06/03/2015

Emigrante cautivo del Banco Santander

 

El instrumento del cautiverio es la cartilla de ahorros de un Emigrante residente en Bélgica.

El caso es real en todos sus detalles, pero si lo publico abstrayendo el nombre y los apellidos del « Cautivo » es porque considero que la seriedad del caso consiste más en su valor emblemático que en la circunstancialidad concreta de su protagonista.

→ Me temo que muchos otros emigrantes españoles se encuentren en el mismo caso que él. Esto explicaría que el Banco Santander tenga en Alemania un servicio de hostigamiento que se ocupa de estos desgraciados desde la dirección postal: Deutsche Post-Postfach 2003. ←

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Imagen: Símbolo de la campaña "Banco Santander sin armas" en la Junta de Accionistas del Banco de Santander 2013 celebrada el pasado 22 de marzo en el Palacio de Exposiciones de Santander para denunciar que el Banco de Santander continúa con su política de invertir en industria armamentística y en otras inversiones reprobables desde un punto de vista ético.

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Movimiento del 31.12.2001-30.06.2002: Se le notifica al Emigrante que sus intereses no serán remunerados.

Movimiento del 30.06.2002-31.12.2002: Último servicio prestado al Emigrante, con un saldo acreedor de 472,81 € con fecha del 25-09-02, equivalencia en pesetas 78669.

El banco Santander deja al Emigrante sin ningún instrumento bancario que le permita emplear el saldo de su cuenta desde el extranjero: ni tarjeta, ni cheques, ni documentos de transferencia bancaria.

Lo cual no impide al banco cargarle dos veces al año todos los gastos vinculados con el funcionamiento de una cuenta normalmente provista de estos instrumentos bancarios.

El Emigrante protesta, pero se desatiende su deseo de recuperar el saldo acreedor y de clausurar su cuenta.

Sin obtener autorización del Emigrante, el Banco Santander se cobra los servicios no prestados, tomando de su libreta de ahorro las cantidades arbitrariamente facturadas. Lo hace así durante doce años.

Cuando el Banco Santander ha agotado la totalidad del saldo acreedor de 472,81 €, le envía al Emigrante una reclamación de posición deudora, con fecha del 27-10-2014, recordándole que su cuenta de ahorro presenta, salvo error, una situación irregular de 15,00 EUROS. Curiosamente el sobre de la Deutsche Post-Postfach 2003, que contiene esta reclamación, contiene también una hoja de acompañamiento con el texto: « Le adjuntamos la siguiente documentación », cuya fecha impresa es el 08-11-2014.

Sumamente extrañado por este envío germánico, que llegó a las manos del Emigrante con sumo retraso, éste se sorprende aún más al recibir el 20-12-2014 un nuevo envío, expedido por la misma Postfach 2003, cuyo contenido es un pliego de amenaza, fechado el 11 de diciembre de 2014. En él se dice:

« Le notificamos que si en un plazo de 5 días desde la fecha de recepción de esta carta, no ha contactado con nosotros para acordar una solución de pago, nos veremos en la obligación de iniciar los trámites legales pertinentes encaminados al cobro de la deuda y a su inclusión en ficheros de morosidad ».

Esta carta, sin nombre de su autor, tiene una rúbrica que hace pensar en una letra E mayúscula impresa, a cuyo pie se lee, en tres líneas: Departamento de Recobro / BANCO SANTANDER, S.A. / Por Poderes

Al no obtener respuesta telefónica de la sede española del Banco Santander de su cuenta cautiva, el Emigrante decide enviar 15,00 EUROS a esta cuenta, el 21-12-14, señalando con la frase « Descubierto inexplicable » su desacuerdo con el Banco y con su manera de actuar.

Al día siguiente el Emigrante entra en contacto telefónico con el Departamento de Recobro, sito en Madrid, para explicarle el comportamiento anómalo del Banco. La persona que atiende al Emigrante constata la llegada de la transferencia de los 15,00 EUROS a la cuenta cautiva y le garantiza que puede estar tranquilo, ya que la sucursal se pondrá en comunicación con él para solventar su caso.

Por lo visto no hay sintonía entre el Departamento de Recobro del Banco Santander, sito en Madrid, y sus sucursales provinciales, porque en un sobre de la Deutsche Post-Postfach 2003, el Emigrante recibe dos documentos. El primero, fechado el 22-12-2014, acusa la transferencia recibida de los 15,00 EUROS. El segundo, fechado el 31-12-2014, le comunica una nueva « reclamación de posición deudora o vencida », esta vez por 26,96 EUROS, debido a los gastos producidos. Curiosamente el sobre de la Deutsche Post-Postfach 2003, que contiene esta nueva reclamación, contiene también una hoja de acompañamiento con el texto: « Le adjuntamos la siguiente documentación », cuya fecha impresa es el: 16-01-2015.

La segunda amenaza, fechada en Madrid, el 05 de enero de 2015, le llega al Emigrante a su domicilio belga el 21-01-2015. Aunque no contiene nombre de su autor, ni firma, ni rúbrica, lleva al pie del texto, en dos líneas, la autoría del : Departamento de Recobro / BANCO SANTANDER, S.A., es decir: del servicio que lo había tranquilizado telefónicamente el 22-12-14. El tenor del texto amenazante es el siguiente:

« Si en el plazo de 3 días, desde la fecha de recepción de esta carta, no se ha regularizado la totalidad de la deuda impagada, nos veremos en la obligación de remitir su expediente a nuestros Servicios Jurídicos, quienes procederán a la reclamación por vía judicial por incumplimiento de sus obligaciones de pago. »

La tercera amenaza le llega al Emigrante en un sobre procedente de nuevo de la Deutsche Post-Postfach 2003. Está fechada el 23 de febrero de 2015. Llega al domicilio del Emigrante el 02-03-2015. No contiene nombre de su autor, ni firma, ni rúbrica, sólo lleva al pie del texto en una línea la autoría del: BANCO SANTANDER, S.A. El tenor de su texto amenazante es el siguiente:

«en caso de no regularizar sus posiciones en el plazo máximo de 48 horas desde la recepción de la presente, nos veremos obligados a dar traslado de su expediente a nuestros Servicios Jurídicos para el estudio de las acciones legales que sean pertinentes dirigidas a la reclamación judicial de la deuda que mantiene con esta entidad. »

El Emigrante se dirige hoy al Defensor del Cliente del BANCO SANTANDER, S.A. para que le sean devueltos los 472,81 € de la cuenta cautiva que mantiene contra su voluntad este banco y que le sean abonados los intereses que la misma entidad le ha suspendido desde el Movimiento del 30.06.2002-31.12.2002, es decir: desde hace ya doce años y dos meses.

05.03.15 | 18:50. Archivado en EuropaEspañaÉticaPro justitia et libertate
 

11:32 Écrit par SaGa Bardon dans Actualidad | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

16/11/2014

Universidades al servicio de la transformación social

 

El contexto histórico de la "Declaración Institucional de las Universidades jesuitas de España en el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA)":

La memoria de los mártires de El Salvador, 25 años después

La Compañía de Jesús y sus obras en España celebrarán los próximos días multitud de actos para conmemorar el XXV aniversario de los mártires de la UCA: conferencias, coloquios, proyecciones, homenajes y eucaristías en diferentes lugares recordarán el testimonio de Ignacio Ellacuría y sus compañeros, y reivindicarán la actualidad de su legado.

Estos actos quieren ser un homenaje a los asesinados el 16 de noviembre de 1989 en San Salvador. Ese día se cumplen 25 años del asesinato en la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador de seis jesuitas ―cinco de ellos españoles―, una trabajadora de la universidad y su hija.

Los jesuitas asesinados fueron Ignacio Ellacuría (Portugalete, 1930), Segundo Montes (Valladolid, 1933), Ignacio Martín-Baró (Valladolid, 1942), Amando López (Cubo de Bureba, Burgos, 1936), Juan Ramón Moreno (Vallatuerta, Navarra, 1933) y Joaquín López (Chalchuapa, El Salvador, 1918); las dos mujeres asesinadas fueron Julia Elba ―trabajadora de la universidad― y su hija Celina Ramos.

Ignacio Ellacuría, el más conocido entre ellos, filósofo y teólogo, fue rector de la universidad de los jesuitas en San Salvador desde 1979 hasta el momento de su muerte, a la edad de 59 años. Empeñado en buscar una solución negociada a la guerra civil, su compromiso y defensa de los débiles le hizo ser demasiado incómodo para el régimen militar que gobernaba El Salvador. El resto de jesuitas asesinados son también modelo de compromiso en ámbitos como la defensa de los derechos humanos, la atención a los refugiados, el acompañamiento de comunidades, o la educación entre los pobres.

Las víctimas de la UCA se convirtieron en símbolo de una multitud anónima de víctimas ―80.000 en El Salvador durante los años 80―, y ejemplo de una forma de ser Iglesia, comprometida con la paz y la justicia.

Tras el Concilio Vaticano II, bajo el liderazgo del Padre General, Pedro Arrupe, la Compañía de Jesús actualizó su misión afirmando que existe un vínculo inseparable entre la fe y la promoción de la justicia. Esto llevó a los jesuitas de todo el mundo a ponerse del lado de las víctimas y a denunciar las estructuras injustas que las generan.

Las muertes de la UCA confirmaron lo que la Congregación General 32 de la Compañía de Jesús había previsto lúcidamente: “No trabajaremos en la promoción de la justicia sin que paguemos un precio”.

Fuente: OMPRESS-SAN SALVADOR (11-11-14)

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Líneas maestras de la "Declaración Institucional de las Universidades jesuitas de España en el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la UCA"

La función de la universidad

La función de la universidad consiste en analizar la realidad histórica ―que incluye todos los niveles de lo real― y en contribuir a su transformación, de tal manera que la realidad constituya cada vez más un espacio de libertad y justicia para todos los seres humanos.

La manera de cumplir esta función

Como solía decir Ellacuría, esta aportación debe hacerse universitariamente, o sea, no cayendo en fáciles eslóganes, en planteamientos simplistas, o en derivas ideológicas; ni tampoco encerrándose en una torre de marfil supuestamente de alto nivel intelectual, sino poniendo el complejo aparato científico al servicio de verdaderos procesos de transformación histórica, una transformación que no podrá ser cosmética ni puntual, sino, por encima de todo, estructural, y que permita la construcción de sociedades más inclusivas y de mayor dignidad humana para todos.

Los saberes y virtudes a desarrollar en los futuros graduados de nuestras Universidades

Queremos que nuestros graduados sean capaces de analizar las raíces profundas de las injusticias estructurales que nos rodean, que tengan valor para comprometer su vida en la transformación de este mundo, que se sientan responsables del estado actual de la humanidad, que quieran ser agentes de cambio social, que contribuyan con su conocimiento a crear un sistema que sea respetuoso de la dignidad de la persona humana, de todas las personas, sin excepción, y respetuoso también de su hogar, que es la Tierra. Desde la perspectiva cristiana que nos anima institucionalmente, todo esto responde al designio de Dios, que quiere que todos sus hijos contribuyan a hacer realidad su reino de justicia y de paz.

Nuestra docencia y nuestra investigación al servicio de una humanidad que sufre de modos distintos en todos los continentes

Queremos reconocernos deudores de Ignacio Ellacuría y de sus cinco compañeros, y solidarios con aquel pueblo salvadoreño maltratado por la injusticia y por la guerra. Y así como la UCA hizo un trabajo extraordinario en favor de la transformación de la sociedad salvadoreña, sin duda todavía inconcluso, nosotros queremos hoy poner nuestra docencia y nuestra investigación al servicio de la sociedad, y al servicio de una humanidad que sufre de modos distintos en todos los continentes.

Propósito de hacerlo universitariamente

Queremos hacerlo, y lo haremos, como decía Ellacuría, universitariamente.

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Declaración Institucional en el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la UCA: 
Universidades al servicio de la transformación social

Las Universidades y Centros de Educación Superior de la Compañía de Jesús de España (UNIJES) queremos conmemorar el 25° aniversario del martirio de los jesuitas de la UCA (Universidad Centroamericana) de El Salvador como una interpelación a reflexionar sobre la función social de nuestros centros. El 16 de noviembre de 2014 se cumplen veinticinco años de aquella fatídica madrugada de 1989, en la que soldados del ejército salvadoreño irrumpieron en la residencia de nuestros compañeros jesuitas de la UCA, y mataron cruelmente a todos los que encontraron allí: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín‐Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López y López. Tampoco queremos olvidar a las dos mujeres, madre e hija, que trabajaban en aquella casa, y que se refugiaron esa noche en ella, ante el toque de queda y la violencia de la guerra civil: Elba Ramos y Celina. Los soldados acabaron también con ellas porque no querían testigos, convirtiéndolas en símbolo del pueblo sufriente salvadoreño, de los más de 75.000 muertos que hubo en aquel país durante los diez años de guerra civil.

Estos seis jesuitas mártires, liderados por Ignacio Ellacuría, desde su profunda experiencia del Dios de Jesús y su compromiso con el pueblo, entendieron la universidad de un modo nuevo. La función de la universidad consiste en analizar la realidad histórica ―que incluye todos los niveles de lo real― y en contribuir a su transformación, de tal manera que la realidad constituya cada vez más un espacio de libertad y justicia para todos los seres humanos. Como solía decir Ellacuría, esta aportación debe hacerse universitariamente, o sea, no cayendo en fáciles eslóganes, en planteamientos simplistas, o en derivas ideológicas; ni tampoco encerrándose en una torre de marfil supuestamente de alto nivel intelectual, sino poniendo el complejo aparato científico al servicio de verdaderos procesos de transformación histórica, una transformación que no podrá ser cosmética ni puntual, sino, por encima de todo, estructural, y que permita la construcción de sociedades más inclusivas y de mayor dignidad humana para todos.

El ejemplo de los mártires de la UCA nos interpela a nosotros, inmersos en un sistema universitario español y europeo sumamente complejo y competitivo, en el que son muchas las universidades que tratan de hacerse sitio. La abundancia de titulaciones, de facultades, de acreditaciones de la calidad ―nacionales e internacionales―, la necesidad de obtener financiación para realizar la investigación científica y para ofrecer una docencia cuyo coste sea asumible por la sociedad; todo ello representa un exigente reto de mejora, y hace que las diferentes comunidades universitarias estén trabajando cada día con intensidad y creatividad. Sin duda, nosotros, en UNIJES, nos sentimos orgullosos de la cantidad de jóvenes que cada año escogen estudiar en nuestros centros porque reconocen en ellos una indiscutible calidad en la formación académica y en la preparación para su futuro profesional. Nuestros graduados con éxito profesional son numerosos, y nos congratulamos porque hemos logrado prepararlos para ser excelentes profesionales en nuestro mundo actual, que es tan complejo.

Pero esto no nos basta. Queremos más.

Queremos que nuestros graduados sean capaces de analizar las raíces profundas de las injusticias estructurales que nos rodean, que tengan valor para comprometer su vida en la transformación de este mundo, que se sientan responsables del estado actual de la humanidad, que quieran ser agentes de cambio social, que contribuyan con su conocimiento a crear un sistema que sea respetuoso de la dignidad de la persona humana, de todas las personas, sin excepción, y respetuoso también de su hogar, que es la Tierra. Desde la perspectiva cristiana que nos anima institucionalmente, todo esto responde al designio de Dios, que quiere que todos sus hijos contribuyan a hacer realidad su reino de justicia y de paz.

Hoy, los profesores, investigadores, trabajadores de administración y servicios, estudiantes y jesuitas de UNIJES, precisamente porque constatamos que nuestros resultados están muchas veces lejos de estos ideales, queremos reconocernos deudores de Ignacio Ellacuría y de sus cinco compañeros, y solidarios con aquel pueblo salvadoreño maltratado por la injusticia y por la guerra. Y así como la UCA hizo un trabajo extraordinario en favor de la transformación de la sociedad salvadoreña, sin duda todavía inconcluso, nosotros queremos hoy poner nuestra docencia y nuestra investigación al servicio de la sociedad, y al servicio de una humanidad que sufre de modos distintos en todos los continentes.

Queremos hacerlo, y lo haremos, como decía Ellacuría, universitariamente.

 

Fuente: Declaración institucional: unijes: 25° aniversario mártires de la uca

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16:18 Écrit par SaGa Bardon dans Actualidad | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

Universités au service de la transformation sociale

 

Le contexte historique de la "Déclaration institutionnelle des Universités jésuites d'Espagne à l'occasion du 25ème anniversaire du martyre des jésuites de l'Université d'Amérique centrale (UCA)" :

La mémoire des martyrs du Salvador, 25 ans après.

La Compagnie de Jésus et ses œuvres organiseront les prochains jours de nombreuses célébrations pour commémorer le 25ème anniversaire des martyrs de la UCA : conférences, colloques, projections, hommages et eucharisties rappelleront, dans différents lieux, le témoignage d'Ignace Ellacuría et de ses compagnons, et revendiqueront l'actualité de leur héritage.

Ces cérémonies veulent être un hommage aux victimes assassinées le 16 novembre 1989 à San Salvador. Il y a aujourd'hui 25 ans que furent assassinés, à l'Université d'Amérique centrale (UCA) de San Salvador, six jésuites, dont cinq espagnols, une employée de l'université et sa fille.

Les jésuites assassinés étaient Ignacio Ellacuría (Portugalete, 1930), Segundo Montes (Valladolid, 1933), Ignacio Martín-Baró (Valladolid, 1942), Amando López (Cubo de Bureba, Burgos, 1936), Juan Ramón Moreno (Vallatuerta, Navarra, 1933) y Joaquín López (Chalchuapa, El Salvador, 1918); les deux femmes assassinées étaient Julia Elba, employée de l'université, y su hija Celina Ramos.

Ignacio Ellacuría, le plus connu d'entre eux, philosophe et théologien, a été recteur de l'université des jésuites à San Salvador depuis 1979 jusqu'au moment de sa mort, à l'âge de 59 ans. Déterminé dans la recherche d'une solution négociée à la guerre civile, son engagement et la défense des faibles l'avaient rendu trop dérangeant pour le régime militaire qui gouvernait le Salvador. Les autres jésuites assassinés étaient aussi des exemples d'engagement dans des domaines comme la défense des droits humains, l'attention aux réfugiés, l'accompagnement de communautés ou l'éducation des pauvres.

Les victimes de l'UCA sont devenues le symbole d'une multitude anonyme de victimes – 80.000 au Salvador pendant les années 80 – et l'exemple d'une façon d'être de l'Eglise, engagée dans la paix et la justice.

Après le Concile Vatican II, sous la conduite du Père général Pedro Arrupe, la Compagnie de Jésus actualisa sa mission en affirmant qu'il existe un lien indissoluble entre la foi et la promotion de la justice. Cela a conduit les jésuites du monde entier à se placer du côté des victimes et à dénoncer les structures injustes qui les génèrent.

Les décès de la UCA ont confirmé ce que la Congrégation générale 32 de la Compagnie de Jésus avait lucidement prévu : "Nous ne travaillerons pas à la promotion de la justice sans payer un prix".

Source : OMPRESS-SAN SALVADOR (11-11-14)

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Lignes directrices de la "Déclaration institutionnelle des Universités jésuites d'Espagne à l'occasion du 25ème anniversaire du martyre des jésuites de l'Université d'Amérique centrale (UCA)"

La fonction de l'université

La fonction de l'université consiste à analyser la réalité historique – qui inclut tous les niveaux du réel – et à contribuer à sa transformation, de telle sorte que la réalité constitue toujours plus un espace de liberté et de justice pour tous les êtres humains.

La manière d'accomplir cette mission

Comme le disait Ellacuría, cet apport doit se réaliser de façon universitaire, c'est-à-dire sans tomber dans des slogans faciles, des visions simplistes ou des dérives idéologiques; et sans s'enfermer dans une tour d'ivoire prétendument de haut niveau intellectuel; mais au contraire en plaçant le complexe appareil scientifique au service de véritables processus de transformation historique, une transformation qui ne pourra être ni cosmétique ni ponctuelle, mais plutôt, avant tout, structurelle, et qui permettra la construction de sociétés plus inclusives et de plus grande dignité humaine pour tous.

Les savoirs et vertus à développer chez les futurs diplômés de nos universités

Nous voulons que nos diplômés soient capables d'analyser les racines profondes des injustices structurelles qui nous entourent, qu'ils aient le courage d'engager leur vie dans la transformation de ce monde, qu'ils se sentent responsables de l'état actuel de l'humanité, qu'ils veuillent être des acteurs du changement social, qu'ils contribuent par leur connaissance à créer un système qui soit respectueux de la dignité de la personne humaine, de toutes les personnes sans exception, et respectueux aussi de leur foyer, la Terre. Dans la perspective chrétienne qui nous anime institutionnellement, tout cela répond au dessein de Dieu, qui veut que tous ses enfants contribuent à faire de son royaume de justice et de paix une réalité.

Notre enseignement et notre recherche au service d'une humanité qui souffre de façons différentes dans tous les continents

Nous voulons nous reconnaître débiteurs d'Ignacio Ellacuría et de ses cinq compagnons, et solidaires avec ce peuple du Salvador maltraité par l'injustice et par la guerre. Et tout comme l'UCA accomplit un travail extraordinaire en faveur de la transformation de la société du Salvador, sans doute non terminé, nous voulons aujourd'hui mettre notre enseignement et notre recherche au service de la société et au service d'une humanité qui souffre de façons différentes dans tous les continents.

Projet de le faire de manière universitaire

Nous voulons le faire, et nous le ferons, comme disait Ellacuría, de façon universitaire.

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Déclaration institutionnelle à l'occasion du 25ème anniversaire du martyre des jésuites de la UCA :
Universités au service de la transformation sociale

Nous, Universités et Centres d'Education supérieure de la Compagnie de Jésus d'Espagne (UNIJES), nous voulons commémorer le 25ème anniversaire du martyre des jésuites de l'UCA (Université d'Amérique centrale) du Salvador comme un appel à réfléchir à la fonction sociale de nos centres. Ce 16 novembre 2014, il y a 25 ans que s'est déroulé ce fatidique matin de 1989, pendant lequel des soldats de l'armée du Salvador firent irruption dans la résidence de nos compagnons jésuites de l'UCA et tuèrent cruellement tous ceux qu'ils trouvèrent : Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín‐Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López y López. Nous ne voulons pas non plus oublier les deux femmes, mère et fille, qui travaillaient dans cette maison, et qui s'y réfugièrent la veille, à cause du couvre-feu et de la violence de la guerre civile : Elba Ramos et Celina. Les soldats les tuèrent aussi parce qu'ils ne voulaient pas de témoins, et les transformèrent ainsi en symbole du peuple souffrant du Salvador, symbole des plus de 75.000 morts qu'il y eut dans ce pays durant les dix années de guerre civile.

Ces six jésuites martyrs, conduits par Ignacio Ellacuría, avec sa profonde expérience du Dieu de Jésus et son engagement avec le peuple, ont conçu l'université d'une façon nouvelle. La fonction de l'université consiste à analyser la réalité historique – qui inclut tous les niveaux du réel – et à contribuer à sa transformation, de telle sorte que la réalité constitue toujours plus un espace de liberté et de justice pour tous les êtres humains. Comme le disait Ellacuría, cet apport doit se réaliser de façon universitaire, c'est-à-dire sans tomber dans des slogans faciles, des visions simplistes ou des dérives idéologiques; et sans s'enfermer dans une tour d'ivoire prétendument de haut niveau intellectuel; mais au contraire en plaçant le complexe appareil scientifique au service de véritables processus de transformation historique, une transformation qui ne pourra être ni cosmétique ni ponctuelle, mais plutôt, avant tout, structurelle, et qui permettra la construction de sociétés plus inclusives et de plus grande dignité humaine pour tous.

L'exemple des martyrs de l'UCA nous interpelle, nous qui sommes immergés dans un système universitaire espagnol et européen extrêmement complexe et compétitif, au sein duquel de nombreuses universités tentent de se faire une place. L'abondance de titres, de facultés, d'accréditations de la qualité – nationales et internationales –, la nécessité d'obtenir des financements pour réaliser la recherche scientifique et pour offrir un enseignement dont le coût soit supportable par la société, tout cela représente un défi exigeant d'amélioration, et fait que les différentes communautés universitaires travaillent chaque jour avec intensité et créativité. Sans doute, nous-mêmes, dans UNIJES, nous sommes fiers du nombre de jeunes qui choisissent chaque année d'étudier dans nos centres parce qu'ils y reconnaissent une qualité indiscutable dans la formation académique et dans la préparation pour leur avenir professionnel. Nos diplômés qui atteignent une réussite professionnelle sont nombreux, et nous nous félicitons parce que nous avons réussi à les préparer pour être d'excellents professionnels dans notre monde actuel, qui est si complexe.

Mais cela ne suffit pas. Nous voulons plus.

Nous voulons que nos diplômés soient capables d'analyser les racines profondes des injustices structurelles qui nous entourent, qu'ils aient le courage d'engager leur vie dans la transformation de ce monde, qu'ils se sentent responsables de l'état actuel de l'humanité, qu'ils veuillent être des acteurs du changement social, qu'ils contribuent par leur connaissance à créer un système qui soit respectueux de la dignité de la personne humaine, de toutes les personnes sans exception, et respectueux aussi de leur foyer, la Terre. Dans la perspective chrétienne qui nous anime institutionnellement, tout cela répond au dessein de Dieu, qui veut que tous ses enfants contribuent à faire de son royaume de justice et de paix une réalité.

Aujourd'hui, professeurs, chercheurs, travailleurs de l'administration et des services, étudiants et jésuites de UNIJES, justement parce que nous constatons que nos résultats sont souvent loin de ces idéaux, nous voulons nous reconnaître débiteurs d'Ignacio Ellacuría et de ses cinq compagnons, et solidaires avec ce peuple du Salvador maltraité par l'injustice et par la guerre. Et tout comme l'UCA accomplit un travail extraordinaire en faveur de la transformation de la société du Salvador, sans doute non terminé, nous voulons aujourd'hui mettre notre enseignement et notre recherche au service de la société et au service d'une humanité qui souffre de façons différentes dans tous les continents.

Nous voulons le faire, et nous le ferons, comme disait Ellacuría, de façon universitaire.

 

Fuente: Declaración institucional: unijes: 25° aniversario mártires de la uca

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