07/09/2009

Médicos blogueros contigo ante la gripe A

Médicos blogueros contigo ante la gripe A

Un grupo de colegas universitarios, cuyo denominador común es el ser profesionales sanitarios que escriben como blogueros sobre temas de su profesión, han tenido la feliz idea de redactar una toma de posición frente a la gripe A, que puede orientarnos a los ciudadanos en nuestro comportamiento higiénico y aséptico ante la presente pandemia.

Asociándonos a su labor informativa, hacemos eco a su consejo de guardar la calma, para que todos evitemos el error de confundir las medidas razonables de prudencia, con la pérdida de la sensatez ante un peligro que podemos esquivar justamente respetando estas medidas sin aspavientos.

Sicosocialmente puede ayudarnos a guardar la calma y a fomentarla en nuestro entorno, el saber por nuestros médicos que esta gripe, aunque sea muy contagiosa, razón por la cual se la clasifica como pandemia, no es más grave que las gripes anuales estacionales, que todos conocemos como uno de los peligros que nos acechan cada otoño e invierno, sin que por ello perdamos la serenidad. La situación actual, en relación con el número de personas afectadas y el número de muertes, no justifica una alarma social.

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Imagen: "Monde en question" (México) reacciona con humor ante la pandemia. No está claro si el uso de mascarillas evita la propagación de la epidemia. Sólo se recomienda usarlas a las personas enfermas mientras están en contacto con otras personas y a sus cuidadores.

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Toma de posición sanitaria frente a la gripe A

Durante los últimos meses los profesionales sanitarios que mantenemos blogs hemos reflejado en ellos la inquietud que vive nuestra sociedad con la denominada pandemia de gripe A.

Los médicos venimos constatando en las últimas semanas una afluencia importante de pacientes a las consultas demandando información. También hemos visto cómo algunos documentos y entradas de nuestros blogs salían del circuito sanitario habitual y se difundían por Internet. Esos dos hechos nos han llevado a un grupo de profesionales sanitarios, cuyo único denominador común es escribir en blogs o bitácoras, a redactar la toma de posición que a continuación se puede leer:

Qué es la gripe A/H1N1?

La gripe A es una enfermedad que cursa de forma leve en la gran mayoría de las personas. Está producida por el virus influenza A/H1N1 del mismo género que el virus de la gripe común. Puede producir fiebre y síntomas como dolor de cabeza y muscular, malestar general, congestión nasal, tos y a veces síntomas digestivos (nauseas, diarrea).

La gripe A tiene los mismos síntomas que la de todos los años.

¿Cómo se contagia?

Como la gripe común, se contagia muy fácilmente porque se transmite a través del aire por medio de pequeñas gotitas que emitimos al hablar, toser o estornudar. Cuando hablamos de “pandemia” queremos decir que hay muchas personas afectadas, en muchos países diferentes. Eso se debe a que se trata de un nuevo virus A, y es más fácil el contagio.

Pero que sea muy contagiosa no quiere decir que sea más grave.

¿Cómo se diagnostica?

Existe una prueba diagnóstica rápida para distinguir tipos de gripe. Pero para el diagnóstico de la gripe A tienen poca sensibilidad (aproximadamente un 35%). Eso quiere decir que de 100 personas con gripe A sólo detectaremos a unas 35 (test positivo). La mayoría (65) darán un resultado negativo para gripe A. Es decir, que aunque se tenga un test negativo, si se tienen síntomas gripales la causa puede ser la gripe A.

Y lo que es más importante: las recomendaciones para cuidarse serán las mismas, independientemente del tipo de gripe. Por esta razón, no es útil hacer una prueba diagnóstica en una gripe leve o moderada.

¿Cómo puede evolucionar la gripe A?

Con los datos disponibles de los miles de casos detectados en todo el mundo hasta la fecha, se puede afirmar que la inmensa mayoría de las personas pasan esta gripe con síntomas leves o moderados. Se debe mantener una especial vigilancia de la evolución de los síntomas en personas con enfermedades crónicas descompensadas, niños menores de seis meses y en pacientes de riesgo más elevado (inmunodeprimidos).

¿Cómo podemos actuar para prevenir el contagio?

Las recomendaciones básicas son dos:

1. El lavado de manos frecuente (por ejemplo, lavarse las manos 10 veces al día ha demostrado disminuir a la mitad el riesgo de contagio).

2. La higiene respiratoria (toser o estornudar sobre un pañuelo de papel desechable y lavarse las manos a continuación, toser o estornudar sobre el brazo si no se dispone de pañuelo para evitar el contacto con la mano, evitar el contacto cercano o íntimo cuando los síntomas de la enfermedad son evidentes).

No está claro si el uso de mascarillas evita la propagación de la epidemia. Sólo se recomienda usarlas a las personas enfermas mientras están en contacto con otras personas y a sus cuidadores. Igualmente no se ha aclarado si el uso de fármacos como oseltamivir (Tamiflu®) o zanamivir (Relenza®) puede prevenir el contagio. Existen algunos estudios en instituciones cerradas y contactos familiares con beneficios muy pequeños. Teniendo en cuenta que se trata de una gripe leve y que estos fármacos tienen efectos secundarios, en general, no se recomienda su uso.

La vacuna contra la gripe común no funciona para la gripe A. Aún no se ha terminado de desarrollar una vacuna para la nueva gripe con totales garantías de seguridad y efectividad. La situación actual, en relación con el número de personas afectadas y el número de muertes, no justifica una alarma social.

¿Qué hacer si aparecen síntomas?

Los síntomas son los mismos que los de la gripe de todos los años. La gripe, como dice la sabiduría popular, “dura siete días con tratamiento y una semana sin él”.

Deben solicitar atención médica aquellas personas que tengan molestias graves: dificultad al respirar, dolor importante en el pecho, alteraciones de la conciencia (sensación de aturdimiento o desmayo), un empeoramiento repentino o un empeoramiento pasados 7 días del inicio de los síntomas. En el caso de los niños, la edad inferior a 6 meses, la respiración acelerada o la fiebre que dura más de tres días ( 72 horas) hace recomendable evaluación médica.

Pero probablemente la mayor parte de las personas tendrán síntomas leves y acudir al médico no aportará ningún beneficio. Todo lo contrario: la saturación de los centros de salud y hospitales puede dificultar una correcta atención a enfermos graves por la gripe o por otros problemas de salud.

Por ello, las personas sanas que presenten un cuadro gripal sin ningún dato de complicaciones pueden realizar un autocuidado con garantías en sus domicilios con las medidas habituales: buena hidratación, buena alimentación y buena higiene.

Si uno está enfermo, los cinco primeros días conviene no acudir a lugares muy llenos de gente para evitar contagiar a otras personas. Y recordar las medidas recomendadas: no “toserle” a nadie, estornudar en la manga o en un pañuelo de un solo uso y lavarse las manos varias veces al día.

Si aparecen síntomas, ¿es necesario tomar algún tratamiento?

Aunque la fiebre no es peligrosa en sí misma, los antitérmicos como el paracetamol o ibuprofeno pueden ser útiles para aliviar el malestar que produce. Los medicamentos antivirales han demostrado muy poca eficacia en las infecciones por virus gripales comunes, disminuyendo menos de un día la duración de los síntomas. Respecto a esta gripe no hay estudios que demuestren su eficacia.

Por estas razones, su uso deberá ser restringido a los pacientes que sufran complicaciones o aquellos con alto riesgo de sufrirlas. En un paciente sano, los riesgos por los efectos adversos del fármaco pueden superar a sus beneficios.

¿Y en el caso de embarazo?

Siempre se ha sabido que el embarazo supone un pequeño incremento del riesgo para las complicaciones de la gripe (cualquier tipo de gripe). En caso de fiebre o síntomas de gripe, es recomendable consultar con un profesional sanitario. De todas formas el riesgo sigue siendo bajo y la gran mayoría de los embarazos transcurrirán de forma saludable.

Conclusión

Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, crisis de asma, enfermedades psiquiátricas, fracturas de cadera, accidentes y muchas otros problemas de salud que requieren atención de los profesionales de la salud.

El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes, los medios de comunicación, los profesionales sanitarios, los dirigentes políticos y los cargos con responsabilidad en planificación y gestión del Sistema Nacional de Salud son esenciales para que funcionen bien los servicios sanitarios y estos puedan dedicarse a los enfermos que lo necesiten.

Fuente con información complementaria: Gripe y calma

Este blog Gripe y calma de nuestros colegas sanitarios publicará próximamente un decálogo de medidas prácticas de carácter organizativo. Los profesionales situados en el primer lugar de atención proponen esas medidas a las administraciones sanitarias, ante un previsible aumento de la demanda y actividad asistencial de los servicios sanitarios por la gripe A.

02/09/2009

Javier y Masiá, el mismo deseo por trascender fronteras 1/2

Javier y Masiá, el mismo deseo por trascender fronteras 1/2

Creada por un viajero infatigable, la Compañía de Jesús es, en su origen, misionera.

Al igual que en Ignacio de Loyola, en Francisco Javier y en Juan Masiá hay un gran deseo por trascender fronteras, una universalidad añorada y deseada tanto por el hombre inquieto del siglo XVI como por el incansable universitario dialogante de nuestro cambio de siglo, a quien le ha sido impartida por sus superiores jesuitas la difícil misión de asesorar desde sus cátedras japonesas y española a la generación insatisfecha de los "tiempos confusos".

Javier como Masiá son dos jesuitas universitarios españoles que emprenden la aventura misionera japonesa con un talante comparable. Cabe invocar para ambos la analogía de proporción entre sus generales respectivos, máximos valedores de sus empresas misioneras: el de Javier fue Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía, mientras que el de Masiá fue Pedro Arrupe, el actualizador posconciliar del carisma universalista ignaciano. Ni el uno ni el otro son conquistadores en sotana que sólo piensan en convertir masas de infieles, sino que son humanistas cristianos, imbuidos del universlismo ignaciano, que anhelan el conocimiento y persiguen un diálogo a escala humana.

La manera en que estos dos misioneros universitarios afrontan las mentalidades del Extremo Oriente, es en busca de otros rostros, en busca de seres dialogantes, con preguntas y respuestas, y sin que ningún ejército ni autoridad dotada de fuerza se mezcle en su empresa misionera. Al término del viaje del uno y del otro se halla la evangelización, pero no por vías impositivas, sino sobre la base del conocimiento y del intercambio cultural, cuyo horizonte no dejará nunca de ser el ansiado universalismo de los valores comunes a todos los seres humanos.

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San Francisco Javier
de la Compañía de Jesús
La otra orilla de la fe

por Fernando García de Cortázar, SJ (1)

Uno de los hechos capitales de la historia europea es el descubrimiento de Oriente, palabra espléndida que abarca tantas y famosas historias. Herodoto, Alejandro de Macedonia, Marco Polo, Vasco de Gama, Las mil y una noches y Kipling son diversas etapas de esta aventura. Otra es la escrita por el misionero que en 1549 entra a bordo de un junco chino en el pequeño puerto de Kagoshima, la más meridional de las islas del archipiélago japonés, y que poco antes ha redactado estas palabras al Rey de Portugal: «Yo, Señor, porque sé lo que acá pasa, ninguna esperanza tengo que se han de cumplir en la India mandatos ni provisiones que, a favor de la cristiandad, ha de mandar, y por eso casi voy huyendo para Japón, por no perder más tiempo del pasado».

Este misionero que mira al misterioso Japón, donde anhela encontrar un ambiente esperanzador para su apostolado, había nacido en Navarra el siete de abril de 1506, año que se extinguía la vida de Cristóbal Colón. Su infancia y primera juventud, transcurridas en el castillo de Javier, coinciden con una época turbulenta de cambios para el reino de Navarra, que vive los últimos estertores de su independencia y los iniciales de su incorporación a un nuevo proyecto político bajo Fernando el Católico, primero, y los Austrias, después.

Tiempo de hidalgos y soldados de fortuna, de pícaros y místicos, el mundo al que abre los ojos Francisco Javier es un mundo cambiante en el que el aventurero ensancha los horizontes conocidos y el poeta anuncia al guerrero la edad gloriosa de un monarca, un imperio y una espada. Herencias, matrimonios, disparos de arcabuz y conquistas coloniales ponen a los Austrias en posición de restablecer en beneficio propio y con centro en Castilla el Sacro Imperio, hecho que no podían tolerar ni los Valois ni los Tudor ni el Papa, y contra el que se sublevarán los príncipes protestantes de Alemania. Cuando a los diecinueve años, el santo navarro parte para París, donde unos buenos estudios no pueden sino augurarle la atribución de un importante beneficio eclesiástico en la diócesis de Pamplona, reinan ya Carlos V y Francisco I y la guerra se ha instalado en el viejo continente.

Las resonantes victorias de los tercios españoles o las conquistas de los imperios ultramarinos por Cortés y Pizarro, que harán de Sevilla la reina del Atlántico, ya están ahí, del mismo modo que ya están ahí los representantes de una Europa que, enraizada en la tradición cristiana, da el paso hacia la Edad Moderna. Copérnico ha revelado que los descubridores tan sólo son los pasajeros de uno de los barcos de una flota innumerable. Maquiavelo ha soñado a su príncipe. Tras Erasmo, que se ha liberado de los hábitos agustinos, toda una pléyade de eruditos proclama que el estudio de las letras antiguas hará al hombre más consciente de sí mismo, más civilizado y más humano.

El período de los estudios de Javier en París -once años en total-, que le proporcionarán su formación académica universitaria, coincide también con el auge de Lutero y Calvino, de Tomás Moro, Canciller de Inglaterra, y Francisco de Vitoria y de otros grandes humanistas como el valenciano Luis Vives y el habitual de los lupanares y fraile retirado, el francés Rabelais, que al imaginar a su majestad Pantagruel, rey de la comida y del vino, da al mundo una de las grandes invenciones del espíritu moderno, algo que ni Homero ni Virgilio ni Ariosto habían conocido y que no es la risa, ni la burla, ni la sátira, sino un aspecto particular de lo cómico que convierte en ambiguo todo lo que toca, el humor.

En este clima intelectual que exalta la iniciativa individual y el ideal cristiano militante en el ámbito de la cultura y la sociedad política, en el efervescente París de Francisco I, feria de humanidades donde las disputas de las escuelas se alternan con el fuego de las hogueras, es donde Javier cobra plena conciencia de su identidad creyente y donde se une a la cohorte de piadosos rebeldes y teólogos vagabundos que rodea a Ignacio de Loyola. Desde entonces, sus pasos, siempre dentro de la Compañía de Jesús, y respondiendo a la solicitud de Juan III, Rey de Portugal, toman la ruta de Oriente.

En la era de los descubrimientos, un religioso podía ser Simbad. Francisco Javier no se limitó a ser un espectador privilegiado de su tiempo. Fue protagonista de él. Mientras sus compañeros terminan de
construir la Compañía, convierten a Ignacio en su jefe institucional, polemizan en Trento y fundan sus primeros colegios, él se transforma en un Ulises de la fe y viaja zarandeado por los mares, del Cabo de Buena Esperanza a Mozambique y de la Costa de los Piratas a Goa y las Molucas. Recubierto con el título de nuncio apostólico, pero vestido con una sotana zurcida, recorre el sudeste asiático predicando en una jerga hecha de su extraño portugués y de uno u otro de los innumerables idiomas que se hablan en la India y Malasia, consagrado a una soledad que queda rota por la comprometedora protección de los hombres armados del Rey Juan III.

Creada por un viajero infatigable, la Compañía de Jesús es, en su origen, misionera. Al igual que en Ignacio de Loyola, en Francisco Javier hay un gran deseo por trascender fronteras, una universalidad añorada y deseada por el hombre inquieto del siglo XVI. Con su empresa oriental, el aventurero navarro representa el abrazo de dos orillas distantes, dos continentes hasta entonces aislados e incomunicados, Europa, patria de navegantes y conquistadores, y Asia, una de esas extensiones que los cartógrafos de la época señalaban con "hic sunt leones" (aquí hay leones). Pero si de su epopeya apostólica he destacado la anónima entrada que protagoniza en el puerto de Kagoshima es porque el Francisco Javier que emprende la aventura japonesa ya no es el conquistador en sotana que sólo piensa en convertir masas de infieles («hay tardes en que me duele el brazo») sino el humanista cristiano que anhela el conocimiento y persigue un diálogo a escala humana.

Es en busca de otro rostro, en busca de un ser dialogante, con preguntas y respuestas, y sin que ningún ejército ni autoridad dotada de fuerza se mezcle en su nueva empresa, la manera en que el recolector de almas indias afronta los mares del Extremo Oriente. Al término del viaje, claro está, se halla siempre la evangelización, pero a partir de ahora sobre la base del conocimiento y del intercambio cultural. Como si Colón, percatándose de su error a la vista de las islas del Caribe, hubiese desandado su camino y se hubiese dirigido al verdadero Oriente, así este misionero español, que escribe: «Los japoneses escriben muy diferente de los demás pueblos, pues comienzan en la parte superior de la página y bajan derecho hacia abajo. Preguntando yo por qué no escribían como nosotros, me respondieron: ¿por qué más bien vosotros no escribís al modo nuestro? Porque así como el hombre tiene la cabeza en lo alto y los pies en lo bajo, así, también, debería escribir derecho de arriba abajo».

Sospechaba Borges que la historia, la verdadera historia, que es ajena al influjo de las superproducciones cinematográficas, es más pudorosa y que sus fechas esenciales pueden ser, asimismo, durante largo tiempo, secretas. Los ojos ven lo que están habituados a ver. Tácito no percibió el alcance de la Crucifixión, aunque la registra su libro. Cien años, y con mayor razón quinientos, aparecen bajo nuestra mirada como una unidad de tiempo evocadora y suficiente para volver la vista atrás y dejar hablar otras fechas y aventuras que han venido construyendo el ancho mundo que habitamos. No el día en que el paternalista Bartolomé de las Casas, compadecido de los indios que se extenuaban en los infiernos de las minas de oro antillanas y a los que evangeliza a la sombra del conquistador, propuso al Emperador Carlos V la importación de esclavos negros a América, sino aquel otro día en que un religioso español venido de Lisboa conversa de lo divino y de lo humano con un viejo y sabio japonés de Yamaguchi, marca una fecha histórica. Una jornada que señala una doble revolución: del sistema de conversión en masa al diálogo con el otro y del rechazo cultural al intercambio que supera y trasciende la barrera de las sangres y las naciones.

Diríamos que este misionero jesuita que anhela fijar un puente entre el hombre del Renacimiento definido por Erasmo y aquellos hombres diferentes que «escriben de arriba abajo» y que tienen, para hacerlo así, «tan buenas razones», anticipa a los trotamundos ilustrados del siglo XVIII? La respuesta aguarda la celebración de un sí no suficientemente evocado, pues el camino iniciado por Francisco Javier, muerto en una pequeña isla mientras oteaba el horizonte del imperio chino, ha vuelto a ser pisado y recorrido una y otra vez. Todo su legado forma parte de la mejor historia viajera de España, que ha impregnado al resto de la humanidad de ideas y valores y que con sus personajes y sus obras ha enriquecido el patrimonio universal y sin cuya aportación nuestro mundo no sería el mismo.

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(1) Fuente: Este artículo de Fernando García de Cortázar apareció en ABC el 3 de diciembre de 2005.

Archivado en Europa, Universidades, España, Sociogenética, Antropología, Pro amicitia universale, Asia 

07/08/2009

Semana Mundial de Lactancia Materna

Semana Mundial de Lactancia Materna

La Semana Mundial de Lactancia Materna, que se realiza del 1 al 7 de agosto, fue instituida para reforzar el valor y la importancia de la lactancia materna durante los primeros años de vida del bebé.

Según explican los especialistas "la lactancia otorga una relación madre hijo que conformará la base que facilitará las futuras relaciones vinculadas al niño". Y aseguran que "todas las madres tienen el derecho a amamantar a sus hijos e hijas, y éste debe ser reconocido por el Estado y la sociedad como un derecho humano propio de las mujeres".

"El retorno de la madre al trabajo que muchas veces ocurre antes de que termine la licencia por maternidad, es una de las amenazas para la lactancia materna. Una investigación realizada en Buenos Aires determinó que a los tres meses de nacer el 57,71 % de los bebes han dejado de alimentarse exclusivamente con leche materna", aseguraron.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF, recomiendan que la lactancia materna sea exclusiva hasta los 6 meses, y que se continúe con ella junto a la introducción de alimentos complementarios hasta los dos años. (1)

Lactancia materna: ventajas

Son muchos los beneficios, tanto para el niño como para la madre, que aporta la lactancia materna.

Beneficios para el bebé

1. La leche materna es perfecta para el bebé porque se adapta a él cubriendo sus necesidades nutricionales, garantizando un correcto desarrollo.
2. Contiene nutrientes de fácil digestión.
3. Es rica en anticuerpos que lo protegen de las infecciones.
4. No hay riesgo de contaminación pues va directamente del pezón a la boca del bebé.
5. Previene las reacciones alérgicas.
6. Favorece un correcto desarrollo del cerebro y evita que se deposite colesterol en la pared de sus arterias por lo que previene de enfermedades cardiovasculares.
7. Cubre las necesidades afectivas del niño..

Beneficios para la madre

1. Favorece el vínculo afectivo madre-hijo.
2. Ayuda a retrasar la reaparición de la menstruación.
3. La ayuda a prevenir tumores de mama y de ovario.
4. Reduce el riesgo de sufrir osteoporosis pues refuerza los huesos.
5. La madre disfruta al saber que puede satisfacer las necesidades de su hijo..

Ventajas:

1. Está siempre disponible sin necesidad de preparativos.
2. Su temperatura es la ideal para el bebé.
3. No necesita esterilización.
4. Es la más económica..

Composición

1. .La leche materna contiene la cantidad justa y necesaria de proteínas, sales minerales, vitaminas, grasas y azúcares, entre otros, para alimentar y proteger a tu hijo.
2. La composición de la leche materna varía para adaptarse a las necesidades del niño, lo hace:
2.1. Durante la toma: al principio la leche es azulada y de textura más acuosa que la del final y es rica en lactosa, proteínas, vitaminas y minerales, calma la sed del bebe al llevar una gran contenido en agua. La leche final es más blanca y contiene más cantidad de grasa lo que proporciona la mayor parte de la energía.
2.2. A lo largo del día: la leche materna presenta variaciones en la concentración de diversos nutrientes. Durante el día es más energética y por la noche le aporta nutrientes que ayudan a conciliar el sueño.
2.3. Según la etapa de la lactancia: el bebé no recibe lo mismo cuando tiene 1 semana que 5 meses. Se reconocen 3 tipos principales de leches, el calostro, la leche de transición y la leche madura. (2)

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Fuente 1.: Lactancia y licencia por maternidad: un debate en espera

www.agencialaprovincia.info/index.php?option=com_content&...

Fuente 2.: Club Madres: www.clubmadres.com/.../

Archivado en Sociogenética, Antropología conyugal, Ética, Educación, Ciencias biomédicas, Fotografía