29/04/2011

Carta del profesor Francis Delperée al Primado de Bélgica

 

"Monseñor, su discurso suena falso, es inadecuado y va contra el mensaje evangélico. Resitúese. Hable como un pastor y no como un “mánager”...

Me veo obligado a decirles – a usted, Monseñor, así como a sus colegas en el episcopado - tres cosas. Uno: el discurso que la Iglesia dirige hoy a los fieles y, más ampliamente, a Bélgica y al mundo, suena falso. Dos: dista mucho de responder a la expectativa legítima del común de los mortales. Tres: más grave aún, y peso mis palabras, no se inscribe en la perspectiva de una transmisión correcta del mensaje evangélico."

 

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Francis Delperée, un líder intergeneracional para Europa

 

Repito aquí, para los lectores hispanohablantes, un resumen de la semblanza del profesor Francis Delperée, que publiqué el 05.06.09 con ocasión de unas elecciones europeas.

 

Ver Filme: Traité Constitution européenne

 

Tengo la íntima convicción de que mi Colega y Amigo el profesor Francis Delpérée es indispensable en el Parlamento Europeo como Constitucionalista, como pedagogo del derecho, como mediador intergeneracional y como líder político.

 

Me gusta decir de él que si hubiera sido adulto en el momento del nacimiento de las Comunidades Europeas (en 1950 Francis sólo tenía ocho años) habría sido uno de los Padres de Europa al triple título de Constitucionalista, de Político y de Pedagogo.

 

Con él en funciones, la Unión Europea no habría entrado en el callejón sin salida constitucional y pedagógico en el cual se encuentra desde hace ya demasiado tiempo.

 

Desde 1961 soy testigo de su Humanismo universalista, de su valor, de su dedicación, de su competencia y de sus calidades de líder:

 

Es miembro de la Academia real de Bélgica y del Instituto de Francia (Academia de ciencias morales y políticas); es también doctor honoris causa de las Universidades de Aix-en-Provence, Atenas, Ginebra, Ottawa, y Szeged.

 

Francis Delpérée es abogado honorario del Colegio de Abogados de Bruselas y fue asesor en la sección de legislación del Consejo de Estado de 1985 a 2004; ejerció numerosas responsabilidades y constituye, desde hace años, una de las figuras emblemáticas del derecho público belga. “La lista de sus títulos y funciones lo ilustra ampliamente: Francis Delpérée, cuyo acceso al emeritado celebró nuestra universidad el viernes 5 de octubre del 2007, es una personalidad fuera de norma”.

 

Es profesor emérito de la Facultad de derecho de la Universidad católica de Lovaina (UCL) y antiguo decano de esta Facultad. Pedagogo fuera de serie, ha dejado huella en varias generaciones de estudiantes y ha contribuido de manera excepcional a hacer progresar la ciencia del derecho constitucional, tanto en Bélgica como en el extranjero. Viajero científico infatigable, es iniciador y animador de múltiples proyectos jurídicos innovadores.

 

Es el autor de un Tratado sobre “El derecho constitucional de Bélgica”, de varias obras – entre ellas: Crónicas de crisis, Los derechos políticos de los extranjeros, El contencioso electoral, El planteamiento ciudadano, El federalismo en Europa, Cuaderno de campaña, La Constitución de 1830 a nuestros días, e incluso más allá - y de numerosos artículos sobre los problemas de organización y funcionamiento del Estado.

 

Además de las numerosas obras y artículos de las que es Autor, el profesor Francis Delpérée se aplicó, con el talento pedagógico que lo caracteriza, a ilustrar a sus conciudadanos sobre las cuestiones institucionales de actualidad. Lo hizo y lo sigue haciendo tanto a través de la radio, de la prensa escrita, de la télévisión y de las conferencias, “que no se ha negado nunca a dar”, como a través del lenguaje audiovisual de Internet.

 

Con ocasión de su emeritado en la UCL, en 2007, fueron muy numerosas las personalidades de los mundos jurídico, político y periodístico que respondieron a la invitación y que le rindieron homenaje en Lovaina-la-Nueva, al término de la rica carrera universitaria que fue la suya. La espléndida obra de homenaje (Ediciones Bruylant) que le ofrecieron sus colegas y amigos fue presentada durante esta fiesta, que tuvo lugar el viernes 05/10/2007.

 

El Miércoles 25 de marzo pasado, la República Francesa lo nombró “Comendador de la orden de las Palmas académicas”

 

En 1993, el Rey Balduino, que admiraba los talentos pedagógicos del profesor Francis Delpérée y le había confiado la formación jurídica del príncipe heredero, le otorgó concesión de nobleza y el título personal de barón.

 

Film: Tratado Constitución Europea.

 

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Carta a mi obispo
Francis Delperée

 

Monseñor, su discurso suena falso, es inadecuado y va contra el mensaje evangélico. Resitúese. Hable como un pastor y no como un “mánager”.

 

Una opinión de Francis DELPÉRÉE, Senador y profesor emérito de la UCL, que se expresa aquí individualmente.

La libre Belgique, Mis en ligne le 27/04/2011.

 

Monseñor,

 

No está en nuestras costumbres el escribirnos. Desde hace cuarenta años, nuestros caminos se han cruzado. En la facultad de derecho de Lovaina o con ocasión de innumerables acontecimientos que salpican la vida política, cultural o social de nuestro país. Sin olvidar las emisiones de radio o de televisión de las cuales uno y otro somos aficionados.

Mi sorpresa fue inmensa. Lo que me incitó a tomar la pluma. ¡Es más fuerte que yo! ¡Debo escribírselo! Me veo obligado a decirles – a usted, Monseñor, así como a sus colegas en el episcopado - tres cosas. Uno: el discurso que la Iglesia dirige hoy a los fieles y, más ampliamente, a Bélgica y al mundo, suena falso. Dos: dista mucho de responder a la expectativa legítima del común de los mortales. Tres: más grave aún, y peso mis palabras, no se inscribe en la perspectiva de una transmisión correcta del mensaje evangélico.

 

Como puede constatarlo, no me pongo guantes. Pero lo hago sabiendo que le gusta el debate, incluso rudo. Si el exordio no le ha movido a ignorar el resto de mi carta, permítame que desarrolle los argumentos.

 

1. El discurso suena falso

 

El domingo de Ramos, usted se había negado a todo comentario sobre el asunto Vangheluwe. No tenía en cuenta la presión mediática que llovía sobre sus espaldas. Hablaría, precisó usted, en el momento que elegiría usted mismo. Es decir: después del oficio pascual.

 

Algunos Maquiavelos, entre los cuales - lo confieso – me encuentro, se imaginaron inmediatamente que, ocho días más tarde, usted iba a ejecutar el “golpe infalible”. Y reducir así al silencio a los inoportunos. Se podía suponer que el Vaticano se habría expresado entretanto. Y que usted iba a poder referirse a decisiones sabias al mismo tiempo que firmes. Su silencio se explicaría después del golpe. A la justicia romana le era necesario un tiempo para deliberar con conocimiento de causa.

 

En realidad, absolutamente nada de esto sucedió. La entrevista de este domingo hace “paf”. Nada de nuevo, ni de Roma ni de otra parte. Su mutismo durante la Semana santa aparece como un capricho.

 

Añado que el método de argumentación que ha utilizado en ese momento no es digno de usted. “No he visto el conjunto de la entrevista. Tengo otras quehaceres.” Lo cual me hace pensar en las respuestas apuradas de los centenares de estudiantes que usted ha interrogado en Lovaina-la-Nueva y que creen salir de un aprieto pretextando no haber revisado una parte de la materia. ¿No hay ni magnetoscopios, ni ordenadores en Malinas? ¿Y no consulta nunca Youtube?

 

Y además, es doloroso decirlo así, ¿se ha dado cuenta usted, el favorito de los medios de comunicación, que la entrevista del 24, en la RTBF, se parecía, hasta en su puesta en escena, a la del 14, en la VT4? Un eclesiástico a la defensiva ante un periodista. El escenario sólo podía terminar mal.

 

2. El discurso es inadecuado

 

Le escribo también, Monseñor, para decirle que, en las circunstancias del momento, los católicos, y los no católicos, no esperan solamente palabras, bien o mal elegidas. En total franqueza, me atrevo a recordarle que el propio Verbo {divino} se hizo carne. Que, durante su vida terrestre, realizó actos. Y que éstos guardan sentido aún hoy.

 

Es necesario efectuar gestos, no por el placer de perderse en demostraciones, sino con el fin de hacerse comprender. Gestos proféticos. En el “Pequeño abecedario político” que publico estos días, me permito recordar este episodio. “Cuando en 1970, en Varsovia, Willy Brandt pone una rodilla, e incluso las dos, en tierra, delante del monumento creado en recuerdo de las víctimas del nazismo, no tiene que pronunciar un discurso. Su cuerpo y su espíritu hablan por él y por el país del que es el representante eminente.”

 

Con esta pregunta {sobre los gestos esperados}: ¿La Iglesia de Bélgica no está en condiciones de encontrar los comportamientos adecuados? Se me dirá “Eso es fácil, es cómodo. Yo digo solamente una palabra, mejor: hago solamente un gesto y seré curado, como se dice en el oficio”. Para tener en cuenta la pobreza de nuestras palabras y para expresar respeto por la amplitud del desastre, deberían efectuarse gestos particulares de arrepentimiento. Serían testimonio de los valores evangélicos que los cristianos, incluidos los de la base, persisten en compartir.

 

Es necesario también efectuar gestos humanos. Son los de la solidaridad, incluida la solidaridad financiera – hay que ser claro. La comisión constituida en la Cámara de Representantes les ha enviado sugerencias precisas y concretas. Deben ser examinadas con la debida serenidad. ¿Pero sus expertos no podrían adoptar el ritmo de los tiempos modernos y no dar la impresión de que tienen ante ellos la eternidad? En el medio de los juristas especializados, el consejero que pide dos meses antes de dar una opinión sobre un tema delicado es marginado de la profesión por incompetencia.

 

3. El discurso va en contra del mensaje evangélico

 

Como usted, seguramente, yo oigo a las puertas de algunas iglesias un mensaje asombroso. “Compasional”. No por las víctimas sino por los abusones. ¡A todo pecador misericordia! ¡Que el que nunca haya pecado le lance la primera piedra!

 

Supongo que usted no acredita semejantes discursos. El Evangelio de Mateo no tiene palabras bastante duras para los escribas y los fariseos. Les promete nada menos que el fuego de la gehena. No es una cuestión ni de derecho penal, ni de derecho canónico. Es un problema moral. Trátelo como tal. Con todas sus consecuencias, incluidas - lo repito - : las financieras. “El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”, dice la Biblia. No soy uno de sus exégetas más informados. Constato que, en un reflejo de realismo, Mateo deja entender que el hombre, en particular el hombre herido, vive también “de pan”, es decir, de las ayudas materiales y morales que los miembros de la comunidad deben garantizarle. Sin reserva.

 

No querría encontrarme en su lugar. Usted accede al cargo supremo en el seno del episcopado en un momento en que la Iglesia de Bélgica está prisionera en la tormenta. Y es sólo un eufemismo. Resitúese. Hable como Pastor y no como un “mánager”. Exprésese simplemente, sin dejarse tentar por el placer de la dialéctica. No haga derecho sino moral - es un jurista quien se lo dice.

 

Conjeturo que los días que vienen no serán de los más cómodos y que el hombre de Brujas atormentará aún algunas de sus noches. No dispongo de consejo que pueda darle. Pero me parece, al margen de toda consideración canónica, que dos normas de conducta se imponen: la firmeza frente a los descarriados y la solidaridad en favor de las víctimas.

 

Este domingo 24 de abril de 2011

 

Texto original en francés

 

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27/04/2011

El Primado de Bélgica pide paciencia

 

 

Toda traducción es difícil, si el traductor se empeña en ser fiel a las intenciones del Autor del texto traducido, sin hacer violencia ni al sentido ni a la forma de ninguna de las dos lenguas en presencia.

En el caso del texto que presentamos aquí, se añaden a la dificultad habitual de toda traducción, la presencia en el mismo texto a traducir de tres niveles textuales: el del brillante periodista Christian Laporte, a mi entender el mejor comentarista del catolicismo belga; el del propio Primado de Bélgica entrevistado, el arzobispo André-Joseph Léonard, con su idiolecto ideológico propio, marcadamente alejado del lenguaje común de la mayoría de los católicos belgas, sobre todo de los flamencos; y el de una cultura general "belgohablante" difícilmente transferible al español sin la ayuda de un buen diccionario enciclopédico, rico en locuciones idiomáticas, por el momento inexistente.

A estos tres niveles textuales hay que añadir el mecanismo de embrague pragmático que haga comprender al lector de la traducción todos los presupuestos del texto, que son innumerables, y todas sus referencias, tanto intradiegéticas como extradiegéticas.

Confío en que las soluciones propuestas sean las más adecuadas, para que el Lector hispanohablante pueda interpretar lo mejor posible, sin traicionarlas,las intenciones de Christian Laporte y las del arzobispo André-Joseph Léonard.

Como es corriente en la mejor práctica de la traducción de los traductores hermeneutas actuales, he encarnado en el texto final el máximo de información posible, incluida la retórica y poética, evitando las notas y limitándome a completar la información pragmática mediante explicitaciones entre llaves tipográficas.

Ni que decir tiene que una dificultad añadida de comprensión es la crisis excepcional que atraviesa desde hace muchos años el catolicismo belga, por lo menos desde la expulsión de los francohablantes de Lovaina.

Esta crisis de fondo, nunca superada por el conjunto del país, a pesar de las apariencias puramente nominalistas, se ha visto trágicamente exacerbada, hace ahora un año, por la revelación de los crímenes de pederastia cometidos por uno de sus obispos, seguida por las revelaciones de centenares de otros casos del mismo tipo de crímenes, cometidos por sacerdotes y religiosos en el ejercicio de sus responsabilidades religiosas.

La punta visible de este iceberg del abuso flagrante de poder, limitado a primera vista de miope al plano sexual, no nos permite deontológicamente el dejar de advertir que la “Comisión Abusos” y la justicia deben escrutar la masa enorme, por descubrir, del abuso sistemático del poder administrativo, en el que necesariamente han incurrido quienes han empleado los poderes de la Iglesia en su beneficio propio y en el de su clientela, en detrimento de innumerables víctimas.

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Mons. Léonard: “¡Aún un poco de paciencia!
por Christian Laporte.
El original francés de este texto fue publicado en "La Libre Belgique" el 26/04/2011

El arzobispo decepciona al mundo político, a las víctimas y a los cristianos. Interpelado por “la Libre {Belgique}”, mantiene contra viento y marea el rumbo de la Iglesia.

Si no hubiera habido la entrevista concedida a la RTBF, (registrada el pasado miércoles) en su palacio arzobispal en Malinas, y algunas reacciones “en caliente”, después de la misa del día de Pascuas en la catedral Saints-Michel-et-Gudule, para otros medios audiovisuales de comunicación, parece evidente que Mons. André-Joseph Léonard no habría vuelto de nuevo el domingo a hablar sobre la increíble entrevista de Roger Vangheluwe {ex obispo de Brujas} y tampoco hubiera dicho ni pío de las consecuencias prácticas que hay que sacar de la comisión Lalieux.

Como cabe leerlo en otro lugar, en su homilía tan esperada por la opinión pública, él se limitó a recordar que había mencionado estas cuestiones en las oficios de la Semana santa. Como “la Libre” lo precisaba ya el sábado, de hecho el arzobispo había invitado a sus sacerdotes a renovar su promesa {de celibato} haciendo a la vez penitencia por sus colegas descarriados. Al mismo tiempo, rezó igualmente en diferentes ocasiones por las víctimas, pero estos mensajes, sin ninguna duda sinceros, iban dirigidos solamente a los fieles presentes.

Consecuentemente no tiene nada de extraño el que las reacciones que siguieron a su vuelta sobre la escena de la información estuvieran marcadas con el sello de la decepción e incluso de la cólera.

Comenzando por la reacción de la Presidenta de la comisión {Abusos} de la Cámara, Karine Lalieux (PS), que habló de una intervención mediática “chocante y escandalosa”.

La diputada ha anunciado que la próxima semana reuniría de nuevo a su comisión, para examinar el seguimiento de sus conclusiones. Para la Sra. Lalieux, “es chocante el constatar que las víctimas siguen estando completamente ausentes del discurso de Mgr Léonard. Él alega que todo se ha dicho ya, ignorando las llamadas al reconocimiento, por el jefe de la Iglesia, de una responsabilidad moral de la institución”, indicó, enfadada, la diputada.

Por eso Karine Lalieux ha invitado la institución a que reaccione cuanto antes. “Entiendo que reflexionen sobre la instauración del tribunal arbitral, pero ya hace un año que se espera, desde la aparición del informe Adriaenssens. El Parlamento y la sociedad no esperarán más meses”, y si el asunto no avanza bastante rápidamente, “habrá que prever otras sanciones, por ejemplo: financieras”, advirtió.

Mgr Léonard, interpelado el domingo por la tarde por “La Libre”, dice que no comprende el que se acuse a la Iglesia de no actuar aún más.

“Este reproche no es exacto. A lo largo de la Semana santa, mencionamos el drama de la pederastia y era normal que, a pesar de todo, en este día de Pascuas, habláramos más que nada del acontecimiento mayor para la humanidad que fue la Resurrección de Cristo. Como usted lo escribió, uno de los gestos fuertes fue el hecho de pedir que durante la renovación de la promesa {del celibato} de los sacerdotes hicieran acto de penitencia por sus colegas.”

Mgr Léonard refuta también la acusación recurrente de falta de simpatía por las víctimas: “También ahí, tanto en el comunicado común de los obispos como en las distintas celebraciones, se ha expresado con el respeto que conviene.”

El arzobispo dice igualmente “haber querido romper la imagen de que solamente el arzobispo puede hablar de la Iglesia. Los dos obispos de referencia, Mons. Harpigny y Mons. Bonny, ya tomaron la palabra frecuentemente. Nos situamos en esta colegialidad”.

Con respecto al silencio de la Iglesia sobre el informe de la comisión Lalieux, Mons. Léonard reacciona, igualmente sorprendido: “Los dos obispos antes citados trabajan sobre este expediente de una manera que me inspira respeto. Asistidos por distintos especialistas de diferentes disciplinas, preparan la señal necesaria, destinada a las víctimas y a la sociedad. El mundo político no debe dejarse llevar por la impaciencia: el expediente es demasiado delicado para reaccionar a la ligera. Recordaré también que el informe sólo ha sido votado por la Cámara el 7 de abril, cuyos Comisarios, pienso yo, han tomado también cierto tiempo para concertarse. Sólo hace de esto poco más de dos semanas. Lo cual es poco comparado con {el tiempo que han empleado} quienes desde hace meses y meses deben reinstalar un nuevo Gobierno para nuestro país”.

Mons. Léonard rechaza por lo tanto todas las acusaciones de bloqueo: la Iglesia reaccionará según la expresión bien conocida del rey Balduino con respecto al Congo belga, “sin retrasos desastrosos, y sin precipitación inconsiderada”.

Por fin, mal que le pese a sus adversarios, André-Joseph Léonard no ve el futuro de manera necesariamente negativa para la Iglesia: “Se puede hacer un paralelo con lo que acabamos de vivir {durante la Semana santa}: hay la prueba de la Cruz y luego la Resurrección. Mi primer año a la cabeza del arzobispado se ha caracterizado a la vez por momentos terriblemente exigentes y por cosas muy bonitas. No olvidaré el fervor que acompañó mi instalación; me alegro también del fervor manifestado durante la ordenación de mis tres {obispos} auxiliares y la demostración de que los Belgas {tanto flamencos como valones y bruselenses} pueden y quieren aún hacer muchas cosas juntos. Luego, mis visitas a los decanatos fueron muy positivas también. Diré que la crisis puede a largo plazo resultar beneficiosa, porque desemboca en una purificación e incluso en una removilización, ya que los colegas me confirman que las asambleas no sólo están más concurridas, sino que también son más entusiastas”.

El arzobispo concluye la entrevista con una llamada, para que todos los cristianos belgas se encuentren el próximo fin de semana asociándose a la Iglesia universal en la memoria de Juan-Pablo II, que este 1 de mayo será beatificado en Roma.

Texto original en francés

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27.04.11 | 09:00. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Poética, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Periodismo, Epistemología, Religiones, Pro justitia et libertate, Bélgica

11:36 Écrit par SaGa Bardon dans Actualidad, Informática, Religiones | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

El Primado de Bélgica pide paciencia

 

 

Toda traducción es difícil, si el traductor se empeña en ser fiel a las intenciones del Autor del texto traducido, sin hacer violencia ni al sentido ni a la forma de ninguna de las dos lenguas en presencia.

En el caso del texto que presentamos aquí, se añaden a la dificultad habitual de toda traducción, la presencia en el mismo texto a traducir de tres niveles textuales: el del brillante periodista Christian Laporte, a mi entender el mejor comentarista del catolicismo belga; el del propio Primado de Bélgica entrevistado, el arzobispo André-Joseph Léonard, con su idiolecto ideológico propio, marcadamente alejado del lenguaje común de la mayoría de los católicos belgas, sobre todo de los flamencos; y el de una cultura general "belgohablante" difícilmente transferible al español sin la ayuda de un buen diccionario enciclopédico, rico en locuciones idiomáticas, por el momento inexistente.

A estos tres niveles textuales hay que añadir el mecanismo de embrague pragmático que haga comprender al lector de la traducción todos los presupuestos del texto, que son innumerables, y todas sus referencias, tanto intradiegéticas como extradiegéticas.

Confío en que las soluciones propuestas sean las más adecuadas, para que el Lector hispanohablante pueda interpretar lo mejor posible, sin traicionarlas,las intenciones de Christian Laporte y las del arzobispo André-Joseph Léonard.

Como es corriente en la mejor práctica de la traducción de los traductores hermeneutas actuales, he encarnado en el texto final el máximo de información posible, incluida la retórica y poética, evitando las notas y limitándome a completar la información pragmática mediante explicitaciones entre llaves tipográficas.

Ni que decir tiene que una dificultad añadida de comprensión es la crisis excepcional que atraviesa desde hace muchos años el catolicismo belga, por lo menos desde la expulsión de los francohablantes de Lovaina.

Esta crisis de fondo, nunca superada por el conjunto del país, a pesar de las apariencias puramente nominalistas, se ha visto trágicamente exacerbada, hace ahora un año, por la revelación de los crímenes de pederastia cometidos por uno de sus obispos, seguida por las revelaciones de centenares de otros casos del mismo tipo de crímenes, cometidos por sacerdotes y religiosos en el ejercicio de sus responsabilidades religiosas.

La punta visible de este iceberg del abuso flagrante de poder, limitado a primera vista de miope al plano sexual, no nos permite deontológicamente el dejar de advertir que la “Comisión Abusos” y la justicia deben escrutar la masa enorme, por descubrir, del abuso sistemático del poder administrativo, en el que necesariamente han incurrido quienes han empleado los poderes de la Iglesia en su beneficio propio y en el de su clientela, en detrimento de innumerables víctimas.

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Mons. Léonard: “¡Aún un poco de paciencia!
por Christian Laporte.
El original francés de este texto fue publicado en "La Libre Belgique" el 26/04/2011

El arzobispo decepciona al mundo político, a las víctimas y a los cristianos. Interpelado por “la Libre {Belgique}”, mantiene contra viento y marea el rumbo de la Iglesia.

Si no hubiera habido la entrevista concedida a la RTBF, (registrada el pasado miércoles) en su palacio arzobispal en Malinas, y algunas reacciones “en caliente”, después de la misa del día de Pascuas en la catedral Saints-Michel-et-Gudule, para otros medios audiovisuales de comunicación, parece evidente que Mons. André-Joseph Léonard no habría vuelto de nuevo el domingo a hablar sobre la increíble entrevista de Roger Vangheluwe {ex obispo de Brujas} y tampoco hubiera dicho ni pío de las consecuencias prácticas que hay que sacar de la comisión Lalieux.

Como cabe leerlo en otro lugar, en su homilía tan esperada por la opinión pública, él se limitó a recordar que había mencionado estas cuestiones en las oficios de la Semana santa. Como “la Libre” lo precisaba ya el sábado, de hecho el arzobispo había invitado a sus sacerdotes a renovar su promesa {de celibato} haciendo a la vez penitencia por sus colegas descarriados. Al mismo tiempo, rezó igualmente en diferentes ocasiones por las víctimas, pero estos mensajes, sin ninguna duda sinceros, iban dirigidos solamente a los fieles presentes.

Consecuentemente no tiene nada de extraño el que las reacciones que siguieron a su vuelta sobre la escena de la información estuvieran marcadas con el sello de la decepción e incluso de la cólera.

Comenzando por la reacción de la Presidenta de la comisión {Abusos} de la Cámara, Karine Lalieux (PS), que habló de una intervención mediática “chocante y escandalosa”.

La diputada ha anunciado que la próxima semana reuniría de nuevo a su comisión, para examinar el seguimiento de sus conclusiones. Para la Sra. Lalieux, “es chocante el constatar que las víctimas siguen estando completamente ausentes del discurso de Mgr Léonard. Él alega que todo se ha dicho ya, ignorando las llamadas al reconocimiento, por el jefe de la Iglesia, de una responsabilidad moral de la institución”, indicó, enfadada, la diputada.

Por eso Karine Lalieux ha invitado la institución a que reaccione cuanto antes. “Entiendo que reflexionen sobre la instauración del tribunal arbitral, pero ya hace un año que se espera, desde la aparición del informe Adriaenssens. El Parlamento y la sociedad no esperarán más meses”, y si el asunto no avanza bastante rápidamente, “habrá que prever otras sanciones, por ejemplo: financieras”, advirtió.

Mgr Léonard, interpelado el domingo por la tarde por “La Libre”, dice que no comprende el que se acuse a la Iglesia de no actuar aún más.

“Este reproche no es exacto. A lo largo de la Semana santa, mencionamos el drama de la pederastia y era normal que, a pesar de todo, en este día de Pascuas, habláramos más que nada del acontecimiento mayor para la humanidad que fue la Resurrección de Cristo. Como usted lo escribió, uno de los gestos fuertes fue el hecho de pedir que durante la renovación de la promesa {del celibato} de los sacerdotes hicieran acto de penitencia por sus colegas.”

Mgr Léonard refuta también la acusación recurrente de falta de simpatía por las víctimas: “También ahí, tanto en el comunicado común de los obispos como en las distintas celebraciones, se ha expresado con el respeto que conviene.”

El arzobispo dice igualmente “haber querido romper la imagen de que solamente el arzobispo puede hablar de la Iglesia. Los dos obispos de referencia, Mons. Harpigny y Mons. Bonny, ya tomaron la palabra frecuentemente. Nos situamos en esta colegialidad”.

Con respecto al silencio de la Iglesia sobre el informe de la comisión Lalieux, Mons. Léonard reacciona, igualmente sorprendido: “Los dos obispos antes citados trabajan sobre este expediente de una manera que me inspira respeto. Asistidos por distintos especialistas de diferentes disciplinas, preparan la señal necesaria, destinada a las víctimas y a la sociedad. El mundo político no debe dejarse llevar por la impaciencia: el expediente es demasiado delicado para reaccionar a la ligera. Recordaré también que el informe sólo ha sido votado por la Cámara el 7 de abril, cuyos Comisarios, pienso yo, han tomado también cierto tiempo para concertarse. Sólo hace de esto poco más de dos semanas. Lo cual es poco comparado con {el tiempo que han empleado} quienes desde hace meses y meses deben reinstalar un nuevo Gobierno para nuestro país”.

Mons. Léonard rechaza por lo tanto todas las acusaciones de bloqueo: la Iglesia reaccionará según la expresión bien conocida del rey Balduino con respecto al Congo belga, “sin retrasos desastrosos, y sin precipitación inconsiderada”.

Por fin, mal que le pese a sus adversarios, André-Joseph Léonard no ve el futuro de manera necesariamente negativa para la Iglesia: “Se puede hacer un paralelo con lo que acabamos de vivir {durante la Semana santa}: hay la prueba de la Cruz y luego la Resurrección. Mi primer año a la cabeza del arzobispado se ha caracterizado a la vez por momentos terriblemente exigentes y por cosas muy bonitas. No olvidaré el fervor que acompañó mi instalación; me alegro también del fervor manifestado durante la ordenación de mis tres {obispos} auxiliares y la demostración de que los Belgas {tanto flamencos como valones y bruselenses} pueden y quieren aún hacer muchas cosas juntos. Luego, mis visitas a los decanatos fueron muy positivas también. Diré que la crisis puede a largo plazo resultar beneficiosa, porque desemboca en una purificación e incluso en una removilización, ya que los colegas me confirman que las asambleas no sólo están más concurridas, sino que también son más entusiastas”.

El arzobispo concluye la entrevista con una llamada, para que todos los cristianos belgas se encuentren el próximo fin de semana asociándose a la Iglesia universal en la memoria de Juan-Pablo II, que este 1 de mayo será beatificado en Roma.

Texto original en francés

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27.04.11 | 09:00. Archivado en Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Poética, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Periodismo, Epistemología, Religiones, Pro justitia et libertate, Bélgica

11:35 Écrit par SaGa Bardon dans Actualidad, Religiones | Lien permanent | Commentaires (1) |  Facebook |