23/01/2018

Burla, burlado, burlador, burlar, burlas, burlería, burlón en el DE de El Quijote

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burl-: burla: 51: [burla dél: 2; hacer burla: 4]; burlaban: 1; burlada: 2; burladas: 1; burlado: 5; burlador: 2; burladora: 1; burladores: 4; burlados: 4; burláis: 1; burlando: 1; burlar: 3; burlaron: 1; burlarse: 2; burlas: 32; burle: 1; burlé: 2; burléis: 1; burlería: 1; burlesco: 2; burló: 2; burlo: 3; burlón: 2; burlonas: 1

burla (doc. 1330, ◊ del lat. vg. *burrula 'borra' µ 'chanza', del lat. burræ 'chanzas') f. 'acción de poner en ridículo a uno'. • Dichos proverbiales: ««A la burla, dexarla kuando más agrada.» Porke no se torne en veras.», Corr. 6.a.  ««La burla, dineros kuesta; o dineros kiere.» Porke muchas vezes sale a veras.», Corr. 191.a. «No ai peor burla ke la verdadera.», 242.b. Refrán: «Ia basta la fiesta un rrato. Ia basta la burla un rrato.», Corr. 159.a. • Covarrubias nos ha dejado un cuadro admirable de la burla ofensiva y humillante o escarnio: «si los señores tuvieran ojos en el cogote [como Jano], pudieran ver la burla y el escarnio que van haciendo dellos esos mismos que delante hincan la rodilla en el suelo, y no osan alzar los ojos a mirarlos. Esto advirtió Persio a aquellos grandes caballeros romanos de sangre patricia y noble, que yendo por la calle, hinchados y pomposos, les iban sus criados detrás haciendo la ciconia (que hoy día en Roma tiene este nombre la irrisión) y sacando un palmo de lengua, como la suele sacar el perro cansado y sediento, poniendo las manos en los oídos las meneaban imitando las orejas del asno», Cov. 711.b.38. || burla dél: La única burla que Sancho Panza hace de don Quijote tiene lugar en el epílogo de la aventura de los batanes: «Viendo, pues, Don Quijote que Sancho hacía burla dél, se corrió y enojó en tanta manera, que alzó el lanzón y le asestó dos palos tales, que si, como los recibió en la espaldas, los recibiera en la cabeza, quedara libre de pagarle el salario, si no fuera a sus herederos.», I.20.63. • El apaleamiento de Sancho por DQ con su lanza recuerda, incluso en su estructura sintáctica consecutiva, el apaleamiento del primer harriero por el mismo DQ en la venta, durante la vela de armas de Don Quijote: «alzó la lanza a dos manos y dio con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza, que le derribó en el suelo tan maltrecho, que si segundara con otro, no tuviera necesidad de maestro que le curara.», I.3.13. • Sancho confiesa que se burla (¿bromea?): «Viendo Sancho que sacaba tan malas veras de sus burlas, con temor de que su amo no pasase adelante en ellas, con mucha humildad le dijo: —Sosiéguese vuestra merced; que por Dios que me burlo.». DQ interpreta que SP se burla de él  como si hubiera sentido miedo, como él, por el ruido de los batanes: —Pues porque os burláis no me burlo yo», I.20 § 61-63. Ante este texto, cabe preguntarse: ¿se burla Sancho Panza del miedo de ambos, al constatar que ha sido producido por una causa desproporcionada, o bien del miedo de Don Quijote, cuyas palabras habituales sobre su destino ha repetido burlonamente en este mismo contexto? • «Dorotea, que era discreta y de gran donaire, como quien ya sabía el menguado humor de don Quijote y que todos hacían burla dél, sino Sancho Panza, no quiso ser para menos», I.30.5. ® burlarse || burla pensada: 'burla deliberada' y, por juego de palabras paronímico: 'burla pesada'  «—Si ya no es que esto sea burla pensada, no me puedo persuadir que hombres de tan buen entendimiento como son, o parecen, todos los que aquí están, se atrevan a decir y afirmar que ésta no es bacía, ni aquélla albarda», I.45.19. || hacelle alguna burla: la hija de la ventera y Maritornes su criada «determinaron las dos de hacelle alguna burla, o, a lo menos, de pasar un poco el tiempo oyéndole sus disparates.», I.43.26. • Es un tópico de los libros de caballerías: «En algunas ocasiones el caballero es engañado por otros personajes (encantadores y doncellas principalmente) con falsas aventuras, urdidas para conseguir su favor, tomarlo prisionero o simplemente burlarlo y pasar un rato de regocijo. Estas aventuras fingidas están diseñadas como pequeños montajes teatrales con una cuidada puesta en escena (vestuario, gestos, diálogos) lo suficientemente verosímil como para confundir al caballero. Confiado cae en la trampa de la aventura, la acomete ignorante del trasfondo que esconde y acaba burlado y casi siempre malparado. De carácter bélico o amoroso, muchos de los engaños y las burlas caballerescas tienen un valor distensivo, provocan la risa y algunas de ellas entroncan con los divertimientos cortesanos. Platir, por ejemplo, sufre las del sabio y risueño Caballero Encubierto, que con su magia burla a los caballeros andantes que transitan sus dominios sin dejarles quebrar la lanza en las justas y engaña a Platir con una fingida aventura de una doncella en apuros, menos compleja en cualquier caso que la ideada por el cura, el barbero y Dorotea (I, 26) para devolver a don Quijote a su casa o que las tramadas después por los Duques.», M.C. Marín Pina, en Rico 1998 b, p. 889. ||  no sabía de burlas, viendo con cuántas veras le maltrataban, I.52.7. El narrador traduce la experiencia del cabrero Eugenio, nada dispuesto a soportar los insultos de don Quijote, mediante la oposición burlas vs veras , que encontramos en el Quijote trece veces.

burlado (doc. s. XIII, de burlar) p.p. y adj. • El canónigo explica al cura sus razones para haber renunciado a continuar la escritura de su libro de caballerías: «puesto que es mejor ser loado de los pocos sabios que burlado de los muchos necios, no quiero sujetarme al confuso juicio del desvanecido vulgo, a quien por la mayor parte toca leer semejantes libros.», I.48.2. • El canónigo dice «burlado de los muchos necios», cuando se espera: «vitoreado de los muchos necios», como corrigen algunos editores, por contraste con «loado de los pocos sabios». No corrijo la ed. pr. porque el contexto inmediato hace comprender que el ser «vitoreado de los muchos necios» equivaldría a ser «burlado», porque sería sujetarse «al confuso juicio del desvanecido vulgo».

burlador (doc. s. XIV, de burlar) adj. y s. «Burlador, el engañador mentiroso, fementido, perjudicial.», Cov. 247.a.35. Refranes: «Kien burla al burlador, zien días gana de perdón.», Corr. 402.b. «Si el burlador fuere burlado, el rrostro ledo, no enoxado.», Corr. 277.a. |•| El burladoracadémico argamasillesco, ofrece un soneto a Sancho Panza, en cuyo primer cuarteto le acusa irónicamente de bobo, cobarde y bajo de estatura: «Sancho Panza es aquéste, en cuerpo chico, | pero grande en valor, ¡milagro estraño!», I.52.70. ® Argamasilla. • Doña Rodríguez se refiere a quien ha burlado a su hija, cuyo padre presta dineros al duque, que por ello no se decide a hacer justicia: «como el padre del burlador es tan rico y le presta dineros, y le sale por fiador de sus trampas por momentos, no le quiere descontentar», II.48.25. || burladores burlados: el Mayordomo del gobernador Sancho Panza confiesa que está admirado de ver que un hombre tan sin letras como él, diga tales y tantas cosas llenas de sentencias y de avisos; como burlador de SP que es, concluye así su discurso admirativo: «Cada día se ven cosas nuevas en el mundo: las burlas se vuelven veras y los burladores se hallan burlados.», II.49.7. • Dar solución inteligente a los casos que le someten en la Insula «supone en Sancho una sagacidad fuera de lo común o una cultura que excede sus posibilidades (¿será legítimo evocar en esta ocasión el cuerdo loco de la Moria erasmiana?). Se podrá admitir que llegaran a su noticia dichas sentencias a través de un sermón o por algún otro cauce oral. Sorprende, con todo, que no prefiriera C. prestarle a un campesino iletrado una de las sentencias chistosas propias de la tradición oral, sentencias extensamente difundidas en la España de 1600. • Dictaminaban los preceptistas que el escritor debía huir de lo posible inverosímil, y C. no ignoraría esta regla. Pero quiso, prescindiendo de la verosimilitud tal como la entendía el siglo, que su campesino iletrado participara hasta cierto punto de la cultura escrita. «Los burladores se hallan burlados», ha de confesar más adelante el mayordomo (II, 49): el lector se queda, si no burlado, por lo menos mixtificado.» Maxime Chevalier, en Rico 1998 b, p. 188. || como el padre del burlador es tan rico…: Doña Rodríguez denuncia, a través del caso concreto de su hija, la alianza entre los labradores ricos y la nobleza (tema del campesino rico): el duque hace oídos sordos a la demanda de doña Rodríguez, porque el riquísimo padre del burlador de su hija «le presta dineros y le sale por fiador de sus trampas...». La cruel crítica de la dueña contra la duquesa, que aparecerá más adelante, parece obedecer al deseo de venganza de la dueña por esta complicidad: «desta mi muchacha se enamoró un hijo de un labrador riquísimo que está en una aldea del duque mi señor, no muy lejos de aquí. En efecto, no sé cómo ni cómo no, ellos se juntaron, y debajo de la palabra de ser su esposo, burló a mi hija, y no se la quiere cumplir; y aunque el duque mi señor lo sabe, porque yo me he quejado a él, no una, sino muchas veces, y pedídole mande que el tal labrador se case con mi hija, hace orejas de mercader y apenas quiere oírme; y es la causa que como el padre del burlador es tan rico y le presta dineros, y le sale por fiador de sus trampas por momentos, no le quiere descontentar, ni dar pesadumbre en ningún modo.», II.48.26. || tan locos los burladores como los burlados: Esta reflexión de Cide Hamete tras la burla de la resurrección de Altisidora parece un eco de la frase del Mayordomo del gobernador SP: «Y dice más Cide Hamete: que tiene para sí ser tan locos los burladores como los burlados, y que no estaban los duques dos dedos de parecer tontos, pues tanto ahinco ponían en burlarse de dos tontos. Los cuales, el uno durmiendo a sueño suelto y el otro velando pensamientos desatados, les tomó el día y la gana de levantarse; que las ociosas plumas, ni vencido ni vencedor, jamás dieron gusto a Don Quijote.», II.70.12. • Nótese en este texto la analogía entre las dos figuras de derivación: burlador : burlado :: vencedor : vencido.

burlar (doc. s. XIII, de burla) v.tr. y prnl. 'bromear': «que me burlo»: 'que bromeo' :: 'que no es de veras'. • Refrán: ««Burlando se dizen las verdades.» Lo del otro rrefrán: «Alguno se burla, ke se konfiesa».», Corr. 366.a. |•| En el epílogo de la aventura de los batanes, Sancho, que al ser escudero sólo goza del poder corrosivo de la ironía, justifica su risa incontenible diciendo que bromea: «—Sosiéguese vuestra merced; que por Dios que me burlo.», I.20.62. Don Quijote, colérico, después de haberle asentado dos palos con el lanzón, replica: «Pues, porque os burláis, no me burlo yo», I.20.63, dejando de emplear el  y tratando de vos  a Sancho, (Rgz Marín). Aunque la intervención de Sancho no constituye una amenaza abierta a la autoridad de don Quijote, éste no puede admitir que su escudero ponga en tela de juicio la jerarquía social que regula sus relaciones. ® burla dél || burlarse con [una mujer]: en germanía: 'tener trato sexual ilícito' • Declaración del galeote que iba en hábito de estudiante: «tanto me burlé con todas, que resultó de la burla crecer la parentela tan intricadamente que no hay diablo que la declare.», I.22.42.

||…burlas…|| déjense burlas aparte: 'dejen de burlarse'. Se decía también fuera de burlas: «Hablar en seso, hablar con cordura y fuera de burlas», Cov. 935.b.48.  El tema de la muerte no admite burlas. Cervantes había escrito en el prólogo de las Novelas ejemplares : «Una cosa me atreveré a decirte: que si por algún modo alcanzara que la lección de estas novelas pudiera inducir a quien las leyera a algún mal deseo o pensamiento, antes me cortara la mano con que las escribí que sacarlas en público: mi edad no está ya para burlarse con la otra vida, que al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano.» • Muerte de don Quijote: «Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda priesa; déjense burlas aparte, y tráiganme un confesor que me confiese y un escribano que haga mi testamento; que en tales trances como éste no se ha de burlar el hombre con el alma», II.74.12. || en burlas: 'de broma': «le llamarán el de la Triste Figura ; y créame, que le digo verdad; porque le prometo a vuestra merced, señor, y esto sea dicho en burlas, que le hace tan mala cara la hambre y la falta de las muelas, que, como ya tengo dicho, se podrá muy bien escusar la triste pintura. », I.19.42. || ¡Esasburlas, a un cuñado…!: 'esas burlas, a mi suegra': ® cuñado || no saber de burlas :  «No saber de burlas ser hombre severo o poco de palacio, o arriscado», Cov. 247.a.25. |•| «Los mozos, que no sabían de burlas», I.8.36. • Shelton tradujo: «which understood not the jest». Puede suponerse que los mozos entendieron la malicia del engaño o chanza. ||no son burlas las que duelen: refrán: «No son buenas las burlas ke salen a veras.», Corr. 253.b. • Don Antonio Moreno «viendo en su casa a don Quijote, andaba buscando modos cómo, sin su perjuicio, sacase a plaza sus locuras; porque no son burlas las que duelen, ni hay pasatiempos que valgan si son con daño de tercero.», II.62.1. || [Pase] por burlas: «—[Pase] por burlas, pues la venganza no puede pasar en veras», I.21.28. La añadidura [Pase], seguida por la mayoría de los editores, aunque en rigor es superflua, como lo hizo notar Cejador y lo repite Gaos, sobre todo en boca de Sancho, es de la ed. de Bruselas 1. || segundar en sus burlas: 'continuar en sus burlas, en su farsa' • Satisfechos los duques de haber conseguido su intención, «se volvieron a su castillo, con prosupuesto de segundar en sus burlas; que para ellos no había veras que más gusto les diesen.», II.35.29. • Nótese el juego verbal del narrador con dos de los motivos fundamentales de la fábula: «las burlas» y las «veras», y el homenaje que hay en filigrana detrás de las burlas: «Un sector de la crítica ha subrayado con razón que a pesar de la burla, a veces cruel, de DQ y Sancho, los Duques y el resto de personajes están rindiendo un homenaje a los populares personajes, pues todos se confiesan lectores entusiastas de la Primera parte y partícipes vivos de la aún no escrita Segunda parte.», Rico, 929.

burlería (doc. 1439, dburlar) f. «Acción como continuada de burlar, u obrar, o hablar de burlas», Dicc.Aut. «Zahorí. El que dice ver lo que está debajo de la tierra o detrás de una pared o encerrado en un arca, o lo que otro trae en el pecho, como no tenga algún aforro de grana. Ésta es una muy gran burlería y manifiesto error; pues naturalmente no puede ser, bien que el que llamaron Linceo, fue uno de tan larga vista, que de mucha distancia veía las cosas.», Cov. 390.b.15. • Sancho proclama su verdad y la de su amo: «todo cualquier otro don Quijote y cualquier otro Sancho Panza es burlería y cosa de sueño.», II.72.20.

burlón (doc. s. XV, de burla) adj. «Burlón, el que es amigo de burlarse con otros, pero sin perjucio. Burlador, el engañador mentiroso, fementido, perjudicial.», Cov. 247.a.34. |•| Teresa Panza, que necesitaba ayuda para escribir sus cartas a la duquesa y a su marido, «no quiso que el Bachiller [Sansón Carrasco] se metiese en sus cosas, que le tenía por algo burlón», II.50.72.

 

20:08 Écrit par SaGa Bardon dans Cervantes, El Quijote, Novela | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

26/12/2017

La hermosa pastora Marcela en el Quijote

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Marcela: 28: [amantes de Marcela: 2; hermosa Marcela: 2; la pastora Marcela: 5]

Marcela (doc. 1511, de Marcelo < lat. marcellus 'martillito' < marcus 'martillo') f. la hermosa mujer, hija de Guillermo el rico, por quien ha muerto desesperado Grisóstomo (nótese que el eufemismo «desesperado» significa 'suicidado', palabra inexistente entonces), cuya proclamación de inocencia por esta muerte se confunde con un canto apasionado a la libertad personal de la mujer, en general, y a la suya propia de mujer hermosa, en particular, frente al capricho de los deseos masculinos: «Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos… no me llame cruel ni homicida aquél a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito», I.14.28.

• Llamándola seis veces «pastora Marcela» el narrador pone de relieve que está parodiando el género pastoril al igual que lo hace llamando a Grisósomo pastor estudiante: «—Pues sabed —prosiguió el mozo— que murió esta mañana aquel famoso pastor estudiante llamado Grisóstomo, y se murmura que ha muerto de amores de aquella endiablada moza de Marcela, la hija de Guillermo el rico, aquella que se anda en hábito de pastora por esos andurriales.», I.2.3. ® Grisóstomo

• El discurso autodefensivo de Marcela funciona como contestación inmediata a la «Canción de Grisóstomo» y como conclusión sumaria de una serie de hilos temáticos que se han ido dejando sueltos. Marcela denuncia las contradicciones de la literatura pastoril, por vincular el concepto de belleza a la filosofía amorosa que rige sus historias. Esta vinculación conduce al caos. Si en la «teoría» se defiende que «todo lo hermoso es amable»), la vida se encarga de probar que «algunas [hermosuras] alegran la vista y no rinden la voluntad». El discurso de Marcela destruye la ficción bucólica y exalta el nuevo mito de la libertad personal del auténtico amor, cuya garantía será la honestidad. Precisamente, apelando a la «honestidad», Marcela no elige ni el claustro ni el matrimonio, sino que prefiere «vivir en perpetua soledad», I.14.28. 

|| lo que habían oído de Marcela y de Grisóstomo: «Preguntóles don Quijote qué era lo que habían oído de Marcela y de Grisóstomo… Finalmente, él contó todo lo que Pedro a don Quijote había contado.», I.13.5. • El relato de Pedro (I.12.3-23) «gravita en torno a la descripción de las dramatis personae del episodio. Pedro confunde los vocablos, pero es absolutamente ortodoxo con las leyes de la retórica respecto a los argumenta a persona que pautan una descripción (genusnatiopatriaaetaseducatiohabitus corporisfortunaacta et dicta, etc.). De Grisóstomo subraya sus estudios en Salamanca, sus conocimientos de astrología, su habilidad con los villancicos y con los autos sacramentales, la importancia de su hacienda, su generosidad y liberalidad; de Marcela, su hermosura, su honestidad, su virtud y la alteración que su condición ha venido a ejercer sobre los «ricos mancebos, hidalgos y labradores» de su tierra, enamorándolos y, a la vez, desengañándolos y desesperándolos. Afirmando de Marcela que «hace más daño en esta tierra que si por ella entrara la pestilencia», Pedro la hace responsable de la mudanza de hábitos y de costumbres que conducirá a Grisóstomo a la muerte.», Javier Blasco, en Rico 1998 b, p. 44.

◊ El entierro del pastor estudiante Grisóstomo ◊

Articulación diegética del texto ilustrado: El cuento del pastor estudiante Grisóstomo, muerto de amores por la pastora Marcela.

Texto ilustrado por Gustave Doré (dibujo) y por Salvador Tusell (pintura):

" murió esta mañana aquel famoso pastor estudiante llamado Grisóstomo, y se murmura que ha muerto de amores de aquella endiablada moza de Marcela, la hija de Guillermo el rico, aquella que se anda en hábito de pastora por esos andurriales."

El Q.I.12.3.

Légende de l'édition française :

[Tome I. Première partie. Fig. en bandeau du chap. XII : Le récit de l'amour de l'étudiant Chrysostome pour la bergère Marcelle.]

Contexto del texto ilustrado:

Capítulo duodécimo.—De lo que contó un cabrero a los que estaban con don Quijote.

1. Estando en esto, llegó otro mozo de los que les traían del aldea el bastimento, y dijo:

2. —¿Sabéis lo que pasa en el lugar, compañeros? —¿Cómo lo podemos saber? —respondió uno dellos.

3. —Pues sabed —prosiguió el mozo— que murió esta mañana aquel famoso pastor estudiante llamado Grisóstomo, y se murmura que ha muerto de amores de aquella endiablada moza de Marcela, la hija de Guillermo el rico, aquella que se anda en hábito de pastora por esos andurriales.

4. —¿Por Marcela dirás?—dijo uno.

5. —Por ésa digo—respondió el cabrero—. Y es lo bueno que mandó en su testamento que le enterrasen en el campo, como si fuera moro, y que sea al pie de la peña donde está la fuente del alcornoque, porque, según es fama, y él dicen que lo dijo, aquel lugar es adonde él la vio la vez primera. Y también mandó otras cosas, tales, que los abades del pueblo dicen que no se han de cumplir ni es bien que se cumplan, porque parecen de gentiles. A todo lo cual responde aquel gran su amigo Ambrosio, el estudiante, que también se vistió de pastor con él, que se ha de cumplir todo, sin faltar nada, como lo dejó mandado Grisóstomo, y sobre esto anda el pueblo alborotado; mas, a lo que se dice, en fin se hará lo que Ambrosio y todos los pastores sus amigos quieren; y mañana le vienen a enterrar con gran pompa adonde tengo dicho. Y tengo para mí que ha de ser cosa muy de ver; a lo menos, yo no dejaré de ir a verla, si supiese no volver mañana al lugar.

6. —Todos haremos lo mesmo —respondieron los cabreros—; y echaremos suertes a quién ha de quedar a guardar las cabras de todos.

El Q.I.12.1 -6.

Fuente: Salvador García Bardón: "El Quijote ilustrado por G. Doré (dibujo) y por S. Tusell (pintura): Los textos ilustrados y su contexto textual":

G. Doré (dibujo): <a href="https://www.flickr.com/photos/sagabardon/2434358238/in/album-72157604812708319/">www.flickr.com/photos/sagabardon/2434358238/in/album-7215...</a>

S. Tusell (pintura): <a href="https://www.flickr.com/photos/sagabardon/32321695523/in/album-72157604812708319/">www.flickr.com/photos/sagabardon/32321695523/in/album-721...</a>

Album:
<a href="https://www.flickr.com/photos/sagabardon/albums/72157604812708319">www.flickr.com/photos/sagabardon/albums/72157604812708319</a>

 

23:54 Écrit par SaGa Bardon dans Cervantes, El Quijote | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

02/02/2017

Amigo, Amistad, Amor, besar y besos en el DE de El Quijote

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 El prólogo al Persiles, escrito cuando estaba en su lecho de muerte y que Sánchez Ferlosio, según confesión propia, no podía leer sin lágrimas, deja constancia de la importancia capital que para Cervantes tenían la risa y la amistad. La primacía que les otorgaba se infiere del hecho de que les rinda tributo al final del texto, que es, efectivamente, su epitafio literario: «Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos, que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!» (Persiles y Sigismunda, I, f. 4v).

-oOo-

amica, lat.: 1: [amicus Plato, sed magis amica veritas: 1: ® amicus ® veritas]; amicos, lat.: 1; amicus, lat.: 1

amicus (lat. amicus, -ci) m. 'amigo' || amicus Plato…: En su carta a Sancho Panza, gobernador, don Quijote cita el adagio latino: «amicus Plato, sed magis amica veritas», (Schevill-Bonilla). «Amigo Pedro, amigo Juan, pero más amiga la verdad. Imita al griego: «Amigo Sócrates, amigo Platón, pero más amiga la razón»», Corr., 75.b. ® veritas || multos numerabis amicos«Donec eris felix, multos numerabis amicos, | Tempora si fuerint nubila, solus eris.», I.Pr.13. «Mientras seas feliz, contarás con muchos amigos, pero si el tiempo se nubla, te quedarás solo» es dístico de Ovidio, Tristia, 1, elegía 9, vss. 5-6ª. • La burla cervantina de la erudición pedante, que se practica citando de memoria algunos latines, consiste en atribuir a Catón estos versos que son de Ovidio.

amig-: amiga: 25; amigablemente: 1; amigas: 9; amigo: 250 [amigo Sancho: 17 [amigo Sancho Panza: 4]; Sancho amigo: 42]; amigos: 67; amiguita: 1; √ am-: amar

amigo (doc. ±1140, lat. amicus, íd., der. de amare 'amar') m. y f. 'que tiene afecto personal desinteresado' ^ 'con afinidad' :: 'inclinado a algo'; peyorativo: 'amancebado' || amigo fresco: ® fresco || de amigo a amigo, la chinche: «Proverbio: «De amigo a amigo, chinche en el ojo»: quando uno que professa ser amigo de otro, no le haze obras de tal», Cov. 436.a.34. ««De amigo a amigo, la chincha en el oxo, el kulo te rremoxo.»  Éste es el más usado en Kastilla», Corr. 310.b. • Tras filosofar sobre la amistad entre Rocinante y el asno, el narrador evoca una canción en que figuraba este refrán: «De amigo a amigo la chinche, etc.», II.12.16. || amigo… le tengo en lugar de mi misma persona: ® persona || fuese su amigo o no [el abad de la reina Madásima]: 'fuese su amancebado o no' • Sancho se refiere al motivo del altercado de don Quijote con el loco de sierra Morena: «digo que ¿qué le iba a vuestra merced en volver tanto por aquella reina Magimasa, o como se llama? O ¿qué hacía al caso que aquel abad fuese su amigo o no? || no hay amigo para amigo: Refranes: «No ai amigo para amigo: las kañas se buelven lanzas.», «No ai amigo para amigo, ni hixo para padre, ni padre para hixo.», Corr. 240.a. • Bowle señaló que los versos «no hay amigo para amigo: | las cañas se vuelven lanzas» proceden del romance «A fuera, a fuera, a fuera...» (recogido en un pliego suelto e) inserto en Guerras civiles de Granada, (Clemencín, Schevill-Bonilla, Rgz Marín). El narrador los cita en II.12.14, tras filosofar sobre la amistad entre Rocinante y el asno. || «un amigo míogracioso y bien entendido: … ¿cómo queréis vos [amigo mío]...?», I.Pról.2: paso del estilo indirecto al directo. • «La introducción del amigo va a permitir a C. exponer sus ideas con técnica dramática: el amigo se convierte en narrador secundario y portavoz de la ruptura con respecto a lo establecido.», Rico, 10. || amigos [de don Quijote]: don Quijote pide a su sobrina que haga venir a sus mejores amigos para declararles su arrepentimiento y prepararse para morir: «Llámame, amiga, a mis buenos amigos: el cura, al bachiller Sansón Carrasco y a  maese Nicolás el barbero, que quiero confesarme y hacer mi testamento. § Pero de este trabajo se escusó la sobrina con la entrada de los tres. Apenas los vio don Quijote, cuando dijo: —Dadme albricias, buenos señores, de que ya yo no soy don Quijote de la  Mancha, sino Alonso Quijano a quien mis costumbres me dieron renombre de  Bueno.», II.73 § 7-9. • No hay que pensar que de este círculo quede excluido Sancho, a quien don Quijote ha llamado continuamente: amigo Sancho Panza, amigo Sancho, Sancho amigo, etc. La carta que le escribió a la Ínsula Barataria iba firmada: «Tu amigo DON QUIJOTE DE LA MANCHA», II.51.28. Si es verdad que la sobrina y el ama tienden a desconfiar de él y a echarlo del círculo de amigos de don Quijote, porque piensan que es la causa del desvarío de su tío y señor, Teresa Panza reintroduce con orgullo en este círculo a su propio marido, Sancho, confesando que son sus mejores amigos : «saldré yo a dar a mis vecinas las nuevas de nuestro contento, y al padre cura y a maese Nicolás el barbero, que tan amigos son y han sido de tu padre.», II.50.31.

amist-: amistad: 41; amistades: 2; √ amig-: amigo

amistad (doc. ±1140, del lat.vulg *amicitas,-atis, -atem ) f. 'confianza y afecto desinteresado entre personas' || amistad [de Rocinante y el rucio]:  se prepara la escena en que van a encontrarse dos caballeros, con una especie de disertación sobre la amistad entre los animales, II.12.13. • Los animales sirven de ejemplo a los hombres, y su amistad de término de comparación para ilustrar la amistad entre los vecinos de la aldea de don Quijote. • La amistad de Niso y Euríalo es tema de Virgilio, Eneida, IX; la de Pílades y Orestes aparece en varias obras clásicas (Clemencín)|| amistades'actos de amistad': 'favores, mercedes, obsequios' • Entrada de un personaje del apócrifo en el Quijote  verdadero. Habla don Alvaro Tarfe: « —El mismo soy—respondió el caballero—, y el tal don Quijote, sujeto principal de la tal historia, fue grandísimo amigo mío, … y en verdad en verdad que le hice muchas amistades, y que le quité de que no le palmease las espaldas el verdugo, por ser demasiadamente atrevido», II.72.15. || hacer amistades: 'hacer favores, regalos' ^ 'dar muestras de amistad': «Frase en la cual hallaría alguno que se comete un galicismo, pero no es así. Amistades son en este lugar lo mismo que obsequios o favores; y en esta acepción usó también Quevedo la palabra amistad en el Gran Tacaño (cap. XXII). Al fin me hizo amistad (por mi dinero) de alcanzar de los demás lugar para que yo fuese con ellos.», Clem. 1914.a. • Don Álvaro Tarfe, hablando con el don Quijote verdadero, se refiere al falso don Quijote de Avellaneda: «le hice muchas amistades», II.72.15. || santa amistad® santa

amor: 125: [por amor de Dios: 8]; √ am-: amar

amor (doc. ±1140, del lat. amor, -oris, -orem ) m. 'sentimiento afectivo que busca el bien y desea poseerlo' µn 'objeto del cariño de alguien' • Comparando el amor con la amistad y con la buena voluntad, Guzmán de Alfarache explicita una escala léxica cuya validez valorativa y programática queda manifiesta en el Quijote: buena voluntad < amistad < amor: «Hay diferencia entre buena voluntad, amistad y amor. Buena voluntad es la que puedo tener al que nunca vi ni tuve dél otro conocimiento que oír sus virtudes o nobleza o lo que pudo y bastó moverme a ella. Amistad llamamos a la que comúnmente nos hacemos tratando y comunicando o por prendas que corren de por medio. De manera, que la buena voluntad se dice entre ausentes y amistad entre presentes. Pero amor corre por otro camino. Ha de ser forzosamente recíproco, traslación de dos almas, que cada una dellas asista más donde ama que donde anima. Este es más perfecto, cuanto lo es el objeto; y el verdadero, el divino. Así debemos amar a Dios sobre todas las cosas, con todo nuestro corazón y de todas nuestras fuerzas, pues él nos ama tanto. Después deste, el conyugal y del prójimo. Porque el torpe y deshonesto no merece ni es digno deste nombre, como bastardo. Y de cualquier manera, donde hubiere amor, ahí estarán los hechizos; no hay otros en el mundo. § Por él se truecan condiciones, allanan dificultades y doman leones. Porque decir que hay bebedizos o bocados para amar, es falso. Y lo tal sólo sirve de trocar el juicio, quitar la vida, solicitar la memoria, causar enfermedades y graves acidentes. El amor ha de ser libre. Con libertad ha de entregar las potencias a lo amado; que el alcaide no da el castillo cuando por fuerza se lo quitan, y el que amase por malos medios no se le puede decir que ama, pues va forzado adonde no le lleva su libre voluntad.», MA, GdeA, vol. I, 37-38. || «Amor, cuando yo pienso»: El madrigalete que comienza así en II.68.16 es trad. de uno incluido en Gli Asolani de Pietro Bembo (1470-1547), «Quando io penso al martire...», Rgz Marín, Apéndice 38. 

|| amor platónico: ® platónico || «Del Amor de Dios»:  El amigo del autor se refiere irónicamente en I.Pról.14 a la obra de fray Cristóbal de Fonseca, agustino, Tratado del amor de Dios (1592). Menéndez Pelayo lo considera «farragoso». || del amor se dice que todas las cosas iguala, I.11.2. • Al invitar a Sancho a sentarse a su lado, Don Quijote alude tanto a la noción refranesca de que el amor iguala al vasallo con el señor como a San Pablo (Cor. I.13), donde 'amor' aparece por 'caridad' en algunas versiones, (Schevill-Bonilla). || el amor tiene la misma condición que la muerte: ® muerte || en buen amor y compaña: 'en buen amor y compañía de amistad': ® comer || suelen hacer el amor: 'suelen producir el amor'. • A Sancho, que no comprende cómo don Quijote ha podido enamorar a Altisidora,  puesto que no tiene hermosura ninguna, don Quijote le replica: «cuando se pone la mira en esta hermosura [del alma], y no en la del cuerpo, [todas estas partes, que caben y pueden estar en un hombre feo] suelen hacer ['producir'] el amor con ímpetu y con ventajas.», II.58.16. • Puede entenderse, como lo sugiere Murillo, que el pl. suelen  se refiere a «todas estas partes». Los eds. corrigen «suele nacer», (Schevill-Bonilla), (MdRiquer 62); «suele hacer»  con sentido de 'actuar', (Cortazar-Lerner). Nostros diríamos que el sentido es ‘producir’.

amores: 46; amoríos: 1; amorosa: 12; amorosamente: 3; amorosas: 10; amorosísimos: 1; amoroso: 7; amorosos: 10 [amorosos pensamientos: 4]; √ amor

amores: [amores de] Ginebra y Lanzarote:  Don Quijote replica al canónigo, a quien trata de hidalgo, sobre la verdad de las historias de caballerías: «Y también se atreverán a decir …  que son apócrifos los amores de don Tristán y la reina Iseo, como los de Ginebra y Lanzarote, habiendo personas que casi se acuerdan de haber visto a la dueña Quintañona», I.49.20. • Sobre la versión castellana de la leyenda de Lanzarote y Ginebra y la dueña Quintañona, ® Ginebra y ® romance [de Lanzarote]. || amores de levante: ® levante || amores platónicos: 'amores desinteresados, honestos, meramente ideales' :: 'continentes': ® platónico || ha muerto de amores: ® muerto || caballero andante sin amoresEn algunos ejemplares de los estatutos de la Orden de la Banda, se lee al artículo 31: Que ningún caballero de la banda estuviese en la corte sin servir a alguna dama, no para deshonrarla, sino para la festejar o casarse con ella, y cuando ella saliese fuera, la acompañase a pie o a caballo, llevando quitada la gorra y haciendo su mesura con la rodilla. • Don Quijote, desde el comienzo de sus aventuras, desea ajustarse a este precepto caballeresco, razón por la cual busca una dama: «no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse; porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma.», I.1.8.

amorosos pensamientos: «La posibilidad de incluir episodios e, incluso, la de centrar la fábula en asuntos amorosos fue uno de los aspectos más destacados del influjo de Heliodoro sobre la teoría literaria de la época. Aunque en la épica heroica representada por Homero y Virgilio se encuentran episodios amorosos, se trata de elementos secundarios respecto a lo que constituye el núcleo de la epopeya, mientras que en la novela helenística es ese sentimiento el que inspira toda la obra.», GlezRovira, 1996, p. 63.

|•| ELOGIO DE BARCELONA: He aquí lo que don Quijote dice en honor de Barcelona a don Álvaro Tarfe, personaje del apócrifo, a pesar de que ya ha sido vencido en la playa de esta ciudad: «me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los estranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única. Y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto.», II.72.22. • En términos parecidos a los empleados por don Quijote con don Álvaro Tarfe, había elogiado a Barcelona el narrador de Las dos doncellas: «Admiróles el hermoso sitio de la Ciudad y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo.», NovelEjemp., p. 203.a. • El mismo tipo de elogio, extendido a los catalanes en general, se encuentra en la obra póstuma de Cervantes: «Los corteses catalanes, gente enojada, terrible, y pacífica, suave; gente que con facilidad da la vida por la honra, y por defenderlas entrambas se adelantan a sí mismos, que es como adelantarse a todas las naciones del mundo, visitaron y regalaron todo lo posible a la señora Ambrosia Agustina, a quien dieron las gracias, después que volvieron, su hermano y su esposo. », Persiles, L.III, c.12, p.1024. || Barcelona,… venganza de los ofendidos: Don Quijote, hablando con don Alvaro Tarfe, califica a su manera la leyenda del carácter vengativo de los catalanes; de este carácter se han dado dos ejemplos en los relatos de Roque Guinart y Claudia Jerónima. Cf. PyS, libro 3, c. 12, ed. Castalia, p. 366.  ® Playa de Barcelona: ® playa || el visorrey de Barcelona: ® visorrey

bes-: besa: 5; besaba: 4; besaban: 2; besad: 1; besado: 1; besamanos: 2; besamos: 1; besan: 2; besando: 2; besándola: 1; besándole: 2; besándoselas: 1; besar: 11; besará: 2; besarlas: 1; besarle: 3; besarse: 1; besársela: 1; besárselas: 2; besárselos: 1; besé: 1; beséis: 1; bésele: 1; beso: 4; besó: 7; besóla: 1; besóle: 3; besos: 3

besar (doc. ±1140, del lat. basiare 'besar' [A’I > E; la inicial seguida de yod se convierte en ]) v.tr. 'dar besos' || besar las manos: «Por kortesía. «Beso las manos de Vm.» «Beso las de Vm.» A varón i a muxer: «Vuestra merzed es mi señor», «Vm. es mi señora».», Corr. 696.b. • «—Corre, hijo Sancho, y di a aquella señora del palafrén y del azor que yo el Caballero de los Leones besa las manos a su gran fermosura», II.30.3. Tal cual está el texto de la ed. pr. cabe concordar el verbo besa  con la tercera persona «el Caballero de los Leones», sin que haya que pensar que el sujeto sea yo, ya que es corriente en el Quijote cambiar de régimen  cuando interviene una palabra o una frase explicativa, cual es el caso aquí, y/o cuando se explica a un mensajero en estilo indirecto lo que ha de repetir luego en estilo directo, como también es el caso aquí. || besar su [propia] mano:  Cada uno besa su propia mano antes de dársela al otro, (Clemencín). • En la visita nocturna de doña Rodríguez leemos: «Y diciendo esto, [don Quijote] besó su mano derecha, y le asió de la suya [la de doña Rodríguez], que ella le dio con las mesmas ceremonias.», II.42.20. || besarle las manos: • Es un gesto frecuente en los LC: «Madasima aviendo ya noticia de la bondad deste cavallero [don Galvanes sin Tierra] y de su grande y alto linaje, otorgándole lo que pidía, fincados los inojos le quiso por ello besar las manos. », Amadís de Gaula, p. 891. • La princesa Micomicona intenta besar las manos de don Quijote: «La menesterosa doncella pugnó con mucha porfía por besarle las manos, mas don Quijote, que en todo era comedido y cortés caballero, jamás lo consintió; antes la hizo levantar y la abrazó con mucha cortesía y comedimiento», I.29.34. • «No siempre consiguió la cortesía de los caballeros andantes que las damas dejasen de besarles las manos. Una dueña desconocida, … en la puerta de un monasterio, hincados los hinojos en tierra, pidió un don a Amadís de Gaula, luego que éste lo hubo otorgado, le trabó de las manos, e a fuerza se las besó. La dueña era la mujer de Arcalaus, y el don prometido la libertad de su marido, enemigo mortal de Amadís, que le tenía preso en una jaula de hierro. Amadís, aunque engañado, no dejó por eso de cumplir su palabra, dió libertad a Arcalaus (Amadís de Gaula, cap. CXXX). Tal era la religiosidad con que guardaban su palabra los caballeros.», Clem., 1296.a. || besárselas, en señal que la recibía por su reina: «Vasallo se puede hacer un hombre de otro segund la antigua costumbre de España, otorgándose por vasallo, e besandole la mano por reconocimiento de señorío», Partida IV, tít. XXV, ley IV. • Sancho ante Dorotea: «se hincó de rodillas ante ella, suplicándole le diese las manos para besárselas, en señal que la recibía por su reina y señora.», I.30.34. || besé la cruz: El asíndeton del período que comienza así, expresa muy bien la rapidez con que el Cautivo tuvo que realizar los actos que relata: «Besé la cruz, tomé los escudos, volvíme al terrado, hecimos todos nuestras zalemas, tornó a parecer la mano, hice señas que leería el papel, cerraron la ventana.», I.40.15. || beso a vuestra merced las manos: «Los romanos, como las demás naciones, tuvieron por cortesía y por favor el besarse, como agora de palabra se hace en España con el "beso las manos de vuesa merced"», Cov. 210.b.10. • Una de las dos compañeras de Dulcinea en la cueva de Montesinos saluda de su parte a don Quijote: «—«Mi señora Dulcinea del Toboso besa a vuestra merced las manos, y suplica a vuestra merced se la haga de hacerla saber cómo está», II.23.36. || besó su derecha mano: «Y diciendo esto, besó su derecha mano, y le asió de la suya, que ella le dio con las mesmas ceremonias.», II.48. 20. • «Si no hay aquí errata, habrá que entender que cada uno besa su mano antes de dársela al otro.», Rico, 1018. ® besar su [propia] mano

beso (doc. ±1230, del lat. basium  [A’I > E; la inicial seguida de yod se convierte en ]) m. 'el tocar o mostrar que se desea tocar con los labios en señal de afecto, haciendo al propio tiempo una pequeña aspiración': «el beso se da con la boca, y para ello la fruncimos y achicamos, lo qual se haze pronunciando la letra V o la B, y assí llamamos hazer el buz llegar a besar con grande reverencia», Cov. 209.b.26. |•| Melisendra en el Retablo de Maese Pedro: «miren cómo la da un beso en mitad de los labios, y la priesa que ella se da a escupir, y a limpiárselos con la blanca manga de su camisa», II.26.6. || beso de paz: 'el beso que se dan los fieles en la misa para mostrar la amistad, como hijos del mismo Dios' • Fin del gobierno de Sancho Panza: «llegándose al rucio, le abrazó y le dio un beso de paz en la frente, y no sin lágrimas en los ojos, le dijo:…», II.53.22.

|| por Miguel de Cervantes Saavedra: durante el gran escrutinio de la librería de don Quijote, el cura resume así la vida de Cervantes: «—Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos.», I.6.60. • El Cautivo evoca en su historia la personalidad de un compañero de cautiverio: «Sólo libró bien con él un soldado español llamado tal de Saavedra, el cual, con haber hecho cosas que quedarán en la memoria de aquellas gentes por muchos años, y todas por alcanzar libertad, jamás le dio palo, ni se lo mandó dar, ni le dijo mala palabra; y por la menor cosa de muchas que hizo temíamos todos que había de ser empalado, y así lo temió él más de una vez; y si no fuera porque el tiempo no da lugar, yo dijera ahora algo de lo que este soldado hizo, que fuera parte para entreteneros y admiraros harto mejor que con el cuento de mi historia.», I.40.14. • «Para conocer la personalidad de Cervantes disponemos de una serie de preciosos autorretratos: los prólogos y un dilatado poema en tercetos, el Viaje del Parnaso, mezcla de fantasía mitológica, de alegoría y de sátira. Los prólogos contienen importantes declaraciones sobre sus principios y motivaciones artísticas; el Viaje del Parnaso, entre otras cosas, recapacita sobre una de esas motivaciones, la pesadumbre producida por su falta de éxito como poeta dramático y por no haber obtenido los premios y el prestigio correspondientes a su valía. § El prólogo al Persiles, escrito cuando estaba en su lecho de muerte y que Sánchez Ferlosio, según confesión propia, no podía leer sin lágrimas, deja constancia de la importancia capital que para Cervantes tenían la risa y la amistad. La primacía que les otorgaba se infiere del hecho de que les rinda tributo al final del texto, que es, efectivamente, su epitafio literario: «Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos, que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!» (Persiles y Sigismunda, I, f. 4v). La imagen que de sí mismo proyecta en este y otros prólogos -alegre, chistoso, de condición apacible, aficionado a charlar con sus amigos- es en parte una estrategia retórica para ganarse la simpatía del lector, y, en el Quijote, atenuar el impacto de la sátira. No obstante, creo que el recurso retórico y la personalidad subyacente son una y la misma cosa, puesto que los pasajes de los prólogos en que Cervantes se retrata de tal manera corresponden a un tipo de escena reiterado en sus obras de ficción. La misma insistencia en el tema me hace sospechar otra vez que la literatura es prolongación de la vida… Cervantes apreciaba y necesitaba la amistad; dentro del Quijote, ella y la risa están íntimamente vinculadas; gracias a esa obra, se había ganado la amistad de toda España.», Anthony Close, en Rico 1998 b, p. LXXXI- LXXXII. ® Saavedra ® viejo, soldado, hidalgo y pobre

com-: comer: 99: [sin comer: 4]; comerá: 1; comerás: 1; comeré: 3; comería: 2; comeros: 2; comerse: 1; √ comilón

comer (doc. ±1140, del lat. comedere < edere  'comer') v.intr. y tr. 'masticar y tragar el alimento' :: 'alimentarse' || comer buenas migas juntos: loc.verb. 'ser buenos amigos'. Por generalización se decía también hacer en lugar de comer: «hacer buenas, o malas, migas dos o más personas fr. fig. y fam. Avenirse bien en su trato y amistad, o al contrario.», DRAE. • En boca de Sancho dirigiéndose a don Jerónimo, II.59.50. El vulgo entendía por migas «cierto guisado rústico de migas o pedazos de pan desmigajados», Cov. 804.b.60. || comer en buena paz compaña: 'en paz y compañía'; alterna con ««En amor konpaña». Estar i bivir, o tratar en buena amistad i konpañía.», Corr. 618.a. ««De amor konpaña». Para dezir ke todos estavan o ivan en buen amor i konpañía de amistad», Corr. 682.a. Esta loc.verb. aparece cuatro veces en el Quijote: dos veces con la primera forma; dos veces con la forma «en paz y compañía» y una vez con la forma «en buen amor y compaña», tras la aventura de la cueva de Montesinos: « sentados todos tres en buen amor y compaña, merendaron y cenaron, todo junto.», II.22.49 • En labios del gobernador Sancho durante la ronda de su ínsula: «no se burle nadie conmigo, porque o somos, o no somos: vivamos todos, y comamos en buena paz compaña, pues cuando Dios amanece, para todos amanece.», II.49.4; donde o somos, o no somos: fr. hecha, Acd. || comerse las manos tras  [algo]: ® manos || no comer pan a manteles: ® pan || sin comer ni beber ni dormir: «Kavallito de Banba, ke ni kome, ni beve, ni anda.», Corr. 380.a. «Bamba también quiere decir el que es necio, torpe, que sabe poco, palabra de que se usa en Andalucia », Cov. 189.b.24. • Burla de la mano atada: «creía que de aquella suerte, sin comer ni beber ni dormir, habían de estar él y su caballo, hasta que aquel mal influjo de las estrellas se pasase, o hasta que otro más sabio encantador le desencantase. », I.43.45.

enamor-: enamora: 2; enamorada: 17; enamoradas: 3; enamorado: 63; enamorados: 20; enamoran: 1; enamorar: 4; enamoraron: 1; enamorarse: 1; enamorasen: 1; enamore: 1; enamoré: 1; enamoréme: 1; enamoró: 9; enamoróla: 1; √ amor

enamorar (doc. s. XV, de en- + amor) v.try prnl. «ENAMORAR. Poner codicia a otro alguna mujer para que la quiera, con sus atavíos y halagos. ENAMORARSE. Prenderse del amor o aficionarse en buena y en mala parte.», Cov. 510.b.48. || enamorada: Hay que tener en cuenta la observación de Covarrubias, muy acorde con el antifeminismo de la época: «siempre se toma en mala parte, como mujer enamorada o amiga.», Cov. 510.b.54. Así se entienden las referencias despectivas de don Quijote a la «caterva enamorada», II.44.50, y a la «doncella enamorada (Altisidora)» (cuatro veces). || enamorado'amoroso' «enamorado de [Aldonza Lorenzo], un tiempo anduvo», I.1.10. • El narrador nos explica cómo se holgó nuestro buen caballero, recién confirmado por sí mismo don Quijote de la Mancha, cuando halló a quien dar nombre de su dama. Fue a «una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque,… ella jamás lo supo,  ni le dio cata dello ('ni él le dio a ella cuenta de ello'. Algunos editores enmiendan 'ni se dio cata dello'). Llamábase Aldonza Lorenzo», I.1.10. • Cardenio cuenta su historia personal: «la privanza que yo tenía con don Fernando dejaba de serlo, por ser amistad, todos sus pensamientos me declaraba, especialmente uno enamorado, que le traía con un poco de desasosiego.», I.24.11. • Para el don Quijote cervantino es imposible que un caballero andante no esté enamorado. Así que él se proclama repetidamente enamorado de Dulcinea, aunque confiese que este amor sólo le sirve para ser caballero andante. • Probablemente por esta razón Avellaneda, que no quiere admitir la ambigüedad (la actitud del moralista choca contra la del poeta), quiere que su don Quijote se convierta rápidamente en el Caballero Desamorado, con lo cual hace de él voluntaria y lúcidamente una paradoja ambulante, cuyo lugar natural sólo será el manicomio. Este Martín Quijada, presentado tan palmariamente como tontiloco desde un principio, continuará sin variaciones, en genio y figura, hasta la casa del Nuncio (Gª Salinero); mientras que el don Quijote verdadero, aunque corre a campo traviesa como caballero andante, está claro que reflexiona y duda, y que un día, tras descubrir su error, se convertirá y aceptará dignamente su propia muerte como hombre bueno. || enamorado de oídas: II.9.15. «Cervantes se burló en este pasaje de todos los libros de Caballería donde se habla de enamoramientos por oídas, que son muchos. Alpartacio, hijo del Rey de Sicilia, se enamoró sólo de oídas de la Infanta Miraminia, hija del Rey de Francia, como se refiere en la historia de Lisuarte de Grecia (cap. LXXIX). Lo mismo le sucedió a Brimates, hijo de don Brián de Monjaste, Rey de España, con la Infanta Lucela, hija del Rey de Sicilia, si bien antes de verla mudó de propósito y se dedicó a servir a Onoria (Amadís de Grecia, parte 1, cap. LIX).», Clem. 1560.a. || enamorados y perdidos: hendíadis 'perdidamente enamorados' • El cabrero Pedro se refiere a Marcela: «nadie la miraba que no bendecía a Dios, que tan hermosa la había criado, y los más quedaban enamorados y perdidos por ella.», I.12.21.

Eurialio: 1; Euríalo: 1

Eurialio o mejor Euríalo, forma que encontramos también una vez (doc. s. XVI, del lat. Euryalus < gr. Euríalos) m. Joven guerrero troyano, protagonista de dos episodios de la Eneida, V, vss. 286-361, cuya amistad con Niso es considerada como proverbial. |•| El cura lo menciona como Eurialio: «la amistad de Eurialio», I.47.31

lealtad: 10; √ leal

lealtad (doc. ±1230, del b.lat. legalitas, -atis, -atem < lex, legis  'ley') f. 'calidad de leal':  «De leal se dijo lealtad, fidelidad. La mujer guarda lealtad a su marido cuando es casta y honesta y no le intenta hacer alevosía ni traición.», Cov. 755.a.57. || Con ocasión del espectáculo de la amistad entre Rocinante y el rucio, el editor señala la intención del autor de recordarnos que los hombres han aprendido muchas cosas importantes de las bestias: «la lealtad, del caballo.», II.12.17.

Orestes: 1: [Pílades y Orestes: 1]

Orestes (doc. s. XIII, del lat. Orestes < gr. Oréstes) m. Hijo de Agamenón y de Clitemnestra, este personaje mitológico griego, presente en las tragedias de los tres grandes dramaturgos clásicos, es evocado en el Q. como un héroe sobre todo como amigo de Pílades, en cuyo lugar se presentó para salvarle la vida, a pesar de que fué también el asesino de su propia madre. |•| Para ilustrar la amistad de Rocinante y el rucio, se evocan lo amigos por antonomasia: «Digo que dicen que dejó el autor escrito que los había comparado en la amistad a la que tuvieron Niso y Euríalo, y Pílades y Orestes», II.12.13.

|| he de ser otro como él: «Aunque a menudo se ha visto en estas palabras la ambición caballeresca de Sancho, el escudero también puede estar manifestando la amistad (amicus, alter ego) hacia DQ», Rico, 891. «Yo me he arrimado a buen señor, y ha muchos meses que ando en su compañía, y he de ser otro como él, Dios queriendo», II.32.5

pala: 1; der. paleta: 1

pala (doc. 1335, del lat. pala; íd. y  'azada') f. 'herramienta con lámina adaptada a un mango largo': «Llamamos pala el instrumento con que se recoge el trigo y se revuelve, que se llama traspalar. Pala, con la que meten el pan en el horno. Pala de hierro, la que usa el cocinero para revolver la lumbre», Cov. 844.b.44. |•| Altisidora se refiere a las manos de los diablos en su visión del infierno: «en las cuales tenían unas palas de fuego», II.70.18. || suceso de la pala y azadón: por µn 'la sepultura' µn 'la muerte', eufemismo refiriéndose a la apertura de la fosa: ««Apartarnos á la pala i la azada; [o] Apartarnos á el azadón i la pala.» Dízese de los ke se kasan i ligan kon el iugo del matrimonio; i varíase.», Corr. 71.b. «Una amistad tan arraigada, que es tenida por dificultosa de disolverse, decimos que no la apartará sino la pala y el azadón, que significan la muerte, porque son los instrumentos para abrir y cerrar la sepultura.», Cov. 35.b.30. • Sancho se proclama ante la duquesa inseparable de DQ: «es imposible que nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y azadón.», II.33.7.

|| dar paz en el rostro [a alguien]: loc.verb. 'saludarle, besándole en el rostro, en señal de amistad': «El día mesmo que se baptizó fue armado caballero por el conde de Castilla Garci Femández, y su madrastra, determinada de tomarle por su hijo, le metió por la manga de una muy ancha camisa y sacóle la cabeza por el cabezón, diole paz en el rostro, con que le pasó a su familia y recibió por su hijo.», Cov. 251.a.36. • Relato del caballero en la corte: «[el rey] le dará paz, besándole en el rostro», I.21.40. • Don Quijote imagina al caballero andante ideal recibido en la corte: «[el rey] le dará paz, besándole en el rostro», I.21.40. • Don Quijote se muestra celoso con el sol, refiriéndose a Dulcinea: «no le des paz en el rostro», I.43.28. 'no la beses en la cara’.
 
|| Pero Pérez: (nótese que el apellido es derivado del nombre) cura del lugar de don Quijote, con el cual y con cuya familia tiene una relación de amistad tan fuerte, que se siente obligado a correr tras don Quijote, para hacerlo volver al pueblo. El narrador lo mantiene anónimo hasta el final del capítulo 5° de la primera parte. Hacia 1529 hubo en la iglesia parroquial de Esquivias un teniente de cura que se llamaba igual que éste. ® Cura: el cura [del lugar de don Quijote]
 

platónico: 0; platónicos: 3; √ Platón

platónico (doc. 1458, del lat. platonicus ) adj. y s. 'seguidor de la filosofía de Platón' µ 'dícese del amor desinteresado, puro e imposible y de las personas que lo sienten' || amor platónico: loc.nom. 'amor desinteresado, honesto, meramente ideal' :: 'continente': adaptación del amor cortés a la filosofía platónica, obra principalmente de León Hebreo, autor de los Dialogui d'amore, Roma, 1535: «amores platónicos son los intelectuales puros despojados de la parte grosera conforme a las máximas y doctrina de Platón de donde les vino el nombre.», Clem., 1699. • Don Quijote declara a Sancho: «[Dulcinea] en toda su vida ha visto letra mía ni carta mía, porque mis amores y los suyos han sido siempre platónicos, sin estenderse a más que a un honesto mirar.», I.25.45. • Don Quijote declara al eclesiástico del castillo ducal: «no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes», II.22.2. ® Hebreo


reconcili
-: reconciliado: 1; reconcilian: 1; reconciliar: 1; √ concili-: conciliar; Concilio; concej-:  concejo

reconciliar (doc. 1449, de re- + conciliar 'componer, concertar opiniones opuestas'1495, del lat. conciliare, propiamente, 'unir, asociar') v.try prnl. 'renovar la amistad entre los que estaban desunidos': «Reconciliar, volver en amistad y gracia, aunque los amigos reconciliados no suelen ser firmes, si la causa de discordia fue con lástima o menoscabo de alguno. Reconciliado, el penitenciado por el santo Oficio, que fue recibido a gracia y misericordia.», Cov. 346.a.51; puede ser también intensivo de 'conciliar' || reconciliarse con la Iglesia: loc.verb. 'volver al seno de la iglesia católica una persona que se había separado de ella' • Al volver a España todo renegado debía presentarse a la Inquisición, para reconciliarse con la Iglesia, sin que se le hiciera daño; el Cautivo alude a ello, I.40.15.


rind-
: rinda: 3; rindan: 1; rinde: 2; rinden: 1; rindiera: 1; rindieron: 4; rindiese: 4; rindiesen: 2; rindió: 3; rindióse: 2; rindo: 2; √ rend-: rendir

rindióse (de rendirse ) indef. Caída en la tentación de la esposa del curioso impertinente: «Rindióse Camila; Camila se rindió; pero ¿qué mucho, si la amistad de Lotario no quedó en pie?», I.34.5. • Obsérvese el quiasmo, cuya repetición fuertemente apoyada sirve para ponderar la consecución de algo que parecía imposible. • Esta caída recuerda la de Leonora, la esposa del celoso Carrizales: «En fin: tanto dijo la dueña, tanto persuadió la dueña, que Leonora se rindió, Leonora se engañó y Leonora se perdió, dando en tierra con todas las prevenciones del discreto Carrizales, que dormía el sueño de la muerte de su honra.», El celoso extremeño, OC, ed. VP, II, p. 171.b. || rindióse a partido: rendirse a partidoloc.verb. 'rendirse mediante convenio' ® partido ® rendirse.

sant-: santa: 50: [Santa Hermandad: 19; ¡Santa María!: 3]; Santángel: 1; santas: 5; Santiago: 5; santidad: 4; santiguada: 5: [para mi santiguada: 5]; santiguarnos: 1; santiguaron: 3; santiguarse: 2; santísima: 2; santísimo: 2; santo: 15: [Santo Oficio: 3]; santos: 17; santuarios: 1

santa amistad: Si traicionar la amistad es profanarla, la amistad es santa, porque sólo se profana lo santo. • Soneto de Cardenio, cuya amistad por don Fernando ha sido traicionada: ««Santa amistad, que con ligeras alas… no permitas | que el engaño se vista tu librea.»», I.27.17-18. • Este soneto tuvo la popularidad suficiente para ser recogido como anónimo en el manuscrito 3985 de la Biblioteca Nacional de Madrid (Avalle-Arce). • «25. La amistad a la que se dedica este soneto está en correlación con el amor que se glosa en los ovillejos anteriores y con el juego de los dos sentimientos en la Primera parte del Q. 26. 'La amistad verdadera, que con alas ligeras, junto con las almas benditas subió alegre al más alto cielo presidido por Dios (impíreas salas), dejando en la tierra (en el suelo) un doble, una falsa verdad (apariencia)'.», Rico, 303. || Santa Hermandad (de Toledo): ® Hermandad || gente non santa:® gente

suert-: suerte: 143: [buena suerte: 15; mala suerte: 6; toda suerte de: 5]; suertes: 6; √ sort-: sortija

suerte (doc.  fin s. X, del lat sors, -tis, -tem 'suerte') f. 'concatenación de acontecimientos con carácter fortuito' µn 'circunstancia favorable o adversa' :: 'azar': «AZAR. Es lo mesmo que estorbo, desvío, mala suerte; algunos quieren sea francés, del nombre hazard, que vale peligro, y hazarden la mesma lengua franesa vale  suerte, dado, sors, alea.», Cov. 172.b.42. || echaremos suertes a quién: 'a ver quién' • Se trata de ir al entierro de Grisóstomo: «echaremos suertes a quién ha de quedar a guardar las cabras de todos.», I.12.5-6. || la suerte se muestra en favor mío: Así el cura en I.29.11; la ed. de Bruselas, 1607, corrigió nuestro, que siguen algunos editores, (Rgz Marín). || suerte [de don Quijote]: Sansón expresa veladamente su intención de seguir de cerca a don Quijote, desde el momento de su despedida, para hacerle volver a su lugar: «Abrazóle Sansón, y suplicóle le avisase de su buena o mala suerte, para alegrarse con ésta o entristecerse con aquélla, como las leyes de su amistad pedían.», II.7.43. || Adj. + suertes de: 'clases de, especies de' «cuatro suertes de linajes», II.6.13.

testigo: 14; testigos: 14; testimonio: 13; testimonios: 2; √ test-1: testamento

testigo (doc. 1148. < ant. testiguar 'atestiguar', SS. XIII-XV, por vía semiculta del lat. testificare íd. < cpt. de testis 'testigo' y facere 'hacer'.) m. «el hombre o la mujer que hace fe y da testimonio de alguna cosa. Testigo falso, el que jura mentira a sabiendas. Proverbio: "Los testigos matan al hombre", porque conforme a lo alegado por las partes y probado con los testigos, juzga el juez la causa», Cov. 960.a.46. || ¡Famoso testigo!: 'testigo digno de fama' ^ 'buen testigo' • Don Quijote se refiere al jumento de Sancho, que ha caido en la sima con él: «—¡Famoso testigo! —dijo don Quijote—. El rebuzno conozco, como si le pariera, y tu voz oigo, Sancho mío.», II.55.21.  || por [no] me hacer testigo: 'por no hacerme testigo • Lotario no quiere ser testigo contra su amigo Anselmo, como si lo disuadiera el refrán: «El peor testigo, el ke fue tu amigo.», Corr. 107.b. «porque no digas que no respondo a tus preguntas, digo que conozco a tu esposo Anselmo, y nos conocemos los dos desde nuestros más tiernos años; y no quiero decir lo que tú tan bien sabes de nuestra amistad, por [no] me hacer testigo del agravio que el amor hace que le haga, poderosa disculpa de mayores yerros.», I.34.63. || testigo será la firma que hiciste: ® firma

usque, lat.: 1: [usque ad aras: 1]

usque ad aras (lat. 'hasta el altar') Este adagio latino llegó a ser refrán castellano: «Amigo hasta el altar, es amistad.», Corr. 76.a. |•| Empleado en la novela el Curioso Impertinente por Lotario, indica, como lo aclara el propio Lotario, que la fuerza de la amistad sólo debe ceder ante Dios: «los buenos amigos han de probar a sus amigos y valerse dellos, como dijo un poeta, usque ad aras;  que quiso decir que no se habían de valer de su amistad en cosas que fuesen contra Dios.», I.33.11. • Plutarco no atribuyó la frase a un poeta, como lo cree Lotario, sino a Pericles, el orador ateniense, (Rgz Marín, Cortazar-Lerner). • Este adagio se explica también en El viejo celoso, Entremeses. ed. Castalia, p. 210.

veritas: lat. 'la verdad' • Carta de don Quijote al gobernador Sancho Panza: ««amicus Plato, sed magis amica veritas». Dígote este latín porque me doy a entender que después que eres gobernador lo habrás aprendido.», II.51. Traducción: 'Amigo es Platón, pero más amiga la verdad'. Sentido: mi amistad por ti no puede hacerme olvidar la verdad: «Amigo Pedro, amigo Xuan, pero más amiga la verdad. • Imita al griego: «Amigo Sókrates, amigo Platón, pero más amiga la rrazón».», Corr. 75.b. ® amicus Plato.

 

vista 2 (de vestir) subj. se vista tu librea: 'lleve tus colores, sea tu lacayo' « Deja el cielo, ¡oh amistad!, o no permitas | que el engaño se vista tu librea, | con que destruye a la intención sincera», I.27.18.

19:09 Écrit par SaGa Bardon dans Cervantes, El Quijote | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |