18/04/2007

Honor de Profesor

 

Honor de Profesor

Permalink 18.04.07 @ 12:03:00. Archivado en Universidades, Amistad Europea Universitaria, Ética, Pro justitia et libertate

Nuestro colega Liviu Librescu era ingeniero aeronáutico, pero prefería la vida terrestre de sus alumnos a los fantásticos vuelos de ensayo. Tenía setenta y seis años, pero seguía en las salas de clase enseñando y protegiendo a sus alumnos. Como judío había sufrido la represión de los nazis en su Rumania natal y la marginación de la dictadura comunista, pero hizo barrera con su propio cuerpo, para evitar que sus alumnos fueran las víctimas inocentes de una venganza.

Los motivos del agresor, que pretendía combatir la xenofobia y el racismo, no hicieron dudar ni un solo momento al profesor Librescu, más consciente que nadie del problema, para hacer barrera con su propio cuerpo al ataque indiscriminado del estudiante vengativo. Nadie duda que el profesor Librescu, cuya vida testimonia de que era más consciente que nadie del problema existente en la sociedad multiétnica actual, estaba deseoso de resolverlo por medios racionales, lo cual ha hecho que no cediera ni un solo momento a la ceguera de la venganza terrorista.

Lo que ha sucedido en el campus de Virginia puede suceder en cualquiera de nuestros campus universitarios. En todos ellos hay víctimas resentidas de la xenofobia, cuya mayor tentación es la venganza. No se olvide que tanto los conceptores terroristas del 11-S como los del 11-M habían disfrutado de albergue en nuestros campus universitarios.

La xenofobia, madre sin entrañas del racismo, es el mayor de los problemas existentes en la sociedad multiétnica actual. Este problema asimilativo del extranjero por nuestras sociedades étnicamente egoístas, que rechazan al ser humano que vitalmente necesitan para subsistir, es una característica muy preocupante de nuestro mundo globalizado, tanto en América como en Europa.

He aquí el relato preciso de los hechos que entristecen hoy a la comunidad universitaria mundial.

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ENTREVISTA: Matanza en el campus El PROFESOR ISRAELÍ QUE MURIÓ COMO UN HÉROE
"Su marido nos ha salvado la vida al bloquear la puerta"
EL PAÍS - Madrid - 18/04/200.

Cuando se oyeron los tiros en un aula próxima, el profesor Liviu Librescu, de 76 años, se precipitó sobre la puerta de su clase y la bloqueó con su cuerpo y pidió a sus alumnos que escaparan por la ventana. Librescu era ingeniero aeronáutico, había sufrido la represión de los nazis en su Rumania natal y la marginación de la dictadura comunista; consiguió emigrar a Israel en 1978, enseñaba en la Facultad de Virginia desde hacía 27 años, estaba casado y tenía dos hijas.

Consagró su vida a la investigación y la enseñanza. Y murió asesinado por Cho Seung-hui a las 9.45 de la mañana del lunes, cuando ya no le quedaban más fuerzas para bloquear la puerta.

Transcurrió sólo un minuto desde que los alumnos de Librescu oyeron los tiros hasta que saltaron por la ventana. Alec Calhoun, alumno de 20 años, relató: "La clase estaba en el segundo piso. Yo fui el octavo en saltar y el último que no resultó herido. A los dos que saltaron detrás de mí les alcanzaron los disparos. El profesor trataba de mantener la puerta cerrada".

"Su marido nos ha salvado la vida", escribieron varios alumnos a su esposa, Marlena. Joe Librescu, uno de sus dos hijos, relató cómo el viejo profesor había sobrevivido al Holocausto cuando Rumania se alió con los nazis. El joven Librescu fue internado en un campo de trabajo y después lo enviaron con su familia y miles de judíos a un gueto en la ciudad de Focsani.

Años después, Librescu encontró después trabajo en una compañía aeroespacial del Estado. Pero fue marginado en su trabajo, según su hijo, cuando se negó a jurar lealtad al partido comunista, y lo despidieron cuando pidió permiso para trasladarse a Israel.

En 1977, siempre según su hijo, el entonces primer ministro de Israel, Menachem Begin, intervino personalmente para conseguir el permiso de viaje. Librescu marchó a Israel en 1978.En 1985 se trasladó a Virginia a pasar un año sabático. Pero finalmente optó por quedarse a trabajar en Virginia. Hasta el lunes por la mañana.

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Liviu Librescu, Professor
Información institucional de la Universidad de Virginia

Foundation and applications of the modern theory of shells incorporating non-classical effects and composed of advanced composite materials; Foundation of the theory and applications of sandwich type structures; Aeroelastic stability of flight vehicle structures;. Nonlinear aeroelasticity of structures in supersonic and hypersonic flow fields; Aeroelastic and structural tailoring; Dynamic response and instability of elastic and viscoelastic laminated composite structures subjected to deterministic and random loading systems; Mechanical and thermal postbuckling of flat and curved shear-deformable elastic panels; Static, dynamic and aeroelastic feedback control of adaptive structures; Unsteady aerodynamics and magnetoaerodynamics of supersonic flows with applications; Optimization problems of aeroelastic structural systems; Theory of composite thin-walled beams and its application in aeronautical and mechanical constructions; Response and behavior of structures to underwater and in-air explosions; Multifunctional and Functionally Graded material structures.

12:20 Écrit par SaGa Bardon dans Universidades | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : etica |  Facebook |

30/03/2007

Periodismo judicial

 

Periodismo judicial

Permalink 30.03.07 @ 18:41:00. Archivado en Universidades, Pro justitia et libertate

El juez Javier Gómez Bermúdez publicó hace unos meses, en colaboración con la periodista judicial Elisa Beni Uzábal, el primer manual jurídico para periodistas, bajo el título: Levantando el velo.

Imagen: El juez Javier Gómez Bermúdez y la periodista judicial Elisa Beni Uzábal

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Presentación editorial

Un magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, y una periodista, Elisa Beni Uzábal, directora de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, han aunado esfuerzos, conocimientos y excelencia profesional para sacar a la calle esta obra que se configura como el primer manual existente en el mercado dirigido a los periodistas que ejercen su labor en el ámbito de la Justicia.

Este libro satisfará, sin duda alguna, las curiosidades y dudas que puedan planteársele al informador en su quehacer diario desde una exposición suficientemente sencilla y esquemática para legos en derecho, pero que, al mismo tiempo, no sacrifica un ápice el rigor que debe acompañar al tratamiento de temas jurídicos. Además, ayudará al profesional a adquirir la destreza necesaria para conseguir la información, seleccionarla, evitar manipulaciones, entender el mensaje y “traducírselo” al público sin que pierda su esencia jurídica.

Los autores, conscientes de lo inaccesible, complejo y críptico que puede resultar este mundo, también han concebido este trabajo para aquellos estudiantes de Periodismo y profesionales noveles que quieran especializarse en la información de Tribunales, así como para los periodistas de otras áreas que, por la lógica de la actualidad, tienen que vérselas con noticias generadas en órganos judiciales.

Igualmente pueden encontrar en este texto una obra de referencia los profesores universitarios que precisen de una herramienta para mostrar una visión global del sistema jurídico español a sus alumnos o, simplemente, ciudadanos que quieran conocer más de cerca la Justicia española sin las complicaciones técnicas de los manuales jurídicos.

Fieles al espíritu divulgativo que ha inspirado la realización de este libro, sus autores han decidido contribuir con su publicación al fondo del Programa de Becas de la agrupación de graduados Alumni Navarrenses de la Universidad de Navarra.

La coautora y su intención como periodista

La coautora de Levantando el velo es actualmente responsable de comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid

Elisa Beni Uzábal ha sido la directora más joven de un diario español, con 23 años, cuando asumió la responsabilidad de dirigir ‘El Faro de Ceuta’. Tras su periodo ceutí esta periodista ha sido subdirectora de “Época”, redactora jefe de “Diario 16” y directora de emisoras de la Cadena. Actualmente es responsable de la comunicación de los cerca de 600 jueces que ejercen jurisdicción en la Comunidad de Madrid y distribuye la información procedente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la Audiencia Provincial de Madrid, los juzgados de Plaza de Castilla y de todos los partidos judiciales de la Comunidad.

Esta experiencia ha sido utilizada por Elisa Beni para redactar, junto a Javier Gómez Bermúdez, magistrado de la Audiencia Nacional y presidente de su Sala de lo Penal, el primer manual de periodismo judicial: Levantando el velo, Cie Dossat 2000, 2006.

Levantando el velo es un manual dirigido a estudiantes, periodistas en ejercicio y, por qué no, a ciudadanos inquietos que siguen con atención la actualidad judicial y que desean saber más acerca de cómo ésta se produce. Este libro destaca por un contenido fácilmente comprensible para legos en la materia sin sacrificar rigor y exactitud en aras de la sencillez y la claridad. Introduce al lector en la compleja estructura de la Justicia presentándole la pirámide judicial y explicándole lo términos jurídicos básicos. Ofrece una aproximación a los actores de la Justicia y su papel como fuentes informativas, además de exponer el procedimiento en las diferentes jurisdicciones (Civil, Penal, Contencioso-Administrativa y Social) y analizar su capacidad para generar información de interés público.

Por ello, la parte que se centra en la Jurisdicción Penal es la más prolija, ya que la mayor parte de las noticias emanan de órganos jurisdiccionales pertenecientes a ella. Los juzgados de Menores y Vigilancia Penitenciaria se analizan en un capítulo aparte. Además, instituciones y órganos con jurisdicción en todo el territorio nacional se abordan en capítulos exclusivamente dedicados a la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y el Ministerio Fiscal. También se trata el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por el papel cada vez más relevante que desempeña. Y, aunque la parte periodística y la jurídica van de la mano a lo largo de todo el libro, se incluyen dos capítulos dedicados íntegramente a la primera, en los que se desarrolla la crónica judicial y las particularidades del tratamiento de esta información en los medios audiovisuales.

Con este manual el lector alcanzará un conocimiento general del funcionamiento de la Justicia española con sólidas bases técnicas, por lo que el periodista se verá habilitado para transmitir al público, eficazmente, la información generada por los Tribunales sin que ésta pierda su esencia jurídica. El informador encontrará en sus páginas las claves para conseguir la información, seleccionarla y evitar las posibles manipulaciones. Levantando el velo se constituye, así, en herramienta imprescindible para el profesional, avalada por la dilatada experiencia de sus autores en ambos ámbitos: el jurídico, Javier Gómez Bermúdez es Magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional; y el periodístico, Elisa Beni Uzábal es directora de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Ficha técnica

BENI UZÁBAL, Elisa y GÓMEZ BERMÚDEZ, Javier, Levantando el velo. Manual de Periodismo Judicial, Cie Inversiones editoriales Dossat 2000, S.L., Madrid, España, 2006.

ISBN: 84-96437-39-6
Tamaño: 17 x 24 cm.
Páginas: 360 págs.
Edición: 1ª (Junio de 2006)
Precio (sin IVA): 24,04 €
Precio (con IVA): 25,00 € (4.160 pesetas)

Sinopsis: Un magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, y una periodista, Elisa Beni Uzábal, directora de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, han aunado esfuerzos, conocimientos y excelencia profesional para sacar a la calle esta obra que se configura como el primer manual existente en el mercado dirigido a los periodistas que ejercen su labor en el ámbito de la Justicia.

Elisa Beni Uzabal (41 años): Periodista. Directora de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Actualmente es responsable de la comunicación de los cerca de 600 jueces que ejercen jurisdicción en la Comunidad de Madrid y vehicula diariamente la información procedente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la Audiencia Provincial de Madrid, los juzgados de Plaza de Castilla y de todos los partidos judiciales de la Comunidad.

Su contacto directo con periodistas de todos los medios locales y nacionales la hace conocedora de la necesidad de especialización de éstos.

Conoce también muy bien las dificultades que en ocasiones hay en las redacciones para afrontar la información de tribunales. Ha sido subdirectora de Época, redactora jefe de Diario 16, directora de emisoras de la Cadena SER y la directora más joven de diarios que ha habido en España, ya que asumió la dirección de El Faro de Ceuta a los 23 años. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

Javier Gómez Bermúdez (43 años): Es magistrado de la Audiencia Nacional y fue nombrado presidente de su Sala de lo Penal en julio de 2004. Ha presidido algunos de los juicios de mayor dimensión mediática de los últimos tiempos, como el seguido contra la célula española de Al Qaeda que fue transmitido en tiempo real y tuvo acreditados a centenares de periodistas de los cinco continentes.

Responsable de la política informativa de transparencia seguida por la Audiencia Nacional actualmente, conoce por su trabajo diario las necesidades de los informadores y sus principales carencias en materias legales.

Dentro de su trayectoria profesional ha sido ponente de importantes sumarios contra el entramado de ETA, la cúpula de Bidart, los grupos Andalucía y Madrid, etc. Y dentro del ámbito económico actualmente preside el juicio del Caso KIO. Fue ponente de la sentencia del Caso PSV, Huarte, etc. Con anterioridad fue Juez Central de Vigilancia Penitenciaria y Juez Central de Menores, ambos en la Audiencia Nacional. Juez desde los 24 años, ha estado destinado en todos los puestos posibles dentro de la Jurisdicción Penal, excepto en la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Tiene una importante trayectoria como conferenciante y ha sido durante una década profesor de Derecho Mercantil de la UNED.

Más información sobre el libro

Enlaces Relacionados:

Criminal Justice Journalists (Periodistas Judiciales) (USA):

Bibliografía acerca de Periodismo, Periodistas, Medios de Comunicación o Comunicación Social

16/03/2007

 

 

Con Jon Sobrino y con la Iglesia, 1/2

Permalink 15.03.07 @ 15:40:25. Archivado en Universidades, Periodismo, Religiones

Si en esto días se convocara un Concilio Ecuménico, uno de los teólogos que buen número de obispos desearían tener como consejero y redactor conciliar sería Jon Sobrino. Estos obispos vendrían sobre todo de América Latina, de África y de Asia, pero también de las diócesis pastoral y teológicamente más dinámicas de Europa y de Estados Unidos.

A los obispos habría que añadir los innumerables teólogos de todo el mundo que desearían verse representados o acompañados en el Concilio por este teólogo jesuita, cuyo trabajo testimonial en la Universidad Centroamericana del Salvador asocia indisolublemente los méritos del investigador universitario, del pastor comprometido y del mártir por su fe.

De todos es sabido que el 16 de noviembre de 1989 Jon Sobrino, por estar en misión universitaria en el extranjero, escapó de ser asesinado, durante un ataque terrorista, llevado a cabo contra él y sus compañeros jesuitas, profesores de la Universidad, por agentes del estado salvadoreño. En este ataque murieron una mujer que se ocupaba de la intendencia de la residencia de los jesuitas, llamada Elba Ramos; su hija menor de edad, llamada Celina, y seis de los compañeros jesuítas de Jon: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín Baró, Amando López, y Joaquín López y López.

He aquí el sentido de este Concilio Ecuménico, tal como lo imagina Jon Sobrino desde hace ya muchos años.

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Entrevista a Jon Sobrino (Teólogo)

NUEVO CONCILIO ECUMÉNICO
Grito de esperanza universal

ADITAL: De América Latina salió la propuesta de un nuevo Concilio como un proceso de preparación. Una idea de América Latina, donde se vive una experiencia nueva y original de ser Iglesia que está viva y que actúa. ¿Cuál es su opinión?

Jon Sobrino: A mí me gusta mucho la propuesta. Y que venga de América Latina me parece importante, también. Creo que si la propuesta viniese de los países de la abundancia, digamos Europa, Estados Unidos, con todo el respeto a la gente buena que hay allí, tratarían ciertos temas importantes, pero en el fondo quizás se reducirían al derecho de las personas en la Iglesia, lo cual es muy importante, por supuesto, pero que siempre está amenazado de aburguesamiento. En cambio, América Latina sigue siendo un continente de pobres y oprimidos, hombres y mujeres, indígenas, la negritud.

Entonces ¿qué significa un nuevo concilio, cuando la propuesta surge de América Latina? En mi interpretación, un concilio es ante todo recoger un gran clamor que hoy ya no tiene los altavoces que tenía en tiempos del Obispo Hélder Câmara, Monseñor Romero -aunque siempre hay voces de profecía y compasión. Se trata, pues, de recoger el clamor que ahí está y de escuchar lo que nos dice a nosotros, seres humanos, creyentes en el Dios de Jesús, en el Dios de la vida: que queremos y estamos dispuestos a hacer para humanizar este mundo, y humanizarnos a nosotros mismos. Yo, así entiendo lo más fundamental de la propuesta de un nuevo Concilio.

ADITAL: ¿Alrededor de qué se debe pensar un nuevo Concilio ecuménico?

Jon Sobrino: Los temas se pueden detallar en concreto de muchas maneras, pero el fondo es América Latina, continente que sigue crucificado. Pero es también un continente que sigue teniendo una palabra de fe para sí mismo y para otros. Esa fe es como ese plus, a más, del espíritu para cambiar las cosas, para humanizar a todos.

Si una Iglesia es cristiana, sigue teniendo fe de que se pueden cambiar las cosas, y que eso debemos hacerlo entre todos los seres humanos. De ahí que es obvio que el Concilio sea ecuménico, cristiana, religiosa y humanamente. Y lo central de ese ecumenismo consiste en coincidir y convergir al menos en una cosa: en la gran compasión ante los pueblos crucificados de este continente y de este planeta, crucifixión que se hace visible de diversas formas, algunas de las cuales hoy reconocemos mejor que antes: la mujer, los indígenas, los afro-americanos, los jóvenes sin futuro, los emigrantes sin patria ni raíces...

Creo también que un Concilio debe evaluar bien qué es lo que ha pasado desde el Vaticano II y desde Medellín, dónde se ha descubierto al Dios de Jesús, no a cualquier Dios, pues de Dios se habla y se canta hoy más que nunca. Dónde se ha descubierto a Jesús y dónde no. Dónde florece su seguimiento y dónde hay un repliegue en la seguridad, hasta en el epicureismo religioso. Y que el Concilio no se olvide, que ha habido mucho del amor mayor, que dice el evangelio de Juan. Mártires, cristianos y seres humanos, que han amado hasta el extremo, sin guardarse nada para ellos. Son los que dan esperanza, credibilidad, dignidad a las Iglesias y, más todavía, a una familia humana a la que quieren reducir la especie, en la que darwinistamente los más fuertes encuentran salvación.

Ese amor mayor está hoy presente en África en medio de inmensa crueldad. Está presente en la India por lo poco que conozco. Ha estado muy presente, a raudales, y muchos lo recuerdan, agradecen y de él viven en América Latina.

Un Concilio debe preguntarse con gran humildad qué hacer hoy con el siervo de Jahvé, con los ochocientos millones que padecen hambre en el mundo, con los dos mil millones que no tienen techo digno bajo el que dormir, con los setenta millones que estarán afectados de Sida en el año 2020. ¿Podemos seguir con la liturgia del Viernes Santo con toda paz leyendo los cantos del siervo de Isaías? Sólo podremos hacerlo si miramos al siervo de hoy con veneración y nos desvivimos para bajarlo de la cruz..

ADITAL: ¿Un Concilio como grito de esperanza universal?

Jon Sobrino: Entonces, esto es para mí el significado del Concilio: mantener la honradez con muestro mundo, desvivirnos por él y recibir e insuflar esperanza. Eso significa recoger el clamor que surge de abajo. Y significa también, aunque esto es más utópico, recibir de abajo el plus, lo más de la fe, y creer que de ese debajo de la historia puede venir salvación, una civilización de la pobreza, como decía Ignacio Ellacuría, que puede traer salvación al mundo de abundancia -que no cree que nada bueno pueda venir de abajo, pues vive bajo la hybris, no bajo la gracia- y también para la Iglesia universal. Ese mundo debe dejarse evangelizar por los pobres, como Jesús que se dejó evangelizar por aquella pobre mujer que echó unos centavitos. En eso consiste la universalidad fundamental de un Concilio.

ADITAL: ¿De nuevo, son los pobres, la referencia primera, como cuando Jesucristo comenzó?

Jon Sobrino: Sí, son la referencia primera, lo que con gran dificultad se mantiene. Por ejemplo, las democracias occidentales ¿ponen a los pobres en el centro de su misión, son ellos la referencia primera? No, por decirlo suavemente. ¿Y la Iglesia? Voy a citar a un europeo Johann Baptist Metz. Dice muy agudamente que al comienzo en el movimiento de Jesús la mirada se dirigía al que sufre, a la víctima, y de ahí la compasión de Jesús. Pero poco después se cambió esa mirada primera y se dirigió hacia el pecador. Entonces la compasión es sustituida por la salvación y por el perdón del pecado, importante, por supuesto, pero que no es lo mismo.

Mantener la mirada de Dios hacia el que sufre, eso es lo fundamental. Y quizás, también la audacia y la humildad de preguntar qué hacer con ese mundo y de dónde sacar esperanza. Eso es para mí la entraña que mueve a anunciar un Concilio con la fe -en medio de oscuridades- de que algo bueno va a salir. No se trata de reunirse por reunirse. No sé si esa fe -no cualquier fe-, pero a la gente pobre, a las víctimas, a veces lo único que les queda es esa fe de que algo bueno puede salir de nuestra realidad. Esta fe, también, es lo que tenemos que recoger cristianos y otros. Y en la medida de las posibilidades entre todos ponerla a producir. Que algo bueno va a surgir de este mundo.

ADITAL: ¿Creer en nuevos cielos y nueva tierra, en la utopía de una humanidad humana?

Jon Sobrino: ¡Mire! Ahora se acerca el aniversario del 11 de Septiembre, y hay que recordarlo con respeto y con dolor por las casi tres mil personas que murieron. Pero ¿qué fe nos proponen, qué esperanza nos dan? Desde aquí, ya lo hemos dicho, enviamos solidaridad a las familias de las víctimas. Pero lo que uno escucha no es ninguna fe, ni ninguna esperanza, sino amenazas del poder que se va a imponer.

Entonces, de pocos lugares viene esa otra visión de la realidad, de esperanza, ese otro ánimo de que entre todos vamos a cambiar este mundo. Y que la utopía -tan desprestigiada- es cosa de los pobres, no del Banco Mundial, ni de Bush. La utopía que nos proponen -aunque no la llaman así- es la de una especie animal humana que sobrevive, donde poco a poco pueda comer más gente -y no está mal. Pero yo espero algo más. Además de una especie animal que pueda comer, espero que llegue a ser realidad una familia humana. Que los del norte no tengan que avergonzarse de pertenecer a este planeta. Que todos sintamos gusto en saber que tenemos hermanos y hermanas en África, en la India, en América Latina y en Europa, Estados Unidos, y en todo el mundo.

Este cambio de perspectivas me parece a mí que es algo que puede poner a producir la fe cristiana junto con otros, y mucha gente lo va a aceptar. Y si hay miedo de eso es que hay miedo de que Dios no es tan dios como lo deseamos. Yo creo que un Concilio debe llevarnos a ponernos delante de Dios, a no tenerle miedo, sino a captar su amor por su mundo y su amor muy especial por los pobres de este su mundo. Y dejarle decir su palabra: ¿qué has hecho de tus hermanos?

AGENCIA ADITAL, 16/08/02 MADRID.

17:45 Écrit par SaGa Bardon dans Universidades | Lien permanent | Commentaires (1) | Tags : religiones, universidades, periodismo |  Facebook |