15/08/2006

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (5/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (5/5)

Permalink 15.08.06 @ 12:15:00. Archivado en Las Américas, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Nota editorial: La división en Partes que figura en números romanos en el texto de la "Entrevista", corresponde a la actual división en páginas electrónicas de la Edición digital de © Granma.

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VIII PARTE (1)

F.C. Usted menciona cifras. Trato de recordar las distintas migraciones y me parece que las cifras son inferiores, excepto que las mismas incluyan a los que nacieron en el exterior. Pero eso carece de importancia. Antes de la Revolución las visas que recibían los cubanos eran insignificantes. Al triunfo de aquella, las puertas se abrieron de par en par. De 6 mil médicos se llevaron la mitad, otro tanto hicieron con profesores universitarios y maestros. Fue una colosal extracción de recursos humanos. Pero soportamos el golpe a pie firme. A nadie se le prohibió emigrar. No fuimos nosotros sino ellos los que más de una vez cerraron las puertas y establecieron cuotas de visas legales. Su peor crimen fue el estímulo a las salidas ilegales mediante una monstruosa y asesina Ley llamada de Ajuste Cubano, en virtud de la cual cualquier persona, sean cuales fueren sus antecedentes y conducta, si sale ilegalmente de Cuba por cualquier vía y arriba a territorio de Estados Unidos, recibe, sin una sola excepción, derecho de residencia en ese país. Por esta vía han recibido a muchos delincuentes, aunque no todos lo sean, y no pocas personas han perdido la vida. Por esta estúpida Ley, única en el mundo, creada sólo para los ciudadanos cubanos, se produjo el caso del niño secuestrado sin haber cumplido 6 años, Elián González, en una aventura donde perdieron la vida 11 cubanos.

Si a México y el resto de América Latina y el Caribe se hubiesen concedido durante casi 35 años tales privilegios, más de la mitad de la población de Estados Unidos sería latinoamericana y caribeña. No existiría hoy entre México y Estados Unidos un muro mucho mayor que el de Berlín donde mueren cada año más emigrantes que todos los que murieron durante los años de existencia de aquel muro. Ofrezcan ustedes ese privilegio en Europa a los habitantes al Norte y al Sur del Sahara, y veríamos cuántos emigrarían.

Debemos decir que nunca hemos prohibido la emigración de Cuba hacia Estados Unidos y el 90 por ciento de los que lo han hecho ha sido por motivos económicos.

F.M. El asunto del pequeño Elián ha despertado los ardores de la comunidad cubana exiliada en Miami. ¿Qué opina usted de la disidencia cubana, tanto en el interior de la isla como en la Florida?

F.C. No comprendo la diferencia que puede haber entre lo que tú llamas disidencia externa y la interna. Son exactamente la misma cosa. Ambas tienen el mismo origen y la misma dirección. Ambas son instrumento de la política de Estados Unidos contra Cuba, ambas son proimperialistas, antisocialistas y anexionistas. Los que fueron promovidos como jefes de la llamada Fundación Cubano-Americana un engendro surgido del llamado Documento de Santa Fe, plataforma política del Partido Republicano del año 1980 con relación a Cuba eran casi sin excepción antiguos miembros de la CIA, o hijos de connotados criminales de guerra que escaparon hacia Estados Unidos al triunfo de la Revolución. Su lista de crímenes y fechorías cometidos contra Cuba, primero como individuos reclutados desde la época de la invasión mercenaria de Girón y después como miembros de la mafia cubano-americana mencionada, es interminable. Uno de los propósitos de Reagan y su equipo era buscar una máscara política que presentara, en nombre de una supuesta representación cubana, todas las leyes o medidas de bloqueo y guerra económica contra nuestra Patria. Recibieron contratos y concesiones económicas privilegiadas, traficaron con todo, incluso drogas, y amasaron abundantes riquezas. La creación de un lobby para promover y ahijar en el Congreso aliados a la extrema derecha y a los congresistas más reaccionarios de cualquiera de los dos partidos en su política agresiva contra Cuba, fue una de las más importantes misiones que les encomendaron.

En su arsenal de acciones contra Cuba, estaba la de apoyar a grupos terroristas aparentemente independientes para realizar todo tipo de sabotajes a la economía, crímenes políticos, introducción de plagas y guerras biológicas. Terminaron organizando su propio aparato militar y preparando incontables planes para asesinarme cuantas veces yo viajaba al exterior. Era una verdadera cacería humana con pleno conocimiento y tolerancia de las autoridades norteamericanas. Con los abundantes recursos que poseían, entregaban fondos de campañas a decenas de legisladores de ambos partidos, por encima o por debajo de la mesa. Ellos eligieron legisladores del propio grupo y ayudaron a elegir a otros. El apoyo oficial era total. Repugna todo lo que hicieron contra nuestra Patria. Su último crimen fue el secuestro de un niño que no había cumplido 6 años, de cuya legítima familia lo despojaron. Dueños de la Florida, se consideraron con derecho a desafiar las leyes y órdenes del propio Gobierno. Terminaron pisoteando y quemando banderas norteamericanas. La colosal y estúpida fechoría cometida con el niño secuestrado fue su Waterloo político. Será muy difícil que vuelvan a recoger los pedazos dispersos de lo que fuera el considerable poder y la influencia política que habían alcanzado, y armar con ellos de nuevo algo que sirva.

Tan destrozada moral y políticamente como ellos, está la otra ala de la estrategia contrarrevolucionaria de Estados Unidos: los minúsculos grupitos que han estado promoviendo durante muchos años para crear un frente interno contra la sólida e inconmovible unidad y fortaleza de la Revolución, a los que estimula con fondos que llegan por las más diversas vías y apoyan con todos los medios publicitarios a su alcance. En las emisoras subversivas que transmiten desde Estados Unidos y en la prensa de la Fundación, tienen sus órganos de divulgación y difamación contrarrevolucionaria. Trabajan estrechamente unidos a la mafia cubano-americana. Son coordinados directamente por el personal de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, diplomáticos checos, polacos y otros funcionarios de algunas embajadas de países aliados o subordinados a Estados Unidos.

Su misión esencial es obstruir las relaciones diplomáticas y económicas de Cuba, suministrar con sus provocaciones material publicitario para las campañas de propaganda, difamación y aislamiento de la Revolución. En estos gloriosos y heroicos años de doble bloqueo y período especial, donde se decidía la vida o la muerte de nuestra Patria, las hazañas de nuestro pueblo los hundirán en lo más profundo de la ciénaga de su infamia, y en lo que es absolutamente lo más seguro y digno de su miserable papel: el olvido.

IX PARTE

F.M. ¿Cómo recibió usted la noticia de su liberación por la policía federal el 22 de abril?

F.C. Casi asombrado de que al fin se hubiesen decidido a hacerlo, y era algo de extrema necesidad. La vida del niño corría grave peligro. La reunión con el padre, el hermanito, la nueva madre y varios compañeritos de escuela ha producido un cambio espectacular en el estado de ánimo y la salud del niño. Avanza rápidamente en sus estudios, y a pesar de los meses de secuestro podrá vencer el curso escolar. La cuestión fundamental es ahora su regreso a Cuba. Pienso que no habrá forma legal, moral o política de retenerlo en Estados Unidos. El pueblo norteamericano, en forma casi total, ha ofrecido su apoyo para la reunión con su padre y el regreso a Cuba. Un gesto que siempre agradeceremos.

F.M. ¿Cómo reaccionó usted ante la condena a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU el 18 de abril del 2000, como resultado de una iniciativa de la República Checa y de Polonia? Se le reprocha de reprimir violentamente a los disidentes políticos y a los grupos religiosos...

F.C. En cuanto al voto en Ginebra, quedó en evidencia que se trató de un nuevo e hipócrita acto de hostilidad y agresión de Estados Unidos contra Cuba, con la complicidad activa de algunos gobiernos de países ex socialistas que se prestaron para hacer el juego sucio de los norteamericanos, y el apoyo de sus cómplices europeos que en Ginebra votan en bloque junto a su aliado más poderoso y jefe de la mafia de la OTAN. No tuvimos la menor vacilación en desenmascarar la infame maniobra. Nuestro pueblo la condenó unánimemente y formulamos contundentes denuncias contra los confabulados, muchas de las cuales no han podido responder. Las réplicas serán cada vez más duras y la batalla contra Cuba más difícil.

F.M. El Papa Juan Pablo II visitó La Habana en enero de 1998. ¿Lo convenció a usted?

F.C. Realmente no recuerdo que el Papa haya tratado de convencerme de algo. Lo recibimos con la hospitalidad y el respeto que merece una personalidad tan relevante, de especial talento y carisma. Ambos hablamos a la luz pública al llegar y al partir, y ambos expusimos con respeto y dignidad nuestras ideas. Yo fui breve: 14 minutos al recibirlo y 5 minutos al despedirlo. Pusimos el país en sus manos; le entregamos las más históricas plazas públicas, que fueron las escogidas por los organizadores del viaje; nuestras cadenas de televisión quedaron a su disposición; así como el transporte que solicitaron para las movilizaciones, que era todo con el que contaba nuestro país bloqueado; invitamos a los militantes de nuestro Partido, la Juventud Comunista y las organizaciones de masas a asistir a las misas con la rigurosa instrucción de escuchar con respeto todos los pronunciamientos y sin un solo cartel, consigna, o exclamaciones revolucionarias. Ciento diez cadenas extranjeras de televisión y 5 mil periodistas recibieron autorización para divulgarlo todo al mundo. Ni un soldado en la calle, ningún policía con armas. En ninguna otra parte ocurrió algo parecido.

Al final los organizadores de los viajes del Papa afirmaron que era la visita mejor organizada que había realizado el Papa. No ocurrió un solo accidente de tránsito. Pienso que él se llevó una grata impresión de nuestro país; él a su vez dejó una grata impresión en Cuba. Tuve oportunidad de admirar su capacidad de trabajo y la abnegación con que cumplía rigurosamente los duros programas que le imponían sus colaboradores. Quienes se llevaron un total chasco fueron aquellos que en el exterior y no eran pocos imaginaron que la Revolución se derrumbaría como las murallas de Jericó, ante la sola presencia del Papa. Tanto ella como él salieron muy conscientes de sus propias fuerzas.

F.M. Nadie es inmortal, ni los Jefes de Estado ni los hombres comunes. ¿No piensa usted que sería sabio preparar su sucesión, aunque sólo fuera para evitar al pueblo cubano el trauma de una transición caótica?

F.C. Conozco bien que el hombre es mortal, y no preocuparme jamás por ello ha sido clave de mi vida. Cuando un carácter rebelde me llevó al arriesgado oficio de luchador revolucionario que nadie me impuso, sabía también que era bastante poco probable que sobreviviera mucho tiempo. No era Jefe de Estado y sí un hombre muy común. No heredé cargo alguno ni soy Rey, no necesito por tanto preparar sucesor, y en todo caso, nunca sería para evitar el trauma de una transición caótica. No habrá trauma, ni será necesaria transición alguna.

La transición de un sistema social a otro se viene haciendo desde hace más de 40 años. No se trata de la sustitución de un hombre por otro.

Cuando una Revolución verdadera se ha consolidado y la siembra de ideas y de conciencia ha comenzado a dar sus frutos, ningún hombre, por importante que haya sido su aporte personal, es indispensable. No existe en Cuba culto a la personalidad. Nadie verá ni siquiera fotos oficiales, ni calles ni parques o escuelas que lleven el nombre de dirigentes vivos. Las responsabilidades están muy compartidas y el trabajo distribuido entre muchos. Numerosas personas jóvenes y ya experimentadas, junto a un grupo menos numeroso de revolucionarios veteranos con los cuales están profundamente identificados, son los que hacen funcionar el país. Y no olvidar: existe un partido con gran prestigio y autoridad moral. ¿De qué preocuparse?

F.M. Lo que usted dice es muy correcto. Pero, precisamente, al no poner en funcionamiento desde ahora hombres y estructuras capaces de asumir el relevo llegado el momento, ¿no cree usted que aumente el riesgo de que se cuestionen esos logros sociales?

F.C. El relevo al que te refieres no sólo está ya preparado, sino que viene funcionando hace bastante tiempo.

F.M. Usted tiene el privilegio de haberse convertido en un mito en vida. ¿Lo seguirá siendo después de muerto?

F.C. No soy yo. Son los gobiernos de Estados Unidos los que me han convertido en lo que tú llamas un mito, y si lo he sido en vida es también gracias a su fracaso en los incontables intentos de privarme de ella. Claro que lo seguiré siendo después de muerto. ¿Puede acaso subestimarse el mérito de haber luchado tantos años contra tan poderoso imperio?

F.M. Fidel Castro, el conspirador permanente. ¿Pertenece esta imagen a un pasado obsoleto?

F.C. Por el contrario, se ha convertido en un hábito tan importante en mí que ni siquiera hablo conmigo mismo los secretos estratégicos más importantes en mi lucha revolucionaria. Prefiero contarlos por televisión.

F.M. ¿Por qué vive usted de noche? ¿Cuándo prepara sus discursos?

F.C. Vivo y casi siempre trabajo a todas horas, de día y de noche. ¿Acaso después de los 70 se puede perder tiempo? En cuanto a mis discursos he llegado a la conclusión, un poco tarde quizás, de que los discursos tienen que ser cortos.

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(1) Ver los textos precedentes en:

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (1/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (2/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (3/5)

Fidel Castro testó en el 2000, respondiendo a Federico Mayor Zaragoza (4/5)

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Blogs y portal asociados:

España: http://blogs.periodistadigital.com/aeu.php

España: http://www.quediario.com/blogs/705/

Bélgica: http://quijote.skynetblogs.be/

EE.UU: http://tallerquijote.blogspot.com/

Bélgica: http://users.skynet.be/AEU/

 

17:18 Écrit par SaGa Bardon dans Sociogenética | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : la americas |  Facebook |

14/08/2006

Por la soberanía Cubana

 

Por la soberanía Cubana

Permalink 14.08.06 @ 21:01:00. Archivado en Las Américas, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Razones para firmar el mensaje "La soberanía de Cuba debe ser respetada"
por François Houtart
, sacerdote, sociólogo y teólogo belga, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, director del Centro Tricontinental, editor de la revista Alternatives Sud y Directivo del Foro Mundial de Alternativas.

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Quiero expresar algunas razones fundamentales para la firma del mensaje "La soberanía de Cuba debe ser respetada", que corresponden a lo que piensa la gran mayoría de los que han firmado.

Evidentemente el primer aspecto es el apoyo a la soberanía de Cuba, en la coyuntura actual. Pero el texto y las intenciones de los que firman van más allá, porque la situación concreta sobre Cuba, que está ahora en el primer plano de la confrontación, tiene significación a partir de tres aspectos muy importantes:

Primero. Justamente, el sentido de las agresiones y de las guerras que se suceden en estos tiempos está ligado a la hegemonía del capital en el mundo. Siendo los EE.UU. la única superpotencia hoy, eso significa que están defendiendo finalmente un sistema que está pasando de crisis en crisis y ven la solución en una guerra permanente. Según la lógica del sistema económico capitalista. Cuba puede ser un frente de esta guerra permanente.

Segundo. Más allá del caso particular, es la violación, más y más clara, del derecho internacional. El derecho internacional casi no existe ya. Hoy día se ejerce el derecho del más fuerte, el de la superpotencia que pretende imponer sus intereses al resto del mundo. Podemos ver, en la misma línea, que el derecho internacional es más y más el derecho de los negocios en contra del derecho de los pueblos. Como presidente de la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos, soy testigo de ello, que es lo que está sucediendo.

Tercero. Finalmente, pienso que por una razón moral, ética, todos los humanistas en el mundo, y en particular todos los cristianos —los que se refieren al Evangelio— no pueden aceptar una situación de este tipo, y son casos muy concretos como este de la soberanía de Cuba los que debemos subrayar como símbolo de lo que no se puede permitir y que está pasando en el mundo.

Por estas razones es que se ha puesto en movimiento la resistencia y este tipo de reacciones por parte del mundo intelectual. En ese sentido, es interesante recordar la declaración de la conferencia Episcopal de Cuba y lo que va a pasar esta noche en las iglesias evangélicas, que también tratarán estos aspectos de la situación.

Por esas tres razones pienso que era necesario reproducir un documento como este, que en pocas horas ha recogido muchas firmas en el mundo, aun de gente que pueden ser críticos de algunos aspectos de la política cubana, pero que han entendido que ha llegado el momento de proclamar su solidaridad y de defender de manera muy clara la soberanía de Cuba.

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Manifiesto suscrito por cientos de intelectuales, incluidos ocho premios Nobel

La soberanía de Cuba debe ser respetada

A raíz de la comunicación de Fidel Castro sobre su estado de salud y la delegación provisional de sus cargos, altos funcionarios estadounidenses han formulado declaraciones cada vez más explícitas acerca del futuro inmediato de Cuba. El Secretario de Comercio Carlos Gutiérrez opinó que “llegó el momento de una verdadera transición hacia una verdadera democracia” y el vocero de la Casa Blanca Tony Snow dijo que su gobierno está “listo y ansioso para otorgar asistencia humanitaria, económica y de otra naturaleza al pueblo de Cuba", lo que acaba de ser reiterado por el Presidente Bush.

Ya la “Comisión para una Cuba libre”, presidida por la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, había destacado en un informe a mediados de junio “la urgencia de trabajar hoy para garantizar que la estrategia de sucesión del régimen de Castro no tenga éxito” y el Presidente Bush señaló que este documento “demuestra que estamos trabajando activamente por un cambio en Cuba, no simplemente esperando a que ocurra”. El Departamento de Estado ha subrayado que el plan incluye medidas que permanecerán secretas “por razones de seguridad nacional” y para asegurar su “efectiva realización”.

No es difícil imaginar el carácter de tales medidas y de la “asistencia” anunciada si se tiene en cuenta la militarización de la política exterior de la actual administración estadounidense y su actuación en Irak.

Ante esta amenaza creciente contra la integridad de una nación, la paz y la seguridad en América Latina y el mundo, los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los Estados Unidos respete la soberanía de Cuba. Debemos impedir a toda costa una nueva agresión.

José Saramago, Portugal; Wole Soyinka, Nigeria; Adolfo Pérez Esquivel, Argentina; Dario Fo, Italia; Desmond Tutu, Sudáfrica; Rigoberta Menchú, Guatemala; Nadine Gordimer, Sudáfrica; Zhores Alfiorov, Rusia; Noam Chomsky, EEUU; Oscar Niemeyer, Brasil; Harry Belafonte, EEUU; Mario Benedetti, Uruguay; Ignacio Ramonet, España-Francia; Danny Glover, EEUU; Samir Amin, Egipto; Alfonso Sastre, España; Francois Houtart, Bélgica; Salvador García Bardón, Bélgica;Eduardo Galeano, Uruguay; Juan Gelman, Argentina; Frei Betto, Brasil; Pablo González Casanova, México; Russell Banks, EEUU; Bernard Cassen, Francia; Ernesto Cardenal, Nicaragua; Angela Davis, EEUU; Ariel Dorfman, Chile; Tom Morello, EEUU; Walter Salles, Brasil; Manu Chao, Francia; Blanca Chancosa, Ecuador; Egberto Gismonti, Brasil; Andrés Gómez, Cuba; Alice Walker, EEUU; István Mészáros, Hungría; Fredric Jameson, EEUU; Pedro Casaldáliga, Brasil; Franz Hinkelammert, Alemania; Joao Pedro Stedile, Brasil; Jorge Enrique Adoum, Ecuador; Fernando Birri, Argentina; Leonardo Boff, Brasil; David Viñas, Argentina; Emilio Carballido, México; José Luiz del Roio, Italia; Hebe de Bonafini, Argentina; Thiago de Mello, Brasil; Eugenio Barba, Italia-Dinamarca; Amiri Baraka, EEUU; Pedro Rivera, Panamá; Amina Baraka, EEUU; Boaventura de Sousa Santos, Portugal; Armand Mattelart, Bélgica; William Blum, EEUU; Miguel Bonasso, Argentina; Chico Whitaker, Brasil; María Rojo, México; Idea Vilariño, Uruguay; Belén Gopegui, España; Diamela Eltit, Chile; Atilio Borón, Argentina; Luciana Castellina, Italia; Ramsey Clark, EEUU; Luis Britto García, Venezuela; Stephen Rivers, EEUU; Miguel D’Escoto, Nicaragua; Stella Calloni, Argentina; Emir Sader, Brasil; Daniel Viglietti, Uruguay; Lucius Walker, EEUU; Piero Gleijeses, Italia-EEUU; James D. Cockcroft, EEUU; Aníbal Quijano, Perú; Theotonio dos Santos, Brasil; Pablo Guayasamín, Ecuador; Leonard Weinglass, EEUU; Susu Pecoraro, Argentina; Francisco de Oliveira, Brasil; Graciela Duffau, Argentina; Fernando Rendón, Colombia; Luis Sepúlveda, Chile; Andy Spann, EEUU; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Fernando Pino Solanas, Argentina; Santiago García, Colombia; Michael Löwy, Brasil; Juan Manuel Roca, Colombia; Pascual Serrano, España; León Rozitchner, Argentina; Jorge Rufinelli, Uruguay; Franca Rame, Italia; Alfredo Vera, Ecuador; Patricia Ariza, Colombia; Leslie Cagan, EEUU; Noé Jitrik, Argentina; Tununa Mercado, Argentina; Eric Nepomuceno, Brasil; James Petras, EEUU; Keith Ellis, Jamaica- Canadá; Tristán Bauer, Argentina; Ferreira Gullar, Brasil; Marco Martos, Perú; Lorgio Vaca, Bolivia; Eric Toussaint, Bélgica; Georges Labica, Francia; Octavio Getino, Argentina; Richard Levins, EEUU; Martin Almada, Paraguay; Elmar Alvater, Alemania; Roberto Montoya, Argentina; Víctor Heredia, Argentina; Víctor Víctor, R. Dominicana; Tomás Borge, Nicaragua; Eva Forest, España; Michele Mattelart, Francia; Leticia Spiller, Brasil; Javier Couso, España; Fernando Suárez, México; Salim Lamrani, Francia; Montserrat Ponsa, España; Jean Pascal Van Ypersele, Bélgica; Verenice Guayasamín, Ecuador; Marilia Guimarães, Brasil; Gioconda Belli, Nicaragua; Tarek Williams Saab, Venezuela; Isidora Aguirre, Chile; Suzy Castor, Haití; Claribel Alegría, El Salvador; Andrés Sorel, España; Ann Sparanese, EEUU; Denisse Stoklos, Brasil; Alessandra Riccio, Italia; Carlos Fernández Liria, España; Alex Cox, Reino Unido; Michel Collon, Bélgica; Danny Rivera, Puerto Rico; Tato Pavlovsky, Argentina; Román Chalbaud, Venezuela; James Early, EEUU; Jean Brigmont, Bélgica; Anthony Arnove, EEUU; Carlo Frabetti, Italia-España; Fernando Buttazoni, Uruguay; Fernando Morais, Brasil; Ramón Chao, España-Francia; Silvio Tendler, Brasil; Hanan Awwad, Palestina; Orlando Senna, Brasil; Saul Landau, EEUU; Francisco Jarauta, España; Adolfo Colombres, Argentina; Roberto Amaral, Brasil; Pilar del Río, España; Fernando Ainsa, Uruguay; Alcira Argumedo, Argentina; Carmen Bohorquez, Venezuela; Steve Williams, EEUU; Hernando Calvo Ospina, Colombia-Francia; Gilberto López y Rivas, México; Juan Carlos Camaño, Argentina; Michael Parenti, EEUU; Marta Palau, México; Italo Ordóñez, Ecuador; Gloria la Riva, EEUU; Francisco Villa, Chile; Gennaro Carotenuto, Italia; Edward Sanders, EEUU; Ersi Sotiropulos, Grecia; Constantino Bértolo, España; Manuel Cabieses, Chile; Jose A. De Frietas (Tunai), Brasil; Thelva Nava, México; Hugo Urquijo, Argentina; Isaura Navarro, España; Cecilia Conde, Brasil; Igor Jinkings, Brasil; Iosu Perales Arretxe, País Vasco; Issa Makhlouf, Líbano; Marcos Roitman, España; Héctor Díaz Polanco, R. Dominicana; Antonio Maira, España; Arturo Andrés Roig, Argentina; Roy Brown, Puerto Rico; Al Campbell, EEUU; Luisa Vicioso, R. Dominicana; Carlos Fazio, Uruguay; Luciano Vasapollo, Italia; John Beverley, EEUU; Carlos Varea, España; Víctor Flores Olea, México; Hassan El Ouazanni, Marruecos; Jitendra Sharma, India; José Mulligan, Nicaragua; Beto Almeida, Brasil; Juan Madrid, España; Sonja de Vries, EEUU; Red Ronnie, Italia; Juan Kalvellido, España; Miguel Urbano, Portugal; Nora de Izcue, Perú; Raúl Pérez Torres, Ecuador; Santiago Alba Rico, España; José Steinsleger, México; Setsuko Ono, Japón-EEUU; Susan Willis, EEUU; Vicente Romano, España; Néstor Kohan, Argentina; Pedro de Castro Amaral, Brasil; Angeles Maestro, España; Vicente Battista, Argentina; Stefania Mosca, Venezuela; Clifton Ross, EEUU; Zlatko Krasni, Serbia; Wim Dierckxsens, Costa Rica; Sérgio Saboya, Brasil; Claudio Katz, Argentina; Luciano Alzaga, Argentina; Corium Aharoniam, Uruguay; Donatella Mészáros, Italia; Carol Cross, EEUU; Raly Barrionuevo, Argentina; Kali Akuno, EEUU; Gloria Berrocal, España; Rodolfo Livingston, Argentina; Remy Herrera, Francia; Mano Melo, Brasil; Irene Amador, España; Paul Emile Dupret, Bélgica; Jaime Losada, España; Marcelo Resende, Brasil; Pablo Marcano García, Puerto Rico; Miguel Martín Ayllón, España; José C. Rovira, España; Alvaro Castillo Granada, Colombia, Natalia Toledo, México; Consuelo Sánchez, México; José Heleno Rotta, Brasil; Shirley Pate, EEUU; Gerardo Cerdas Vega, Costa Rica; Carlos Marés, Brasil; Clarisse Chiappini Casthilos, Brasil; Michael S. Smith, EEUU; José Luis Tagliaferro, Argentina-Italia; Claude Marks, EEUU; Iñaki Errazkin, España; Eduardo Ebendinger, Brasil; León Ferrari, Argentina; Guy Bajoit, Bélgica; Lia Sessy, Italia; Ricardo Antunes, Brasil; María Toledano, España; Robert Franck, Bélgica; Verena Graf, Suiza; Eva Björklund, Suecia; Raúl Vallejo, Ecuador; Eduardo Guimarães, Brasil; Aitana Alberti, Argentina-Cuba; Sara Rosemberg, Argentina; Beatriz Bissio, Brasil; Bert de Belder, Bélgica; Jaime Mejía Duque, Colombia; Jane Franklin, EEUU; Alicia Hermida, España; Ana Esther Ceceña, México; Angel Parra, Chile; Branca Eloysa P. Ferreira, Brasil; Dionne Brand, Canadá; Sergio J. Dos Santos França, Brasil; Lêdo Ivo, Brasil; Rosario Murillo, Nicaragua; José Antonio Barroso Toledo, España; Christine Fayart, Bélgica; Caique Botkay, Brasil; Angelica Malinarich-Dorfman, Chile; Manuel Fernández-Cuesta, España; Sidnei Liberal, Brasil; Carlos Takeshi, Brasil; Jean Pestiaux, Bélgica; Aderbal Ashogun, Brasil; Carlos Baron, Chile; Alejandro Moreano, Ecuador; Hans-Otto Dill, Alemania; Carmem Regina de Vargas, Brasil; Richard Becker, EEUU; David Lagmanovich, Argentina; Carmen Vargas, Brasil; Jean Philippe Peemans, Bélgica; Aderbal Moreira Costa, Brasil; Claudia Korol, Argentina; Teodoro Buarque de Hollanda, Brasil; Enrique Dacal, Argentina; Célia Ravero, Brasil; Nico Hirft, Bélgica; Andrea Duffour, Suiza; Ana Tendler, Brasil; Carolina Virguez, Colombia; Terezinha Lameira, Brasil; Juan Carlos Volnovich, Argentina; Clarissa Matheus, Brasil; Hugo Achugar, Uruguay; Michael Steven Smith, EEUU; Nicolas Bardos, Bélgica; Anisio Palhano P. Ferreira, Brasil; Vera Malaguiti, Brasil; Danielle Bleitrach, Francia; Rafael Spregelbud, Argentina; Augusto Boal, Brasil; Bob Stone, EEUU; Pierre Beaudet, Bélgica; Clarisse Mantuano, Brasil; Vivaldo Franco, Brasil; Claufe Rodrigues, Brasil; Alicia Jrapcko, EEUU; Waldir Leite, Brasil; Dácio Malta, Brasil; Anne Waldmann, EEUU; Danon Lacerda, Brasil; Betsy Bowman, EEUU; Denise Fraga, Brasil; Bryan Becker, EEUU; Echaterina Brasileiro, Brasil; Joy Harjo, EEUU; Jorge Fons, México; Emilio Mira y Lopez, Brasil; Fábio Basilone, Brasil; Mary Louise Pratt, EEUU; Andrés Linares, España; Geraldo Moreira, Brasil; Angeles Diez Rodríguez, España; Ana Lydia Vega, Puerto Rico; Susana Fiorito, Argentina; Joseph Mutti, EEUU; Haroldo Costa, Brasil; Margot Pepper, EEUU; Isadora Jinkings, Brasil; Carlos Tena, España; Andrés Ordoñez, México; Ivair Itagiba, Brasil; David Acera Rodríguez, España; Ivana Jinkings, Brasil; Eduardo Hernández Fernández, España; Jalusa Barcelos, Brasil; Iñaki Markiegi, España; Jaqueline da Silva, Brasil; Jorge Lopez Ave, España; Jesús Chediak, Brasil; Justo Carracedo, España; Jean Portante, Luxemburgo; José Vicente Tavares dos Santos, Brasil; José Braga, Brasil; Jussara Freire, Brasil; Miguel Riera Montesinos, España; Leila Jinkings, Brasil; Pepe Mejía, España; Luis Carlos Cseko, Brasil; Alain Ruscio, Francia; Mãe Beata de Yemoja, Brasil; Susana Vellegia, Argentina; Marcello Guimaraes, Brasil; Beatriz Stolowicz, México; Marcellus Machado, Brasil; Horacio Verzi, Uruguay; Elvira Concheiro, México; Mário Augusto Jakobskind, Brasil; Luciano Concheiro, México; Isabel-Clara Simó, España; Xavier Dalfó, España; Michele Victer, Brasil; Monique Lemaitre, México; Miwa Saboya, Brasil; Natalia Toledo, México; Nilo Batista, Brasil; Hane Haga, Noruega; Olny de Freitas, Brasil; Clemente Padín, Uruguay; Raymundo de Oliveira, Brasil; Hernán Rivera Letelier, Chile; Quintín Cabrera, Uruguay; Regina Libonati, Brasil; Douglas Bohórquez, Venezuela; Zezé Sack, Brasil; Catherine Murphy, EEUU; Maximilien Laroche, Haití; Hiber Conteris,Uruguay; Joao Ubaldo Ribeiro, Brasil; Marita Fornaro, Uruguay; Graciela Paraskevaidis, Uruguay; Rafael Aponte Ledée, Puerto Rico; Daisy Zamora, Nicaragua; Mauricio Kartun, Argentina; Cecilia Boal, Brasil; C. K. Otead, Nueva Zelanda; Chiranan Pritpeecha, Tailandia; Gerhard Falkner, Alemania; Quincy Troupe, EEUU; Neshe Yashin, Chipre; Koulsy Lamko, Chad; Nicole Cage Florentiny, Martinica ; Leslee Lee, Perú; Andrés Rivera, Argentina; Juan Cristóbal, Perú; Frèdèric Debuyst, Bélgica; Jean Claude Fritz, Francia; Gérard Fritz, Francia; Jacques Bidet, Bélgica; Milagros Rivera, Puerto Rico; Katalina Montero, EEUU; Luis Fernando Eyerbe, Argentina-Brasil; Daniel Veronese, Argentina; Pat Murphy, EEUU Kendell Hoppolyte, Santa Lucía; Breyten Breytenbach, Sudáfrica; Ingibjörg Haraldsdóttir, Islandia; Clara Algranati, Argentina; José Seoane, Argentina; David Franco Monthiel, España; etc.

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Para adherirse personalmente:

Portal: http://www.porcuba.org/
Correo: soberania@porcuba.org

Emplee el correo electrónico si observa que el portal está sobrecargado.

21:13 Écrit par SaGa Bardon dans Sociogenética | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : las americas |  Facebook |

13/08/2006

Semblanza de Fidel por Ernesto Cardenal

 

Semblanza de Fidel por Ernesto Cardenal

Permalink 13.08.06 @ 21:32:10. Archivado en Las Américas, Sociogenética, Pro justitia et libertate

El sacerdote, poeta y antiguo ministro de la cultura de Nicaragua Ernesto CARDENAL, autor de esta semblanza, nació en Granada (Nicaragua) el 20 de enero de 1925.

A los diez años ingresó en el Colegio Centroamérica de los Jesuitas de su ciudad natal, donde hizo sus estudios humanísticos hasta terminar el bachillerato.

Estos dos datos hacen que sea posible establecer un cierto paralelismo biográfico con su amigo Fidel, con el cual comparte también la participación durante su juventud en los movimientos guerrilleros latinoamericanos. Ambos nacieron el mismo año y ambos deben su formación humanista a los jesuitas. Fidel celebra su 80 aniversario hoy, mientras que Ernesto Cardenal lo celebró el 20 de enero de este mismo año.

Semblanza de Fidel
por Ernesto Cardenal

Para quienes hemos conocido a Fidel Castro (y lo queremos y admiramos) es difícil hacer una breve semblanza de él. Porque contrario a lo que pueden pensar los que solo lo conocen por los periódicos (muchas veces hostiles a él) no es un personaje simple de definir, sino sumamente complejo.

Ante todo hay que decir que es una personalidad genial. Pero no es solamente un genio, sino muchos genios.

Se le conoció primero como un genio guerrillero. Después se ha revelado ser también un genio como estadista: uno de los más grandes estadistas de su tiempo, destacándose sobre todos ellos por haber gobernado tantos años con gran habilidad, o si se quiere con mucho éxito, enfrentándose al poder más grande del mundo en condiciones tan desiguales.

Hay que agregar además que es un gran genio de la oratoria, yo diría que no solo es de los más grandes oradores de su tiempo, sino de toda la historia. Es asombroso ver cómo cautiva al auditorio, en Cuba y en cualquier otro país, hablando horas y horas, sin tener los discursos escritos como lo hacía Demóstenes, y a veces sin haberlos preparado siquiera, completamente improvisados. A diferencia de sus rivales los presidentes de Estados Unidos, que al decir de Gore Vidal no pueden escribir sus propios discursos si no tienen a alguien que se los escriba, y a veces ni siquiera los pueden leer.

Es un genio también en una gran cantidad de conocimientos. Es profundo en temas de agricultura, en temas de medicina, en economía (tal vez el más grande experto mundial en cuanto a la deuda externa), en electrónica, recursos energéticos, y muchas cosas más.

Gabriel García Márquez me ha contado del acierto y profundidad con que ha analizado por la mañana una novela suya que acababa de leer la noche antes.

Hace unos pocos años decidió estudiar la Teología de la Liberación, de la que no sabía nada, y algunos teólogos de esta Teología me han contado cómo había llegado a ser un experto en ella.

Podría agregar también que es genial en cuanto a la memoria: yo mismo soy testigo de cómo un tema inconcluso del que había conversado conmigo hacía diez años lo retomó cuando me volvió a ver diez años después (siendo tantas las personas que él ve).

También es famosa su facilidad para retener los números y para hacer operaciones matemáticas instantáneas.

Como alguien que lo ha tratado personalmente algunas veces, puedo atestiguar que es una personalidad fascinante: afectuoso, de voz muy suave, cortés, y aun tierno. Familiariza con cualquiera desde el primer momento. Es ingenioso, ocurrente, y siempre hace reír...

Todo esto explica que para el pueblo de Cuba haya sido un personaje indispensable, que haya gobernado por tanto tiempo (no por las armas, pues no gobierna por las armas) y que tenga tan inmensa popularidad. Y también que tenga los enemigos que tiene.

21:44 Écrit par SaGa Bardon dans Sociogenética | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : las americas |  Facebook |