06/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 10/14

 

 

 

El cambista y su mujer = Le changeur de monnaie et sa femme = The moneychanger and his wife

Autor: Marinus van Reymerswaele (Zelanda, h. 1490/1495 - antes de 1567) (1)

Tras haber trabajado como "Comisario de abastos", Cervantes se ve obligado a trabajar como "Recaudador de impuestos", dos ocupaciones cuyas duras enseñanzas, que nunca olvidará, le costarán muy caras

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1592

Acusado de fraude en relación con sus cuentas como comisario, Cervantes es detenido unos pocos días en septiembre en la cárcel de Castro del Río, en ejecución de una orden del corregidor de Écija, por venta ilegal de trigo, aunque enseguida se le declara inocente. Una vez más, la mediación de Isunza logra que se le deje en libertad muy pronto.

Esta detención coincide con el encargo a Cervantes de una serie de comedias, que desgraciadamente no llegará a escribir: el 5 de septiembre se compromete, mediante contrato y a cambio de 300 ducados, a componer seis comedias para Rodrigo Osorio, conocido actor y "autor" de comedias, es decir, director de una compañía, con la jactanciosa condición de que, si no fuesen como las mejores de sus contemporáneos, no cobraría.

Lit. El gran historiador jesuita Juan de Mariana publica su «Historia de rebus Hispaniae».

Proclamación por la Congregación de la Inquisición de la Edición de la Biblia aprobada por Roma: edición definitiva de la "Vulgata Sixtina".

Pol. Cortes de Tarazona.

Asedio de París por Enrique IV

Elección del papa Clemente VIII.

1593

En junio muere Isunza, proveedor general del rey en Andalucía; es nombrado sucesor suyo Oviedo. Este mismo mes, Cervantes decide regresar a Madrid, al comprender que su trabajo de comisario llega a su fin, con el deseo de obtener un nuevo puesto en la administración. Unos meses después comenzará a trabajar como recaudador de impuestos, trasladándose nuevamente a Andalucía.

De hecho su labor como comisario de abastos tocaba a su fin en octubre, ya que sólo le quedaba un último encargo de Miguel de Oviedo, tras el cual, como lo veremos enseguida, se pondría fin oficialmente a la vasta empresa de aprovisionamiento de víveres iniciada por Guevara.

En octubre también, coincidiendo con el fin de su trabajo como comisario de abastos, muere a los setenta y tres años Leonor de Cortinas, su madre, en la madrileña calle de Leganitos.

Lit. El Papa Clemente VIII crea Cardenal al Padre Francisco de Toledo, de la Compañía de Jesús, eminente filósofo y teólogo andaluz. Además de su intensa labor como profesor y escritor, el P. de Toledo asume diferentes misiones como legado pontificio. Una de éstas le lleva a Lovaina, donde recibe la abjuración que hace Bayo de sus doctrinas condenadas por la Iglesia.

Por iniciativa de sus superiores, publica sus prelecciones de filosofía, profesadas en el Colegio Romano. Entre ellas encontramos diferentes trabajos consagrados a la obra de Aristóteles y muy en particular su «De Anima», que se convierte en libro de texto para varias generaciones de estudiosos.

Pol. Estados generales del Louvre.

Abjuración del hugonote Enrique IV, para poder ceñir la corona francesa. Con este soberano, la dinastía de los Borbones, instalada ya en Navarra, se instaura en Francia.

1594

El rey Felipe II, alertado y alarmado por las continuas irregularidades en el aprovisionamiento de trigo, a las que las ejecuciones de los cuatro comisarios no parecían haber puesto coto, decidió, en abril de 1594, detener definitivamente el complejo sistema de aprovisionamiento de víveres que el propio Estado había puesto en funcionamiento, destituyendo a Miguel de Oviedo y a todos sus ayudantes, entre ellos a Cervantes.

Así pues, Cervantes se vio obligado a dejar su oficio de comisario.

Aunque terminaba aquellos seis años de sobresaltos tan pobre como los había empezado, tuvo no obstante la suerte de que le fueran aceptadas las cuentas que presentó, y que le eximieran del pago de cantidades que algunos aseguraban que debía. Sólo entonces dejó Sevilla para volver a Madrid.

En Madrid, el ex-comisario Miguel de Cervantes, que, como era natural en un hombre de cuarenta y siete años sin trabajo remunerado, intentaba por todos los medios alcanzar un nuevo empleo en la Administración Pública, logró que atendiera su solicitud el contador de Su Majestad, Agustín de Cetina, que era por suerte su antiguo pagador en Sevilla. Éste consiguió que la Hacienda comisionase a Cervantes para cobrar varios atrasos de tasas en el reino de Granada, por valor de 2 500 000 maravedíes. Se trataba exactamente de tercias y alcabalas, “tributo de tanto por ciento del precio que cobraba el fisco por los contratos de compraventa y permuta”. Cervantes volvió así a su tarea de cobrar para el estado, aunque pasando de comisario de abastos a recaudador de impuestos. Quienes sostienen que Cervantes era un converso, invocan como argumento, en favor de su tesis, la obtención y la práctica por Cervantes de este empleo, que habitualmente desempeñaban los judíos.

Para entrar en su nueva función, se le exigió a Cervantes un fiador. Lo encontró en la persona de un cierto Francisco Suárez Gasco, hombre, por desgracia, bastante poco de fiar, dada su fama de pendenciero y de asesino, ya que se le sospechaba de haber asesinado a su mujer. Aunque Suárez Gasco avaló a Cervantes por la cantidad de 4 000 ducados, la elección de tal fiador inspiró vivas reticencias entre los responsables de la Hacienda. En consecuencia de ello, aunque Cervantes fue nombrado recaudador, se le exigió, además de la fianza de Suárez Gasco, el que antes de entrar en función garantizase la suma recaudable con un depósito de sus propios bienes y de los de su mujer, razón por la cual tuvieron que ir ambos a firmar ante notario tal compromiso.

Nuevo gesto infeliz de Cervantes: tras haber recaudado los impuestos en el reino de Granada, depositó el dinero en la banca de Simón Freire, quien desdichadamente desaparecería poco después, desfalcando todos los depósitos de la banca, lo cual haría que Cervantes se viera nuevamente en la cárcel.

Pol. Enrique IV entra en París.

1595

El 7 de mayo Cervantes obtuvo el primer premio en unas justas poéticas, organizadas por los dominicos en Zaragoza, para celebrar la canonización de San Jacinto, “el apóstol de Polonia”. Cervantes tomó parte en el segundo certamen, que requería una glosa en estrofas prefijadas de la vida del nuevo santo, consiguiendo el primer premio, dotado con tres cucharas de plata.

Tal premio no debió de consolarle mucho del desastre que se le anunció en mayo de 1595: Freire había desaparecido llevándose consigo, desfalcados, 60000 ducados. Alarmado, corrió a Sevilla para tratar de salvar algo de ese naufragio, pero al llegar se encontró con que todos los bienes estaban en cepo jurídico, a petición de sus acreedores. Cervantes sólo consiguió que se reconociera el embargo de las sumas que se adeudaban al Tesoro, pero las suyas particulares las perdió para siempre.

La mala suerte quiso que por las mismas fechas llegara a su conocimiento la ruptura, tras cuatro años de relaciones, de su querida sobrina Constanza de Ovando con don Pedro de Lanuza. Constanza de Ovando, la sobrina que acompañó a Miguel de Cervantes y a su esposa hasta el momento de sus muertes respectivas, era fruto natural de los amores de su hermana mayor Andrea con Nicolás de Ovando.

Cervantes debió de pensar que era la nueva generación de mujeres de su familia que tomaba el relevo de las desdichas en amores a la de sus hermanas Andrea y Magdalena.

El inconstante don Pedro era hermano del justicia mayor de Aragón, que Felipe II había mandado decapitar por haber amparado la huida de su secretario real Antonio Pérez y apoyado la rebelión en aquellos reinos. Tras sucesos tan graves, la familia Lanuza había sido perseguida y caído en desgracia. Probablemente estas circunstancias hicieran pensar a los Cervantes que la joven Constanza llegaría a casarse más fácilmente con el joven aristócrata. Pero, no. Se repetía casi punto por punto la historia de su madre y de su tía, y, de nuevo el desenlace fue como entonces: don Pedro abandonó a Constanza en cuanto el honor y la fortuna de los Lanuza empezaron a restablecerse. Don Pedro le dejaba a la joven, para que se consolase de la burla, la suma de 1400 ducados, que no pagó de inmediato, ya que no disponía por entonces de ese dinero.

Murió por esas fechas el tío de su mujer, el cura don Juan de Palacios, que dejó por herederos a sus tres sobrinos. A Catalina le tocaron dos viñas, unos olivos, unos juegos de ropa de cama, un pequeño tonel... Es sólo una conjetura que Miguel estuviese en Esquivias cuando se diera lectura al testamento, pero tenemos la seguridad de que fue a Toledo para la ordenación de su cuñado Francisco de Salazar, en mayo de ese año de 1595. Después, Cervantes partió para Sevilla.

Lit. Ginés Pérez de Hita, "Guerras civiles de Granada".

Publicación del "Atlas" de Mercator.

Pol. Enrique IV es absuelto por el papa Clemente VIII.

«El único éxito de Felipe en este período fue la prolongación de la rebelión irlandesa contra Isabel: en mayo de 1595 su líder, el conde de Tyrone, estaba a punto de hacer las paces, cuando llegaron unos agentes españoles con promesas de ayuda, seguidas al poco de algunas municiones, de las que tenían mucha necesidad.

Inglaterra se vengó no obstante dos meses después, cuando una gran fuerza anfibia se apoderó de Cádiz y la retuvo durante dos semanas sin que nadie se la disputara. Cuando los invasores se embarcaron de vuelta, señalaron con suficiencia que los incendios provocados por ellos en la ciudad «no dejaron de arder ante nuestra vista hasta la noche del miércoles siguiente, momento en que dejamos de divisarlos». Además, los invasores se llevaron con ellos dos de los nuevos galeones de Felipe (y otros dos sólo escaparon a la misma suerte porque sus tripulaciones les prendieron fuego previamente). La flota mercante española anclada en Cádiz, que se preparaba para partir hacia América, perdió 28 barcos y bienes por valor de cuatro millones de ducados.», Parker, p. 457. (2)

1596

A través del agrio soneto dedicado al duque de Medina Sidonia, comprobamos que el mundo se le había caído encima a Cervantes. Sus experiencias como funcionario del gobierno en Andalucía le habían demostrado que sus años heroicos de soldado y cautivo habían desaparecido para siempre.

“Se puede datar con exactitud en 1596 el soneto titulado "A la entrada del Duque de Medina", puesto que poetiza un suceso acaecido en julio de dicho año, cuando el conde de Essex entró en Cádiz y saqueó la ciudad impunemente durante 24 días. En Sevilla se organizaron varias compañías de soldados ("Vimos en julio otra Semana Santa") con gran estruendo y algarabía ("Hubo de plumas muchedumbre tanta"), a las órdenes del Duque de Medina Sidonia, y de su lugarteniente, el capitán Becerra ("Clamó el Becerro y púsolos en sarta"), pero..., cuando los españoles llegaron a Cádiz, ya se habían marchado los ingleses:

«y, al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran duque de Medina.»

Cervantes, con justeza y gracia, ironiza y se burla de la fanfarria y de la bravuconería del ejército español, mera apariencia sin sustancia real, al tiempo que satiriza la aparatosidad y la hipocresía de la supuesta e inexistente victoria:

Soneto a la entrada del duque de Medina en Cádiz
de Miguel de Cervantes (atribución)

Vimos en julio otra semana santa,
atestada de ciertas cofradías
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, y no el inglés, se espanta.

Hubo de plumas muchedumbre tanta,
que, en menos de catorce o quince días,
volaron sus pigmeos y Golias,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el becerro y pusolos en sarta,
trono la tierra, escureciose el cielo,
amenazando una total ruina,

y al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran Duque de Medina.

Éste es otro Cervantes. El anterior, el héroe de Lepanto, el cautivo de Argel, el que alababa, orgulloso, la temeridad de los numantinos y el esfuerzo bélico de los que fueron contra Inglaterra, ya no existe. Sólo queda el desencanto, la desilusión, el desengaño y el sentimiento de la decadencia. La cruda realidad barroca se ha impuesto sobre el idealismo renacentista. La visión del mundo cervantina ha dado un giro de ciento ochenta grados.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Lit. Alonso López Pinciano, "Philosophia antigua poética".

Juan Rufo, "Los seiscientos apotegmas".

Pol. Saco de Cádiz por los ingleses, bajo el mando de Howard y Essex: el 1 de junio la armada inglesa penetra en el puerto de Cádiz, quema varios barcos de la marina mercante española, que se preparaban a zarpar para Méjico, y saquea la ciudad.

Felipe II, enfermo en Azeca, cerca de Toledo.

Felipe II nombra gobernador de los Países-Bajos al cardenal-archiduque Alberto de Habsburgo, que contraerá matrimonio con su hija Isabel.

Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

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(1) ◊ El cambista y su mujer = Le changeur de monnaie et sa femme = The moneychanger and his wife

Autor: Marinus van Reymerswaele (Zelanda, h. 1490/1495 - antes de 1567)
Título: El cambista y su mujer
Fecha: 1539
Técnica: Óleo
Soporte: Tabla
Dimensiones: Alto: 83 cm.; Ancho: 97 cm.
Objetos presentados: Dinero, Balanza, Libro, Pluma, Tintero, Candelabro

Procedencia: Legado Mª. de los Ángeles Medina y Garvey, duquesa de Tarifa, 1934
Localización actual: Museo del Prado
Ubicación: Sala 055A (Expuesto)
Número de catálogo: P02567

Sentados ante una mesa los dos personajes cuentan dinero con evidente avidez.

El cambista viste ropas burguesas, con puños y cuello en piel, y en la cabeza luce un extraño sombrero con colgante. La mujer viste traje encarnado y cofia blanca, según la moda flamenca del siglo XVI.

Sobre la mesa varias monedas de oro y cobre, un libro de cuentas y una balanza. Al fondo un candelero y otros papeles sobre un anaquel.

La composición deriva de un modelo realizado por Quintin Massys en 1514, tabla que se encuentra en el Museo del Louvre de París.

Pese a ser una composición muy repetida por el artista, en este de 1539 se acentúan ciertos aspectos, como la tensión que desprende la escena, al estar toda la estancia saturada y en desorden. Se pretende así marcar la censura o crítica a la actividad moralmente reprobable de los personajes.

Una versión muy similar, realizada por el mismo artista, se encuentra en el Monasterio de El Escorial, en depósito del Museo del Prado (P2102).

◊ Bibliografía ◊

Friedländer, Max J., Die altniederlandische malerei, Paul Cassirer, Berlin, 1935, pp. 40-43.

Van Werveke, H., Aantekening bij de zogenaamde belastingpachters en wisselaars van Marinus van Reymerswael, Gentsche bijdragen tot de kunstgeschiedenis, 1949-1950, pp. 43-58.

V.V.A.A., Carlos V y su ambiente: exposición-homenaje en el IV Centenario de su muerte, (1558-1958), Ministerio de Educación Nacional, Dirección General de Bellas Artes, Toledo, 1958, pp. 87-88.

Moxey, K.P.F., The Criticism of Avarice in Sixteenth-century Netherlandish Painting, Netherlandish Mannerism: Stockholm, 1984, pp. 21-34.

Museo Nacional del Prado, La pintura flamenca en el Prado, IbercajaFonds Mercator, Amberes, 1989, pp. 95.

Milkers, Anne, Omtrent Marinus van Reymerswaele, Gante, 1990.

Heck, Christian, Collections du Nord-Pas-De Calais: la Peinture de Flandre et de France du Nord Au XVe et Au Debut du XVI Siecle, Bij Peeters, Bruxelas, 2005, pp. 283.

Silver, Larry, Pieter Bruegel, Abbeville Press Publishers, 2011, pp. 147.

Woodall, Joanna, De wisselaer Quentin Matsys's man weeighing gold coins and his wife. 1514, Nederlands kunsthistorisch jaarboek, 64, 2014, pp. 38-75 [39,41].

Fuente: Museo del Prado

(2) Toma y saqueo de Cádiz

En 1596, durante la guerra anglo-española y la guerra de Flandes, la ciudad de Cádiz fue objeto de un ataque por parte de una gran flota inglesa bajo el mando del almirante Charles Howard y de las tropas de Robert Devereux, II conde de Essex, con el apoyo de las Provincias Unidas de los Países Bajos.

La falta de previsión y de organización de las fuerzas españolas, y la escasa resistencia de estas contra los atacantes, dieron como resultado la rápida victoria inglesa. Tras destruir la armada española presente en la bahía de Cádiz, las fuerzas atacantes desembarcaron, capturando y saqueando la ciudad; antes de su retirada tomaron varios rehenes de entre las principales personalidades de la ciudad, que fueron llevados a Inglaterra y aprisionados en espera del pago de su rescate.

Las pérdidas económicas causadas durante el saqueo fueron cuantiosas: la ciudad resultó incendiada, al igual que la flota, en la que fue una de las principales victorias inglesas en el transcurso de la guerra; España se declararía en quiebra ese mismo año.

Fuente: Wikipedia.

23:25 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 09/14

 

 

 

◊ Derrota de la armada invencible = Défaite de l'Invincible Armada = Defeat of the Invincible Navy ◊

Pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796). (1)

oOo-

1587

La escandalosa ejecución por los protestantes ingleses, el 18 de febrero, de María Estuardo, reina católica de Escocia, convirtió en prioritaria para Felipe II, viudo de la reina católica inglesa María Tudor, la idea de una empresa bélica contra Inglaterra, para recuperarla al catolicismo. El 19 de abril de 1574 el papa Gregorio XIII habría puesto la idea germinal de esta empresa en la mente caballeresca de don Juan de Austria, hermanastro del rey prudente: se trataba de libertar a una hermosa reina cautiva y de arrancar un reino a los herejes. La criminal incursión de Francis Drake en Cádiz, el 29 de abril, acabó con la paciencia del rey prudente, que ya no podía seguir tolerando las provocaciones de los “apóstatas ingleses”.

«Los católicos franceses fueron quienes reaccionaron con más violencia ante las noticias (al fin y al cabo, se trataba de una reina viuda de Francia, cuñada de Enrique III y prima del duque de Guisa). Un grupo de alborotadores se apoderó en Ruán de barcos y mercancías ingleses; en París, clérigos indignados pronunciaron sermones incendiarios que pedían venganza, y exhibieron a la entrada de sus iglesias cuadros en los que retrataban morbosamente las atrocidades cometidas contra los católicos ingleses por el régimen isabelino. Los agentes de Felipe procuraron explotar por todas partes el «asesinato judicial» de una reina ungida (que ni siquiera era súbdita de Isabel), con el fin de justificar los planes del rey para derrocar a la «Jezabel inglesa».», Parker, p. 319.

Algunos historiadores piensan que la idea de recuperar Inglaterra por las armas para el catolicismo, tras haberlo logrado una primera vez mediante su matrimonio con la reina María Tudor, germinó en la mente de Felipe II a principios de los años ochenta, al constatar la nueva fuerza de España en el Atlántico, tras anexionarse Portugal. El plan era sencillo: una gran flota zarparía de Lisboa y se reuniría en el canal de la Mancha con el ejército español de Flandes, que allí embarcaría y sería conducido hasta la costa sur de Inglaterra. Si durante el corto trayecto entre Flandes y las costas inglesas la flota inglesa atacara, los navíos españoles se defenderían y destruirían al enemigo. Una vez en Inglaterra, las fuerzas Católicas de su Majestad castigarían a la Reina Protestante, cuyos piratas se habían burlado hasta extremos impensables de los navíos y de los puertos españoles durante los últimos años, y la obligarían a abandonar un trono que casi pertenecía a Felipe como paladín del catolicismo.

A finales de la primavera de 1587 comenzó una campaña masiva de requisamiento en favor de la Armada Invencible. Como las actividades literarias de Cervantes no le proporcionaban recursos económicos suficientes para subsistir, decidió pedir un empleo en relación con estos requisamientos. Cabe pensar que en la elección de este trabajo influyera también el hecho de que aquel empleo le permitiría participar en lo que parecía iba a ser la hazaña más grandiosa de España desde Lepanto. Durante toda su vida Cervantes se vanaglorió de haber intervenido en aquella memorable batalla y siempre fue un hombre que demostró poseer un profundo sentido patriótico.

Existen dudas sobre si durante las festividades para celebrar la llegada a España de Flandes de las reliquias de Santa Leocadia, celebradas en Toledo en torno al 26 de abril, Cervantes se enteró de que el proveedor general de la Armada, Antonio de Guevara, empezaba las operaciones de requisamiento en la ciudad de Sevilla. Sea lo que fuere, Cervantes, más bien que volver a Esquivias tras las fiestas, decidió trasladarse a Sevilla inmediatamente a probar fortuna.

Desde principios de mayo, aparece instalado en la posada de Tomás Gutiérrez en Sevilla. En el mes de septiembre, obtuvo, por mediación del Alcalde de la Real Audiencia de Sevilla, Diego de Valdivia, un puesto como comisario real de abastos en Andalucía. Estaba al servicio de Antonio de Guevara, comisario general de la provisión de las galeras reales. Su misión de comisario alcabalero de la Armada en tierras andaluzas consistía en requisar aceite y grano con destino a la Armada Invencible, tarea que realizaría hasta 1593.

Pronto tuvo problemas con los representantes de las propiedades eclesiásticas, que le infligieron dos excomuniones. Inició así un ajetreado vagabundeo mercantilista, al que se dedicaría durante unos quince años, sin lograr más que disgustos, denuncias y algún encarcelamiento. Comenzó en Écija, donde sus requisas de grano eclesiástico le valieron la excomunión por parte del vicario general de Sevilla. Recorrió luego la región de Córdoba: La Rambla, Castro del Río, Espejo, Cabra, etc. Volvió a ser excomulgado, esta vez por el vicario general de Córdoba.

Lit. Lope de Vega es desterrado de Madrid.

Cristóbal de Virués, "El Monserrate".

B. González de Bobadilla, "Las ninfas y pastores de Henares".

Pol. «En enero, sir Edward Stafford, embajador inglés en París, se declaró dispuesto a servir a España de cualquier manera posible (excepto procurando la muerte de la reina), y durante los 18 meses siguientes resultó completamente de fiar. Por un lado, remitió a su gobierno un flujo constante de información en la que se daba a entender que Felipe sólo abrigaba intenciones pacíficas para con Inglaterra y que Isabel podía reducir sin peligro sus gastos de defensa; por otro, reveló repetidamente al embajador español en París información confidencial recibida de Inglaterra (véanse pp. 365-69). Así, en cuanto tuvo conocimiento del plan para enviar la flota de Drake contra España, se lo dijo a Mendoza.», Parker, p. 323.

En enero también, Felipe II ordenó un nuevo embargo de todas las embarcaciones procedentes de los Países Bajos, que iría seguido de una indagación minuciosa para comprobar si alguno procedía de las provincias rebeldes; en marzo prohibió importar bienes holandeses en barcos holandeses, y en agosto los transportados también en barcos neutrales.

Ejecución en Londres de la soberana católica María Estuardo, reina de Escocia: María Estuardo fue decapitada el 17 de febrero en el Castillo de Fodringhaye, donde estaba presa. Pronunció la sentencia contra ella la Reina Isabel de Inglaterra, prima hermana de su padre.

Francis Drake saqueó Cádiz en abril y asoló las costas vecinas. A finales de marzo de 1587, la reina Isabel I reveló cuál era el «otro servicio» anunciado a los holandeses por Drake en noviembre de 1586: con el fin de obstaculizar la reunión de las fuerzas destinadas a la Armada que iban hacia Lisboa desde Italia y Andalucía, la reina Isabel de Inglaterra dio órdenes a Drake de atacar cualquier puerto que alojara barcos de Felipe y destruirlos, así como cualquier depósito naval que pudiera encontrar. Aunque poco después, influida sin duda por las voces moderadas de algunos de sus consejeros, cambió de opinión y sólo autorizó a Drake a atacar embarcaciones de Felipe en alta mar, su flota de 23 barcos—entre ellos, seis poderosos galeones de la Armada real inglesa—se había hecho ya a la mar. El 29 de abril entró por sorpresa en el puerto de Cádiz y capturó o destruyó unos 24 navíos españoles, algunos de ellos grandes, junto con considerables cantidades de vituallas y pertrechos destinados a la Armada.

Comienzan oficialmente los preparativos para la Armada Invencible.

El día 30 de septiembre el Rey Felipe II escribió al duque de Parma, gobernador de los Países Bajos (2), para invalidar la prohibición estricta de sus recientes instrucciones de emprender una acción independiente y autorizarle para que llevara a cabo la invasión de Inglaterra en cuanto pareciera seguro hacerlo:

«si viéredes el paso libre, ora sea por aver ingleses juntado en Plemua su armada para oponerse a la de acá, ora que estén descuydados, no dilatéys el pasar si veys buena coyuntura, así os lo encargo mucho de nuevo; y sed cierto que esta armada os yrá luego a hazer espaldas».

Santa Cruz, prometió el rey, se haría a la vela casi de inmediato para proporcionarle apoyo y refuerzos. Felipe, sin embargo, desconocía que el marqués había regresado renqueante a Lisboa el día anterior, con sus barcos gravemente dañados por las tormentas, sus tripulaciones reducidas por la enfermedad y sus provisiones casi consumidas por las diez semanas de operaciones. Santa Cruz consideró que, de momento, quedaba excluida otra salida de la Armada. Sin embargo, lejos de allí, en El Escorial, Felipe se negó sencillamente a creerlo. Convencido de que Santa Cruz exageraba sus problemas, el rey siguió instando a Parma en los términos más enérgicos posibles a pasar enseguida a Inglaterra, si le era posible, prometiendo temerariamente (y de manera totalmente indebida) que la Armada estaría dispuesta a hacerse a la vela al cabo de pocos días.» Parker, p. 329.

1588

El 22 de enero, el proveedor general de la Armada, Antonio de Guevara, que está en Sevilla, renueva su comisión a Cervantes, ordenándole que vuelva a Écija, esta vez a buscar aceite de oliva. Cervantes va de pueblo en pueblo, cumpliendo su difícil misión de alcabalero, requisando aceite y trigo en Écija y sus alrededores. Allí es acusado por el regidor Luis de Portocarrero de malversaciones, pero se prueba su inocencia.

Acabado el encargo, Cervantes vuelve a Sevilla con el aceite, ignorando que el 9 de febrero el marqués de Santa Cruz, comandante en jefe de la Armada Invencible, a la que se destinan todos los suministros que él recoge, ha fallecido. Cervantes debe de sentirse profundamente abatido al enterarse de la desaparición de uno de los últimos héroes supervivientes de Lepanto. No debe de consolarle la noticia de la identidad del sucesor de Santa Cruz, el duque de Medina Sidonia. Este curioso personaje era, según muchos testimonios, un hombre avariento y sin experiencia alguna en las cosas del mar; la única explicación que se encuentra, para comprender su nombramiento al frente de la armada, es que estaba casado con la hija que la princesa de Eboli había tenido de sus amores con el rey, es decir, que era, como quien dice, yernastro del rey, lo cual bastó.

La noticia de la muerte de Santa Cruz coincide prácticamente con la llegada a España, procedentes del oeste de Europa, de las profecías anunciadoras del Juicio Final para 1588.

Cervantes, que desea ser absuelto de su segunda excomunión, firma el 24 de febrero un poder autorizando a un tal Fernando de Silva para representarle en su petición de absolución. El 5 de abril se anula su excomunión.

El 1 de mayo muere en Esquivias la suegra de Cervantes, Catalina de Palacios.

La imponente Armada sale de Lisboa hacia Inglaterra el 30 de mayo. Sus efectivos de ciento treinta navíos y treinta mil hombres eran casi el doble de los que les estaban esperando en Inglaterra. Los españoles, que conocían ya la victoria sobre un temible enemigo como era en aquel entonces el turco, daban por seguro el triunfo y aniquilamiento del inglés, considerado como enemigo menor, y empezaban a celebrar la gesta en letrillas y romances, antes de que tuviera lugar. Pero la realidad iba a defraudar sus esperanzas: una serie de avatares, entre los cuales no fue el menor la mala alimentación de los soldados, impidieron que la Armada desembarcara en Inglaterra, como era su propósito, y la obligaron a replegarse diezmada y fracasada, aunque no vencida. Las tormentas en alta mar y errores de coordinación entre las fuerzas atacantes ofrecieron a los ingleses la inesperada fortuna de una batalla sin enemigo.

Las noticias de la fatal suerte de la Armada empezaron a llegar a España, y tanto Cervantes como sus contribuyentes andaluces las recibieron con amargura y decepción. Todos los sacrificios hechos en nombre de la gran misión de restauración de la ortodoxia en Inglaterra, aparecían de pronto como cruelmente inútiles. La “más importante empresa de la Iglesia de Dios en cientos de años”, en palabras dirigidas por el jesuita Pedro de Ribadeneyra a los hombres que se habían alistado, se convertía bruscamente en la más cruel constatación del poder superior de los caprichos del mar sobre la voluntad de los hombres, incluso cuando ésta se presentaba como ejecutora de designios pretendidamente divinos.

Pero el desastre de la Armada no logró alterar la visión del mundo de Cervantes. “En este mismo año 1588 se fechan dos canciones suyas, descubiertas en el siglo XIX, dedicadas a la Armada Invencible, que expresan una visión del mundo y de la derrota aún muy heroica, nacionalista, renacentista y justificadora del desastre. En la línea de las odas épicas herrerianas, Cervantes compone las suyas; la primera, denominada "Canción nacida de las varias nuevas que han venido de la Católica Armada que fue sobre Inglaterra", aunque prevé un posible descalabro, considera que el esfuerzo y el valor de los españoles serán capaces de evitarlo, y profetiza, por boca de la Fama, una segura victoria final; la segunda, titulada "A la pérdida de la Armada que fue a Inglaterra", a pesar de la evidencia de la derrota consumada, no expresa desánimo alguno, y se mantiene en la misma actitud imperialista y optimista.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Durante el mes de diciembre, cansado de vivir en posadas, Cervantes alquiló una casa en Ecija junto con sus ayudantes.

Lit. Muere fray Luis de Granada.

Santa Teresa, "Libro de la vida" y "Las Moradas".

Icon. El Greco pinta "El entierro del conde de Orgaz".

Pol. Guerras civiles por el trono de Francia.

Desastre de la Armada Invencible, enviada por Felipe II contra Inglaterra. Fracasa así en septiembre el intento de vengar la muerte de María Estuardo y de restaurar el catolicismo en Inglaterra. Entre los soldados vencidos por el viento y el mar se encuentra el poeta Lope de Vega.

1589

Pol. Muerte de Catalina de Médicis. Reconciliación de Enrique de Navarra y de Enrique III. Sixto V depone a Enrique III. Asesinato de Enrique III el 2 de agosto. Intento de subida al trono francés de Enrique IV. La liga hace del cardenal de Borbón su rey Carlos X. Triunfo del partido protestante en la lucha por el poder real. Enrique de Navarra, de religión calvinista, accede al trono francés bajo el nombre de Enrique IV.

1590

Al comienzo del año, Cervantes se encuentra en Carmona, comisionado por el sustituto de Guevara, Miguel de Oviedo, con la misión de requisar aceite en la región. Allí puede rememorar y quizá recrear con la pluma su complejo pasado Argelino, porque en Carmona vive el príncipe poeta Muley Xeque, que luego recibirá el bautismo y una grandeza de España, hijo de un antiguo sultán de Marruecos, depuesto en 1576 por el Abd-ai-Malik, que aparece en la obra teatral cervantina Los baños de Argel y en la narración del cautivo en el Quijote.

Harto de sus interminables correrías, tanto por la naturaleza de su trabajo como por la dificultad de los cobros y remuneraciones, Cervantes dirige una petición al presidente del Consejo de Indias en mayo, solicitando se le conceda uno de los diferentes oficios de los que tiene noticia estar vacantes a la sazón en las Indias Occidentales: Contaduría del reino en Nueva Granada, Gobierno de la provincia de Soconusco en Guatemala, tesorero de las galeras de Cartagena (en la actual Colombia) y magistrado de La Paz (en Bolivia).

El 21 de mayo presenta su currículo al Consejo de Indias, con todas las fechas y pruebas que posee de su largo y fiel servicio a la Corona, incluyendo el informe de sus años de cautiverio en Argel y el certificado que había obtenido su madre del duque de Sessa, en 1578, referente a su servicio militar.

La respuesta del Consejo, dada el 6 de junio de 1590, vuelve a ser negativa y decepcionante: “busque acá en qué se le haga merced”. La negativa del Consejo es tanto más decepcionante cuanto que el currículo había enumerado, no sólo todos sus méritos y servicios, que eran muchos y de gran calidad desde Lepanto hasta Orán, sino también los de su hermano Rodrigo, que servía al Rey donde pocos españoles querían estar por entonces, en la temible e ingrata Flandes:

“Miguel de Cervantes Saavedra dice que ha servido a v. m. muchos años en las jornadas de mar y tierra que se han ofrescido de veinte y dos años a esta parte, particularmente en la Batalla Naval, donde le dieron muchas heridas, de las cuales perdió una mano de un arcabuzazo; y el año siguiente fue a Navarino, y después a la de Túnez y a la Goleta. Y viniendo a esta Corte, con cartas del señor don Joan y del Duque de Sessa, para que v. m. le hiciese merced, fue cautivo en la galera del Sol, él y un hermano suyo, que también ha servido a v. m. en las mismas jornadas, y fueron llevados a Argel, donde gastaron el patrimonio que tenían en rescatarse y toda la hacienda de sus padres y las dotes de dos hermanas doncellas que tenía, las cuales quedaron pobres por rescatar a sus hermanos. § Y después de libertados, fueron a servir a v. m. en el reino de Portugal, y a Las Terceras con el Marqués de Santa Cruz, y agora al presente están sirviendo y sirven a v. m., el uno dellos en Flandes de alférez, y el Miguel de Cervantes fue el que trajo las cartas y avisos del alcaide de Mostagán y fue a Orán por orden de v. m. Y después ha [a]sistido sirviendo en Sevilla en negocios de la armada, por orden de Antonio de Guevara...”

Es muy probable que por esta época haya redactado la Novela del Cautivo, intercalada mucho más tarde en el Quijote de 1605 (capítulos XXXIX-XLI). Nótese justamente que, en el currículo que se acaba de leer, Cervantes añade el apellido Saavedra al suyo propio, y firma como Miguel de Cervantes Saavedra, lo cual podría confirmar la vieja hipótesis de que en 1589-90 escribió la “Historia del cautivo”, que luego insertaría en el primer Quijote, visto que en ella figura como “un soldado llamado tal de Saavedra”.

Por esta misma época (1590-93) compone algunos poemas sueltos (Odas a la Invencible, Romance a La morada de los celos, etc.) y probablemente esboza algunas de sus novelas cortas: El cautivo, Rinconete y Cortadillo, El celoso extremeño, etc.

Pol. El prisionero aragonés Antonio Pérez, antiguo secretario de Felipe II, logra fugarse al reino de Aragón, donde se acoge a la protección del Justicia Mayor. Preso de la Inquisición en Calatayud y conducido a Zaragoza, su caso produce un pleito de competencia entre el Justicia Mayor y la Inquisición. El partido de Antonio Pérez obtiene su vuelta a la cárcel del Justicia. Es el comienzo de la revuelta de Aragón.
Sitio de París por Enrique IV. Alejandro Farnesio le obliga a levantarlo.

Los ingleses intentan desembarcar en Lisboa.

Muere el papa Sixto V y poco después su sucesor, Urbano VII, dando lugar al advenimiento de Gregorio XIV.

1591

Felipe II quiso saber con todo detalle, después del desastre de su Armada, las causas y las circunstancias de aquel inexplicable desbarajuste de sus barcos, que había provocado la ineficacia y la desmoralización de sus marinos y soldados, considerados entonces como los mejores del mundo. Poco a poco fue enterándose del mal estado en que llegaron las vituallas a la Armada, muchas de ellas podridas e imposibles de comer. El descubrimiento de tal incuria en la intendencia, tan perjudicial para cualquier tropa, no sólo colmó al monarca de indignación sino que le condujo a nombrar interventores e inspectores reales, que determinaran sin tardar las carencias y los abusos concretos de los responsables. Estos averiguaron en poco tiempo un sin fin de robos y abusos entre los colaboradores directos de Antonio de Guevara. Ante tamaña constatación, lo primero que hizo Felipe II fue dictaminar la destitución fulminante de Guevara, al quedar probado que su cuadrilla de oficiales, compuesta por los jefes directos de Cervantes, eran unos ladrones. Dada la gravedad del caso, el juez pidió para ellos la pena de muerte e inmediatamente fueron conducidos a prisión y poco después ejecutados.

Cervantes conoció la noticia con harta pesadumbre e inquietud, pues había tenido relación directa con todos ellos, al ser ellos quienes le proveían habitualmente de fondos, cédulas reales y órdenes de embargo. Aunque de momento Cervantes quedó a salvo, es de suponer que no se sintiera muy seguro y empezase a preparar la estrategia de su defensa redactando una «Relación».

A Guevara le sucedió en el cargo de comisario general Pedro de Isunza en abril de 1591, y ante él presentó Cervantes la «Relación» a la que nos hemos referido. La primera medida de Isunza fue rebajarle el sueldo, que es lo que suelen hacer los que entran en una empresa mal administrada. La segunda, prorrogarlo, enviándolo sin demora a Jaén para la prosecución de las sacas. Después de Jaén se dirigió Cervantes a varios pueblos más de Andalucía, entre los que se contaron Estepa, Montilla, Baeza, Jaén, Úbeda, etc.

En Úbeda vivía a la sazón, en el convento de carmelitas, el gran poeta y místico Juan de Yepes, conocido en religión como Juan de la Cruz. No nos consta que Cervantes lo haya encontrado personalmente, pero es muy posible que el traslado de sus restos unos años más tarde a través de la península le inspirara la aventura del cuerpo muerto que encontramos en el Quijote.

Durante este nuevo mandato, su ayudante fue Nicolás de Benito, quien fue a su vez denunciado por abusos referidos a la incautación de cereales en Teba. Cervantes probó su propia inocencia, descargándose, aunque no para siempre, de toda responsabilidad en el asunto, gracias a la mediación de Isunza.

Lit. Muere Mateo Vázquez de Leca, antiguo condiscípulo de Cervantes en el colegio de los jesuitas de Sevilla y secretario de estado bajo Felipe II. Estuvo enemistado con Antonio Pérez al tiempo que ofreció su apoyo a los partidarios de Escobedo y de don Juan de Austria.

Bernardo de Vega, "El pastor de Iberia".

Pol. Revuelta de Aragón, provocada por la intervención de arcabuceros que hicieron fuego contra el pueblo por orden de la Inquisición.

El intento de Felipe II para lograr la extradición de Aragón de su antiguo secretario Antonio Pérez, fugitivo de la justicia, provocó un considerable disturbio que se convirtió en franca rebelión en septiembre. Al mes siguiente, un ejército real de 14.000 soldados invadió Aragón con notable presteza y restableció prontamente el orden, pero sólo después de haber costado casi 1,5 millones, desviados de los fondos destinados a las guerras de Felipe en el extranjero. Durante la Semana Santa, el prisionero Antonio Pérez se fuga a Francia, donde será acogido por Enrique IV y escribirá sus "Memorias".

La flota inglesa es vencida por los españoles en las Azores.

La liga hace reinar el terror en París.

Muerte del papa Gregorio XIV y de su sucesor Inocencio IX.

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(1) ◊ Derrota de la armada invencible = Défaite de l'Invincible Armada = Defeat of the Invincible Navy ◊

pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796).

La Armada Invencible. La rivalidad entre Isabel I y Felipe II no era sólo por cuestiones religiosas. Por pintoresco que parezca, el devotísimo soberano se había planteado la posibilidad de casarse con aquella soltera empedernida, no por amor, por supuesto, sino "para combatir la herejía en su mismo centro y por el bien de la fe católica".

Pero luego el enfrentamiento se había trasladado al ámbito colonial: Isabel autorizó oficialmente las piraterías de Drake, Hawkins y otros corsarios, que desvalijaron sin miramientos las naves hispanas cargadas de oro en ruta por el Atlántico.

El asesinato de María Estuardo fue la gota que colmó la paciencia de Felipe II: erigido en vengador, fletó la Armada Invencible con el fin de invadir de una vez por todas Inglaterra, llamada la "pérfida Albión". Como es sabido, la gran flota sucumbió a la presión de los barcos ingleses y de los temporales, y hubo de regresar sin haber logrado su cometido. Una vez más Isabel sorteó airosa un peligroso trance, posiblemente el más difícil de su reinado.

En la imagen, La derrota de la Armada española, tal y como la imaginaría muchos años después (1796) el artista británico Philipp Jakob Loutherbourg.

Fuente: biografiasyvidas.com/monografia/isabel

(2) Alejandro Farnesio (italiano: Alessandro Farnese) (Roma, 27 de agosto de 1545 – Arrás, 3 de diciembre de 1592), tercer duque de Parma y Piacenza, hijo de Octavio Farnesio y Margarita de Parma, hija ilegítima de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, sobrino de Felipe II y de Juan de Austria. Desarrolló una importante labor militar y diplomática al servicio de la corona española. Luchó en la batalla de Lepanto contra los turcos y en los Países Bajos contra los rebeldes holandeses, así como en Francia en las guerras de religión del lado católico contra el protestante.

Acompañó a su madre a Bruselas cuando fue nombrada gobernadora de los Países Bajos. Alejandro había crecido en España con el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, y su tío Juan de Austria; los tres estudiaron en la Universidad de Alcalá.

Pasaron varios años antes de que pudiera demostrar su talento para las operaciones militares. Durante ese tiempo, los Países Bajos se habían rebelado contra Felipe II, señor de Flandes y rey de España y, tras la muerte de Luis de Requesens, Juan fue enviado como gobernador en 1576. En otoño de 1577 Alejandro Farnesio fue enviado en su ayuda, llegando como comandante del ejército al frente de los tercios, con los que en enero de 1578 derrotó a un ejército protestante en la batalla de Gembloux. En octubre de 1578 Juan murió de tifus. Previamente había solicitado a Felipe II que se nombrara a Alejandro gobernador de los Países Bajos, a lo que el rey accedió.

Fuente: Wikipedia.

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:23 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 08/14

 

 

 

◊ Felipe II de España reprendiendo a Guillermo el Taciturno, príncipe de Orange = Philippe II d'Espagne réprimandant Guillaume le Taciturne, prince d’Orange = Philip II of Spain berating William the Silent, Prince of Orange ◊

Artist: Cornelis Kruseman (1797-1857) (1)

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1582

A principios de año, Miguel de Cervantes se traslada a Madrid desde Lisboa, siguiendo a la corte, para tratar de conseguir alguno de los cargos que él cree vacantes en las posesiones españolas de América. El 17 de febrero escribe a Antonio de Eraso, “del Consejo de Indias de Lisboa”, para solicitar un puesto vacante al otro lado del Atlántico. Su intento resulta infructuoso. Por esas mismas fechas la literatura empieza a ser su dedicación principal, ya que dice en su carta a Eraso: “me entretengo en criar a Galatea”, lo cual significa que está escribiendo su primera novela.

Durante esta estancia reanuda viejas amistades literarias y se reintegra lo mejor que puede en el ambiente literario de la Corte madrileña, manteniendo relaciones amistosas con los poetas más destacados (Dantisco, Figueroa, Laínez, Maldonado, Montalvo, Padilla etc.) y dedicándose a redactar la novela pastoril La Galatea, en la cual figuran como personajes algunos de ellos. También sigue de cerca la evolución del teatro, entre otras cosas asistiendo al nacimiento de los corrales y estudiando las obras de Argensola, Cueva, Virués, etc. Sus más antiguas piezas teatrales conservadas, "El trato de Argel" y "La Numancia", podrían datar de esta época madrileña. Por estos años debieron de componerse igualmente los títulos desaparecidos de su primera época teatral.

Constatando la imposibilidad de obtener algún cargo público, Cervantes se ve abocado a vivir de la literatura, aunque no parece renunciar a que las cosas cambien, razón por la cual se mantiene atento a la aparición de nuevas posibilidades de obtener un puesto.

Lit. Fernando de Herrera, "Poesías".

Luis Gálvez de Montalvo, "El pastor de Fílida".

Pol. El 18 de marzo, al pasar el príncipe de Orange por el gran salón de su residencia, tras haber ofrecido un importante almuerzo a los señores franceses del séquito del duque de Anjou, un asesino ha tirado a bocajarro un tiro de pistola sobre su cara, logrando atravesarle las dos mejillas. La bala ha penetrado bajo la oreja derecha, ha atravesado la garganta y ha salido por la mejilla izquierda bajo la mandíbula superior, horadando a su paso la arteria yugular. Es muy probable que el calor extremo del disparo, tirado tan de cerca, haya cauterizado inmediatamente la herida. Los invitados del príncipe se han precipitado inmediatamente sobre el asesino y lo han cosido al suelo con sus dagas.

Sólo un adolescente de trece años, Mauricio de Nassau, hijo del príncipe, ha tenido la presencia de espíritu de registrar al asesino: se trata de un llamado Juan Jaureguy que es portador de documentos en español. Esto no obsta para que inmediatamente cunda por la ciudad el rumor de que los franceses han matado inmediatamente al asesino, para que no revele que obraba en su servicio. Pronto se conoce la trama del atentado: Juan Jaureguy, empleado del banquero Anastro, ha aceptado encargarse del atentado contra el príncipe de Orange, para ganar en esta empresa la macabra recompensa, que le permita rehacerse con su patrón en la empresa bancaria común amenazada de bancarrota. Se cree que el asesino ha contactado antes de pasar a la acción a Valentín de Pardieu, el traidor de Gembloux, y al príncipe Alejandro Farnesio, máximo responsable en los Países Bajos de la acción contra el príncipe de Orange. También se cree, aunque no hay pruebas fehacientes de ello, que ha sido aconsejado por el padre dominico Antoine Timmerman, su confesor.

El príncipe de Orange perdona a los cómplices de su asesino y suplica a la justicia que si han de ser condenados a muerte, que ésta no sea dolorosa, sino corta e incruenta. Contrasta vivamente con esta humanidad del príncipe perseguido, la feroz reacción del Cardenal de Granvelle al conocer la desdicha de su enemigo: «así su cara infundirá horror, más bien que contento, a su compañera, la monjita apóstata». El Cardenal se refiere así a Carlota de Borbón, esposa del príncipe, obligada a los trece años a aceptar la vida monacal, que le había impuesto su padre, el duque de Montpensier, y salida del convento, tras convertise al calvinismo, antes de encontrarse con el príncipe.

Carlota de Borbón, esposa del príncipe de Orange, muere el 5 de mayo de pleuresía o disentería, complicadas por el enorme agotamiento físico y moral, que la ha postrado tras el atentado sufrido por su marido en Amberes. El feroz arzobispo de Malinas, Cardenal de Granvelle, que no pierde una ocasión de exacerbarse contra la pareja, comenta: «Abrigo la esperanza de que Orange esté muerto, para ofrecerme a mí mismo este contentamiento: se asegura que su monja apóstata ha muerto de pleuresía, que bien estaría si se les hubiera enterrado a los dos juntos».

Muere la madre Teresa de Jesús en Alba de Tormes el 4 de octubre: Invitada con insistencia por los Duques de Alba, Teresa de Jesús llegó muy enferma a Alba de Tormes el día 20 de septiembre. El 3 de octubre recibió los últimos sacramentos. El 4 de octubre, a las nueve de la noche, falleció tras haber dado gracias a Dios por morir «hija de la Iglesia».

El papa Gregorio XIII reforma el Calendario, llamado por ello gregoriano.

Nace Juan de Tassis y Peralta, conde de Villamediana, cuyas fábulas serán más gongorinas que las del propio Góngora.

1583

Amores de Cervantes con la actriz Ana Franca de Rojas (o Ana de Villafranca), casada desde 1580 con un tal Alonso Rodríguez. Según parece, su marido era tabernero y ella misma vendía vino detrás del mostrador, en una taberna de la calle de Tudescos, frecuentada por "ingenios" y comediantes. Cervantes debió de conocerla en el establecimiento, y mantuvieron el adulterio durante unos pocos meses. Fruto de esas relaciones amorosas fue Isabel, que más adelante recibirá el patrónimo de Saavedra, la única hija y descendiente directa conocida de Cervantes; aunque algunos biógrafos de Miguel opinan que, en realidad, Isabel era hija de su hermana Magdalena y del amante de ésta Juan de Urbina.

Por lo que se sabe del carácter de Isabel, ésta será una joven arribista y ambiciosa, de un egoísmo intratable y fiero, que la llevará a enfrentarse con todos aquellos que se pongan en su camino. Por los documentos de causas judiciales que conocemos de ella, se ve que era una mujer a la que no detenía nada ni nadie si decidía obtener aquello que se había propuesto, y se había propuesto, en primer término, llevar una vida más desahogada que su madre la tabernera y que su padre, el poeta.

Lit. Juan de la Cueva, "Comedias y tragedias".

Fr. Luis de Granada, "Introducción al símbolo de la fe".

Fr. Luis de León, "La perfecta casada" y "De los nombres de Cristo".

Pol. Felipe II se traslada a Madrid.

Conquista de la Tercera.

España, después de la victoria en la isla Tercera contra el pretendiente portugués, no descartaba atacar a la hereje Inglaterra. Había un ambiente, nos dicen los historiadores, de gran euforia, y se quería llevar la guerra hasta las mismas costas inglesas, para vengar, entre otras afrentas, la que todavía era reciente ejecución de la católica y muy querida por los españoles María Estuardo. Este ambiente de indignación popular lo recogió, interpretó y aprovechó Felipe II, que se aprestó a poner en práctica sus planes.

1584

La novela "La Galatea" pasa la censura el 1 de febrero, cuatro meses después de que Cervantes encontrara como editor a Blas de Robles, que le pagó 1.336 reales por los derechos de autor del manuscrito.

Cervantes viaja a Esquivias (Toledo), para entrevistarse con Juana Gaitán, viuda de su amigo Pedro Laínez, porque intenta publicar un cancionero escrito por éste. Allí conoce a Catalina de Palacios, con cuya hija, Catalina de Salazar (o de Palacios), decide casarse.

El 12 de diciembre Miguel de Cervantes, a sus treinta y siete años, contrae matrimonio en Esquivias con Catalina de Salazar, de dieciocho años, cuyo tío, celebrante de la boda, es cura del lugar. Por el momento Miguel se instala con su esposa en Esquivias, de donde ella es natural, pero pronto iniciará un permanente ir y venir entre Esquivias y Madrid: «la creencia tradicional es que el matrimonio de Cervantes con Catalina de Salazar y Palacios no fue un casamiento por amor, puesto que la pareja llevó una vida independiente durante periodos relativamente largos. Pero aunque admitamos la posibilidad de que el tiempo suavizó unas incompatibilidades que maduraron en la «compañía segura y apacible», que don Quijote prefiere a una unión amorosa poco adecuada (Segunda Parte, cap. XIX), es difícil saber por qué Cervantes se casó con Catalina si no fue por amor o por algo semejante.

Catalina no pertenecía a una categoría social o económica muy elevada.... Para Cervantes, a los treinta y siete años, con recuerdos llenos de penalidades y desilusiones a sus espaldas, rodeado por la sórdida sofisticación de la vida de la capital y recién salido de las poco espirituales relaciones con una mujer casada, el sencillo atractivo de la vida rural y de un rostro fresco y joven debió de parecerle una promesa de renovada esperanza y vigor... La decisión de casarse con ella posiblemente nació de un impulso, porque no hay pruebas de que hubiera estado en Esquivias antes del mes de septiembre de 1584, fecha en la que fue allí a ayudar a doña Juana Gaitán, viuda de su amigo el poeta Pedro Laínez, a llevar a cabo las disposiciones para la publicación de un cancionero escrito por éste. Por lo que sabemos, es bastante probable que doña Juana actuara de casamentera.», MMcK, p. 77-78.

Nacimiento de Isabel de Saavedra, probablemente coincidiendo con la fiesta de Santa Isabel, razón verosímil de su nombre, fiesta que se celebraba el 19 de noviembre.

Lit. Surge en Madrid la Academia Imitatoria.

Juan Rufo, "La Austriada."

Nacen Tirso de Molina y Saavedra Fajardo.

Pol. Felipe II se traslada al Escorial.
Guillermo de Orange, el príncipe rebelde de los Países Bajos, llamado el Taciturno, es asesinado, tras sufrir dos atentados: El 10 de julio, al bajar las escaleras que le conducen al comedorcito de su residencia de Delft, con su mujer, su hermana, tres de sus hijas y el invitado del día, el burgomaestre de Leeuwarden, Rombert Uylenburgh, el príncipe Guillermo de Orange entreve ante el primer escalón a su correo Baltasar Gérard, que ha recibido ayer el despacho para sus representantes en la corte del duque de Alençon. La princesa comenta discretamente con su marido que el correo parece no tener muy buena cara. El príncipe la tranquiliza diciéndole que el hombre necesita probablemente un pasaporte para su viaje y que se lo firmará después de comer.

Hacia las dos, el príncipe sale del comedor tras haber almorzado. De pronto, Baltasar Gérard le corta el camino, saliendo de detrás de una columna con un papel tendido como para hacérselo firmar. El príncipe no tiene el tiempo de reaccionar. La bala que atraviesa su pecho le hace caer entre los brazos de su escudero.

El príncipe de Orange, apoyado en los primeros escalones de la escalera de su residencia mortalmente herido por la bala de su asesino, murmura suavemente: «Dios mío tened piedad de mi alma»; luego, volviéndose hacia los suyos, explica: «Estoy muy herido». Como si sólo una obsesión poseyera su espíritu en estos momentos, repite: «Dios mío tened piedad de mi alma y de este pobre pueblo». Su hermana, con la cara pegada a la suya, le pregunta en alemán: «¿Encomiendas tu alma a Jesucristo?». El príncipe, en el último suspiro de su conciencia, responde: «Sí». Entre todos lo toman en brazos y lo llevan al comedor que acaba de abandonar. Allí, su respiración se apaga en paz.

Alejandro Farnesio recupera Gante.

1585

Continuo ir y venir de Miguel entre Madrid, Esquivias, Toledo y Sevilla: se desplaza con frecuencia a Toledo; a finales de año lo encontramos en Sevilla, pero regresa a Esquivias por Navidad.

Miguel escribe algunas obras teatrales, que se representan con cierto éxito. El 5 de marzo firma un contrato con Gaspar de Porres, quien le entregará cuarenta ducados por dos piezas hoy perdidas: "El trato de Constantinopla" y "La confusa". Pocos días después se publica la "Primera parte de la Galatea", dividida en seis libros, dirigida al cardenal Ascanio Colonna, hijo de Marcantonio, comandante de las naves pontificias en la batalla de Lepanto, e impresa en Alcalá de Henares, por Juan Gracián, a costa de Blas de Robles.

Sabemos que el cardenal italiano, a quien Cervantes había dedicado el libro, le envió una compensación económica después de su matrimonio. Assanio Colonna era un joven mecenas italiano que había hecho parte de sus estudios universitarios en España, donde logró el apoyo de Felipe II para obtener su cardenalato. Alumno y luego residente en Alcalá, fue más tarde virrey de Aragón. Es posible que Cervantes, al dedicarle "La Galatea", esperara de él una especie de padrinazgo similar al que gozaba su amigo el poeta Luis Gálvez de Montalvo, que recientemente había entrado a trabajar a las órdenes del cardenal. Si éstas fueron sus intenciones, nada consiguió (MMcK).

Para recrear bucólicamente sus propios cenáculos poéticos y sus experiencias de amor, Cervantes incluye en esta obra buena parte de sus amigos bajo el disfraz pastoril, y se inserta a sí mismo. A juzgar por lo que dice el manuscrito 2.856 de la BN de Madrid, Damón oculta a Pedro Laynez, Tirsi a Figueroa, Larsileo a Mateo Vázquez, Siralvo a Gálvez de Montalvo, Astraliano a don Juan de Austria, quizá Erastro a Antonio de Eraso, conforme piensa Astrana Marín, Lauso al propio Cervantes.

¿Qué motivos pudo tener Cervantes para escribir "La Galatea"? «a primera vista nos puede sorprender que la novela pastoril fuera el medio elegido para expresar las reprimidas efusiones de un hombre de mediana edad recientemente reintegrado a la vida normal, después de diez años de experiencias vitales que en el mejor de los casos, habían sido turbulentas y fugaces, y en el peor, primitivas y brutales. Tal vez la verdadera razón no fuera otra que la necesidad de exorcizar el pasado, un viaje terapéutico desde el infierno al paraíso de la vida, una reflexión, después de haber visto cómo puede hundirse el hombre débil, y cómo pudo, el propio escritor, volverse a levantar. En este sentido, "La Galatea" es un canto al amor y a la amistad, y Cervantes había experimentado en su propia carne las consecuencias del odio y de la enemistad.», MMcK, p. 78.

La segunda parte de "La Galatea" nunca se publicaría.

El 1 de agosto de 1585 firma un contrato con un conocido director de compañías teatrales, llamado Jerónimo Velázquez.

En Junio muere Rodrigo de Cervantes, padre de Miguel. “El padre de Cervantes, barbero-cirujano, cuya prosperidad dependía de la prosperidad de los demás, pertenecía a uno de los sectores de la sociedad más afectados por la pobreza del momento. Para él y su familia la vida era una lucha sin pausa, agotadora, contra los solapados efectos de la pobreza que se ocultaba detrás de una falsa apariencia de nobleza. La historia de sus vidas es la historia de una interminable batalla para pagar y cobrar deudas.”, M.McK, Cervantes, p. 73.

Lit. San Juan de la Cruz, "Cántico espiritual".

Santa Teresa, "Camino de perfección".

Pol. Muerte del papa Gregorio XIII y advenimiento de Sixto V, que despoja a Enrique de Navarra de su derecho a la corona francesa.

«El papa Gregorio XIII realizó un último esfuerzo antes de su muerte para interesar a Felipe II en la invasión de Inglaterra. Esta vez actuó a través del gran duque de Toscana, quien en febrero de 1585 envió a la corte de España a Luigi Dovara, agente de considerable experiencia negociadora, con el fin de ofrecer apoyo financiero para la nueva «empresa». En julio, poco después de la llegada de Dovara a Madrid, Felipe recibió también un llamamiento del nuevo papa, Sixto V, quien solicitaba con altanería a España que acometiera «alguna empresa famosa» en favor de la fe, como, por ejemplo, otro ataque contra Isabel. Al parecer, la demanda irritó al rey, ya que garabateó enfadado en el dorso de la carta: «¿No les deve parecer famosa la de Flandes, ni deven pensar lo que se gasta en ella? Poco fundamento tiene lo de Inglaterra».

Durante un tiempo, Sixto dirigió su atención amablemente hacia la posibilidad de reconquistar Ginebra, anterior posesión de los duques de Saboya y ahora ciudadela del calvinismo; pero, en agosto, volvió a proponer que España invadiera Inglaterra como preludio para someter finalmente Holanda y Zelanda. Felipe rechazó la idea una vez más, pero con un poco menos de firmeza. Tras hacer hincapié en el costo y la larga duración de la guerra en los Países Bajos—«todo por no quebrar [yo] en un punto en lo de la religión»—, el rey instaba a su embajador en Roma, el conde de Olivares, a que hiciera ver al papa el problema desde la perspectiva de España», Parker, p. 301-302.

El 7 de octubre de 1585 Drake llegó a aguas de Galicia y, durante los diez días siguientes, realizó incursiones contra varias localidades cercanas a Bayona, profanando iglesias, saqueando y tomando rehenes. Don Diego Pimentel, alto comandante de la Armada capturado por los ingleses en 1588, dijo entonces a quienes le interrogaban que «las razones por las que el rey emprendió esta guerra [contra Inglaterra] eran que no podía tolerar el hecho de que Drake, con dos o tres barcos podridos, invadiera los puertos de España siempre que se le antojase y se apoderara de sus mejores ciudades para saquearlas»…

La serie de actos agresivos de Isabel de Inglaterra durante el verano de 1585, en respuesta al decreto de embargo de Felipe—secuestro de la flota pesquera, acogida de don Antonio, concesión de patentes de corso, envío de soldados y subvenciones por tratado, para ayudar a súbditos rebeldes y, ahora, invasión de la península—eran mensajes inequívocos. El 13 de octubre, en cuanto tuvo noticia de las acciones de Drake en Galicia, el embajador imperial en Madrid advirtió a su señor que «con este acto, los ingleses se han quitado la máscara ante España».

El 24 de octubre de 1585, al cabo de poco más de dos semanas de que las fuerzas de Drake hubieran desembarcado en Galicia, Felipe II dictó cartas para informar tanto al papa como al gran duque de Toscana de que aceptaba su invitación a emprender la conquista de Inglaterra y encomendó a Luigi Dovara que las entregara personalmente.

«A España, por otro lado, llegaba constantemente un flujo de información sobre la destrucción causada por Drake en las Canarias, las islas de Cabo Verde y, finalmente, en el Caribe (donde saqueó primero Santo Domingo, luego Cartagena de Indias y finalmente San Agustín, en Florida). Según uno de los compañeros de Drake, la expedición provocó daños por valor de 300.000 ducados en las costas españolas y de 300 millones en las Indias… En Madrid, el cardenal Granvela hablaba por boca de casi todo el mundo al afirmar con inquietud: «Lamento vivamente que la reina de Inglaterra nos haga la guerra con tanto descaro y falta de honradez y sin que podamos desquitarnos»», Parker, p. 305.

El 6 de noviembre de 1585, dos semanas después de su primera respuesta favorable, Felipe dio instrucciones al embajador Olivares para que se cerciorara de si Sixto V deseaba de veras la invasión de Inglaterra o si la propuesta tenía su origen sólo en el gran duque de Toscana y en el difunto Gregorio XIII, en tanto que «Su Santidad [el nuevo papa] de suyo inclina más a otra empresa» (11). En cuanto llegó la confirmación sobre este punto, el rey dictó y firmó dos cartas que lo comprometían, no sólo a llevar a cabo la conquista de Inglaterra, sino también a utilizar el ejército de Flandes para lograrla—tal como se había pretendido tanto en 1571 como en 1575-77.

IV.

1586

Probable ingreso de Cervantes en la Academia Imitatoria, el primero de los salones literarios creados en Madrid. Escribe algunos sonetos de circunstancias.

A mediados de año vuelve a viajar a Sevilla, para regresar en seguida y recibir el 9 de agosto, el mismo día en que se daban por concluidas las obras del monasterio de El Escorial, la dote de Catalina (algo más de 400 ducados). Una serie de gestiones patrimoniales, que tienen lugar por estas fechas, nos hacen suponer que las relaciones de Cervantes con su nueva familia eran armónicas, y que vendría a ocupar, en lo que a potestad patrimonial se refiere, el lugar de su difunto suegro: Cervantes formalizó en Esquivias la carta dotal de su mujer, a la que añadía la cantidad de cien ducados. También en la misma fecha su suegra le otorgó un poder donde le nombraba administrador absoluto de los bienes de la familia, tanto de las fincas y casas de Toledo, como de la propia Esquivias; ítem le hacía el encargo, por escrito, de seguir sus pleitos y causas cuando las hubiere.

Lit. L. Barahona de Soto, Las lágrimas de Angélica.

Icon. El Greco termina El entierro del conde de Orgaz. El ambiente creado por los «Ejercicios espirituales» de Ignacio de Loyola y por «El camino de perfección» de Teresa de Jesús explica el carácter de la nueva pintura española, particularmente bien representada por este gran español de adopción en esta obra síntesis: de la tradición conserva el realismo implacable que brota del modo de vida español, tan vecino a veces de lo trágico: la muerte es un tema diario que no se evita; pero, más allá de la tradición, aunque enraizado en ella, descubre recursos de una fuerza nueva para expresar el amor divino, llevado por los místicos españoles hasta el éxtasis y la inmortalidad del alma: el pintor pone ante los ojos del espectador la viva evidencia de la experiencia sobrenatural y de la vida futura.

El Greco es realista profundo en sus retratos, aquí hay varios, y exaltado deformador anticlásico en sus visiones del mundo sobrenatural y de la experiencia mística. Pasan a primer plano el color, la función de la luz y el movimiento, al servicio del sentimiento trágico al mismo tiempo que transcendente de la vida, tan innegablemente español; este sentimiento, que reconcilia la relatividad y la esperanza, libera a los humanos de la servidumbre de un cuerpo encadenado a una belleza inútil, para hacer arder su materia en un impulso ascendente, inmortal y dignificador.

Pol. Felipe II reforzó las sanciones económicas contra sus enemigos europeos. En mayo de 1586 prohibió cualquier actividad comercial desde Inglaterra a España: las mercancías inglesas, incluso las llegadas en barcos neutrales, se considerarían contrabando a partir de ese momento. En julio extendió la medida a Portugal.

El 26 de julio de 1586 Felipe II envió un «plan general» a Bruselas y Lisboa, por el que daba órdenes de concentrar fuerzas para un asalto doble contra el Estado de los Tudor:

«Una formidable Armada se haría a la vela desde Lisboa el verano de 1587—al cabo de un año—, transportando directamente a Irlanda todas las tropas disponibles, con la mayor parte del equipo necesario para la campaña terrestre (sobre todo, una poderosa maquinaria de asedio). Llegada allí, desembarcaría tropas de asalto y fortificaría una cabeza de puente (probablemente en Waterford), distrayendo así las fuerzas navales de Isabel y neutralizando su capacidad de resistencia cuando, al cabo de unos meses, la Armada dejara súbitamente Irlanda y pusiera rumbo al Canal. En ese momento, y no antes, la fuerza principal de invasión compuesta por 30.000 veteranos del ejército de Flandes embarcaría en su flotilla de pequeñas naves, reunida en secreto, y, bajo la dirección personal de Parma, saldría de los Países Bajos hacia la costa de Kent, mientras la gran flota patrullaba en aguas del North Foreland y garantizaba el control naval de la zona. Los hombres de Parma, junto con los refuerzos y la maquinaria de asedio transportados por la flota, desembarcarían entonces cerca de Margate, avanzarían a marchas forzadas hacia Londres y tomarían la ciudad, preferiblemente con Isabel y sus ministros dentro», Parker, p. 313-314.

En septiembre, Felipe II aprobó la ayuda ofrecida por don Bernardino de Mendoza, ahora embajador suyo en París, a los conspiradores católicos dirigidos por Anthony Babington, cuya intención no era sólo asesinar a Isabel y sustituirla por María Estuardo, sino también matar o capturar a sus principales consejeros—Burghley, Walsingham, Hunsdon, Knollys y Beale…

En Roma, Olivares trabajó incansablemente no sólo para persuadir al papa para que participase con un millón de ducados en los costos de la conquista, sino también para que otorgara a Felipe el derecho a elegir el próximo soberano de Inglaterra. Tras prolongadas y acerbas disputas, el papa accedió a que, tras el éxito de la invasión de Inglaterra, Felipe nombrara un soberano sometido a la aprobación y la investidura papales, que se comprometiera a restablecer y sostener la fe católica en el país (al parecer, el rey tenía la intención de nombrar a su hija Isabel, una vez casada con uno de sus primos austríacos). De hecho, Walsingham lo sabía ya todo acerca del plan y, en cuanto tuvo pruebas suficientes para incriminar a todos los participantes (en especial a María Estuardo, acusada por sus captores ingleses de traición en febrero de 1587), Babington y los demás fueron detenidos, torturados y ejecutados, mientras se trazaban planes para juzgar a María Estuardo por traición.

En noviembre de 1586, Drake invitó a ciudadanos de la República holandesa a «proporcionar efectivo y créditos para la preparación y mantenimiento de 25 barcos de guerra» que pretendía «utilizar en un viaje de apoyo al rey de Portugal, dom Antonio, o en algún otro servicio».
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(1) ◊ Felipe II de España reprendiendo a Guillermo el Taciturno, príncipe de Orange = Philippe II d'Espagne réprimandant Guillaume le Taciturne, prince d’Orange = Philip II of Spain berating William the Silent, Prince of Orange ◊

Artist: Cornelis Kruseman (1797-1857)
Title: Philip II, King of Spain, Reproaches William I, Prince of Orange, in Vlissingen upon his Departure
from the Netherlands in 1559
Description: Upon his departure from the Netherlands in 1559 Philip II of Spain accuses William of Orange to personally lead the resistance against the king by the nobility. The act takes place on a jetty with the king and his retinue on the left and in the background the sails of his ship. The king grabs the hand of the prince, while pointing his finger towards him. The prince stands to the right holding his hat in his hand, accompanied by his retinue. On the foreground a Spanish soldier is kneeling holding a box. To the left two boys and a dog.
Date: 1832
Medium: oil on canvas
Dimensions: Height: 270 cm (106.3 in). Width: 200 cm (78.7 in).
Current location: Rijksmuseum, Amsterdam
Accession number: SK-A-1068
Place of creation: The Hague
Inscriptions: Signature and date bottom right: C: Kruseman ft. 1832
References: Rijksmuseum Amsterdam online catalogue, as Philip II, King of Spain, Reproaches William I,
Prince of Orange, in Vlissingen upon his Departure from the Netherlands in 1559.
RKDimages, Art-work number 202642, as Vertrek van Phillips den II uit de Nederlanden in 1559.
Iconographic detail.

Source: Wikimedia

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:21 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |