19/06/2011

Olegario González de Cardedal, ‘Premio J.Ratzinger-Benedicto XVI’

 

Dios y el hombre, comprendidos desde la persona de Cristo, son el centro de la luminosa teología cristológica de Olegario González de Cardedal.

Hay un pasaje, en la Cristologia de este eminente maestro salmanticense, que me parece esencial para comprender el extraordinario dinamismo exegético de su interpretación de la autoconciencia de Jesús.

Me resulta sorprendente que algún que otro teólogo, criticando a la ligera la Cristología de nuestro colega salmanticense, haya pasado de largo este pasaje sin reparar en su importancia dentro de una tradición exegética solidamente establecida, ya que remonta a la ya clásica época denominada moderna de los estudios sobre la constitución psicológica de Cristo (Conciencia). Esta época, de la que yo puedo testimoniar, en cuanto a su plena vigencia, como colaborador del seminario de Nuevo Testamento lovaniense de Albert Decamps y Jean Giblet durante bastantes años, se ha interesado muy particularmente por la autoconciencia de Jesús, por el “Yo” de Jesucristo. (1)

Ciertos signos se convierten en la clave de interpretación de la autoconciencia de Jesús, porque son reveladores de una cristología en realización.

“La expulsión de los mercaderes del templo es el gesto simbólico de Cristo mediante el cual expresa su actitud ante lo anterior, declarándolo caduco. La última cena, en cambio, es el gesto simbólico, también en la línea de los profetas del AT, mediante el cual instituye una realidad nueva que, surgiendo de su vida entregada en libertad, determinará el futuro. A la forma anterior de la alianza de Dios con el pueblo de Israel, realizada en el templo por los sacrificios de animales muertos, sucederá una “alianza nueva” realizada en la sangre de Cristo como don de su vida para el perdón de los pecados de todos los hombres. Ambos signos constituyen la conclusión de la actividad pública y de la manifestación verbal de Jesús. A partir de ahora el silencio y la pasión suceden a la palabra y a la acción. En adelante, los gestos son más elocuentes que las declaraciones formales. Ellos arrastraban consigo unas connotaciones profundas, que remitían los espectadores y actores de unos y otros a las experiencias, tradiciones y realidades fundamentales de la historia de la salvación. Jesús se confronta con ellas, heredándolas en un sentido y reemplazándolas en otro. Donde antes estaba la autoridad de esa historia e instituciones, ahora están su palabra y su persona. Tales signos se convierten en la clave de interpretación de la autoconciencia de Jesús, porque son reveladores de una cristología en realización. Jesús no enuncia una cristología teórica; ejerce una cristología en acto. No proclama con palabras un programa de salvación sino que la realiza con su vida. La soteriología va implícita en sus actos.”

Fuentes: Cristología, por Olegario González de Cardedal, BAC, Madrid, 2001, C.2. Pasión, 4. Última Cena, p. 85.
Ver también: III. La constitución psicológica de Cristo (Conciencia). 4. Época moderna: la autoconciencia. El “Yo” de Cristo.
http://www.scribd.com/doc/24605797/gonzalez-de-cardenal-o...

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Olegario González de Cardedal, paisaje exterior y mundo interior

Publicado el 14.06.2011

Perfil del nuevo ‘Premio Ratzinger’ firmado por su discípulo Cordovilla para Vida Nueva
ÁNGEL CORDOVILLA, teólogo, profesor de Teología en la Universidad Pontificia Comillas |

La trayectoria biográfica y la figura personal de Olegario González de Cardedal (1934) como hombre, cristiano, sacerdote y teólogo se pueden descifrar desde el símbolo que representan cuatro ciudades que tienen que ver con su biografía: Ávila, Munich, Salamanca y Madrid.

La primera ciudad es Ávila, donde el joven seminarista forja su primera formación intelectual y adquiere la base de su formación espiritual en el seminario diocesano bajo la guía de Baldomero Jiménez Duque y Alfonso Querejazu. En la persona de Olegario hay un realismo de la vida humana y una reciedumbre de la vida sacerdotal que nacen de este enclave geográfico y espiritual que está simbolizado en la ciudad de Ávila.

La segunda es Munich, capital de Baviera, que en 1960 representaba el culmen de la cultura universitaria. Para el joven sacerdote, esta ciudad alemana siempre ha significado la necesidad que tiene el teólogo de salir de sus fronteras y abrirse al horizonte de la mejor teología, para así poder realizar un ejercicio riguroso del quehacer teológico a la altura de la conciencia contemporánea.

Munich representa el lugar de encuentro con los grandes de la teología del siglo XX, como el famoso teólogo K. Rahner o el joven profesor J. Ratzinger, donde de alguna forma se fraguará la posterior colaboración y amistad personal en el trabajo de la Comisión Teológica Internacional (1969-1978).

La tarea sagrada, en Salamanca

La tercera ciudad es Salamanca, lugar donde el teólogo ha vivido cotidianamente su misión teológica en la Universidad Pontificia (1966-2005), ejercida a través de la docencia en cursos, conferencias, seminarios; en la dirección y acompañamiento de innumerables alumnos en tesinas y tesis doctorales; en la investigación expresada en más de 500 títulos publicados; y en la gestión desarrollada dentro de la Facultad de Teología en momentos delicados de necesaria reforma institucional.

A lo largo de cuarenta años, esta ha sido su tarea sagrada y su lugar de implantación real. Como si de un monje benedictino se tratara, Olegario hizo “voto” implícito de permanencia en esta ciudad y en esta tarea. Ella es signo de su fidelidad a la teología, de su consagración a la verdad, desde la profunda convicción de que toda revolución social o renovación eclesial tienen sus raíces en la labor callada y paciente de los que escondidos en su laboratorio buscan afanosamente la verdad; y de que ambas siempre han de ser acompañadas para su verdadero desarrollo desde su vinculación a la palabra de la verdad.

La cuarta ciudad es Madrid, lugar donde Olegario ha dado testimonio público de la fe a través de una ciudadanía responsable y una cristianía razonable. La Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, de la que Olegario es miembro desde 1986, es para él un símbolo y lugar concreto de realización de la intrínseca dimensión cultural, moral y social de la fe y de la teología en diálogo con el mundo secular.

Ávila o la reciedumbre espiritual; Munich o el rigor intelectual; Salamanca o la fidelidad a una misión; Madrid o el testimonio público de la fe son el paisaje exterior y el mundo interior que forman el semblante personal de Olegario González de Cardedal.

Dios, hombre y Cristo

Si cuatro ciudades nos revelan a la persona y su misión, tres conceptos nos ayudan a descifrar el núcleo de su teología: Dios, hombre y Cristo.

Aunque su obra teológica no ha respondido a un esquema previo o a una estructura preconcebida, podemos decir que el centro de su teología es Dios y el hombre comprendidos desde la persona de Cristo. Él ha ido afrontando los temas centrales de la teología (Dios, Cristo, Hombre, Salvación, Iglesia, Destino) en el curso del tiempo que le ha tocado vivir. En ella ha tenido un lugar destacado la reflexión sobre la persona de Cristo, como camino, verdad y vida para el hombre en su encuentro definitivo con Dios; la contemplación del misterio trinitario de Dios, como fuente y cumbre de la vida del hombre; y, finalmente, el análisis de la vida del hombre concreto, en su quehacer moral, su educación cívica, su capacidad creativa, su fidelidad creadora y su muerte esperanzada abierta a un destino definitivo.

De todo ello, hay una palabra y realidad permanente hacia la cual Olegario siempre ha tendido y pensado con pasión, profundidad y belleza: el misterio de Dios.

Fuente: http://www.vidanueva.es/2011/06/14/olegario-gonzalez-card...

(1) Note bibliographique: Genèse et structure d'un texte du Nouveau Testament
Étude interdisciplinaire du chapitre 11 de l'évangile de Jean,
Collaborations : Albert Descamps- Salvador Garcia-Bardon- Jules Gritti- Jean Ladrière- Guy Lafon- Jean-François Malherbe- Pierre Mourlon-Beernaert- Joseph Ponthot- Michel Renaud- Claude Selis, Paru aux éditions Le Cerf en 1981, 298 pages, Collection « Lectio Divina » N° 104.

http://www.editionsducerf.fr/html/fiche/fichelivre.asp?n_...

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Olegario González de Cardedal, ‘Premio J.Ratzinger-Benedicto XVI’

 

Dios y el hombre, comprendidos desde la persona de Cristo, son el centro de la luminosa teología cristológica de Olegario González de Cardedal.

Hay un pasaje, en la Cristologia de este eminente maestro salmanticense, que me parece esencial para comprender el extraordinario dinamismo exegético de su interpretación de la autoconciencia de Jesús.

Me resulta sorprendente que algún que otro teólogo, criticando a la ligera la Cristología de nuestro colega salmanticense, haya pasado de largo este pasaje sin reparar en su importancia dentro de una tradición exegética solidamente establecida, ya que remonta a la ya clásica época denominada moderna de los estudios sobre la constitución psicológica de Cristo (Conciencia). Esta época, de la que yo puedo testimoniar, en cuanto a su plena vigencia, como colaborador del seminario de Nuevo Testamento lovaniense de Albert Decamps y Jean Giblet durante bastantes años, se ha interesado muy particularmente por la autoconciencia de Jesús, por el “Yo” de Jesucristo. (1)

Ciertos signos se convierten en la clave de interpretación de la autoconciencia de Jesús, porque son reveladores de una cristología en realización.

“La expulsión de los mercaderes del templo es el gesto simbólico de Cristo mediante el cual expresa su actitud ante lo anterior, declarándolo caduco. La última cena, en cambio, es el gesto simbólico, también en la línea de los profetas del AT, mediante el cual instituye una realidad nueva que, surgiendo de su vida entregada en libertad, determinará el futuro. A la forma anterior de la alianza de Dios con el pueblo de Israel, realizada en el templo por los sacrificios de animales muertos, sucederá una “alianza nueva” realizada en la sangre de Cristo como don de su vida para el perdón de los pecados de todos los hombres. Ambos signos constituyen la conclusión de la actividad pública y de la manifestación verbal de Jesús. A partir de ahora el silencio y la pasión suceden a la palabra y a la acción. En adelante, los gestos son más elocuentes que las declaraciones formales. Ellos arrastraban consigo unas connotaciones profundas, que remitían los espectadores y actores de unos y otros a las experiencias, tradiciones y realidades fundamentales de la historia de la salvación. Jesús se confronta con ellas, heredándolas en un sentido y reemplazándolas en otro. Donde antes estaba la autoridad de esa historia e instituciones, ahora están su palabra y su persona. Tales signos se convierten en la clave de interpretación de la autoconciencia de Jesús, porque son reveladores de una cristología en realización. Jesús no enuncia una cristología teórica; ejerce una cristología en acto. No proclama con palabras un programa de salvación sino que la realiza con su vida. La soteriología va implícita en sus actos.”

Fuentes: Cristología, por Olegario González de Cardedal, BAC, Madrid, 2001, C.2. Pasión, 4. Última Cena, p. 85.
Ver también: III. La constitución psicológica de Cristo (Conciencia). 4. Época moderna: la autoconciencia. El “Yo” de Cristo.
http://www.scribd.com/doc/24605797/gonzalez-de-cardenal-o...

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Olegario González de Cardedal, paisaje exterior y mundo interior

Publicado el 14.06.2011

Perfil del nuevo ‘Premio Ratzinger’ firmado por su discípulo Cordovilla para Vida Nueva
ÁNGEL CORDOVILLA, teólogo, profesor de Teología en la Universidad Pontificia Comillas |

La trayectoria biográfica y la figura personal de Olegario González de Cardedal (1934) como hombre, cristiano, sacerdote y teólogo se pueden descifrar desde el símbolo que representan cuatro ciudades que tienen que ver con su biografía: Ávila, Munich, Salamanca y Madrid.

La primera ciudad es Ávila, donde el joven seminarista forja su primera formación intelectual y adquiere la base de su formación espiritual en el seminario diocesano bajo la guía de Baldomero Jiménez Duque y Alfonso Querejazu. En la persona de Olegario hay un realismo de la vida humana y una reciedumbre de la vida sacerdotal que nacen de este enclave geográfico y espiritual que está simbolizado en la ciudad de Ávila.

La segunda es Munich, capital de Baviera, que en 1960 representaba el culmen de la cultura universitaria. Para el joven sacerdote, esta ciudad alemana siempre ha significado la necesidad que tiene el teólogo de salir de sus fronteras y abrirse al horizonte de la mejor teología, para así poder realizar un ejercicio riguroso del quehacer teológico a la altura de la conciencia contemporánea.

Munich representa el lugar de encuentro con los grandes de la teología del siglo XX, como el famoso teólogo K. Rahner o el joven profesor J. Ratzinger, donde de alguna forma se fraguará la posterior colaboración y amistad personal en el trabajo de la Comisión Teológica Internacional (1969-1978).

La tarea sagrada, en Salamanca

La tercera ciudad es Salamanca, lugar donde el teólogo ha vivido cotidianamente su misión teológica en la Universidad Pontificia (1966-2005), ejercida a través de la docencia en cursos, conferencias, seminarios; en la dirección y acompañamiento de innumerables alumnos en tesinas y tesis doctorales; en la investigación expresada en más de 500 títulos publicados; y en la gestión desarrollada dentro de la Facultad de Teología en momentos delicados de necesaria reforma institucional.

A lo largo de cuarenta años, esta ha sido su tarea sagrada y su lugar de implantación real. Como si de un monje benedictino se tratara, Olegario hizo “voto” implícito de permanencia en esta ciudad y en esta tarea. Ella es signo de su fidelidad a la teología, de su consagración a la verdad, desde la profunda convicción de que toda revolución social o renovación eclesial tienen sus raíces en la labor callada y paciente de los que escondidos en su laboratorio buscan afanosamente la verdad; y de que ambas siempre han de ser acompañadas para su verdadero desarrollo desde su vinculación a la palabra de la verdad.

La cuarta ciudad es Madrid, lugar donde Olegario ha dado testimonio público de la fe a través de una ciudadanía responsable y una cristianía razonable. La Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, de la que Olegario es miembro desde 1986, es para él un símbolo y lugar concreto de realización de la intrínseca dimensión cultural, moral y social de la fe y de la teología en diálogo con el mundo secular.

Ávila o la reciedumbre espiritual; Munich o el rigor intelectual; Salamanca o la fidelidad a una misión; Madrid o el testimonio público de la fe son el paisaje exterior y el mundo interior que forman el semblante personal de Olegario González de Cardedal.

Dios, hombre y Cristo

Si cuatro ciudades nos revelan a la persona y su misión, tres conceptos nos ayudan a descifrar el núcleo de su teología: Dios, hombre y Cristo.

Aunque su obra teológica no ha respondido a un esquema previo o a una estructura preconcebida, podemos decir que el centro de su teología es Dios y el hombre comprendidos desde la persona de Cristo. Él ha ido afrontando los temas centrales de la teología (Dios, Cristo, Hombre, Salvación, Iglesia, Destino) en el curso del tiempo que le ha tocado vivir. En ella ha tenido un lugar destacado la reflexión sobre la persona de Cristo, como camino, verdad y vida para el hombre en su encuentro definitivo con Dios; la contemplación del misterio trinitario de Dios, como fuente y cumbre de la vida del hombre; y, finalmente, el análisis de la vida del hombre concreto, en su quehacer moral, su educación cívica, su capacidad creativa, su fidelidad creadora y su muerte esperanzada abierta a un destino definitivo.

De todo ello, hay una palabra y realidad permanente hacia la cual Olegario siempre ha tendido y pensado con pasión, profundidad y belleza: el misterio de Dios.

Fuente: http://www.vidanueva.es/2011/06/14/olegario-gonzalez-card...

(1) Note bibliographique: Genèse et structure d'un texte du Nouveau Testament
Étude interdisciplinaire du chapitre 11 de l'évangile de Jean,
Collaborations : Albert Descamps- Salvador Garcia-Bardon- Jules Gritti- Jean Ladrière- Guy Lafon- Jean-François Malherbe- Pierre Mourlon-Beernaert- Joseph Ponthot- Michel Renaud- Claude Selis, Paru aux éditions Le Cerf en 1981, 298 pages, Collection « Lectio Divina » N° 104.

http://www.editionsducerf.fr/html/fiche/fichelivre.asp?n_...

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31/05/2011

La Iglesia belga indemnizará a las víctimas de los sacerdotes pedófilos

 

 

Los obispos y superiores religiosos belgas se comprometen a compensar a las víctimas de los sacerdotes pedófilos.
30 de mayo de 2011

Los obispos belgas se han expresado inequívocamente en su respuesta a los trabajos de una comisión parlamentaria creada a finales de 2010, después de la revelación de centenares de casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Bélgica.

Una declaración de la Conferencia Episcopal anuncia que los obispos y los superiores religiosos aceptan, como lo había propuesto la Comisión Parlamentaria sobre "abusos sexuales", el cooperar con los expertos del Comité de seguimiento, con el fin de establecer una forma multidisciplinar de arbitraje, para los hechos prescritos de los que las cortes de justicia y los tribunales ya no pueden legalmente realizar un seguimiento.

Los obispos y los superiores religiosos se declaran “profundamente afectados y expresan su consternación ante los graves hechos que han sido cometidos por miembros del clero y de las comunidades religiosas”.

“Reconocen sin rodeos que estos hechos son tanto más dolorosos cuanto que sus autores son miembros de la Iglesia que, al estar revestidos de una autoridad moral, habrían debido ser ejemplares, por respeto de la confianza depositada en ellos”.

El comunicado añade: “Conscientes de su responsabilidad moral y de las expectativas de la sociedad con respecto a ellos, los Obispos y los Superiores religiosos se comprometen a garantizar un reconocimiento de las víctimas y a adoptar medidas reparadoras de su sufrimiento. Consecuentemente expresan su determinación a restablecer a las víctimas en su dignidad y a procurarles indemnizaciones financieras en relación con sus necesidades”.

Los obispos y los superiores religiosos aceptan por lo tanto, como lo propone la Comisión especial, cooperar con los expertos de la Comisión de seguimiento a la instauración de una forma pluridisciplinar de procedimiento de arbitraje, para los hechos prescritos, que por ser tales no pueden ya ser tratados por las cortes penales y los tribunales.

El comunicado añade que les parece deseable que los árbitros tengan además la facultad de orientar a las partes hacia una mediación.

El comunicado concluye afirmando que los responsables de la iglesia “se comprometen unánimemente a adoptar todas las medidas de las que disponen para evitar que puedan reproducirse en el futuro graves hechos como los del pasado, que toda nuestra sociedad deplora con razón”.

Los responsables de la iglesia han tomado esta decisión después de haber examinado “muy atentamente” las conclusiones de la Comisión especial relativa al tratamiento de los abusos sexuales y hechos de pedofilia en una relación de autoridad, en particular en la Iglesia, al tiempo que “saludan la importancia del trabajo realizado”.

Karine Lalieux: Cambio de tono por parte de la iglesia

Para Karin Lalieux (PS), que presidió la Comisión Especial de "abusos sexuales", "este lunes es un día importante para las víctimas, porque finalmente son reconocidas". Destaca también un “cambio de tono” de la iglesia en relación con el discurso que tenía hasta ahora. “Pienso en primer lugar a las víctimas. Para ellas, es un día importante. La Sra. Lalieux comentó a la agencia BELGA, en reacción al anuncio por la Conferencia episcopal de que acepta un procedimiento de arbitraje: “La posición adoptada por los obispos y los superiores religiosos señala una ruptura con el discurso que mantenía la iglesia hasta ahora. Las cosas se dicen por fin sin rodeos. La iglesia reconoce su responsabilidad moral, reconoce a las víctimas y acepta reparar sus sufrimientos”.

La Sra. Karin Lalieux añadió: “Bien es verdad que será necesario juzgar sopesando los actos pero, mediante la adopción de esta actitud, la Conferencia episcopal responde plenamente a las exigencias formuladas por la Comisión parlamentaria”.

La Sra. Lalieux destacó también que el Parlamento ya había designado a sus propios expertos y que éstos podrán trabajar con los expertos designados por la iglesia para hacer avanzar las cosas lo antes posible.

Fuente: Agencia Belga: http://www.lalibre.be/actu/belgique/article/664082/les-ev...

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Comisión especial: Los obispos conscientes de su responsabilidad moral
30 de mayo de 2011

A raíz del informe votado por la Comisión especial sobre los abusos sexuales cometidos en la Iglesia, los obispos y los superiores religiosos publican su respuesta a la propuesta de esta Comisión en un comunicado, cuyo texto presentamos aquí.

“Los Obispos y los Superiores religiosos han examinado con gran atención el informe votado por unanimidad por la Comisión especial relativa al tratamiento de abusos sexuales y hechos de pedofilia en una relación de autoridad, en particular en la Iglesia. Saludan la importancia del trabajo realizado por esta Comisión parlamentaria presidida por la Sra. Karine Lalieux.

Están profundamente afectados y expresan su consternación ante los graves hechos que han sido cometidos por miembros del clero y de comunidades religiosas. Estos actos han producido sufrimientos y traumatismos para las víctimas, a menudo durante muchos años. Lo deploran muy sinceramente, saludando al mismo tiempo el valor de las víctimas que han testificado sobre estos hechos dolorosos.

Los Obispos y los Superiores religiosos reconocen sin rodeo que estos hechos son tanto más dolorosos cuanto que sus autores son miembros de la Iglesia, revestidos de una autoridad moral, que habrían debido ser ejemplares, por respeto de la confianza depositada en ellos. Conscientes de su responsabilidad moral y de las expectativas de la sociedad con respecto a ellos, los Obispos y los Superiores religiosos se comprometen a garantizar un reconocimiento de las víctimas y a adoptar medidas reparadoras de su sufrimiento.

Consecuentemente expresan su determinación a restablecer a las víctimas en su dignidad y a procurarles indemnizaciones financieras en relación con sus necesidades.

En este espíritu y en esta perspectiva, siguiendo la propuesta de la Comisión parlamentaria presidida por la Sra. Lalieux, los Obispos y los Superiores religiosos aceptan cooperar con los expertos de la Comisión de seguimiento a la instauración de una forma pluridisciplinar de procedimiento de arbitraje, para los hechos prescritos, que por ser tales no pueden ya ser tratados por las cortes penales y los tribunales. Les parece deseable que los árbitros tengan, además, la facultad de orientar a las partes hacia una mediación.

Los Obispos y los Superiores religiosos se comprometen por unanimidad a adoptar todas las medidas de las que disponen para evitar que puedan reproducirse en el futuro graves hechos como los del pasado, que toda nuestra sociedad deplora con razón".

Recuérdese que, Mgr Harpigny es el obispo refrendario para la comisión interdiocesana para los abusos sexuales en la relación pastoral.

Fuente: DESPACHOS CATHOBEL - BÉLGICA - Bruselas
http://www.catho.be/index.php?id=155&id_news=9420&...

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 30.05.11 | 23:53. Archivado en Sociogenética, Ética, Religiones, Pro justitia et libertate, Bélgica