30/07/2008

Paremiología bloguera de beso y de besar 2/3

Paremiología bloguera de beso y de besar 2/3

Permalink 29.07.08 @ 10:19:16. Archivado en Antropología conyugal, Pro amicitia universale, Ética, Epistemología, Educación

Ofrezco a mis Amigos blogueros una modesta contribución paremiológica, que sitúo dentro de la paremiología bloguera, por haber tomado como base paremiográfica, para constituir mi corpus paremiológico, los refranes, sentencias, adagios, proverbios y frases proverbiales cosechados en los campos blogueros.

Considero que estos campos se extienden actualmente mucho más allá de los estrechos márgenes de los blogues exclusivamente escritos, incluyendo los blogues tanto verbo-ilustrados como los audiovisuales y multimediáticos.

El objetivo de este trabajo no es directamente antropológico, sino primero paremiográfico y luego paremiológico. Lo cual significa que su doble tema no son 'el beso' y 'el besar', sino las palabras "beso" y "besar" consideradas como soportes nominales y verbales de refranes, sentencias, adagios, proverbios y frases proverbiales. Estos dos niveles lingüísticos previos hacen posible el acceso serio al nivel antropológico posterior.

Debo declarar igualmente que mi trabajo no tiene la pretensión de ser exhaustivo. Sólo pretende indicar una ruta, ofreciendo al mismo tiempo a mis Amigos el placer de una tentación.

El lector notará inmediatamente que mi definición de la paremiología es más explícita que la de la Real Academia, puesto que no me contento con declarar que la paremiología es el tratado de los refranes, sino que rompo esta muralla estrecha extendiéndome a las sentencias, adagios, proverbios y frases proverbiales.

Una vez hecha esta precisión sobre mi definición de la paremiología, ajustada a la práctica de mis colegas lingüistas paremiólogos, ofrezco una serie de definiciones tomadas del DRAE, que pueden sernos útiles durante la andadura de nuestro trabajo común.

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paremiología.
(De paremiólogo).
1. f. Tratado de refranes.

paremiólogo, ga.
(Del gr. paroimía ‘proverbio’, y ‒́logo).
1. m. y f. Persona que profesa la paremiología o tiene en ella especiales conocimientos.

proverbio.
(Del lat. proverbium).
1. m. Sentencia, adagio o refrán.

adagio 1.
(Del lat. adagium).
1. m. Sentencia breve, comúnmente recibida, y, la mayoría de las veces, moral.

refrán.
(Del fr. refrain).
1. m. Dicho agudo y sentencioso de uso común.

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Imagen: El beso. Grandes formatos.

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Corpus paremiográfico, presentado por orden alfabético (E-M)

E

El amor es un beso, dos besos, tres besos, cuatro besos, cinco besos, cuatro besos, tres besos, dos besos, un beso y ningún beso.
El amor es una locura que tan sólo el cura lo cura, y el cura que lo cura comete una locura; por lo tanto, el mejor beso es aquél que mezclado en locura, con amor y ternura, es la gran cura que ni el cura la puede dar.
El besar es llenar un espacio, es el viajar por dentro de la persona que está enfrente de ti.
El beso ¿El beso? Aquello que dice el alma cuando la boca se queda muda.
El beso es algo con lo que expresas sentimientos y un beso sin sentimientos no significa nada, por eso digo que el beso es la mejor forma de demostrar afecto a la persona que quieres.
El beso es amor mudo y la parte más sencilla del amor. Todo el mundo sabe lo que se debe hacer, pero muy poca gente sabe transmir que lo hace completamente en serio.
El beso es el agua que requiere el corazón para sobrevivir.
El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías.
El beso es el idioma en que hablan dos corazones enamorados.
El beso es el idioma mundial por excelencia.
El beso es el lenguaje de las almas.
El beso es el lenguaje del alma.
El beso es el lenguaje del amor por excelencia, es el poder mágico que hace que dos personas se amen.
El beso es el lenguaje universal, para decir cuánto amas a una persona.
El beso es el mejor regalo procedente de la persona que amas.
El beso es el preludio del orgasmo.
El beso es el principio perfecto para acabar en la cama con
otr@.
El beso es el único dulce que no causa caries.
El beso es la caricia amante que al amor inicia y nos enciende a la pasión vivificante.
El beso es la expresión más simbólica que hay entre dos enamorados.
El beso es la forma más dulce que tienen mis labios para decir “te amo”.
El beso es la más grande declaración de amor.
El beso es la más pura expresión del alma cuando se ama.
El beso es la mejor excusa cuando el sentimiento acorrala a la palabra.
El beso es la muestra de cariño más sencilla y conmovedora.
El beso es la síntesis de la expresión emocional de quien lo da o lo permite.
El beso es la ternura encendida y la pasión dormida, a la vez que te envuelven esos dos sentimientos.
El beso es la única carícia que no requiere manos.
El beso es la unión de dos epidermis y la fusión de dos fantasías.
El beso es muy interpretable: amor, pena, celos, burla, ira, venganza, traición...
El beso es pura comunicación.
El beso es un instante de felicidad extrema.
El beso es un mordisco que aprendió educación.
El beso es una demostración de afecto, que se da con los ojos cerrados, para no ver la cara del idiota de quien te has enamorado.
El beso es una sed loca que no la calma el beber, solo la calma otra boca que tenga la misma sed.
El beso es una sed loca que no se apaga con beber, se apaga con otra boca que tenga la misma sed.
El beso es una sed loca, que no la apaga el beber, sólo la seca otra boca que tenga la misma sed.
El beso más difícil no es el primero, sino el último.
El beso no es más que un contacto de cariño y amistad.
El beso no se explica, se practica.
El beso puede ser muy dulce y muy profundo; pero eso depende de quien te lo dé, ya que no es lo mismo que te lo dé la persona que amas, a que te lo den los fríos labios de la muerte.
El beso puede ser uno de los más sublimes actos de amor o el más infame acto de traición.
El beso que logró abrir mis ojos y mi corazón fue el de mi madre.
El beso son las palabras que muestran el amor.
El beso, para unos es un simple roce de labios y para otros es la voz del alma.
El beso, tan corto o tan prolongado, es cuando las almas se tocan, y los cuerpos son la llave; el beso es el rayo de sol que cruza las nubes, coquetea con el agua y finalmente se desvanece en tus labios.
El beso es como el queso. ¿De cabrales?
El beso: sólo el que lo hizo con amor, sabe qué es eso.
El café, néctar de dioses, ha de ser, para ser bueno, ardiente como tus ojos, negro como tus cabellos, tan puro como tu alma, tan dulce como tus besos.
El cristal de mi ventana con aliento lo empañé, en él puse tu nombre y con besos lo borré.
El mar muere en la roca, y yo muero por darte un beso en la boca.
El más difícil no es el primer beso, sino el último.
El más pequeño de tus besos es mi más grande inspiración.
El paraíso no está en el cielo, sino en el beso de la mujer amada.
El primer beso no se da con la boca, sino con los ojos.
El primer beso no se da con los la boca, sino con el corazón.
El primer beso y el más tierno y afectivo que jamás pueda recibir una persona, es el que le da la madre a su hijo cuando por primera vez le alimenta de su ser.
El que piensa besar no debe pensar, sólo debe actuar.
El ruido de un beso no es tan fuerte como el de un cañón, pero su eco es más duradero.
El sonido de un beso no retumba tan fuerte como el sonido de un cañón, pero su eco es mas duradero.
El viento besa el barco, el barco besa el mar, y yo quisiera ser brisa para tus labios poder besar.
En la actualidad, donde a menudo se besa para pasar el rato, desgraciadamente un beso raramente significa ya algo.
En un beso sabrás todo lo que me he callado.
Es lindo ver el mar subiéndose a las rocas, pero más lindo es alcanzar con un besito tu boca.
Es mejor prestar los besos que darlos; si prestas los besos necesariamente te los deben devolver alguna vez.
Es mejor un beso húmedo que un coito rápido.
Es mentira que sepan a vinagre los besos sin amor.
Estoy de acuerdo en darle un beso a una mujer en la mano; por algo se tiene que empezar.

H

Hay labios tan finos que en vez de besar, cortan.
Haz de tu amor una lluvia de besos sobre mis labios.

L

La segunda mejor cosa que puedes hacer con tus labios es sonreír.
Las aguas buscan los ríos, los ríos buscan el mar, yo sólo busco tus labios, para poderlos besar.
Las olas del mar chocan contra las rocas y yo quisiera chocar mis labios contra tu boca.
Lo bueno de los años es que curan heridas; lo malo de los besos es que crean adicción.
Los besos con pasión siempre tienen sentido y dan sensación de algo prohibido.
Los besos no se piden, se roban; si no, pierden el encanto.
Los besos que más calan son aquellos que no das.
Los besos son pequeñas pruebas de eternidad, momentos sin tiempo, absolutamente perfectos.
Los guiños se dan con un ojo, el cariño con el corazón, pero prefiero que me des un beso de esa boquita, ¡bombón!
Los médicos dicen, y dicen con razón, que un beso en la boca va directo al corazón.
Los pájaros cuando nacen, nacen dándose besitos, ¿por qué no hacemos tú y yo lo que hacen los pajaritos?

M

Me gustaría ser lágrima para nacer en tus ojos y morir en tu boca.
Me preguntan qué es un beso y no sé qué contestar; es cosa que bien se siente, pero que se explica muy mal; es el choque de dos almas próximas a un querer; es el choque de unos labios con suspiros de placer.
Me preguntas qué es un beso y yo no sé qué responder; es un roce entre dos personas, un suspiro de placer; si aún no te has enterado, acércate un poco más, pon tus labios sobre los míos y entonces sabrás besar.

05/06/2007

Feminicidios, 2/2

Feminicidios, 2/2

Permalink 05.06.07 @ 20:04:00. Archivado en Sociogenética, Antropología conyugal, Ética, Pro justitia et libertate

Toda una personalidad en el feminismo latinoamericano, Marcela Lagarde es hoy legisladora y preside la Comisión especial de la Cámara de Diputados que da seguimiento a las investigaciones sobre el feminicidio en México. Sus ideas buscan dejar huella en las políticas públicas.

Antropóloga y feminista, ha sido elegida como diputada del parlamento mexicano en los últimos comicios de ese país. Lagarde, catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de México, lleva más de treinta años luchando por la causa de las mujeres; proviene del Partido Comunista Mexicano y se ha presentado como independiente en las listas del Partido de la Revolución Democrática (PRD)

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Marcela Lagarde: Una feminista contra el feminicidio
por Jorge Alonso
(1)

Las luchas sociales son grupales. Su éxito depende de la contundencia de la grupalidad. No obstante, en todas las luchas surgen personalidades que les imprimen determinadas características, por lo que conviene examinar estos liderazgos. Hoy quiero destacar la trayectoria de una feminista que, entre otros muchos méritos, tiene el de impulsar en México y en América Latina una importante lucha contra el feminicidio . Se trata de Marcela Lagarde, a quien los lectores de Envío ya conocen porque en sus páginas apareció su texto “Las mujeres queremos el poder” (marzo 2001).

DESDE LA CÁMARA,
IMPULSAR LA EQUIDAD

Es la primera vez en la historia del poder legislativo mexicano que, por méritos propios, una destacada feminista acepta ser candidata externa del PRD. Alcanzó una curul en la Cámara de Diputados en la legislatura que inició a mediados de 2003. Desde el feminismo se ha criticado firmemente al Poder Legislativo como un espacio de patriarcalismo misógino donde se toman decisiones verticales. La propia Marcela Lagarde sabía que las mujeres que alcanzaban cargos en el gobierno o en los congresos lo hacían por procesos partidistas, donde los liderazgos de las mujeres se desarrollan en medio de tensiones muy grandes entre quienes están dentro y quienes no pertenecen a ellos.

No obstante, Marcela Lagarde consideró que desde la Cámara de Diputados se podía impulsar la equidad con la perspectiva de género e irradiar una visión transformadora de género. Y se decidió a participar en la revisión de políticas públicas, con acciones afirmativas luchando por la paridad de oportunidades entre hombres y mujeres y exigiendo del gobierno un verdadero compromiso hacia la población femenina. Se propuso más específicamente contribuir al esclarecimiento de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez e impulsar la transparencia en el uso de los recursos del Instituto Nacional de las Mujeres.

Se integró a la Comisión de Equidad y Género y una de sus primeras acciones como diputada fue proponer un punto de acuerdo para solicitar a las autoridades panistas del estado de Baja California que cumplieran las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el caso de Paulina Ramírez, una niña que había sido violada y a quien las autoridades le obligaron a tener el niño fruto de esa violación. En la Cámara de Diputados consiguió la presidencia de la comisión especial que da seguimiento a las investigaciones relacionadas con el feminicidio y a la procuración de justicia vinculada. Su desempeño en esta presidencia ha recibido el reconocimiento de propios y ajenos.

LOS CAUTIVERIOS
DE LAS MUJERES

En su juventud, Marcela Lagarde fue militante del Partido Comunista. Se formó como antropóloga y desde muy temprana edad militó en las filas del feminismo. Como académica, ha enseñado en la Universidad Nacional Autónoma de México. Es autora de muchos libros y de más de un centenar de artículos académicos que han tenido mucha repercusión en la teoría y en la práctica del feminismo. Coordinó los talleres Casandra de antropología feminista y es colaboradora de grupos y redes feministas de centros e institutos de la mujer en México, América Latina y España. En la ONU es asesora en los análisis de género. También participa en organismos de cooperación internacional y es parte de consejos editoriales de revistas feministas mexicanas
y españolas.

Hace quince años publicó un libro que se ha hecho clásico, “Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas”, que ha tenido que ser reeditado varias veces por la gran demanda que ha tenido. En él analiza a fondo los diversos cautiverios que sufren las mujeres. Lagarde construyó la categoría “cautiverio” para sintetizar el hecho cultural que define el estado en que sobreviven oprimidas las mujeres en la sociedad patriarcal. Estos cautiverios producen sufrimiento, conflictos, contrariedades y dolor. Sin embargo, y a semejanza de la reinterpretación que Albert Camus hizo del eterno castigado Sísifo, hay mujeres que encuentran la falsa salida de imaginarse y sentirse dichosas en sus cautiverios.

Así como las mujeres son diversas, diversos son también sus cautiverios. Desde esta perspectiva, Marcela Lagarde ha revisado la historia de las mujeres, destacando su relación con el poder, para concluir que a las mujeres les urgen liderazgos y que en todo el mundo están en condiciones de emergencia. Requieren de más poder para que se les reconozcan y respeten sus derechos. En este contexto, la democracia consiste también en la creación de condiciones que permitan a las mujeres vivir como ciudadanas.

EL FEMINISMO
NO ES EXCLUYENTE

Marcela Lagarde ha enfatizado que el paradigma feminista no es excluyente, pues desde el feminismo las mujeres construyen alternativas no sólo para las mujeres, también para los varones. Sostiene que las alternativas en la historia no son oposiciones binarias y que eliminar el patriarcado no implica la instauración del matriarcado. Ha hecho ver que lo sustantivo en el relato antropológico ha sido la constatación de las maneras en que mujeres y hombres son la más sofisticada de las creaciones culturales. Esto es lo que la ha llevado a oponerse al etnocentrismo racista, clasista y sexista.

Es central en su pensamiento que las desigualdades sociales entre hombres y mujeres no están determinadas biológicamente, sino socialmente construidas. Hay hombres que han entendido las vivencias individuales y colectivas de las mujeres y hombres que han asumido un compromiso por esta alternativa y conducen a la construcción de un nuevo orden simbólico liberador y profundamente democrático.

LA SORORIDAD:
UN CONCEPTO CRUCIAL

Marcela Lagarde ha incursionado en la aculturación feminista desde una reflexión antropológica sobre la transmisión de las concepciones, valores, conocimientos, prácticas y experiencias de las feministas en condiciones de hegemonía patriarcal. Constata que las mujeres participan en minoría, ilegitimadas y desautorizadas en la creación de un paradigma histórico reconstructivo, a la vez que alternativo, aunque advierte también que los procesos no son lineales y progresivos y se dan retrocesos y avances.

Otro de sus fundamentales planteamientos ha sido destacar -frente al concepto-lema de “fraternidad” proveniente de la Revolución Francesa- la “sororidad”, que significa el reconocimiento y la unidad de las mujeres en su actuación pública. Un encuentro entre las mujeres con el que se va construyendo una alternativa compartida y un apoyo para transformar la vida de cada mujer. Es un concepto que lleva implícita la modificación de los condicionamientos de género. Cuando las mujeres logran esa sororidad, esa conexión, establecen una afirmación identitaria. Si no se desarrolla una conciencia de género, tampoco se puede lograr una identidad positiva y sólo así es posible superar la carencia de poder de las mujeres y crear espacios de solidaridad.

LOS MIEDOS
Y EL EMPODERAMIENTO

Marcela Lagarde ha profundizado en los miedos de las mujeres: a la libertad, a tomar decisiones, a la soledad y ha hecho ver cómo en particular el miedo a la soledad ha sido un gran impedimento en la construcción de autonomía. Según su teoría, no habrá autonomía entre las mujeres si no se revoluciona la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Insiste en formular claves feministas para la autoestima de las mujeres, poniendo en primer lugar la conciencia y la identidad de género.

Considera que hay en cada mujer un proceso personal en la formación de su conciencia e identidad feminista y en la transmisión de todo esto a la sociedad y a las instituciones. Entre las claves de esta identidad, destaca el empoderamiento como fundamental para adquirir autonomía y fuerza. El empoderamiento es una categoría analítica que plantea la necesidad del acceso de las mujeres al poder, pero no al poder establecido, sino a los poderes positivos para la vida de las mujeres. Este empoderamiento permite deconstruir y desarticular la opresión y remontar y crear alternativas. El empoderamiento posibilita que las mujeres se vayan haciendo de recursos, bienes, habilidades, capacidades y espacios a favor de su propia vida. No se trata de un poder ajeno a la persona, de algo externo, sino de procesos en los que las mujeres internalizan su propio poder. Se trata de una manera de ser, vivir, pensar, actuar y sentir.

Pero, para que se dé este empoderamiento de género individual tiene que haber un proceso de empoderamiento de género colectivo y social. Se trata de articular una construcción social colectiva con una apropiación individual subjetiva. Esto tiene que ver con un conjunto de capacidades de las mujeres para enfrentar como género sus específicas problemáticas. Este empoderamiento permite a las mujeres salir del cautiverio impuesto por los hombres y crear espacios para una identificación positiva entre ellas. Para lograrlo es menester una concientización y un aprendizaje práctico. Marcela Lagarde también ha llamado la atención sobre las claves feministas para la negociación en el amor.

POR LOS LIDERAZGOS
FEMENINOS

Como militante, Marcela Lagarde se ha empeñado en la construcción de una democracia genérica, en donde prevalezca la justicia, el respeto y la solidaridad entre hombres y mujeres y se ha propuesto hacer verdad la igualdad que se proclama legalmente. Para ello, impulsa que las mujeres redimensionen políticamente su identidad de género. Para vivir una democracia social resulta urgente el reconocimiento y respeto de los derechos de las mujeres y que las mujeres legitimen su identidad de género como dimensión que justifica su participación política, para luego politizar esa identidad y establecer liderazgos que asuman las causas de las mujeres. Las mujeres requieren configurar liderazgos específicos. Marcela Lagarde ha estudiado cómo pueden originarse los liderazgos femeninos, cómo se desarrollan y cómo se vencen los obstáculos. Y ha detectado que hay que sanear también las relaciones generacionales, pues en la sociedad patriarcal las mujeres adultas tienden a ejercer poderes autoritarios sobre las más jóvenes.

Como pieza integral de su quehacer académico y militante en el feminismo, Marcela Lagarde optó por ser diputada de la izquierda mexicana. Está empeñada en mostrar que las leyes no son neutrales y que detrás de la aplicación del marco jurídico establecido se oculta la discriminación contra las mujeres. También ha denunciado las condiciones de discriminación en que trabajan las legisladoras.

TIPIFICAR EL DELITO
DE FEMINICIDIO

Desde la presidencia de la comisión especial de la Cámara de Diputados para dar seguimiento a las investigaciones relacionadas con el feminicidio ha demandado castigo para quienes por omisión, negligencia o colusión permitieron los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

Pero no se ha limitado a los crímenes ocurridos en esa ciudad. Ha impulsado la investigación de feminicidios en todo el país, exigiendo que a los huérfanos y huérfanas de las mujeres asesinadas se les asegure su desarrollo.

Como legisladora, una de sus iniciativas más importantes ha sido proponer la aprobación de disposiciones legales que tipifiquen el delito de feminicidio. Califica al feminicidio como un crimen de Estado que se produce tanto en condiciones de guerra como de paz. Y reflexiona que es en la inexistencia de un estado de derecho y en sus fracturas donde se reproducen la violencia sin límite y los asesinatos sin castigo y donde se favorece la impunidad.

Ha señalado los casos de secuestros y desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de colapso institucional, hablando incluso de genocidio contra las mujeres cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales que permiten continuos atentados contra la integridad, el desarrollo, la salud, las libertades y la vida de las mujeres en manos de conocidos y de desconocidos, de violentos y violadores, de asesinos individuales y grupales, ocasionales o profesionales. Estos crímenes, seriales o individuales, tienen en común el considerar a las mujeres como objetos usables, prescindibles, maltratables y desechables.

CRÍMENES DE ODIO
CONTRA LAS MUJERES

Explica Marcela Lagarde que los feminicidios son crímenes de odio contra las mujeres, crímenes misóginos acunados en una enorme tolerancia social y estatal ante la violencia genérica.

Esa perversidad está alentada por la impunidad, alimentada por pésimas investigaciones, averiguaciones mal integradas, encargados de la persecución del crimen que son dolosos o misóginos y que desatienden las denuncias de las víctimas, jueces misóginos para quienes la vida de las mujeres es secundaria o que muestran un claro sesgo descalificador y culpabilizador de las mujeres. Al feminicidio contribuyen de manera criminal el silencio, la omisión, la negligencia y la colusión de autoridades encargadas de prevenir y erradicar esos crímenes.

Hay feminicidio cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no les crea condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad, en la casa y en los espacios de trabajo, de tránsito o de esparcimiento. Suceden los feminicidios cuando las autoridades no realizan con eficiencia sus funciones para prevenirlos, evitarlos y sancionarlos. El ambiente ideológico y social del machismo y la misoginia alientan estos crímenes.

VIOLENCIA DE GÉNERO:
UNA PRIORIDAD MUNDIAL

Marcela Lagarde sostiene que la erradicación de la violencia contra las mujeres ocupa hoy un sitio prioritario en la conciencia política de las mujeres, en la agenda democrática de cada país y en el mundo. Según sus ideas, la violencia de género, esa violencia que padecen las mujeres por el hecho de serlo, sintetiza formas de violencia sexista y misógina, clasista, etárea, racista, ideológica, religiosa, identitaria y política.

Esa violencia se incuba en la sociedad y en el Estado por la inequidad genérica patriarcal, por la falta de democracia y de desarrollo y porque las instituciones se encuentran rebasadas por la falta de políticas públicas adecuadas. La violencia de género pretende mantener a las mujeres en desventaja y desigualdad en el mundo; permite excluir a las mujeres del acceso a los bienes, recursos y oportunidades; contribuye a desvalorizar, denigrar y amedrentar a las mujeres; y reproduce el dominio patriarcal. La violencia de género contra las mujeres recrea la supremacía de género de los hombres sobre las mujeres.

Desde una perspectiva feminista, Marcela Lagarde coloca la violencia de género como un problema político para México, América Latina y el mundo entero. Se opone a los conceptos misóginos como el de “crimen pasional” y llama a definir jurídicamente la violencia sexual -la violación, el estupro, el incesto, el acoso-, la violencia conyugal y familiar, la violencia callejera, y otras formas de violencia de género -laboral, patrimonial, intelectual, simbólica, lingüística, económica, jurídica y política-.

Siempre ha dado relieve a las mujeres de distintos países que dan vida a la cultura feminista al denunciar la opresión de género y crear una conciencia crítica sobre la condición de las mujeres, resaltando la discriminación, la marginación, la explotación y la enajenación genéricas. Marcela Lagarde rechaza la falsa creencia sobre la inevitabilidad de la violencia de género, considerándola un atentado a los derechos humanos de las mujeres y uno de los más graves problemas sociales, de urgente atención en nuestro tiempo.

LAS MUJERES
HAN ABIERTO ESPACIOS

Haciendo una síntesis histórica, Marcela Lagarde considera que las mujeres han ido abriendo espacios, creando oportunidades y participando en los más diversos ámbitos de la sociedad, la cultura y la política. Desde su experiencia, considera que las mujeres han dado vida a la construcción democrática, pues al denunciar y combatir la opresión de género han aportado elementos para crear una conciencia crítica.

Han contribuido a nombrar y a definir la discriminación, la marginación, la explotación y la enajenación genérica, y como fruto de estos esfuerzos la condena y la lucha contra la violencia hacia las mujeres tiene hoy un sitio prioritario en la agenda política y democrática de los países. Por medio de investigaciones científicas se ha ido creando en la conciencia de las mujeres un paradigma para diferenciar las distintas formas de violencia, para erradicar los conceptos misóginos, y para definir jurídicamente la violencia sexual.

SU INICIATIVA LEGISLATIVA
SOBRE EL FEMINICIDIO

Marcela Lagarde argumenta que el asesinato, la violación, la desaparición forzada y la tortura contra mujeres son delitos que la mayoría de los países han estado incluyendo en la normatividad penal para sancionarlos. Como legisladora, exhorta a que se evite que a la muerte violenta se agregue la ausencia de justicia.

Su iniciativa legislativa ha propuesto la creación de un nuevo título en el código federal penal mexicano sobre delitos de género en el que se aborde el feminicidio bajo la consideración de que es un delito que se ha generalizado. Propone su tipificación como un delito permanente y continuo. Aduce que esa tipificación contribuirá a eliminar el silencio social y la falta de acciones concretas.

Su propuesta contiene esta formulación: “a quien atente, sin importar la finalidad de la acción, en contra de la vida, la dignidad, la integridad física o mental de mujeres en una determinada comunidad o región donde de manera recurrente se hubieran cometido estos delitos, se le impondrá una pena de 20 a 40 años, además de las penas que corresponden por los delitos cometidos (homicidio, desaparición forzada, secuestro, violación, mutilación, lesiones graves, trata de personas, tráfico de personas, tortura, abuso sexual, prostitución forzada, esterilización forzada, discriminación por orígenes étnicos, raciales, preferencias sexuales o por estado de gravidez)”.

LOS MÁS CERCANOS
SON LOS RESPONSABLES

En una entrevista en enero de 2005 Marcela Lagarde subrayó que si no se promovían políticas públicas para prevenir la violencia, proseguirían los asesinatos de mujeres. Denunció entonces que los gobernantes no estaban atendiendo este gravísimo problema y exigió al gobierno federal un plan integral de atención y prevención de la violencia contra las mujeres. Reitera que esa violencia es prevenible y erradicable, pero hacerlo requiere voluntad política. Ya se ha constatado que en todos los rincones de México hay violencia doméstica -llamada intrafamiliar-, y sobre todo conyugal, contra las mujeres. Parejas, ex-parejas, esposos, amantes, concubinos y novios son quienes maltratan a las mujeres de una manera más terrible llegando hasta el asesinato. También son lastimadas y asesinadas las mujeres fuera de sus casas. No están seguras en ninguna parte. Sin buscar la violencia, son violentadas. Siendo pacíficas, son asesinadas.

El problema es jurídico, económico, político y cultural. Mientras sea tan enorme la desigualdad entre mujeres y hombres, y mientras los hombres se sientan con derecho sobre las mujeres, las mujeres permanecerán en condiciones precarias. La enorme desigualdad y la exclusión de las mujeres se expresa en deficiencias sociales -educación, salud, empleo-, en salarios desiguales, en condiciones desiguales de trabajo. Mientras persista la discriminación, las mujeres seguirán en riesgo, y serán vistas como de menor valor en la sociedad, lo que hace sentir a los hombres con derecho a maltratarlas, vejarlas, violentarlas y hasta asesinarlas.

LA ALTERNATIVA:
UNA VERDADERA PAZ

Marcela Lagarde no se ha contentado con mantener esta lucha contra el feminicidio en el ámbito mexicano. Se ha empeñado en extenderla a América Latina. A finales de 2004, tanto en una reunión de la Internacional Socialista de mujeres de la región como en el Congreso de la República de Guatemala planteó que si la violencia es el problema, la búsqueda de una verdadera paz es la alternativa. Denunció que las latinoamericanas no están incluidas en un pacto social democrático, igualitario y equitativo en el Estado. La solución que ha propuesto para combatir el feminicidio es la construcción de los derechos humanos de las mujeres en condiciones sociales de democracia, desarrollo y paz. Recuerda que diversos organismos, cumbres y conferencias mundiales han reconocido una guerra soterrada o abierta contra las mujeres y que lo que hay que hacer es detenerla y erradicarla. Advierte que el problema es grande y grave y que hay que apresurarse. Puso como ejemplo la acción de la Premio Nóbel de la Paz Shirin Evadi, que ha demandado a la Corte Penal Internacional que atienda los casos de violencia de género en contra de las mujeres.

DERECHOS DE LAS MUJERES
PARA EVITAR LA VIOLENCIA

Marcela Lagarde dice que se requiere construir una paz para las mujeres y ha propuesto un combate legislativo de las latinoamericanas para satisfacer los reclamos de los movimientos de mujeres y feministas en los últimos años: inclusión de las mujeres en el control social y en el pacto político del Estado en condiciones de paridad; reforma del Estado desde la perspectiva de la democracia genérica; y transformación del modelo de desarrollo con equidad y bienestar para las mujeres.

Si se quiere erradicar la violencia de género como síntesis de todas las violencias experimentadas por las mujeres y si se opta por erradicar el feminicidio de América Latina, es preciso priorizar en la agenda política democrática la justicia y los derechos humanos de las mujeres. Lagarde ha convocado a legisladores y legisladoras a mostrar una gran responsabilidad al hacer propuestas y al aprobar presupuestos orientándolos a avanzar en el enfrentamiento de la violencia que sufren las mujeres. Y ha insistido en que se debe seguir un paradigma -alternativo al orden depredador neoliberal- basado en la defensa de estos derechos humanos de las mujeres: derecho a la vida, a la integridad personal, al desarrollo, a los beneficios del desarrollo, a la democracia con equidad -para caminar hacia la igualdad-, a la protección y a la seguridad por parte del Estado, al trato respetuoso, a la justicia plena, a una vida sin miedo y sin violencia, a la paz social y a la paz en la vida cotidiana.

TODAS LAS INSTITUCIONES
TIENEN UN PAPEL

Marcela Lagarde ha hecho convincentes llamados para que los casos paradigmáticos de feminicidio sean interpretados como focos rojos sobresalientes de una situación crítica relativamente soterrada. Constata que el Estado falla no sólo donde se produce el feminicidio, sino de muchos otras maneras, y está convencida de que se debe impulsar una reforma profunda de las instituciones estatales, porque las actuales ya no son adecuadas para enfrentar los nuevos retos. En particular, señala el sistema de impartición de justicia y el de seguridad pública.

En su propuesta, se debe garantizar la intervención policial a tiempo, profesional, confiable, eficiente y respetuosa de los derechos humanos; la adecuada averiguación, el debido proceso, el conocimiento de la verdad, la sanción a los responsables directos e indirectos -funcionarios- y la reparación del daño con equidad.

La seguridad pública debe ser atendida por profesionales capaces de prevenir la violencia de género a través de reformas educativas y de participación ciudadana. Todas las instituciones del Estado tienen un papel que desempeñar en estos objetivos y deben actuar de manera coordinada e integral para poner en práctica políticas públicas eficaces. Un instrumento democrático indispensable para lograrlo es la consulta y participación de la sociedad civil y de los organismos internacionales en estos procesos.

CONVOCA A LAS MUJERES
Y A LOS HOMBRES

Marcela Lagarde no se cansa de repetir que la específica lucha por los derechos de las mujeres debe ser muy visible y permanecer inscrita en la agenda política, legislativa y gubernamental de las naciones, más intensamente incluso en la de los organismos internacionales. Para lograrlo hay que favorecer el empoderamiento de las mujeres. Sin él, las mujeres no podrán alcanzar el desarrollo y la democracia, indispensables para detener el feminicidio. Por eso, convoca a que las mujeres, como género, actúen pública y contundentemente, digan basta a la violencia, a los crímenes, a la impunidad, a la feminización de la pobreza y a la negación de la ciudadanía de las mujeres.

Para ella, la lucha por erradicar el feminicidio y todas las formas de opresión genérica coincide con la lucha por extender a todas las mujeres los derechos humanos y las oportunidades de desarrollo, desterrando el miedo de las mujeres en sus casas y en los sitios públicos y alcanzando la paz social, y específicamente, la paz para las mujeres. Marcela Lagarde está convencida de que si esto se logra la sociedad se transformará de manera radical.

Con su consigna “Por la vida y la libertad de las mujeres, fin al feminicidio" y con la claridad y fuerza de sus argumentos más la constancia y determinación de su actividad ha conseguido ampliar el contingente mexicano e internacional de mujeres y hombres que luchamos por acabar con la ignominia del feminicidio.

UNA MUJER EXITOSA
LINCHADA POR LOS MEDIOS

Y como una expresión más, y bien concreta, de la discriminación contra las mujeres en México, en los mismos días en que terminaba de ordenar las ideas que Marcela Lagarde me compartió por escrito para elaborar este texto, el país asistió a un hecho revelador y conmovedor.

Una mujer exitosa, que estuvo al frente de la CANACINTRA, una organización empresarial nacionalista, en donde con su liderazgo alcanzó mucho reconocimiento, aceptó ser postulada por el PRD como candidata al gobierno del Estado de México, entidad federativa colindante con el DF. El PRI conserva allí el poder y se sabe que, por el gran número de electores que se concentran en esa entidad, el resultado electoral que se obtiene allí se anuncia los resultados de las elecciones presidenciales de 2006.

En la guerra sucia que los medios, controlados por grupos que adversan al PRD, lanzaron contra ella salió a flote que tenía otro nombre. Hasta ese momento la conocíamos como Yeidckol Polevnsky Gurwitz. Los medios encontraron unas actas en donde aparecía con el nombre de Citlali Ibáñez. También se “reveló” que era nieta “ilegítima” del hermano de quien fuera Presidente de la República, Manuel Ávila Camacho. Se originó un gran revuelo y los medios la condenaron a un linchamiento implacable.

El 2 de marzo, Yeidckol se vio obligada a dar explicaciones y a revelar su historia familiar. Una historia en la que se condensan muchos hechos de ese dolor tan cotidiano que viven las mujeres y que tan bien ha sabido analizar Marcela Lagarde.

Yeidckol llegó a la conferencia de prensa con sus dos hijos, con su madre y el esposo de su madre y con sus hermanas. No con su padre, que contribuyó a las acusaciones contra ella.

“HAY MILES DE EXPEDIENTES
COMO EL MÍO”

Resumo el conmovedor relato de esta mujer: “Mis padres se divorciaron cuando mis tres hermanas y yo éramos unas niñas de entre uno y seis años. El divorcio fue traumático. Una de las muchas diferencias entre mis padres fue si mi madre pertenecía o no a la familia Ávila Camacho. (Su madre fue hija natural de Maximino, hermano del Presidente). Cuando era una niña de doce años quedé embarazada. Mi embarazo a esa edad fue un acontecimiento traumático que marcó mi vida y afectó a toda mi familia”.

“Por mi embarazo tuvimos que salir de la escuela a la que asistíamos. Y tuvimos que recorrer muchas escuelas hasta que nos aceptaran. Y aunque yo estudiaba y actuaba correctamente, era juzgada y condenada. Fue en esas circunstancias, y para protegernos, que mi madre tomó la decisión de cambiarme de nombre y me puso Yeidckol. También me cambió los apellidos. Fue la respuesta de una mujer que buscaba desesperadamente defender a sus hijas del estigma social que nos perseguía. Lo hizo después de haber intentado de todo para protegernos”.

“He luchado para salir adelante. No ha sido fácil. Pasé de escuelas religiosas a escuelas laicas, y tuve que trabajar mientras estudiaba desde los 14 años. Me he hecho en la lucha y no guardo rencores contra nadie. Mi caso no es único. En México perviven miles de expedientes de violencia intrafamiliar, de violación a los derechos humanos de las mujeres, de exclusión y estigmatización para ellas, sus familias y sus hijos. Se nos condena de manera sumaria. Se destruye a nuestras familias y llevamos esa carga toda la vida”.

“Mi verdadero nombre, mi nombre original, Citlali, significa “estrella”. Es hermoso y me hubiera gustado mantenerlo, pero no lo pude hacer. A los doce, catorce o dieciséis años una niña no puede, por sí sola, vencer tanta adversidad. Entonces, la sociedad no entendió el sufrimiento de una niña. Ahora, mi nombre es Yeidckol. Con este nombre quiero vivir. Es el símbolo de alguien que se sobrepuso a hechos difíciles. Sólo aquel que ha caído sabe lo que significa estar de pie. No me avergüenzo de haber sufrido y menos de buscar salir adelante”.

“SOY EL DISCURSO FEMINISTA
EN VIVO”

En respuesta a algunas preguntas de los periodistas, Citlali-Yeidckol afirmó: “No voy a hablar del discurso feminista. Yo soy ese discurso en carne viva. ¿Quién defiende a las miles de mujeres que viven la violencia intrafamiliar? La sociedad tiene que sensibilizarse para que quienes sufren tanto no sean además estigmatizadas. Sus historias se repiten día con día. Son muchísimas las mujeres que sufren una tragedia y después se quedan solas y se les cierran las puertas y son vejadas en lugar de ser apoyadas. En la mayoría de los casos no son culpables”.

“Hay que sensibilizar a la sociedad para que las madres solteras, las niñas que tienen que trabajar cuando no tienen edad ni preparación, las familias que se quedan sin nada y en la calle no se vuelvan nota de escarnio o de estigmatización, porque es muy doloroso. Yo lo viví”.

Y recordó que unos días antes, al llegar a ciudad Nezahualcoyotl -una de las más marginales y pobladas del DF-, una mujer se le acercó. No le pidió nada, sólo le dijo: “Soy de las mujeres de la calle y la admiro mucho”. Al recordar este encuentro Yeidckol comentó entre sollozos: “¿Qué oportunidades le dio la vida a esta mujer? Ninguna. Le quitó todo y la lanzó a la calles. Le arrebataron todas las posibilidades. ¿Dónde está quien la defienda? ¿Quién está pensando en las vejaciones que esa mujer vivió? Nadie, porque eso no es rentable ni mediática ni políticamente”.

La televisión, los medios, no le perdonan a una mujer, que ha sido exitosa pese a todo, el haber optado por un partido de izquierda y en el crucial Estado de México. A Yeidckol la han querido liquidar políticamente y humanamente por ser de izquierda siendo exitosa y... por ser mujer. Y ella se ha sabido defender. Es un ejemplo.

(1) INVESTIGADOR DE CIESAS OCCIDENTE. CORRESPONSAL DE ENVÍO EN MÉXICO

03/06/2007

Feminicidios, 1/2

Feminicidios, 1/2

Permalink 03.06.07 @ 11:00:00. Archivado en Sociogenética, Antropología conyugal, Ética, Pro justitia et libertate

Mantengo con Marcela Lagarde que «el feminicidio es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales conformadas por el ambiente ideológico y social de machismo y misoginia, de violencia normalizada contra las mujeres, que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres... todos coinciden en su infinita crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres».

Ana Belén Puñal tiene toda la razón del mundo al señalar la enorme mentira encubierta por el eufemismo "crimen pasional": «No hay crímenes pasionales. Nadie mata por amor. Lo que hay detrás es una situación de poder».

Feminicidio (neologismo formado con la palabra de origen latino fémina 'mujer: persona del sexo femenino' y el sufijo -cidio 'acción de matar') n.f. 'asesinato de una mujer'; alterna con la forma sincopada femicidio.

Ninguna de estas dos palabras ha sido incoporada todavía en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Espero que lo sean muy pronto, puesto que en el momento en que yo escribo este artículo, el buscador Google encuentra en décimas de segundo las siguientes referencias: feminicidio: 191 000; feminicidios: 153 000; femicidio: 76 400; femicidios: 22 400. El Banco de datos del Español Actual, Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), me responde en este mismo momento por Internet: "No existen casos para esta consulta". Espero que mis colegas lexicógrafos de la RAE corrijan sin tardar este retraso informativo.

El feminicidio o femicidio es el grado máximo en la escala del 'maltrato de mujeres', maltrato conocido también bajo la denominación hiperónima de 'violencia de género'.

Entre dos denominaciones para una misma realidad (o concepto), llamamos hiperónima 'denominación superior' a la más amplia y menos precisa de las dos, e hipónima 'denominación inferior' a la menos amplia y más precisa. La razón de llamarlas respectivamente 'denominación superior' y 'denominación inferior' proviene del hecho que los lógicos, siguiendo el modelo arborescente de Porfirio, se servían de una representación vertical de los términos. La misma costumbre, reinstaurada por numerosas disciplinas actuales, explica el que se llamen cohipónimos a dos términos que se encuentran situados bajo el mismo hiperónimo.

Semánticamente feminicidio es un hipónimo del término genericidio, introducido en 1985 por Mary Anne Warren, en su libro Gendercide: The Implications of Sex Selection (en castellano: Genericidio: las implicaciones de la selección por sexos). Al ser el término feminicidio cohipónimo del término masculinicidio, bajo el hiperónimo inmediatamente superior genericidio, es normal que se emplee cuando se pretende subrayar el hecho de que la víctima de un homicidio, causado por un varón, es una mujer.

La mujeres adolescentes y adultas, particularmente entre los 15 y los 44 años, corren un mayor riesgo de ser mutiladas o asesinadas por hombres que de morir de enfermedad, de guerra, de accidentes de tráfico e incluso de todas estas causas combinadas.

El Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF) indica que demográficamente "faltan" entre 113 y 200 millones de mujeres. Esta pérdida demográfica de mujeres es el resultado de diversos mecanismos feminicidas:

• Aborto provocado de los fetos femeninos, basado en una selección prenatal deliberada.

• Feminicidio infantil, (infanticidio femenino), tolerado o no penalizado, en los países en los que se prefieren los varones a las hembras.

• Privación de alimentación adecuada y de atención sanitaria, que se destinan prioritariamente a los miembros masculinos de la familia y de la sociedad.

• Los mal llamados "asesinatos de honor" y las muertes ocasionadas por la disconformidad de los maridos con el monto de las dotes matrimoniales aportadas por sus esposas.

• Trata de mujeres (compraventa, prostitución, pornografía, etc)

• Esclavización doméstica, uno de cuyos síntomas por antonomasia es la violencia marital, que muchas sociedades toleran, minusvaloran o intentan ocultar, camuflándola con la denominación de 'violencia doméstica'.

• La falta de una asistencia sanitaria adecuada antes, durante o después de un parto produce la muerte de 600.000 mujeres al año: Women in a dangerous world .

Entre un millón quinientas mil y tres millones de mujeres y niñas son víctimas cada año de la violencia masculina, ejercida contra ellas.

El término sincopado femicidio es usado intensivamente, a partir del año 2004, para referirse con una palabra abreviada e impactante a los excepcionalmente frecuentes asesinatos de mujeres, que tienen lugar en Ciudad Juárez (Chihuahua México) y Ciudad de Guatemala (Guatemala). El nuevo neologismo, calcado intencionalmente sobre homicidio, pretende crear la conciencia de que hay que considerar estas muertes como una forma de genocidio de mujeres. Tanto en un caso como en el otro, en el mexicano como en el guatemalteco, la justicia local no investiga los crímenes. La mayoría de las mujeres víctimas de este holocausto son violadas y algunas de ellas mutiladas, torturadas e incluso descuartizadas. Se sabe que en Ciudad de Guatemala un veinte por ciento de las más de quinientas mujeres asesinadas, entre 2004 y 2005, lo fueron de dos en dos, debido a que se quiso castigar con la muerte su "relación íntima" de parejas, según lo atestigua Claudia Acevedo de Lesbiradas. (Ver el testimonio en: Amnesty International).

El término sincopado femicidio ha sido traducido al francés por feministas canadienses, que se han asociado a los movimientos de protesta mejicanos y guatemaltecos. Estas feministas sospechan que hay femicide contra las mujeres indígenas canadienses, ya que desde 1980 quinientas mujeres aborígenes han sido declaradas como desaparecidas o han sido asesinadas. Este número es demográficamente alarmante por su desproporción, dado lo reducido de la población indígena canadiense. Algunos sociólogos explican que estas mujeres son consideradas como un blanco fácil para la violencia machista, porque su raza las sitúa en el nivel más bajo de la jerarquía socio-económica. Los casos de muchas de las mujeres desaparecidas han sido descartados de la investigación policial, por el simple hecho de haber sido consideradas como prostitutas. El escándalo causado por el asesinato de Helen Betty Osborne, en 1971, fue un factor determinante para llamar la atención internacional sobre la inseguridad de las mujeres en Canadá.

* Banco Datos Feminicidio. Monitoreo sobre femicidio/feminicidio en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.

* Cybersolidaires: Féminicide à Ciudad Juárez : veille informationnelle.

* Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Situación de los derechos de la mujer en Ciudad Juárez, México (2002)

* La Jornada, El feminicidio en la República Maquiladora, México (2005)

* Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Situación de la mujer en Guatemala (2003)

* Bibliografía internacional en Wikipedia