08/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 11/14

 

 

 


Imagen simbólica: ◊ Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando = Philippe II offrant au ciel l’Infante Don Fernando = Philip II offering to heaven the Infante Don Fernando ◊

→ Exvoto de Felipe II por el triunfo de Lepanto y por el nacimiento del infante don Fernando, su presunto heredero ←

Autor: Tiziano, Vecellio di Gregorio (1)

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1597

El año empezó en España con la entrada de la peste por el norte. La enfermedad fue extendiéndose lentamente hacia el sur, hasta que adquirió proporciones epidémicas en 1599-1600, asolando ciudades y villas y aniquilando al quince por ciento de la población.

El 6 de septiembre, el juez Gaspar de Vallejo, abusando de su autoridad, decretó el encarcelamiento de Cervantes, que no podía hacer frente al reembolso de varias cantidades recaudadas en Andalucía. Cervantes permanecería en la cárcel de Sevilla varios meses, hasta abril de 1598. Durante este período se dedicó a escribir con intensidad, y probablemente comenzó el Quijote. Esta circunstancia ha hecho pensar a varios editores de la obra cervantina que por esta época Cervantes escribió un proto-Quijote, concebido como novela corta a la manera de sus "Novelas ejemplares", y probablemente con una intención semejante.

«A Cervantes le quedaron cicatrices de su paso por la cárcel: más tarde, en "Los trabajos de Persiles y Sigismunda", un personaje dice que nadie que hubiera caído en manos de las autoridades sale de ellas “con el mismo lustre”. Estas palabras revelan los efectos que produjeron en él aquellos siete meses que pasó languideciendo en la cárcel, rodeado de rateros, tramposos, prostitutas y asesinos: espléndida fuente de información acerca del submundo sevillano, que Cervantes aprovecharía en "Rinconete y Cortadillo" y "El coloquio de los perros". La naturaleza de la justicia y las relaciones entre el crimen y el castigo serían un tema recurrente en Don Quijote.», M.McK., Cervantes, p. 122-123.

«En noviembre de 1597, después de la muerte el día 6 de este mes de la hija de Felipe II, la princesa Catalina, duquesa de Saboya, los teatros de Madrid se cerraron durante el período de duelo. Hacía diez años más o menos que, al tiempo que había ido creciendo la afición al teatro, también se habían incrementado las protestas de sus enemigos, hombres de la Iglesia en su mayoría, que estaban convencidos de que el drama y las gentes que se movían a su alrededor deterioraban la moral pública. Las canciones y las danzas que acompañaban a las representaciones teatrales estaban consideradas como las más indecorosas e incluso licenciosas; a las actrices que vestían provocativamente con jubón y calzas se las consideraba poco menos que prostitutas y los argumentos de las obras eran juzgados como una incitación a los valores y actitudes frívolas.», M.McK., Cervantes, p. 126-127.

Pol. Tercera Bancarrota de Felipe II.

Los españoles se amparan de Amiens, pero Enrique IV la recupera.

1598

A finales del mes de marzo, estando todavía en la cárcel de Sevilla, Cervantes debió de pensar que la administración exageraba en los controles de su gestión pasada, cuando fue requerido por el Tribunal de Cuentas para hacer una declaración jurada sobre las comisiones que le había encargado Pedro de Isunza en 1591 y 1592, incluidos los detalles del incidente referido a la incautación de cereales en Teba por Nicolás de Benito en 1591. Sin embargo, se apresuró a aprovechar las posibilidades de defensa que aquella situación le brindaba. Aseguró al Tribunal que, si le dejaban en libertad, podría recuperar todos los documentos relacionados con el período de Málaga, yendo a esta ciudad, que era donde los había dejado, y presentar con ellos el informe requerido. El Tribunal no vaciló en hacer caso omiso de los jueces de Sevilla, a causa de su lenta aplicación de la ley.

Es difícil saber cuánto tiempo hubiera permanecido Cervantes en la cárcel si el gobierno no hubiera intervenido. El 28 de abril, Cervantes firmó la declaración que le proporcionaba la libertad.

En el otoño de este año, probablemente se encontraba pobre y rechazado, entre otras cosas porque era imposible ganarse la vida con el teatro, que era la forma más fácil de hacerlo. En efecto, “A raíz de la muerte de Felipe II, en septiembre de 1598, los teatros permanecieron cerrados hasta el mes de abril de 1599, cuando el ayuntamiento de la ciudad de Madrid, inquieto a causa del descenso de donativos a los hospitales de la ciudad, pasó por encima de la opinión del rey, entonces Felipe III, y restableció los teatros públicos con ocasión de las fiestas de compromiso de la archiduquesa Margarita de Austria. Esta concesión no se puso en práctica, después del acontecimiento, hasta el año siguiente.”, M.McK., Cervantes, p. 126.

En relación con la obligatoriedad del cierre de los teatros, el rey había remitido el asunto a una comisión de tres teólogos. “El resultado de sus deliberaciones se plasmó en un decreto real, promulgado el 2 de mayo de 1598, según el cual durante un tiempo no se podrían representar en España obras dramáticas. Al parecer, el teatro transmitía enfermedades y era amigo de los placeres, afeminaba a los hombres, los incapacitaba para afrontar las penurias de la guerra y los distraía de las actividades militares. El teatro saboteaba la salud política y la fuerza militar de España y ponía al país a merced de los turcos y de Inglaterra. En otras palabras, el teatro era el chivo expiatorio del progresivo desencanto de los españoles por la cada vez mayor incapacidad de España para hacer frente a su auto-elegido papel de defensora de la Europa católica.” , M.McK., Cervantes, p. 126.

A raíz de las exequias por la muerte del rey, celebradas en la catedral de Sevilla, Cervantes compuso el famoso soneto “Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla”: “Escrito después de la muerte de Felipe II, ridiculiza y ensalza, simultáneamente, el soberbio túmulo que los mejores artistas de la ciudad realizaron en la catedral de Sevilla. La clave de su acierto radica, a nuestro entender, en el carácter dialogado, casi entremesil, que tiene, dado que, a la intervención primera del soldado, claramente hiperbólica, sucede la del valentón, no solicitada por nadie, que da el giro humorístico genial al poema. El estrambote final acentúa, magníficamente, el humorismo:

Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto
lo que dice voacé, seor soldado,
y quien dijere lo contrario, miente."
Y luego, encontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

Tras las palabras, los gestos vacíos, la nada. El soneto, evidentemente, cae dentro del área de un entremés, de una jácara, o de una novela realista, si se quiere. El final, teatral y narrativo a la vez, es perfecto, tanto estructural, como poética, métrica y lingüísticamente. El hermanamiento, por otra parte, entre el soldado y el jaque, entre el pasmo hiperbólico y la fanfarria vacua, es espléndido en su vaciedad jactanciosa; la ironía, la burla y el desencanto, manifiestos.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Muere su antigua amante Ana Franca. Al año siguiente, su hija Isabel entra al servicio de Magdalena de Cervantes, bajo el nombre de Isabel de Cervantes:

«El 12 de mayo de 1598, Ana de Villafranca, antigua amante suya, que se había quedado viuda hacía años, murió en Madrid dejando huérfana a su hija adolescente Isabel. Magdalena debió de dar la noticia a su hermano para que rápidamente se tomaran medidas sobre el futuro de la muchacha; la madre de Ana, Luisa de Rojas, no podía sostener a sus dos nietas, Isabel y su hermanastra Ana. Aunque es indudable que Catalina conocía estos hechos y pese a la esterilidad de su matrimonio, no deseaba encargarse de la hija que su marido había tenido con otra mujer. Era preciso encontrar para el caso alguna solución que combinara seguridad y discreción...

Bien por medio de su intervención personal o bien poniéndose en contacto con su hermana a través de una carta, en el mes de agosto ya había encontrado una solución para Isabel, que el 11 de agosto entró a trabajar, de incógnito, en la casa de su tía Magdalena, como aprendiza. Magdalena la tomó a su cargo en su casa, comprometiéndose a alimentarla, enseñarle su oficio de costurera y las labores de la casa, y a pagarle la suma total de veinte ducados por un contrato de dos años. La decencia así lo recomendaba: Isabel estaba tan cerca de su padre como le era posible sin causar ningún escándalo ni molestar a Catalina. Andrea, la otra hermana de Cervantes, también vivía entonces en Madrid, pero además de traer entre manos un juicio sobre la renta de una casa alquilada, tenía una hija a su cuidado y nunca se había llevado con su hermano tan bien como Magdalena. Esta era la persona idónea para el caso y, dado que desde la muerte de su madre vivía sola, es probable que le gustara la idea de tener una acompañante joven en su casa.

El 24 de octubre, sin duda fueron juntas a mezclarse con la gran multitud de personas alineadas en las calles, especialmente ampliadas para la ocasión, bajo los arcos triunfales que daban la bienvenida a la capital a su joven reina. Enjoyada y sentada en un trono de oro, rodeada de cincuenta damas de compañía en sillas de plata, aquello no podía desilusionar a la nueva soberana. Por lo que sabemos, esta gran ocasión no inspiró ningún poema a Cervantes. Pasó todo el verano en Madrid y pronto regresó a Sevilla. No esperó a que se examinaran sus cuentas, pensamiento este que debió de empujarle nuevamente hacia el sur.», MMcK, p. 129.

Lit. Lope de Vega, "La Arcadia" y "La Dragontea".

Mateo Alemán obtiene la aprobación del Consejo Real para la publicación de la «Primera parte de la vida de Guzmán de Alfarache». La obra recoge, con un tono inequívocamente pesimista, las experiencias generales del castellano consciente de los problemas de esta época del reinado de Felipe II, que necesariamente, por la edad y la enfermedad grave del soberano, debe de ser la postrera.

Icon. Nace Zurbarán.

Pol. Celebración en Bruselas, el 21 de agosto, de la Ceremonia de Cesión de Soberanía de los Países Bajos en favor de la Princesa Isabel Clara Eugenia, por disposición de su padre Felipe II.

Isabel Clara Eugenia y su esposo Alberto de Austria, regentes de los Países Bajos.

Paz de Vervins con Francia.

Edicto de Nantes.

Los españoles desembarcan repetidamente en Irlanda.

El día 13 de septiembre, a las cinco de la mañana, murió en el Escorial, a la edad de setenta y un años y tras cuarenta y dos años y once meses de reinado, el rey Felipe II.

Este mismo día fue proclamado Rey de España, con el nombre de Felipe III, el último hijo varón de Don Felipe II y de su cuarta esposa Doña Ana de Austria. Los tres hijos varones precedentes del rey difunto, Fernando, Carlos y Diego, habían muerto respectivamente en 1571, 1573 y 1575.

La educación del nuevo Rey había sido dirigida por el Arzobispo de Toledo, Don García de Loaysa, bajo la tutela directa de Felipe II quien, apenas el príncipe tuvo la edad adecuada, lo hizo participar a las deliberaciones del Consejo del Reino. El difunto soberano no tenía una idea muy alta de las cualidades de su hijo. Se sabe que en la intimidad había dicho a su ministro Don Cristóbal de Moura: «Dios que me ha dado tantos reinos, no me ha concedido un hijo capaz de gobernarlos; temo que me lo gobiernen».

Con el advenimiento de Felipe III se inaugura el gobierno del duque de Lerma, su valido.

Lit. Se decreta el cierre de los teatros.

V.

1599

Entre este año y 1603, Cervantes reside en Sevilla, Madrid, Esquivias y Toledo. Nuevo intento infructuoso de ir a las Indias.

Pol. Recordemos que el año de 1597 había empezado con la entrada de la peste por el norte, y que la enfermedad fue extendiéndose lentamente hacia el sur, hasta que adquirió proporciones epidémicas en 1599-1600 asolando ciudades y villas y aniquilando al quince por ciento de la población.

«En los últimos años del siglo las cosechas también fueron pésimas y los ejércitos y expediciones españolas en el extranjero sufrieron importantes fracasos y derrotas militares. El país se hallaba al borde de una crisis económica, militar y política de grandes proporciones, y el nuevo rey, un joven de veinte años, no era, como su padre preveía, el monarca ideal. Felipe III fue un rey muy diferente a su antecesor, se mostró débil donde su padre había sido un hombre fuerte, y amante de los placeres, a diferencia de la austeridad de su progenitor, quien, además, siempre estuvo dispuesto a poseer un poder efectivo en lugar de dejarlo en manos de otras personas.», MMcK, pp. 126-127.

Peste en Sevilla, que durará tres años.

Lit. Mateo Alemán publica la primera parte de su "Guzmán de Alfarache". “Este libro, sorprendentemente dual, ya que combina la narración de la vida de los bajos fondos con discursos profundamente serios y moralizantes, abrió en España las puertas a la moda de la novela picaresca. Con una visión pesimista de la vida—su autor fue durante algún tiempo inspector del gobierno en las minas de mercurio de Almadén, cuyas condiciones de trabajo eran horribles—, el libro tuvo un éxito inmediato tras su publicación en marzo de 1599, llegando a alcanzar la cuarta edición en aquel primer año y la sexta en 1600.”, M.McK, Cervantes, p. 132.

Lope de Vega, "El Isidro".

Icon. Nacen Velázquez y Van Dyck.

Pol. Felipe III se casa con Margarita de Austria.

1600

El alférez Rodrigo de Cervantes, hermano de Miguel, muere el 2 de julio de un arcabuzazo, en la batalla de las Dunas de Flandes.

El 2 de mayo de 1600, Miguel prestó declaración en Sevilla, apoyando una petición presentada por Agustín Cetina, pagador real, ante el ayuntamiento de la ciudad; lo cual prueba que seguía en contacto con él, siendo muy probable que Cetina le proporcionara algún trabajo.

«En aquellos días debió de tener muchas relaciones en Sevilla. En las casas de los artistas y literatos y en los grandes palacios de los nobles, de los que la ciudad estaba muy bien dotada, se organizaban reuniones literarias, y Cervantes seguramente asistió a muchas de ellas. Es seguro que tanto él como sus compañeros escritores discutieron allí los méritos de un nuevo best-seller, la novela picaresca de Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache.

Este libro, sorprendentemente dual, ya que combina la narración de la vida de los bajos fondos con discursos profundamente serios y moralizantes, abrió en España las puertas a la moda de la novela picaresca. Con una visión pesimista de la vida—su autor fue durante algún tiempo inspector del gobierno en las minas de mercurio de Almadén, cuyas condiciones de trabajo eran horribles—, el libro tuvo un éxito inmediato tras su publicación en marzo de 1599, llegando a alcanzar la cuarta edición en aquel primer año y la sexta en 1600.

El espíritu idealista y de evasión que había inspirado la novela pastoril y de caballería había sido sustituido por una nueva forma de entretenimiento, realista y sórdido, que reflejaba mejor el materialismo y la desilusión de la sociedad de entonces.

Sería interesante especular sobre si la obra de Cervantes estuvo o no influida por la aparición de la larga, complicada y tan difundida novela de Mateo Alemán. Si Cervantes necesitaba un empujón para continuar su novela acerca de un loco hidalgo y producir un best-seller que, al mismo tiempo, le diera ocasión de explorar una idea fascinante y utilizar las ricas capas de experiencias y de observación que se habían ido estratificando en el transcurso de una carrera variada y llena de acontecimientos, Guzmán de Alfarache desde luego debió de dárselo. Por otro lado, si en él ya había echado raíces la idea de escribir una obra extensa, la aparición del Guzmán tal vez contribuyera a convencerle de que era inútil continuar su novela picaresca "Rinconete y Cortadillo" y de que tenía que buscar otro tipo de héroe.», MMcK, p. 131-132.

Se cree, aunque no existen pruebas de ello, que Cervantes volvió a Castilla en el mes de julio, para asistir en Toledo a la entrada en el noviciado de la orden franciscana de su cuñado más joven, Fernando de Palacios, que había cedido la mitad de sus bienes a su hermana, doña Catalina, y nombrado albacea al esposo de ésta, Cervantes.

En el mes de agosto, Cervantes abandona Sevilla y se instala en Toledo con su mujer, donde probablemente se dedica de lleno a redactar el Quijote. Parece que viaja de vez en cuando a Esquivias y hay quien supone que debe volver a la cárcel sevillana, aunque esto es más probable en 1602.

Hacia finales del año, Cervantes recibió la trágica noticia de que su hermano Rodrigo había muerto el 2 de julio en la batalla de Nieuport, batalla perdida por el archiduque Alberto de Austria frente a Mauricio de Nassau.

Lit. Nace Pedro Calderón de la Barca.

"Romancero general".

«En febrero los teatros obtuvieron permiso para abrir de nuevo sus puertas y el mundo de la farándula, prohibido durante las celebraciones religiosas, empezó nuevamente a funcionar. Teóricamente el repertorio secular debía limitarse a obras históricas, pero las compañías no iban a restringir sus actividades durante mucho tiempo. Además, de Madrid llegaban noticias muy interesantes.», MMcK, p. 132.

Pol. «Se rumoreaba que la Corte se iba a trasladar en breve a Valladolid, que se convertiría en la nueva capital de España. El duque de Lerma, favorito de Felipe III y en la práctica el verdadero soberano de España (sus rentas pronto alcanzarían los doscientos mil ducados anuales), quería separar al joven rey de la esfera de influencias de su abuela, la emperatriz María. Desde la muerte de su marido, Maximiliano II de Austria, ocurrida en 1576, la emperatriz vivía como una monja en un convento de carmelitas de Madrid y era enemiga implacable de Lerma.», MMcK, p. 132.

Enrique IV se casa con María de Médicis.

Derrota de los españoles frente a los aliados holandeses e ingleses en Nieuport.

1601

El 10 de enero de 1601 se decretó que la capital y la Corte debían trasladarse a Valladolid, «para orgullo de esta ciudad, una de las capitales históricas de Castilla, y para disgusto de Madrid, que vio cómo se escapaba de su control su mayor fuente de empleo y de ingresos. Después de hacer frente a las necesidades de la Corte establecida allí unos cuarenta años antes, la villa madrileña tuvo que enfrentarse al fantasma del abandono y del olvido, además de a la despoblación y la ruina.», MMcK, p. 134.

El traslado de la corte a Valladolid afectó a la familia de Cervantes, pues las hermanas de Miguel, su sobrina y su hija Isabel tendrían que trasladar su obrador de costura a la nueva capital del reino, ya que al vaciarse Madrid de personas principales, entre las que se contaban sus clientes, se quedaban sin trabajo. Cervantes no tardaría en acompañarlas, si bien lo seguimos encontrando en Toledo y Esquivias.

«El 14 de septiembre de 1601, en un memorando de Hacienda realizado por el Tribunal de Cuentas en Valladolid, donde este organismo se había trasladado junto con los demás departamentos del Estado, aparecía una acusación contra el recaudador de impuestos de Vélez Málaga y se requería la presencia de Cervantes para que respondiese a ciertas discrepancias existentes en las cuentas de los impuestos que había recaudado. Dos cosas están muy claras en aquellos documentos: la primera, que el propio Tribunal de Cuentas no estaba totalmente convencido de si el asunto ya estaba o no en orden, y la segunda, que Cervantes nunca había presentado un informe referente al dinero que no había podido recaudar en Vélez Málaga (aunque existen informes de que no había podido recaudar el dinero de los impuestos en otra parte) o que lo había perdido. No existe ninguna prueba, sin embargo, de que se formalizara una demanda contra Cervantes: quizá, como nosotros, los auditores no lograran descubrir su paradero.», MMcK, p. 134.

Lit. Juan de Mariana, "Historia de España".

Nace Baltasar Gracián.

Pol. Traslado oficial de la Corte a Valladolid. Gobierno del Duque de Lerma. El nuevo rey determina no llevar la vida triste de su padre. Empieza para ello por casarse siendo todavía un joven de veinte años, y decide, aconsejado por su valido, el duque de Lerma, trasladar la corte a Valladolid a primeros de 1601. A esto último se oponen no pocos nobles y clérigos, que ven en ello una lamentable imprudencia; pero se conoce que el joven rey, más bien que imitar la prudencia de su padre, prefiere salir huyendo de todo lo que le recuerda su figura sombría y austera.

La decisión de trasladar la corte a Valladolid proporciona al duque de Lerma 40000 ducados, que le entregan las autoridades de la ciudad del Pisuerga por sus buenos oficios en la mediación, pero sobre todo le proporciona sosiego, ya que aparta de ese modo a Felipe III de su abuela María de Austria, monja en las Descalzas Reales y enemiga confesa del duque.

Los holandeses destruyen una flota española en Gibraltar.

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(1) ◊ Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando = Philippe II offrant au ciel l’Infante Don Fernando = Philip II offering to heaven the Infante Don Fernando ◊

Autor: Tiziano, Vecellio di Gregorio
Título: Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando
Cronología:1573 - 1575
Técnica: Óleo
Soporte: Lienzo
Medidas: 335 cm x 274 cm
Escuela: Italiana
Tema: Alegoría
Expuesto: Sí
Procedencia: Colección Real (Real Alcázar, Madrid, salón de los espejos-cuartos principales, 1700, nº 4; Palacio Real Nuevo, Madrid, tercera pieza de la Furriera, 1747, nº 152; Palacio Real Nuevo, Madrid, paso de tribuna y trascuartos, 1772, nº 152; Palacio Real Nuevo, Madrid, cuarto de la serenísima infanta-dormitorio, 1794, nº 152; Palacio Real, Madrid, pieza amarilla, 1814-1818, nº 152).
Localización actual: Museo del Prado
Num. de catálogo: P00431
Detalle iconográfico: SaGaBardon

Felipe II (1556-1598) levanta a su hijo Fernando (1571-1578) hacia un ángel que porta una palma con el letrero MAIORA TIBI ("Mayores triunfos te esperan"). A sus pies aparece un turco encadenado y desposeído de su turbante, que yace caído en el suelo.

→ Esta obra fue encargada al pintor por la corte española y para su realización se envió un modelo de Sánchez Coello o se dieron instrucciones muy precisas, pues debía ser un exvoto en el que Felipe II daba las gracias por los favores recibidos. Tiziano, que no debió sentirse cómodo con el encargo, delegó parcialmente en sus colaboradores la realización de la pintura.

La composición conmemora dos eventos importantísimos para el Rey que sucedieron casi al mismo tiempo: la victoria contra el Imperio Otomano en la Batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571 y el nacimiento del que hubiera sido el sucesor de la Corona, el infante don Fernando, el 5 de diciembre del mismo año, aunque el niño moriría siete años más tarde. ←

En España se inventaría por primera vez en el inventario del Alcázar de Madrid de 1600. En 1625 el pintor español Vicente Carducho añadió unas tiras de tela para ampliar la composición y hacer coincidir su tamaño con el Carlos V en Mühlberg (P00410)

Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando

→ La pintura conmemora dos hechos acaecidos en 1571: la derrota de la armada turca en Lepanto el 7 de octubre, y el nacimiento el 5 de diciembre del infante Fernando, heredero al trono, cuya asociación y consideración como dones celestiales fue recurrente en el círculo próximo al monarca, como refleja una carta remitida el 21 de diciembre de 1571 por Luis de Requesens, gobernador de Milán, a Sancho de Padilla: Bendito sea Dios [...], que buenas dos nuevas han sido en breve tiempo, la del nacimiento y de la victoria pasada. El lienzo se erige así en un exvoto por el que Felipe agradece al cielo los dones recibidos. ←

En la parte superior un ángel en escorzo ofrece al recién nacido, sostenido por su padre, una palma y una filacteria con la inscripción MAIORA TIBI (Mayores triunfos te esperan). Al fondo se vislumbra la batalla de Lepanto y a la izquierda aparece un turco maniatado junto a despojos de la victoria.

La pintura está desvirtuada por una ampliación realizada en 1625 por Vicente Carducho para hacer coincidir su tamaño con El emperador Carlos V, a caballo, en Mühlberg (P410).

→ La iniciativa de la composición partió de la corte. Jusepe Martínez aludió al envío a Tiziano de un diseño de Alonso Sánchez Coello y un retrato del rey en acto de mirar hacia arriba algo terciado. A falta del dibujo y del retrato, resulta difícil discernir cuánto de Sánchez Coello y cuánto de Tiziano hay en la pintura. ←

Es evidente que Tiziano aprovechó la cabeza de Felipe, a quien no veía desde 1551 y presenta un aspecto acorde a sus cuarenta y cuatro años. Felipe aparece de perfil, tipología inusual cuya elección debió de corresponder al monarca e iría implícita a su concepción del cuadro como exvoto.

Este carácter votivo explica tanto el todo como las partes: la actitud oferente del monarca, que Panofsky asociaba con imágenes medievales del "Ad te levavi", el bufete cubierto de terciopelo a modo de altar, y el turco maniatado con los despojos de la guerra, que constituyen la ofrenda a la divinidad.

La impronta hispana es evidente al compararlo con los tradicionales cuadros venecianos, donde el dux aparece arrodillado ante la Virgen acompañado por santos y figuras alegóricas.

→ Resulta tentador pensar que estas diferencias traducen una distinta percepción del poder. Felipe, como monarca absoluto, se erige en un único agente de la providencia divina; en Venecia, por el contrario, el dux, "príncipe electo" de una república, posee protagonismo sólo como encarnación del Estado, lo que explica la aparición de figuras alegóricas de Venecia y de santos protectores. ←

→ Se localizan elementos de la composición y su trasfondo ideológico en la entrada triunfal de Ana de Austria en Madrid en 1570 con ocasión de su matrimonio con Felipe II, en cuya materialización participó Sánchez Coello. Juan López de Hoyos concibió entonces un programa iconográfico donde la temática epitalámica compartía protagonismo con la exaltación de Felipe II como campeón del catolicismo. ←

En el de la calle Mayor, una grisalla de Sánchez Coello mostraba la "Defensa de la Fe Católica por su Majestad", mientras otra del mismo autor celebraba el "Felice matrimonio", y en ella "por lo alto venía un ángel con grandísima claridad y resplandor y traía entrambas manos un rótulo" que recuerda al de Tiziano.

→ Con estos precedentes debe considerarse la intervención de López de Hoyos en la invención remitida a Tiziano. Felipe II asoció visualmente su reinado con este cuadro y lo emparejó con el de Carlos V en Mühlberg, símbolo del paterno. Se citan juntos por primera vez en el Alcázar de Madrid a la muerte de Felipe II, y así siguieron en sus destinos sucesivos hasta su ingreso en el Museo del Prado en 1839. ←

Fuente: Texto extractado de Falomir, M. en: El arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 192.

14:46 Écrit par SaGa Bardon dans El Quijote | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

06/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 10/14

 

 

 

El cambista y su mujer = Le changeur de monnaie et sa femme = The moneychanger and his wife

Autor: Marinus van Reymerswaele (Zelanda, h. 1490/1495 - antes de 1567) (1)

Tras haber trabajado como "Comisario de abastos", Cervantes se ve obligado a trabajar como "Recaudador de impuestos", dos ocupaciones cuyas duras enseñanzas, que nunca olvidará, le costarán muy caras

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1592

Acusado de fraude en relación con sus cuentas como comisario, Cervantes es detenido unos pocos días en septiembre en la cárcel de Castro del Río, en ejecución de una orden del corregidor de Écija, por venta ilegal de trigo, aunque enseguida se le declara inocente. Una vez más, la mediación de Isunza logra que se le deje en libertad muy pronto.

Esta detención coincide con el encargo a Cervantes de una serie de comedias, que desgraciadamente no llegará a escribir: el 5 de septiembre se compromete, mediante contrato y a cambio de 300 ducados, a componer seis comedias para Rodrigo Osorio, conocido actor y "autor" de comedias, es decir, director de una compañía, con la jactanciosa condición de que, si no fuesen como las mejores de sus contemporáneos, no cobraría.

Lit. El gran historiador jesuita Juan de Mariana publica su «Historia de rebus Hispaniae».

Proclamación por la Congregación de la Inquisición de la Edición de la Biblia aprobada por Roma: edición definitiva de la "Vulgata Sixtina".

Pol. Cortes de Tarazona.

Asedio de París por Enrique IV

Elección del papa Clemente VIII.

1593

En junio muere Isunza, proveedor general del rey en Andalucía; es nombrado sucesor suyo Oviedo. Este mismo mes, Cervantes decide regresar a Madrid, al comprender que su trabajo de comisario llega a su fin, con el deseo de obtener un nuevo puesto en la administración. Unos meses después comenzará a trabajar como recaudador de impuestos, trasladándose nuevamente a Andalucía.

De hecho su labor como comisario de abastos tocaba a su fin en octubre, ya que sólo le quedaba un último encargo de Miguel de Oviedo, tras el cual, como lo veremos enseguida, se pondría fin oficialmente a la vasta empresa de aprovisionamiento de víveres iniciada por Guevara.

En octubre también, coincidiendo con el fin de su trabajo como comisario de abastos, muere a los setenta y tres años Leonor de Cortinas, su madre, en la madrileña calle de Leganitos.

Lit. El Papa Clemente VIII crea Cardenal al Padre Francisco de Toledo, de la Compañía de Jesús, eminente filósofo y teólogo andaluz. Además de su intensa labor como profesor y escritor, el P. de Toledo asume diferentes misiones como legado pontificio. Una de éstas le lleva a Lovaina, donde recibe la abjuración que hace Bayo de sus doctrinas condenadas por la Iglesia.

Por iniciativa de sus superiores, publica sus prelecciones de filosofía, profesadas en el Colegio Romano. Entre ellas encontramos diferentes trabajos consagrados a la obra de Aristóteles y muy en particular su «De Anima», que se convierte en libro de texto para varias generaciones de estudiosos.

Pol. Estados generales del Louvre.

Abjuración del hugonote Enrique IV, para poder ceñir la corona francesa. Con este soberano, la dinastía de los Borbones, instalada ya en Navarra, se instaura en Francia.

1594

El rey Felipe II, alertado y alarmado por las continuas irregularidades en el aprovisionamiento de trigo, a las que las ejecuciones de los cuatro comisarios no parecían haber puesto coto, decidió, en abril de 1594, detener definitivamente el complejo sistema de aprovisionamiento de víveres que el propio Estado había puesto en funcionamiento, destituyendo a Miguel de Oviedo y a todos sus ayudantes, entre ellos a Cervantes.

Así pues, Cervantes se vio obligado a dejar su oficio de comisario.

Aunque terminaba aquellos seis años de sobresaltos tan pobre como los había empezado, tuvo no obstante la suerte de que le fueran aceptadas las cuentas que presentó, y que le eximieran del pago de cantidades que algunos aseguraban que debía. Sólo entonces dejó Sevilla para volver a Madrid.

En Madrid, el ex-comisario Miguel de Cervantes, que, como era natural en un hombre de cuarenta y siete años sin trabajo remunerado, intentaba por todos los medios alcanzar un nuevo empleo en la Administración Pública, logró que atendiera su solicitud el contador de Su Majestad, Agustín de Cetina, que era por suerte su antiguo pagador en Sevilla. Éste consiguió que la Hacienda comisionase a Cervantes para cobrar varios atrasos de tasas en el reino de Granada, por valor de 2 500 000 maravedíes. Se trataba exactamente de tercias y alcabalas, “tributo de tanto por ciento del precio que cobraba el fisco por los contratos de compraventa y permuta”. Cervantes volvió así a su tarea de cobrar para el estado, aunque pasando de comisario de abastos a recaudador de impuestos. Quienes sostienen que Cervantes era un converso, invocan como argumento, en favor de su tesis, la obtención y la práctica por Cervantes de este empleo, que habitualmente desempeñaban los judíos.

Para entrar en su nueva función, se le exigió a Cervantes un fiador. Lo encontró en la persona de un cierto Francisco Suárez Gasco, hombre, por desgracia, bastante poco de fiar, dada su fama de pendenciero y de asesino, ya que se le sospechaba de haber asesinado a su mujer. Aunque Suárez Gasco avaló a Cervantes por la cantidad de 4 000 ducados, la elección de tal fiador inspiró vivas reticencias entre los responsables de la Hacienda. En consecuencia de ello, aunque Cervantes fue nombrado recaudador, se le exigió, además de la fianza de Suárez Gasco, el que antes de entrar en función garantizase la suma recaudable con un depósito de sus propios bienes y de los de su mujer, razón por la cual tuvieron que ir ambos a firmar ante notario tal compromiso.

Nuevo gesto infeliz de Cervantes: tras haber recaudado los impuestos en el reino de Granada, depositó el dinero en la banca de Simón Freire, quien desdichadamente desaparecería poco después, desfalcando todos los depósitos de la banca, lo cual haría que Cervantes se viera nuevamente en la cárcel.

Pol. Enrique IV entra en París.

1595

El 7 de mayo Cervantes obtuvo el primer premio en unas justas poéticas, organizadas por los dominicos en Zaragoza, para celebrar la canonización de San Jacinto, “el apóstol de Polonia”. Cervantes tomó parte en el segundo certamen, que requería una glosa en estrofas prefijadas de la vida del nuevo santo, consiguiendo el primer premio, dotado con tres cucharas de plata.

Tal premio no debió de consolarle mucho del desastre que se le anunció en mayo de 1595: Freire había desaparecido llevándose consigo, desfalcados, 60000 ducados. Alarmado, corrió a Sevilla para tratar de salvar algo de ese naufragio, pero al llegar se encontró con que todos los bienes estaban en cepo jurídico, a petición de sus acreedores. Cervantes sólo consiguió que se reconociera el embargo de las sumas que se adeudaban al Tesoro, pero las suyas particulares las perdió para siempre.

La mala suerte quiso que por las mismas fechas llegara a su conocimiento la ruptura, tras cuatro años de relaciones, de su querida sobrina Constanza de Ovando con don Pedro de Lanuza. Constanza de Ovando, la sobrina que acompañó a Miguel de Cervantes y a su esposa hasta el momento de sus muertes respectivas, era fruto natural de los amores de su hermana mayor Andrea con Nicolás de Ovando.

Cervantes debió de pensar que era la nueva generación de mujeres de su familia que tomaba el relevo de las desdichas en amores a la de sus hermanas Andrea y Magdalena.

El inconstante don Pedro era hermano del justicia mayor de Aragón, que Felipe II había mandado decapitar por haber amparado la huida de su secretario real Antonio Pérez y apoyado la rebelión en aquellos reinos. Tras sucesos tan graves, la familia Lanuza había sido perseguida y caído en desgracia. Probablemente estas circunstancias hicieran pensar a los Cervantes que la joven Constanza llegaría a casarse más fácilmente con el joven aristócrata. Pero, no. Se repetía casi punto por punto la historia de su madre y de su tía, y, de nuevo el desenlace fue como entonces: don Pedro abandonó a Constanza en cuanto el honor y la fortuna de los Lanuza empezaron a restablecerse. Don Pedro le dejaba a la joven, para que se consolase de la burla, la suma de 1400 ducados, que no pagó de inmediato, ya que no disponía por entonces de ese dinero.

Murió por esas fechas el tío de su mujer, el cura don Juan de Palacios, que dejó por herederos a sus tres sobrinos. A Catalina le tocaron dos viñas, unos olivos, unos juegos de ropa de cama, un pequeño tonel... Es sólo una conjetura que Miguel estuviese en Esquivias cuando se diera lectura al testamento, pero tenemos la seguridad de que fue a Toledo para la ordenación de su cuñado Francisco de Salazar, en mayo de ese año de 1595. Después, Cervantes partió para Sevilla.

Lit. Ginés Pérez de Hita, "Guerras civiles de Granada".

Publicación del "Atlas" de Mercator.

Pol. Enrique IV es absuelto por el papa Clemente VIII.

«El único éxito de Felipe en este período fue la prolongación de la rebelión irlandesa contra Isabel: en mayo de 1595 su líder, el conde de Tyrone, estaba a punto de hacer las paces, cuando llegaron unos agentes españoles con promesas de ayuda, seguidas al poco de algunas municiones, de las que tenían mucha necesidad.

Inglaterra se vengó no obstante dos meses después, cuando una gran fuerza anfibia se apoderó de Cádiz y la retuvo durante dos semanas sin que nadie se la disputara. Cuando los invasores se embarcaron de vuelta, señalaron con suficiencia que los incendios provocados por ellos en la ciudad «no dejaron de arder ante nuestra vista hasta la noche del miércoles siguiente, momento en que dejamos de divisarlos». Además, los invasores se llevaron con ellos dos de los nuevos galeones de Felipe (y otros dos sólo escaparon a la misma suerte porque sus tripulaciones les prendieron fuego previamente). La flota mercante española anclada en Cádiz, que se preparaba para partir hacia América, perdió 28 barcos y bienes por valor de cuatro millones de ducados.», Parker, p. 457. (2)

1596

A través del agrio soneto dedicado al duque de Medina Sidonia, comprobamos que el mundo se le había caído encima a Cervantes. Sus experiencias como funcionario del gobierno en Andalucía le habían demostrado que sus años heroicos de soldado y cautivo habían desaparecido para siempre.

“Se puede datar con exactitud en 1596 el soneto titulado "A la entrada del Duque de Medina", puesto que poetiza un suceso acaecido en julio de dicho año, cuando el conde de Essex entró en Cádiz y saqueó la ciudad impunemente durante 24 días. En Sevilla se organizaron varias compañías de soldados ("Vimos en julio otra Semana Santa") con gran estruendo y algarabía ("Hubo de plumas muchedumbre tanta"), a las órdenes del Duque de Medina Sidonia, y de su lugarteniente, el capitán Becerra ("Clamó el Becerro y púsolos en sarta"), pero..., cuando los españoles llegaron a Cádiz, ya se habían marchado los ingleses:

«y, al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran duque de Medina.»

Cervantes, con justeza y gracia, ironiza y se burla de la fanfarria y de la bravuconería del ejército español, mera apariencia sin sustancia real, al tiempo que satiriza la aparatosidad y la hipocresía de la supuesta e inexistente victoria:

Soneto a la entrada del duque de Medina en Cádiz
de Miguel de Cervantes (atribución)

Vimos en julio otra semana santa,
atestada de ciertas cofradías
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, y no el inglés, se espanta.

Hubo de plumas muchedumbre tanta,
que, en menos de catorce o quince días,
volaron sus pigmeos y Golias,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el becerro y pusolos en sarta,
trono la tierra, escureciose el cielo,
amenazando una total ruina,

y al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran Duque de Medina.

Éste es otro Cervantes. El anterior, el héroe de Lepanto, el cautivo de Argel, el que alababa, orgulloso, la temeridad de los numantinos y el esfuerzo bélico de los que fueron contra Inglaterra, ya no existe. Sólo queda el desencanto, la desilusión, el desengaño y el sentimiento de la decadencia. La cruda realidad barroca se ha impuesto sobre el idealismo renacentista. La visión del mundo cervantina ha dado un giro de ciento ochenta grados.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Lit. Alonso López Pinciano, "Philosophia antigua poética".

Juan Rufo, "Los seiscientos apotegmas".

Pol. Saco de Cádiz por los ingleses, bajo el mando de Howard y Essex: el 1 de junio la armada inglesa penetra en el puerto de Cádiz, quema varios barcos de la marina mercante española, que se preparaban a zarpar para Méjico, y saquea la ciudad.

Felipe II, enfermo en Azeca, cerca de Toledo.

Felipe II nombra gobernador de los Países-Bajos al cardenal-archiduque Alberto de Habsburgo, que contraerá matrimonio con su hija Isabel.

Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

___________________________

(1) ◊ El cambista y su mujer = Le changeur de monnaie et sa femme = The moneychanger and his wife

Autor: Marinus van Reymerswaele (Zelanda, h. 1490/1495 - antes de 1567)
Título: El cambista y su mujer
Fecha: 1539
Técnica: Óleo
Soporte: Tabla
Dimensiones: Alto: 83 cm.; Ancho: 97 cm.
Objetos presentados: Dinero, Balanza, Libro, Pluma, Tintero, Candelabro

Procedencia: Legado Mª. de los Ángeles Medina y Garvey, duquesa de Tarifa, 1934
Localización actual: Museo del Prado
Ubicación: Sala 055A (Expuesto)
Número de catálogo: P02567

Sentados ante una mesa los dos personajes cuentan dinero con evidente avidez.

El cambista viste ropas burguesas, con puños y cuello en piel, y en la cabeza luce un extraño sombrero con colgante. La mujer viste traje encarnado y cofia blanca, según la moda flamenca del siglo XVI.

Sobre la mesa varias monedas de oro y cobre, un libro de cuentas y una balanza. Al fondo un candelero y otros papeles sobre un anaquel.

La composición deriva de un modelo realizado por Quintin Massys en 1514, tabla que se encuentra en el Museo del Louvre de París.

Pese a ser una composición muy repetida por el artista, en este de 1539 se acentúan ciertos aspectos, como la tensión que desprende la escena, al estar toda la estancia saturada y en desorden. Se pretende así marcar la censura o crítica a la actividad moralmente reprobable de los personajes.

Una versión muy similar, realizada por el mismo artista, se encuentra en el Monasterio de El Escorial, en depósito del Museo del Prado (P2102).

◊ Bibliografía ◊

Friedländer, Max J., Die altniederlandische malerei, Paul Cassirer, Berlin, 1935, pp. 40-43.

Van Werveke, H., Aantekening bij de zogenaamde belastingpachters en wisselaars van Marinus van Reymerswael, Gentsche bijdragen tot de kunstgeschiedenis, 1949-1950, pp. 43-58.

V.V.A.A., Carlos V y su ambiente: exposición-homenaje en el IV Centenario de su muerte, (1558-1958), Ministerio de Educación Nacional, Dirección General de Bellas Artes, Toledo, 1958, pp. 87-88.

Moxey, K.P.F., The Criticism of Avarice in Sixteenth-century Netherlandish Painting, Netherlandish Mannerism: Stockholm, 1984, pp. 21-34.

Museo Nacional del Prado, La pintura flamenca en el Prado, IbercajaFonds Mercator, Amberes, 1989, pp. 95.

Milkers, Anne, Omtrent Marinus van Reymerswaele, Gante, 1990.

Heck, Christian, Collections du Nord-Pas-De Calais: la Peinture de Flandre et de France du Nord Au XVe et Au Debut du XVI Siecle, Bij Peeters, Bruxelas, 2005, pp. 283.

Silver, Larry, Pieter Bruegel, Abbeville Press Publishers, 2011, pp. 147.

Woodall, Joanna, De wisselaer Quentin Matsys's man weeighing gold coins and his wife. 1514, Nederlands kunsthistorisch jaarboek, 64, 2014, pp. 38-75 [39,41].

Fuente: Museo del Prado

(2) Toma y saqueo de Cádiz

En 1596, durante la guerra anglo-española y la guerra de Flandes, la ciudad de Cádiz fue objeto de un ataque por parte de una gran flota inglesa bajo el mando del almirante Charles Howard y de las tropas de Robert Devereux, II conde de Essex, con el apoyo de las Provincias Unidas de los Países Bajos.

La falta de previsión y de organización de las fuerzas españolas, y la escasa resistencia de estas contra los atacantes, dieron como resultado la rápida victoria inglesa. Tras destruir la armada española presente en la bahía de Cádiz, las fuerzas atacantes desembarcaron, capturando y saqueando la ciudad; antes de su retirada tomaron varios rehenes de entre las principales personalidades de la ciudad, que fueron llevados a Inglaterra y aprisionados en espera del pago de su rescate.

Las pérdidas económicas causadas durante el saqueo fueron cuantiosas: la ciudad resultó incendiada, al igual que la flota, en la que fue una de las principales victorias inglesas en el transcurso de la guerra; España se declararía en quiebra ese mismo año.

Fuente: Wikipedia.

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Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 09/14

 

 

 

◊ Derrota de la armada invencible = Défaite de l'Invincible Armada = Defeat of the Invincible Navy ◊

Pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796). (1)

oOo-

1587

La escandalosa ejecución por los protestantes ingleses, el 18 de febrero, de María Estuardo, reina católica de Escocia, convirtió en prioritaria para Felipe II, viudo de la reina católica inglesa María Tudor, la idea de una empresa bélica contra Inglaterra, para recuperarla al catolicismo. El 19 de abril de 1574 el papa Gregorio XIII habría puesto la idea germinal de esta empresa en la mente caballeresca de don Juan de Austria, hermanastro del rey prudente: se trataba de libertar a una hermosa reina cautiva y de arrancar un reino a los herejes. La criminal incursión de Francis Drake en Cádiz, el 29 de abril, acabó con la paciencia del rey prudente, que ya no podía seguir tolerando las provocaciones de los “apóstatas ingleses”.

«Los católicos franceses fueron quienes reaccionaron con más violencia ante las noticias (al fin y al cabo, se trataba de una reina viuda de Francia, cuñada de Enrique III y prima del duque de Guisa). Un grupo de alborotadores se apoderó en Ruán de barcos y mercancías ingleses; en París, clérigos indignados pronunciaron sermones incendiarios que pedían venganza, y exhibieron a la entrada de sus iglesias cuadros en los que retrataban morbosamente las atrocidades cometidas contra los católicos ingleses por el régimen isabelino. Los agentes de Felipe procuraron explotar por todas partes el «asesinato judicial» de una reina ungida (que ni siquiera era súbdita de Isabel), con el fin de justificar los planes del rey para derrocar a la «Jezabel inglesa».», Parker, p. 319.

Algunos historiadores piensan que la idea de recuperar Inglaterra por las armas para el catolicismo, tras haberlo logrado una primera vez mediante su matrimonio con la reina María Tudor, germinó en la mente de Felipe II a principios de los años ochenta, al constatar la nueva fuerza de España en el Atlántico, tras anexionarse Portugal. El plan era sencillo: una gran flota zarparía de Lisboa y se reuniría en el canal de la Mancha con el ejército español de Flandes, que allí embarcaría y sería conducido hasta la costa sur de Inglaterra. Si durante el corto trayecto entre Flandes y las costas inglesas la flota inglesa atacara, los navíos españoles se defenderían y destruirían al enemigo. Una vez en Inglaterra, las fuerzas Católicas de su Majestad castigarían a la Reina Protestante, cuyos piratas se habían burlado hasta extremos impensables de los navíos y de los puertos españoles durante los últimos años, y la obligarían a abandonar un trono que casi pertenecía a Felipe como paladín del catolicismo.

A finales de la primavera de 1587 comenzó una campaña masiva de requisamiento en favor de la Armada Invencible. Como las actividades literarias de Cervantes no le proporcionaban recursos económicos suficientes para subsistir, decidió pedir un empleo en relación con estos requisamientos. Cabe pensar que en la elección de este trabajo influyera también el hecho de que aquel empleo le permitiría participar en lo que parecía iba a ser la hazaña más grandiosa de España desde Lepanto. Durante toda su vida Cervantes se vanaglorió de haber intervenido en aquella memorable batalla y siempre fue un hombre que demostró poseer un profundo sentido patriótico.

Existen dudas sobre si durante las festividades para celebrar la llegada a España de Flandes de las reliquias de Santa Leocadia, celebradas en Toledo en torno al 26 de abril, Cervantes se enteró de que el proveedor general de la Armada, Antonio de Guevara, empezaba las operaciones de requisamiento en la ciudad de Sevilla. Sea lo que fuere, Cervantes, más bien que volver a Esquivias tras las fiestas, decidió trasladarse a Sevilla inmediatamente a probar fortuna.

Desde principios de mayo, aparece instalado en la posada de Tomás Gutiérrez en Sevilla. En el mes de septiembre, obtuvo, por mediación del Alcalde de la Real Audiencia de Sevilla, Diego de Valdivia, un puesto como comisario real de abastos en Andalucía. Estaba al servicio de Antonio de Guevara, comisario general de la provisión de las galeras reales. Su misión de comisario alcabalero de la Armada en tierras andaluzas consistía en requisar aceite y grano con destino a la Armada Invencible, tarea que realizaría hasta 1593.

Pronto tuvo problemas con los representantes de las propiedades eclesiásticas, que le infligieron dos excomuniones. Inició así un ajetreado vagabundeo mercantilista, al que se dedicaría durante unos quince años, sin lograr más que disgustos, denuncias y algún encarcelamiento. Comenzó en Écija, donde sus requisas de grano eclesiástico le valieron la excomunión por parte del vicario general de Sevilla. Recorrió luego la región de Córdoba: La Rambla, Castro del Río, Espejo, Cabra, etc. Volvió a ser excomulgado, esta vez por el vicario general de Córdoba.

Lit. Lope de Vega es desterrado de Madrid.

Cristóbal de Virués, "El Monserrate".

B. González de Bobadilla, "Las ninfas y pastores de Henares".

Pol. «En enero, sir Edward Stafford, embajador inglés en París, se declaró dispuesto a servir a España de cualquier manera posible (excepto procurando la muerte de la reina), y durante los 18 meses siguientes resultó completamente de fiar. Por un lado, remitió a su gobierno un flujo constante de información en la que se daba a entender que Felipe sólo abrigaba intenciones pacíficas para con Inglaterra y que Isabel podía reducir sin peligro sus gastos de defensa; por otro, reveló repetidamente al embajador español en París información confidencial recibida de Inglaterra (véanse pp. 365-69). Así, en cuanto tuvo conocimiento del plan para enviar la flota de Drake contra España, se lo dijo a Mendoza.», Parker, p. 323.

En enero también, Felipe II ordenó un nuevo embargo de todas las embarcaciones procedentes de los Países Bajos, que iría seguido de una indagación minuciosa para comprobar si alguno procedía de las provincias rebeldes; en marzo prohibió importar bienes holandeses en barcos holandeses, y en agosto los transportados también en barcos neutrales.

Ejecución en Londres de la soberana católica María Estuardo, reina de Escocia: María Estuardo fue decapitada el 17 de febrero en el Castillo de Fodringhaye, donde estaba presa. Pronunció la sentencia contra ella la Reina Isabel de Inglaterra, prima hermana de su padre.

Francis Drake saqueó Cádiz en abril y asoló las costas vecinas. A finales de marzo de 1587, la reina Isabel I reveló cuál era el «otro servicio» anunciado a los holandeses por Drake en noviembre de 1586: con el fin de obstaculizar la reunión de las fuerzas destinadas a la Armada que iban hacia Lisboa desde Italia y Andalucía, la reina Isabel de Inglaterra dio órdenes a Drake de atacar cualquier puerto que alojara barcos de Felipe y destruirlos, así como cualquier depósito naval que pudiera encontrar. Aunque poco después, influida sin duda por las voces moderadas de algunos de sus consejeros, cambió de opinión y sólo autorizó a Drake a atacar embarcaciones de Felipe en alta mar, su flota de 23 barcos—entre ellos, seis poderosos galeones de la Armada real inglesa—se había hecho ya a la mar. El 29 de abril entró por sorpresa en el puerto de Cádiz y capturó o destruyó unos 24 navíos españoles, algunos de ellos grandes, junto con considerables cantidades de vituallas y pertrechos destinados a la Armada.

Comienzan oficialmente los preparativos para la Armada Invencible.

El día 30 de septiembre el Rey Felipe II escribió al duque de Parma, gobernador de los Países Bajos (2), para invalidar la prohibición estricta de sus recientes instrucciones de emprender una acción independiente y autorizarle para que llevara a cabo la invasión de Inglaterra en cuanto pareciera seguro hacerlo:

«si viéredes el paso libre, ora sea por aver ingleses juntado en Plemua su armada para oponerse a la de acá, ora que estén descuydados, no dilatéys el pasar si veys buena coyuntura, así os lo encargo mucho de nuevo; y sed cierto que esta armada os yrá luego a hazer espaldas».

Santa Cruz, prometió el rey, se haría a la vela casi de inmediato para proporcionarle apoyo y refuerzos. Felipe, sin embargo, desconocía que el marqués había regresado renqueante a Lisboa el día anterior, con sus barcos gravemente dañados por las tormentas, sus tripulaciones reducidas por la enfermedad y sus provisiones casi consumidas por las diez semanas de operaciones. Santa Cruz consideró que, de momento, quedaba excluida otra salida de la Armada. Sin embargo, lejos de allí, en El Escorial, Felipe se negó sencillamente a creerlo. Convencido de que Santa Cruz exageraba sus problemas, el rey siguió instando a Parma en los términos más enérgicos posibles a pasar enseguida a Inglaterra, si le era posible, prometiendo temerariamente (y de manera totalmente indebida) que la Armada estaría dispuesta a hacerse a la vela al cabo de pocos días.» Parker, p. 329.

1588

El 22 de enero, el proveedor general de la Armada, Antonio de Guevara, que está en Sevilla, renueva su comisión a Cervantes, ordenándole que vuelva a Écija, esta vez a buscar aceite de oliva. Cervantes va de pueblo en pueblo, cumpliendo su difícil misión de alcabalero, requisando aceite y trigo en Écija y sus alrededores. Allí es acusado por el regidor Luis de Portocarrero de malversaciones, pero se prueba su inocencia.

Acabado el encargo, Cervantes vuelve a Sevilla con el aceite, ignorando que el 9 de febrero el marqués de Santa Cruz, comandante en jefe de la Armada Invencible, a la que se destinan todos los suministros que él recoge, ha fallecido. Cervantes debe de sentirse profundamente abatido al enterarse de la desaparición de uno de los últimos héroes supervivientes de Lepanto. No debe de consolarle la noticia de la identidad del sucesor de Santa Cruz, el duque de Medina Sidonia. Este curioso personaje era, según muchos testimonios, un hombre avariento y sin experiencia alguna en las cosas del mar; la única explicación que se encuentra, para comprender su nombramiento al frente de la armada, es que estaba casado con la hija que la princesa de Eboli había tenido de sus amores con el rey, es decir, que era, como quien dice, yernastro del rey, lo cual bastó.

La noticia de la muerte de Santa Cruz coincide prácticamente con la llegada a España, procedentes del oeste de Europa, de las profecías anunciadoras del Juicio Final para 1588.

Cervantes, que desea ser absuelto de su segunda excomunión, firma el 24 de febrero un poder autorizando a un tal Fernando de Silva para representarle en su petición de absolución. El 5 de abril se anula su excomunión.

El 1 de mayo muere en Esquivias la suegra de Cervantes, Catalina de Palacios.

La imponente Armada sale de Lisboa hacia Inglaterra el 30 de mayo. Sus efectivos de ciento treinta navíos y treinta mil hombres eran casi el doble de los que les estaban esperando en Inglaterra. Los españoles, que conocían ya la victoria sobre un temible enemigo como era en aquel entonces el turco, daban por seguro el triunfo y aniquilamiento del inglés, considerado como enemigo menor, y empezaban a celebrar la gesta en letrillas y romances, antes de que tuviera lugar. Pero la realidad iba a defraudar sus esperanzas: una serie de avatares, entre los cuales no fue el menor la mala alimentación de los soldados, impidieron que la Armada desembarcara en Inglaterra, como era su propósito, y la obligaron a replegarse diezmada y fracasada, aunque no vencida. Las tormentas en alta mar y errores de coordinación entre las fuerzas atacantes ofrecieron a los ingleses la inesperada fortuna de una batalla sin enemigo.

Las noticias de la fatal suerte de la Armada empezaron a llegar a España, y tanto Cervantes como sus contribuyentes andaluces las recibieron con amargura y decepción. Todos los sacrificios hechos en nombre de la gran misión de restauración de la ortodoxia en Inglaterra, aparecían de pronto como cruelmente inútiles. La “más importante empresa de la Iglesia de Dios en cientos de años”, en palabras dirigidas por el jesuita Pedro de Ribadeneyra a los hombres que se habían alistado, se convertía bruscamente en la más cruel constatación del poder superior de los caprichos del mar sobre la voluntad de los hombres, incluso cuando ésta se presentaba como ejecutora de designios pretendidamente divinos.

Pero el desastre de la Armada no logró alterar la visión del mundo de Cervantes. “En este mismo año 1588 se fechan dos canciones suyas, descubiertas en el siglo XIX, dedicadas a la Armada Invencible, que expresan una visión del mundo y de la derrota aún muy heroica, nacionalista, renacentista y justificadora del desastre. En la línea de las odas épicas herrerianas, Cervantes compone las suyas; la primera, denominada "Canción nacida de las varias nuevas que han venido de la Católica Armada que fue sobre Inglaterra", aunque prevé un posible descalabro, considera que el esfuerzo y el valor de los españoles serán capaces de evitarlo, y profetiza, por boca de la Fama, una segura victoria final; la segunda, titulada "A la pérdida de la Armada que fue a Inglaterra", a pesar de la evidencia de la derrota consumada, no expresa desánimo alguno, y se mantiene en la misma actitud imperialista y optimista.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Durante el mes de diciembre, cansado de vivir en posadas, Cervantes alquiló una casa en Ecija junto con sus ayudantes.

Lit. Muere fray Luis de Granada.

Santa Teresa, "Libro de la vida" y "Las Moradas".

Icon. El Greco pinta "El entierro del conde de Orgaz".

Pol. Guerras civiles por el trono de Francia.

Desastre de la Armada Invencible, enviada por Felipe II contra Inglaterra. Fracasa así en septiembre el intento de vengar la muerte de María Estuardo y de restaurar el catolicismo en Inglaterra. Entre los soldados vencidos por el viento y el mar se encuentra el poeta Lope de Vega.

1589

Pol. Muerte de Catalina de Médicis. Reconciliación de Enrique de Navarra y de Enrique III. Sixto V depone a Enrique III. Asesinato de Enrique III el 2 de agosto. Intento de subida al trono francés de Enrique IV. La liga hace del cardenal de Borbón su rey Carlos X. Triunfo del partido protestante en la lucha por el poder real. Enrique de Navarra, de religión calvinista, accede al trono francés bajo el nombre de Enrique IV.

1590

Al comienzo del año, Cervantes se encuentra en Carmona, comisionado por el sustituto de Guevara, Miguel de Oviedo, con la misión de requisar aceite en la región. Allí puede rememorar y quizá recrear con la pluma su complejo pasado Argelino, porque en Carmona vive el príncipe poeta Muley Xeque, que luego recibirá el bautismo y una grandeza de España, hijo de un antiguo sultán de Marruecos, depuesto en 1576 por el Abd-ai-Malik, que aparece en la obra teatral cervantina Los baños de Argel y en la narración del cautivo en el Quijote.

Harto de sus interminables correrías, tanto por la naturaleza de su trabajo como por la dificultad de los cobros y remuneraciones, Cervantes dirige una petición al presidente del Consejo de Indias en mayo, solicitando se le conceda uno de los diferentes oficios de los que tiene noticia estar vacantes a la sazón en las Indias Occidentales: Contaduría del reino en Nueva Granada, Gobierno de la provincia de Soconusco en Guatemala, tesorero de las galeras de Cartagena (en la actual Colombia) y magistrado de La Paz (en Bolivia).

El 21 de mayo presenta su currículo al Consejo de Indias, con todas las fechas y pruebas que posee de su largo y fiel servicio a la Corona, incluyendo el informe de sus años de cautiverio en Argel y el certificado que había obtenido su madre del duque de Sessa, en 1578, referente a su servicio militar.

La respuesta del Consejo, dada el 6 de junio de 1590, vuelve a ser negativa y decepcionante: “busque acá en qué se le haga merced”. La negativa del Consejo es tanto más decepcionante cuanto que el currículo había enumerado, no sólo todos sus méritos y servicios, que eran muchos y de gran calidad desde Lepanto hasta Orán, sino también los de su hermano Rodrigo, que servía al Rey donde pocos españoles querían estar por entonces, en la temible e ingrata Flandes:

“Miguel de Cervantes Saavedra dice que ha servido a v. m. muchos años en las jornadas de mar y tierra que se han ofrescido de veinte y dos años a esta parte, particularmente en la Batalla Naval, donde le dieron muchas heridas, de las cuales perdió una mano de un arcabuzazo; y el año siguiente fue a Navarino, y después a la de Túnez y a la Goleta. Y viniendo a esta Corte, con cartas del señor don Joan y del Duque de Sessa, para que v. m. le hiciese merced, fue cautivo en la galera del Sol, él y un hermano suyo, que también ha servido a v. m. en las mismas jornadas, y fueron llevados a Argel, donde gastaron el patrimonio que tenían en rescatarse y toda la hacienda de sus padres y las dotes de dos hermanas doncellas que tenía, las cuales quedaron pobres por rescatar a sus hermanos. § Y después de libertados, fueron a servir a v. m. en el reino de Portugal, y a Las Terceras con el Marqués de Santa Cruz, y agora al presente están sirviendo y sirven a v. m., el uno dellos en Flandes de alférez, y el Miguel de Cervantes fue el que trajo las cartas y avisos del alcaide de Mostagán y fue a Orán por orden de v. m. Y después ha [a]sistido sirviendo en Sevilla en negocios de la armada, por orden de Antonio de Guevara...”

Es muy probable que por esta época haya redactado la Novela del Cautivo, intercalada mucho más tarde en el Quijote de 1605 (capítulos XXXIX-XLI). Nótese justamente que, en el currículo que se acaba de leer, Cervantes añade el apellido Saavedra al suyo propio, y firma como Miguel de Cervantes Saavedra, lo cual podría confirmar la vieja hipótesis de que en 1589-90 escribió la “Historia del cautivo”, que luego insertaría en el primer Quijote, visto que en ella figura como “un soldado llamado tal de Saavedra”.

Por esta misma época (1590-93) compone algunos poemas sueltos (Odas a la Invencible, Romance a La morada de los celos, etc.) y probablemente esboza algunas de sus novelas cortas: El cautivo, Rinconete y Cortadillo, El celoso extremeño, etc.

Pol. El prisionero aragonés Antonio Pérez, antiguo secretario de Felipe II, logra fugarse al reino de Aragón, donde se acoge a la protección del Justicia Mayor. Preso de la Inquisición en Calatayud y conducido a Zaragoza, su caso produce un pleito de competencia entre el Justicia Mayor y la Inquisición. El partido de Antonio Pérez obtiene su vuelta a la cárcel del Justicia. Es el comienzo de la revuelta de Aragón.
Sitio de París por Enrique IV. Alejandro Farnesio le obliga a levantarlo.

Los ingleses intentan desembarcar en Lisboa.

Muere el papa Sixto V y poco después su sucesor, Urbano VII, dando lugar al advenimiento de Gregorio XIV.

1591

Felipe II quiso saber con todo detalle, después del desastre de su Armada, las causas y las circunstancias de aquel inexplicable desbarajuste de sus barcos, que había provocado la ineficacia y la desmoralización de sus marinos y soldados, considerados entonces como los mejores del mundo. Poco a poco fue enterándose del mal estado en que llegaron las vituallas a la Armada, muchas de ellas podridas e imposibles de comer. El descubrimiento de tal incuria en la intendencia, tan perjudicial para cualquier tropa, no sólo colmó al monarca de indignación sino que le condujo a nombrar interventores e inspectores reales, que determinaran sin tardar las carencias y los abusos concretos de los responsables. Estos averiguaron en poco tiempo un sin fin de robos y abusos entre los colaboradores directos de Antonio de Guevara. Ante tamaña constatación, lo primero que hizo Felipe II fue dictaminar la destitución fulminante de Guevara, al quedar probado que su cuadrilla de oficiales, compuesta por los jefes directos de Cervantes, eran unos ladrones. Dada la gravedad del caso, el juez pidió para ellos la pena de muerte e inmediatamente fueron conducidos a prisión y poco después ejecutados.

Cervantes conoció la noticia con harta pesadumbre e inquietud, pues había tenido relación directa con todos ellos, al ser ellos quienes le proveían habitualmente de fondos, cédulas reales y órdenes de embargo. Aunque de momento Cervantes quedó a salvo, es de suponer que no se sintiera muy seguro y empezase a preparar la estrategia de su defensa redactando una «Relación».

A Guevara le sucedió en el cargo de comisario general Pedro de Isunza en abril de 1591, y ante él presentó Cervantes la «Relación» a la que nos hemos referido. La primera medida de Isunza fue rebajarle el sueldo, que es lo que suelen hacer los que entran en una empresa mal administrada. La segunda, prorrogarlo, enviándolo sin demora a Jaén para la prosecución de las sacas. Después de Jaén se dirigió Cervantes a varios pueblos más de Andalucía, entre los que se contaron Estepa, Montilla, Baeza, Jaén, Úbeda, etc.

En Úbeda vivía a la sazón, en el convento de carmelitas, el gran poeta y místico Juan de Yepes, conocido en religión como Juan de la Cruz. No nos consta que Cervantes lo haya encontrado personalmente, pero es muy posible que el traslado de sus restos unos años más tarde a través de la península le inspirara la aventura del cuerpo muerto que encontramos en el Quijote.

Durante este nuevo mandato, su ayudante fue Nicolás de Benito, quien fue a su vez denunciado por abusos referidos a la incautación de cereales en Teba. Cervantes probó su propia inocencia, descargándose, aunque no para siempre, de toda responsabilidad en el asunto, gracias a la mediación de Isunza.

Lit. Muere Mateo Vázquez de Leca, antiguo condiscípulo de Cervantes en el colegio de los jesuitas de Sevilla y secretario de estado bajo Felipe II. Estuvo enemistado con Antonio Pérez al tiempo que ofreció su apoyo a los partidarios de Escobedo y de don Juan de Austria.

Bernardo de Vega, "El pastor de Iberia".

Pol. Revuelta de Aragón, provocada por la intervención de arcabuceros que hicieron fuego contra el pueblo por orden de la Inquisición.

El intento de Felipe II para lograr la extradición de Aragón de su antiguo secretario Antonio Pérez, fugitivo de la justicia, provocó un considerable disturbio que se convirtió en franca rebelión en septiembre. Al mes siguiente, un ejército real de 14.000 soldados invadió Aragón con notable presteza y restableció prontamente el orden, pero sólo después de haber costado casi 1,5 millones, desviados de los fondos destinados a las guerras de Felipe en el extranjero. Durante la Semana Santa, el prisionero Antonio Pérez se fuga a Francia, donde será acogido por Enrique IV y escribirá sus "Memorias".

La flota inglesa es vencida por los españoles en las Azores.

La liga hace reinar el terror en París.

Muerte del papa Gregorio XIV y de su sucesor Inocencio IX.

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(1) ◊ Derrota de la armada invencible = Défaite de l'Invincible Armada = Defeat of the Invincible Navy ◊

pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796).

La Armada Invencible. La rivalidad entre Isabel I y Felipe II no era sólo por cuestiones religiosas. Por pintoresco que parezca, el devotísimo soberano se había planteado la posibilidad de casarse con aquella soltera empedernida, no por amor, por supuesto, sino "para combatir la herejía en su mismo centro y por el bien de la fe católica".

Pero luego el enfrentamiento se había trasladado al ámbito colonial: Isabel autorizó oficialmente las piraterías de Drake, Hawkins y otros corsarios, que desvalijaron sin miramientos las naves hispanas cargadas de oro en ruta por el Atlántico.

El asesinato de María Estuardo fue la gota que colmó la paciencia de Felipe II: erigido en vengador, fletó la Armada Invencible con el fin de invadir de una vez por todas Inglaterra, llamada la "pérfida Albión". Como es sabido, la gran flota sucumbió a la presión de los barcos ingleses y de los temporales, y hubo de regresar sin haber logrado su cometido. Una vez más Isabel sorteó airosa un peligroso trance, posiblemente el más difícil de su reinado.

En la imagen, La derrota de la Armada española, tal y como la imaginaría muchos años después (1796) el artista británico Philipp Jakob Loutherbourg.

Fuente: biografiasyvidas.com/monografia/isabel

(2) Alejandro Farnesio (italiano: Alessandro Farnese) (Roma, 27 de agosto de 1545 – Arrás, 3 de diciembre de 1592), tercer duque de Parma y Piacenza, hijo de Octavio Farnesio y Margarita de Parma, hija ilegítima de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, sobrino de Felipe II y de Juan de Austria. Desarrolló una importante labor militar y diplomática al servicio de la corona española. Luchó en la batalla de Lepanto contra los turcos y en los Países Bajos contra los rebeldes holandeses, así como en Francia en las guerras de religión del lado católico contra el protestante.

Acompañó a su madre a Bruselas cuando fue nombrada gobernadora de los Países Bajos. Alejandro había crecido en España con el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, y su tío Juan de Austria; los tres estudiaron en la Universidad de Alcalá.

Pasaron varios años antes de que pudiera demostrar su talento para las operaciones militares. Durante ese tiempo, los Países Bajos se habían rebelado contra Felipe II, señor de Flandes y rey de España y, tras la muerte de Luis de Requesens, Juan fue enviado como gobernador en 1576. En otoño de 1577 Alejandro Farnesio fue enviado en su ayuda, llegando como comandante del ejército al frente de los tercios, con los que en enero de 1578 derrotó a un ejército protestante en la batalla de Gembloux. En octubre de 1578 Juan murió de tifus. Previamente había solicitado a Felipe II que se nombrara a Alejandro gobernador de los Países Bajos, a lo que el rey accedió.

Fuente: Wikipedia.

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:23 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |