08/05/2007

Ejemplaridad francesa, 2/2

Ejemplaridad francesa, 2/2

Permalink 08.05.07 @ 20:15:41. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

La oposición socialista

En estas elecciones, los franceses tenían ante sí dos proyectos de sociedad completamente distintos, y han optado por el que han creído más razonable. Quien ponga en duda esta verdad es porque cierra los ojos ante la evidente seriedad con que los franceses se han tomado la doble convocatoria de esta elección presidencial.

Que las consecuencias sean muy importantes, cabe deducirlo de la importancia y el poder que la Constitución vigente atribuye al presidente, cuya legitimidad deriva directamente del voto directo de su pueblo: se trata de la suprema instancia de la jerarquía política en Francia, cuyo poder es superior al de todas las monarquías costitucionales existenes actualmente en Europa.

No exageran quienes estos días recuerdan un tópico de la politología a propósito de los presidentes franceses de la V República: Luis XIV, conocido como El Rey Sol, es el arquetipo ideal al que quieren parecerse todos los presidentes de la «République», no por simple egolatría, que también, sino sencillamente porque así lo quiere el pueblo que los elige. Paradógicamente este pueblo, cuyos antepasados guillotinaron a su monarca hereditario, borrando explícitamente su derecho divino, quiere que su presidente sea por un tiempo determinado monarca elegido de derecho democrático.

"No tardarán mucho los ideólogos de guardia de la izquierda en empezar a advertir que los ciudadanos se han equivocado y que esta decisión llevará a Francia a la catástrofe, o a la violencia, como llegó a decir la candidata socialista, Ségolène Royal, en el debate televisivo de hace unos días. Más les valdría a los socialistas empezar a pensar en resolver antes sus propios problemas, porque, en efecto, para el PS empieza una larga travesía del desierto, y no cualquier desierto: si no resuelven sus querellas fratricidas, aclaran sus ideas y piensan en una refundación, corren el riesgo de quedarse dando vueltas entre las dunas, esperando el maná de una casualidad". (ABC)

Dominique Strauss-Khan dijo ayer ante las cámaras de televisión: "Es la tercera derrota consecutiva de la izquierda, es una catástrofe que viene del hecho de que este partido no ha sabido hacer su renovación... Y yo estoy dispuesto a hacerla".

Nótese que Dominique Strauss-Khan no ha perdido tiempo para declarar que ésta ha sido una gran derrota de la izquierda, la tercera, y que él está decidido a luchar por el liderazgo de un PSF que debe girar de manera definitiva hacia la socialdemocracia y también hacia la modernidad: «Hemos sufrido un inmenso fracaso. Es nuestra tercera gran derrota en una elección presidencial. Jamás en la historia política reciente han estado tan hundidas todas las izquierdas. La izquierda socialista no ha sabido renovarse. El PS debe afrontar con urgencia la gran renovación socialdemócrata que no hemos sabido realizar hasta ahora".

Confesiones de otro importante dirigente socialista: "La posibilidad de que el partido se rompa, aunque no de forma inmediata, no es descartable. Esta campaña ha puesto en evidencia que la izquierda ha adelgazado sensiblemente en Francia. No sólo los partidos de la izquierda radical, sino en su conjunto. Las llamadas que en la última fase de la campaña hicieron algunas figuras históricas del PS, como Michel Rocard o Bernard Kouchner, hacia un pacto con el centrista François Bayrou, siguen resonando, aunque en la sede parisiense de la calle Solferino no se las quiera escuchar".

Este dirigente socialista añade: "En cuanto a Ségolène Royal, todo depende de cómo se valore el resultado y de la correlación de fuerzas que quede en el partido". Strauss-Khan, agregaba la citada fuente, "intentará controlar el partido".

Son muchos los cuadros del partido socialista que ahora, tras la derrota, lamentan haber realizado las elecciones primarias que el pasado otoño supusieron la elección de Ségolène Royal como candidata a la presidencia: "Las heridas de aquella guerra interna, con sus golpes bajos y sus inevitables agresiones, no habían tenido tiempo de cicatrizar cuando arrancó la campaña electoral", apuntaba un antiguo ministro del presidente socialista François Mitterrand. Y matiza que el supuesto boicot, o al menos un cierto desinterés de los derrotados durante la campaña electoral no fue premeditado. "No fue tanto ella la que no abrió la puerta de su equipo de campaña a los derrotados, sino también ellos quienes se sintieron cohibidos cuando todavía se lamían las heridas". Y añade: "Conclusión: no celebraremos más elecciones primarias en el futuro".

El aparato del PS está manifiestamente dividido. Hay, al menos, tres grandes corrientes: la derecha socialdemócrata representada por Dominique Strauss-Khan; el centro, encabezado por Hollande, y la izquierda ortodoxa del ex primer ministro Laurent Fabius.

Lo que ya ayer noche aparecía como evidente era que no había salido ningún acuerdo de la reunión del Consejo Nacional del PS, que había tenido lugar a las siete de la tarde, cuando ya estaba clara la derrota de su candidata. "Mañana tendremos la revancha del aparato", señalaba un militante. "Entraremos en una crisis", añadía. "Hay varios dirigentes que quieren acabar con el partido tal como existe y construir un nuevo partido de izquierdas, abierto a las tendencias postsocialistas y parasocialistas: tendremos este debate", apuntaba un miembro del Consejo.

Ségolène Royal se ha presentado como una socialista moderada. Su única opción, para intentar ganar las elecciones, estaba en abrirse al centro, pues la reserva de votos a su izquierda era casi inexistente. Ayer, en un ejemplar reconocimiento de su derrota, un minuto después de cerrados los colegios electorales y anunciarse el resultado de los sondeos, llamó a "renovar la izquierda, más allá de sus fronteras actuales". Ségolène Royal piensa ya, con un realismo muy propio de su talante, en las elecciones legislativas de junio, viendo un más allá de ayer, y haciendo ver a sus partidarios que no le falta coraje para emprender un nuevo camino sembrado de sangrientas espinas más bien que de rosas rojas.

La participación, que rozó el 85%, la más alta desde 1981, muestra que pese a la claridad de su victoria, el nuevo presidente francés no puede prescindir de los millones y millones de franceses que votaron por Ségolène Royal, y concretamente en contra suyo. Por eso, Nicolas Sarkozi, en su primer discurso de presidento electo, se dirigió nominalmente a la derrotada candidata socialista -con la que ya había hablado por teléfono- y a sus numerosos electores. "Le quiero decir a Royal que tengo respeto por ella y por sus ideas con las que tantos franceses se han identificado", dijo. Y a los exaltados que silbaron desde un lado de la sala, al oír la referencia a la oposición, les replicó: "Respetar a Royal es respetar a los millones de franceses que han votado por ella. Un presidente de la República debe serlo de todos los franceses. Hay una sola Francia. Seré el presidente de todos los franceses. Ésta no es la victoria de una Francia contra otra; es la victoria de la democracia".

Errores estratégicos

Los socialistas han cometido errores muy graves de estrategia en su campaña electoral. El error original fue el frentismo a la española que, desde el comienzo de la campaña, concibió un estéril frente anti-Sarkozy. Además, en las fechas inmediatas a la segunda vuelta, han jugado con la amenaza de una rebelión popular en los barrios periféricos en los que ya explotó la violencia cuando el presidente electo era ministro del Interior. Han exagerado, asimismo, con las propuestas del programa de Sarkozi acerca de la seguridad, como si ésa fuese la única cuestión que le preocupa o como si la candidata socialista no deseara un país más seguro. La candidatura de Sarkozi ha tenido el mérito de ser la única que se ha presentado como un programa positivo, no contra los demás o contra el adversario como lo ha hecho la socialista.

El supremo error fue el insoportable tono de arrogancia moral exhibido por Ségolène Royal, durante El Debate televisivo de la segunda vuelta. Esta arrogancia, tan rutinaria en España durante la presente legislatura, es ya casi un tic socialista, copiado por los franceses de los socialistas españoles que, carentes de razones, acuden sistemáticamente a la descalificación de la oposición, acusando por sistema a su adversario de «inmoralidad política» como si ellos fueran los depositarios de la corrección moral. Actitud zapateril que redondeó anteayer al asegurar que con Sarkozy la democracia «está amenazada» y su triunfo provocará «violencia y brutalidades». En el climax del Debate y muy en el tono de la perfecta «Zapatera», sacrificó el talento en aras del talante.

Hoy sabemos que las llamadas al miedo se han vuelto contra quienes las lanzaron, y esperamos que la irresponsable y desestabilizadora incitación al desorden callejero que lanzó una irreconocible Ségolène Royal, en las últimas horas, no sea tampoco atendida por sus propios seguidores inoportunemente exaltados.

Finalmente es de destacar como error anticonstitucional la tentación socialista de echarle la culpa al sistema existente, proponiendo nada menos que una refundación del Estado, casi a la manera populista latinoamericana. Mientras Sarkozy pretende jugar de la manera más realista posible dentro del marco constitucional de la V República, Ségolène Royal, de nuevo siguiendo ejemplos tercermundistas, sugiere la refundación de una VI República.

Los centristas

François Bayrou se presentó como «juez centrista» contra la tentación del «poder absoluto». La emergencia de este candidato centrista podría contribuir a la ruptura de un Partido Socialista que deberá preguntarse cuál es su lugar en Francia. "El poder absoluto puede ser muy confortable", dijo ayer Bayrou, "se puede hacer lo que se quiere, no hay oposición. Pero es sólo apariencia, porque tampoco hay nadie que pueda impedir equivocarse. Hay que equilibrar el poder. Éste es el envite de las legislativas".

Los cerca de siete millones de electores que votaron por el centrista François Bayrou en la primera vuelta, que interiorizaron el mensaje de la necesidad de un centro político escorado hacia la izquierda, y que ayer, según las distintas encuestas, se dividieron casi a partes iguales por uno y otro candidato, pueden acabar forzando al PS a hacer la siempre aplazada transición hacia la socialdemocracia, o pueden acabar provocando una ruptura en el partido.

Incidentes deplorables

Al menos 270 personas detenidas y 367 coches quemados. Es el saldo de la primera noche de incidentes en varias ciudades de Francia en protesta por la victoria del candidato conservador, Nicolas Sarkozy. Las protestas han comenzado en París, en la plaza de la Bastilla, el lugar donde tradicionalmente la izquierda celebra sus victorias, y se ha extendido a otras ciudades por todo el país.

El primer secretario del Partido Socialista (PS) y compañero sentimental de Ségolène Royal, François Hollande, ha hecho un llamamiento "a la calma y a la coherencia". Hollande ha invitado a los 18 millones de franceses que han votado por la candidata socialista a que "se traguen su ira, su frustración" y que dirijan toda su "energía" a las elecciones legislativas del próximo mes de junio.

Identidad: heredero, por su madre, de una familia hispano-judía

Los ciudadanos han elegido como su presidente a un hijo de emigrantes, lo que representa una señal que no puede dejar de ser tenida en cuenta en momentos en que el fenómeno de la inmigración está poniendo a prueba la capacidad de absorción de una sociedad que había hecho blasón de su generosidad y apertura al mundo. Francia demuestra que sigue estando abierta para los que quieren ser franceses y trabajar para este país, ya sea en la selección nacional de fútbol o en el Elíseo. Pero también, como Sarkozy recordaba ayer mismo en su primera alocución, tras su triunfo electoral, que la integración exige al inmigrante que esté dispuesto a agradecer con su propia resiprocidad generosa lo que la sociedad de acogida le ha entregado.

Nadie le puede negar a este político conservador, parisiense de 52 años, su determinación. Es la primera vez que alguien con orígenes extranjeros llega a la presidencia de la República francesa: su padre era un exiliado húngaro que huyó del comunismo tras la II Guerra Mundial y su abuelo, Benedicte Mallah -una persona que tuvo una enorme influencia en su formación después de que su padre les abandonase-, un judío sefardí de Salónica.

Aunque procede de una familia burguesa y se crió en barrios acomodados, no estudió, como muchos dirigentes franceses, en las grandes écoles o en la ENA (Escuela Nacional de la Administración), que ha formado generaciones de políticos y funcionarios; sino en la Universidad París X, donde cursó Derecho, tras no poder entrar en Ciencias Políticas.

Es, como escribió recientemente en The International Herald Tribune el gran columnista estadounidense afincado en París William Pfaff, "una figura digna de Balzac": "Un aventurero devorado por la ambición que se abre camino en la ciudad y que, gracias a una gran habilidad y una energía inagotable, llega hasta el objetivo que ha perseguido toda su vida. Podría ser un hombre de derechas o de izquierdas, porque su compromiso es con el éxito", prosigue Pfaff. "Es hiperactivo, es ambicioso, es un trabajador inagotable, un workalcoholic que nunca descansa", ha escrito la periodista Anita Hausser, autora de una biografía de Sarkozy.

La victoria de Sarkozy, por contraste con la de Chirac frente a Le Pen, ha sido fruto de una larga batalla en la que el candidato de la UMP ha tenido que luchar contra todo tipo de conspiraciones, incluyendo muchas dirigidas desde el entorno del propio Chirac. Tal vez a causa de esta hostilidad, Sarkozy ha sido capaz de hacer llegar a los votantes el mensaje de que su candidatura representaba el cambio regenerador que el país necesita, a pesar de que lo decía como miembro del actual Gobierno y como presidente del partido político que ha apoyado a Chirac durante sus dos mandatos.

20:38 Écrit par SaGa Bardon dans Europa | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : espa a, sociogenetica, pro justitia et libertate |  Facebook |

07/05/2007

Ejemplaridad francesa, 1/2

Ejemplaridad francesa, 1/2

Permalink 07.05.07 @ 23:08:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

La ejemplar concurrencia masiva a las urnas de los franceses, en fuerte contraste con la dejadez de nuestros compatriotas españoles, en circunstancias análogas, es señal del fuerte deseo de cambio, según las primeras valoraciones políticas y sociológicas. El índice de un 83,97% de participación electoral, en la segunda vuelta de la elección presidencial, superó el ya notable 83,7% de la primera vuelta, celebrada el pasado 22 de abril. Se trata del índice más elevado en unas elecciones presidenciales desde 1988, que fue cuando François Mitterrand venció a Jacques Chirac con una participación del 84,06%. La casi totalidad del electorado nacional se movilizó, consciente de que el duelo entre el liberal Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal obligaba a elegir entre la tradición inmovilista reciente y la posibilidad de un cambio de fondo con dos opciones posibles: mayor respeto de la iniciativa y del trabajo privados, para el liberal; mayor intervención de la protección y del poder públicos, para la socialista.

"Que la alta tasa de participación haya sido superior aun a la de la primera vuelta electoral añade énfasis a las dimensiones de la victoria sarkoziana, y subraya al propio tiempo la sensibilidad y la madurez histórica del electorado galo para detectar, castigándola severamente, la demasía y la demagogia desplegadas, respectivamente, por Royal y la cohorte de las otras izquierdas que la han querido arropar en la segunda fase de la campaña.

Del mayor interés habrá también de ser el seguimiento de los efectos europeos de la derrota de las izquierdas en Francia, que plantearon las presidenciales sobre la premisa de la satanización del candidato de la derecha. Se ha tratado de una práctica ésta poco menos que calcada de la que aquí en España se sigue contra el Partido Popular." (José Javaloyes)

El deseo de cambio

Sarkozy ha basado su campaña en el cambio y, sobre todo, en la idea de la vuelta al trabajo. "Aquí hay una Francia que trabaja, que ha sufrido mucho, pero que no se le pasa por la cabeza dedicarse a quemar coches". Discurso crucial, pronunciado por Sarkozy en las Ardenas el 19 de diciembre de 2006.

El pograma de Sarkosy incluye, en su vertiente socio-económica, un llamamiento movilizador al centro de la política en favor de los sectores más débiles y desfavorecidos de la sociedad francesa, a la vez que extiende su mensaje al resto del mundo, para presentar a Francia como la nación que quiere liderar la defensa del medio ambiente, de los derechos humanos y de la paz.

"La elección clara de Nicolas Sarkozy a la presidencia de la República refleja un deseo de cambio, y viene de la mano de una auténtica revolución en la política francesa, cuyos efectos no se detienen en una bella jornada democrática. Estos comicios han vuelto a despertar el interés de los franceses por la política, con una participación récord tanto en la primera como en la segunda vuelta de ayer, especialmente entre los jóvenes, y un debate previo entre Royal y Sarkozy que decantó el resultado". (El País)

Nicolas Sarkozy: "El pueblo francés ha elegido romper con las ideas, los hábitos y los comportamientos del pasado... Voy a devolverles a los franceses el orgullo de Francia".

Sarkozy promete rescatar los valores clásicos del "trabajo, el mérito, la moral y la recompensa": "Voy a devolverles a los franceses el orgullo de Francia, voy a rehabilitar el trabajo, la autoridad y el mérito".

Europa

Nicolás Sarkozi representa la llegada al poder en París, como en Berlín, en Madrid, en Viena y en Londres, de una nueva generación de líderes que no tiene vivencias directas de la II Guerra Mundial ni de los orígenes de la construcción europea. La renovación de este liderazgo colectivo llegó en Alemania con Merkel, en España con Zapatero, en Austria con Gusenbauer, y próximamente lo hará en Londres con el escocés Gordon Brown, que sucederá a Blair por dos o tres años.

"Francia está de vuelta en Europa", si bien con un escarmentado espíritu proteccionista, tras el varapalo del referéndum constitucional. Sarkozy no está dispuesto a volver a presentar al voto de los franceses la Constitución europea, sino que aboga por un minitratado. Posiblemente sea ésa la única salida realista, que hace posible el defender al máximo los avances del texto original. "Una Europa fuerte requiere una Francia en forma, pero ésta necesita también una Unión Europea con capacidad de decisión e influencia".

Charles Grant, director del Center for European Reform de Londres, explica esta opción, relacionándola más que comparándola con la británica y la alemana: "Sarkozy no cree filosóficamente en el eje París-Berlín, pero sí cree en que los grandes países europeos sean los que construyan la Unión. Falta por ver si Brown se sube al carro... Si Brown no está dispuesto a asumir retoques en el Tratado Constitucional europeo, el Reino Unido se quedará atrás, aislado políticamente. Si no hace caso a los tabloides y dice que sí a Europa, entonces podremos asistir a una gran etapa de cooperación entre los tres grandes países... A Brown, Merkel y Sarkozy les une además una cierta visión similar de Europa, más pragmática que la que tuvieron predecesores suyos como Mitterrand, Kohl e incluso Blair. "Manejan una agenda económica más liberal y en teoría menos proteccionista. No tienen el compromiso emocional que sus mayores tuvieron con la Unión, pero saben que la UE es necesaria, que les hace falta".

Alemania, que preside este semestre la UE y que goza de buena salud, ha deseado la llegada al poder de Sarkozy, de la misma familia política que Merkel, y al que Berlín considera más capaz de acometer reformas económicas que a su antecesor Jacques Chirac. Ésta es al menos la opinión de Kurt Lauk, europarlamentario conservador alemán y presidente del consejo económico que asesora al Gobierno de Berlín: "Merkel tiene una relación mucho más labrada con Sarkozy que con Royal. Llevan meses trabajando entre bambalinas". Lauk opina igualmente que Merkel y Sarkozy pueden forjar un buen tándem político que inyecte energía a Europa.

La Comisión Europea, cuyo presidente es el conservador portugués José Manuel Durão Barroso, se siente más cómoda con un presidente liberal francés, que promete modernizar la economía francesa y recortar los tentáculos del Estado, que con una presidenta socialista, que hubiera intentado hacer justamente lo contrario. También prefiere a Sarkozy porque, a diferencia de Ségolène Royal, ha prometido que no someterá a referéndum el Tratado Constitucional, que se espera esté listo antes de 2009.

"Sarkozi parece sentir cierto desapego hacia la UE. En un principio se alejó de la idea de que el eje franco-alemán fuera tan esencial, aunque luego rectificó. Pero probablemente no vea en la UE más posibilidades para que Francia gane peso en el mundo. Por eso, entre otras razones, propugna una Unión Mediterránea, necesaria en sí, pero que le daría más juego a París, incluso integrando en ella a Turquía que el nuevo presidente francés no quiere ver entrar en la UE. Concretamente ha propuesto una gran iniciativa en torno al Mediterráneo entre Europa y África, y ha dicho que es el momento de encontrar para el Oriente Próximo un camino hacia la paz".

El Partido Popular Europeo (PPE) se congratuló ayer de la victoria del conservador Nicolas Sarkozy. El secretario general del PPE, Antonio López-Istúriz afirmó : "Nicolas Sarkozy será un excelente presidente para los ciudadanos franceses, pero además su labor beneficiará a todos los europeos y por tanto también a España... La Unión Europea necesita en estos momentos líderes que sean capaces de afrontar los verdaderos problemas de los ciudadanos y de proponer soluciones concretas y viables".

El mismo secretario general del Partido Popular Europeo se mostró convencido de que Nicolas Sarkozy "contribuirá en los próximos años a reforzar la unión política de los Veintisiete y a afrontar con éxito los desafíos que la Unión Europea tiene por delante".

España

España es un país del que el nuevo presidente francés se ha declarado desde siempre un gran amigo. Sarkozy, cuya madre procede de una familia hispano-judía de Salónica y cuya esposa es nieta de Albéniz, es un gran amante de España, que visita con frecuencia. "Como crucial ministro del Interior francés, se ha comportado con total apoyo y lealtad. España y Zapatero tienen en él a un aliado plenamente fiable". (El País).

"El nuevo presidente de Francia tiene una muy especial relación con dirigentes del PP como Aznar y Gallardón, y en no pocas ocasiones ha declarado su pasión y admiración por España, cosa que nunca hicieron Giscard, Mitterrand ni Chirac, sin olvidar que, a su paso por el Ministerio de Interior galo ha sido un decidido colaborador de España en la lucha contra el terrorismo de ETA (banda que habrá recibido como un jarro de agua fría la victoria del implacable Sarkozy)".

"La victoria de Sarkozy tiene, con toda lógica, su natural influencia en la política española por motivos de Historia y proximidad, pero también porque Zapatero se implicó personalmente en la campaña electoral de Royal —por cierto, anunciando su victoria, como anunció la de Schroeder frente a Merkel y la de Kerry sobre Bush—, y porque el PP ha pretendido identificarse plenamente con el liderazgo de Sarkozy, que en nada se parece a Rajoy. Como en casi nada —salvo en la economía liberal que ahora va a defender el presidente francés— se puede homologar el discurso político del PP, conservador, partitocrático, atlantista y confesional, con el de la UMP de Sarkozy".

"La elección de Sarkozy profundiza el aislamiento ideológico del presidente Zapatero en Europa. El eje franco-alemán se revitaliza con la confluencia de sensibilidades entre la canciller Angela Merkel y el nuevo presidente galo, mientras que la muy probable victoria conservadora en Gran Bretaña describe un panorama en el que al Gobierno español sólo le queda el consuelo, siempre inestable, de Romano Prodi en Italia, al frente de un gobierno proclive a estar en la cuerda floja y cuyo responsable sabe ya que si intentase emular alguno de los gestos legislativos de Zapatero, seguramente algunos de sus aliados le abandonarían".

La oposición socialista

23:26 Écrit par SaGa Bardon dans Europa | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : sociogenetica, espa a, pro justitia et libertate |  Facebook |

06/05/2007

La hora de elegir

La hora de elegir

Permalink 06.05.07 @ 09:40:00. Archivado en Europa, Sociogenética, Pro justitia et libertate

ROSPORDEN, Finisterre (Reuters) - A algunas horas del final de la campaña oficial, Ségolène Royal lanzó el viernes sus últimas fuerzas a la batalla presidencial, atacando como nunca antes a su adversario de la derecha, un « peligro» según ella para la democracia y la República.

Para su última etapa de campaña, la candidata socialista surcó Bretaña, entre Lorient y Brest, de tierras demócrata-cristianas, donde François Bayrou realizó muy buenos resultados en la primera vuelta.

Ante el «aporreamiento» de los sondeos, la primera mujer a tener una oportunidad de acceder al Elíseo pidió a los Franceses «que permanecieran de pie» para este «último combate» que opone la «moral política» a las «mentiras» y a las «conspiraciones» de la derecha.

«Quedan dos días para mantenerse de pie (...) para coger nuestra papeleta de voto (...) ¡Levantaos contra todos los sistemas (...) ¡Levantaos por una Francia fuerte (...) ¡ ¡Levantaos por la luz!», lanzó, exaltada, en una reunión pública en Lorient al mediodía. En un ambiente electrizado aseguró: «¡Rechazad el espíritu de venganza, rechazad todas las mentiras y todos los odios! ¡Adelante! ¡Podemos ganar, vamos a ganar!».

«Sabéis que cuento con vosotros. El candidato de la derecha es un peligro para la unidad de la República, para la paz social, para los servicios públicos", declaró un poco más tarde sobre la plaza del pueblo de Rosporden, dónde venía a inaugurar el nuevo Ayuntamiento de la ciudad.

Cuatro estudios de opiniones, publicados entre el jueves por la noche y el viernes a mediodía la dan de sobra como perdedora, con entre seis y nueve puntos detrás del candidato del UMP - una «variación brutal» a la baja, que Juan-Louis Bianco, codirector de campaña, no se explica. A pesar de todo, considera que «dado que hay entre un 10 y un 15% de los electores que deciden en los últimos minutos, el resultado va a jugarse sobre las últimas impresiones, las últimas imágenes ; de ahí la importancia de este día, organizado en los últimos minutos».

«Lo está perdiendo todo», concede antes de enmendarse. «No recupera las fuerzas, porque nunca las ha perdido»

«Cuando oigo a la derecha decir que las zanahorias están cocidas, lo encuentro indecente », protestó Ségolène Real en Lorient. «Digo a los electores: "os toca a vosotros decidir, no a los sondeos!"».

Seguros de la victoria, Michèle Alliot-Marie, Jean-Louis Borloo y François Fillon se disputarían ya Matignon. «Vamos a ponerlos de acuerdo. ¡El Domingo nos toca a nosotros ganar! », en Rosporden, Ségolène siguió acusando a Nicolas Sarkozy de ser el «candidato del Medef y del CAC 40».

Durante todo el día, antes de una última «reunión popular» al aire libre en Brest, dónde el PS contaba con la presencia de unas 20.000 personas, Ségolène Real osciló entre la cólera y la ligereza:

«¡Buenos días, estamos aquí!», lanzó haciendo grandes señales de la mano en dirección de un helicóptero de la seguridad civil que sobrevolaba el pueblo de Rosporden. «Pues sí, estamos movilizados, estamos aquí, bien presentes!».

En su equipo, las caras se alargan de más en más, después de la publicación de los sondeos. « ¿Qué le ha faltado a la candidata ?» «La solidaridad», interrumpe Marcel, un miembro del servicio de orden. «Algunos socialistas, como Claude Allègre, que multiplicó las críticas sobre Ségolène Real, deberían «rasgar su tarjeta del partido».

Cuando el viernes por la noche, la campaña socialista se terminababa ante la rada de Brest, un viejo pensionista filosofaba, interrumpiendo su nervioso chupeteo de su pipa: «Ella va a ver la puesta del sol sobre Occidente»,

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10:02 Écrit par SaGa Bardon dans Europa | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : sociogenetica, pro justitia et libertate |  Facebook |