandas.», II.2.36.

Notas:

1. Pi y Molist, Cortejón; ver Murillo, I, p. 125-126.
2. «REPLICAR. Comúnmente significa argüir segunda vez contra la respuesta del argumento, latine replico, as, quod interdum significat saepius in culco; y de allí réplica», Cov. 905.a.50.
3. «RESPONDER. Dar satisfacción de palabra al que nos ha preguntado alguna cosa… De allí, respuesta, lo que se responde», Cov. 907.b.1.
4. Ramón Menéndez Pidal, De Cervantes y Lope de Vega,Espasa-Calpe, Madrid, 1940, 29-30.
5. J. Salazar Rincón, El mundo social del Quijote, p. 181, Gredos, Madrid, 1986.
6. Maxime Chevalier, «Literatura oral y ficción cervantina», página 195; y Mauricio Molho, op. cit., pags. 217 y sigs, Ibíd, nota 70, p. 181

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Fuentes:

Imagen: QGDSGB.I.047.A Detalle
Acción de los paisanos de Don Quijote II: → Don Quijote encantado es enjaulado y llevado a su aldea. ←
Don Quijote en conversación con Sancho: " jamás he leído, ni visto, ni oído, que a los caballeros encantados los lleven desta manera", El Q. I.47.2.
en ◊ Los textos de "El Quijote" que inspiraron a Gustave Doré" ◊
Edición electrónica: 2008. Nueva edición: 2015.

Texto: Salvador García Bardón: "Taller cervantino del Quijote", que se compone de una edición de los textos originales de 1605 y de 1615, bajo el título: "El Quijote para citarlo", edición crítica acompañada de un "Diccionario enciclopédico", Edición electrónica: 2005.

 

Esta edición electrónica, preparada al abrigo de los ideales humanistas de la AEU, representa una nueva lectura crítica de los textos cervantinos, dotada de un sistema simple, preciso y rápido de referencias textuales. Se trata de la realización concreta de la edición de los Textos originales de 1605 y 1615 del Taller cervantino del “Quijote”, a los cuales me fui refiriendo en mis blogs conmemorativos durante todo el año cervantino 2005. La mayor originalidad de este taller consiste en haber reunido en un "Diccionario enciclopédico" la justificación precisa de todos los detalles de mi lectura crítica.

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08.08.15 | 16:30. Archivado en El QuijoteSemánticaPragmáticaNovelaLiteraturaCervantes
 

18:39 Écrit par SaGa Bardon dans El Quijote, Novela | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

08/10/2010

Vargas Llosa en El Fuerte de Marbella

Hace muchos años, tantos, que no sé decir cuántos, coincidí con Mario Vargas Llosa en los jardines del hotel  "El Fuerte de Marbella". Ni para él ni para mí fue aquel encuentro una pura casualidad, sino más bien una casualidad feliz. Para él, porque tenía confiada al hotel "El Fuerte" su familia durante su retiro anual de ayuno dietético en un centro especializado de Marbella. Para mí, porque pasaba una temporada en familia cerca de mi hermana y de mis sobrinos, visitándoles diariamente en su residencia de "El Fuerte". 

La anécdota que cuento a continuación la saco de la sala de prensa del hotel "El Fuerte". Muy a pesar mío no la viví personalmente porque por aquellas fechas, de agosto del 2007, yo no estaba en Marbella.

Foto: Mario Vargas Llosa en El Fuerte de Marbella con mi hermana Isabel-María y mi sobrina Isabel.

El Hotel Fuerte de Marbella escenario de la charla entre Mario Vargas Llosa y Alfredo Montagne

El escritor y el arquitecto hablaron sobre 'La arquitectura y la vida'.

El pasado viernes, 3 de agosto de 2007, Mario Vargas Llosa y Alfredo Montagne charlaron sobre 'La arquitectura y la vida' en el Hotel Fuerte Marbella dentro de las actividades culturales que organiza la Extensión Marbella del Ateneo de Málaga.

Desde su creación hace año y medio, el Ateneo de Marbella realiza cada mes una exposición, conferencia, concierto o cualquier otro tipo de evento, abierto al público, cuyo objetivo sea el fomento de la cultura y el conocimiento en todas sus manifestaciones, sin limitación de ámbitos ni de nacionalidades.

En esta ocasión, dos grandes amigos como son el escritor Mario Vargas Llosa y el arquitecto Alfredo Montagne, charlaron sobre la relación entre la arquitectura, representada por Montagne, y la vida, representada por Vargas Llosa. El maestro de ceremonias fué el periodista marbellí Miguel Nieto y además Mario Vargas Llosa presentó el libro 'La arquitectura' de Montagne.

El Hotel Fuerte Marbella es la sede habitual para los conciertos o conferencias que desde la Extensión Marbella del Ateneo de Málaga se realizan. Desde su creación, la relación entre ambas entidades es excelente, los amigos del Ateneo consideran a El Fuerte 'su casa'.

08.10.10 @ 16:22:54. Archivado en Hoteles cervantinos, Amistad Europea Universitaria, Convivencias europeas, Turismo cultural, Arte, Turismo universitario, Arquitectura y urbanismo, Turismo convivencial