15/06/2016

Molinos en El Quijote: 1/2 de viento

En la primera parte de la fábula, don Quijote ataca un molino de viento, tomándolo por un gigante, y es vencido por sus aspas; mientras que en la segunda cae en la corriente de unas aceñas (molinos de agua) y corre peligro de ser triturado por la rueda hidráulica.

molimiento: 6; molimientos: 1; Molinera: 2; molinero: 1; molineros: 8; molino: 11; molinos: 13; molió: 4; ver: mol-: moler

molinero (doc. 1095, de molino ) m. y f. «El que tiene cargo del molino», Cov. 810.a.64. :: 'persona que trabaja en él'. • Refrán: ««¡Guai de la molinera ke al molinero el agua le lleva!» Entiende: la avenida, porke a ella, ke es más flaka, mexor la llevará; ke si el fuerte pereze, mexor perezerá el flako.», Corr. 344.b.

|•| La Molinera es una de las dos mujeres del partido que asisten al armazón de don Quijote como caballero: «Preguntóle su nombre, y dijo que se llamaba la Molinera, y que era hija de un honrado molinero de Antequera; a la cual también rogó don Quijote que se pusiese don, y se llamase doña Molinera, ofreciéndole nuevos servicios y mercedes.», I.3.20.

Rico comenta este pasaje, 61: honrado molinero era, en la tradición, una contradicción: los molineros tenían fama de ladrones, y las molineras de ser ligeras de cascos. La presencia de las dos rameras en la ceremonia de investidura confiere a la escena un carácter grotesco.

molino (doc. ±1140, del lat. vulg. molinum, del lat. molinum [saxum] '[piedra o muela] de molino', de molere 'moler') m. 'máquina de moler compuesta de una solera fija y de una muela movida por una fuerza motriz'. Covarrubias, refiriéndose al tradicional molino de agua, llamado aceña, dice: «invención ingeniosa, que excusó el trabajo incomportable de moler a fuerza de brazos y pechos de hombres, en las atahonas, o con bestias, haciéndolo todo el agua, sin tanto trabajo del molinero», Cov. 175.b.4. ® aceña

|| estar picado el molino: loc.verb. proverb. «Dízese de los ke tienen buena gana de komer, y de los ke están bien dispuestos i ganosos de hacer algo», Corr. 633.b. ««Tener pikado el molino». Lo ke: « Estar pikado el molino», por: buena gana de komer.», Corr. 732.a. • Locución adverbial de modo: ««A molino pikado.» Komer o hazer algo kon aliento i ganas.», Corr. 27.a. Metáfora tomada de los molinos de harina, que muelen mejor cuando está recien picada la piedra, (Clemencín).

«Sancho quisiera concluir [los azotes desencantadores]… cuando estaba picado el molino», II.71.33. • El primer sentido aparece en la imitación de Avellaneda: «Y con esto tiraba a cada paso a Rocinante de las riendas hacia atrás, porque se fatigaba mucho por entrar en la venta, que también tenía picado el molino, como Sancho Panza.», DQA, 4 § 38: Gª Salinero, p. 100.

|| molinos de viento: Refrán: ««Molinero de viento, poko trabaxo i mucho dinero.» Los molinos de viento no son tan trabaxosos i de kosta komo los de agua.», Corr. 558.a.

Imagen: Fotos del viaje de estudios: «La ruta del Quijote», Romanistas de la Universität Basel.

«La falta de ríos en la Mancha, una de las provincias de España más escasas de agua, produjo la necesidad de usar de los molinos de viento, que son tan frecuentes en ella; pero su introducción debió preceder poco tiempo a la edad de Cervantes. Anteriormente, la mayor parte de los pueblos no tenían sino molinos hibernizos en los arroyos que corren por sus términos durante la estación de las lluvias, y se secan en el estío. En las relaciones topográficas que se formaron por los años de 1570 a 1575 de orden de Felipe II, y de que existe parte entre los manuscritos de El Escorial, se encuentran noticias circunstanciadas de la escasez de agua que padecen los manchegos. El Záncara, uno de los arroyos o riachuelos más considerables de la provincia, no corrió desde el año 1505 hasta el de 1545 (Rel. del Campo de Criptana). Esta penuria les obligaba a acudir a los molinos de los ríos perennes, que solían estar a distancias considerables…

Esto prueba concluyentemente que entonces no se habían introducido todavía los molinos de viento. No encuentro mención de ellos más que en la relación del Pedernoso, y aun allí no bastaban para surtir de harina a la población, puesto que también iban a moler al rio Júcar, que está a distancia de nueve leguas. Posteriormente se multiplicaron prestando a la fecunda fantasía de nuestro autor el pensamiento oportuno y feliz de convertirlos en gigantes.», Clem. 1092.b-1093a. Julio Caro Baroja ha estudiado la historia del uso de molinos de viento en La Mancha.

AVENTURA DE LOS MOLINOS DE VIENTO: I.8 § 1-15 (tema de los gigantes). En la primera parte don Quijote ataca un molino de viento, tomándolo por un gigante, y es vencido por sus aspas; mientras que en la segunda cae en la corriente de unas aceñas (molinos de agua) y corre peligro de ser triturado por la rueda hidráulica.

Imagen: Gustave Doré. Foto: SGB. Gran tamaño.

En ambos casos sucede como en muchas otras percepciones de nuestra fábula cervantina, que dan lugar a muchas otras aventuras: todas comienzan confundiendo el ser con el parecer, confusión que reconocemos como el resorte narrativo más profundo del gran fabulador que es don Quijote, cualquiera que sea la importancia de su protagonismo en cada episodio de su fábula.

Este episodio «constituye una acertada parodia de uno de los motivos más frecuentes y fantásticos de los libros de caballerías: la lucha del caballero con temibles gigantes, muchas veces llamados «jayanes», (del francés antiguo jayant, moderno géant ).», MdeRiquer, Q, p. 88. ® gigante.

Es muy posible que los molinos de viento y su visión como gigantes procedan del Infierno de Dante (Avery).

De todas las aventuras del Quijote ésta es probablemente la que más repercusión ha tenido en la imaginación universal, lo cual explica que haya dado origen en diferentes lenguas a toda una familia de expresiones proverbiales. Son extraordinarias la cantidad y variedad de comentarios sobre ella y sobre su simbolismo. Su más rica interpretación literaria (Victor Hugo) e iconográfica se la dio tal vez la imaginación romántica del siglo XIX.

Nótese que don Quijote ataca torres de viento, puesto que ataca gigantes que él mismo ha armado: ««Armar torres de viento.» De los ke sin fundamento i en vanas esperanzas hazen trazas i kimeras, i aun enkarezen vanamente las kosas i linaxes.», Corr. 36.b. A este propósito conviene señalar que Francisco de Paula Marañón hizo notar en 1805 que en el escudo de armas de Alcázar de San Juan, municipio vecino del Campo de Criptana, donde se encuentran los molinos, se representa a un caballero de la orden de San Juan, con casco y coraza, que arremete contra un castillo. Cervantes pudo transformar esta personalización en la suya, cuya genialidad consiste en dar brazos y movimiento a torres estáticas, con lo cual se acercaba más a la prosopopeya.

|| llevar [molinos de viento] en la cabeza: loc.verb. proverb. 'estar loco'. • «¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza? », I.8.12.

Fuente: Salvador García Bardón, Diccionario enciclopédico de El Quijote, 2005. Artículo publicado en El Quijote de Bruselas el 01.05.07.

14.06.16 | 19:40. Archivado en Sociogenética, Tecnologías, Cervantes, El Quijote

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13/06/2016

El Manco de Lepanto en El Quijote

 

"Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco", II.Pról.1.

| Bien sé que en la naval dura palestra | perdiste el movimiento de la mano | izquierda, para gloria de la diestra | Viaje al Parnaso, vv. 215-217.

Imagen: ◊ La espada y la pluma de Miguel de Cervantes = L'épée et la plume de Miguel de Cervantes = The sword and the pen of Miguel de Cervantes ◊, obra de Antonio Navarro Menchón, 2016.

→ Mi homenaje a este Pintor superdotado y Militar de carrera, que ha sabido captar como nadie antes que él, en su retrato cervantino, la grandeza de Miguel de Cervantes, cuyos méritos literarios son inexplicables si se olvida el heroismo de sus méritos militares al servicio de España y de la Cristiandad amenazada ←

PRÓLOGO AL LECTOR de la SEGUNDA PARTE DEL INGENIOSO CABALLERO DON QUIJOTE DE LA MANCHA
POR MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA, AUTOR DE SU PRIMERA PARTE (1615)

1. ¡Válame Dios, y con cuánta gana debes de estar esperando ahora, lector ilustre o quier plebeyo, este prólogo, creyendo hallar en él venganzas, riñas y vituperios del autor del segundo Don Quijote, digo, de aquel que dicen que se engendró en Tordesillas y nació en Tarragona! Pues en verdad que no te he dar este contento; que puesto que los agravios despiertan la cólera en los más humildes pechos, en el mío ha de padecer excepción esta regla. Quisieras tú que lo diera del asno, del mentecato y del atrevido; pero no me pasa por el pensamiento: castíguele su pecado, con su pan se lo coma y allá se lo haya. Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros.

Si mis heridas no resplandecen en los ojos de quien las mira, son estimadas, a lo menos, en la estimación de los que saben dónde se cobraron; que el soldado más bien parece muerto en la batalla que libre en la fuga; y es esto en mí de manera, que si ahora me propusieran y facilitaran un imposible, quisiera antes haberme hallado en aquella facción prodigiosa que sano ahora de mis heridas sin haberme hallado en ella. Las que el soldado muestra en el rostro y en los pechos, estrellas son que guían a los demás al cielo de la honra, y al de desear la justa alabanza; y hase de advertir que no se escribe con las canas, sino con el entendimiento, el cual suele mejorarse con los años.

II.Pról.1.

manc-: manco: 1; mancos: 1; √ man-2: mano

manca: 2; √ manc-: manco

no tener nada de manco: «Además de su sentido normal, cabe interpretarlo con el figurado 'no ser manco', incluso con matiz picante, 'no me falta nada'», Rico, 989.

• Romance de Altisidora: «No soy renca, ni soy coja, | ni tengo nada de manca», II.44.45.

manco (doc. ±1230, del lat. mancus 'manco' sinéc. 'lisiado' ^ 'incompleto') adj. y s. «Aquel que tiene algún braço o mano débil, que no usa della; del nombre latino mancus. Manco, algunas vezes, sinifica lo que está falto; y el italiano llamó mano manca a la izquierda.», Cov. 783.b.28.

|| me note de viejo y manco: 'me reproche el ser viejo y manco' «Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco», II.Pról.1.

• Cervantes sabe que en el Amadís de Gaula se aplica una calificación semejante al peor enemigo del protagonista: «si mirássemos lo que deste Arcaláus havemos dicho que en su favor contarse puede, a estar agora preso y viejo y manco, a la merced de sus enemigos, él solo bastava para ser exemplo que ninguno se desviasse del camino de la virtud por seguir aquello que tanto daño y desaventura trae.», p. 1544.

• Hasta el final de su vida Cervantes exalta su condición de Manco, pues la suya no es una manquedad de enfermo vencido sino de sano victorioso:

«Apenas hubo oído el estudiante el nombre de Cervantes, cuando, apeándose de su cabalgadura, cayéndosele aquí el cojín y allí el portamanteo, que con toda esta autoridad caminaba, arremetió a mí, y acudiendo a asirme de la mano izquierda, dijo: —¡Sí, sí; éste es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre, y, finalmente. el regocijo de las Musas!», Persiles, Pról., p.868.

• «Y él a mí dijo:

«¡Oh sobrehumano y sobre | espíritu cilenio levantado, | toda abundancia y todo honor te sobre! | Que, en fin, has respondido a ser soldado | antiguo y valeroso, cual lo muestra | la mano de que estás estropeado. | Bien sé que en la naval dura palestra | perdiste el movimiento de la mano | izquierda, para gloria de la diestra; | y sé que aquel instinto sobrehumano | que de raro inventor tu pecho encierra | no te le ha dado el padre Apolo en vano» », Viaje al Parnaso, vv. 209-219. ® manquedad [de Cervantes]

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Lepanto: 1: [la batalla de Lepanto: 1]
Lepanto (doc. 1548-1575, donde se la llama también: Naupactus, exónimo lat. del gr. Náupaktos 'nave bien (en)cerrada, protegida'): Así denominaron los venecianos Náupaktos, ciudad de Etolia a la entrada del golfo de Corinto, que, como su nombre lo indica, era reputada lugar bien cerrado para las naves.

|| batalla de Lepanto: En las aguas del golfo de Corinto tuvo lugar, el 7 de octubre de 1571, la batalla de Lepanto, calificada por el Cautivo de felicísima jornada, en la cual tomó parte heroicamente Cervantes, que se referirá a ella diciendo:

«la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros», II.Pról.1.

Cervantes, que en su carrera militar no pasó de soldado raso, nos dejó también el testimonio de su modestia:

«tuve aunque humilde, parte en la victoria», Viaje del Parnaso, 1, 144.

"Cervantes, que tenía a gran orgullo haber participado y haber sido herido en la batalla naval de Lepanto, sólo le dedica a ésta un brevísimo párrafo", E. González López.

El cura resume para el oidor la historia del Cautivo:

«Pero fuele la fortuna contraria, pues donde la pudiera esperar y tener buena, allí la perdió, con perder la libertad en la felicísima jornada donde tantos la cobraron, que fue en la batalla de Lepanto.», I.42.20.

El Cautivo había declarado que «fueron quince mil cristianos los que aquel día alcanzaron la deseada libertad, que todos venían al remo en la turquesca armada», I.42.5.

Según el P. Mariana fueron veinte mil.

• En este relato nada hiperbólico del cura, que repite el del Cautivo, hay una frase, la que sigue a la que acabamos de mencionar, que rompe bruscamente el estilo indirecto:

«Yo la perdí en la Goleta, y después por diferentes sucesos, nos hallamos camaradas en Costantinopla.»

Este «yo», ¿es el cura que está resumiendo la historia del Cautivo que dice «yo» para implicarse a sí mismo, o es el propio Cautivo cuya réplica se introduce bruscamente en el relato del cura como una cita de palabras textuales?

En el primer caso tendríamos una faceta de la biografía del cura que no se ve confirmada por ningún otro dato en el Quijote.

En el segundo, tendríamos un caso más de paso brusco del estilo indirecto al directo, que Cervantes afecciona, pero que comporta un pequeño problema de coherencia: ¿dónde perdió su libertad el Cautivo, en Lepanto o en la Goleta? Aquí parece que fué en la Goleta, puesto que dice «Yo la perdí en la Goleta»; pero en su relato en estilo directo ha dicho que fue en Lepanto:

«me vi aquella noche que siguió a tan famoso día con cadenas a los pies y esposas a las manos.», I.39.5.

A esta dulce sazón, yo, triste, estaba
con la una mano de la espada asida,
y sangre de la otra derramaba.

El pecho mío, de profunda herida
sentía llagado, y la siniestra mano
estaba por mil partes ya rompida.

Pero el contento fue tan soberano
qu’a mi alma llegó, viendo vencido
el crudo pueblo infiel por el cristiano,
que no echaba de ver si estaba herido,
aunque era tan mortal mi sentimiento,
que a veces me quitó todo el sentido.

Fuente: Versos cervantinos de la “Epístola a Mateo Vázquez”, vv. 133 -144.
Cervantes : Bulletin of the Cervantes Society of America. Volume XXIII, Number 1, Spring 2003.

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He aquí dónde y cómo recibió noticia de esta victoria el rey Felipe II:

«Este mismo año 1571 parece quiso el Cielo y el glorioso mártir Lorenzo engrandecer o, digámoslo así, gratificar a su devoto Felipe lo que por él hacía en la tierra. Estando el Rey en esta su casa, las Vísperas de la Octava de Todos los Santos, en el coro con sus frailes, le llegó la alegre nueva de aquella famosa victoria de la batalla naval contra la Armada del Turco, siendo General en ella don Juan de Austria, su hermano, hijo del gran Carlos V, cosa muy sabida de todos, en que no tengo que detenerme; solo diré lo que otros no han escrito y es propio de este lugar.

Estando el Rey en el coro oyendo las Vísperas, entró don Pedro Manuel, caballero de su Cámara, alborozado. En el semblante y meneo se le conoció luego que había alguna cosa grande. Dijo a Su Majestad con voz alta:

«Señor, aquí está el correo de don Juan de Austria, que trae la nueva de una gran victoria.»

No hizo el magnánimo Príncipe mudanza ni sentimiento, gran privilegio de la Casa de Austria, entre otros, no perder por ningún suceso la serenidad del rostro ni la gravedad del imperio.», Fray José de Sigüenza, La fundación del monasterio de El Escorial, p. 73-74.

Declaración del alférez Gabriel de Castañeda sobre la participación heroica de Cervantes en la batalla de Lepanto

Cervantes recordará toda su vida con orgullo esta memorable batalla. El historiador dispone de datos muy precisos sobre su participación heroica en ella. Aportamos aquí algunos, particularmente significativos, sacados de los documentos cervantivos publicados en «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», IX, 1905, pág. 350. Proceden de la información establecida con varios testigos en Madrid en 1578, a petición del padre de nuestro autor. Se trata en particular de la declaración hecha por el alférez Gabriel de Castañeda. Éste dijo:

«que al tiempo y sazón que se reconoció el armada del turco por nuestra armada española, el dicho Miguel de Cervantes estaba malo con calentura, y este testigo vio que su capitán [Diego de Urbina] y otros amigos suyos le dijeron que, pues estaba malo, no pelease y se retirase y bajase debajo de cubierta de la dicha galera [la Marquesa], porque no estaba para pelear; y entonces vio este testigo que el dicho Miguel de Cervantes respondió al dicho capitán y a lo demás, que le habían dicho lo susodicho, muy enojado:

"Señores, en todas las ocasiones que hasta hoy en día se han ofrescido de guerra a Su Majestad, y se me ha mandado, he servido muy bien, como buen soldado; y ansí agora no haré menos, aunque esté enfermo y con calentura; más vale pelear en servicio de Dios y de Su Majestad, y morir por ellos, que no bajarme so cubierta"

y que el capitán le pusiese en parte y lugar que fuese más peligrosa, y que allí estaría o moriría peleando, como dicho tenía. Y ansí el dicho capitán le entregó el lugar del esquife con doce soldados, adonde vio este testigo que peleó muy valientemente como buen soldado contra los dichos turcos, hasta que se acabó la dicha batalla, de donde salió herido en el pecho de un arcabuzazo, y de una mano, de que salió estropeado. Y sabido por el dicho señor don Juan [de Austria] cuán bien lo había hecho, le acrescentó cuatro o seis escudos de ventaja de más de su paga».

• Es de notar el recuerdo que nos dejó Cervantes en su testamento poético de 1614:

«Arrojóse mi vista a la campaña | rasa del mar, que trujo a mi memoria | del heroico don Juan la heroica hazaña; | donde con alta de soldados gloria, | y con propio valor y airado pecho | tuve, aunque humilde, parte en la vitoria | Allí, con rabia y con mortal despecho, | el otomano orgullo vio su brío | hollado y reducido a pobre estrecho.», Viaje al Parnaso, vv. 139-146.

Vivencias autobiográficas de la historia del Cautivo y del discurso de las armas y de las letras que las nutren

El tratamiento cervantino de la historia del Cautivo y el discurso de las armas y de las letras que le sirve de prólogo, no serían lo que son sin las vivencias autobiográficas que las nutren, y que convierten a Cervantes en partícipe particularmente calificado, aunque siempre por medio y obra de sus personajes, del doble debate planteado en la fábula.

El prestigio de su testimonio proviene de su heroica carrera militar y de su prolongado cautiverio, cuya síntesis mítica queda expresada en la denominación, por antonomasia, de Manco de Lepanto. Las vivencias del testigo explican el patético relieve que cobra la mención de los estragos de la pólvora y de las armas de fuego en los reflejos defensivos y en el discurso de don Quijote. La diabólica invención de estas armas marca para ambos, personaje y Autor, el final de la Edad de Oro, y la mordedura de su maleficio en el cuerpo de Cervantes, herido en Lepanto de un arcabuzazo, se convierte en uno de los dos biografemas más característicos de su vida, íntimamente asociado aquí con el recuerdo de su cautiverio en Argel, que es el otro gran biografema.

El lector se ve así confrontado con una nueva forma de novelar. En los textos que siguen, el Autor echará mano con frecuencia y sin ambages de biografemas, tanto homodiegéticos como heterodiegéticos, definibles como reminiscencias propias o ajenas de carácter biográfico; con lo cual la fábula quedará marcada de más en más, a medida que avanza, por la voluntariosa y persistente irrupción de referentes históricos. Esta tendencia, que aproxima al máximo la verosimilitud poética de la verdad histórica, llegará a su plenitud en la segunda parte de 1615. ® artillería ® pólvora ® arcabuz.

Fuente de los textos: Salvador García Bardón, Diccionario enciclopédico de El Quijote, 2005.

Fuente de la imagen:

La espada y la pluma de Miguel de Cervantes = L'épée et la plume de Miguel de Cervantes = The sword and the pen of Miguel de Cervantes

→ Mi homenaje a este Pintor superdotado y Militar de carrera, que ha sabido captar como nadie antes que él, en su retrato cervantino, la grandeza de Miguel de Cervantes, cuyos méritos literarios son inexplicables si se olvida el heroismo de sus méritos militares al servicio de España y de la Cristiandad amenazada ←

Artista: Antonio Navarro Menchón, Pintor y Militar, se presenta: "Hola, soy Antonio Navarro Menchón, nacido en Murcia, pintor autodidacta, militar de carrera y tengo la gran suerte de poder conjuntar estas dos pasiones… Comencé a pintar desde muy pequeño, mi padre pintaba y yo le quitaba los pinceles y pintaba todo lo que pillaba. Me cuenta que tuvo que parar de pintar cuando empecé a andar porque iba directo siempre a por los óleos y pinceles."
Título: La espada y la pluma de Miguel de Cervantes. El artista se refiere a este retrato llamándolo "Mi Cervantes..."
Técnica: Óleo
Soporte: Madera
Dimensiones: 100 x 124
Estilo: "Me encanta el realismo, me gusta la pintura histórica, la luz y el color, los contraluces, la meticulosidad en los detalles, pero no miro con malos ojos el impresionismo…"
Fecha: Presentación el 21 de abril de 2016 (Fuente: Arte Militar)
Localización: Expuesto, hasta el 15 de junio de 2016, en la exposición "Libros y objetos del autor del «Quijote» en el Museo Militar » de A Coruña. (Plaza Carlos I, nº 1). Temática militar de la exposición: "Cervantes, soldado de la Infantería española".

 

12.06.16 | 11:15. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate, Novela, Geopolítica, Cervantes,El Quijote

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18:13 Écrit par SaGa Bardon dans Cervantes, El Quijote | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

08/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 11/14

 

 

 


Imagen simbólica: ◊ Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando = Philippe II offrant au ciel l’Infante Don Fernando = Philip II offering to heaven the Infante Don Fernando ◊

→ Exvoto de Felipe II por el triunfo de Lepanto y por el nacimiento del infante don Fernando, su presunto heredero ←

Autor: Tiziano, Vecellio di Gregorio (1)

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1597

El año empezó en España con la entrada de la peste por el norte. La enfermedad fue extendiéndose lentamente hacia el sur, hasta que adquirió proporciones epidémicas en 1599-1600, asolando ciudades y villas y aniquilando al quince por ciento de la población.

El 6 de septiembre, el juez Gaspar de Vallejo, abusando de su autoridad, decretó el encarcelamiento de Cervantes, que no podía hacer frente al reembolso de varias cantidades recaudadas en Andalucía. Cervantes permanecería en la cárcel de Sevilla varios meses, hasta abril de 1598. Durante este período se dedicó a escribir con intensidad, y probablemente comenzó el Quijote. Esta circunstancia ha hecho pensar a varios editores de la obra cervantina que por esta época Cervantes escribió un proto-Quijote, concebido como novela corta a la manera de sus "Novelas ejemplares", y probablemente con una intención semejante.

«A Cervantes le quedaron cicatrices de su paso por la cárcel: más tarde, en "Los trabajos de Persiles y Sigismunda", un personaje dice que nadie que hubiera caído en manos de las autoridades sale de ellas “con el mismo lustre”. Estas palabras revelan los efectos que produjeron en él aquellos siete meses que pasó languideciendo en la cárcel, rodeado de rateros, tramposos, prostitutas y asesinos: espléndida fuente de información acerca del submundo sevillano, que Cervantes aprovecharía en "Rinconete y Cortadillo" y "El coloquio de los perros". La naturaleza de la justicia y las relaciones entre el crimen y el castigo serían un tema recurrente en Don Quijote.», M.McK., Cervantes, p. 122-123.

«En noviembre de 1597, después de la muerte el día 6 de este mes de la hija de Felipe II, la princesa Catalina, duquesa de Saboya, los teatros de Madrid se cerraron durante el período de duelo. Hacía diez años más o menos que, al tiempo que había ido creciendo la afición al teatro, también se habían incrementado las protestas de sus enemigos, hombres de la Iglesia en su mayoría, que estaban convencidos de que el drama y las gentes que se movían a su alrededor deterioraban la moral pública. Las canciones y las danzas que acompañaban a las representaciones teatrales estaban consideradas como las más indecorosas e incluso licenciosas; a las actrices que vestían provocativamente con jubón y calzas se las consideraba poco menos que prostitutas y los argumentos de las obras eran juzgados como una incitación a los valores y actitudes frívolas.», M.McK., Cervantes, p. 126-127.

Pol. Tercera Bancarrota de Felipe II.

Los españoles se amparan de Amiens, pero Enrique IV la recupera.

1598

A finales del mes de marzo, estando todavía en la cárcel de Sevilla, Cervantes debió de pensar que la administración exageraba en los controles de su gestión pasada, cuando fue requerido por el Tribunal de Cuentas para hacer una declaración jurada sobre las comisiones que le había encargado Pedro de Isunza en 1591 y 1592, incluidos los detalles del incidente referido a la incautación de cereales en Teba por Nicolás de Benito en 1591. Sin embargo, se apresuró a aprovechar las posibilidades de defensa que aquella situación le brindaba. Aseguró al Tribunal que, si le dejaban en libertad, podría recuperar todos los documentos relacionados con el período de Málaga, yendo a esta ciudad, que era donde los había dejado, y presentar con ellos el informe requerido. El Tribunal no vaciló en hacer caso omiso de los jueces de Sevilla, a causa de su lenta aplicación de la ley.

Es difícil saber cuánto tiempo hubiera permanecido Cervantes en la cárcel si el gobierno no hubiera intervenido. El 28 de abril, Cervantes firmó la declaración que le proporcionaba la libertad.

En el otoño de este año, probablemente se encontraba pobre y rechazado, entre otras cosas porque era imposible ganarse la vida con el teatro, que era la forma más fácil de hacerlo. En efecto, “A raíz de la muerte de Felipe II, en septiembre de 1598, los teatros permanecieron cerrados hasta el mes de abril de 1599, cuando el ayuntamiento de la ciudad de Madrid, inquieto a causa del descenso de donativos a los hospitales de la ciudad, pasó por encima de la opinión del rey, entonces Felipe III, y restableció los teatros públicos con ocasión de las fiestas de compromiso de la archiduquesa Margarita de Austria. Esta concesión no se puso en práctica, después del acontecimiento, hasta el año siguiente.”, M.McK., Cervantes, p. 126.

En relación con la obligatoriedad del cierre de los teatros, el rey había remitido el asunto a una comisión de tres teólogos. “El resultado de sus deliberaciones se plasmó en un decreto real, promulgado el 2 de mayo de 1598, según el cual durante un tiempo no se podrían representar en España obras dramáticas. Al parecer, el teatro transmitía enfermedades y era amigo de los placeres, afeminaba a los hombres, los incapacitaba para afrontar las penurias de la guerra y los distraía de las actividades militares. El teatro saboteaba la salud política y la fuerza militar de España y ponía al país a merced de los turcos y de Inglaterra. En otras palabras, el teatro era el chivo expiatorio del progresivo desencanto de los españoles por la cada vez mayor incapacidad de España para hacer frente a su auto-elegido papel de defensora de la Europa católica.” , M.McK., Cervantes, p. 126.

A raíz de las exequias por la muerte del rey, celebradas en la catedral de Sevilla, Cervantes compuso el famoso soneto “Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla”: “Escrito después de la muerte de Felipe II, ridiculiza y ensalza, simultáneamente, el soberbio túmulo que los mejores artistas de la ciudad realizaron en la catedral de Sevilla. La clave de su acierto radica, a nuestro entender, en el carácter dialogado, casi entremesil, que tiene, dado que, a la intervención primera del soldado, claramente hiperbólica, sucede la del valentón, no solicitada por nadie, que da el giro humorístico genial al poema. El estrambote final acentúa, magníficamente, el humorismo:

Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto
lo que dice voacé, seor soldado,
y quien dijere lo contrario, miente."
Y luego, encontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

Tras las palabras, los gestos vacíos, la nada. El soneto, evidentemente, cae dentro del área de un entremés, de una jácara, o de una novela realista, si se quiere. El final, teatral y narrativo a la vez, es perfecto, tanto estructural, como poética, métrica y lingüísticamente. El hermanamiento, por otra parte, entre el soldado y el jaque, entre el pasmo hiperbólico y la fanfarria vacua, es espléndido en su vaciedad jactanciosa; la ironía, la burla y el desencanto, manifiestos.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Muere su antigua amante Ana Franca. Al año siguiente, su hija Isabel entra al servicio de Magdalena de Cervantes, bajo el nombre de Isabel de Cervantes:

«El 12 de mayo de 1598, Ana de Villafranca, antigua amante suya, que se había quedado viuda hacía años, murió en Madrid dejando huérfana a su hija adolescente Isabel. Magdalena debió de dar la noticia a su hermano para que rápidamente se tomaran medidas sobre el futuro de la muchacha; la madre de Ana, Luisa de Rojas, no podía sostener a sus dos nietas, Isabel y su hermanastra Ana. Aunque es indudable que Catalina conocía estos hechos y pese a la esterilidad de su matrimonio, no deseaba encargarse de la hija que su marido había tenido con otra mujer. Era preciso encontrar para el caso alguna solución que combinara seguridad y discreción...

Bien por medio de su intervención personal o bien poniéndose en contacto con su hermana a través de una carta, en el mes de agosto ya había encontrado una solución para Isabel, que el 11 de agosto entró a trabajar, de incógnito, en la casa de su tía Magdalena, como aprendiza. Magdalena la tomó a su cargo en su casa, comprometiéndose a alimentarla, enseñarle su oficio de costurera y las labores de la casa, y a pagarle la suma total de veinte ducados por un contrato de dos años. La decencia así lo recomendaba: Isabel estaba tan cerca de su padre como le era posible sin causar ningún escándalo ni molestar a Catalina. Andrea, la otra hermana de Cervantes, también vivía entonces en Madrid, pero además de traer entre manos un juicio sobre la renta de una casa alquilada, tenía una hija a su cuidado y nunca se había llevado con su hermano tan bien como Magdalena. Esta era la persona idónea para el caso y, dado que desde la muerte de su madre vivía sola, es probable que le gustara la idea de tener una acompañante joven en su casa.

El 24 de octubre, sin duda fueron juntas a mezclarse con la gran multitud de personas alineadas en las calles, especialmente ampliadas para la ocasión, bajo los arcos triunfales que daban la bienvenida a la capital a su joven reina. Enjoyada y sentada en un trono de oro, rodeada de cincuenta damas de compañía en sillas de plata, aquello no podía desilusionar a la nueva soberana. Por lo que sabemos, esta gran ocasión no inspiró ningún poema a Cervantes. Pasó todo el verano en Madrid y pronto regresó a Sevilla. No esperó a que se examinaran sus cuentas, pensamiento este que debió de empujarle nuevamente hacia el sur.», MMcK, p. 129.

Lit. Lope de Vega, "La Arcadia" y "La Dragontea".

Mateo Alemán obtiene la aprobación del Consejo Real para la publicación de la «Primera parte de la vida de Guzmán de Alfarache». La obra recoge, con un tono inequívocamente pesimista, las experiencias generales del castellano consciente de los problemas de esta época del reinado de Felipe II, que necesariamente, por la edad y la enfermedad grave del soberano, debe de ser la postrera.

Icon. Nace Zurbarán.

Pol. Celebración en Bruselas, el 21 de agosto, de la Ceremonia de Cesión de Soberanía de los Países Bajos en favor de la Princesa Isabel Clara Eugenia, por disposición de su padre Felipe II.

Isabel Clara Eugenia y su esposo Alberto de Austria, regentes de los Países Bajos.

Paz de Vervins con Francia.

Edicto de Nantes.

Los españoles desembarcan repetidamente en Irlanda.

El día 13 de septiembre, a las cinco de la mañana, murió en el Escorial, a la edad de setenta y un años y tras cuarenta y dos años y once meses de reinado, el rey Felipe II.

Este mismo día fue proclamado Rey de España, con el nombre de Felipe III, el último hijo varón de Don Felipe II y de su cuarta esposa Doña Ana de Austria. Los tres hijos varones precedentes del rey difunto, Fernando, Carlos y Diego, habían muerto respectivamente en 1571, 1573 y 1575.

La educación del nuevo Rey había sido dirigida por el Arzobispo de Toledo, Don García de Loaysa, bajo la tutela directa de Felipe II quien, apenas el príncipe tuvo la edad adecuada, lo hizo participar a las deliberaciones del Consejo del Reino. El difunto soberano no tenía una idea muy alta de las cualidades de su hijo. Se sabe que en la intimidad había dicho a su ministro Don Cristóbal de Moura: «Dios que me ha dado tantos reinos, no me ha concedido un hijo capaz de gobernarlos; temo que me lo gobiernen».

Con el advenimiento de Felipe III se inaugura el gobierno del duque de Lerma, su valido.

Lit. Se decreta el cierre de los teatros.

V.

1599

Entre este año y 1603, Cervantes reside en Sevilla, Madrid, Esquivias y Toledo. Nuevo intento infructuoso de ir a las Indias.

Pol. Recordemos que el año de 1597 había empezado con la entrada de la peste por el norte, y que la enfermedad fue extendiéndose lentamente hacia el sur, hasta que adquirió proporciones epidémicas en 1599-1600 asolando ciudades y villas y aniquilando al quince por ciento de la población.

«En los últimos años del siglo las cosechas también fueron pésimas y los ejércitos y expediciones españolas en el extranjero sufrieron importantes fracasos y derrotas militares. El país se hallaba al borde de una crisis económica, militar y política de grandes proporciones, y el nuevo rey, un joven de veinte años, no era, como su padre preveía, el monarca ideal. Felipe III fue un rey muy diferente a su antecesor, se mostró débil donde su padre había sido un hombre fuerte, y amante de los placeres, a diferencia de la austeridad de su progenitor, quien, además, siempre estuvo dispuesto a poseer un poder efectivo en lugar de dejarlo en manos de otras personas.», MMcK, pp. 126-127.

Peste en Sevilla, que durará tres años.

Lit. Mateo Alemán publica la primera parte de su "Guzmán de Alfarache". “Este libro, sorprendentemente dual, ya que combina la narración de la vida de los bajos fondos con discursos profundamente serios y moralizantes, abrió en España las puertas a la moda de la novela picaresca. Con una visión pesimista de la vida—su autor fue durante algún tiempo inspector del gobierno en las minas de mercurio de Almadén, cuyas condiciones de trabajo eran horribles—, el libro tuvo un éxito inmediato tras su publicación en marzo de 1599, llegando a alcanzar la cuarta edición en aquel primer año y la sexta en 1600.”, M.McK, Cervantes, p. 132.

Lope de Vega, "El Isidro".

Icon. Nacen Velázquez y Van Dyck.

Pol. Felipe III se casa con Margarita de Austria.

1600

El alférez Rodrigo de Cervantes, hermano de Miguel, muere el 2 de julio de un arcabuzazo, en la batalla de las Dunas de Flandes.

El 2 de mayo de 1600, Miguel prestó declaración en Sevilla, apoyando una petición presentada por Agustín Cetina, pagador real, ante el ayuntamiento de la ciudad; lo cual prueba que seguía en contacto con él, siendo muy probable que Cetina le proporcionara algún trabajo.

«En aquellos días debió de tener muchas relaciones en Sevilla. En las casas de los artistas y literatos y en los grandes palacios de los nobles, de los que la ciudad estaba muy bien dotada, se organizaban reuniones literarias, y Cervantes seguramente asistió a muchas de ellas. Es seguro que tanto él como sus compañeros escritores discutieron allí los méritos de un nuevo best-seller, la novela picaresca de Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache.

Este libro, sorprendentemente dual, ya que combina la narración de la vida de los bajos fondos con discursos profundamente serios y moralizantes, abrió en España las puertas a la moda de la novela picaresca. Con una visión pesimista de la vida—su autor fue durante algún tiempo inspector del gobierno en las minas de mercurio de Almadén, cuyas condiciones de trabajo eran horribles—, el libro tuvo un éxito inmediato tras su publicación en marzo de 1599, llegando a alcanzar la cuarta edición en aquel primer año y la sexta en 1600.

El espíritu idealista y de evasión que había inspirado la novela pastoril y de caballería había sido sustituido por una nueva forma de entretenimiento, realista y sórdido, que reflejaba mejor el materialismo y la desilusión de la sociedad de entonces.

Sería interesante especular sobre si la obra de Cervantes estuvo o no influida por la aparición de la larga, complicada y tan difundida novela de Mateo Alemán. Si Cervantes necesitaba un empujón para continuar su novela acerca de un loco hidalgo y producir un best-seller que, al mismo tiempo, le diera ocasión de explorar una idea fascinante y utilizar las ricas capas de experiencias y de observación que se habían ido estratificando en el transcurso de una carrera variada y llena de acontecimientos, Guzmán de Alfarache desde luego debió de dárselo. Por otro lado, si en él ya había echado raíces la idea de escribir una obra extensa, la aparición del Guzmán tal vez contribuyera a convencerle de que era inútil continuar su novela picaresca "Rinconete y Cortadillo" y de que tenía que buscar otro tipo de héroe.», MMcK, p. 131-132.

Se cree, aunque no existen pruebas de ello, que Cervantes volvió a Castilla en el mes de julio, para asistir en Toledo a la entrada en el noviciado de la orden franciscana de su cuñado más joven, Fernando de Palacios, que había cedido la mitad de sus bienes a su hermana, doña Catalina, y nombrado albacea al esposo de ésta, Cervantes.

En el mes de agosto, Cervantes abandona Sevilla y se instala en Toledo con su mujer, donde probablemente se dedica de lleno a redactar el Quijote. Parece que viaja de vez en cuando a Esquivias y hay quien supone que debe volver a la cárcel sevillana, aunque esto es más probable en 1602.

Hacia finales del año, Cervantes recibió la trágica noticia de que su hermano Rodrigo había muerto el 2 de julio en la batalla de Nieuport, batalla perdida por el archiduque Alberto de Austria frente a Mauricio de Nassau.

Lit. Nace Pedro Calderón de la Barca.

"Romancero general".

«En febrero los teatros obtuvieron permiso para abrir de nuevo sus puertas y el mundo de la farándula, prohibido durante las celebraciones religiosas, empezó nuevamente a funcionar. Teóricamente el repertorio secular debía limitarse a obras históricas, pero las compañías no iban a restringir sus actividades durante mucho tiempo. Además, de Madrid llegaban noticias muy interesantes.», MMcK, p. 132.

Pol. «Se rumoreaba que la Corte se iba a trasladar en breve a Valladolid, que se convertiría en la nueva capital de España. El duque de Lerma, favorito de Felipe III y en la práctica el verdadero soberano de España (sus rentas pronto alcanzarían los doscientos mil ducados anuales), quería separar al joven rey de la esfera de influencias de su abuela, la emperatriz María. Desde la muerte de su marido, Maximiliano II de Austria, ocurrida en 1576, la emperatriz vivía como una monja en un convento de carmelitas de Madrid y era enemiga implacable de Lerma.», MMcK, p. 132.

Enrique IV se casa con María de Médicis.

Derrota de los españoles frente a los aliados holandeses e ingleses en Nieuport.

1601

El 10 de enero de 1601 se decretó que la capital y la Corte debían trasladarse a Valladolid, «para orgullo de esta ciudad, una de las capitales históricas de Castilla, y para disgusto de Madrid, que vio cómo se escapaba de su control su mayor fuente de empleo y de ingresos. Después de hacer frente a las necesidades de la Corte establecida allí unos cuarenta años antes, la villa madrileña tuvo que enfrentarse al fantasma del abandono y del olvido, además de a la despoblación y la ruina.», MMcK, p. 134.

El traslado de la corte a Valladolid afectó a la familia de Cervantes, pues las hermanas de Miguel, su sobrina y su hija Isabel tendrían que trasladar su obrador de costura a la nueva capital del reino, ya que al vaciarse Madrid de personas principales, entre las que se contaban sus clientes, se quedaban sin trabajo. Cervantes no tardaría en acompañarlas, si bien lo seguimos encontrando en Toledo y Esquivias.

«El 14 de septiembre de 1601, en un memorando de Hacienda realizado por el Tribunal de Cuentas en Valladolid, donde este organismo se había trasladado junto con los demás departamentos del Estado, aparecía una acusación contra el recaudador de impuestos de Vélez Málaga y se requería la presencia de Cervantes para que respondiese a ciertas discrepancias existentes en las cuentas de los impuestos que había recaudado. Dos cosas están muy claras en aquellos documentos: la primera, que el propio Tribunal de Cuentas no estaba totalmente convencido de si el asunto ya estaba o no en orden, y la segunda, que Cervantes nunca había presentado un informe referente al dinero que no había podido recaudar en Vélez Málaga (aunque existen informes de que no había podido recaudar el dinero de los impuestos en otra parte) o que lo había perdido. No existe ninguna prueba, sin embargo, de que se formalizara una demanda contra Cervantes: quizá, como nosotros, los auditores no lograran descubrir su paradero.», MMcK, p. 134.

Lit. Juan de Mariana, "Historia de España".

Nace Baltasar Gracián.

Pol. Traslado oficial de la Corte a Valladolid. Gobierno del Duque de Lerma. El nuevo rey determina no llevar la vida triste de su padre. Empieza para ello por casarse siendo todavía un joven de veinte años, y decide, aconsejado por su valido, el duque de Lerma, trasladar la corte a Valladolid a primeros de 1601. A esto último se oponen no pocos nobles y clérigos, que ven en ello una lamentable imprudencia; pero se conoce que el joven rey, más bien que imitar la prudencia de su padre, prefiere salir huyendo de todo lo que le recuerda su figura sombría y austera.

La decisión de trasladar la corte a Valladolid proporciona al duque de Lerma 40000 ducados, que le entregan las autoridades de la ciudad del Pisuerga por sus buenos oficios en la mediación, pero sobre todo le proporciona sosiego, ya que aparta de ese modo a Felipe III de su abuela María de Austria, monja en las Descalzas Reales y enemiga confesa del duque.

Los holandeses destruyen una flota española en Gibraltar.

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(1) ◊ Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando = Philippe II offrant au ciel l’Infante Don Fernando = Philip II offering to heaven the Infante Don Fernando ◊

Autor: Tiziano, Vecellio di Gregorio
Título: Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando
Cronología:1573 - 1575
Técnica: Óleo
Soporte: Lienzo
Medidas: 335 cm x 274 cm
Escuela: Italiana
Tema: Alegoría
Expuesto: Sí
Procedencia: Colección Real (Real Alcázar, Madrid, salón de los espejos-cuartos principales, 1700, nº 4; Palacio Real Nuevo, Madrid, tercera pieza de la Furriera, 1747, nº 152; Palacio Real Nuevo, Madrid, paso de tribuna y trascuartos, 1772, nº 152; Palacio Real Nuevo, Madrid, cuarto de la serenísima infanta-dormitorio, 1794, nº 152; Palacio Real, Madrid, pieza amarilla, 1814-1818, nº 152).
Localización actual: Museo del Prado
Num. de catálogo: P00431
Detalle iconográfico: SaGaBardon

Felipe II (1556-1598) levanta a su hijo Fernando (1571-1578) hacia un ángel que porta una palma con el letrero MAIORA TIBI ("Mayores triunfos te esperan"). A sus pies aparece un turco encadenado y desposeído de su turbante, que yace caído en el suelo.

→ Esta obra fue encargada al pintor por la corte española y para su realización se envió un modelo de Sánchez Coello o se dieron instrucciones muy precisas, pues debía ser un exvoto en el que Felipe II daba las gracias por los favores recibidos. Tiziano, que no debió sentirse cómodo con el encargo, delegó parcialmente en sus colaboradores la realización de la pintura.

La composición conmemora dos eventos importantísimos para el Rey que sucedieron casi al mismo tiempo: la victoria contra el Imperio Otomano en la Batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571 y el nacimiento del que hubiera sido el sucesor de la Corona, el infante don Fernando, el 5 de diciembre del mismo año, aunque el niño moriría siete años más tarde. ←

En España se inventaría por primera vez en el inventario del Alcázar de Madrid de 1600. En 1625 el pintor español Vicente Carducho añadió unas tiras de tela para ampliar la composición y hacer coincidir su tamaño con el Carlos V en Mühlberg (P00410)

Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando

→ La pintura conmemora dos hechos acaecidos en 1571: la derrota de la armada turca en Lepanto el 7 de octubre, y el nacimiento el 5 de diciembre del infante Fernando, heredero al trono, cuya asociación y consideración como dones celestiales fue recurrente en el círculo próximo al monarca, como refleja una carta remitida el 21 de diciembre de 1571 por Luis de Requesens, gobernador de Milán, a Sancho de Padilla: Bendito sea Dios [...], que buenas dos nuevas han sido en breve tiempo, la del nacimiento y de la victoria pasada. El lienzo se erige así en un exvoto por el que Felipe agradece al cielo los dones recibidos. ←

En la parte superior un ángel en escorzo ofrece al recién nacido, sostenido por su padre, una palma y una filacteria con la inscripción MAIORA TIBI (Mayores triunfos te esperan). Al fondo se vislumbra la batalla de Lepanto y a la izquierda aparece un turco maniatado junto a despojos de la victoria.

La pintura está desvirtuada por una ampliación realizada en 1625 por Vicente Carducho para hacer coincidir su tamaño con El emperador Carlos V, a caballo, en Mühlberg (P410).

→ La iniciativa de la composición partió de la corte. Jusepe Martínez aludió al envío a Tiziano de un diseño de Alonso Sánchez Coello y un retrato del rey en acto de mirar hacia arriba algo terciado. A falta del dibujo y del retrato, resulta difícil discernir cuánto de Sánchez Coello y cuánto de Tiziano hay en la pintura. ←

Es evidente que Tiziano aprovechó la cabeza de Felipe, a quien no veía desde 1551 y presenta un aspecto acorde a sus cuarenta y cuatro años. Felipe aparece de perfil, tipología inusual cuya elección debió de corresponder al monarca e iría implícita a su concepción del cuadro como exvoto.

Este carácter votivo explica tanto el todo como las partes: la actitud oferente del monarca, que Panofsky asociaba con imágenes medievales del "Ad te levavi", el bufete cubierto de terciopelo a modo de altar, y el turco maniatado con los despojos de la guerra, que constituyen la ofrenda a la divinidad.

La impronta hispana es evidente al compararlo con los tradicionales cuadros venecianos, donde el dux aparece arrodillado ante la Virgen acompañado por santos y figuras alegóricas.

→ Resulta tentador pensar que estas diferencias traducen una distinta percepción del poder. Felipe, como monarca absoluto, se erige en un único agente de la providencia divina; en Venecia, por el contrario, el dux, "príncipe electo" de una república, posee protagonismo sólo como encarnación del Estado, lo que explica la aparición de figuras alegóricas de Venecia y de santos protectores. ←

→ Se localizan elementos de la composición y su trasfondo ideológico en la entrada triunfal de Ana de Austria en Madrid en 1570 con ocasión de su matrimonio con Felipe II, en cuya materialización participó Sánchez Coello. Juan López de Hoyos concibió entonces un programa iconográfico donde la temática epitalámica compartía protagonismo con la exaltación de Felipe II como campeón del catolicismo. ←

En el de la calle Mayor, una grisalla de Sánchez Coello mostraba la "Defensa de la Fe Católica por su Majestad", mientras otra del mismo autor celebraba el "Felice matrimonio", y en ella "por lo alto venía un ángel con grandísima claridad y resplandor y traía entrambas manos un rótulo" que recuerda al de Tiziano.

→ Con estos precedentes debe considerarse la intervención de López de Hoyos en la invención remitida a Tiziano. Felipe II asoció visualmente su reinado con este cuadro y lo emparejó con el de Carlos V en Mühlberg, símbolo del paterno. Se citan juntos por primera vez en el Alcázar de Madrid a la muerte de Felipe II, y así siguieron en sus destinos sucesivos hasta su ingreso en el Museo del Prado en 1839. ←

Fuente: Texto extractado de Falomir, M. en: El arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 192.

14:46 Écrit par SaGa Bardon dans El Quijote | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |