02/09/2010

Colaborando con el apostolado carcelario jesuita

 

Dar la vida por los marginados no es un "sacrificio". Ésta es la explicación que da Vilaiwan Phokthavi de su Colaboración con el apostolado carcelario jesuita

Fecha de la publicación en inglés: el 17 de febrero de 2010

BANGKOK (UCAN) - La nueva jefa del ministerio Jesuita para los presos extranjeros en Tailandia, dice que 20 años de dedicación a los inmigrantes extranjeros y refugiados han sido una alegría y no un tiempo perdido.

Vilaiwan Phokthavi, de 57 años, podía haber seguido una carrera lucrativa como contable con la Autoridad de Generación de Electricidad de Tailandia, después de graduarse en la prestigiosa Universidad de Chulalongkorn, pero decidió unirse al Servicio Jesuita para los Refugiados (JRS).

"Muchas personas se preguntan por qué he sacrificado tanto por ayudar a estas personas. Pero para mí no es un sacrificio. Es una alegría el seguir los pasos de Jesús, que es el deber de todo cristiano ", dijo la mujer laica.

La decisión que le cambió la vida fue en junio de 1989.

"Cuando el sacerdote jesuita que se ocupaba de las cuentas del JRS murió, el P. Mark Raper, por entonces director del JRS, me pidió que lo reemplazara", dijo.

Vilaiwan aceptó la oferta, aunque el sueldo y las prestaciones no eran ni mucho menos tan buenos como a los que ella estaba acostumbrada.

"La vida tiene que tener más sentido. Tengo que seguir los pasos de Jesús y vivir para los demás ", sonrió. "Mi padre estaba muy enojado porque se preocupaba por mi futuro", añadió.

El trabajo iba a tomar un giro diferente cuando el padre Raper le pidió que ayudara a liberar a un pescador camboyano arrestado por la policía tailandesa cerca de la frontera. La hermana de este hombre, que vivía en Australia, había pedido ayuda al JRS.

"Lo encontramos y le ayudamos a regresar a Camboya. Yo estaba muy emocionada y profundamente orgullosa. Mi vida valía la pena ".

La experiencia fue la chispa que le impulsó a consagrarse a la misión de trabajar con los refugiados y los migrantes.

Poco después, ella ayudó a liberar a cinco inmigrantes de Myanmar arrestados por entrada ilegal.

"Le expliqué a la policía por qué tuvieron que huir a Tailandia, lo mala que era la situación en su país. Finalmente la policía los liberó. No estaba segura de si la policía sintió simpatía por ellos, o si simplemente estaba harta por mi inrsistencia."

Durante 20 años, Vilaiwan combinó su trabajo de campo con su papel en la contabilidad, modernizando el sistema contable del JRS, hasta el punto de convertirse en un consultor de finanzas para el JRS Internacional.

Según decía ella, todo este trabajo le dio una profunda comprensión de los problemas de los refugiados y de los migrantes

Vilaiwan planeaba retirarse el año pasado, pero se le pidió que dirigiera el ministerio de la prisión extranjera. El ex jefe, el padre Olivier Morin, de 69 años, tuvo que retirarse por problemas de salud.

Vilaiwan lo reemplazó en julio de 2009 y describe su nuevo tarea como "un trabajo realmente difícil".

Dirige un equipo de siete Myanmareses y trabajadores tailandeses, que visitan a 1.900 presos extranjeros en 10 cárceles alrededor de Bangkok y en las provincias. El equipo es un salvavidas para los reclusos, la mayoría procedentes de la vecina Camboya, Laos y Myanmar, así como del sur de Asia y África, que no tienen nadie que les visite o les proporcione los bienes esenciales.

El trabajo implica la coordinación con el Departamento de Correcciones de Tailandia, la compra de las necesidades de los presos, el recaudar fondos para mantener el ministerio y el ser un canal de comunicación entre los presos y sus familiares.

"Dios me ha llamado para hacer este trabajo. Mi vida es valiosa y significativa. Mucha gente me dice que soy una persona buena que ha sacrificado mucho. Sin embargo, opté por seguir a Jesucristo de una manera que es buena para mí. No es una opción de sacrificio. "

Imagen: Vilaiwan Phokthavi preparing items to take to the prisoners.

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Narrativas jesuitas: Vilaiwan Phokthavi: mi primera visita en el apostolado carcelario – Fundación de los jesuitas, Tailandia

Recuerdo mi primera visita, con el Padre Olivier, al hospital de la cárcel Klong Prem en abril de 2009, es decir dos meses antes de que yo iniciara el apostolado carcelario a tiempo completo, en junio de ese año. Nos acercamos a cada preso enfermo y le dimos algo de comer y artículos de tocador. Me dije a mi mismo que no nos deteníamos lo suficiente con cada preso, y me pregunté cómo hacerlo mejor.

Entonces vi a un hombre muy enfermo, con el estomago hinchado como un globo a punto de estallar y me alejé corriendo de su cama, como si no le hubiera visto. Me fui corriendo hacia otro enfermo, que no me parecía estar tan mal.

Al detenerme al lado de otro enfermo, vi al Padre Olivier de pie al lado del preso que estaba muy mal, tomándole la mano con mucha amabilidad. Me llamó para que me acercara al enfermo. Dudé unos instantes, pero al final... no tuve más remedio que ir. Me di cuenta de que el Padre Olivier quería que yo estuviera allí con ellos dos. Empecé a mirar atenta y lentamente a ese hombre que yacía en la cama, y traté de hacerlo con los ojos de mi corazón. Le vi llorar. En ese momento me di cuenta de lo importante que era para mí estar allí. El Padre Olivier, el preso enfermo y yo somos uno en el amor de Dios y El también estaba allí.

El P. Olivier se fue al lado de otro enfermo, yo me quedé un poco más al lado de ese hombre. Le miré y me di cuenta que le quería. En silencio pedí su perdón por haberle temido. Y ahora no me parecía tan horrible al mirarle, por el contrario, vi en él a un 'gran' hombre.

Ahora que el P. Olivier se ha retirado, los superiores me han encomendado la misión de visitar la cárcel. La experiencia que acabo de contar la tuve justo al comienzo de esta misión. Es una llamada exigente: “No temas, Yo estoy contigo”... “VEN Y SIGUEME”... Esto me confirma que podré, que puedo llevar a cabo esta misión con toda confianza.

NOTA : Klong Prem es el hospital que se encuentra dentro de una gran prisión en Bangkok. Voy allí cada quince días, y visito a los enfermos repartidos en cuatro plantas, en cada planta con cuatro o cinco habitaciones. El número de enfermos puede variar de 80 a 150.

Sra. Vilaiwan Phokthavi (2009 – presente)
P.Olivier Morin SJ (1991 – 2009)
Prison Ministry – Jesuit Foundation Thailand
Xavier Hall, 43 Phaholyothin Road,
Bangkok 10400, THAILAND

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Giving one’s life for people in the margins is not ‘sacrifice’
Published Date: February 17, 2010

BANGKOK (UCAN) – The new head of the Jesuit ministry for foreign prisoners in Thailand, says 20 years of devotion to foreign migrants and refugees have been a joy and not been wasted.

Vilaiwan Phokthavi, 57, could have followed a lucrative career as an accountant with the Electricity Generating Authority of Thailand after graduating from the prestigious Chulalongkorn University, but decided instead to join the Jesuit Refugee Service (JRS).

“Many people wonder why I sacrificed so much to help these people. But for me it is not a sacrifice. It is a joy to follow in the footsteps of Jesus, which is the duty of every Christian,” the laywoman said.

The decision which changed her life came in June 1989.

“When the Jesuit priest who looked after JRS accounts died, Father Mark Raper, the then JRS director, asked me to replace him,” she said.

Vilaiwan accepted the offer, even though the salary and benefits were nowhere near as good as she was used to.

“Life has to have more meaning. I have to follow in the footsteps of Jesus and live for others,” she smiled. “My father was very angry because he was worried about my future,” she added.

The job was to take a different turn when Father Raper asked her to help free a Cambodian fisherman arrested by Thai police near the border. The man’s sister, who was living in Australia, had asked the JRS for help.

“We found him and helped him get back to Cambodia. I was so excited and deeply proud. My life had value.”
The experience was the spark that set her off on her mission to work with refugees and migrants.

Soon afterward, she helped free five Myanmar migrants arrested for illegal entry.

“I explained to the police why they had to flee to Thailand, how bad the situation in their country was. Finally the police released them. I was not sure whether the police had sympathy for them or were just annoyed by my persistence.”

For 20 years, Vilaiwan combined field work with her accountancy role, revamping JRS accounting system, and became a finance consultant for JRS International.

All this work gave her a deep understanding of the problems faced by refugees and migrants, she said.

Vilaiwan was planning to retire last year but was asked to head the foreign prison ministry. Former head, Father Olivier Morin, 69, had to retire due to poor health.

Vilaiwan replaced him in July 2009 and describes her new job as “really challenging work”.

She heads a team of seven Myanmar and Thai workers who visit 1,900 foreign prisoners in 10 prisons around Bangkok and in the provinces. The team is a lifeline for inmates, mostly from neighboring Cambodia, Laos and Myanmar, as well as South Asia and Africa, who have no one to visit them or provide them with essential goods.

The work involves coordinating with Thailand’s Department of Corrections, buying necessities for prisoners, raising funds to keep the ministry going and being a channel between prisoners and their relatives.

“God has called me to do this work. My life is worthwhile and meaningful. Many people told me I’m a good person who has sacrificed a lot. However, I chose to follow Jesus Christ in a way that is good for me. It’s not sacrifice.”

Ucanews

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Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)

08/01/2010

Mi familia es mi paraíso terrenal 2/2

Mi familia es mi paraíso terrenal. Como en este paraíso trabajamos todos, os enseñaré algunas de nuestras creaciones más recientes:

Ver algunas de nuestras creaciones

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Debo precisar que tanto las imágenes como los comentarios son del año 2007.

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19:48 Écrit par SaGa Bardon dans Amistad Europea Universitaria | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

05/09/2009

Javier y Masiá, el mismo deseo por trascender fronteras 2/2

Javier y Masiá, el mismo deseo por trascender fronteras 2/2

Uno de los aspectos más preocupantes de las crisis globales que padecemos, es que al sumarse unas a otras como ríos caudalosos al borde de un precipicio común, han producido una gigantesca catarata de desconfianza mundial, cuya violencia es imposible de contener mediante la afanosa construcción de una presa autoritaria común. Por mucho material que se acumule bajo el ímpetu de la catarata, sus aguas lo dispersarán, acrecentando con su peso añadido el peligro de la inercia propia de la catarata.

La única manera de contener el ímpetu de esta catarata es el subir ríos arriba hasta las fuentes primitivas de los afluentes enloquecidos que constituyen el sistema arterial de la misma catarata.

Nuestros antepasados descubrieron, al afrontar situaciones parecidas a la que sufrimos nosotros, con nuestra catarata mundial de desconfiaza generalizada, que las fuentes primitivas de cada uno de los riachuelos y ríos que engendran los temibles afluentes que componen las incontenibles cataratas de la desconfianza, son las libertades de todos y de cada uno de los seres humanos aún no reunidos en una sociedad concertada.

Su remedio para el mal descubierto consistió en inventar una asociación social donde existiera un equilibrio estable entre el bien universal de todos sus componentes y el bien particular de cada uno de ellos.

Con el paso del tiempo los garantes de este equilibrio serían llamados universitarios, y la comunidad ejemplar que ellos mismos formarían, llamada a su vez Universidad, se regiría por dos principios fundamentales, a saber: en el polo de lo privado, el respeto de la libertad individual de cada uno, garantizado por el reconocimiento de la soberanía de su conciencia; y, en el polo universal, el encauzamiento hacia el bien común de todos y de cada uno de sus componentes libres, mediante el principio de la libertad académica. Este principio hace posible la cooperación espontánea y plena de las libertades individuales, garantizando a todos y a cada uno de los universitarios que el ejercicio de su propia libertad no será obstaculizado por el freno de ninguna autoridad impositiva, cualquiera que ella sea.

La tradición de estas reglas de funcionamiento ha llegado hasta nosotros articulada en los principios y valores claves de la cultura académica, principios y valores ampliamente recogidos en diversos documentos internacionales; en particular, todo lo relativo a la autonomía, responsabilidad social y libertad académica de las instituciones universitarias, tal como ha sido condensado por la Asociación Internacional de Universidades. Asimismo, estos principios y valores inspiran la Carta Magna de las Universidades Europeas, suscrita en Bolonia el año 1988.

En la Carta Magna de las Universidades Europeas, suscrita en Bolonia, se afirman los siguientes Principios fundamentales

1. La Universidad, en el seno de sociedades organizadas de forma diversa debido a las diferentes condiciones geográficas e históricas, es una institución autónoma que, de manera crítica, produce y transmite la cultura por medio de la investigación y la enseñanza.

Para abrirse a las necesidades del mundo contemporáneo, debe lograr, en su esfuerzo de investigación y enseñanza, una independencia moral y científica de todo poder político y económico.

2. En las Universidades, la actividad docente es indisociable de la actividad investigadora, a fin de que la enseñanza siga tanto la evolución de las necesidades como las exigencias de la sociedad y de los conocimientos científicos.

3. La libertad de investigación, de enseñanza y de formación son el principio fundamental de la vida de las Universidades; los poderes públicos y las Universidades, cada uno en su esfera de competencias, deben garantizar y promover el respeto a esta exigencia fundamental.

El rechazo de la intolerancia y el diálogo permanente hacen de la Universidad un lugar de encuentro privilegiado entre profesores, que tienen la capacidad de transmitir el saber y los medios de desarrollarlo mediante la investigación y la innovación, y estudiantes que tienen el derecho, la voluntad y la capacidad de enriquecerse con ello.

4. Depositaria de la tradición del humanismo europeo, pero con la constante preocupación de atender al saber universal, la Universidad, para asumir su misión, ignora toda frontera geográfica o política y afirma la necesidad imperiosa del conocimiento recíproco y de la interacción de las culturas.

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Un poco menos joven que Juan Masiá, no coincidí con él en la Facultad filosófica complutense S.J. (hoy integrada en la Universidad Comillas), que nos formó a ambos y a ambos nos orientó hacia la investigación y la enseñanza de la Ética, con un enrraizamiento muy fuerte tanto en la Metafísica y en la Antropología filosófica como en las disciplinas lingüísticas auxiliares. Ambos nos beneficiamos de las enseñanzas de una pléyade de grandes maestros, cuyo signo distintivo era el diálogo tanto con la gran tradición filosófica como con las corrientes más prometedoras de la filosofía y de la ciencia contemporáneas. Entre estas últimas destacaba la atención a la Semántica y a la Hermenéutica, materias que me valdrían una invitación como profesor en enero de 1973, siéndolo ya en Lovaina, para codirigir un Seminario en la Universidad Comillas con nuestro maestro complutense José Gómez Caffarena. Fue la circunstancia en que tuve el placer de conocer a Juan Masiá, que aquél mismo año sería ordenado sacerdote en Tokyo. Desde entonces he admirado la calidad y la cantidad de su trabajo universitario así como su excepcional itinerario fronterizo, que en más de una ocasión me ha hecho pensar en el de San Francisco Javier, figura emblemática del misionero universitario.

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Curriculum abreviado de Juan Masiá Clavel

1941 Nacido en Murcia, España

1958 Ingreso en la Compañía de Jesús

1965 Licenciatura en Filosofía

1966 Enviado a Japón

1970-1988: Profesor de Antropología filosófica en la Facultad de Letras de la Universidad Sophia (Tokyo)

1973 Ordenación sacerdotal en la Catedral de Tokyo

1975 Doctor en Filosofía por la Universidad de Comillas con una tesis sobre Unamuno.

1975 Profesor invitado de la Facultad de Letras de la Universidad de Osaka para cursos de doctorado en el Instituto de Japonología durante el semestre de otoño.

1978 Profesor de Propedéutica filosófica de la Moral Fundamental y de Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad Sophia (Tokyo).

1980-1987 Profesor de Bioética en el Instituto de Ciencias de la Vida y en la Facultad de Teología de la misma Universidad.

Director del Departamento de Bioética en el Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Sophia, de 1983 a 1988

Asesor teológico de la Asociación de Médicos Católicos de Japón, de 1983 a 1988

Profesor invitado en la Universidad de Sta.Catalina (en Hojo, Shikoku, Japón) para el curso intensivo del semestre de verano, sobre Bioética y Cultura, desde 1986

1988: Enviado desde la Universidad Sophia para colaborar con la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), como Profesor invitado. Dirige un seminario sobre la hermenéutica de P. Ricoeur en la Facultad de Filosofía y otro sobre la Culpabilidad en la Facultad de Teología.

1990: Profesor colaborador de Filosofía e invitado de Teología en la Universidad Comillas. Desde este año, encargado de la Antropología filosófica (sucediendo a A.Tornos)

1991: Profesor propio ordinario en la Facultad de Filosofía, U.P.Comillas. Docencia de Antropología filosófica y Cursos de Filosofía contemporánea en segundo y tercer ciclo. Dirección de dos tesis doctorales sobre la filosofía hermenéutica de P.Ricoeur. Dirección de seminarios para doctorandos sobre P.Ricoeur y M. de Unamuno

1998 Retorno a la Universidad Sophia como Profesor de Bioética en la Facultad de Teología y Director de la Cátedra de Bioética del Instituto de Ciencias de la Vida de la misma Universidad.

1998-2002 Asesor del Grupo de Estudio sobre Ética de la Vida de la Conferencia episcopal japonesa.

2004 Enviado a la Universidad de Comillas como Director de la Cátedra de Bioética y Profesor de Antropología filosófica en la Facultad de Filosofía.

2007 Profesor invitado de Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad Sophia.

A partir del 2008, profesor invitado de Bioética en la Universidad Sto. Tomás de Osaka y en la Universidad Sta. Catalina, de Matsuyama.

MI ITINERARIO FRONTERIZO
por Juan Masiá

Construir puentes para la promoción de la vida, la justicia y la paz ha sido un tema central a lo largo de mi trayectoria vital, en el campo académico y en el de la evangelización. Lo ilustraré con la anécdota de un simposio sobre el valor de la vida y dignidad humanas, en Tokyo, hace seis años. El profesor que moderaba el diálogo había buscado en internet el curriculum de los participantes; el mío le desconcertó, porque le extrañaba encontrar en mi bibliografía escritos sobre temas que le parecían muy diversos. “Perdone, dijo, que le pregunte por qué ha cambiado tanto el foco de sus estudios a lo largo de su vida académica. En los años 70 presentaba usted la obra de Unamuno y la de Ricoeur en Japón. En el 83 se le conoce por sus publicaciones de bioética. Pero en el 85 escribe sobre ética y teología de la liberación. Recientemente veo que ha traducido clásicos budistas religiosos. ¿Con qué etiqueta quiere que le presentemos?”

La respuesta, como la de Unamuno, mitad broma y mitad enfado, habría sido: “Sin ninguna etiqueta, por favor, no me clasifiquen”. Tomando en serio la pregunta, los cuatro ejemplos aducidos por el moderador reflejan la preocupación central de mi trayectoria humana, académica y espiritual: vivir en la frontera, que es el título elegido pasra mi blog en Religión Digital.

El prefijo “Inter-“ sería la clave: Estar entre dos polos, viviendo la tension entre ambos, sin dejar de tender puentes, a pesar de las dificultades.

El prefijo “Inter-“ aparece en los cuatro temas siguientes, a que me he dedicado: La interpretación de textos, el diálogo interdisciplinar, la comunicación intercultural en favor de la justicia y la cooperación interreligiosa.

No es una mera enumeración de términos abstractos, sino algo que brota de la experiencia cotidiana de vivir entre dos culturas muy diferentes, confrontando a diario el problema de los malentendidos. Se vive la experiencia de tener que traducir, interpretar y deshacer equívocos, construyendo puentes de entendimiento y comprensión. Justamente porque abundan las malas interpretaciones, se percibe la urgencia de interpretar, poniendo en práctica el arte de leer y dialogar. De esto se ocupa la filosofía hermenéutica, al establecer diálogos entre textos y lecturas. Ahí está también la clave para los otros tres campos de dedicación mencionados: la bioética, la ética de la liberación y los encuentros interreligiosos.

Mis escritos en estos cuatro campos están muy relacionados entre sí. Todos tienen que ver con la tarea de construir puentes para promover tanto la vida como la paz. La hermenéutica construye puentes entre los respectivos contextos de autoría y de lectura. La bioética usa la metodología interdisciplinar para establecer puentes entre ciencias de la vida y valores vitales y humanos. A la ética de la liberación le preocupa la construcción del puente que globalice la justicia y salve el hiato entre la opresión y sus víctimas. En los encuentros interreligiosos buscamos superar todo exclusivismo o fanatismo fundamentalista para cooperar juntas las religiones en una misión común de pacificación interior y paz mundial justa, a partir de la esperanza y el sentido recibido desde un misterio último que ninguna de ellas monopoliza.

Se comprende así por qué elegí para mi última lección en la Universidad Pontificia Comillas, con motivo de mi jubilación, el texto titulado “Caminar, tender puentes y vivir en la frontera”, que reproduzco a continuación.

Elegí en aquella ocasión, para despedirme, tres textos bíblicos: 1. Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan (Lc 24, 35). 2. Según el Camino, que ellos llaman secta, doy culto al Dios de mis padres (Hechos 24, 14). 3. Y he aquí que yo estoy con vosotros/as todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20).

El primer texto está tomado del camino de Emaús. Invita a encontrar a Jesús en el camino, en el pan y en la palabra; es decir, en la vida cotidiana, el compartir fraternal y el repartir justo, así como en la comunicación alegre y esperanzadora de su Buena Noticia.

En el segundo texto, Pablo opta por el Camino y rechaza las estrecheces del grupo exclusivista (“secta”) y de la institución inmovilista (“ellos”).

En el tercer texto convergen los diversos lenguajes sobre la presencia del Crucificado, Vivo para siempre. A la pregunta “¿Dónde está?” se responde de cinco maneras: A) Está arriba: es el lenguaje de la Ascensión en clave apocalíptica de victoria. (Lc 24, 51) B) Está a la derecha del Dios Padre/Madre: es el lenguaje escatológico de recapitulación definitiva. (cfr. Heb 10, 12-13). C) Está delante: es el lenguaje de la praxis y la cotidianidad. (Mc 16, 15). D) Está en todo: es el lenguaje místico-cósmico. (Ef 4, 10; Jn 20, 17). E) Está al lado: es el lenguaje de la comunidad en misión ad extra para tender puentes y vivir en la frontera. En este lenguaje se concentran los otros cuatro, es paradigma para pensar la iglesia, la comunidad y la misión. (Mt 28, 20).

La comunidad que camina, practicando el mensaje de Emaús, confronta tres tentaciones: A) Reducirse a ser una institución y vivir para mantener la institución. B) Convertirse, en el extremo opuesto, en secta, rechazando lo de fuera con exclusivismo e idolatrando a fundadores con culto a la personalidad. C) Mantener un equilibrio diplomático entre ambos extremos, sacrificando la honradez en aras del logro de cotas de poder, mediante el recurso a dobles estándares o dobles vidas, callar lo que se piensa y silenciar a quien se atreva a destapar el fraude.

Estas tentaciones se superan mediante la “cuarta vía”, mostrada en el citado texto de los Hechos: el Camino, la conversión, cambio y reforma continuos, la renuncia a instalarse en instituciones o encerrarse en sectas y el ánimo para conjugar mística y política, reconciliación y profecía.

Ignacio de Loyola lo captó bien. Quienes hemos heredado su pedagogía espiritual a través de los Ejercicios espirituales sentimos la vocación para vivir caminando, tendiendo puentes y haciendo equilibrios en la frontera. A veces habrá que hacer malabarismos de cuerda floja para estar en la frontera: entre la investigación y la divulgación, entre la investigación y la educación, entre estar presente en los medios y no dejarse manipular por ellos, entre la pastoral y la labor en tierras de marginación, entre la espiritualidad y la moral, entre Oriente y Occidente, entre Roma y Jerusalén, entre ciencias y creencias, entre la fidelidad y la creatividad, entre la pastoral ad intra, y la misión ad extra, entre sentirse iglesia y disentir “en” (no “de”) la iglesia….

Para vivir con optimismo y alegría bailando en esa cuerda floja nos anima la esperanza, “segura y sólida ancla del alma” (Heb. 6, 19 ; texto elegido, en 1973, para mi primera misa).

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Fuente japonesa: Vivir en la frontera

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