11/10/2007

El mundo que estamos haciendo

El mundo que estamos haciendo

Permalink 10.10.07 @ 23:55:55. Archivado en Europa, Universidades, España, Sociogenética, Antropología, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

Comencemos echando una mirada a esos enormes estercoleros que nos anuncian la proximidad de una de nuestras grandes ciudades. Miremos, por ejemplo, el que nos brinda la foto: nuestra basura es tan insolente, que todos los elementos arquetípicos fundamentales, Aire, Agua, Fuego y Tierra, han sido asfixiados con su presencia.

Vemos al hombre ejecutando una parodia de navegación sobre un agua ausente, respirando un aire fétido, sin esperanza de arribar ni a una tierra fértil ni a un hogar donde reanimarse, alimentarse y calentarse con el fuego del amor.

El autor de esta foto, empleando letras mayúsculas, para expresar la urgencia de su advertencia, la ha comentado así:

"ES UN HECHO QUE NO PODEMOS ESCONDER :
NUESTRO ACTUAR SOBRE LA TIERRA, ESTÁ MATANDO EL PLANETA.
LA TIERRA NOS PROPORCIONA COBIJO, Y NOSOTROS LE PAGAMOS DAÑÁNDOLA.

LA ÚNICA FORMA DE DEFENDERSE DE LA PLAGA QUE SOMOS NOSOTROS, ES ENVIANDO HURACANES, Y TORMENTAS.

YO VEO ESTA SITUACIÓN COMO CUANDO SE TIENEN PIOJOS.
IMAGÍNENSE QUE CADA UNO DE NOSOTROS ES UN PIOJO PENSANTE QUE CONSTRUYE EDIFICIOS, PUENTES, CARRETERAS, EN SU PROPIA CABEZA.

Y LA TIERRA SÓLO SE RASCA, ES ALGO NATURAL.

NO SABEMOS CONVIVIR EN EQUILIBRIO CON LA TIERRA:
SOMOS CONTAMINANTES.

NOSOTROS TALAMOS ÁRBOLES INMODERADAMENTE, TIRAMOS BASURA A LOS RÍOS, DESVIAMOS LOS RÍOS PARA REGADÍOS, VERTEMOS PETRÓLEO EN EL MAR, EMITIMOS GASES C02 CON LA UTILIZACION DE AUTOMÓVILES, Y AEROSOLES

LO QUE PROVOCA EL EFECTO INVERNADERO...".

MR-MAN.2ya.com

El mundo que estamos haciendo
por José Mª Díez-Alegría

Soy un anciano que está viviendo el nonagésimo sexto año de su vida. Soy un hombre religioso de fe religiosa jesuánica (seguidor –muy imperfecto– de Jesús de Nazaret). He sido profesor de filosofía (ética) y profesor de teología de las realidades terrenas (morales, sociales y políticas)

¿Cómo veo yo desde mi ventana de fe imperfecta, pero vitalmente profunda, el cuidado de la vida en el mundo que estamos construyendo?

Padecemos una globalización exclusivamente económica de carácter predominantemente financiero y especulador, marcadamente oligopolista, carente de elementos éticos, educativos, jurídicos, políticos y sociales, que serían propios de un liberalismo auténticamente humano y democrático (1). El resultado de este sistema (pretendidamente científico) es que media humanidad se debate entre una pobreza muy severa y una extrema miseria; mientras tanto el 20% más rico de la población mundial tiene unos ingresos setenta y cuatro veces más altos que el 20% más pobre, sin que se registren medidas redistributivas eficaces por parte de los más favorecidos.

En el fondo de esta horrible situación, que es el caldo de cultivo de la inseguridad y el terrorismo que afectan al mundo, está el desequilibrio entre la enorme y creciente potencia científica y técnica de los medios y el empobrecimiento paulatino de la sabiduría de los fines (2). Es la realidad del “pensamiento débil”, que tiende a enseñorearse del mundo.

Los movimientos contrarios al actual modelo de globalización acentúan la prevalencia de la solidaridad humana, del respeto a la naturaleza y de la ayuda de urgencia a los más necesitados. Creo como ellos, que estos son valores humanos fundamentales, que no son exclusivos de Jesús de Nazaret, pero de los que él es un testigo de máxima categoría.

Jesús dijo que “no se puede servir a dos señores. No podéis servir a Dios y al dinero”. Pero las Iglesias cristianas –particularmente la católica romana– estas palabras de Jesús las tienen metidas en el frigorífico. En el desarrollo de las Iglesias Cristianas hay un factor que les impide romper su colusión con las estructuras del capitalismo moderno: su elevado grado de institucionalización. Aunque interiormente distantes del sistema, que hace cada vez más pobres a los pobres, estas Iglesias están ligadas al sistema en el plano institucional y, por tanto, tienen que tener la boca cerrada. ¡Para estar en condiciones de poder llevar su mensaje tienen que dejar de hablar¡ Es el círculo vicioso que caracteriza esta situación.

Sería bueno no olvidar al Papa Juan Pablo I (Alberto Luciani), que lo fue sólo durante 33 días, desde el 26 de agosto hasta el 29 de septiembre de 1978. El recién nombrado Papa, que había sido obispo de Vittorio Veneto, al norte de la provincia de Treviso, y después patriarca de Venecia, era un cristiano profundamente humilde y evangélico, hijo de un albañil socialista, que había sido emigrante en Alemania. Alberto Luciani trabajó estudiando a fondo la figura teológica de Antonio Rosmini, que con su libro De las cinco llagas de la Santa Iglesia (de 1848) intentó que el cristianismo retornase a la pureza de los orígenes. Pero aquella obra fue incluida en el Índice de libros prohibidos al año siguiente. Luciani, el recién nombrado Papa, estaba convencido de que la iglesia tenía que renunciar de una manera drástica a un sistema que, para funcionar, exige una base económica tan grande, que le liga fuertemente a los problemas estructurales del capitalismo. El Papa Luciani quería hacer mucho más efectiva la colegialidad episcopal, más descentralizado el gobierno pastoral de la Iglesia, más pobre el tenor de vida y el aparato burocrático del obispo de Roma. Pero se sintió tan solo e impotente dentro del Vaticano, tan abrumado de papeles curiales atrasados (que le traía continuamente el cardenal Villot), que se agravaron algunos problemas circulatorios que tenía y murió de repente, (probablemente de una embolia pulmonar), sentado en la cama, con unos papeles (que estaba leyendo) en las manos, hacia las dos de la mañana del 29 de septiembre de 1978. (Véase Giancarlo Zizola, La otra cara de Wojtyla, Valencia 2005, pp. 91-110).

Respecto al problema ecológico, el cambio climático, el calentamiento, el aumento del nivel del mar, la posible escasez de agua potable ¿a qué problemas pueden conducir en dos o tres siglos? ¿No podrá extinguirse sobre la tierra el homo sapiens como se extinguieron los dinosaurios, pero ahora por una especie de suicidio estúpido, por el abuso incipiente e irresponsable de posibilidades técnicas ecológicamente nocivas?

En la carta de Santiago del Nuevo Testamento, contextualizada en el seno del primer cristianismo de Jerusalén, se encuentra la siguiente definición: “La verdadera religión consiste en atender a las viudas y a los huérfanos y conservarse incontaminado de este mundo” (Sant, 1, 27). La palabra griega que emplea (zreskeía) es la específica para lo que llamaríamos lo religioso, de modo que es como decir: “la verdadera religión no es rezar, sino asistir a las viudas y a los huérfanos”. Entonces tiene sentido rezar, porque por otra parte estoy convencido de que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, y ¡cuidado¡ que el monopolio del Espíritu Santo no lo tenemos ni lo católicos ni los hombres religiosos, porque el Evangelio de S. Juan dice aquello tan bello : “El viento (to pneuma) sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu (ek tou pneumatos)” (3,8). De modo que si hay una persona agnóstica o incluso atea que tiene un gran espíritu de solidaridad afectuosa y afectiva con los pobres, ese tiene el Espíritu Santo.

27-Febrero-2007.

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Notas del editor, fechadas el 10/10/2007

(1) "La globalización tiene sus pros y sus contras. En el lado positivo, está yendo acompañada de un incremento en los ingresos en todos los segmentos de población, incluidos los más pobres. Pero los ricos también son más ricos, lo que potencia las desigualdades, como señala un estudio elaborado por el Fondo Monetario Internacional" (FMI).

(2) El FMI identifica el avance tecnológico como otro factor que potencia las desigualdades, sobre todo en las economías avanzadas.

05/10/2007

Teólogos sin teología universitaria

Teólogos sin teología universitaria

Permalink 04.10.07 @ 23:56:06. Archivado en Europa, Las Américas, Universidades, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

Elocuente coincidencia, que deja perplejos a numerosísimos universitarios europeos, tanto dentro como fuera de España y, sobre todo, en la archidiócesis de Granada, conocida mundialmente por su prestigiosa tradición universitaria, y en toda Andalucía, que sufre en carne propia el acoso al prestigio de sus propios teólogos:

Los dos arzobispos que combaten con mayor ardor la asignatura "Educación para la ciudadanía" en la enseñanza secundaria española, también se conciertan para sacar a los seminaristas teólogos de Granada (1) de la prestigiosas facultades de Teología de los jesuitas, una de las cuales se encuentra a escasa distancia del Seminario Mayor granadino, para ponerlos entre las manos de un profesorado improvisado, académicamente dependiente de Madrid.

Uno de estos profesores será el propio arzobispo de Granada, que deja de formar parte de la dirección de la Facultad de Teología, por disentir de su enseñanza de la bioética y de la teología de la liberación. La especialidad del arzobispo no es la teología, en la que sólo es licenciado, sino el orientalismo, cursado en EE.UU., donde se doctoró en filología semítica por la Universidad Católica de América, en Washington, "con una tesis sobre la apocalíptica cristiana en Oriente en el periodo del surgir del Islam".

El arzobispo trae a Rouco para apoyar su instituto teológico frente a la facultad
por A. V. GARCÍA

GRANADA.
02/10/2007 02:56

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, que el año pasado retiró de la facultad de Teología a sus seminaristas diocesanos en desacuerdo con el espíritu de apertura y tolerancia que ha caracterizado la enseñanza en el centro de los jesuitas, quiere demostrar que su decisión no fue un antojo personal sino que cuenta con el respaldo de algunos de los más conspicuos miembros de la jerarquía eclesiástica. Para ello ha invitado al cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, a pronunciar pasado mañana la conferencia de inicio de curso del instituto Lumen Gentium, el instrumento creado por Martínez como alternativa a la facultad para formar a los seminaristas de Granada. El arzobispo pertenece al movimiento conservador Comunión y Liberación.

La intervención de Rouco se producirá dos días después de la apertura del curso académico en la facultad de Teología, prevista para esta mañana. La inauguración del curso 2007-08 será la primera sin la presencia de los seminaristas diocesanos. Aunque su número es escaso -siete repartidos en cinco cursos- su alejamiento tiene un profundo significado simbólico.

El año pasado, en octubre, Francisco Javier Martínez decidió retirar a sus seminaristas en desacuerdo con el contenido de la lección inaugural pronunciada por el sacerdote Francisco Alarcos en la facultad que versó sobre la bioética. Era la gota de un vaso bien colmado. Como alternativa, el arzobispo puso en marcha su propio instituto de formación de sacerdotes en unas dependencias del Seminario Diocesano.

Tras agotar el primer curso, el arzobispo ha querido que la primera inauguración oficial de su instituto cuente con el respaldo de una persona significativa de la línea de pensamiento conservador predominante en la jerarquía eclesiástica española. Antonio Rouco, cardenal arzobispo de Madrid, y uno de las responsables de la Iglesia que más ha apoyado a Martínez, ha aceptado pronunciar pasado mañana la conferencia inaugural.

Además del instituto Lumen Gentium, el arzobispo ha reafirmado su personal magisterio frente a otros centros formativos con un segundo instituto, el Edith Stein, dedicado a la enseñanza de filosofía. En él cursan estudios los seminaristas que también retiró de la facultad de Filosofía de la Universidad de Granada.

Del conglomerado de centros de estudios propios, también forma parte la Escuela de Magisterio La Inmaculada. Fiel a su línea conservadora, Francisco Javier Martínez asimismo aceptó ceder una de las alas del Seminario Diocesano al movimiento católico Camino Neocatecumenal fundado por Kiko Argüello, para instalar uno de sus exclusivos seminarios Redemptoris Mater.

La jerarquía eclesiástica ha tenido históricamente en el punto de mira a la facultad de Teología granadina. En 1988 fueron suspendidos como profesores los teólogos Castillo y Estrada, y más recientemente, en 2000, cinco profesores fueron denunciados por el entonces arzobispo de Granada, Antonio Cañizares.

granadaoy.com

El arzobispo de Granada deja de formar parte de la dirección de la Facultad de Teología
por Redacción de Radio Granada

02.10.2007

El obispo accitano -que no mantiene relación con el arzobispo granadino- ha reiterado hoy que la Facultad de Teología presta un claro servicio a la Iglesia.

El curso pasado, el arzobispo retiró a sus seminaristas del centro de los jesuitas y ha invitado para la inauguración de su centro de estudios al cardenal de Madrid. Sin embargo, la Facultad de Teología ha aumentado el número de alumnos, sigue apoyada por la Compañía de Jesús y pasa a depender directamente de la Santa Sede.

La inauguración del curso en la Facultad de Teología ha puesto de manifiesto, una vez más, que existe demasiada tierra de por medio entre el centro y el arzobispo de Granada, que el año pasado decidió retirar a los seminaristas de la facultad de Compañía de Jesús. No solo no ha asistido el arzobispo, sino que monseñor Martínez -hasta ahora presidente del Consejo Supremo de Dirección de la Facultad- ha dejado de aparecer en el directorio del centro.

El rector de este centro ha lamentado en su discurso inaugural la ausencia de los seminaristas de Granada y las circunstancias que han rodeado a la polémica decisión del arzobispo. La Facultad de Teología, en cualquier caso, ha aumentado ligeramente su número de alumnos. Contará este curso con unos 250.

El arzobispo de Granada, por primera vez, ha dejado de tener competencias sobre la Facultad de Teología y, para inaugurar el curso esta semana en su nuevo centro teológico con escasos alumnos ha invitado al cardenal Rouco Varela.

Sin embargo, la Facultad sigue apoyada por la Iglesia. Esta mañana estaban en la inauguración el superior nacional de los Jesuitas, los superiores de otras órdenes religiosas y el obispo de Guadix-Baza, que ha dejado claro que este centro presta un gran servicio a la Iglesia.

El obispo de Guadix-Baza ha dejado claro que la Facultad de Teología es un centro de la Iglesia. Y eso, por mucha competencia que quiera hacerle el arzobispo de Granada. Por cierto, monseñor Martínez rompió relaciones con su colega accitano el pasado año, tras aceptar el seminario de Guadix un seminarista que no era del agrado del arzobispo.

Publicada el Martes, 2 de Octubre de 2007 por Redacción
Radio Granada.

Reflexiones en la inauguración del curso en la facultad de Teología de Granada
por FRANCISCO LOMBARDO VALVERDE
Sacerdote de Benalúa

02.10.2007 -

Así, todo árbol bueno da frutos buenos,
no puede darlos malos. Por sus obras los reconoceréis
(Mt.7, 17-20)

LA inauguración del Curso Académico de la Facultad de Teología de Granada nos invita a hacernos algunas reflexiones. Este año, por primera vez, después de 67 años, se hará con la ausencia de los seminaristas de nuestra Diócesis.

En la actualidad y a pesar de la acentuada crisis de vocaciones, un significativo número de seminaristas salidos de parroquias granadinas, están incorporados en diferentes Seminarios de Andalucía, Toledo, Burgos, Vicaría General Castrense y en el monasterio de Poblet.

Por otra parte, al muy reducido número de seminaristas de nuestra Diócesis (unos 7 entre los 5 cursos) se les impone la retirada y renuncia a su formación académica en la Facultad de Teología de Granada.

Los nada evangélicos desencuentros, y sin un diálogo abierto, producen enfrentamientos y un triste y perjudicial desconcierto. Es esencial vivir las palabras de Juan Pablo II en el 132° discurso (12 de Junio de 1996: «Todos deben esforzarse por lograr la unidad plena».

Uniéndome al cada vez más numeroso grupo de personas mayores (algunas octogenarias), que retornan a las diferentes Facultades de la mayor parte de las Universidades, me he matriculado recientemente en la Facultad de Teología de Granada. Esto me da la oportunidad de tener un reencuentro vivo y gozoso con esta Facultad.

Así, poder tener una actitud de mantener la capacidad intelectual de la mente, diversificar unas relaciones sociales o aumentar las relaciones intergeneracionales.

Al realizar la tesis doctoral, deseo que todo el arduo esfuerzo (a los 72 años) sea un sencillo signo de reconocimiento y gratitud a la Facultad de Teología de Granada y en particular a la Compañía de Jesús.

Creo conveniente reseñar la importancia de los tres periodos de la estancia de la Compañía de Jesús en Granada. Son fechas y notas que sintetizo y entresaco del artículo que aparece en la Guía Académica (2006-2007): 'La Facultad de Teología y su historia' (págs. 9-11).

El inicio de la presencia de los jesuitas en Granada profundiza en el tiempo, pues ya en septiembre de 1554, se abre el Colegio de San Pablo, que al poco tiempo será una de las más importantes instituciones universitarias, con cátedras de Lógica, Filosofía y Teología. Posteriormente se promovió la Fundación del Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, de gran prestigio en su historia.

En 1767 se produjo la expulsión de la Compañía de Jesús y se puso fin a esta primera presencia académica, pero dejaron un importantísimo legado. El Arzobispado de Granada recibió uno de los más significativos templos de Granada (Santos Justo y Pastor), y al mismo tiempo un gran complejo parroquial y la dirección del mencionado Colegio Mayor.

La Universidad de Granada recibió lo que fue la sede central y Facultad de Derecho, junto con lo que es hoy el Jardín Botánico. También quedó integrado en la biblioteca de la Universidad un importante fondo de libros, incunables y colecciones impresas de los siglos XVI, XVII Y XVIII.

La segunda etapa de los jesuitas en Granada se inicia en el año 1894, con la construcción en el Cercado Alto de Cartuja de un Centro de formación en el que se impartirán estudios de Humanidades, Filosofía y de Teología. Al mismo tiempo se impulsa una labor científica con la promoción de Ciencias Naturales y la Fundación del Observatorio de Cartuja.

En el año 1932 es perseguida y disuelta la Compañía de Jesús. Vuelven de nuevo a Granada para comenzar el curso 1939-1940 y empieza la tercera etapa con una importante labor y como Facultad de Teología, con derecho a conferir grados académicos.

Al principio en una situación difícil y precaria de la Diócesis de Granada, se ofrecen para dirigir los Seminarios y poner a su servicio sus instalaciones, su profesorado, sus formadores y la dirección espiritual.

La Facultad de Teología siempre ha gozado de un extraordinario crédito en las distintas áreas y especialidades. Nombres de teólogos muy reconocidos por su preparación, por sus publicaciones y sobre todo por su entrega y testimonio. Generaciones continuadas durante 66 años de sacerdotes diocesanos, de misioneros y posteriormente de varias congregaciones religiosas, así como de seglares, hemos participado de una formación teológica y de espiritualidad.

Así, todo árbol bueno da frutos buenos (Mt 7,17). Frutos no de obras materiales, ni de números de matrículas, ni de expedientes académicos archivados, sino de personas de carne y hueso, de mujeres y hombres, que fueron profundizando su formación y su futuro de praxis pastoral en comunión con sus profesores en un clima de libertad verdadera y de responsabilidad.

Frutos de 67 años de formación en la Facultad de Teología, que han cristalizado en tantas generaciones de sacerdotes diocesanos y misioneros: Unos después de años de servicio de pastoral y de entrega evangélica a tantas parroquias granadinas ya recibieron el ciento por uno del Evangelio; otros continuamos nuestra labor evangelizadora con limitaciones y fallos, pero siempre con gran ilusión y entrega, como los sacerdotes más jóvenes que tienen que multiplicarse para poder atender a cinco o seis pueblos con pequeñas comunidades.

Sacerdotes, capellanes de hospitales, de la cárcel o de residencias de mayores, que prestan un servicio espiritual con gran sensibilidad humana. Sacerdotes de Granada y de Guadix que dirigen o colaboran en obras sociales y de rehabilitación como Proyecto Hombre o centros de acogida de transeúntes e inmigrantes.

Frutos que han ido extendiéndose eliminando fronteras. Actualmente, gran parte de los 340 misioneros, salidos de las diócesis de Granada y de Guadix: sacerdotes, religiosos y religiosas han pasado por la Facultad de Teología.

Hoy estos misioneros, desde California, Méjico, América Central y del Sur, hasta África y algunos en Asia con su entrega despliegan una proliferación de obras, haciendo del seguimiento de Jesús un proyecto de vida y de misión.

La Facultad de Teología ha ido renovándose de acuerdo con las directrices del Concilio Vaticano II. Sus nuevos estatutos dan apertura a órdenes religiosas y seglares. Su profesorado en la actualidad está compuesto no sólo de jesuitas sino de sacerdotes diocesanos y de varias órdenes religiosas. Se ha ampliado su labor a través del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y de varios Centros agregados o afiliados de diócesis andaluzas.

No se puede olvidar la pastoral de culto y espiritualidad que realiza la Compañía de Jesús en el frecuentado templo del Sagrado Corazón de Jesús; en el Centro Universitario Francisco Suárez se realiza una continuada formación con diversidad de cursos, de conferencias y otras actividades con gran prestigio entre profesores, estudiantes y otros grupos.

Varios miembros de la Compañía de Jesús están integrados en una actitud de servicio y de vivencia en el mundo de la pobreza y marginación.

Mucho tiene que reconocer la sociedad granadina, la Universidad y la Diócesis ante tan importante labor y testimonio.

Como toda obra evangélica, a la Compañía de Jesús en su devenir histórico de Granada no le han faltado sombras: Expulsión (año 1767); persecución al ser disuelta (año 1932) y últimamente con la retirada impuesta al reducido número de seminaristas de Granada a la Facultad de Teología, por considerar peligrosa su formación y orientación. Pero estas sombras no oscurecen la labor evangélica de los jesuitas en Granada sino que la engrandecen más e iluminan con las palabras del Hijo de Dios, Jesús de Nazaret: «Bienaventurados seréis, cuando os injurien, os persigan, os expulsen y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros». (Mt. 5, 11-12; Lc. 6,27).

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(1) tras haberlo hecho años atrás con los madrileños, retirándolos de la Universidad Comillas de Madrid.

04/10/2007

Los monjes con el pueblo

Los monjes con el pueblo

Permalink 03.10.07 @ 23:45:02. Archivado en Universidades, Hispanobelgas, Sociogenética, Ética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

Los monjes budistas birmanos están pagando con su vida la solidaridad que les une al sufrimiento de su pueblo. Mi amigo José María Castillo (1), el teólogo español que más firmemente ha apoyado a nuestros colegas universitarios jesuitas mártires del Salvador, hasta el punto de renunciar, a sus setenta y ocho años de edad, al confort de su vida comunitaria, para protestar libremente por el proceso doctrinal contra Jon Sobrino, reflexiona sobre este ejemplo de solidaridad de los monjes budistas birmanos.

Una de las cosas que más preocupan al teólogo José María Castillo, que es al mismo tiempo un testigo fiel de la encarnación, humillación suprema y resurrección del Hijo de Dios en Jesús, es la pujanza que ahora tiene en ciertos ambientes, la espiritualidad que “entontece” a los devotos. A su modo de ver, tanto teológico como pastoral y personal, éste es uno de los “peligros” más serios que amenazan en los tiempos que vivimos, no sólo a la espiritualidad, sino a las personas que la cultivan y la fomentan.

Haciendo autocrítica del sistema de vida del que beneficiamos, tanto los intelectuales como los religiosos, en el mundo occidental en que vivimos, José María nos advierte con la sencilla sinceridad del profeta que caracteriza su incansable acción pastoral: "los que vamos por la vida como “espirituales”, ahí estamos, satisfechos con nuestra “espiritualidad”. Me da por pensar que una espiritualidad así, resulta, por lo menos, “sospechosa”".

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Los monjes con el pueblo
por José Mª Castillo

28-Septiembre-2007

Los monjes budistas se han echado a las calles, unidos a su pueblo, en protesta por la opresión que sufren las gentes del Estado de Myanmar, en el sudeste asiático. Ya han muerto algunos de estos monjes por causa de la brutal represión militar que sufre la población.

Hace 20 años, el hambre del pueblo oprimido movilizó a la población al levantamiento en protesta por la dictadura brutal de los militares y la corrupción de los políticos. Entonces hubo unos 3.000 muertos entre civiles y “hombres de la religión”. ¿En qué va a parar la protesta de ahora? Es imprevisible. En todo caso, una de las cosas que sabemos es que los monjes budistas están pagando con su vida la solidaridad que les une al sufrimiento de aquel pueblo.

El hecho merece una reflexión. Recomiendo el documentado análisis que Vicenç Fisas ha publicado sobre la situación política de Myanmar y sus implicaciones (El País, 26.9.07).

Lo que a mí me hace pensar es la implicación de los monjes en la protesta popular. En no pocos ambientes del mundo occidental, se ha divulgado la idea de que el budismo es una religión que fomenta una espiritualidad ausente de los problemas que se plantean en la vida civil, en la sociedad, en la política, en la convivencia ciudadana. El ideal de tal espiritualidad sería solamente la Iluminación (“bodhi”) como conocimiento, al margen del mundo, en el retiro, la oración y el silencio. Y eso es cierto. Pero eso nada más es sólo una parte de la verdad. Porque tan cierto como eso es que el budismo comporta, concretamente para los monjes, una ética exigente. Por ejemplo, el profesor Thich Nhat Hanh, que fue director de la Escuela de Sociología de la Universidad Vanh Hanh, en Saigón, manifestó que, ya en el siglo pasado, el budismo se veía enfrentado a dos “ismos”, el comunismo y el anticomunismo. Y afirmaba que cuando un soldado mataba a otro hombre a causa de su “ismo”, no disparaba contra un hombre, sino contra una idea que brotaba de su propio miedo. Este profesor, monje-poeta, insistía en que el budismo necesita “actualizarse”, más que “modernizarse”.

Una de las cosas que más me preocupan, en los tiempos que vivimos, es la pujanza que ahora tiene en ciertos ambientes, la espiritualidad que “entontece” a los devotos. Es éste uno de los “peligros” más serios que amenazan, no ya a la espiritualidad, sino a las personas que la cultivan y la fomentan.

No cabe duda de que en la España de la República, de la guerra civil y de la dictadura franquista hubo miles de personas profundamente religiosas y que vivieron una espiritualidad sincera. Personas ejemplares y de una generosidad a toda prueba. Con todo, yo no sé qué nos pasa a los cristianos, pero el hecho es que, por ejemplo, cuando en España hemos sufrido hambre, represión, violencia y muerte, los “espirituales” nunca se han echado a la calle, jamás se han fundido con las protestas del pueblo. Y si es cierto que hemos tenido hombres y mujeres de extremo heroísmo que han dado su vida, la han dado más por “la fe”, por “la religión”, por “la Iglesia”, que por manifestarse públicamente identificados con el dolor y la causa de aquellos a quienes les ha tocado la peor parte en nuestra penosa historia del siglo XX.

Sabemos que la Iglesia ha canonizado al P. Maximiliano Kolbe, que dio su vida por salvar a un compañero en un campo de concentración, en la segunda guerra mundial. Como sabemos que Teresa de Calcuta ya está en los altares. Pero me pregunto por qué Monseñor Romero, asesinado en 1980 sobre el altar en el que decía misa, espera todavía que su causa salga adelante en Roma. Y como Romero, tantos otros que, en los años de las dictaduras de América Latina, no hicieron ni más ni menos que lo que ahora están haciendo los monjes budistas en Myanmar.

Posiblemente los monjes de la antigua Birmania se han echado a la calle porque ellos también son víctimas de la represión militar. Si es así, se comprende su reacción y su protesta. Seguramente la meditación budista les ha llevado a identificarse con la suerte y las desgracias del pueblo atropellado en sus derechos más fundamentales.

Es un ejemplo a imitar. Y un motivo para pensar. Y ese pensamiento me lleva a hacerme esta pregunta: ¿por qué la meditación del Evangelio no lleva a nuestros obispos, a nuestros sacerdotes, a nuestros frailes y nuestras monjas a manifestarse gritando por las calles contra el trato que se les da a muchos inmigrantes, contra la corrupción urbanística, contra el abandono en que viven tantos ancianos, contra las pensiones de miseria con que tienen que sobrevivir muchos miles de españoles, contra la venta de armamentos, contra las mentiras de los políticos que nos han crispado a todos?

¿Por qué nos callamos ante cosas que claman al cielo, al tiempo que mucha gente ve como lo más natural del mundo que los obispos se tiren a la calle para protestar por los derechos que se les conceden a los homosexuales?

Seguramente, si los monjes budistas de Myanmar estuvieran en nuestra España actual, a lo mejor se quedarían rezando en sus monasterios. No lo sé. Quizá hace falta verse con el agua al cuello para pedir a gritos que las cosas cambien. Pero no olvidemos que ahora mismo hay en España y en el mundo demasiada gente con el agua al cuello y, que yo sepa, los que vamos por la vida como “espirituales”, ahí estamos, satisfechos con nuestra “espiritualidad”. Me da por pensar que una espiritualidad así, resulta, por lo menos, “sospechosa”. Sin duda otras cosas se podrían decir sobre este asunto. El espacio de este artículo no da para más.

(1) Antiguo catedrático y actual profesor emérito de la Facultad de Teología de Granada y profesor invitado de las Universidades Gregoriana de Roma, Comillas de Madrid y Centroamericana "José Simeón Cañas" de El Salvador. Es vicepresidente de la Asociación de teólogas y teólogos Juan XXIII. Desde hace muchos años coordina, organiza, e imparte cursos, conferencias, congresos, seminarios y sesiones de formación teológica por toda España y Latinoamérica. Fecundo polígrafo, particularmente apreciado por lectores de todo el mundo, ha publicado treinta y siete libros y gran cantidad de artículos, tanto en revistas teológicas como en la prensa general.