12/11/2007

El Rey, al quite, exigiendo respeto

El Rey, al quite, exigiendo respeto

Permalink 11.11.07 @ 23:59:00. Archivado en Europa, Las Américas, Pragmática, España, Sociogenética, Pro pace, TV

El presidente de Venezuela, empeñado en continuar con sus acostumbrados insultos contra el ex presidente José-María Aznar, no dejaba hablar al actual presidente del gobierno español, José-Luis Zapatero. Fue entonces cuando el Rey de España, manifiestamente contrariado y airado, salió en defensa del presidente de su Gobierno, que estaba siendo interrumpido por Chávez, cuando decía:

«Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto»... {Interrumpe Chávez}

Indignado por la actitud de Chávez, que no paraba de hablar, intentando interrumpir, Don Juan Carlos elevó la voz y se dirigió a él, subrayando sus palabras con un gesto de la mano izquierda: «¡¿Por qué no te callas?!».

He aquí el contexto de la intervención de don Juan Carlos, tal como aparece en la grabación multimediática disponible en la red, bajo el título "Desencuentro entre el Rey y Chávez":

Zapatero: Exijo, exijo ese respeto. Por una razón, además {Interrumpe Chávez} Por supuesto, por supuesto {Interrumpe Chávez}

El Rey, dirigiéndose a Chávez, con la mano izquierda tendida: ¡¿Por qué no te callas?!

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, interviene como Moderadora, pidiendo que no se entablen conversaciones particulares:

Moderadora: Por favor, no hagamos diálogo, han tenido tiempo para plantear sus posiciones. Deseo que terminen.

Gracias a la enérgica intervención del Rey, Zapatero pudo hacer uso de nuevo de la palabra, aunque interrumpido continuamente por Chávez, que no paraba de hablar, intentando continuamente interrumpir, sin atender a Zapatero, defendiendo, según parece, porque no se oye bien, su derecho propio a expresar su opinión.

Zapatero: Presidente Hugo Chávez, {Interrumpe Chávez}, Presidente Hugo Chávez {Interrumpe Chávez} Creo que hay una esencia y un principio en el diálogo y es que para respetar y ser respetado debemos de procurar de no caer en la descalificación. Se puede discrepar radicalmente de las ideas, denunciar las ideas y los comportamientos sin caer en la descalificación.

{Aplausos de la asamblea}

Moderadora: Gracias, presidente Zapatero.

Acto seguido, Zapatero se dirige a Michelle Bachelet, moderadora del foro, pidiendo

«que el respeto sea norma de conducta, código para todos los que formamos parte de esta comunidad, ahora y en el futuro».

Con la vista puesta en Chávez, Zapatero concluye:

«Respetemos a todos los dirigentes y gobernantes elegidos democráticamente. Las formas hacen a las cosas».

Hay una cierta analogía entre esta enérgica intervención Real y la que el mismo rey Juan Carlos protagonizó el 23 de febrero de 1981. En ambos casos se interpuso para que los extremismos no hicieran imposible la marcha normal de la democracia. En 1981 la embestida venía de la extrema derecha. En 2007 viene del populismo chavista, cuyo proyecto tardocomunista, explícitamente provocador frente a las democracias occidentales, pone en peligro la solidaridad hispanoamericana y la paz mundial.

07/11/2007

Ciudadanía ceutí y melillense

Ciudadanía ceutí y melillense

Permalink 07.11.07 @ 23:25:25. Archivado en Europa, Universidades, España, Sociogenética, Antropología, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

La geografía y la historia imaginarias no deben determinar la política e imponerse a la democracia. La democracia no se compone de territorios, sino de ciudadanos que, naturalmente, viven en sus ciudades. Esto es lo que hace a Ceuta y Melilla ciudades españolas: que están habitadas por comunidades de ciudadanos españoles como nosotros. Ceuta y Melilla son comunidades de conciudadanos nuestros, que tenemos la obligación de defender por todos los medios, si alguien las atacara violentamente.

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Cedo la palabra a mi colega Carlos Martínez Gorriarán, doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco y licenciado en Historia por la Universidad de Deusto, profesor titular de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad del País Vasco desde 1992. Carlos Martínez Gorriarán es miembro del comité de redacción de la revista Bitarte y colaborador de El Correo, El Diario Vasco y El País. Carlos Martínez Gorriarán es autor de los libros Oteiza, un pensamiento sin domesticar: ensayo, (San Sebastián; Baroja, D.L. 1989), Casa, provincia, rey. Para una historia de la cultura del poder en el País Vasco (Alberdania, 1993) y Estética de la diferencia. El arte vasco y el problema de la identidad (Alberdania, 1995), éste último en colaboración con Imanol Agirre Arriaga. Carlos Martínez Gorriarán es también miembro fundador y portavoz de la iniciativa ciudadana ¡Basta Ya!, y cabeza visible de la plataforma ciudadana Plataforma Pro, surgida de ¡Basta Ya!, y propulsora del nuevo partido político español Unión, Progreso y Democracia.

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Opiniones VISITA REAL
Ciudadanía y geografía, o por qué Marruecos no tiene razón
por Carlos Martínez Gorriarán.

Las protestas contra la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, que Marruecos considera dos ciudades marroquíes usurpadas, pretenden fundarse en razones geográficas e históricas. Los nacionalistas vascos y catalanes, como no podía ser menos, apoyan más o menos veladamente esas protestas -abiertamente en el caso de ERC, socio parlamentario de Zapatero y socio gubernamental de Montilla, es decir, del PSOE-porque comparten todo el razonamiento de fondo, a saber: que la geografía y la historia imaginaria deben determinar la política e imponerse a la democracia. Como Ceuta y Melilla están en el norte de Africa y lindan con Marruecos, entonces deben ser africanas y marroquíes. Es una completa falacia que ignora, como no podía ser menos, el valor y el significado del concepto de ciudadanía.

Desde España, y desde las mismas ciudades afectadas, suele responderse a esa reivindicación étnico-geográfica con contra-argumentos históricos y jurídicos. Que España lleva en Ceuta desde el siglo XVI y en Melilla desde el XV, etcétera. No es que estén de más, pero para lo que nos importa son argumentos incompletos e insuficientes. Sobre todo porque pueden entrar en la lógica contaminada de la vindicación marroquí e hispanófobo-separatista (neologismo divertido, ¿no?) ¿Qué es lo que nos importa?: pues la gente que vive en Ceuta y Melilla, sus ciudadanos. La ciudadanía se define en la práctica no tanto por los lazos jurídicos de dependencia -los vasallos también tienen lazos jurídicos, como también los tenían los esclavos- como por los derechos y obligaciones autónomas que conlleva. Es decir, por las libertades de cada persona en particular y su igualdad con otras (sus iguales).

¿Cuál es el problema insuperable de la reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla? Sencillamente, que aceptarla -o negociarla, que siempre es un inicio de aceptación- significa ni más ni menos que aceptar convertir a los habitantes de Ceuta y Melilla, ciudadanos de España con todos los derechos y obligaciones intactos, en vasallos de la monarquía alauita. Tal cosa es inaceptable: los ciudadanos de Ceuta y Melilla tienen el derecho de esperar la plena solidaridad de los ciudadanos de cualquier otra parte de España, y viceversa, nosotros tenemos la obligación de ser solidarios con ellos: ser sus conciudadanos. Aceptar cualquier otra cosa es aceptar el fracaso de la democracia y el vaciamiento del concepto de ciudadanía.

Una prueba en sentido contrario: Gran Bretaña, astuta y experimentada potencia imperial y ejemplo de Estado de derecho, siempre ha tenido el cuidado de no conceder la ciudadanía a los habitantes de sus colonias, incluso aunque les conceda un pasaporte británico especial. ¿Por qué? Porque si los habitantes de Hong Kong o de Gibraltar, pongamos por caso, fueran ciudadanos británicos de pleno derecho, Gran Bretaña no podría jamás retroceder el control de la colonia a la metrópoli original -China, y en su momento España- sin violar su Constitución (que existe, aunque no esté escrita).

Es la inversa de la razón de fondo por la que España tampoco puede negociar con Marruecos el futuro de Ceuta y Melilla: porque equivaldría a negociar el futuro de la democracia, que no se compone de territorios -pese ahora lo piense el PSOE y siempre los nacionalistas-, sino de ciudadanos que, naturalmente, viven en sus ciudades. ¿Dónde, si no? Esto, no la historia o el derecho internacional, es lo que hace a Ceuta y Melilla ciudades españolas: que están habitadas por comunidades de ciudadanos españoles como nosotros. Comunidades que habrá que defender por todos los medios si alguien las ataca violentamente.

06/11/2007

Ceuta y Melilla, el abrazo euro-africano

Ceuta y Melilla, el abrazo euro-africano

Permalink 06.11.07 @ 17:49:52. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Antropología, Pro amicitia universale, Educación, Migraciones

Si estas dos ciudades autónomas no existieran, habría que inventarlas, porque en ellas África abraza a Europa y Europa abraza a África.

Éste es el mensaje secreto que a mí, como promotor de la "Amistad Europea Universiaria por y para la Amistad Mundial", me gusta atribuir al rey Mohamed VI, recién instalado en el trono de Marruecos, cuando hace con su mano derecha sobre su mejilla izquierda el gesto de confiar al rey Juan Carlos I el axioma fundamental de las relaciones de su reino con el reino de España, consciente de que ambos reinos son los brazos concretos de Europa y África, capaces y dispuestos a abrazarse en virtud de su propia cercanía.

También imagino que Juan Carlos I, conocedor de la paleontología y de otras ciencias de la prehistoria, recuerda a Mohamed VI que África es madre de Europa y que si esto es así, como lo prueban puntualmente las ciencias, la historia y el sentimiento más generoso de ambos pueblos, es normal que Europa, como hija agradecida, abrace con cariño a su madre África, cuando ésta le tiende sus brazos intentando estrecharla, en un gesto simbólico de reconocimiento ancestral y esperanzado.

La prueba de que este mensaje secreto entre los dos reyes corresponde a una cierta realidad, es la presencia millonaria de marroquíes en el reino español y la presencia simétrica, aunque numéricamente menos importante por el momento, de españoles en el suelo marroquí. También son prueba de la realidad de este mensaje los cientos de pateras y de cayucos que desde hace años se lanzan a la peligrosa odisea de atravesar el Mediterráneo y el Atlántico, que separan nuestros suelos, para realizar en Europa un sueño que han concebido en África.

Todos venimos de África

Melilla, Ceuta, Europa

Ética de las fronteras europeas

Nunca más la xenofobia en Europa

Desastre humanitario euro-africano

Derechos de los migrantes