27/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca en 14 quinquenios (1547-1617)

 

 

 


→ Cervantes, con su mano derecha en el pecho, nos mira a sus lectores como si hiciese un pacto con nosotros. Yo diría que el juramento que gestualiza este pacto acompaña suscribiéndola la divisa igualitaria que sustenta toda la obra de Cervantes: "Tanto monta, monta tanto el Lector como el Autor".

Tanto por su forma como por su contenido, esta verosímil configuración por El Greco de la digna y fuerte personalidad de Miguel de Cervantes Saavedra es preferible a la mediocre y falsa representación atribuida a J. de Jáuregui.

"La atracción artística y literaria que ha provocado este retrato explica la variedad de lecturas e identificaciones suscitadas, aunque todas ellas giran en torno a su condición prototípica como noble español y, con ella, los tópicos que han acompañado ese perfil a lo largo de buena parte del siglo XX: cristiano, hombre de honor, melancólico y sobrio, representante altivo de su clase y de su época." ← (Ruiz, L. en: El retrato del Renacimiento, Museo Nacional del Prado, 2008, p. 326.)

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Periodos historiográficos de esta "Crónica hispano-flamenca cervantina (1547-1617)", publicada aquí por quinquenios.

01. 1547 - 1551
02. 1552 - 1556
03. 1557 - 1561
04. 1562 - 1566
05. 1567 - 1571
06. 1572 - 1576
07. 1577 - 1581
08. 1582 - 1586
09. 1587 - 1591
10. 1592 - 1596
11. 1597 - 1601
12. 1602 - 1606
13. 1607 - 1611
14. 1612 - 1616 + 1 =1617

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01. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 01/14

Ilustración: ◊ Carlos V a caballo en Mühlberg ◊ (Detalle iconográfico) Tiziano resume en esta obra los antiguos ideales caballerescos de Borgoña, que el emperador conocía, junto con abundantes referencias al mundo clásico. ◊

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02.Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 02/14

Ilustración: ◊ María Tudor, reina de Inglaterra, segunda mujer de Felipe II = Marie Tudor, reine d'Angleterre, deuxième épouse de Philippe II = Mary Tudor, Queen of England, second wife of Philip II ◊

→ Antes de casarse con Felipe II, María Tudor había estado prometida con Carlos V, quien tuvo este retrato durante su retiro en el Monasterio de Yuste. ←

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03.Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 03/14

Ilustración: Doña Juana de Austria, reina viuda de Portugal, asume la Regencia de España entre 1554 y 1559, primero en nombre de su padre y después en el de su hermano Felipe II.

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04. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 04/14

Ilustración: Vista del Monasterio de El Escorial por Michel-Ange Houasse (1723).

El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es un complejo que incluye un palacio real, una basílica, un panteón, una biblioteca y un monasterio. Se encuentra en la localidad de San Lorenzo de El Escorial, en la Comunidad de Madrid, España, y fue construido entre 1563 y 1584.

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05. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 05/14

Ilustración: ◊ Battaglia di Lepanto = La batalla de Lepanto = La bataille de Lépante = The Battle of Lepanto ◊

→ Óleo alegórico de la batalla de Lepanto pintado por Paolo Veronese (c.1572). En él se muestra el profundo transfondo religioso que tuvo el enfrentamiento entre la flota de la Liga Santa y la otomana. ←

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06. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 06/14

Ilustración: Don Juan de Austria, retratado por Sánchez Coello o por su mentor Antonio Moro poco después de su victoria en Lepanto.

→ El final de sus días lo encontró don Juan de Austria en el “avispero” de los Países-Bajos, adonde fue enviado por Felipe II para intentar atajar la Rebelión comenzada en 1566. El gran hombre se mira a sí mismo con un poco de sorpresa al verse transformado de defensor de la generalidad de los cristianos en defensor de unos cristianos contra otros.←

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07. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 07/14

Ilustración: ◊ Retrato de Guillermo I, Príncipe de Orange = Portrait of William I, Prince of Orange = Portrait de Guillaume Ier, prince d’Orange ◊

Artist: Adriaen Thomasz

→ El príncipe de Orange se presenta en su "Apología" como campeón de la libertad de conciencia y como protector de las libertades soberanas del buen pueblo.

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08. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 08/14

Ilustración: ◊ Felipe II de España reprendiendo a Guillermo el Taciturno, príncipe de Orange = Philippe II d'Espagne réprimandant Guillaume le Taciturne, prince d’Orange = Philip II of Spain berating William the Silent, Prince of Orange ◊

Artist: Cornelis Kruseman (1797-1857)

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09. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 09/14

Ilustración: ◊ Derrota de la armada invencible = Défaite de l'Invincible Armada = Defeat of the Invincible Navy ◊

Pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796).

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10. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 10/14

Ilustración: ◊ El cambista y su mujer = Le changeur de monnaie et sa femme = The moneychanger and his wife ◊

Autor: Marinus van Reymerswaele (Zelanda, h. 1490/1495 - antes de 1567)

→ Tras haber trabajado como "Comisario de abastos", Cervantes se ve obligado a trabajar como "Recaudador de impuestos", dos ocupaciones cuyas duras enseñanzas, que nunca olvidará, le costarán muy caras ←

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11. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 11/14

Ilustración: Imagen simbólica: ◊ Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando = Philippe II offrant au ciel l’Infant Don Fernando = Philip II offering to heaven the Infante Don Fernando ◊

→ Exvoto de Felipe II por el triunfo de Lepanto y por el nacimiento del infante don Fernando, su presunto heredero ←

Autor: Tiziano, Vecellio di Gregorio.

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12. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 12/14

Ilustración: ◊ Retrato ecuestre del duque de Lerma = Portrait équestre du duc de Lerma = Equestrian Portrait of the Duke of Lerma ◊

→ Cuando el príncipe Felipe subió al trono como Felipe III, quiso tener como amigo consejero y hombre de toda su confianza a Francisco de Sandoval, quien a partir de entonces fue el verdadero «rey» de España. ←

Autor: Rubens, Pedro Pablo.

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13. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 13/14

Ilustración: ◊ Embarco de moriscos en el Grao de Valencia = Embarquement de morisques dans la Plage de Valence = Moriscos' embarkation in the Shore of Valencia ◊

Author: Pere Oromig.

→ Cervantes entreveía tal vez un torvo futuro, preñado de infinitas exclusiones y discordias fratricidas, hacia el cual se daba un firme paso con los decretos de Felipe III y su «Atlante» el de Lerma. ←

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14. Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 14/14

Ilustración: ◊ El caballero de la mano en el pecho = Le Chevalier à la main sur la poitrine = The Nobleman with his Hand on his Chest ◊

→ Un caballero con la mano en el pecho mira al espectador como si hiciese un pacto con él. Hasta hace poco se ha pretendido que esta obra, de extraordinaria belleza iconográfica, podía ser una configuración por El Greco de la digna y fuerte personalidad de Miguel de Cervantes Saavedra. Tanto por su forma como por su contenido, es preferible a la mediocre y falsa representación de Cervantes atribuida a J. de Jáuregui. "En este retrato, El Greco no sólo muestra la fisionomía del hombre, sino que captura la esencia de su posición y sus ideales. Representa al caballero cristiano, según el plantea­miento conceptual de la retratística de los Austrias españoles." (David Davies: El Caballero de la mano en el pecho) ←

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:50 Écrit par SaGa Bardon dans Cervantes | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

12/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 13/14

 

 

 

◊ Embarco de moriscos en el Grao de Valencia = Embarquement de morisques dans la Plage de Valence = Moriscos' embarkation in the Shore of Valencia ◊

Author: Pere Oromig (1)

→ Cervantes entreveía tal vez un torvo futuro, preñado de infinitas exclusiones y discordias fratricidas, hacia el cual se daba un firme paso con los decretos de Felipe III y su «Atlante» el de Lerma. ←

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Periodos historiográficos de esta "Crónica hispano-flamenca cervantina (1547-1617)", publicada aquí por quinquenios.

I. 1547 - 1563
II. 1564 - 1575
III. 1576 - 1585
IV. 1586 - 1598
V. 1599 - 1609
VI. 1610 - 1617

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1607

Comienza para Cervantes un nuevo período de gran actividad creativa. Escribe "La Gitanilla", sus comedias y la "segunda parte del Quijote".

A mediados de este año, el editor Roger Velpius publica «en Bruselas..., en l'Aguila de Oro, cerca de Palacio, año 1607» la primera parte del Quijote en edición cuidadísima. «La pulcritud de la tipografía y del papel, largamente por encima de los usos españoles, va unida a un esmero verdaderamente excepcional, sin paralelo hasta 1738, en la preparación del texto. El corrector lo leyó con cien ojos, procurando remediar las que se le ofrecían como imperfecciones, y, así, enderezando felizmente numerosos tuertos y no dejando pasar tampoco deslices como los epígrafes erróneos de los capítulos 35 y 36 o las referencias indebidas al asno de Sancho que sobrevivían aún en la versión de 1605. Claro está que una edición crítica no puede seguir todas sus enmiendas (algunas, admirables), ni menos las sustituciones que introduce para obviar los descuidos del autor; pero la vivísima sensibilidad lingüística y literaria del corrector obliga a tomarlas siempre en consideración, cuando menos como señal cierta de problema.», F. Rico, 1998, p. CCIII.

Relaciones ilegales de Isabel de Saavedra con Juan de Urbina, un hombre casado, rico e influyente, de mediana edad, que casi podía ser su abuelo, secretario de la Casa de Saboya en la Corte de España, que se dedicaba a muchos negocios de diferente tipo, entre ellos, a la especulación de terrenos y edificios. En el mes de marzo Isabel estaba ya embarazada.

1608

Aparece en París la traducción al francés de la novela de "El curioso impertinente", coincidiendo con la tercera edición de Madrid, de 1608, por el impresor Cuesta. Sin embargo la continuación del Quijote se hace esperar.

¿Por qué Cervantes tardó tantos años en escribir la Segunda Parte del Quijote, que innumerables lectores esperaban, tanto en España como en el extranjero?

Hay respuestas múltiples a esta pregunta. Me limitaré a presentar las cuatro que me parecen más evidentes.

1) Cervantes no consideraba que El Quijote era la mejor de sus obras posibles.

No me cabe duda de que su éxito no le produjo vanidad, sino que le hizo pensar que tenía que producir la obra superior que le indicaba como posible la fuerza creativa que sentía en sí mismo.

Para mí está bastante claro que el Persiles, su obra póstuma, fue en su conciencia, al menos en parte, la concreción de esta obra. En su dedicatoria al Conde de Lemos del Q. II, Cervantes escribía a propósito del Persiles que

«ha de llegar al extremo de bondad posible», II.Pról.16,

con lo cual da a entender que para él fue probablemente más prestigioso ser autor de esta obra, que competía con Heliodoro, que del Quijote.

Cuatro días antes de morir, en abril de 1616, Cervantes, fiel en amistad hasta la muerte, le dedicó igualmente al Conde de Lemos Los trabajos de Persiles y Sigismunda.

2) El haber convivido durante la mayor parte de su vida con el fracaso y la falta de reconocimiento, le dieron la fuerza necesaria para seguir sus impulsos creativos más bien que la llamada del éxito comercial.

Cervantes tenía una visión del tiempo y de la validez histórica muy diferente de la que tenían y tienen los obsesos de la moda. A él no le interesaba escribir para que su obra escrita produjera escándalo o sorpresa efímera, como les sucede a los obsesos de la moda, sino que lo hacía para entrar en diálogo con la humanidad permanente.

Digo bien entrar en diálogo con la humanidad permanente, con lo cual me refiero a la obsesión de Cervantes por abrir de par en par las puertas de la literatura, para que todos los humanos participáramos en el gran Diálogo pancrónico que justifica y dignifica nuestra existencia.

Estoy persuadido de que uno de los mayores sufrimientos de Cervantes, en la época de su plenitud, consistió en constatar que el éxito bullanguero de Lope de Vega le cerraba a él las puertas del Teatro.

Ahora bien, el Teatro era en su espíritu la manera más completa de entrar en diálogo con la humanidad permanente, cuya realización concreta eran para él los públicos de la ciudad en que vivía los últimos días de su existencia, es decir, de Madrid:

«Cervantes tenía otros sueños y ambiciones literarias, y todas las evidencias apuntan al hecho de que durante un periodo de años entre 1608 y 1612, estaba escribiendo teatro, poesía y diferentes obras en prosa simultáneamente. Era como si la inquietud física de sus primeros años hubiera dado paso inevitablemente a una inquietud intelectual, que se expresaba en una incesante experimentación.

Don Quijote, por consiguiente, tenía que esperar su turno, y nunca se hubiera completado a no ser por la aparición, para gran indignación y disgusto de Cervantes, del libro de Avellaneda, a raíz de la cual, continuar la obra se convirtió en una cuestión de honor y en la prueba esencial y definitiva para demostrar quién era el padre legítimo de la obra.», MMcK, p. 174-175.

3) No hay que olvidar tampoco, como razón de la tardanza de Cervantes en ocuparse de nuevo del Quijote, el que se desviviera hasta el final de su vida por los suyos y muy en particular por su hija natural, a pesar de la falta de correspondencia por parte de ésta. Una prueba de este desvelo es su comportamiento, rayano en la candidez, para asegurarle protección más allá de su propia muerte, que veía venir, pensando más en ella que en sí mismo.

He aquí los hechos en su cruda y compleja realidad, en gran parte debida a la escasa economía de nuestro bien intencionado Autor:

Se plantea un nuevo casamiento de conveniencia de la hija natural de Cervantes, Isabel de Saavedra, tras la muerte de Diego Sanz, con Luis de Molina, agente bancario. Empleamos el indeterminado “se”, porque este tipo de soluciones era el resultado de deliberaciones familiares, donde la responsabilidad de la decisión final era más bien del grupo que de tal o cual individuo concreto, aunque es muy posible que la propia Isabel, nada quijotesca y muy sanchopancesca, llevara la voz cantante.

Costean conjuntamente la dote Cervantes y Juan de Urbina, amante éste de Isabel de Saavedra y padre de su hija Isabel Sanz:

«En el contrato matrimonial, firmado el 28 de agosto en presencia de Cervantes (quien afirma, cosa inexacta, que Isabel es su hija legítima), se siguen ciertas normas de decoro al presentar a Urbina y a Cervantes como responsables ambos de la dote de dos mil ducados, aunque fue Urbina quien aportó toda la suma, presentando algunas casas, dos molinos de viento y otras propiedades suyas como garantía.

En el contrato se acordaba que Isabel y Molina utilizaran libre de renta la casa en que Isabel había estado viviendo hasta el matrimonio de la pequeña Isabel Sanz. Si esta última fallecía joven, Isabel de Saavedra podía utilizarla durante toda su vida, y en el caso de que ella falleciera —tanto si estaba casada con Molina como si no—, Cervantes heredaría el inmueble libre de alquiler, con el derecho a arrendarlo a quien quisiera. En vista de la edad de Cervantes era muy poco probable que esta curiosa cláusula se hiciera realidad, por lo que parece verosímil que se incluyera para proteger a su nieta excluyendo a Molina de cualquier derecho sobre la casa.

Cervantes firmó después una declaración comprometiéndose a devolver la casa a Urbina si su nieta fallecía, aunque en varias ocasiones se refirió a aquella casa como de su propiedad. Urbina era un hombre de negocios experimentado.

Los escrúpulos que pudieran surgir acerca de la naturaleza de las negociaciones serían anacrónicos. Los matrimonios de conveniencia estaban a la orden del día, y éste sólo es un ejemplo más. Molina estaba tan plenamente convencido de que estaba siendo comprado como, por otro lado, lo estaba de que lo que se le ofrecía era una atractiva transacción comercial. Era tan capaz como Urbina de mirar por sus intereses.

En cuanto a Cervantes, debió de encontrar desagradable su connivencia en todo el asunto, puesto que él no podía dar una solución alternativa y apenas podía ser útil a su hija; y lo que es más importante, no podía dar consejos morales a su nieta. Para Isabel nada iba a cambiar, y en tales asuntos Cervantes era realista. Su reacción ante el matrimonio de su hija debió de ser la de un padre del siglo XVII, práctico pero pobre.», MMcK, p. 175-176.

4) Este mismo año de 1608, Magdalena, la hermana menor de Miguel, tomó el hábito de las terciarias de San Francisco, una congregación laica fundada poco tiempo antes por los franciscanos. A partir de entonces llevaría la vida recluida de una seglar consagrada, reproduciendo en su medio laico las costumbres de las monjas.

No es imposible que el nuevo episodio de la vida de Isabel de Saavedra, que algunos biógrafos de Miguel consideran como hija de esta hermana suya, Magdalena, y del amante de ésta, Juan de Urbina, influyera en la decisión de la nueva terciaria, decisión que cabría considerar como la ejecución de una penitencia autoimpuesta, para purificarse de sus propios errores de juventud. Recordemos que Isabel de Saavedra, a raíz de la muerte de Ana Franca, su supuesta madre, entró al servicio de Magdalena, en 1598, cambiando su nombre, el que llevaba como hija natural de Miguel, por el de Isabel de Cervantes.

Lit. Bernardo de Balbuena, "Siglo de oro en las selvas de Erifile".

Pol. Formación de la Unión Evangélica entre luteranos y calvinistas alemanes.

Alianza de Inglaterra y de las Provincias Unidas.

1609

Miguel de Cervantes y Catalina, su mujer, viven en una modesta vivienda de la calle de la Magdalena, con sus hermanas Andrea y Magdalena y con su sobrina Constanza de Ovando.

Cervantes ingresó el 17 de abril en la Hermandad de indignos esclavos del Santísimo Sacramento del Olivar, a la que también pertenecieron otros escritores como Lope de Vega y Quevedo. La hermandad, situada en la calle del Olivar, disfrutaba de ilustres protectores, entre ellos el rey y su favorito, el duque de Lerma; lo cual explica que muy pronto, tras su fundación, se pusiera muy de moda el ingresar en ella, tanto entre los miembros de la Corte como entre los socios de los círculos literarios. A finales de 1609 tenía ya cuatrocientos miembros importantes. Cabe pensar que los candidatos menos pudientes, venidos sobre todo de los círculos literarios, confiaban en que perteneciendo a la hermandad podrían encontrar algún mecenas que remediara su indigencia, o que al menos tendrían la oportunidad de alternar con los grandes de este mundo en plano de igualdad, en un contexto donde su indigencia no tuviera importancia.

Tal vez buscando una amable compañía, difícil de encontrar si no se pertenecía a la clase pudiente, pero ciertamente preocupado por su salvación eterna, como su hermana menor Magdalena, Cervantes decidió, tras aclarar el futuro de Isabel, la hija putativa del uno o del otro de los dos hermanos, que había llegado el momento de pensar en su alma; como dirá algunos años después en el prólogo de las "Novelas ejemplares", «mi edad no está ya para burlarse con la otra vida». Con idéntico motivo, dos mujeres más de su familia, Catalina, su mujer, y Andrea, su hermana mayor, lo hicieron después que él, el 8 de junio, en la Orden Tercera de San Francisco, siguiendo el ejemplo de Magdalena.

Como si el destino hubiera percibido la alarma de la familia de Miguel, la muerte se cebó vorazmente y con trágica premura en sus parientes: en octubre del mismo año 1608 murió su hermana Andrea; seis meses después, le tocó la vez a su nieta Isabel Sanz y, transcurridos otros tantos, a su hermana Magdalena.

Lit. Lope de Vega, "Arte nuevo de hacer comedias".

Pol. Tregua de los Doce Años entre España y las Provincias-Unidas de los Países Bajos.

Creación de la Banca de Amsterdam.

Formación de una contra-liga católica en Alemania.

Se funda en Madrid el Convento de las Trinitarias Descalzas.

VI.

1610

Cervantes intenta ir a Nápoles como secretario del nuevo virrey, don Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos, pero el poeta e historiador Lupercio Leonardo de Argensola, encargado de reclutar la comitiva, lo deja fuera, lo mismo que a Góngora:

«Quizá fue este desagradable asunto con su enajenada hija el que hizo que Cervantes pensara con nostalgia en Italia, y posiblemente incluso en el hijo que había dejado allí muchos años atrás.

A finales de la primavera de 1610 se supo que Pedro Fernández Ruiz de Castro y Osorio, séptimo conde de Lemos y sobrino y yerno del poderoso duque de Lerma, había sido nombrado virrey de Nápoles, y que este generoso y entusiasta mecenas de las artes pretendía llevarse consigo a Italia, para ornato de su corte, a un grupo de literatos con talento. De la selección se ocuparía su nuevo secretario, el poeta e historiador Lupercio Leonardo de Argensola. Cervantes, que había conocido al conde, hizo saber que le gustaría ser incluido en el grupo. Pero no fue así. Se pronunciaron palabras lisonjeras y se hicieron promesas, pero al final, tanto Cervantes como el poeta Góngora, por quien aquél sentía la mayor admiración y que también había solicitado partir, fueron excluidos de la comitiva que embarcó para Italia con el conde el 3 de julio.

No se conoce con claridad la causa de su rechazo. Quizá, dado que Argensola era un admirador de Lope, el partidismo profesional estuviera detrás de todo ello: Lope de Vega estimaba a Góngora menos aún que a Cervantes. Quizá Argensola prefirió simplemente no cargar demasiado las balanzas del talento y la fama en detrimento propio. O, tal vez, Cervantes era sencillamente demasiado viejo y poco atractivo. Cualquiera que fuese el motivo, Cervantes se sintió profundamente herido, como demuestra esta referencia al Incidente en su "Viaje del Parnaso":

«Mucho esperé, si mucho prometieron
mas podía ser que ocupaciones nuevas
les obligue a olvidar lo que dijeron.»

Fue su última tentativa de obtener reconocimiento a su obra.», MMcK, p. 182.

En junio, la familia Cervantes se mudó a una casa de la calle de León.

Pol. El conde de Lemos, Pedro Fernández Ruiz de Castro y Osorio, séptimo conde de Lemos, sobrino y yerno del poderoso duque de Lerma, es nombrado virrey de Nápoles.

Toma de Larache.

Asesinato, el 14 de mayo, en las calles de París por el franciscano François Ravaillac de Enrique IV, primer rey Borbón de Francia. Se cree que el motivo del magnicidio fue el odio a los hugonotes, de los que el rey había sido el jefe antes de convertirse al catolicismo.

Alianza de la Santa Liga y de España.

Galileo inventa el telescopio.

Expulsión de los moriscos.

«1610 será año importante; Felipe III quiere terminar la operación destinada a la expulsión de los moriscos, completando así la tarea de los Reyes Católicos, de su abuelo Carlos I y de su padre Felipe II. El 10 de enero se dictará la real cédula por la que se ordena su apartamiento de España.», M.L., Cervantes, c.7, p. 178. En un plazo de cinco años tienen que dejar casas, pertenencias, amigos y parientes. Se expulsa a un total de entre 250000 y 300000.

«En el capítulo II.54 del Quijote trata Cervantes un asunto de suma actualidad cuando apareció la segunda parte del Quijote: la expulsión de los moriscos. El problema venía desde que los Reyes Católicos ganaron Granada, lo que dejó en incómoda situación a los musulmanes de España, minoría difícilmente asimilable, pues persistía en la religión mahometana en usos y costumbres moros y obligada a vivir como los cristianos, sólo lo hacía en apariencia.

Tras muchos intentos de solución, y la sublevación de los moriscos de las Alpujarras en tiempos de Felipe II, el acuerdo de expulsión lo votó por unanimidad el Consejo de Estado el 30 de enero de 1608, invocando la razón de Estado, o sea, la "conveniencia" y la seguridad de la nación; también se justificó por la reciente conquista de Marruecos por Muley Cidán, enemigo de España; el 9 de diciembre de 1609 se publicó el primer bando de expulsión de los moriscos de Murcia y parte de Andalucia; el 10 de julio de 1610 el que afectaba a los de Extremadura y las dos Castillas, comprendiendo la Mancha, y todavía en 1613 aparecieron disposiciones semejantes.

El destierro de los moriscos, que de toda evidencia es sentido por el Autor ( = Narrador homo-diegético) como algo no sólo concreto, sino particularmente grave en uno de los pasajes en que más sentimos en filigrana la personalidad de Cervantes tras la suya, es «un asunto suyo, porque es asunto de sus vecinos inmediatos».
«Al tiempo de la expulsión salieron del Toboso cincuenta y cuatro familias de moriscos, compuestas de doscientas sesenta y nueve personas, según dice Fray Marcos de Guadalajara en su Prodición y destierro de los moriscos de Castilla, citado por Pellicer.», Clem. 1824.a.

Esta tragedia de la joven nación española, una nación que ha sacrificado a la nueva unidad católica, celosamente controlada por la Inquisición, las variedades nacionales y religiosas que la han caracterizado durante siglos, es dramatizada en el Quijote por la doble tragedia de Ricote y de su hija Ana Félix, que son presentados como paisanos y vecinos de Sancho Panza. (® Ricote ® Félix, en nuestro diccionario enciclopédico) La trayectoria del padre le lleva a países protestantes, que resultan ser mucho más liberales que los países católicos. La trayectoria de la hija, la más común de las trayectorias de los moriscos expulsados de la patria, la lleva a Argel.

Como los moros tienen prohibido por su ley el beber vino, Ricote, de vuelta en España como peregrino, muestra su condición de moro auténticamente convertido al cristianismo bebiéndolo tanto o más que lo otros peregrinos, lo cual queda significado por las dimensiones excepcionales de su bota de vino: «hasta el buen Ricote, que se había transformado de morisco en alemán o tudesco, sacó la suya, que en grandeza podía competir con las cinco.», II.54.15.

En la expulsión de los moriscos se ha cometido una injusticia atroz con los convertidos auténticos. Tal es el caso de Ana Félix, la bella morisca capturada por la galera de Barcelona bajo la apariencia de un arraéz mozo, que sintetiza simbólicamente ante el Virrey de Barcelona, el General de la galera, Don Quijote y Sancho, las justas quejas de sus semejantes moriscos expulsados como ella de su patria española ® morisca

El morisco Ricote, padre de Ana Félix, añade ante los mismos testigos su propio testimonio al de su hija: «Yo salí de mi patria (España) a buscar en reinos extraños quien nos albergase y recogiese… Si nuestra poca culpa y sus lágrimas y las mías por la integridad de vuestra justicia pueden abrir puertas a la misericordia, usadla con nosotros, que jamás tuvimos pensamientos de ofenderos», I.63.37.

El denominador común de ambos testimonios es que los moriscos no fueron expulsados por infieles a su nueva religión, sino por pertenecer a la nación árabe de la que los cristianos viejos desconfiaban. La desconfianza se tradujo en desprecio, el desprecio en odio y el odio en deseo de expulsión: «En la mayoría de las aldeas manchegas, y en muchos otros pueblos de España, hay gentes más abatidas y despreciadas, si cabe, que los jornaleros y campesinos pobres: los moriscos. Cervantes no parece compartir el odio que algunos profesan contra esta minoría, ni acepta los argumentos con que se justificó su expulsión; pero recoge, en algunos pasajes de sus obras, la opinión negativa que ciertos contemporáneos suyos tenían de este desdichado pueblo.», Salazar, 1986, p. 201.

«Cervantes debió de conocer a muchos moriscos en su dilatada vida andariega, y siguió de cerca, en Valladolid y Madrid, las discusiones y preparativos que precedieron a la expulsión. El tema era de candente actualidad en 1615, y Cervantes, aunque pone en boca de sus personajes palabras inverosímiles y alabanzas grandilocuentes en favor del destierro, expresa en la historia del morisco Ricote la tristeza y el asombro con que muchos españoles vivieron las consecuencias de la impopular medida, y reproduce además, con extraordinaria fidelidad, algunos detalles de este penoso episodio.», Salazar, 1986, p. 206.

El topónimo Ricote se transforma en onomástico por la decisiva razón de que el morisco manchego es, a su vez, un paradigma de víctima inocente:

«La maravillosa realidad de Ricote contrasta con aquella caricatura antimorisca al uso y su única afinidad con ella radica en la presencia de ciertos datos sociológicos enteramente neutralizados por Cervantes. La idea de un «buen» morisco, rebosante de dignidad y propicia a ganar el respeto del presunto adversario ideológico, discrepa rotundamente de cuanto se escribía en España por aquellos años, y sólo al tomarlo en cuenta se advierte su hondo sentido. En actitud que hay que llamar quijotesca, Cervantes se opone él solo a la marejada de odios, soberbias y confusiones mentales en que naufragan sus contemporáneos. Quijotesco y aun algo temerario también, al no privarse de suscitar aquella idea clave y peligrosa de la libertad de conciencia con que entra en el grano del problema.», FMV, p. 241.

«La elección de Ricote sirve a Cervantes para demostrar que no todos los moriscos eran apóstatas o descreídos, y para socavar así uno de los principales argumentos con que se justificó la expulsión. Lo que Ricote busca no es la herejía, ni el retorno al mundo islámico, sino el lugar idóneo para practicar el cristianismo en libertad o para esperar sin angustias la luz de la verdadera fe, porque: «...yo sé cierto que la Ricota mi hija y Francisca Ricota mi mujer son católicas cristianas, y aunque yo no lo soy tanto, todavía tengo más de cristiano que de moro, y ruego siempre a Dios me abra los ojos del entendimiento y me dé a conocer cómo le tengo de servir» (II, 54).», Salazar, 1986, p. 207.

«Cervantes derriba en este breve episodio otro de los mitos que una historia apologética ha tejido en torno a la expulsión: el de su pretendida popularidad.

El decreto fue obra de unos pocos y nunca contó con las simpatías y el apoyo del resto de la población: de ahí que los moriscos no estén solos el día del destierro, y que a sus lágrimas y lamentos se una, en muchos lugares, el desconsuelo de los cristianos que los ven marchar. En el pueblo de Don Quijote las relaciones entre ambas comunidades son cordiales, y el episodio de la expulsión adquiere, según el relato homodiegético de Sancho, perfiles trágicos:

«...salió tu hija tan hermosa, que salieron a verla cuantos había en el pueblo, y todos decían que era la más bella criatura del mundo. Iba llorando y abrazada a todas sus amigas y conocidas, y a cuantos llegaban a verla, y a todos pedía la encomendasen a Dios y a Nuestra Señora su madre; y esto, con tanto sentimiento, que a mí me hizo llorar, que no suelo ser muy llorón. Y a fe que muchos tuvieron deseo de esconderla y salir a quitársela en el camino; pero el miedo de ir contra el mandato del Rey los detuvo. Principalmente se mostró más apasionado don Pedro Gregorio, aquel mancebo mayorazgo rico que tú conoces, que dicen que la quería mucho, y después que ella se partió, nunca más él ha parecido en nuestro lugar, y todos pensamos que iba tras ella para robarla; pero hasta ahora no se ha sabido nada» (II.54.38).», Salazar, 1986, 207-208. ® centinelas de nuestra Fe ® Ricote

Numerosos historiadores demuestran que no era una mayoría: «La expulsión no procedía de ningún clamor popular ni produjo el menor entusiasmo colectivo, contra lo que afirma una historia vindicativa y llena de mala conciencia. La España de 1610 quedaba sólo estupefacta y sumida en un penoso silencio que las vociferaciones del puñado de apologistas vuelve aún más profundo y elocuente.», FMV, p. 360. «La expulsión no procede nunca al aliento de un clamor popular, sino al de una minoría activista radicada en las más altas esferas de la política, de la Iglesia y de la Inquisición», FMV, p. 316.

«La expulsión de los moriscos no podía ser considerada por ninguna persona consciente en el mismo plano de otras importantes medidas políticas. España no podía poner su mano en aquella minoría sin tomar graves decisiones acerca de sí misma.… [¿Cuántas expulsiones puede soportar un pueblo sin desintegrarse o sin volverse en parásito de sí mismo?] Con la expulsión se franqueaban límites de hecho y de derecho vedados hasta entonces tanto por la prudencia política como por la conciencia cristiana. Era el más firme paso por la cuesta abajo moral de la dictadura irresponsable del duque de Lerma, dispuesto ahora a probar que su poderío no aceptaba las barreras que la duda jurídico-moral había impuesto a sus antecesores en el gobierno.

Muchos españoles conscientes (y nadie lo era más que Cervantes) debieron darse cuenta de que algo irreparable se había roto para siempre y que desde aquel momento no tenían ya rey, sino amo. Cervantes entreveía tal vez un torvo futuro, preñado de infinitas exclusiones y discordias fratricidas, hacia el cual se daba un firme paso con los decretos de Felipe III y su «Atlante» el de Lerma.

El destierro de los moriscos no sólo ha puesto fin a la última presencia islámica en suelo español: ha cambiado el tono de la vida, se han vuelto ahora inconcebibles muchas cosas, y la primera de ellas es todo asomo de «política» en el manejo de los negocios públicos. De ahí el júbilo, tan justificado, del sector de opinión más inquisitorial.

El caso de Ricote es paradigma de la suerte reservada al individuo (hombre o mujer cristiano nuevo o viejo) en un mundo regido por el pragmatismo anticristiano de la razón de estado.», FMV, p. 257 & 276 & 306 & 322 & 328.

1611

El 28 de enero fallece en Madrid Magdalena, hermana menor de Cervantes, a la que éste estaba muy unido. A partir de este momento viven en la casa de la calle de León con Miguel solamente su esposa y su sobrina Constanza de Ovando, mientras que su hija natural, Isabel de Saavedra, se distancia de su padre y del grupo familiar.

Pleitos entre Urbina y Molina.

Corta temporada de Miguel de Cervantes en Esquivias.

Lit. Fr. Diego de Hojeda, La Cristiada.

Sebastián de Covarrubias, "Tesoro de la lengua castellana".

Pol. Muere la reina Margarita de Austria el 3 de octubre.

Se cierran temporalmente los teatros.

Alianza entre Viena y Madrid.

Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

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(1) ◊ Embarco de moriscos en el Grao de Valencia = Un embarquement de morisques dans la Plage de Valence = Moriscos' embarkation in the Shore of Valencia ◊

- Autor: Oromig, Pere
- Título: Embarco de moriscos en el Grao de Valencia.
- Año: 1613
- Serie: La expulsión de los moriscos
- Tipo de obra: Pintura
- Materiales: Óleo
- Soporte: Tela
- Dimensiones: 174 x 110 cm (43.3 × 68.5 in)
- Localización actual: Colección Fundación Bancaja

Este cuadro pertenece a un conjunto integrado por siete lienzos, realizados entre 1612 y 1613. Seis propiedad de la Colección Fundación Bancaja, y un séptimo perteneciente a una colección particular.

Fueron encargados por el propio rey Felipe III, en 1612 (apenas tres años después de la expulsión de los moriscos valencianos)

El rey encargó al marqués de Caracena, virrey de Valencia, que buscase a los pintores apropiados que pudieran ejecutar su petición. Se buscaron pintores valencianos, ya que se puede suponer en buena lógica, que estos hubieran podido ser testigos de los embarques en los puertos hacía bien pocos años, o bien que tuvieran información de primera mano o, al menos, que conocieran bien los lugares que habían de pintar siguiendo la voluntad del monarca. Estos pintores fueron: Pere Oromig, Vicent Mestre, Jerónimo Espinosa y Francisco Peralta.

En estos lienzos se recoge con extraordinario realismo, una multitud de escenas sobre este dramático acontecimiento de principios del siglo XVII; desde el embarque de los miembros de aquella minoría religiosa en distintos puertos del Levante, hasta su desembarco en el puerto norteafricano de Orán.

Los lienzos son únicos en su género, en cuanto a que son coetáneos de los acontecimientos a los que se refiere, todos ellos fueron pintados entre 1612 y 1613; las expulsiones se prolongaron hasta 1616.

Fuente: La expulsión de los moriscos (Vicente Carducho) por Leticia Ruiz Gómez. Museo del Prado.

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10:40 Écrit par SaGa Bardon dans Cervantes | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

10/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 12/14

 

 

 


◊ Retrato ecuestre del duque de Lerma = Portrait équestre du duc de Lerma = Equestrian Portrait of the Duke of Lerma ◊

→ Cuando el príncipe Felipe subió al trono como Felipe III, quiso tener como amigo consejero y hombre de toda su confianza a Francisco de Sandoval, quien a partir de entonces fue el verdadero «rey» de España. ←

Autor: Rubens, Pedro Pablo (1)

1602

Cervantes tiene nuevas complicaciones económicas con el Tesoro público.

Este año aparece la que será la última novela de caballerías publicada en España: "Don Poliscine de Boecia", de Juan de Silva y Toledo. Cervantes la lee, la asimila y posiblemente hasta utiliza alguna de sus ideas, sin renunciar a su labor de desacreditar de una vez por todas el universo de ficción de la caballería andante.

Las relaciones de Cervantes con el gran dramaturgo Lope de Vega se fueron estrechando durante este período. Aunque muchos comentaristas las interpretan como relaciones de amistad, parece que fueron más bien un simple intercambio de cumplidos profesionales, complicado a veces, por culpa del uno o del otro, o más que nada por la distancia que los separaba.

La diferencia flagrante de personalidades y de posición social no propiciaba el que tales relaciones fueran ni muy sinceras ni muy agradables: Cervantes, cargado de años y desengaños, estaba luchando con todas sus fuerzas, a pesar de sus repetidos fracasos, para asentar una reputación literaria sólida en el terreno movedizo de las modas juveniles de los escritores de su propio entorno. La vida que llevaba, notoriamente escasa en medios económicos, no podía ser más modesta. Lope, mucho más joven que él, disfrutaba de la fama y del éxito, a pesar de las severas críticas que su obra había despertado y de la manifiesta envidia de sus colegas, llevando una vida ostentosa en la cual no faltaba, como reclamo llamativo, la compañía de una bella amante, cuya profesión de actriz en la corte madrileña la hacía muy conocida a ella y muy afortunado a él.

No hay duda sobre la admiración que Lope sentía por el talento de Cervantes, pero esta admiración tenía el defecto de ser también ostentosa como todo lo social en su vida: «Cuando preparaba un compendio de poemas que se publicó a últimos de 1602 con el título de “La hermosura de Angélica”, pidió o recibió, a principios de aquel año o durante el anterior, un soneto elogioso de Cervantes para que se incluyera al principio del poema narrativo de Lope sobre sir Francis Drake ("La Dragontea"). En cuanto a lo que le pareció a Lope el soneto, es otro asunto, porque dos de sus versos (Venus, honesta, en ella [la fértil inspiración de Vega] aumenta y cría / la santa multitud de los amores) debieron de haber sido escritos como alusión maliciosa a las actividades extraliterarias de Lope.

En la época en que "Angélica" y el soneto de Cervantes vieron la luz, en el mes de noviembre de 1602, las amistosas cortesías entre los dos escritores se fueron convirtiendo en una animosidad apenas encubierta y que iba a durar toda la vida.», MMcK, p. 134.

Lit. Lope de Vega, "La hermosura de Angélica" y "Rimas humanas".

Mateo Luján, "Segunda parte del Guzmán de Alfarache".

Juan de Silva y Toledo publicó este año "Don Poliscine de Boecia", novela de caballerías que sería la última publicada en España. Es muy posible que Cervantes la leyera, la asimilara e incluso que utilizara alguna de sus ideas, aunque poniéndolas al servicio de su inquebrantable designio de desprestigiar, parodiándolo, el universo de ficción de la caballería andante. También es muy posible que la parodia cervantina, que conocemos como "El Quijote", estuviera ya muy adelantada en esta época, cuyo primer volumen saldría de la imprenta a finales de 1604 y estaría en las manos de los lectores a comienzos de 1605.

1603

«Parece ser que Cervantes pasó los años 1602 y 1603 entre Esquivias y Madrid. Su familia vivía también en Madrid con Andrea, que entonces había alcanzado cierta reputación como costurera. En 1603, el Tribunal de Cuentas, en Valladolid, todavía estaba revisando el balance de los impuestos que Cervantes había presentado en 1594. Se trataba de las recaudaciones de Baza, que tenían que haber sido liquidadas a la llegada de Cervantes y que ahora eran repasadas de nuevo, aunque al parecer el escritor no fue importunado. Indudablemente, Cervantes se había escondido temporalmente, y esta prudente actitud tuvo al final sus compensaciones. No volveremos a oír hablar de problemas económicos durante cinco años.», MMcK, p. 141. Lo cual no obsta sino que ayuda para que este año comience para Cervantes la época de plenitud literaria que sólo terminará con su muerte.

Vive entre Esquivias, Toledo y Madrid.

Lit. Agustin de Rojas, "El viaje entretenido".

Francisco de Quevedo redacta "El buscón".

Pol. Muere la reina Isabel I de Inglaterra.

1604

Primeros enfrentamientos de Cervantes con Lope de Vega.

En el mes de julio, la familia de Cervantes se traslada a Valladolid, capital del reino desde 1601. El matrimonio se instala con su familia femenina habitual y con unos amigos en una casa de modesta construcción del suburbio del Rastro de los Carneros, frente al matadero y a las espaldas del hospital de la Resurrección, en la misma ribera del maloliente y raquítico río Esgueva, ridiculizado por no pocos de los poetas de entonces. Este hospital de la Resurrección es el mismo donde principia y acaba el famoso "Coloquio de los perros".

La casa era una de las muchas que se acababan de levantar, para responder a la gran demanda que existía de viviendas, para cuantos habían seguido a la corte. Estaba a las afueras de la ciudad, donde los alquileres, en alza vertiginosa ante la escasez de alojamiento, eran más baratos. En el primer piso vivían Cervantes y su familia, es decir, Cervantes y su compañía femenina habitual: Catalina de Salazar, su esposa, su hermana mayor Andrea y su hermana menor Magdalena, la hija natural de Andrea, Constanza de Ovando, y la hija natural de Miguel, Isabel de Saavedra, a las que se sumaría, al año, una criada llamada María de Ceballos. En el resto de los pisos vivían sus amigos, entre ellos Juana Gaitán, viuda de su amigo Pedro Laínez, con su nuevo esposo, hasta un total de veinte personas, que ocuparían los trece pequeños cuartos que alquilaron. Estas cámaras y alcobas eran reducidas, como celdillas de una pequeña colmena, con pequeñas ventanas a la calle, las que las tenían, y comunicadas unas con otras.

Las características de este tipo de vivienda hacen pensar en el hacinamiento y promiscuidad en que Cervantes tuvo que trabajar durante la época más fértil de su vida: escribía sus nuevas obras y corregía las que tenía en espera, desprovisto no solamente de todo lujo, sino de las más elementales comodidades de aislamiento, clima propicio y silencio de que solía gozar un intelectual de su época. El lujo estaba tan ausente de esta casa, por carecer Cervantes de rentas para ofrecérselo, que en sus bajos había una ruidosa taberna que frecuentaban los matarifes del cercano matadero. Sin embargo fue en esta casa donde Cervantes, a los cincuenta y siete años, terminó de darle a su "Quijote" los últimos retoques y donde escribió el prodigioso prólogo que lo precede, seguramente durante el verano de 1604.

Lit. Gregorio González, "El Guitón Honofre".

Mateo Alemán, "Guzmán de Alfarache (II)".

Lope de Vega, "Primera parte de Comedias" y "El peregrino en su patria".

Pol. Toma de Ostende por los españoles.

España e Inglaterra están preparando la paz en conversaciones de alto nivel. Se manda a Londres con tal misión al condestable de Castilla. Al llegar a Inglaterra, se le asigna como gentilhombre de cámara a William Shakespeare y a alguno de sus compañeros de la Compañía de Comedias.

1605

En enero, Cervantes publica en Madrid "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", primera parte del Quijote completo, cuya impresión ha tenido lugar a finales de 1604. La obra aparece en la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta, costeada por Francisco de Robles y dirigida al duque de Béjar. Prueba de que el éxito de público es inmediato es que el mismo año aparecen ediciones piratas en Lisboa, Valencia y Zaragoza.

A los tres meses de esta primera edición, cuyos descuidos, erratas manifiestas de imprenta e incoherencias son innegables, el impresor Juan de la Cuesta emprende con mayor cuidado la segunda, que en consecuencia no es una mera reimpresión, sino una edición inteligentemente corregida de la princeps, aumentada ligeramente por el propio Cervantes con dos interpolaciones en el texto del narrador, que explican la desaparición y la reaparición del asno de Sancho Panza.

El ejemplo del Autor demuestra así a sus futuros editores críticos que la sujeción a la princeps no puede confundirse «con una simple coartada para esquivar la responsabilidad de un ejercicio crítico informado y estricto.» (Rico, 1998). Hay que deplorar que una relectura insuficiente del texto de la princeps, quizá por falta de tiempo ante la premura del mercado, hiciera que el lugar de inserción de la primera interpolación resultara desacertado. La importante demanda llegada del otro lado del Atlántico hace que numerosos lotes del libro salgan rumbo a América.

Por desgracia la alegría de Cervantes por el éxito de su obra dura poco tiempo, ya que el lunes 27 de junio, hacia las once de la noche, él y su familia se ven involucrados en un proceso relacionado con la muerte de Gaspar de Ezpeleta, un joven calavera de ascendencia navarra, herido de muerte a las puertas de su casa, cuya importancia residía en ser de familia pudiente, caballero de la Orden de Santiago y satélite de la Corte.

Tenemos noticia de Ezpeleta por un romancillo de Góngora donde se satiriza una caída suya de caballo, mientras rejoneaba toros un 10 de junio de ese año de 1605. Diecisiete días después, el 27, lo hallamos acuchillado, frente a la casa de Cervantes, seguramente por el pariente o el sicario del marido de una mujer casada con la que Ezpeleta mantenía relaciones. El adulterio era público y notorio. La adúltera sería la mujer de Melchor Galván, escribano muy conocido de Villarroel. Incluso una de las pupilas de Juana Gaitán afirmará haber visto al agresor, y aunque aseguró ser capaz de reconocerlo, Villarroel hizo oídos sordos a tales declaraciones, decidido a amparar el buen nombre de su amigo el escribano. Para ello le pareció lo mejor desviar las sospechas hacia los Cervantes y los amigos y vecinos de éste en la casa, ajenos por completo al suceso.

El hecho, bastante confuso, provoca un nuevo encarcelamiento del escritor y de parte de su familia el 29 de junio, ahora por decisión del alcalde Villarroel, que sin duda se deja llevar por la mala fama que rodea a "las cervantas". Por suerte, los cuatro magistrados que les tomaron declaración quedaron muy pronto convencidos de su inocencia y, al considerar que no existían pruebas que los acusaran, dejaron en libertad el escritor y a su familia el día 1 de julio.

Lit. Francisco López de Úbeda, "La pícara Justina".

Pol. Nace en Valladolid el príncipe Felipe, futuro Felipe IV.

Embajada de lord Howard: las conversaciones para la paz entre ingleses y españoles se reanudan en Valladolid. Esta vez los ingleses se desplazan hasta la corte castellana. Algunos biógrafos de Cervantes, como Astrana, quieren suponer que en el cortejo de los ingleses vendría Shakespeare, quien no tendría más remedio que toparse en Valladolid con el novelista de moda y el libro de moda. Da lugar a esta suposición el que Shakespeare, poco antes de su muerte, llevará a escena uno de los episodios del Quijote, el de Cardenio.

Muerte del papa Clemente VIII, seguida de la de su sucesor León XI, al cual sucede Pablo V.

1606

La Corte se traslada de nuevo a Madrid y, siguiéndola, la familia Cervantes hace lo propio, instalándose primero en el barrio de Atocha, al menos desde 1608, y después en la calle de la Magdalena, muy cerca de la librería de Francisco Robles y de la imprenta de Juan Cuesta. Cervantes intenta ganarse la vida escribiendo para el teatro.
Su hija Isabel se casa con Diego Sanz, de cuyo matrimonio nace, al año siguiente, Isabel Sanz, única nieta conocida de Cervantes.

Lit. e Icon. Nacen Corneille y Rembrandt.

Pol. La Corte vuelve a instalarse en Madrid.

Legislación contra los católicos en Inglaterra.

Edicto contra el cristianismo en el Japón.

Integración de Navarra en Francia.

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(1) ◊ Retrato ecuestre del duque de Lerma = Portrait équestre du duc de Lerma = Equestrian Portrait of the Duke of Lerma ◊

→ Cuando el príncipe Felipe subió al trono como Felipe III, quiso tener como amigo consejero y hombre de toda su confianza a Francisco de Sandoval, quien a partir de entonces fue el verdadero «rey» de España. ←

Autor: Rubens, Pedro Pablo
Título: Retrato ecuestre del duque de Lerma
Fecha: 1603
Técnica: Óleo
Soporte: Lienzo
Dimensiones: Alto: 290,5 cm.; Ancho: 207,5 cm.
Procedencia: Colección del duque de Lerma; Colección Real en 1635; Regalo de Felipe IV al almirante de Castilla; En 1800 en posesión del Marqués de Denia; En 1878 se encontraba en la casa del Duque de Medinaceli; En 1909 pasa a la colección del conde de Gavia al casarse con una hija del de Medinaceli que lo había heredado. La última condesa de Gavia lo regaló a los P.P. Capuchinos de Madrid, de quienes lo adquirió el Museo en 1969.
Localización actual: Museo del Prado
Número de catálogo: P03137
Ubicación: Sala 028 (Expuesto)
Detalle iconográfico: SaGaBardon

◊ Retrato ecuestre del duque de Lerma ◊

La pintura muestra a Francisco de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma y valido de Felipe III de España, en un retrato ecuestre en escorzo situado sobre un fondo de batalla.

"El rey refirió a un caballero al duque de Lerma, a lo que el caballero contestó que de haber podido conseguir esa audiencia no habría tenido necesidad de visitar al rey". Con esta anécdota, el propio Rubens explicaba el poder del valido de Felipe III, que tanto le impactó durante su primera visita a España. El equivalente visual de tal idea es este retrato, que Rubens pintó en Valladolid, y donde representó a Lerma como un todopoderoso guerrero a caballo, siguiendo modelos de la Antigüedad. Éste es uno de los escasos cuadros de Rubens que están firmados.

Tras un breve paso por la colección real en el siglo XVII, el retrato volvió a los herederos del duque y fue adquirido por el Museo en 1969.

◊ El primer duque de Lerma ◊

Nombre secular: Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja
Mandato: 1598 – 1621
Nacimiento: 1553, Tordesillas
Fallecimiento: 17 de mayo de 1625 (72 años), Valladolid
Familia:
Casa real: Marquesado de Denia
Padre: Francisco Gómez de Sandoval y Zúñiga
Madre: Isabel de Borja y Castro
Consorte: Catalina de la Cerda

Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, más conocido como Francisco de Sandoval y Rojas (Tordesillas, 1553 – Valladolid, 17 de mayo de 1625), fue el V marqués de Denia, I marqués de Cea, I conde de Ampudia, Sumiller de Corps, Caballerizo mayor, I duque de Lerma desde 1599, primer ministro y valido de Felipe III (1598–1621).

Francisco Gómez de Sandoval-Rojas nació en Tordesillas y fue educado en la corte de Felipe II. Su abuelo materno era Francisco de Borja (San Francisco de Borja) y pertenecía a una familia con tradición en el cargo de Adelantado de Castilla desde 1412.

Fue el hombre más poderoso del reinado de Felipe III. Se hizo inmensamente rico a costa de saber manejar el tráfico de influencias, la corrupción y la venta de cargos públicos. Por otra parte, fue un verdadero mecenas de la Villa Ducal de Lerma en Burgos, donde empleó gran parte de su fortuna en engrandecerla y embellecerla contratando a los más sobresalientes arquitectos y utilizando los mejores materiales.

Por su cargo de ministro del rey se convirtió en el hombre más cercano y de mayor confianza del monarca consiguiendo incluso que éste trasladase desde Madrid la Corte a Valladolid (1601).

→ El duque efectuó una magistral operación inmobiliaria seis meses antes del traslado, comprando propiedades e invirtiendo en su propio beneficio. Es lo que modernamente se conoce como especulación. ←

Algunas de estas propiedades, como la llamada Huerta de la Ribera, se las vendió años después al rey, pocos meses antes del regreso de la corte a Madrid. Compró también un palacio a don Francisco de los Cobos, edificio que vendió al año siguiente también al rey y que fue convertido en palacio real.

El regreso de la corte de Felipe III a Madrid en 1606 se hace también por la influencia y los consejos del duque de Lerma. Los historiadores piensan que este regreso estaba preparado de antemano y que el duque nunca tuvo la intención de abandonar por completo Madrid. Se sabe por los documentos que se conservan que ya en 1603 existen ciertas maniobras y acuerdos entre el alcalde de Madrid y el duque.

Francisco de Sandoval pertenecía a una familia de la nobleza española. Sus padres eran Francisco Gómez de Sandoval y Zúñiga, marqués de Denia, e Isabel de Borja y Castro, hija del santo jesuita Francisco de Borja (cuando aún era el IV Duque de Gandía). Su tío el arzobispo de Sevilla, Cristóbal de Rojas y Sandoval, lo educó en la corte madrileña de Felipe II y logró introducirlo en el puesto de menino del príncipe Carlos, hijo de Felipe II y de su primera mujer María Manuela de Portugal.

A la muerte de su padre, Francisco queda como jefe y responsable de su familia, con más deudas que rentas. Pero el ascenso en su carrera comienza muy pronto con un primer cargo de gentilhombre de cámara del rey. Más tarde, en 1592, con 39 años, pasa a ser gentilhombre de la casa del príncipe Felipe (futuro Felipe III), siendo en ese momento cuando comienza la gran amistad entre los dos personajes. Algunas personas de la corte del rey Felipe II supieron ver desde el principio la gran influencia que el futuro duque de Lerma tenía sobre el príncipe y recomendaron al rey que lo alejase por algún tiempo. Así fue cómo el rey le nombró en 1595 Virrey de Valencia, puesto que ocupó a lo largo de dos años. A su regreso a Madrid, el propio príncipe Felipe pidió su nombramiento para caballerizo mayor.

→ Cuando el príncipe Felipe subió al trono como Felipe III, quiso tener como amigo consejero y hombre de toda su confianza a Francisco de Sandoval, quien a partir de entonces fue el verdadero «rey» de España. ←

Se rodeó de un equipo de gente de su confianza y distribuyó los puestos más importantes de la corte entre miembros de su familia y amigos. Uno de estos personajes fue Rodrigo Calderón de Aranda, de quien se decía que era «el valido del valido». En 1599, Felipe III le otorga el título de duque de Lerma y entra así en la categoría de Grande de España. Su hermana, Catalina de Zúñiga (1555-1628), fue casada con el VI Conde de Lemos.

En 1601 se traslada la corte a la ciudad de Valladolid; será un breve periodo hasta 1606, en que de nuevo regresa a Madrid. Este traslado se debe al duque de Lerma que así se lo aconsejó al rey.

→ Los historiadores creen que fueron dos los motivos que impulsaron al duque para conseguir este traslado: alejar al rey de la influencia de su abuela la emperatriz María de Austria (recluida en el convento de las Descalzas Reales de Madrid), que no veía con buenos ojos la labor de don Francisco y los importantes beneficios financieros que suponían para él este cambio. ←

El poder del duque de Lerma fue inmenso: llegó a manejar el sello real como Sumiller de Corps, consiguió controlar el reino y tomar él solo todas las decisiones políticas entre 1599 y 1618.

→ Los incidentes más importantes de su mandato se produjeron en 1609 con la firma de la tregua con los Países Bajos y la expulsión de los moriscos. ←

La reina Margarita, esposa de Felipe III, no era partidaria de los abusos e influencia del duque de Lerma, y a su alrededor tenía muchos consejeros descontentos también.

→ Hubo una investigación de las finanzas (proceso de vista) que fue descubriendo el entramado de corrupción e irregularidades. Empezaron a caer culpables e implicados, entre otros el valido del duque (el "valido" del "valido"), don Rodrigo Calderón de Aranda, que fue ejecutado en la plaza Mayor de Madrid en 1621.←

Se desencadena una presión en contra del régimen, y ante los acontecimientos, el duque aplica una estratagema que salvará su vida: solicita de Roma el capelo cardenalicio que se le concede en 1618, al mismo tiempo que el rey le da permiso para retirarse a sus propiedades de la ciudad de Lerma. Murió en Valladolid en 1625, retirado de la vida pública.

→ Cuando le fue concedido el cardenalato corrió por Madrid una coplilla que decía: «Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España, se viste de colorado». ←

Sin embargo, esta versión que cobró arraigo popular en la época, y que situaría al Duque de Lerma como corrupto, está completamente discutida por historiadores como Hermida Balado, Germán Vázquez o Mónica Martínez García, que sitúan al Duque como víctima de una conspiración, orquestada por Gaspar de Guzmán y Pimentel, Conde-Duque de Olivares, por Luis de Aliaga, un dominico aragonés nombrado confesor del rey por influencia del de Lerma, y por su propio hijo, el Duque de Uceda, deseoso de sustituir a su padre...

Fuentes: Wikipedia y Museo del Prado.

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