21/10/2007

Responsabilidad del turismo de sol y playa

Responsabilidad del turismo de sol y playa

Permalink 21.10.07 @ 14:00:00. Archivado en Europa, Hoteles cervantinos, España, Sociogenética, Convivencias europeas, Pro amicitia universale, Ética, Turismo, Turismo cultural, Turismo lingüístico, Educación, Turismo universitario, Arquitectura y urbanismo, Turismo convivencial

En mi artículo precedente me preguntaba: ¿Cómo son posibles estas graves incoherencias socio-económicas? Mi respuesta a esta pregunta es que el modelo turístico de sol y playa ha hecho posibles estas graves incoherencias socio-económicas, por haber sido aplicado sin tener en cuenta sus gravísimos daños colaterales. Estos daños, de más en más visibles con el tiempo, eran previsibles desde el comienzo, por el carácter esencialmente estacional, ectópico (1) y caduco del modelo.

Esta misma pregunta general abarcaba cuatro preguntas más precisas, que en cierta manera hacían entrever esta respuesta:
1) ¿Cómo es posible que se hayan financiado hoteles de actividad exclusivamente estacional sin atender prioritariamente a la creación de escuelas y de puestos de trabajo de actividad continua?
2) ¿Cómo es posible que se haya financiado este tipo de hoteles sin atender previamente a la necesidad vital de viviviendas dignas para los trabajadores de los mismos hoteles?
3) ¿Quién tiene la culpa de estos gravísimos errores?
4) ¿Qué fórmula socio-económica hay para salir de estas aporías?

Consultando mis publicaciones precedentes, encuentro un artículo mío del tres de agosto de 2005, que respondiendo sin tergiversaciones a la pregunta general, avanza ya bastante claramente sobre las pistas de respuesta a las cuatro preguntas más precisas. Al reeditarlo aquí, me limito a retocar los datos estadísticos, cuya evolución, tenazmente favorable a mi respuesta a la pregunta general, viene a probar que mi diagnóstico crítico independiente era el correcto.

Confío en que mis lectores profesionales de entonces aprovechen mejor esta vez las sugerencias que les hice en 2005 y que les repito ahora en beneficio del Bien Común, cuya defensa justifica mi osadía de filósofo y mi perseverancia de sociogenetista.

¿ Qué pasa con el turismo ?
por Salvador García Bardón,
03.08.05.

Es innegable que algo, quizás muy importante, está pasando con el turismo. La mejor prueba de ello es que desde hace algún tiempo, como pasó a principios del siglo XX con las matemáticas, se ha llegado a plantear el típico problema de los fundamentos, que en el caso del turismo español se ha dado en llamar el “modelo turístico de sol y playa”.

Quien desee hacer la prueba por Internet, puede hacer la siguiente experiencia. Basta con pedir al buscador Google que encuentre las páginas que contienen esta frase, para que en 0,30 segundos encuentre 316 {hoy: 1630}. Si en lugar de la frase global entre comillas dobles se introduce la frase partida en dos y conectada mediante el operador de conjunción, “modelo turístico” & “sol y playa”, el buscador Google encuentra 549 páginas en 0,05 segundos {hoy: 13.800}.

Más de uno pretende argumentar, a priori, aunque cree que lo hace a posteriori, que no se trata de una crisis del modelo, puesto que España sigue siendo el segundo país del mundo en número de visitantes y que en ingresos sólo le gana Estados Unidos. Los mismos profetas del optimismo quietista, es decir los defensores a ultranza del modelo existente, completan su cuadro esperanzador recordando que España dispone de un aporte de cuarenta y tres millones de turistas nacionales, que en cierta manera sirven de seguro de subsistencia para la industria turística.

La consecuencia de esta actitud es que la oferta turística, tanto privada como subsidiada, sigue afinando los instrumentos de su concierto, con frecuencia hasta la saturación, con la nota única de este modelo. Le sucede algo así como a los músicos, que desde hace siglos vienen pidiendo la nota “la”, como si fuera imposible acordarse sobre otras notas.

La diferencia entre los músicos y los inversores españoles es que los primeros no ponen en peligro la economía nacional, mientras que los segundos sí, porque en más de una de nuestras autonomías, por no decir en la mayor parte del país, el turismo es considerado como un monocultivo e incluso como una monocultura. Piénsese en nuestras costas, tanto mediterráneas como cantábricas y atlánticas, y en nuestras islas Baleares y Canarias.

Ahora bien, el primer peligro de los monocultivos, dondequiera que se encuentran, es que no responden a la gama completa de las necesidades vitales de los ciudadanos del país, ni siquiera cuando se trata de un producto alimenticio. Todos sabemos que en los países cafeteros, como Colombia, el monocultivo del café no resuelve sino que complica los problemas alimenticios del país, ocupando el lugar de otras culturas.

El segundo peligro es que, en general, los monocultivos sólo son rentables mientras la demanda viene del exterior. Lo cual significa que cualquier problema de seguridad, incluso un miedo infundado o desproporcionado, puede dar al traste con esta demanda.

También hay que pensar que los monocultivos del capricho, como lo es el del turismo de sol y playa, visto del lado de la demanda, está más sujeto que cualquier otro a las irracionalidades de la moda.

El tercer peligro es que se agoten en el monocultivo los recursos privados y de subsidio que tendrían que destinarse a otros menesteres.

El máximo peligro de los monocultivos, su peligro fundamental, es que se transformen en monoculturas. Me explico: como sucede con las drogas, quien es incapaz de ver la diversidad de las necesidades humanas, se convierte en víctima de una de ellas. En un caso como en el otro la sensación de omnipotencia oscurece el sentido común.

No puedo disimular que una de las mayores impresiones que yo tengo, cuando visito las ciudades entregadas de cuerpo y alma a la industria del turismo de sol y playa, ignorando por completo el resto de las necesidades humanas, es que en ellas se ha perdido completamente el sentido común y que en su lugar imperan como príncipes de la noche la avaricia de los especuladores y la soberbia del puro cuento.

Pero olvidemos por un momento estas preocupaciones de filósofo en torno a las locuras de la oferta, que por cierto sigue engordando y proliferando como un cáncer con metástasis, para enfrentarnos con los síntomas de la demanda.

No cabe duda que la demanda está transformándose a gran velocidad.

Según acabamos de verlo, todo monocultivo depende en primer lugar de la demanda extranjera. El sesenta por ciento de esta demanda para el turismo de sol y playa español procede de Alemania, Francia, y Reino Unido. Ahora bien, tanto la coyuntura política como socioeconómica de estos países, sin hablar de sus cambios de gusto, influidos en gran parte por la información sanitaria, nos inclina a pensar que su demanda de turismo de sol y playa irá descendiendo en un futuro relativamente cercano.

Para quien intente consolarse, recordándonos que la mitad del negocio corresponde al turismo nacional, conviene señalar que tanto la demanda extranjera como la nacional presentan un conjunto de síntomas que hay que tener muy en cuenta, para no engañarse con el cuento de la lechera:

1) Los turistas tienden a ser menos fieles en la elección de sus destinos de vacaciones.

2) Los turistas tienden a decidir más tarde que antes.

3) Los turistas tienden a contratar individuamente sus viajes y estancias.

4) Los turistas tienden a distribuir sus vacaciones en varios períodos del año.

5) Los turistas tienden a reducir el tiempo de estancia en un mismo lugar.

6) Los turistas tienden a segmentar progresivamente sus preferencias.

7) Los ciudadanos cultos tienden a diversificar el disfrute de sus vacaciones, desconfiando progresivamente del “turismo de sol y playa”, que muchos juzgan malsano, y orientándose de más en más hacia la cultura.

8) Como en todos los dominios comerciales, los clientes del turismo practican una exigencia creciente en la relación calidad precio.

¿Cómo tratar la dolencia que revelan estos síntomas?

A mi entender, el remedio principal consiste en volver a la cultura del sentido común, que es lo más opuesto a la monocultura del turismo de sol y playa, porque ataca la raíz monocultural que produce la dolencia, dando una prioridad absoluta a los servicios que responden a la gama completa de las necesidades vitales de los seres humanos.

Mientras no se pruebe lo contrario, todos, tanto los ciudadanos del país como los extranjeros, consideramos como necesidades vitales la salud, el descanso, la comunicación, la lengua, la ciencia, la creatividad artística, la trascendencia, la historia, el deporte, la cultura propia conectada con la universal, etc. Si nuestro turismo atiende a estas necesidades, satisfará tanto a los españoles como a los extranjeros. Su demanda, al proceder de cada persona, viene tanto del interior como del exterior. Ninguna de estas necesidades está sometida a las veleidades de la moda. Nadie protestará porque se agoten ciegamente en un monocultivo los recursos privados y de subsidio que tendrían que destinarse a otros menesteres.

Veamos más concretamente por qué estamos interesados todos en que se supere el modelo de turismo de sol y playa:

El turismo de sol y playa comporta daños colaterales muy importantes tanto para las personas como para las comunidades locales. Entre los daños personales los hay sanitarios, como por ejemplo el terrible melanoma, y los hay morales, cuyo principal exponente es la alienación moral de quien reduce sus vacaciones a tomar pasiva y peligrosamente el sol, olvidando que hay múltiples maneras de emplear su tiempo libre para cubrir necesidades vitales que tiene descuidadas e insatisfechas. Entre los daños para las comunidades locales cabe destacar la ignorancia e incluso el desprecio del turista de sol y playa por la cultura y por el entorno que lo acoge. La consecuencia de esta actitud es la pérdida de estima de nuestro pueblo por su propia cultura y la ignominiosa depredación de la naturaleza, que tenemos todos la obligación de preservar.

La fidelidad en la demanda turística se obtiene únicamente de parte de quienes quieren a España por sus valores humanos, culturales y lingüísticos. No hay que esperarla de quienes reducen España al sol y a las playas. El olvido de este principio es el error más grosero que cometen los promotores de nuestro turismo.

Es ruinoso intentar competir con los países que comienzan ahora con el modelo turístico de playa y sol, porque sus precios son más baratos que los españoles para calidades comparables e incluso superiores.

Muchas de nuestras ciudades playeras han perdido todo encanto natural, por haber cometido errores urbanísticos capitales que han hecho de ellas lugares muy poco atractivos para la vida normal de la gente normal, en sus casas normales y en su medio ambiente normal. Todos tendríamos que sentirnos avergonzados por las anormalidades que hemos permitido que se cometan con los medios privados y sociales de que disponíamos para cubrir nuestras necesidades vitales.

Buena parte de la oferta actual española del modelo turístico de playa y sol tendrá que desaparecer, porque la falta de especialización y sobre todo de sentido común de sus equipos no le permitirá operar la necesaria transformación de modelo.

Lo que más necesitamos para pilotar el nuevo modelo son personas que tengan ante todo el sentido común de comprender que el turismo ha de ser la versión ampliada de la hospitalidad. Esta virtud, característica de todas las auténticas civilizaciones monoteístas, ofrece al viajero la ocasión de encontrarse en su propia casa, cuando de hecho se encuentra en la ajena. Las civilizaciones monoteístas no enajenan como las idolatrías, que se ponen a adorar cualquier cosa, sino que transfiguran en familiar al extranjero.

Pasado mañana muchas personas celebrarán en Andalucía el día de los Salvadores. A mí me gusta celebrar el día de mi santo con mi familia precisamente ese día, el 6 de agosto, porque de pequeño aprendí que el 6 de agosto era el día de la Transfiguración. Lo aprendí en Estepa, el pueblo duro, entrañable, laborioso y dulce en que nací, durante nuestra deplorable guerra fratricida, con peligro de muerte de mi madre y mía.

¿Por qué no llamar el modelo transfigurado “turismo de la hospitalidad”?

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(1) ectópico, ca.1. adj. Med. Que se produce fuera del lugar propio. Embarazo ectópico. DRAE

18/10/2007

¿ Escuelas vs. hoteles ?

¿ Escuelas vs. hoteles ?

Permalink 17.10.07 @ 23:59:00. Archivado en Europa, Hoteles cervantinos, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Convivencias europeas, Ética, Turismo cultural, Turismo lingüístico, Didáctica, Educación, Migraciones, Turismo universitario, Arquitectura y urbanismo, Turismo convivencial

Se me parte el alma cuando un empleado de hotel me confiesa que sólo trabaja durante la temporada alta, porque el resto del año su hotel cierra por falta de clientes.

Se me pone un nudo en la garganta cuando los padres de un niño me explican que tienen que meterlo en un autobús cada mañana, para que acuda a un colegio de pago que se encuentra a muchos kilómetros de su casa.

Me pregunto si efectivamente estamos en democracia cuando una pareja me hace comprender que no solamente se ve en la imposibilidad de adquirir una vivienda digna cerca de su lugar de trabajo, sino que la renta de la vivienda que alquilan, para albergar a su familia, compuesta por la pareja y por dos niños, les cuesta más de la mitad de lo que ganan trabajando fuera de casa los dos.

Sin poder remediarlo pongo en relación el problema del empleado de hotel sin trabajo durante los meses de invierno; el problema de los hoteles cerrados durante la misma temporada; el problema de la falta de escuelas en muchos barrios e incluso en muchas poblaciones de España y el problema de la vivienda.

Lo hago porque he encontrado personas cuyo drama consiste en ser víctimas de estos cuatro problemas a la vez.

Quien no haya encontrado este tipo de drama en cualquiera de nuestras poblaciones cuya monocultura es el turismo de sol y playa, que nos lo diga aquí a todos. Personalmente tengo la impresión de que esta persona tan mal informada no ha conversado con los empleados del gremio de la hostelería. Lo cual significa que cuando disfruta de la fórmula de turismo de sol y playa se desentiende totalmente de las personas que la hacen posible.

Me pregunto: ¿cómo son posibles estas graves incoherencias socio-económicas? ¿Cómo es posible que se hayan financiado hoteles de actividad exclusivamente estacional sin atender prioritariamente a la creación de escuelas y de puestos de trabajo de actividad continua? ¿Cómo es posible que se haya financiado este tipo de hoteles sin atender previamente a la necesidad vital de viviviendas dignas para los trabajadores de los mismos hoteles? ¿Quién tiene la culpa de estos gravísimos errores? ¿Qué fórmula socio-económica hay para salir de estas aporías?

Vamos a intentar responder lo más claramente posible, en diferentes artículos, a estas cuatro preguntas:

¿Cómo es posible esta grave incoherencia socio-económica?

¿Cómo es posible que se hayan financiado hoteles de actividad exclusivamente estacional sin atender prioritariamente a la creación de escuelas, de puestos de trabajo de actividad continua y de viviendas dignas para los trabajadores de la hostelería?

¿Quién tiene la culpa de estos gravísimos errores?

¿Qué fórmula socio-económica hay para salir de estas aporías?

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Imágenes: INFORMACIÓN GENERAL PARA ESTUDIANTES EXTRANJEROS de la Universidad Santiago de Cali. Esta información está destinada a "Los estudiantes, docentes e investigadores extranjeros que lleguen a cursar estudios o desarrollar labores de tipo académico en la Universidad Santiago de Cali". Para el alojamiento de estas personas, la Universidad ofrece la opción residencial entre Casas de familias y un Aparta Hotel Universitario.

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15/10/2007

Jan Six, amigo de Rembrandt

Jan Six, amigo de Rembrandt

Permalink 15.10.07 @ 17:56:01. Archivado en Poética, Hispanobelgas, Arte, Pintura

Exposición en La Haya: "Retratos holandeses: la era de Rembrandt y Frans Hals". Bajo los nombres de estos dos prestigiosos retratistas, se exponen los mejores retratos del Siglo de Oro de la pintura holandesa. Cerca de 60, reunidos por la Real Pinacoteca Mauritshuis en una muestra que exhibe la euforia de una burguesía más que incipiente triunfante. La exposición estará abierta hasta el 13 de enero de 2008.

Centro hoy mi atención en Rembrandt, porque este artista "supone la culminación de la pintura barroca holandesa al mismo tiempo que su superación. Su genialidad y maestría hacen que haya sido considerado, desde siempre, como uno de los grandes genios de la pintura universal, suponiendo un caso diferenciado en la pintura holandesa del momento, ajeno a su desarrollo general". (E. Alegre Carvajal).

Si Velázquez está actualmente considerado como uno de los mayores pintores de la historia, cabe considerar a su coetáneo holandés, gran figura como él del barroco, como uno de sus mejores competidores en prestigio no solamente como retratista, sino también como pintor religioso y de grupos, disciplina esta última donde ambos son innovadores geniales. Recordemos que Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, uno de los mayores exponentes de la pintura española, nació en Sevilla en 1599 y murió en Madrid en 1660; mientras que Rembrandt nació en Leiden en 1606 y murió en Amsterdam en 1669.

Imagen: Jan Six
huile sur toile - 112 x 102
1654, Collection Six - Amsterdam.

Formato mayor.

Frits Duparc, director de la Mauritshuis, aseguraba al presentar la exposición: "para mí es el retrato más bello del mundo, el de Jan Six, pintado por Rembrandt en 1654".

En perfecto estado de conservación, refleja la familiaridad con que Jan Six, amigo de Rembrandt y alcalde de la capital holandesa, debía de tratar al maestro holandés. Parece que acaba de asomarse al taller y está quitándose los guantes para saludarle.

El cuadro, que no se había visto en el último medio siglo, pertenece a los descendientes directos de Jean Six.

Imagen: Autorretrato de Rembrandt en 1650, óleo sobre lienzo. Galería Nacional de Arte, Washington, EE.UU.

E. Alegre Carvajal.
Rembrandt (1606-1669)
Fuente: Enciclopedia Universal
DVD © Micronet S.A. 1995-2002.

Pintor y grabador holandés, nacido en Leiden en 1606 y muerto en Amsterdam en 1669, cuyo nombre completo era Harmenszoon Van Rijn Rembrandt.

Hijo de un molinero, su primera formación la recibe en Leiden, en la escuela latina, y asistiendo, en su juventud, durante algunos meses a la universidad. Pero su inclinación temprana a la pintura, hace que se dedique a ella bajo la tutela de Jacob van Swanenburg y más tarde como discípulo de Lastman. En 1625 se establece como pintor independiente, en sociedad con su amigo Jan Lievens.

Las primeras pinturas y grabados que realiza, en esta época, la mayor parte de temas religiosos, se encuentran bajo la influencia de Pieter Lastman y de los seguidores de Caravaggio en Utrecht. Evidente en obras como Cristo y los peregrinos de Emaús, donde presenta una agitación casi violenta, de personajes, y grandes efectos teatrales de luz. Pero en obras de 1630 como Jeremías profetizando, La destrucción de Jerusalén y la Presentación de Jesús en el templo, existe ya un claro distanciamiento de los modelos del maestro, reduciéndose los violentos contrastes lumínicos a una evocación de sombra que envuelve a los personajes, y dando una mayor interpretación emocional a los temas representados.

En estos momentos se inicia su atracción hacia el retrato, como género, realizando frecuentes estudios de rostros y autorretratos que se van a caracterizar por una enérgica y precisa interpretación fisonómica y una extraordinaria inmediatez. Esta actividad retratística le procura un rápido y clamoroso éxito en Amsterdam, ciudad en la que se instala en 1631. Donde pinta obras como La lección de anatomía del doctor Tulp, que rompe con el esquema tradicional del retrato de grupo holandés, mediante la implicación de todos los personajes en una misma acción. La penetración psicológica y el perfecto dominio técnico, se observa en Saskia sonriendo, Joannes Eliso, Mary Bockemolle, Hombre con atuendo oriental y Constructor naval y su esposa.

Junto a su importante actividad como retratista, realiza otra serie de obras de temas religiosos como La Pasión de Cristo, pintada entre 1633 y 1639, para el Statolder, o Noli me tangere y El rapto de Ganimedes. En estos cuadros irá avanzando hacia un cromatismo más cálido y dorado, de pincelada más suelta y libre; estos cambios se hacen más evidentes en los paisajes pintados en esos mismos años, de amplios cielos tempestuosos y rápidos resplandores.

Este período de fama culmina con su magnifica obra Compañía del capitán Banning Cocq, tradicionalmente conocida como La Ronda de Noche, pintada en 1642, donde los personajes aparecen desfilando de forma ruidosa, despreocupada y alegre, donde los contrastes lumínicos se utilizan como elementos ordenadores de la composición, conjugándose con el aparente desorden de las figuras en un todo unitario y magistral. Este cuadro representa el polo opuesto de las obras de aparato cortesano tan típicas del barroco de otros países.

A partir de 1642, se producen las pérdidas de su mujer y sus tres hijos en un breve espacio de tiempo; este hecho coincide con el descenso de la fama del artista, cuya obra se encamina a expresar los aspectos más espirituales de las escenas y los personajes, alejándose de las exigencias formales de la sociedad burguesa del momento.

Pese a la disminución de los encargos, sobre todo de retratos, y a su propia tragedia familiar, la capacidad y la actividad artística de Rembrandt no disminuye; de estos momentos son obras tan importantes como Betsabé, La sagrada familia, La Cena de Emaús, Aristóteles observando el busto de Homero, Joven bañándose en un arroyo, La lección de anatomía del doctor Deyman, Retrato de Familia, Hendrickje en la cama, Joven a caballo y sus autorretratos. Obras donde cultiva todos los géneros, de intensa emotividad, muchas de ellas consideradas obras maestras. Igualmente realiza gran cantidad de dibujos y grabados entre los que destacan Los tres árboles, Grabado de los cien florines o el Ecce Homo.

En 1656 Rembrandt se declara en ruina. Durante los años anteriores, pese a la reducción de sus ganancias, había seguido llevando una vida lujosa, desembolsando grandes sumas de dinero sobre todo en los objetos de sus colecciones, la gran pasión de su vida. Se vio obligado a deshacerse de todos ellos en tres grandes subastas, en las que se venden instrumentos musicales, joyas, reproducciones de mármoles antiguos, grabados de Mantegna y Miguel Ángel, obras de Rafael, Tiziano y Guido Reni, o telas de los siglo XVI y XVII. Desposeído de sus objetos, se traslada junto con Hendrickje Stoffels, su compañera, y sus dos hijos vivos, a un barrio popular de Jordaan, donde lleva una vida apartada y solitaria, aunque sigue pintando y realiza obras magistrales como La negación de San Pedro, Los síndicos de los pañeros, La novia judía, El juramento de los bátavos o los últimos autorretratos.

Rembrandt supone la culminación de la pintura barroca holandesa al mismo tiempo que su superación. Su genialidad y maestría hacen que haya sido considerado, desde siempre, como uno de los grandes genios de la pintura universal, suponiendo un caso diferenciado en la pintura holandesa del momento, ajeno a su desarrollo general.

En su pintura destaca el tratamiento que hace de la luz, profunda y antinatural, que dota a los cuadros de un halo de misterio, remarcado por el laborioso y complejo estudio del claroscuro. El espacio se define mediante la luz, que crea una atmósfera densa que envuelve a los personajes y matiza las formas, con focos que surgen del interior de los cuadros. En sus obras, especialmente en los retratos, tanto los objetos como los personajes están dotados de una gran espiritualidad. En sus temas religiosos, sobre todo los realizados a partir de la década de los años cuarenta, desarrolla un lenguaje absolutamente personal, cuyos personajes, están tomados de tipos populares, dentro de una marco arquitectónico anticlásico, y de profunda espiritualidad, que los aparta de cualquier elemento de solemnidad.

Museo Rembrandt

18:12 Écrit par SaGa Bardon dans Actualidad | Lien permanent | Commentaires (0) | Tags : arte, pintura, poetica, hispanobelgas |  Facebook |