29/09/2006

 Memoria histórica cubana

 

Memoria histórica cubana

Permalink 29.09.06 @ 12:50:00. Archivado en Las Américas, Sociogenética

Dos circunstancias me motivan para dar la palabra, a título póstumo, a Joaquín Oramas (1), para que nos recuerde los hechos que explican la situación histórica actual de Cuba.

Su artículo "Cuba en el capitalismo" puede ser considerado como su testamento espiritual, ya que fue escrito el 12 de Abril de 2005, no mucho antes de su muerte, que tuvo lugar el 28 de Abril de 2006. Fundador de Granma, contaba al morir 74 años de edad y trabajaba como jefe de Redacción del semanario Granma Internacional.

Este artículo entronca perfectamente con el discurso de Raúl Castro recordando anteayer, miércoles 27 de septiembre, en el Palacio de Convenciones de La Habana, durante la clausura del 19º Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), que el objetivo de Washington es “llevar a este país a una situación aún más terrible que la existente en diciembre de 1958, a aquellos tiempos en que la represión, el luto, la humillación, la miseria, el desempleo, el analfabetismo y las enfermedades se enseñoreaban sobre miles de hogares cubanos... Han designado hasta al interventor yanki, un tal McCarry, como si nada hubiera cambiado en este mundo desde que en 1898 frustraron nuestra independencia y nos impusieron varios interventores... Dentro de esa misma lógica absurda actúa el Presidente de los Estados Unidos, cuando dice que en Cuba tiene que haber transición, es decir, un vergonzoso retorno a la basura de capitalismo neocolonial que impusieron en este país exactamente durante sesenta años, o cuando nos amenazó en fecha reciente con que tomarán nota de cuantos se opongan a ello.”.

El discurso de Raúl Castro, juzgado unánimemente por la prensa extranjera como "directo, breve y nada complaciente con la burocracia y los errores propios", confirma una vez más de manera inequívoca la línea del socialismo cubano, cuyo deseo es seguir evolucionando autocríticamente, aunque sin comprometer sus innegables conquistas sociales, fruto del esfuerzo solidario y permanente de todo el pueblo cubano.

-oOo-

CUBA EN EL CAPITALISMO
Politiquería y fraudes, reglas de juego
de las elecciones

POR JOAQUIN ORAMAS

DURANTE la seudorrepública, Cuba estaba sometida a las brutales reglas del capitalismo con su práctica de democracia representativa y un sistema electoral que tenía como eje central a los partidos políticos que imponían candidatos y controlaban las maquinarias electorales que elegían a presidentes, senadores, representantes, alcaldes y concejales.

Junto a la Coca Cola y la Gillette, los candidatos de los partidos políticos y la burguesía. Así era antes de 1959.
Junto a la Coca Cola y la Gillette, los candidatos de los partidos políticos y la burguesía. Así era antes de 1959.

Los electores se veían forzados a concurrir a ejercer el sufragio, no sólo porque el voto era obligatorio, sino porque muchos de ellos debían entregar su cédula de votar para pagar favores, y otros bajo amenaza de quedar cesantes en sus trabajos. Conseguir empleo o el ingreso en un hospital o una beca para estudiar significaba el compromiso de entregar las cédulas a los llamados sargentos políticos del gobierno de turno e incluso a partidos tradicionales, circunstancialmente en la oposición.

Esas, conjuntamente con la compra de votos, eran las reglas de juego, en general, en los comicios en los 58 años de capitalismo en Cuba. Sin embargo, a pesar de tales mecanismos de coerción, presiones y chantajes, todos esos procesos electorales fueron caracterizados siempre por la baja votación que recibían los candidatos y el alto por ciento de abstencionismo.

Veamos cómo se caracterizaron.

En las primeras elecciones presidenciales, cuando no tuvieron derecho al voto los analfabetos y las mujeres, y bajo el garrote de la Enmienda Platt, Tomás Estrada Palma fue electo en 1901 por el 47,32% de los ciudadanos empadronados, comicios en los cuales el abstencionismo superó el 36% de los votantes. En 1906 Estrada Palma intentó la reelección, cuyos resultados fraudulentos le daban el 71,42% de los votos y abstención del 26,01%. El conflicto creado por la farsa electoral y la violencia del poder culminó con la denominada Guerrita de agosto y la intervención militar de Estados Unidos, solicitada por Estrada Palma.

Después de tres años de intervención militar norteamericana, el gobernador Charles Magoon, nombrado por el Secretario de la Guerra de EE.UU., sumó al país en un pantano, enriqueciéndose a costa del erario cubano. Entre otros vicios, Magoon creó las botellas, falsos cargos para aquellos que cobraban sueldos sin trabajar.

Convocó a elecciones en las que resultó electo Presidente uno de sus discípulos, el general José Miguel Gómez, a quien el pueblo nombraba Tiburón se baña, pero salpica, porque parte de las ganancias por la corrupción las repartía entre sus cómplices. Hubo un 28,99% de abstención y 43,1% de sufragios para el ganador, que se distinguió por generalizar las “botellas” y el juego mediante la lotería. Con José Miguel Gómez se inició en Cuba la era de políticos millonarios enriquecidos en el poder, que caracterizó la vida política del capitalismo en la Isla.

Concluido el período de cuatro años del segundo presidente cubano, en 1912 ocupó la alta magistratura el general Mario García Menocal, cuyos datos de votación no aparecen oficialmente, pero que se reeligió en 1916 con el apoyo de la Secretaría de Estado del presidente Wilson, quien para respaldarlo desembarcó los marines en varios puntos de la Isla, en la llamada revuelta de la Chambelona, perpetrada por la oposición. En sus dos períodos, Menocal dilapidó la riqueza originada por los altos precios del azúcar durante la Primera Guerra Mundial y facilitó que el capital norteamericano controlara gran parte de la industria azucarera y otros recursos, gracias al crack bancario originado por los principales bancos estadounidenses con la complicidad de su Gobierno.

El robo y latrocinio y la entrega de los recursos a transnacionales norteamericanas continuaron con los regímenes de Alfredo Zayas, electo en 1920 por el 27,8% de los votantes y del general Gerardo Machado (1928-1933), cuya sangrienta tiranía fue derrocada por la presión del embajador Summer Welles, para evitar que los sectores progresistas y el pueblo tomaran el poder.

Se iniciaba un período de los gobiernos provisionales de Carlos Manuel de Céspedes, la Pentarquía presidida por Ramón Grau San Martín y el del coronel Carlos Mendieta Montefur. Este último impuesto por Fulgencio Batista, quien surgió a la palestra pública el 4 de septiembre de 1933, encabezando un movimiento de sargentos del Ejército que destituyó a los jefes militares tradicionales.

Para intentar dar una imagen de estabilidad, el hombre fuerte de Cuba, como lo llamaba Estados Unidos, convocó en 1936 a elecciones presidenciales en las que Miguel Mariano Gómez fue electo con poco más del 20% de los sufragios. Meses después era inhabilitado por el Congreso bajo presión del dictador Batista, quien ocupaba la jefatura del Ejército con el grado de Coronel.

Luego de un nuevo período provisional en que los presidentes eran designados por Batista y el embajador norteamericano, la situación internacional y la repulsa del pueblo les obligó a celebrar la Constituyente de 1940 y posteriormente elecciones, en las que fue electo para la presidencia Batista, con el 45,68% de los sufragios. Comicios famosos por los fraudes, secuestros de urnas por los militares y otras ilegalidades.

En 1944, próxima la terminación de la Segunda Guerra Mundial, por primera vez se celebraban en Cuba elecciones limpias, en las que resultó electo Ramón Grau San Martín, con el 44,71% de la votación y 19,17% de abstenciones. Pronto desaparecían las ilusiones de un gobierno honrado, pues desde los primeros meses comenzaron a enriquecerse los nuevos ministros y funcionarios del régimen, aprovechando la situación favorable de la industria azucarera, principal abastecedora de este producto en los mercados norteamericano y mundial. El robo y la especulación fueron mayores durante el Gobierno de Carlos Prío Socarras, su sucesor en 1948, con el 36% de votos. Prío fue derrocado el 10 de marzo de 1952 por militares que conspiraban con Batista, quien estableció de nuevo la dictadura castrense para su enriquecimiento y del resto de los personeros del régimen.

Tras cruenta lucha iniciada el 26 de Julio de 1953 con el asalto a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, y que tomó mayor fuerza luego del desembarco del Granma en 1956, la dictadura fue derrocada por las fuerzas rebeldes comandadas por Fidel Castro. En 1954 el tirano había convocado a comicios cuyas irregularidades fueron mayores aún de las que practicó durante los once años en que el Gobierno de Estados Unidos lo consideraba su hombre fuerte en Cuba. Luego de esa farsa electoral, eran muy pocos los que dudaban que hubiera otra salida al problema cubano que no fuera la lucha insurreccional. Eso lo conocían el tirano y la embajada norteamericana, que organizaron las elecciones de 1958 en busca de una salida al conflicto que les favoreciera. Resultaba “electo” Andrés Rivero Agüero con el 15% de los votos emitidos y un 55% de abstenciones. Comicios efectuados en pocas provincias, cuando prácticamente el único candidato fue el de la tiranía y militares y funcionarios del régimen se repartían los votos para escaños de un Congreso ilegal.

Rivero Agüero no tomó posesión y huyó con el tirano hacia Santo Domingo, acogidos por el sátrapa Rafael Leónidas Trujillo. Quedaba para la historia un pasado oneroso en el que las elecciones eran un capítulo más de la corrupción y el crimen imperantes en la Isla.

-oOo-

(1) Presentación de Joaquín Oramas Roque por CubAhora: Periodista de larga experiencia que incursiona en los temas económicos, de política internacional y sociedad, entre otros. Autor de los libros Piedras Hirvientes (esbozo sobre la indus-tria minera en Cuba) y La República Mediatizada (compendio de los hechos económicos ocurridos en la Isla desde sus etapas históricas de conquista y colonización hasta el triunfo de la Revolución Cubana). En el 2004 recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí, por la Obra de la Vida.

16:18 Écrit par SaGa Bardon dans Sociogenética | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : las americas |  Facebook |

15/08/2006

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (5/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (5/5)

Permalink 15.08.06 @ 12:15:00. Archivado en Las Américas, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Nota editorial: La división en Partes que figura en números romanos en el texto de la "Entrevista", corresponde a la actual división en páginas electrónicas de la Edición digital de © Granma.

-oOo-

VIII PARTE (1)

F.C. Usted menciona cifras. Trato de recordar las distintas migraciones y me parece que las cifras son inferiores, excepto que las mismas incluyan a los que nacieron en el exterior. Pero eso carece de importancia. Antes de la Revolución las visas que recibían los cubanos eran insignificantes. Al triunfo de aquella, las puertas se abrieron de par en par. De 6 mil médicos se llevaron la mitad, otro tanto hicieron con profesores universitarios y maestros. Fue una colosal extracción de recursos humanos. Pero soportamos el golpe a pie firme. A nadie se le prohibió emigrar. No fuimos nosotros sino ellos los que más de una vez cerraron las puertas y establecieron cuotas de visas legales. Su peor crimen fue el estímulo a las salidas ilegales mediante una monstruosa y asesina Ley llamada de Ajuste Cubano, en virtud de la cual cualquier persona, sean cuales fueren sus antecedentes y conducta, si sale ilegalmente de Cuba por cualquier vía y arriba a territorio de Estados Unidos, recibe, sin una sola excepción, derecho de residencia en ese país. Por esta vía han recibido a muchos delincuentes, aunque no todos lo sean, y no pocas personas han perdido la vida. Por esta estúpida Ley, única en el mundo, creada sólo para los ciudadanos cubanos, se produjo el caso del niño secuestrado sin haber cumplido 6 años, Elián González, en una aventura donde perdieron la vida 11 cubanos.

Si a México y el resto de América Latina y el Caribe se hubiesen concedido durante casi 35 años tales privilegios, más de la mitad de la población de Estados Unidos sería latinoamericana y caribeña. No existiría hoy entre México y Estados Unidos un muro mucho mayor que el de Berlín donde mueren cada año más emigrantes que todos los que murieron durante los años de existencia de aquel muro. Ofrezcan ustedes ese privilegio en Europa a los habitantes al Norte y al Sur del Sahara, y veríamos cuántos emigrarían.

Debemos decir que nunca hemos prohibido la emigración de Cuba hacia Estados Unidos y el 90 por ciento de los que lo han hecho ha sido por motivos económicos.

F.M. El asunto del pequeño Elián ha despertado los ardores de la comunidad cubana exiliada en Miami. ¿Qué opina usted de la disidencia cubana, tanto en el interior de la isla como en la Florida?

F.C. No comprendo la diferencia que puede haber entre lo que tú llamas disidencia externa y la interna. Son exactamente la misma cosa. Ambas tienen el mismo origen y la misma dirección. Ambas son instrumento de la política de Estados Unidos contra Cuba, ambas son proimperialistas, antisocialistas y anexionistas. Los que fueron promovidos como jefes de la llamada Fundación Cubano-Americana un engendro surgido del llamado Documento de Santa Fe, plataforma política del Partido Republicano del año 1980 con relación a Cuba eran casi sin excepción antiguos miembros de la CIA, o hijos de connotados criminales de guerra que escaparon hacia Estados Unidos al triunfo de la Revolución. Su lista de crímenes y fechorías cometidos contra Cuba, primero como individuos reclutados desde la época de la invasión mercenaria de Girón y después como miembros de la mafia cubano-americana mencionada, es interminable. Uno de los propósitos de Reagan y su equipo era buscar una máscara política que presentara, en nombre de una supuesta representación cubana, todas las leyes o medidas de bloqueo y guerra económica contra nuestra Patria. Recibieron contratos y concesiones económicas privilegiadas, traficaron con todo, incluso drogas, y amasaron abundantes riquezas. La creación de un lobby para promover y ahijar en el Congreso aliados a la extrema derecha y a los congresistas más reaccionarios de cualquiera de los dos partidos en su política agresiva contra Cuba, fue una de las más importantes misiones que les encomendaron.

En su arsenal de acciones contra Cuba, estaba la de apoyar a grupos terroristas aparentemente independientes para realizar todo tipo de sabotajes a la economía, crímenes políticos, introducción de plagas y guerras biológicas. Terminaron organizando su propio aparato militar y preparando incontables planes para asesinarme cuantas veces yo viajaba al exterior. Era una verdadera cacería humana con pleno conocimiento y tolerancia de las autoridades norteamericanas. Con los abundantes recursos que poseían, entregaban fondos de campañas a decenas de legisladores de ambos partidos, por encima o por debajo de la mesa. Ellos eligieron legisladores del propio grupo y ayudaron a elegir a otros. El apoyo oficial era total. Repugna todo lo que hicieron contra nuestra Patria. Su último crimen fue el secuestro de un niño que no había cumplido 6 años, de cuya legítima familia lo despojaron. Dueños de la Florida, se consideraron con derecho a desafiar las leyes y órdenes del propio Gobierno. Terminaron pisoteando y quemando banderas norteamericanas. La colosal y estúpida fechoría cometida con el niño secuestrado fue su Waterloo político. Será muy difícil que vuelvan a recoger los pedazos dispersos de lo que fuera el considerable poder y la influencia política que habían alcanzado, y armar con ellos de nuevo algo que sirva.

Tan destrozada moral y políticamente como ellos, está la otra ala de la estrategia contrarrevolucionaria de Estados Unidos: los minúsculos grupitos que han estado promoviendo durante muchos años para crear un frente interno contra la sólida e inconmovible unidad y fortaleza de la Revolución, a los que estimula con fondos que llegan por las más diversas vías y apoyan con todos los medios publicitarios a su alcance. En las emisoras subversivas que transmiten desde Estados Unidos y en la prensa de la Fundación, tienen sus órganos de divulgación y difamación contrarrevolucionaria. Trabajan estrechamente unidos a la mafia cubano-americana. Son coordinados directamente por el personal de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, diplomáticos checos, polacos y otros funcionarios de algunas embajadas de países aliados o subordinados a Estados Unidos.

Su misión esencial es obstruir las relaciones diplomáticas y económicas de Cuba, suministrar con sus provocaciones material publicitario para las campañas de propaganda, difamación y aislamiento de la Revolución. En estos gloriosos y heroicos años de doble bloqueo y período especial, donde se decidía la vida o la muerte de nuestra Patria, las hazañas de nuestro pueblo los hundirán en lo más profundo de la ciénaga de su infamia, y en lo que es absolutamente lo más seguro y digno de su miserable papel: el olvido.

IX PARTE

F.M. ¿Cómo recibió usted la noticia de su liberación por la policía federal el 22 de abril?

F.C. Casi asombrado de que al fin se hubiesen decidido a hacerlo, y era algo de extrema necesidad. La vida del niño corría grave peligro. La reunión con el padre, el hermanito, la nueva madre y varios compañeritos de escuela ha producido un cambio espectacular en el estado de ánimo y la salud del niño. Avanza rápidamente en sus estudios, y a pesar de los meses de secuestro podrá vencer el curso escolar. La cuestión fundamental es ahora su regreso a Cuba. Pienso que no habrá forma legal, moral o política de retenerlo en Estados Unidos. El pueblo norteamericano, en forma casi total, ha ofrecido su apoyo para la reunión con su padre y el regreso a Cuba. Un gesto que siempre agradeceremos.

F.M. ¿Cómo reaccionó usted ante la condena a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU el 18 de abril del 2000, como resultado de una iniciativa de la República Checa y de Polonia? Se le reprocha de reprimir violentamente a los disidentes políticos y a los grupos religiosos...

F.C. En cuanto al voto en Ginebra, quedó en evidencia que se trató de un nuevo e hipócrita acto de hostilidad y agresión de Estados Unidos contra Cuba, con la complicidad activa de algunos gobiernos de países ex socialistas que se prestaron para hacer el juego sucio de los norteamericanos, y el apoyo de sus cómplices europeos que en Ginebra votan en bloque junto a su aliado más poderoso y jefe de la mafia de la OTAN. No tuvimos la menor vacilación en desenmascarar la infame maniobra. Nuestro pueblo la condenó unánimemente y formulamos contundentes denuncias contra los confabulados, muchas de las cuales no han podido responder. Las réplicas serán cada vez más duras y la batalla contra Cuba más difícil.

F.M. El Papa Juan Pablo II visitó La Habana en enero de 1998. ¿Lo convenció a usted?

F.C. Realmente no recuerdo que el Papa haya tratado de convencerme de algo. Lo recibimos con la hospitalidad y el respeto que merece una personalidad tan relevante, de especial talento y carisma. Ambos hablamos a la luz pública al llegar y al partir, y ambos expusimos con respeto y dignidad nuestras ideas. Yo fui breve: 14 minutos al recibirlo y 5 minutos al despedirlo. Pusimos el país en sus manos; le entregamos las más históricas plazas públicas, que fueron las escogidas por los organizadores del viaje; nuestras cadenas de televisión quedaron a su disposición; así como el transporte que solicitaron para las movilizaciones, que era todo con el que contaba nuestro país bloqueado; invitamos a los militantes de nuestro Partido, la Juventud Comunista y las organizaciones de masas a asistir a las misas con la rigurosa instrucción de escuchar con respeto todos los pronunciamientos y sin un solo cartel, consigna, o exclamaciones revolucionarias. Ciento diez cadenas extranjeras de televisión y 5 mil periodistas recibieron autorización para divulgarlo todo al mundo. Ni un soldado en la calle, ningún policía con armas. En ninguna otra parte ocurrió algo parecido.

Al final los organizadores de los viajes del Papa afirmaron que era la visita mejor organizada que había realizado el Papa. No ocurrió un solo accidente de tránsito. Pienso que él se llevó una grata impresión de nuestro país; él a su vez dejó una grata impresión en Cuba. Tuve oportunidad de admirar su capacidad de trabajo y la abnegación con que cumplía rigurosamente los duros programas que le imponían sus colaboradores. Quienes se llevaron un total chasco fueron aquellos que en el exterior y no eran pocos imaginaron que la Revolución se derrumbaría como las murallas de Jericó, ante la sola presencia del Papa. Tanto ella como él salieron muy conscientes de sus propias fuerzas.

F.M. Nadie es inmortal, ni los Jefes de Estado ni los hombres comunes. ¿No piensa usted que sería sabio preparar su sucesión, aunque sólo fuera para evitar al pueblo cubano el trauma de una transición caótica?

F.C. Conozco bien que el hombre es mortal, y no preocuparme jamás por ello ha sido clave de mi vida. Cuando un carácter rebelde me llevó al arriesgado oficio de luchador revolucionario que nadie me impuso, sabía también que era bastante poco probable que sobreviviera mucho tiempo. No era Jefe de Estado y sí un hombre muy común. No heredé cargo alguno ni soy Rey, no necesito por tanto preparar sucesor, y en todo caso, nunca sería para evitar el trauma de una transición caótica. No habrá trauma, ni será necesaria transición alguna.

La transición de un sistema social a otro se viene haciendo desde hace más de 40 años. No se trata de la sustitución de un hombre por otro.

Cuando una Revolución verdadera se ha consolidado y la siembra de ideas y de conciencia ha comenzado a dar sus frutos, ningún hombre, por importante que haya sido su aporte personal, es indispensable. No existe en Cuba culto a la personalidad. Nadie verá ni siquiera fotos oficiales, ni calles ni parques o escuelas que lleven el nombre de dirigentes vivos. Las responsabilidades están muy compartidas y el trabajo distribuido entre muchos. Numerosas personas jóvenes y ya experimentadas, junto a un grupo menos numeroso de revolucionarios veteranos con los cuales están profundamente identificados, son los que hacen funcionar el país. Y no olvidar: existe un partido con gran prestigio y autoridad moral. ¿De qué preocuparse?

F.M. Lo que usted dice es muy correcto. Pero, precisamente, al no poner en funcionamiento desde ahora hombres y estructuras capaces de asumir el relevo llegado el momento, ¿no cree usted que aumente el riesgo de que se cuestionen esos logros sociales?

F.C. El relevo al que te refieres no sólo está ya preparado, sino que viene funcionando hace bastante tiempo.

F.M. Usted tiene el privilegio de haberse convertido en un mito en vida. ¿Lo seguirá siendo después de muerto?

F.C. No soy yo. Son los gobiernos de Estados Unidos los que me han convertido en lo que tú llamas un mito, y si lo he sido en vida es también gracias a su fracaso en los incontables intentos de privarme de ella. Claro que lo seguiré siendo después de muerto. ¿Puede acaso subestimarse el mérito de haber luchado tantos años contra tan poderoso imperio?

F.M. Fidel Castro, el conspirador permanente. ¿Pertenece esta imagen a un pasado obsoleto?

F.C. Por el contrario, se ha convertido en un hábito tan importante en mí que ni siquiera hablo conmigo mismo los secretos estratégicos más importantes en mi lucha revolucionaria. Prefiero contarlos por televisión.

F.M. ¿Por qué vive usted de noche? ¿Cuándo prepara sus discursos?

F.C. Vivo y casi siempre trabajo a todas horas, de día y de noche. ¿Acaso después de los 70 se puede perder tiempo? En cuanto a mis discursos he llegado a la conclusión, un poco tarde quizás, de que los discursos tienen que ser cortos.

-oOo-

(1) Ver los textos precedentes en:

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (1/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (2/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (3/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (4/5)

-oOo-

Blogs y portal asociados:

España: http://blogs.periodistadigital.com/aeu.php

España: http://www.quediario.com/blogs/705/

Bélgica: http://quijote.skynetblogs.be/

EE.UU: http://tallerquijote.blogspot.com/

Bélgica: http://users.skynet.be/AEU/

 

17:18 Écrit par SaGa Bardon dans Sociogenética | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : la americas |  Facebook |

14/08/2006

Por la soberanía Cubana

 

Por la soberanía Cubana

Permalink 14.08.06 @ 21:01:00. Archivado en Las Américas, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Razones para firmar el mensaje "La soberanía de Cuba debe ser respetada"
por François Houtart
, sacerdote, sociólogo y teólogo belga, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, director del Centro Tricontinental, editor de la revista Alternatives Sud y Directivo del Foro Mundial de Alternativas.

-oOo-

Quiero expresar algunas razones fundamentales para la firma del mensaje "La soberanía de Cuba debe ser respetada", que corresponden a lo que piensa la gran mayoría de los que han firmado.

Evidentemente el primer aspecto es el apoyo a la soberanía de Cuba, en la coyuntura actual. Pero el texto y las intenciones de los que firman van más allá, porque la situación concreta sobre Cuba, que está ahora en el primer plano de la confrontación, tiene significación a partir de tres aspectos muy importantes:

Primero. Justamente, el sentido de las agresiones y de las guerras que se suceden en estos tiempos está ligado a la hegemonía del capital en el mundo. Siendo los EE.UU. la única superpotencia hoy, eso significa que están defendiendo finalmente un sistema que está pasando de crisis en crisis y ven la solución en una guerra permanente. Según la lógica del sistema económico capitalista. Cuba puede ser un frente de esta guerra permanente.

Segundo. Más allá del caso particular, es la violación, más y más clara, del derecho internacional. El derecho internacional casi no existe ya. Hoy día se ejerce el derecho del más fuerte, el de la superpotencia que pretende imponer sus intereses al resto del mundo. Podemos ver, en la misma línea, que el derecho internacional es más y más el derecho de los negocios en contra del derecho de los pueblos. Como presidente de la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos, soy testigo de ello, que es lo que está sucediendo.

Tercero. Finalmente, pienso que por una razón moral, ética, todos los humanistas en el mundo, y en particular todos los cristianos —los que se refieren al Evangelio— no pueden aceptar una situación de este tipo, y son casos muy concretos como este de la soberanía de Cuba los que debemos subrayar como símbolo de lo que no se puede permitir y que está pasando en el mundo.

Por estas razones es que se ha puesto en movimiento la resistencia y este tipo de reacciones por parte del mundo intelectual. En ese sentido, es interesante recordar la declaración de la conferencia Episcopal de Cuba y lo que va a pasar esta noche en las iglesias evangélicas, que también tratarán estos aspectos de la situación.

Por esas tres razones pienso que era necesario reproducir un documento como este, que en pocas horas ha recogido muchas firmas en el mundo, aun de gente que pueden ser críticos de algunos aspectos de la política cubana, pero que han entendido que ha llegado el momento de proclamar su solidaridad y de defender de manera muy clara la soberanía de Cuba.

-oOo-

Manifiesto suscrito por cientos de intelectuales, incluidos ocho premios Nobel

La soberanía de Cuba debe ser respetada

A raíz de la comunicación de Fidel Castro sobre su estado de salud y la delegación provisional de sus cargos, altos funcionarios estadounidenses han formulado declaraciones cada vez más explícitas acerca del futuro inmediato de Cuba. El Secretario de Comercio Carlos Gutiérrez opinó que “llegó el momento de una verdadera transición hacia una verdadera democracia” y el vocero de la Casa Blanca Tony Snow dijo que su gobierno está “listo y ansioso para otorgar asistencia humanitaria, económica y de otra naturaleza al pueblo de Cuba", lo que acaba de ser reiterado por el Presidente Bush.

Ya la “Comisión para una Cuba libre”, presidida por la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, había destacado en un informe a mediados de junio “la urgencia de trabajar hoy para garantizar que la estrategia de sucesión del régimen de Castro no tenga éxito” y el Presidente Bush señaló que este documento “demuestra que estamos trabajando activamente por un cambio en Cuba, no simplemente esperando a que ocurra”. El Departamento de Estado ha subrayado que el plan incluye medidas que permanecerán secretas “por razones de seguridad nacional” y para asegurar su “efectiva realización”.

No es difícil imaginar el carácter de tales medidas y de la “asistencia” anunciada si se tiene en cuenta la militarización de la política exterior de la actual administración estadounidense y su actuación en Irak.

Ante esta amenaza creciente contra la integridad de una nación, la paz y la seguridad en América Latina y el mundo, los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los Estados Unidos respete la soberanía de Cuba. Debemos impedir a toda costa una nueva agresión.

José Saramago, Portugal; Wole Soyinka, Nigeria; Adolfo Pérez Esquivel, Argentina; Dario Fo, Italia; Desmond Tutu, Sudáfrica; Rigoberta Menchú, Guatemala; Nadine Gordimer, Sudáfrica; Zhores Alfiorov, Rusia; Noam Chomsky, EEUU; Oscar Niemeyer, Brasil; Harry Belafonte, EEUU; Mario Benedetti, Uruguay; Ignacio Ramonet, España-Francia; Danny Glover, EEUU; Samir Amin, Egipto; Alfonso Sastre, España; Francois Houtart, Bélgica; Salvador García Bardón, Bélgica;Eduardo Galeano, Uruguay; Juan Gelman, Argentina; Frei Betto, Brasil; Pablo González Casanova, México; Russell Banks, EEUU; Bernard Cassen, Francia; Ernesto Cardenal, Nicaragua; Angela Davis, EEUU; Ariel Dorfman, Chile; Tom Morello, EEUU; Walter Salles, Brasil; Manu Chao, Francia; Blanca Chancosa, Ecuador; Egberto Gismonti, Brasil; Andrés Gómez, Cuba; Alice Walker, EEUU; István Mészáros, Hungría; Fredric Jameson, EEUU; Pedro Casaldáliga, Brasil; Franz Hinkelammert, Alemania; Joao Pedro Stedile, Brasil; Jorge Enrique Adoum, Ecuador; Fernando Birri, Argentina; Leonardo Boff, Brasil; David Viñas, Argentina; Emilio Carballido, México; José Luiz del Roio, Italia; Hebe de Bonafini, Argentina; Thiago de Mello, Brasil; Eugenio Barba, Italia-Dinamarca; Amiri Baraka, EEUU; Pedro Rivera, Panamá; Amina Baraka, EEUU; Boaventura de Sousa Santos, Portugal; Armand Mattelart, Bélgica; William Blum, EEUU; Miguel Bonasso, Argentina; Chico Whitaker, Brasil; María Rojo, México; Idea Vilariño, Uruguay; Belén Gopegui, España; Diamela Eltit, Chile; Atilio Borón, Argentina; Luciana Castellina, Italia; Ramsey Clark, EEUU; Luis Britto García, Venezuela; Stephen Rivers, EEUU; Miguel D’Escoto, Nicaragua; Stella Calloni, Argentina; Emir Sader, Brasil; Daniel Viglietti, Uruguay; Lucius Walker, EEUU; Piero Gleijeses, Italia-EEUU; James D. Cockcroft, EEUU; Aníbal Quijano, Perú; Theotonio dos Santos, Brasil; Pablo Guayasamín, Ecuador; Leonard Weinglass, EEUU; Susu Pecoraro, Argentina; Francisco de Oliveira, Brasil; Graciela Duffau, Argentina; Fernando Rendón, Colombia; Luis Sepúlveda, Chile; Andy Spann, EEUU; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Fernando Pino Solanas, Argentina; Santiago García, Colombia; Michael Löwy, Brasil; Juan Manuel Roca, Colombia; Pascual Serrano, España; León Rozitchner, Argentina; Jorge Rufinelli, Uruguay; Franca Rame, Italia; Alfredo Vera, Ecuador; Patricia Ariza, Colombia; Leslie Cagan, EEUU; Noé Jitrik, Argentina; Tununa Mercado, Argentina; Eric Nepomuceno, Brasil; James Petras, EEUU; Keith Ellis, Jamaica- Canadá; Tristán Bauer, Argentina; Ferreira Gullar, Brasil; Marco Martos, Perú; Lorgio Vaca, Bolivia; Eric Toussaint, Bélgica; Georges Labica, Francia; Octavio Getino, Argentina; Richard Levins, EEUU; Martin Almada, Paraguay; Elmar Alvater, Alemania; Roberto Montoya, Argentina; Víctor Heredia, Argentina; Víctor Víctor, R. Dominicana; Tomás Borge, Nicaragua; Eva Forest, España; Michele Mattelart, Francia; Leticia Spiller, Brasil; Javier Couso, España; Fernando Suárez, México; Salim Lamrani, Francia; Montserrat Ponsa, España; Jean Pascal Van Ypersele, Bélgica; Verenice Guayasamín, Ecuador; Marilia Guimarães, Brasil; Gioconda Belli, Nicaragua; Tarek Williams Saab, Venezuela; Isidora Aguirre, Chile; Suzy Castor, Haití; Claribel Alegría, El Salvador; Andrés Sorel, España; Ann Sparanese, EEUU; Denisse Stoklos, Brasil; Alessandra Riccio, Italia; Carlos Fernández Liria, España; Alex Cox, Reino Unido; Michel Collon, Bélgica; Danny Rivera, Puerto Rico; Tato Pavlovsky, Argentina; Román Chalbaud, Venezuela; James Early, EEUU; Jean Brigmont, Bélgica; Anthony Arnove, EEUU; Carlo Frabetti, Italia-España; Fernando Buttazoni, Uruguay; Fernando Morais, Brasil; Ramón Chao, España-Francia; Silvio Tendler, Brasil; Hanan Awwad, Palestina; Orlando Senna, Brasil; Saul Landau, EEUU; Francisco Jarauta, España; Adolfo Colombres, Argentina; Roberto Amaral, Brasil; Pilar del Río, España; Fernando Ainsa, Uruguay; Alcira Argumedo, Argentina; Carmen Bohorquez, Venezuela; Steve Williams, EEUU; Hernando Calvo Ospina, Colombia-Francia; Gilberto López y Rivas, México; Juan Carlos Camaño, Argentina; Michael Parenti, EEUU; Marta Palau, México; Italo Ordóñez, Ecuador; Gloria la Riva, EEUU; Francisco Villa, Chile; Gennaro Carotenuto, Italia; Edward Sanders, EEUU; Ersi Sotiropulos, Grecia; Constantino Bértolo, España; Manuel Cabieses, Chile; Jose A. De Frietas (Tunai), Brasil; Thelva Nava, México; Hugo Urquijo, Argentina; Isaura Navarro, España; Cecilia Conde, Brasil; Igor Jinkings, Brasil; Iosu Perales Arretxe, País Vasco; Issa Makhlouf, Líbano; Marcos Roitman, España; Héctor Díaz Polanco, R. Dominicana; Antonio Maira, España; Arturo Andrés Roig, Argentina; Roy Brown, Puerto Rico; Al Campbell, EEUU; Luisa Vicioso, R. Dominicana; Carlos Fazio, Uruguay; Luciano Vasapollo, Italia; John Beverley, EEUU; Carlos Varea, España; Víctor Flores Olea, México; Hassan El Ouazanni, Marruecos; Jitendra Sharma, India; José Mulligan, Nicaragua; Beto Almeida, Brasil; Juan Madrid, España; Sonja de Vries, EEUU; Red Ronnie, Italia; Juan Kalvellido, España; Miguel Urbano, Portugal; Nora de Izcue, Perú; Raúl Pérez Torres, Ecuador; Santiago Alba Rico, España; José Steinsleger, México; Setsuko Ono, Japón-EEUU; Susan Willis, EEUU; Vicente Romano, España; Néstor Kohan, Argentina; Pedro de Castro Amaral, Brasil; Angeles Maestro, España; Vicente Battista, Argentina; Stefania Mosca, Venezuela; Clifton Ross, EEUU; Zlatko Krasni, Serbia; Wim Dierckxsens, Costa Rica; Sérgio Saboya, Brasil; Claudio Katz, Argentina; Luciano Alzaga, Argentina; Corium Aharoniam, Uruguay; Donatella Mészáros, Italia; Carol Cross, EEUU; Raly Barrionuevo, Argentina; Kali Akuno, EEUU; Gloria Berrocal, España; Rodolfo Livingston, Argentina; Remy Herrera, Francia; Mano Melo, Brasil; Irene Amador, España; Paul Emile Dupret, Bélgica; Jaime Losada, España; Marcelo Resende, Brasil; Pablo Marcano García, Puerto Rico; Miguel Martín Ayllón, España; José C. Rovira, España; Alvaro Castillo Granada, Colombia, Natalia Toledo, México; Consuelo Sánchez, México; José Heleno Rotta, Brasil; Shirley Pate, EEUU; Gerardo Cerdas Vega, Costa Rica; Carlos Marés, Brasil; Clarisse Chiappini Casthilos, Brasil; Michael S. Smith, EEUU; José Luis Tagliaferro, Argentina-Italia; Claude Marks, EEUU; Iñaki Errazkin, España; Eduardo Ebendinger, Brasil; León Ferrari, Argentina; Guy Bajoit, Bélgica; Lia Sessy, Italia; Ricardo Antunes, Brasil; María Toledano, España; Robert Franck, Bélgica; Verena Graf, Suiza; Eva Björklund, Suecia; Raúl Vallejo, Ecuador; Eduardo Guimarães, Brasil; Aitana Alberti, Argentina-Cuba; Sara Rosemberg, Argentina; Beatriz Bissio, Brasil; Bert de Belder, Bélgica; Jaime Mejía Duque, Colombia; Jane Franklin, EEUU; Alicia Hermida, España; Ana Esther Ceceña, México; Angel Parra, Chile; Branca Eloysa P. Ferreira, Brasil; Dionne Brand, Canadá; Sergio J. Dos Santos França, Brasil; Lêdo Ivo, Brasil; Rosario Murillo, Nicaragua; José Antonio Barroso Toledo, España; Christine Fayart, Bélgica; Caique Botkay, Brasil; Angelica Malinarich-Dorfman, Chile; Manuel Fernández-Cuesta, España; Sidnei Liberal, Brasil; Carlos Takeshi, Brasil; Jean Pestiaux, Bélgica; Aderbal Ashogun, Brasil; Carlos Baron, Chile; Alejandro Moreano, Ecuador; Hans-Otto Dill, Alemania; Carmem Regina de Vargas, Brasil; Richard Becker, EEUU; David Lagmanovich, Argentina; Carmen Vargas, Brasil; Jean Philippe Peemans, Bélgica; Aderbal Moreira Costa, Brasil; Claudia Korol, Argentina; Teodoro Buarque de Hollanda, Brasil; Enrique Dacal, Argentina; Célia Ravero, Brasil; Nico Hirft, Bélgica; Andrea Duffour, Suiza; Ana Tendler, Brasil; Carolina Virguez, Colombia; Terezinha Lameira, Brasil; Juan Carlos Volnovich, Argentina; Clarissa Matheus, Brasil; Hugo Achugar, Uruguay; Michael Steven Smith, EEUU; Nicolas Bardos, Bélgica; Anisio Palhano P. Ferreira, Brasil; Vera Malaguiti, Brasil; Danielle Bleitrach, Francia; Rafael Spregelbud, Argentina; Augusto Boal, Brasil; Bob Stone, EEUU; Pierre Beaudet, Bélgica; Clarisse Mantuano, Brasil; Vivaldo Franco, Brasil; Claufe Rodrigues, Brasil; Alicia Jrapcko, EEUU; Waldir Leite, Brasil; Dácio Malta, Brasil; Anne Waldmann, EEUU; Danon Lacerda, Brasil; Betsy Bowman, EEUU; Denise Fraga, Brasil; Bryan Becker, EEUU; Echaterina Brasileiro, Brasil; Joy Harjo, EEUU; Jorge Fons, México; Emilio Mira y Lopez, Brasil; Fábio Basilone, Brasil; Mary Louise Pratt, EEUU; Andrés Linares, España; Geraldo Moreira, Brasil; Angeles Diez Rodríguez, España; Ana Lydia Vega, Puerto Rico; Susana Fiorito, Argentina; Joseph Mutti, EEUU; Haroldo Costa, Brasil; Margot Pepper, EEUU; Isadora Jinkings, Brasil; Carlos Tena, España; Andrés Ordoñez, México; Ivair Itagiba, Brasil; David Acera Rodríguez, España; Ivana Jinkings, Brasil; Eduardo Hernández Fernández, España; Jalusa Barcelos, Brasil; Iñaki Markiegi, España; Jaqueline da Silva, Brasil; Jorge Lopez Ave, España; Jesús Chediak, Brasil; Justo Carracedo, España; Jean Portante, Luxemburgo; José Vicente Tavares dos Santos, Brasil; José Braga, Brasil; Jussara Freire, Brasil; Miguel Riera Montesinos, España; Leila Jinkings, Brasil; Pepe Mejía, España; Luis Carlos Cseko, Brasil; Alain Ruscio, Francia; Mãe Beata de Yemoja, Brasil; Susana Vellegia, Argentina; Marcello Guimaraes, Brasil; Beatriz Stolowicz, México; Marcellus Machado, Brasil; Horacio Verzi, Uruguay; Elvira Concheiro, México; Mário Augusto Jakobskind, Brasil; Luciano Concheiro, México; Isabel-Clara Simó, España; Xavier Dalfó, España; Michele Victer, Brasil; Monique Lemaitre, México; Miwa Saboya, Brasil; Natalia Toledo, México; Nilo Batista, Brasil; Hane Haga, Noruega; Olny de Freitas, Brasil; Clemente Padín, Uruguay; Raymundo de Oliveira, Brasil; Hernán Rivera Letelier, Chile; Quintín Cabrera, Uruguay; Regina Libonati, Brasil; Douglas Bohórquez, Venezuela; Zezé Sack, Brasil; Catherine Murphy, EEUU; Maximilien Laroche, Haití; Hiber Conteris,Uruguay; Joao Ubaldo Ribeiro, Brasil; Marita Fornaro, Uruguay; Graciela Paraskevaidis, Uruguay; Rafael Aponte Ledée, Puerto Rico; Daisy Zamora, Nicaragua; Mauricio Kartun, Argentina; Cecilia Boal, Brasil; C. K. Otead, Nueva Zelanda; Chiranan Pritpeecha, Tailandia; Gerhard Falkner, Alemania; Quincy Troupe, EEUU; Neshe Yashin, Chipre; Koulsy Lamko, Chad; Nicole Cage Florentiny, Martinica ; Leslee Lee, Perú; Andrés Rivera, Argentina; Juan Cristóbal, Perú; Frèdèric Debuyst, Bélgica; Jean Claude Fritz, Francia; Gérard Fritz, Francia; Jacques Bidet, Bélgica; Milagros Rivera, Puerto Rico; Katalina Montero, EEUU; Luis Fernando Eyerbe, Argentina-Brasil; Daniel Veronese, Argentina; Pat Murphy, EEUU Kendell Hoppolyte, Santa Lucía; Breyten Breytenbach, Sudáfrica; Ingibjörg Haraldsdóttir, Islandia; Clara Algranati, Argentina; José Seoane, Argentina; David Franco Monthiel, España; etc.

-oOo-

Para adherirse personalmente:

Portal: http://www.porcuba.org/
Correo: soberania@porcuba.org

Emplee el correo electrónico si observa que el portal está sobrecargado.

21:13 Écrit par SaGa Bardon dans Sociogenética | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : las americas |  Facebook |