06/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 09/14

 

 

 

◊ Derrota de la armada invencible = Défaite de l'Invincible Armada = Defeat of the Invincible Navy ◊

Pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796). (1)

oOo-

1587

La escandalosa ejecución por los protestantes ingleses, el 18 de febrero, de María Estuardo, reina católica de Escocia, convirtió en prioritaria para Felipe II, viudo de la reina católica inglesa María Tudor, la idea de una empresa bélica contra Inglaterra, para recuperarla al catolicismo. El 19 de abril de 1574 el papa Gregorio XIII habría puesto la idea germinal de esta empresa en la mente caballeresca de don Juan de Austria, hermanastro del rey prudente: se trataba de libertar a una hermosa reina cautiva y de arrancar un reino a los herejes. La criminal incursión de Francis Drake en Cádiz, el 29 de abril, acabó con la paciencia del rey prudente, que ya no podía seguir tolerando las provocaciones de los “apóstatas ingleses”.

«Los católicos franceses fueron quienes reaccionaron con más violencia ante las noticias (al fin y al cabo, se trataba de una reina viuda de Francia, cuñada de Enrique III y prima del duque de Guisa). Un grupo de alborotadores se apoderó en Ruán de barcos y mercancías ingleses; en París, clérigos indignados pronunciaron sermones incendiarios que pedían venganza, y exhibieron a la entrada de sus iglesias cuadros en los que retrataban morbosamente las atrocidades cometidas contra los católicos ingleses por el régimen isabelino. Los agentes de Felipe procuraron explotar por todas partes el «asesinato judicial» de una reina ungida (que ni siquiera era súbdita de Isabel), con el fin de justificar los planes del rey para derrocar a la «Jezabel inglesa».», Parker, p. 319.

Algunos historiadores piensan que la idea de recuperar Inglaterra por las armas para el catolicismo, tras haberlo logrado una primera vez mediante su matrimonio con la reina María Tudor, germinó en la mente de Felipe II a principios de los años ochenta, al constatar la nueva fuerza de España en el Atlántico, tras anexionarse Portugal. El plan era sencillo: una gran flota zarparía de Lisboa y se reuniría en el canal de la Mancha con el ejército español de Flandes, que allí embarcaría y sería conducido hasta la costa sur de Inglaterra. Si durante el corto trayecto entre Flandes y las costas inglesas la flota inglesa atacara, los navíos españoles se defenderían y destruirían al enemigo. Una vez en Inglaterra, las fuerzas Católicas de su Majestad castigarían a la Reina Protestante, cuyos piratas se habían burlado hasta extremos impensables de los navíos y de los puertos españoles durante los últimos años, y la obligarían a abandonar un trono que casi pertenecía a Felipe como paladín del catolicismo.

A finales de la primavera de 1587 comenzó una campaña masiva de requisamiento en favor de la Armada Invencible. Como las actividades literarias de Cervantes no le proporcionaban recursos económicos suficientes para subsistir, decidió pedir un empleo en relación con estos requisamientos. Cabe pensar que en la elección de este trabajo influyera también el hecho de que aquel empleo le permitiría participar en lo que parecía iba a ser la hazaña más grandiosa de España desde Lepanto. Durante toda su vida Cervantes se vanaglorió de haber intervenido en aquella memorable batalla y siempre fue un hombre que demostró poseer un profundo sentido patriótico.

Existen dudas sobre si durante las festividades para celebrar la llegada a España de Flandes de las reliquias de Santa Leocadia, celebradas en Toledo en torno al 26 de abril, Cervantes se enteró de que el proveedor general de la Armada, Antonio de Guevara, empezaba las operaciones de requisamiento en la ciudad de Sevilla. Sea lo que fuere, Cervantes, más bien que volver a Esquivias tras las fiestas, decidió trasladarse a Sevilla inmediatamente a probar fortuna.

Desde principios de mayo, aparece instalado en la posada de Tomás Gutiérrez en Sevilla. En el mes de septiembre, obtuvo, por mediación del Alcalde de la Real Audiencia de Sevilla, Diego de Valdivia, un puesto como comisario real de abastos en Andalucía. Estaba al servicio de Antonio de Guevara, comisario general de la provisión de las galeras reales. Su misión de comisario alcabalero de la Armada en tierras andaluzas consistía en requisar aceite y grano con destino a la Armada Invencible, tarea que realizaría hasta 1593.

Pronto tuvo problemas con los representantes de las propiedades eclesiásticas, que le infligieron dos excomuniones. Inició así un ajetreado vagabundeo mercantilista, al que se dedicaría durante unos quince años, sin lograr más que disgustos, denuncias y algún encarcelamiento. Comenzó en Écija, donde sus requisas de grano eclesiástico le valieron la excomunión por parte del vicario general de Sevilla. Recorrió luego la región de Córdoba: La Rambla, Castro del Río, Espejo, Cabra, etc. Volvió a ser excomulgado, esta vez por el vicario general de Córdoba.

Lit. Lope de Vega es desterrado de Madrid.

Cristóbal de Virués, "El Monserrate".

B. González de Bobadilla, "Las ninfas y pastores de Henares".

Pol. «En enero, sir Edward Stafford, embajador inglés en París, se declaró dispuesto a servir a España de cualquier manera posible (excepto procurando la muerte de la reina), y durante los 18 meses siguientes resultó completamente de fiar. Por un lado, remitió a su gobierno un flujo constante de información en la que se daba a entender que Felipe sólo abrigaba intenciones pacíficas para con Inglaterra y que Isabel podía reducir sin peligro sus gastos de defensa; por otro, reveló repetidamente al embajador español en París información confidencial recibida de Inglaterra (véanse pp. 365-69). Así, en cuanto tuvo conocimiento del plan para enviar la flota de Drake contra España, se lo dijo a Mendoza.», Parker, p. 323.

En enero también, Felipe II ordenó un nuevo embargo de todas las embarcaciones procedentes de los Países Bajos, que iría seguido de una indagación minuciosa para comprobar si alguno procedía de las provincias rebeldes; en marzo prohibió importar bienes holandeses en barcos holandeses, y en agosto los transportados también en barcos neutrales.

Ejecución en Londres de la soberana católica María Estuardo, reina de Escocia: María Estuardo fue decapitada el 17 de febrero en el Castillo de Fodringhaye, donde estaba presa. Pronunció la sentencia contra ella la Reina Isabel de Inglaterra, prima hermana de su padre.

Francis Drake saqueó Cádiz en abril y asoló las costas vecinas. A finales de marzo de 1587, la reina Isabel I reveló cuál era el «otro servicio» anunciado a los holandeses por Drake en noviembre de 1586: con el fin de obstaculizar la reunión de las fuerzas destinadas a la Armada que iban hacia Lisboa desde Italia y Andalucía, la reina Isabel de Inglaterra dio órdenes a Drake de atacar cualquier puerto que alojara barcos de Felipe y destruirlos, así como cualquier depósito naval que pudiera encontrar. Aunque poco después, influida sin duda por las voces moderadas de algunos de sus consejeros, cambió de opinión y sólo autorizó a Drake a atacar embarcaciones de Felipe en alta mar, su flota de 23 barcos—entre ellos, seis poderosos galeones de la Armada real inglesa—se había hecho ya a la mar. El 29 de abril entró por sorpresa en el puerto de Cádiz y capturó o destruyó unos 24 navíos españoles, algunos de ellos grandes, junto con considerables cantidades de vituallas y pertrechos destinados a la Armada.

Comienzan oficialmente los preparativos para la Armada Invencible.

El día 30 de septiembre el Rey Felipe II escribió al duque de Parma, gobernador de los Países Bajos (2), para invalidar la prohibición estricta de sus recientes instrucciones de emprender una acción independiente y autorizarle para que llevara a cabo la invasión de Inglaterra en cuanto pareciera seguro hacerlo:

«si viéredes el paso libre, ora sea por aver ingleses juntado en Plemua su armada para oponerse a la de acá, ora que estén descuydados, no dilatéys el pasar si veys buena coyuntura, así os lo encargo mucho de nuevo; y sed cierto que esta armada os yrá luego a hazer espaldas».

Santa Cruz, prometió el rey, se haría a la vela casi de inmediato para proporcionarle apoyo y refuerzos. Felipe, sin embargo, desconocía que el marqués había regresado renqueante a Lisboa el día anterior, con sus barcos gravemente dañados por las tormentas, sus tripulaciones reducidas por la enfermedad y sus provisiones casi consumidas por las diez semanas de operaciones. Santa Cruz consideró que, de momento, quedaba excluida otra salida de la Armada. Sin embargo, lejos de allí, en El Escorial, Felipe se negó sencillamente a creerlo. Convencido de que Santa Cruz exageraba sus problemas, el rey siguió instando a Parma en los términos más enérgicos posibles a pasar enseguida a Inglaterra, si le era posible, prometiendo temerariamente (y de manera totalmente indebida) que la Armada estaría dispuesta a hacerse a la vela al cabo de pocos días.» Parker, p. 329.

1588

El 22 de enero, el proveedor general de la Armada, Antonio de Guevara, que está en Sevilla, renueva su comisión a Cervantes, ordenándole que vuelva a Écija, esta vez a buscar aceite de oliva. Cervantes va de pueblo en pueblo, cumpliendo su difícil misión de alcabalero, requisando aceite y trigo en Écija y sus alrededores. Allí es acusado por el regidor Luis de Portocarrero de malversaciones, pero se prueba su inocencia.

Acabado el encargo, Cervantes vuelve a Sevilla con el aceite, ignorando que el 9 de febrero el marqués de Santa Cruz, comandante en jefe de la Armada Invencible, a la que se destinan todos los suministros que él recoge, ha fallecido. Cervantes debe de sentirse profundamente abatido al enterarse de la desaparición de uno de los últimos héroes supervivientes de Lepanto. No debe de consolarle la noticia de la identidad del sucesor de Santa Cruz, el duque de Medina Sidonia. Este curioso personaje era, según muchos testimonios, un hombre avariento y sin experiencia alguna en las cosas del mar; la única explicación que se encuentra, para comprender su nombramiento al frente de la armada, es que estaba casado con la hija que la princesa de Eboli había tenido de sus amores con el rey, es decir, que era, como quien dice, yernastro del rey, lo cual bastó.

La noticia de la muerte de Santa Cruz coincide prácticamente con la llegada a España, procedentes del oeste de Europa, de las profecías anunciadoras del Juicio Final para 1588.

Cervantes, que desea ser absuelto de su segunda excomunión, firma el 24 de febrero un poder autorizando a un tal Fernando de Silva para representarle en su petición de absolución. El 5 de abril se anula su excomunión.

El 1 de mayo muere en Esquivias la suegra de Cervantes, Catalina de Palacios.

La imponente Armada sale de Lisboa hacia Inglaterra el 30 de mayo. Sus efectivos de ciento treinta navíos y treinta mil hombres eran casi el doble de los que les estaban esperando en Inglaterra. Los españoles, que conocían ya la victoria sobre un temible enemigo como era en aquel entonces el turco, daban por seguro el triunfo y aniquilamiento del inglés, considerado como enemigo menor, y empezaban a celebrar la gesta en letrillas y romances, antes de que tuviera lugar. Pero la realidad iba a defraudar sus esperanzas: una serie de avatares, entre los cuales no fue el menor la mala alimentación de los soldados, impidieron que la Armada desembarcara en Inglaterra, como era su propósito, y la obligaron a replegarse diezmada y fracasada, aunque no vencida. Las tormentas en alta mar y errores de coordinación entre las fuerzas atacantes ofrecieron a los ingleses la inesperada fortuna de una batalla sin enemigo.

Las noticias de la fatal suerte de la Armada empezaron a llegar a España, y tanto Cervantes como sus contribuyentes andaluces las recibieron con amargura y decepción. Todos los sacrificios hechos en nombre de la gran misión de restauración de la ortodoxia en Inglaterra, aparecían de pronto como cruelmente inútiles. La “más importante empresa de la Iglesia de Dios en cientos de años”, en palabras dirigidas por el jesuita Pedro de Ribadeneyra a los hombres que se habían alistado, se convertía bruscamente en la más cruel constatación del poder superior de los caprichos del mar sobre la voluntad de los hombres, incluso cuando ésta se presentaba como ejecutora de designios pretendidamente divinos.

Pero el desastre de la Armada no logró alterar la visión del mundo de Cervantes. “En este mismo año 1588 se fechan dos canciones suyas, descubiertas en el siglo XIX, dedicadas a la Armada Invencible, que expresan una visión del mundo y de la derrota aún muy heroica, nacionalista, renacentista y justificadora del desastre. En la línea de las odas épicas herrerianas, Cervantes compone las suyas; la primera, denominada "Canción nacida de las varias nuevas que han venido de la Católica Armada que fue sobre Inglaterra", aunque prevé un posible descalabro, considera que el esfuerzo y el valor de los españoles serán capaces de evitarlo, y profetiza, por boca de la Fama, una segura victoria final; la segunda, titulada "A la pérdida de la Armada que fue a Inglaterra", a pesar de la evidencia de la derrota consumada, no expresa desánimo alguno, y se mantiene en la misma actitud imperialista y optimista.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Durante el mes de diciembre, cansado de vivir en posadas, Cervantes alquiló una casa en Ecija junto con sus ayudantes.

Lit. Muere fray Luis de Granada.

Santa Teresa, "Libro de la vida" y "Las Moradas".

Icon. El Greco pinta "El entierro del conde de Orgaz".

Pol. Guerras civiles por el trono de Francia.

Desastre de la Armada Invencible, enviada por Felipe II contra Inglaterra. Fracasa así en septiembre el intento de vengar la muerte de María Estuardo y de restaurar el catolicismo en Inglaterra. Entre los soldados vencidos por el viento y el mar se encuentra el poeta Lope de Vega.

1589

Pol. Muerte de Catalina de Médicis. Reconciliación de Enrique de Navarra y de Enrique III. Sixto V depone a Enrique III. Asesinato de Enrique III el 2 de agosto. Intento de subida al trono francés de Enrique IV. La liga hace del cardenal de Borbón su rey Carlos X. Triunfo del partido protestante en la lucha por el poder real. Enrique de Navarra, de religión calvinista, accede al trono francés bajo el nombre de Enrique IV.

1590

Al comienzo del año, Cervantes se encuentra en Carmona, comisionado por el sustituto de Guevara, Miguel de Oviedo, con la misión de requisar aceite en la región. Allí puede rememorar y quizá recrear con la pluma su complejo pasado Argelino, porque en Carmona vive el príncipe poeta Muley Xeque, que luego recibirá el bautismo y una grandeza de España, hijo de un antiguo sultán de Marruecos, depuesto en 1576 por el Abd-ai-Malik, que aparece en la obra teatral cervantina Los baños de Argel y en la narración del cautivo en el Quijote.

Harto de sus interminables correrías, tanto por la naturaleza de su trabajo como por la dificultad de los cobros y remuneraciones, Cervantes dirige una petición al presidente del Consejo de Indias en mayo, solicitando se le conceda uno de los diferentes oficios de los que tiene noticia estar vacantes a la sazón en las Indias Occidentales: Contaduría del reino en Nueva Granada, Gobierno de la provincia de Soconusco en Guatemala, tesorero de las galeras de Cartagena (en la actual Colombia) y magistrado de La Paz (en Bolivia).

El 21 de mayo presenta su currículo al Consejo de Indias, con todas las fechas y pruebas que posee de su largo y fiel servicio a la Corona, incluyendo el informe de sus años de cautiverio en Argel y el certificado que había obtenido su madre del duque de Sessa, en 1578, referente a su servicio militar.

La respuesta del Consejo, dada el 6 de junio de 1590, vuelve a ser negativa y decepcionante: “busque acá en qué se le haga merced”. La negativa del Consejo es tanto más decepcionante cuanto que el currículo había enumerado, no sólo todos sus méritos y servicios, que eran muchos y de gran calidad desde Lepanto hasta Orán, sino también los de su hermano Rodrigo, que servía al Rey donde pocos españoles querían estar por entonces, en la temible e ingrata Flandes:

“Miguel de Cervantes Saavedra dice que ha servido a v. m. muchos años en las jornadas de mar y tierra que se han ofrescido de veinte y dos años a esta parte, particularmente en la Batalla Naval, donde le dieron muchas heridas, de las cuales perdió una mano de un arcabuzazo; y el año siguiente fue a Navarino, y después a la de Túnez y a la Goleta. Y viniendo a esta Corte, con cartas del señor don Joan y del Duque de Sessa, para que v. m. le hiciese merced, fue cautivo en la galera del Sol, él y un hermano suyo, que también ha servido a v. m. en las mismas jornadas, y fueron llevados a Argel, donde gastaron el patrimonio que tenían en rescatarse y toda la hacienda de sus padres y las dotes de dos hermanas doncellas que tenía, las cuales quedaron pobres por rescatar a sus hermanos. § Y después de libertados, fueron a servir a v. m. en el reino de Portugal, y a Las Terceras con el Marqués de Santa Cruz, y agora al presente están sirviendo y sirven a v. m., el uno dellos en Flandes de alférez, y el Miguel de Cervantes fue el que trajo las cartas y avisos del alcaide de Mostagán y fue a Orán por orden de v. m. Y después ha [a]sistido sirviendo en Sevilla en negocios de la armada, por orden de Antonio de Guevara...”

Es muy probable que por esta época haya redactado la Novela del Cautivo, intercalada mucho más tarde en el Quijote de 1605 (capítulos XXXIX-XLI). Nótese justamente que, en el currículo que se acaba de leer, Cervantes añade el apellido Saavedra al suyo propio, y firma como Miguel de Cervantes Saavedra, lo cual podría confirmar la vieja hipótesis de que en 1589-90 escribió la “Historia del cautivo”, que luego insertaría en el primer Quijote, visto que en ella figura como “un soldado llamado tal de Saavedra”.

Por esta misma época (1590-93) compone algunos poemas sueltos (Odas a la Invencible, Romance a La morada de los celos, etc.) y probablemente esboza algunas de sus novelas cortas: El cautivo, Rinconete y Cortadillo, El celoso extremeño, etc.

Pol. El prisionero aragonés Antonio Pérez, antiguo secretario de Felipe II, logra fugarse al reino de Aragón, donde se acoge a la protección del Justicia Mayor. Preso de la Inquisición en Calatayud y conducido a Zaragoza, su caso produce un pleito de competencia entre el Justicia Mayor y la Inquisición. El partido de Antonio Pérez obtiene su vuelta a la cárcel del Justicia. Es el comienzo de la revuelta de Aragón.
Sitio de París por Enrique IV. Alejandro Farnesio le obliga a levantarlo.

Los ingleses intentan desembarcar en Lisboa.

Muere el papa Sixto V y poco después su sucesor, Urbano VII, dando lugar al advenimiento de Gregorio XIV.

1591

Felipe II quiso saber con todo detalle, después del desastre de su Armada, las causas y las circunstancias de aquel inexplicable desbarajuste de sus barcos, que había provocado la ineficacia y la desmoralización de sus marinos y soldados, considerados entonces como los mejores del mundo. Poco a poco fue enterándose del mal estado en que llegaron las vituallas a la Armada, muchas de ellas podridas e imposibles de comer. El descubrimiento de tal incuria en la intendencia, tan perjudicial para cualquier tropa, no sólo colmó al monarca de indignación sino que le condujo a nombrar interventores e inspectores reales, que determinaran sin tardar las carencias y los abusos concretos de los responsables. Estos averiguaron en poco tiempo un sin fin de robos y abusos entre los colaboradores directos de Antonio de Guevara. Ante tamaña constatación, lo primero que hizo Felipe II fue dictaminar la destitución fulminante de Guevara, al quedar probado que su cuadrilla de oficiales, compuesta por los jefes directos de Cervantes, eran unos ladrones. Dada la gravedad del caso, el juez pidió para ellos la pena de muerte e inmediatamente fueron conducidos a prisión y poco después ejecutados.

Cervantes conoció la noticia con harta pesadumbre e inquietud, pues había tenido relación directa con todos ellos, al ser ellos quienes le proveían habitualmente de fondos, cédulas reales y órdenes de embargo. Aunque de momento Cervantes quedó a salvo, es de suponer que no se sintiera muy seguro y empezase a preparar la estrategia de su defensa redactando una «Relación».

A Guevara le sucedió en el cargo de comisario general Pedro de Isunza en abril de 1591, y ante él presentó Cervantes la «Relación» a la que nos hemos referido. La primera medida de Isunza fue rebajarle el sueldo, que es lo que suelen hacer los que entran en una empresa mal administrada. La segunda, prorrogarlo, enviándolo sin demora a Jaén para la prosecución de las sacas. Después de Jaén se dirigió Cervantes a varios pueblos más de Andalucía, entre los que se contaron Estepa, Montilla, Baeza, Jaén, Úbeda, etc.

En Úbeda vivía a la sazón, en el convento de carmelitas, el gran poeta y místico Juan de Yepes, conocido en religión como Juan de la Cruz. No nos consta que Cervantes lo haya encontrado personalmente, pero es muy posible que el traslado de sus restos unos años más tarde a través de la península le inspirara la aventura del cuerpo muerto que encontramos en el Quijote.

Durante este nuevo mandato, su ayudante fue Nicolás de Benito, quien fue a su vez denunciado por abusos referidos a la incautación de cereales en Teba. Cervantes probó su propia inocencia, descargándose, aunque no para siempre, de toda responsabilidad en el asunto, gracias a la mediación de Isunza.

Lit. Muere Mateo Vázquez de Leca, antiguo condiscípulo de Cervantes en el colegio de los jesuitas de Sevilla y secretario de estado bajo Felipe II. Estuvo enemistado con Antonio Pérez al tiempo que ofreció su apoyo a los partidarios de Escobedo y de don Juan de Austria.

Bernardo de Vega, "El pastor de Iberia".

Pol. Revuelta de Aragón, provocada por la intervención de arcabuceros que hicieron fuego contra el pueblo por orden de la Inquisición.

El intento de Felipe II para lograr la extradición de Aragón de su antiguo secretario Antonio Pérez, fugitivo de la justicia, provocó un considerable disturbio que se convirtió en franca rebelión en septiembre. Al mes siguiente, un ejército real de 14.000 soldados invadió Aragón con notable presteza y restableció prontamente el orden, pero sólo después de haber costado casi 1,5 millones, desviados de los fondos destinados a las guerras de Felipe en el extranjero. Durante la Semana Santa, el prisionero Antonio Pérez se fuga a Francia, donde será acogido por Enrique IV y escribirá sus "Memorias".

La flota inglesa es vencida por los españoles en las Azores.

La liga hace reinar el terror en París.

Muerte del papa Gregorio XIV y de su sucesor Inocencio IX.

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(1) ◊ Derrota de la armada invencible = Défaite de l'Invincible Armada = Defeat of the Invincible Navy ◊

pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796).

La Armada Invencible. La rivalidad entre Isabel I y Felipe II no era sólo por cuestiones religiosas. Por pintoresco que parezca, el devotísimo soberano se había planteado la posibilidad de casarse con aquella soltera empedernida, no por amor, por supuesto, sino "para combatir la herejía en su mismo centro y por el bien de la fe católica".

Pero luego el enfrentamiento se había trasladado al ámbito colonial: Isabel autorizó oficialmente las piraterías de Drake, Hawkins y otros corsarios, que desvalijaron sin miramientos las naves hispanas cargadas de oro en ruta por el Atlántico.

El asesinato de María Estuardo fue la gota que colmó la paciencia de Felipe II: erigido en vengador, fletó la Armada Invencible con el fin de invadir de una vez por todas Inglaterra, llamada la "pérfida Albión". Como es sabido, la gran flota sucumbió a la presión de los barcos ingleses y de los temporales, y hubo de regresar sin haber logrado su cometido. Una vez más Isabel sorteó airosa un peligroso trance, posiblemente el más difícil de su reinado.

En la imagen, La derrota de la Armada española, tal y como la imaginaría muchos años después (1796) el artista británico Philipp Jakob Loutherbourg.

Fuente: biografiasyvidas.com/monografia/isabel

(2) Alejandro Farnesio (italiano: Alessandro Farnese) (Roma, 27 de agosto de 1545 – Arrás, 3 de diciembre de 1592), tercer duque de Parma y Piacenza, hijo de Octavio Farnesio y Margarita de Parma, hija ilegítima de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, sobrino de Felipe II y de Juan de Austria. Desarrolló una importante labor militar y diplomática al servicio de la corona española. Luchó en la batalla de Lepanto contra los turcos y en los Países Bajos contra los rebeldes holandeses, así como en Francia en las guerras de religión del lado católico contra el protestante.

Acompañó a su madre a Bruselas cuando fue nombrada gobernadora de los Países Bajos. Alejandro había crecido en España con el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, y su tío Juan de Austria; los tres estudiaron en la Universidad de Alcalá.

Pasaron varios años antes de que pudiera demostrar su talento para las operaciones militares. Durante ese tiempo, los Países Bajos se habían rebelado contra Felipe II, señor de Flandes y rey de España y, tras la muerte de Luis de Requesens, Juan fue enviado como gobernador en 1576. En otoño de 1577 Alejandro Farnesio fue enviado en su ayuda, llegando como comandante del ejército al frente de los tercios, con los que en enero de 1578 derrotó a un ejército protestante en la batalla de Gembloux. En octubre de 1578 Juan murió de tifus. Previamente había solicitado a Felipe II que se nombrara a Alejandro gobernador de los Países Bajos, a lo que el rey accedió.

Fuente: Wikipedia.

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:23 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 08/14

 

 

 

◊ Felipe II de España reprendiendo a Guillermo el Taciturno, príncipe de Orange = Philippe II d'Espagne réprimandant Guillaume le Taciturne, prince d’Orange = Philip II of Spain berating William the Silent, Prince of Orange ◊

Artist: Cornelis Kruseman (1797-1857) (1)

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1582

A principios de año, Miguel de Cervantes se traslada a Madrid desde Lisboa, siguiendo a la corte, para tratar de conseguir alguno de los cargos que él cree vacantes en las posesiones españolas de América. El 17 de febrero escribe a Antonio de Eraso, “del Consejo de Indias de Lisboa”, para solicitar un puesto vacante al otro lado del Atlántico. Su intento resulta infructuoso. Por esas mismas fechas la literatura empieza a ser su dedicación principal, ya que dice en su carta a Eraso: “me entretengo en criar a Galatea”, lo cual significa que está escribiendo su primera novela.

Durante esta estancia reanuda viejas amistades literarias y se reintegra lo mejor que puede en el ambiente literario de la Corte madrileña, manteniendo relaciones amistosas con los poetas más destacados (Dantisco, Figueroa, Laínez, Maldonado, Montalvo, Padilla etc.) y dedicándose a redactar la novela pastoril La Galatea, en la cual figuran como personajes algunos de ellos. También sigue de cerca la evolución del teatro, entre otras cosas asistiendo al nacimiento de los corrales y estudiando las obras de Argensola, Cueva, Virués, etc. Sus más antiguas piezas teatrales conservadas, "El trato de Argel" y "La Numancia", podrían datar de esta época madrileña. Por estos años debieron de componerse igualmente los títulos desaparecidos de su primera época teatral.

Constatando la imposibilidad de obtener algún cargo público, Cervantes se ve abocado a vivir de la literatura, aunque no parece renunciar a que las cosas cambien, razón por la cual se mantiene atento a la aparición de nuevas posibilidades de obtener un puesto.

Lit. Fernando de Herrera, "Poesías".

Luis Gálvez de Montalvo, "El pastor de Fílida".

Pol. El 18 de marzo, al pasar el príncipe de Orange por el gran salón de su residencia, tras haber ofrecido un importante almuerzo a los señores franceses del séquito del duque de Anjou, un asesino ha tirado a bocajarro un tiro de pistola sobre su cara, logrando atravesarle las dos mejillas. La bala ha penetrado bajo la oreja derecha, ha atravesado la garganta y ha salido por la mejilla izquierda bajo la mandíbula superior, horadando a su paso la arteria yugular. Es muy probable que el calor extremo del disparo, tirado tan de cerca, haya cauterizado inmediatamente la herida. Los invitados del príncipe se han precipitado inmediatamente sobre el asesino y lo han cosido al suelo con sus dagas.

Sólo un adolescente de trece años, Mauricio de Nassau, hijo del príncipe, ha tenido la presencia de espíritu de registrar al asesino: se trata de un llamado Juan Jaureguy que es portador de documentos en español. Esto no obsta para que inmediatamente cunda por la ciudad el rumor de que los franceses han matado inmediatamente al asesino, para que no revele que obraba en su servicio. Pronto se conoce la trama del atentado: Juan Jaureguy, empleado del banquero Anastro, ha aceptado encargarse del atentado contra el príncipe de Orange, para ganar en esta empresa la macabra recompensa, que le permita rehacerse con su patrón en la empresa bancaria común amenazada de bancarrota. Se cree que el asesino ha contactado antes de pasar a la acción a Valentín de Pardieu, el traidor de Gembloux, y al príncipe Alejandro Farnesio, máximo responsable en los Países Bajos de la acción contra el príncipe de Orange. También se cree, aunque no hay pruebas fehacientes de ello, que ha sido aconsejado por el padre dominico Antoine Timmerman, su confesor.

El príncipe de Orange perdona a los cómplices de su asesino y suplica a la justicia que si han de ser condenados a muerte, que ésta no sea dolorosa, sino corta e incruenta. Contrasta vivamente con esta humanidad del príncipe perseguido, la feroz reacción del Cardenal de Granvelle al conocer la desdicha de su enemigo: «así su cara infundirá horror, más bien que contento, a su compañera, la monjita apóstata». El Cardenal se refiere así a Carlota de Borbón, esposa del príncipe, obligada a los trece años a aceptar la vida monacal, que le había impuesto su padre, el duque de Montpensier, y salida del convento, tras convertise al calvinismo, antes de encontrarse con el príncipe.

Carlota de Borbón, esposa del príncipe de Orange, muere el 5 de mayo de pleuresía o disentería, complicadas por el enorme agotamiento físico y moral, que la ha postrado tras el atentado sufrido por su marido en Amberes. El feroz arzobispo de Malinas, Cardenal de Granvelle, que no pierde una ocasión de exacerbarse contra la pareja, comenta: «Abrigo la esperanza de que Orange esté muerto, para ofrecerme a mí mismo este contentamiento: se asegura que su monja apóstata ha muerto de pleuresía, que bien estaría si se les hubiera enterrado a los dos juntos».

Muere la madre Teresa de Jesús en Alba de Tormes el 4 de octubre: Invitada con insistencia por los Duques de Alba, Teresa de Jesús llegó muy enferma a Alba de Tormes el día 20 de septiembre. El 3 de octubre recibió los últimos sacramentos. El 4 de octubre, a las nueve de la noche, falleció tras haber dado gracias a Dios por morir «hija de la Iglesia».

El papa Gregorio XIII reforma el Calendario, llamado por ello gregoriano.

Nace Juan de Tassis y Peralta, conde de Villamediana, cuyas fábulas serán más gongorinas que las del propio Góngora.

1583

Amores de Cervantes con la actriz Ana Franca de Rojas (o Ana de Villafranca), casada desde 1580 con un tal Alonso Rodríguez. Según parece, su marido era tabernero y ella misma vendía vino detrás del mostrador, en una taberna de la calle de Tudescos, frecuentada por "ingenios" y comediantes. Cervantes debió de conocerla en el establecimiento, y mantuvieron el adulterio durante unos pocos meses. Fruto de esas relaciones amorosas fue Isabel, que más adelante recibirá el patrónimo de Saavedra, la única hija y descendiente directa conocida de Cervantes; aunque algunos biógrafos de Miguel opinan que, en realidad, Isabel era hija de su hermana Magdalena y del amante de ésta Juan de Urbina.

Por lo que se sabe del carácter de Isabel, ésta será una joven arribista y ambiciosa, de un egoísmo intratable y fiero, que la llevará a enfrentarse con todos aquellos que se pongan en su camino. Por los documentos de causas judiciales que conocemos de ella, se ve que era una mujer a la que no detenía nada ni nadie si decidía obtener aquello que se había propuesto, y se había propuesto, en primer término, llevar una vida más desahogada que su madre la tabernera y que su padre, el poeta.

Lit. Juan de la Cueva, "Comedias y tragedias".

Fr. Luis de Granada, "Introducción al símbolo de la fe".

Fr. Luis de León, "La perfecta casada" y "De los nombres de Cristo".

Pol. Felipe II se traslada a Madrid.

Conquista de la Tercera.

España, después de la victoria en la isla Tercera contra el pretendiente portugués, no descartaba atacar a la hereje Inglaterra. Había un ambiente, nos dicen los historiadores, de gran euforia, y se quería llevar la guerra hasta las mismas costas inglesas, para vengar, entre otras afrentas, la que todavía era reciente ejecución de la católica y muy querida por los españoles María Estuardo. Este ambiente de indignación popular lo recogió, interpretó y aprovechó Felipe II, que se aprestó a poner en práctica sus planes.

1584

La novela "La Galatea" pasa la censura el 1 de febrero, cuatro meses después de que Cervantes encontrara como editor a Blas de Robles, que le pagó 1.336 reales por los derechos de autor del manuscrito.

Cervantes viaja a Esquivias (Toledo), para entrevistarse con Juana Gaitán, viuda de su amigo Pedro Laínez, porque intenta publicar un cancionero escrito por éste. Allí conoce a Catalina de Palacios, con cuya hija, Catalina de Salazar (o de Palacios), decide casarse.

El 12 de diciembre Miguel de Cervantes, a sus treinta y siete años, contrae matrimonio en Esquivias con Catalina de Salazar, de dieciocho años, cuyo tío, celebrante de la boda, es cura del lugar. Por el momento Miguel se instala con su esposa en Esquivias, de donde ella es natural, pero pronto iniciará un permanente ir y venir entre Esquivias y Madrid: «la creencia tradicional es que el matrimonio de Cervantes con Catalina de Salazar y Palacios no fue un casamiento por amor, puesto que la pareja llevó una vida independiente durante periodos relativamente largos. Pero aunque admitamos la posibilidad de que el tiempo suavizó unas incompatibilidades que maduraron en la «compañía segura y apacible», que don Quijote prefiere a una unión amorosa poco adecuada (Segunda Parte, cap. XIX), es difícil saber por qué Cervantes se casó con Catalina si no fue por amor o por algo semejante.

Catalina no pertenecía a una categoría social o económica muy elevada.... Para Cervantes, a los treinta y siete años, con recuerdos llenos de penalidades y desilusiones a sus espaldas, rodeado por la sórdida sofisticación de la vida de la capital y recién salido de las poco espirituales relaciones con una mujer casada, el sencillo atractivo de la vida rural y de un rostro fresco y joven debió de parecerle una promesa de renovada esperanza y vigor... La decisión de casarse con ella posiblemente nació de un impulso, porque no hay pruebas de que hubiera estado en Esquivias antes del mes de septiembre de 1584, fecha en la que fue allí a ayudar a doña Juana Gaitán, viuda de su amigo el poeta Pedro Laínez, a llevar a cabo las disposiciones para la publicación de un cancionero escrito por éste. Por lo que sabemos, es bastante probable que doña Juana actuara de casamentera.», MMcK, p. 77-78.

Nacimiento de Isabel de Saavedra, probablemente coincidiendo con la fiesta de Santa Isabel, razón verosímil de su nombre, fiesta que se celebraba el 19 de noviembre.

Lit. Surge en Madrid la Academia Imitatoria.

Juan Rufo, "La Austriada."

Nacen Tirso de Molina y Saavedra Fajardo.

Pol. Felipe II se traslada al Escorial.
Guillermo de Orange, el príncipe rebelde de los Países Bajos, llamado el Taciturno, es asesinado, tras sufrir dos atentados: El 10 de julio, al bajar las escaleras que le conducen al comedorcito de su residencia de Delft, con su mujer, su hermana, tres de sus hijas y el invitado del día, el burgomaestre de Leeuwarden, Rombert Uylenburgh, el príncipe Guillermo de Orange entreve ante el primer escalón a su correo Baltasar Gérard, que ha recibido ayer el despacho para sus representantes en la corte del duque de Alençon. La princesa comenta discretamente con su marido que el correo parece no tener muy buena cara. El príncipe la tranquiliza diciéndole que el hombre necesita probablemente un pasaporte para su viaje y que se lo firmará después de comer.

Hacia las dos, el príncipe sale del comedor tras haber almorzado. De pronto, Baltasar Gérard le corta el camino, saliendo de detrás de una columna con un papel tendido como para hacérselo firmar. El príncipe no tiene el tiempo de reaccionar. La bala que atraviesa su pecho le hace caer entre los brazos de su escudero.

El príncipe de Orange, apoyado en los primeros escalones de la escalera de su residencia mortalmente herido por la bala de su asesino, murmura suavemente: «Dios mío tened piedad de mi alma»; luego, volviéndose hacia los suyos, explica: «Estoy muy herido». Como si sólo una obsesión poseyera su espíritu en estos momentos, repite: «Dios mío tened piedad de mi alma y de este pobre pueblo». Su hermana, con la cara pegada a la suya, le pregunta en alemán: «¿Encomiendas tu alma a Jesucristo?». El príncipe, en el último suspiro de su conciencia, responde: «Sí». Entre todos lo toman en brazos y lo llevan al comedor que acaba de abandonar. Allí, su respiración se apaga en paz.

Alejandro Farnesio recupera Gante.

1585

Continuo ir y venir de Miguel entre Madrid, Esquivias, Toledo y Sevilla: se desplaza con frecuencia a Toledo; a finales de año lo encontramos en Sevilla, pero regresa a Esquivias por Navidad.

Miguel escribe algunas obras teatrales, que se representan con cierto éxito. El 5 de marzo firma un contrato con Gaspar de Porres, quien le entregará cuarenta ducados por dos piezas hoy perdidas: "El trato de Constantinopla" y "La confusa". Pocos días después se publica la "Primera parte de la Galatea", dividida en seis libros, dirigida al cardenal Ascanio Colonna, hijo de Marcantonio, comandante de las naves pontificias en la batalla de Lepanto, e impresa en Alcalá de Henares, por Juan Gracián, a costa de Blas de Robles.

Sabemos que el cardenal italiano, a quien Cervantes había dedicado el libro, le envió una compensación económica después de su matrimonio. Assanio Colonna era un joven mecenas italiano que había hecho parte de sus estudios universitarios en España, donde logró el apoyo de Felipe II para obtener su cardenalato. Alumno y luego residente en Alcalá, fue más tarde virrey de Aragón. Es posible que Cervantes, al dedicarle "La Galatea", esperara de él una especie de padrinazgo similar al que gozaba su amigo el poeta Luis Gálvez de Montalvo, que recientemente había entrado a trabajar a las órdenes del cardenal. Si éstas fueron sus intenciones, nada consiguió (MMcK).

Para recrear bucólicamente sus propios cenáculos poéticos y sus experiencias de amor, Cervantes incluye en esta obra buena parte de sus amigos bajo el disfraz pastoril, y se inserta a sí mismo. A juzgar por lo que dice el manuscrito 2.856 de la BN de Madrid, Damón oculta a Pedro Laynez, Tirsi a Figueroa, Larsileo a Mateo Vázquez, Siralvo a Gálvez de Montalvo, Astraliano a don Juan de Austria, quizá Erastro a Antonio de Eraso, conforme piensa Astrana Marín, Lauso al propio Cervantes.

¿Qué motivos pudo tener Cervantes para escribir "La Galatea"? «a primera vista nos puede sorprender que la novela pastoril fuera el medio elegido para expresar las reprimidas efusiones de un hombre de mediana edad recientemente reintegrado a la vida normal, después de diez años de experiencias vitales que en el mejor de los casos, habían sido turbulentas y fugaces, y en el peor, primitivas y brutales. Tal vez la verdadera razón no fuera otra que la necesidad de exorcizar el pasado, un viaje terapéutico desde el infierno al paraíso de la vida, una reflexión, después de haber visto cómo puede hundirse el hombre débil, y cómo pudo, el propio escritor, volverse a levantar. En este sentido, "La Galatea" es un canto al amor y a la amistad, y Cervantes había experimentado en su propia carne las consecuencias del odio y de la enemistad.», MMcK, p. 78.

La segunda parte de "La Galatea" nunca se publicaría.

El 1 de agosto de 1585 firma un contrato con un conocido director de compañías teatrales, llamado Jerónimo Velázquez.

En Junio muere Rodrigo de Cervantes, padre de Miguel. “El padre de Cervantes, barbero-cirujano, cuya prosperidad dependía de la prosperidad de los demás, pertenecía a uno de los sectores de la sociedad más afectados por la pobreza del momento. Para él y su familia la vida era una lucha sin pausa, agotadora, contra los solapados efectos de la pobreza que se ocultaba detrás de una falsa apariencia de nobleza. La historia de sus vidas es la historia de una interminable batalla para pagar y cobrar deudas.”, M.McK, Cervantes, p. 73.

Lit. San Juan de la Cruz, "Cántico espiritual".

Santa Teresa, "Camino de perfección".

Pol. Muerte del papa Gregorio XIII y advenimiento de Sixto V, que despoja a Enrique de Navarra de su derecho a la corona francesa.

«El papa Gregorio XIII realizó un último esfuerzo antes de su muerte para interesar a Felipe II en la invasión de Inglaterra. Esta vez actuó a través del gran duque de Toscana, quien en febrero de 1585 envió a la corte de España a Luigi Dovara, agente de considerable experiencia negociadora, con el fin de ofrecer apoyo financiero para la nueva «empresa». En julio, poco después de la llegada de Dovara a Madrid, Felipe recibió también un llamamiento del nuevo papa, Sixto V, quien solicitaba con altanería a España que acometiera «alguna empresa famosa» en favor de la fe, como, por ejemplo, otro ataque contra Isabel. Al parecer, la demanda irritó al rey, ya que garabateó enfadado en el dorso de la carta: «¿No les deve parecer famosa la de Flandes, ni deven pensar lo que se gasta en ella? Poco fundamento tiene lo de Inglaterra».

Durante un tiempo, Sixto dirigió su atención amablemente hacia la posibilidad de reconquistar Ginebra, anterior posesión de los duques de Saboya y ahora ciudadela del calvinismo; pero, en agosto, volvió a proponer que España invadiera Inglaterra como preludio para someter finalmente Holanda y Zelanda. Felipe rechazó la idea una vez más, pero con un poco menos de firmeza. Tras hacer hincapié en el costo y la larga duración de la guerra en los Países Bajos—«todo por no quebrar [yo] en un punto en lo de la religión»—, el rey instaba a su embajador en Roma, el conde de Olivares, a que hiciera ver al papa el problema desde la perspectiva de España», Parker, p. 301-302.

El 7 de octubre de 1585 Drake llegó a aguas de Galicia y, durante los diez días siguientes, realizó incursiones contra varias localidades cercanas a Bayona, profanando iglesias, saqueando y tomando rehenes. Don Diego Pimentel, alto comandante de la Armada capturado por los ingleses en 1588, dijo entonces a quienes le interrogaban que «las razones por las que el rey emprendió esta guerra [contra Inglaterra] eran que no podía tolerar el hecho de que Drake, con dos o tres barcos podridos, invadiera los puertos de España siempre que se le antojase y se apoderara de sus mejores ciudades para saquearlas»…

La serie de actos agresivos de Isabel de Inglaterra durante el verano de 1585, en respuesta al decreto de embargo de Felipe—secuestro de la flota pesquera, acogida de don Antonio, concesión de patentes de corso, envío de soldados y subvenciones por tratado, para ayudar a súbditos rebeldes y, ahora, invasión de la península—eran mensajes inequívocos. El 13 de octubre, en cuanto tuvo noticia de las acciones de Drake en Galicia, el embajador imperial en Madrid advirtió a su señor que «con este acto, los ingleses se han quitado la máscara ante España».

El 24 de octubre de 1585, al cabo de poco más de dos semanas de que las fuerzas de Drake hubieran desembarcado en Galicia, Felipe II dictó cartas para informar tanto al papa como al gran duque de Toscana de que aceptaba su invitación a emprender la conquista de Inglaterra y encomendó a Luigi Dovara que las entregara personalmente.

«A España, por otro lado, llegaba constantemente un flujo de información sobre la destrucción causada por Drake en las Canarias, las islas de Cabo Verde y, finalmente, en el Caribe (donde saqueó primero Santo Domingo, luego Cartagena de Indias y finalmente San Agustín, en Florida). Según uno de los compañeros de Drake, la expedición provocó daños por valor de 300.000 ducados en las costas españolas y de 300 millones en las Indias… En Madrid, el cardenal Granvela hablaba por boca de casi todo el mundo al afirmar con inquietud: «Lamento vivamente que la reina de Inglaterra nos haga la guerra con tanto descaro y falta de honradez y sin que podamos desquitarnos»», Parker, p. 305.

El 6 de noviembre de 1585, dos semanas después de su primera respuesta favorable, Felipe dio instrucciones al embajador Olivares para que se cerciorara de si Sixto V deseaba de veras la invasión de Inglaterra o si la propuesta tenía su origen sólo en el gran duque de Toscana y en el difunto Gregorio XIII, en tanto que «Su Santidad [el nuevo papa] de suyo inclina más a otra empresa» (11). En cuanto llegó la confirmación sobre este punto, el rey dictó y firmó dos cartas que lo comprometían, no sólo a llevar a cabo la conquista de Inglaterra, sino también a utilizar el ejército de Flandes para lograrla—tal como se había pretendido tanto en 1571 como en 1575-77.

IV.

1586

Probable ingreso de Cervantes en la Academia Imitatoria, el primero de los salones literarios creados en Madrid. Escribe algunos sonetos de circunstancias.

A mediados de año vuelve a viajar a Sevilla, para regresar en seguida y recibir el 9 de agosto, el mismo día en que se daban por concluidas las obras del monasterio de El Escorial, la dote de Catalina (algo más de 400 ducados). Una serie de gestiones patrimoniales, que tienen lugar por estas fechas, nos hacen suponer que las relaciones de Cervantes con su nueva familia eran armónicas, y que vendría a ocupar, en lo que a potestad patrimonial se refiere, el lugar de su difunto suegro: Cervantes formalizó en Esquivias la carta dotal de su mujer, a la que añadía la cantidad de cien ducados. También en la misma fecha su suegra le otorgó un poder donde le nombraba administrador absoluto de los bienes de la familia, tanto de las fincas y casas de Toledo, como de la propia Esquivias; ítem le hacía el encargo, por escrito, de seguir sus pleitos y causas cuando las hubiere.

Lit. L. Barahona de Soto, Las lágrimas de Angélica.

Icon. El Greco termina El entierro del conde de Orgaz. El ambiente creado por los «Ejercicios espirituales» de Ignacio de Loyola y por «El camino de perfección» de Teresa de Jesús explica el carácter de la nueva pintura española, particularmente bien representada por este gran español de adopción en esta obra síntesis: de la tradición conserva el realismo implacable que brota del modo de vida español, tan vecino a veces de lo trágico: la muerte es un tema diario que no se evita; pero, más allá de la tradición, aunque enraizado en ella, descubre recursos de una fuerza nueva para expresar el amor divino, llevado por los místicos españoles hasta el éxtasis y la inmortalidad del alma: el pintor pone ante los ojos del espectador la viva evidencia de la experiencia sobrenatural y de la vida futura.

El Greco es realista profundo en sus retratos, aquí hay varios, y exaltado deformador anticlásico en sus visiones del mundo sobrenatural y de la experiencia mística. Pasan a primer plano el color, la función de la luz y el movimiento, al servicio del sentimiento trágico al mismo tiempo que transcendente de la vida, tan innegablemente español; este sentimiento, que reconcilia la relatividad y la esperanza, libera a los humanos de la servidumbre de un cuerpo encadenado a una belleza inútil, para hacer arder su materia en un impulso ascendente, inmortal y dignificador.

Pol. Felipe II reforzó las sanciones económicas contra sus enemigos europeos. En mayo de 1586 prohibió cualquier actividad comercial desde Inglaterra a España: las mercancías inglesas, incluso las llegadas en barcos neutrales, se considerarían contrabando a partir de ese momento. En julio extendió la medida a Portugal.

El 26 de julio de 1586 Felipe II envió un «plan general» a Bruselas y Lisboa, por el que daba órdenes de concentrar fuerzas para un asalto doble contra el Estado de los Tudor:

«Una formidable Armada se haría a la vela desde Lisboa el verano de 1587—al cabo de un año—, transportando directamente a Irlanda todas las tropas disponibles, con la mayor parte del equipo necesario para la campaña terrestre (sobre todo, una poderosa maquinaria de asedio). Llegada allí, desembarcaría tropas de asalto y fortificaría una cabeza de puente (probablemente en Waterford), distrayendo así las fuerzas navales de Isabel y neutralizando su capacidad de resistencia cuando, al cabo de unos meses, la Armada dejara súbitamente Irlanda y pusiera rumbo al Canal. En ese momento, y no antes, la fuerza principal de invasión compuesta por 30.000 veteranos del ejército de Flandes embarcaría en su flotilla de pequeñas naves, reunida en secreto, y, bajo la dirección personal de Parma, saldría de los Países Bajos hacia la costa de Kent, mientras la gran flota patrullaba en aguas del North Foreland y garantizaba el control naval de la zona. Los hombres de Parma, junto con los refuerzos y la maquinaria de asedio transportados por la flota, desembarcarían entonces cerca de Margate, avanzarían a marchas forzadas hacia Londres y tomarían la ciudad, preferiblemente con Isabel y sus ministros dentro», Parker, p. 313-314.

En septiembre, Felipe II aprobó la ayuda ofrecida por don Bernardino de Mendoza, ahora embajador suyo en París, a los conspiradores católicos dirigidos por Anthony Babington, cuya intención no era sólo asesinar a Isabel y sustituirla por María Estuardo, sino también matar o capturar a sus principales consejeros—Burghley, Walsingham, Hunsdon, Knollys y Beale…

En Roma, Olivares trabajó incansablemente no sólo para persuadir al papa para que participase con un millón de ducados en los costos de la conquista, sino también para que otorgara a Felipe el derecho a elegir el próximo soberano de Inglaterra. Tras prolongadas y acerbas disputas, el papa accedió a que, tras el éxito de la invasión de Inglaterra, Felipe nombrara un soberano sometido a la aprobación y la investidura papales, que se comprometiera a restablecer y sostener la fe católica en el país (al parecer, el rey tenía la intención de nombrar a su hija Isabel, una vez casada con uno de sus primos austríacos). De hecho, Walsingham lo sabía ya todo acerca del plan y, en cuanto tuvo pruebas suficientes para incriminar a todos los participantes (en especial a María Estuardo, acusada por sus captores ingleses de traición en febrero de 1587), Babington y los demás fueron detenidos, torturados y ejecutados, mientras se trazaban planes para juzgar a María Estuardo por traición.

En noviembre de 1586, Drake invitó a ciudadanos de la República holandesa a «proporcionar efectivo y créditos para la preparación y mantenimiento de 25 barcos de guerra» que pretendía «utilizar en un viaje de apoyo al rey de Portugal, dom Antonio, o en algún otro servicio».
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(1) ◊ Felipe II de España reprendiendo a Guillermo el Taciturno, príncipe de Orange = Philippe II d'Espagne réprimandant Guillaume le Taciturne, prince d’Orange = Philip II of Spain berating William the Silent, Prince of Orange ◊

Artist: Cornelis Kruseman (1797-1857)
Title: Philip II, King of Spain, Reproaches William I, Prince of Orange, in Vlissingen upon his Departure
from the Netherlands in 1559
Description: Upon his departure from the Netherlands in 1559 Philip II of Spain accuses William of Orange to personally lead the resistance against the king by the nobility. The act takes place on a jetty with the king and his retinue on the left and in the background the sails of his ship. The king grabs the hand of the prince, while pointing his finger towards him. The prince stands to the right holding his hat in his hand, accompanied by his retinue. On the foreground a Spanish soldier is kneeling holding a box. To the left two boys and a dog.
Date: 1832
Medium: oil on canvas
Dimensions: Height: 270 cm (106.3 in). Width: 200 cm (78.7 in).
Current location: Rijksmuseum, Amsterdam
Accession number: SK-A-1068
Place of creation: The Hague
Inscriptions: Signature and date bottom right: C: Kruseman ft. 1832
References: Rijksmuseum Amsterdam online catalogue, as Philip II, King of Spain, Reproaches William I,
Prince of Orange, in Vlissingen upon his Departure from the Netherlands in 1559.
RKDimages, Art-work number 202642, as Vertrek van Phillips den II uit de Nederlanden in 1559.
Iconographic detail.

Source: Wikimedia

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:21 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 07/14

 

 

 

◊ Retrato de Guillermo I, Príncipe de Orange = Portrait of William I, Prince of Orange = Portrait de Guillaume Ier, prince d’Orange ◊

Artist: Adriaen Thomasz (1)

→ El príncipe de Orange se presenta en su "Apología" como campeón de la libertad de conciencia y como protector de las libertades soberanas del buen pueblo.
→ Le prince d'Orange se présente dans son "Apologie" comme champion de la liberté de conscience et comme protecteur de la liberté souveraine du bon peuple.
→ The prince of Orange appears in his "Apology" as champion of the freedom of conscience and as protector of the sovereign freedoms of the good people.

1577

Por voluntad de Miguel, se da prioridad al rescate de su hermano Rodrigo, que es liberado con más de cien prisioneros el 24 de agosto.

Segundo intento de fuga: Cervantes se encierra con catorce cautivos en una gruta del jardín del alcaide Hasán, donde permanece cinco meses con sus compañeros, a la espera de que su hermano Rodrigo, ya rescatado, acuda a liberarlos. Un renegado natural de Melilla, apodado El Dorador, los traiciona y son sorprendidos el día 30 de septiembre en la gruta. Cervantes se declara el único responsable del intento de fuga, lo que le vale ser cargado de grillos y conducido a las mazmorras del rey. El jardinero que los había amparado durante esos cinco meses pagó con su vida la ayuda que había prestado a los cristianos.

Icon. Nace Rubens.

El Greco se instala en Toledo.

Pol. Hasán Baja rey de Argel.

Evasión de Enrique de Navarra. La paz de Bergerac, que pone fin a la sexta guerra de religión, tiene lugar el 17 de septiembre.

El gobernador don Juan de Austria es declarado “enemigo de la patria” por los Estados Generales de los Países-Bajos.

Para Don Juan de Austria, el príncipe Guillermo de Orange es un hereje y un traidor, que conjuga la infidelidad a su rey con la traición a la causa de su clase dirigente y de su creencia. Apenas llegado a Bruselas, Don Juan sabe que el Taciturno intenta levantar a los Estados contra el rey y la religión católica, para ponerlos al servicio de la libertad de una “patria“ utópica, sin poder ni religión. Don Juan sabe también que el acto concreto que desea realizar el Taciturno, para enardecer a sus partidarios, es apoderarse de su persona, símbolo de la realeza como hermano del rey y símbolo de la catolicidad como vencedor de Lepanto. Inmediatamente escribe al soberano: «Que V. M., por el amor de Dios, reflexione sobre esto: si quiere una buena y firme paz, que prepare una muy cruel y sangrienta guerra. En todo caso, yo prefiero morir luchando.»

El nuevo Gobernador General de los Países Bajos, Don Juan de Austria, es recibido en Bruselas hacia las cinco de la tarde del 1 de mayo. El cortejo entra por la puerta de Lovaina, tuerce a la izquierda y sube solemnemente hasta Santa Gúdula, donde las autoridades eclesiásticas lo acogen con entusiasmo como defensor de la cristiandad. Don Juan entra en la iglesia escoltado por el nuncio papal y por el embajador imperial; le sigue la nobleza precedida por el duque de Aerschot; detrás de la nobleza avanzan los veinticinco pendones de los gremios de Bruselas. A la salida del templo, la comitiva baja hasta la cercana Plaza Mayor y de allí, por la calle de la Magdalena, sube hasta el palacio de los Duques de Borgoña a cuya puerta le esperan los Consejos. El orden de esta recepción contiene un símbolo: tanto la iglesia católica como la nobleza ven en Don Juan la garantía del monopolio religioso del catolicismo sobre los Países-Bajos.

Don Juan de Austria escribe de su puño y letra el 15 de mayo al príncipe de Orange, para invitarle a vivir tranquilamente, rico y en los honores, ahora que no hay ni señor, ni gobernador, ni españoles que haya que señalar con un dedo acusador. Mientras Don Juan escribe esta carta conciliadora, en las calles de Bruselas la ralea comienza la búsqueda y expulsión de las mujeres que se han casado o que han tenido relación con los soldados españoles.

El 11 de junio Don Juan de Austria abandona Bruselas para instalarse en Malinas.

El 9 de julio Don Juan de Austria abandona Malinas para instalarse en Namur.

El 6 de septiembre los Estados de los Países-Bajos envían una invitación al príncipe Guillermo de Orange, para que venga a Bruselas a apoyar su acción. Antes de tomar esta decisión, el duque de Aerschot, seguido por sus partido mayoritario en los Estados Generales y sin tener en cuenta la existencia de Don Juan de Austria, al cual se opone, a pesar de su aparente lealtad, ha invitado al archiduque Matías de Austria para que venga a Bruselas a protegerlos, tomando el cargo de Gobernador General. El archiduque, hermano del Emperador Rodolfo II, es un joven tranquilo de diecinueve años, de ambición poco imaginativa. Sabemos que se ha puesto en camino hacia Bruselas el día dos de este mes. Así que la invitación dirigida a Orange como salvador del pueblo de los Países Bajos, lleva en sus silencios el peso de la traición de la casta aristocrática, que desconfía de él y del común del pueblo cuya causa defiende Orange contra sus intereses.

El 8 de septiembre los Estados de los Países Bajos escriben al rey Felipe II para que nombre un nuevo Gobernador en sustitución de Don Juan de Austria.

El 23 de septiembre el príncipe de Orange, acompañado por las delegaciones de los Estados Generales y de la ciudad de Bruselas que han ido a recogerlo, entra en la ciudad por vía fluvial en barcas que exhiben los pendones de la casa de Orange, rodeado de trescientos amberinos uniformados con los colores de su escudo y armados. En el desembarcadero lo están esperando todos los miembros de la nobleza, encabezados por el inconstante duque de Aerschot, por el pariente de éste el príncipe de Chimay, por los condes de Egmont, Boussu, Lalaing y Houtkercke y por el señor de Hèze. Los pabellones que ocupan el embarcadero están decorados con tapices que reproducen escenas significativas del antiguo testamento: la venta de José por sus hermanos, el triunfo de David sobre Goliat, la cautividad de los israelitas en Egipto, etc. A caballo, con el embajador de Inglaterra a su derecha y con el duque de Aerschot a su izquierda, Orange pasa, al igual que Don Juan unos meses antes, por la Plaza Mayor ricamente decorada, donde el pueblo lo aclama con gritos repetidos, sube al Coudenberg por la calle de la Magdalena y, en lugar de entrar en el palacio ducal, entra triunfalmente en su palacio familiar de Nassau, que se encuentra en las inmediaciones de los edificios de la corte. A la caída del día, el príncipe, recibido como un monarca, cena en el palacio del duque de Aerschot, que queda a unos pasos de su propio palacio. En las encrucijadas de las calles, el pueblo alimenta hogueras alrededor de las cuales bebe, canta y baila hasta muy entrada la noche.

Portugal intenta conquistar Marruecos: El rey Felipe II se encuentra en noviembre en Guadalupe con su homólogo portugués, que le explica con brío su proyecto de recuperar para la cristiandad el norte de África. El rey español, siguiendo en esto el parecer de la difunta abuela de su interlocutor, el rey Don Sebastián de Portugal, intenta, sin éxito, disuadirlo de su empresa. La gente del pueblo que ve en el cielo un fenómeno particular, pues durante el mes de noviembre aparece cerca del planeta Marte un cometa con una cola notablemente ancha y larga, interpreta que va a haber mudanza grande. Muerto el rey Don Sebastián en su andanza loca, se dirá que el cometa había anunciado su muerte.

1578

Nuevos planes de evasión de Miguel y tercer intento de fuga. En esta ocasión, Cervantes envía a un moro con unas cartas dirigidas a don Martín de Córdoba, general de Orán, para que les procure algún espía que los saque de Argel. El moro es detenido antes de cumplir su misión y empalado por ello, mientras que Cervantes es castigado por Hasán a recibir 2000 palos, que de haberle sido aplicados lo hubieran matado. Sabemos, sin que logremos explicarlo, que el castigo no se cumplió.

“Cervantes y cuarenta y dos prisioneros más enviaron una petición al papa Gregorio XIII y a Felipe II de España, en octubre de 1578, solicitando que rescataran a don Jorge del Olivar, un fraile mercedario que se ofreció como rehén voluntario, cuando se rescató al hermano de Cervantes, a cambio de algunos prisioneros que no iban a recibir rescate alguno, por lo que corrían el riesgo de renegar de su fe. Una petición similar remitida al general de la orden obtuvo los frutos deseados y, poco después, don Jorge fue liberado por la suma de cuatro mil ducados, pagaderos en anualidades.”, M.McK, Cervantes, p. 64.

Este mismo año un alférez llamado Mateo de Santisteban fue requerido por el padre de Cervantes como testigo, cuando intentaba conseguir un rescate para su hijo cautivo. Este alférez testificó que él había estado con Miguel de Cervantes en la gran batalla de Lepanto, en 1571, y que Cervantes había servido en la compañía de un tal Diego de Urbina el año anterior.

Pol. La ciudad de Bruselas ha puesto como condición para aceptar la entrada del archiduque Matías el nombramiento como su lugarteniente general del príncipe de Orange. Los Estados deciden el 8 de enero en este sentido, en consonancia con el deseo de la reina de Inglaterra, a pesar de la candidatura de Aerschot y de Lalaing.

El archiduque Matías y el príncipe de Orange hacen su entrada en Bruselas el 18 de enero, el uno como Gobernador General de un rey ficticio, puesto que se niega obediencia a Felipe II, y el otro como lugarteniente general de este gobernador. El príncipe de Orange trae en sus bagajes una nueva constitución para los Países Bajos en la que se instaura, en lugar del poder absoluto real, un régimen de asamblea: el poder ejecutivo es confiado a un Consejo de Estado elegido por los Estados Generales, controlado y revocable por ellos; ninguna decisión importante, que pueda afectar de una manera o de otra al pueblo, puede ser tomada sin que éste sea consultado por los Estados Generales; el poder legislativo está entre las manos de los Estados Generales que deliberan y deciden la ordenanza de todo asunto importante. El Gobernador General reina, pero no gobierna. Cabe decir que el nuevo rey es el pueblo.

El Papa Gregorio XIII publica el mismo 18 de enero una bula en la que concede la indulgencia plenaria a todo partidario de Don Juan de Austria en su lucha para la sumisión de los rebeldes de los Países Bajos. Los obispos y el alto clero de Maastricht, Leeuwarden y Arras animan grupos de conspiradores que aportan su ayuda a la acción de Don Juan de Austria contra los rebeldes de los Países Bajos. Como es natural, esta actitud de la jerarquía católica va a provocar reacciones extremistas de la población de más en más numerosa de obediencia calvinista.

El 20 de enero el archiduque Matías y el príncipe de Orange prestan juramento en la gran galería del Ayuntamiento de Bruselas. El príncipe jura sobre el Santo Evangelio que aplicará la «Joyeuse Entrée», que aplicará las decisiones de la Pacificación de Gante y que no permitirá ningún escándalo contra la religión católica romana ni el entorpecimiento de su libre práctica.

Don Juan de Austria toma como un insulto a su cargo y a la legítima autoridad real que representa la entrada y el juramento del archiduque Matías y del príncipe de Orange en Bruselas. El 25 de enero decide recurrir a las armas para restablecer la legalidad en los Países Bajos.

El conde de Lalaing y los principales oficiales de los ejércitos de los Estados participan el 30 de enero en las bodas del barón de Beersele con Margarita de Mérode.

Don Juan de Austria, ayudado por su sobrino Alejandro Farnesio, inflige una sonada derrota a las puertas de Gembloux a los ejércitos de los Estados.

El pueblo de Bruselas siente con horror la tormenta que se acerca y, sin dudarlo, acusa a los nobles de traicionarlo con su indolencia ancestral a la hora de defenderlo, y a los religiosos porque han enviado armas y municiones a los amigos de Don Juan. Muy rápidamente se llega a saber que el general de la artillería, Valentin de Pardieu, se mantiene en relación secreta con Don Juan de Austria desde hace un mes. Los nobles, que no pueden soportar las acusaciones del pueblo sin atacar a su vez a alguien, acusan al nuevo lugarteniente general, el príncipe de Orange.

El 8 de febrero el archiduque Matías y su lugarteniente general, el príncipe de Orange, se retiran a Amberes.

El 31 de marzo, tras varios intentos frustrados de envenenamiento, es apuñalado a muerte en un callejón de Madrid don Juan de Escobedo, secretario de don Juan de Austria:

El 31 de marzo, que era aquel año lunes de Pascua de Resurrección, apareció Juan de Escovedo alevosamente muerto en el callejón de Santa María de Madrid; halláronle atravesado en la calle, entre la pared lateral de la iglesia y la casa de la Princesa de Evoli; tenía una estocada por la espalda y hallábase el cadáver boca abajo, envuelto todavía en su capa.

Proceso contra Antonio Pérez, secretario de Felipe II, como presunto culpable de la muerte de Escobedo y de la venta de secretos de estado.

La reina de España, Doña Ana de Austria, da a luz el 14 de abril a su cuarto hijo: es un varón y se le pone el nombre de su padre, el rey Don Felipe.

El joven Rey Sebastián de Portugal, poseído por el sueño loco de ofrecer al cristianismo las tierras cercanas de Marruecos, se lanza a la aventura de la conquista con sus mejores caballeros y rodeado de otros visionarios como él, venidos de Alemania, Italia y Castilla. Víctima de la valerosa resistencia musulmana, perece el 4 de agosto con muchos de sus compañeros sobre el suelo árido de Ksar el Kébir (Alcazarquivir), dejando planteado a su pueblo un espinoso problema de sucesión.

Don Juan de Austria, durante las visitas amistosas y repetidas que hace a sus soldados enfermos en septiembre, contrae la fiebre tifoidea.

Don Juan, que intenta sosegar a los flamencos, decide que los españoles se retiren del interior de los Países-Bajos y que los castillos se doten de guarniciones de naturales. Apenas se retiran los españoles, los descontentos intentan poner la mano sobre Don Juan, que se ve obligado, como un vulgar Don Quijote indefenso, a refugiarse en la ciudad de Namur. Se siguen escaramuzas, más bien que guerras, con soldados de fortuna. El gran general muere el 1 de octubre, más de tristeza que de enfermedad, en su tienda de campaña plantada en medio de un campo de liliputienses.

Al tiempo que muere cerca del campo de batalla de Gembloux el propio don Juan de Austria, gobernador legítimo, Matías de Habsburgo, nombrado gobernador por los Estados Generales de los Países-Bajos, en lugar de don Juan de Austria, es vencido en Gembloux por Alejandro Farnesio.

Muerte en diciembre del duque de Sessa.

1579

Cervantes, habiendo declinado el ser rescatado sin sus compañeros de cautiverio por el comerciante valenciano Onofre, intenta fugarse por cuarta vez, sin conseguirlo. Para ello hace armar una fragata en Argel con el fin de alcanzar España con unos sesenta pasajeros:

“A instigaciones suyas, Girón, con el respaldo financiero de un comerciante valenciano que se encontraba en Argel, Onofre Exarque, organizó la compra de una fragata armada. El propio Cervantes se puso en contacto con unos sesenta cautivos, personas de cierto nivel social que pudieran indemnizar al complaciente Exarque y que estuvieran dispuestas a todo. Fue un plan rápido y digno de éxito. Pero los aspirantes a la libertad fueron descubiertos nuevamente.”, M.McK, Cervantes, p. 66.

De nuevo una delación, esta vez del renegado Caybán, enviado por el detestable doctor Juan Blanco de Paz, un fraile dominico expulsado de la orden, oriundo de Salamanca, frustra la empresa y Cervantes se responsabiliza de nuevo del intento de fuga, entregándose a Hasán, quien le perdona la vida y lo encarcela en sus baños. Es mantenido en la cárcel hasta marzo del siguiente año.

“El 31 de julio de 1579, doña Leonor, en Madrid, haciéndose pasar de nuevo por viuda, consiguió la suma de doscientos cincuenta ducados y la entregó a dos frailes, Juan Gil y Antonio de la Bella, que eran los encargados de las negociaciones. Aquel mismo día, Andrea tenía en su poder cincuenta ducados más. Esperaban que la orden pondría la cantidad restante de la colecta de limosnas destinadas a la expedición.”, M.McK, Cervantes, p. 68.

Lit. Se inauguran los primeros teatros madrileños.

Pol. Tras la desaparición en Marruecos del rey Don Sebastián, ha asumido la corona portuguesa su tío abuelo el cardenal Don Enrique. Como siempre que se tiene una dinastía, el problema que se plantea inmediatamente es tener un heredero de la misma sangre; el que Don Enrique sea cardenal no plantea problema mayor, pues ya se ha visto con frecuencia que el papa quita presto este impedimento para que las dinastías, incluidas las suyas, puedan perpetuarse; el problema en este caso es que al estar el heredero en lo postrero de su edad y poco sano, parece fuera de propósito proponerle el matrimonio.

Las negociaciones entre los representantes del rey Felipe II, dispuesto a perdonar a sus vasallos, y la nobleza arrepentida de los Países Bajos se eternizan, debido a la obstinación que practican estos señores para obtener del soberano el máximo de ventajas personales. Philippe de Lalaing, Inchy y Havré son los más difíciles a inclinarse ante las propuestas del soberano. Los negociadores reales, tanto presentes en los Países Bajos como en Colonia, en la delegación enviada al Emperador, están convencidos de que las ambiciones personales de los nobles flamencos se aprovechan de la amenaza que significa detrás de ellos la revolución de Guillermo de Orange; en consecuencia, hacen suyo en abril el tratamiento que la situación merece para el Cardenal arzobispo de Malinas en el exilio: «hay que matar a Orange; no se logrará enderezar la situación en los Países Bajos si no se asesina a Orange». El Cardenal Granvelle está así a la base de la obstinada persecución a muerte que se abre contra el príncipe de Orange, padre de la revolución antiabsolutista.

La persecución a muerte contra Orange, provocada por el diagnóstico del Cardenal arzobispo de Malinas sobre la situación en los Países Bajos, confirma una clarividente previsión del propio príncipe ante los estados rebeldes: «Estamos seguros que el enemigo se servirá de la religión para engañarnos y paralizarnos, para luego dividirnos y comprarnos al más vil precio». Por esta razón el príncipe quisiera que la mejor arma para resistir contra la agresión de Felipe II y defender la revolución antiabsolutista fuera el respeto de la libertad de conciencia de cada uno. Por desgracia, el mismo príncipe tiene que constatar que el arma más acerada que guardan los nobles de los estados rebeldes en los más íntimos repliegues de su conciencia es una intolerancia feroz, dispuesta a matar a cualquier enemigo de sus intereses personales o familiares. Con ello tiene que darse cuenta de que la revolución antiabsolutista que él encarna no es ni mucho menos la revolución ni de la iglesia católica ni de estos señores que se benefician más bien de la antirevolución.

Los españoles intentan infructuosamente desembarcar en Irlanda.

Felipe II sigue a la letra el consejo del Cardenal Granvelle, arzobispo exiliado de Malinas, que insiste para que la cabeza de su enemigo el príncipe de Orange sea puesta a precio. El soberano promete el 30 de noviembre recompensa y honor a quien logre suprimir al príncipe rebelde, al que trata de peste pública y de perturbador del estado de la cristiandad, y especialmente de los Países Bajos. Todo vasallo queda autorizado a ofender a este príncipe proscrito y a quitarle la vida. Lo que olvida el soberano en su bando es que la proscripción, además de odiosa, es ilegal en los Países Bajos. La proscripción ilegal del príncipe de Orange resulta benéfica para su causa, porque la naturaleza de los pueblos es tal, que siempre elevan a quienes ven amenazados de opresión y se juran venganza contra los tiranos que los oprimen.

1580

El 29 de mayo llegan a Argel los trinitarios fray Juan Gil y fray Antón de la Bella, con la intención de rescatar a Miguel de Cervantes, pero sin la cantidad necesaria para hacerlo. El 3 de agosto rescatan ciento ocho prisioneros, que el mismo día zarpan hacia España con fray Antón, llegando días después a Valencia, en medio de una espantosa tormenta. Juan Gil se queda en Argel para concluir las negociaciones. El 19 de septiembre, cuando Cervantes está a punto de partir encadenado hacia Constantinopla en la flota de Hasán Bajá, fray Juan Gil se las arregla como mejor puede para pagar el monto exorbitante del rescate (una importante suma de dinero: seiscientos ducados), cuyo contravalor, exigido en oro por Hasán, se estima a quinientos escudos de oro.

De hecho, fray Juan Gil sólo disponía de 300 escudos, reunidos por la madre de Miguel, doña Leonor de Cortinas, a costa de inenarrables sacrificios. Los 200 escudos restantes fueron aportados por el fondo común que los trinitarios habían recolectado, en buena parte entre los mercaderes cristianos de Argel. La generosidad de este gesto solidario da una idea de la popularidad de nuestro autor en Argel y de las simpatías que despertaba su actitud valiente frente al poder y su solidaridad responsable con sus compañeros de cautiverio.

Miguel de Cervantes queda en libertad. El documento de liberación describe a Cervantes como un hombre “de mediana estatura, barba cerrada y con la mano y el brazo izquierdo mutilados”. Su cautiverio argelino ha durado cinco años y un mes.

El 10 de octubre, en presencia del fraile Juan Gil, Cervantes testifica ante Pedro de Rivera, notario apostólico en Argel, dándole un extenso informe consistente en veinticinco puntos sobre su “cautiverio, vida y costumbres”. El 24 de octubre Cervantes abandona Argel rumbo a las costas de España. El 27 de octubre toca las costas españolas y desembarca en Denia (Valencia).

Tras permanecer un mes en Valencia, a finales de año se traslada a Madrid, para iniciar una serie de demandas que recompensen sus servicios militares mediante algún empleo. Tan sólo conseguirá una oscura misión en Orán, posiblemente cercana al espionaje, llevada a cabo en mayo de 1581. Esta experiencia le servirá más tarde para ambientar su Gallardo español.

Lit. Bernal Diaz del Castillo publica su «Historia verdadera de la conquista de Nueva España».

Nace en Madrid Francisco de Quevedo y Villegas, hombre y escritor desmesurado en todo.

Pedro de Padilla, "Tesoro de varias poesías".

Fernando de Herrera, "Anotaciones a las obras de Garcilaso".

Pol. Muerte de la reina Ana, cuarta esposa de Felipe II.

Guerra en Portugal.

Felipe II se hace reconocer como rey de Portugal.

El príncipe de Orange comienza el 10 de marzo a redactar su «Apología».

Guillermo de Orange es proscrito el 15 de junio.

El príncipe de Orange deposita el 13 de diciembre su «Apología» sobre la mesa de los Estados generales del norte de los Países Bajos, reunidos en la ciudad de Delft. En esta apología el príncipe se defiende contra las calumnias y falsas acusaciones que el edicto de proscripción de Felipe II contiene. Al leer estas páginas, se tiene la impresión de que un hombre de talla excepcional se dirige a la historia para que juzgue de la rectitud y de la generosidad que han conducido su nada trivial acción de liberación religiosa y política de un pueblo de las garras del mayor símbolo del absolutismo monárquico. El príncipe de Orange se presenta como campeón de la libertad de conciencia y como protector de las libertades soberanas del buen pueblo. Estas dos misiones, fundamentalmente inseparables, hacen de él el enemigo de la intolerancia religiosa y de la arbitrariedad política.

1581

En mayo “Los precios de los productos han aumentado tanto, que señores, gentileshombres, plebeyos y clérigos no pueden vivir de sus rentas.” El resultado es el abandono de la tierra por los más modestos y el incremento de parados en las ciudades, los cuales pululan como parásitos por sus inmediaciones, calles y plazas, convertidos en mendigos, pícaros y prostitutas. Los hidalgos mal alimentados, los tramposos, los ladrones y los rufianes que van a poblar la obra narrativa de Cervantes proceden más de la observación de esta realidad, que se le impone al volver a su patria, que de su pura imaginación de poeta.

Cervantes, tras haber descansado unos meses en un Madrid ocupado por la miseria, se traslada a Portugal siguiendo a la Corte de Felipe II, que está en Thomar, donde el monarca es formalmente reconocido como rey de Portugal en el mes de abril de 1581. Cervantes eleva allí una solicitud de empleo, obteniendo tan sólo un trabajo temporal como mensajero del rey. El 21 de mayo de 1581 recibe cincuenta ducados a cuenta, para trasladarse a Orán a recoger unos despachos. El 26 de junio se encuentra de vuelta en Cartagena, donde recibe los restantes cincuenta ducados para sus gastos, con la orden de presentarse ante el rey en Lisboa. A finales de julio, ha vuelto ya a Lisboa, para dar cuenta a Felipe II del resultado de su misión en Orán.

A finales de 1581 o primeros de 1582 es enviado a Madrid por un influyente oficial conocido suyo, para solicitar un puesto en el Nuevo Mundo a través del Consejo de Indias. Pero en aquel momento no había ninguno vacante.

Lit. Nacen Salas Barbarillo y Ruiz de Alarcón.

Pol. Felipe II entra en Portugal. Batalla marítima contra los franceses por el reino luso; Francia apoya las aspiraciones del prior de Ocrato.

El duque de Alençon, que su hermano el rey Enrique III de Francia llama «el monigote», firma el 15 de junio su contrato de matrimonio con la reina Isabel I.ª de Inglaterra. Nadie se cree que la reina esté resuelta a casarse con este príncipe intrigante, traidor, inculto y completamente inmoral. Lo que la reina quiere es que su alianza con los franceses avance, para poder contar con su asistencia, en caso de ataque del rey de España, que se ha apoderado de Portugal, y que juntos puedan echar una mano al príncipe de Orange, para liberar los Países Bajos del yugo de Felipe II.

Los estados de la Haya proclaman la deposición de Felipe II y la independencia de los Países-Bajos protestantes: Los Estados Generales del norte de los Países Bajos, reunidos el 26 de julio en la Haya, recusan toda soberanía sobre ellos de Felipe II y la ofrecen al duque de Alençon, excepción hecha de los estados de Holanda y Zelanda y de la señoría de Utrecht, que se reservan la designación de un soberano y que aparentemente desearían que lo fuera el príncipe de Orange. El príncipe, por su lado, cuida de que las condiciones impuestas al duque de Alençon hagan imposible el que se transforme en un nuevo tirano para su pueblo. Tal es el espíritu que ha presidido al tratado de Bordeaux del 29.9.80 y a las negociaciones previas de Plessis-lez-Tours.

Cabe preguntarse por qué Orange ha recurrido a un príncipe católico y extranjero para asumir la soberanía de los Países Bajos del norte. Ciertamente ha querido contar con la alianza exterior de Francia y de Inglaterra; la defección de la aristocracia católica local le hace imposible el recurso a un nativo; ha estimado que no es el momento de ensalzar su propia persona.

La reina Isabel I.ª de Inglaterra y el duque de Alençon intercambian el 22 de noviembre sus anillos de noviazgo. La reina, que conoce el talante infantil de su pretendiente, lo envuelve en un papelón de piropos agridulces, cuya calificación máxima es el mote de «mi ranita». La reina especula con las esperanzas de su pretendiente como una jugadora de ajedrez, que mide por adelantado el número de pasos que la separan del mate al rey. Ella espera fríamente que el duque tome posesión de su cargo de defensor de los Países Bajos y que se afirme en él; que le asegure una alianza real con su hermano Enrique III y que persevere en sus sentimientos para con ella. El duque de Alençon, que aprecia la holganza, se dice que lo más cómodo es comenzar por satisfacer la última exigencia de la reina; así que se queda largo tiempo en la corte de Inglaterra jugando el juego del perfecto amor romántico con su vieja y altiva novia.
Tregua entre Felipe II y los turcos.

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(1) ◊ Portrait of William I, Prince of Orange = Retrato de Guillermo I, Príncipe de Orange = Portrait de Guillaume Ier, prince d’Orange ◊

Artist: Adriaen Thomasz
Title: Portrait of William I, Prince of Orange
Description: Portrait of William I, the Silent, Prince of Orange. Bust, facing right. Several versions of this portrait exist, three of which are believed to be authentic. Of these the version at the Museo Thyssen-Bornemisza is dated 1579.
Date: Circa 1579
Medium: oil on panel
Dimensions: Height: 48 cm (18.9 in). Width: 35 cm (13.8 in).
Current location: Rijksmuseum Amsterdam, Room 2.1
Accession number: SK-A-3148
Place of creation: Antwerp (?)
Object history: by 4 September 1923: Joseph Henry Gosschalk (1875-1952), Wassenaar/The Hague; from 1926 until 1932: lent to the Oranje Nassau Huis, The Hague, by Joseph Henry Gosschalk, Wassenaar/The Hague
December 1933: purchased by the Rijksmuseum Amsterdam, Amsterdam, from Joseph Henry Gosschalk, Wassenaar/The Hague
Exhibition history: Oranje-Nassau portretten-tentoonstelling, Arti et Amicitiae, Amsterdam, 4 September 1923–5 October 1923, cat.no. 6, p. 7, as [Frans] Pourbus [(I)]; bruikleengever: Jos.H. Gosschalk.
Credit line: Purchased by the Rijksmuseum Amsterdam with support by the Commissie voor de Willem de Zwijgertentoonstelling

References

Rijksmuseum Amsterdam online catalogue, as William I, Prince of Oranje, circa 1579.

RKDimages, Art-work number 28945, as Portrait of Prince Willem I 'de Zwijger' van Oranje- Nassau (1533-1584), circa 1579.

Royal Institute for Cultural Heritage Photolibrary, object number 40004770, as Portret van Willem I (1533-84), prins van Oranje, genaamd Willem de Zwijger, 1570-1584.

Web Gallery of Art, as William I, Prince of Orange, called William the Silent,, circa 1579.

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:18 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |