15/11/2007

Los jesuitas de hoy y de mañana

Los jesuitas de hoy y de mañana

Permalink 14.11.07 @ 23:58:00. Archivado en Universidades, Sociogenética, Ética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

Bajo el título El optimismo solidario de Arrupe, escribía yo el 20.03.07: En el contexto del siglo que ha hecho posible la autodestrucción física de la humanidad por la energía nuclear, al mismo tiempo que su mayor envilecimiento, al negar sus derechos más sagrados a las personas y a pueblos enteros, considero a Pedro Arrupe, en cuanto general emblemático de los jesuitas posconciliares, como el mejor intérprete del espíritu ignaciano. Uno de sus méritos incontestables ha consistido en llevar la obra educativa y promocional de los jesuitas a los medios más olvidados y menos favorecidos de la familia humana actual.

Los jesuitas de hoy y de mañana siguen fieles a este espíritu ignaciano, que Pedro Arrupe tuvo el coraje y el mérito de interpretar y aplicar con todas sus consecuencias, a la luz del Concilio Vaticano II y de su extraordinaria experiencia personal.

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Momento y sentido del pos-arrupismo
por Norberto ALCOVER S.J.
Profesor de Comunicación en la Universidad Pontificia Comillas

CIEN años atrás y tal día como hoy, nacía en Bilbao quien refundaría la Compañía de Jesús. Ni más ni menos. Porque Pedro Arrupe, como Superior General de los jesuitas desde 1965 hasta ese 1981 en que sufre la trombosis que le deja inutilizado para el cargo y es sustituido por el P. Paolo Dezza en su calidad de Delegado del Papa, este recio creyente vasco llevará el cuerpo entero de la Compañía de Jesús desde la seguridad a la utopía, es decir, desde una fidelidad desleída al pasado a un compromiso radical con el futuro. Ésta fue su gestión histórica, jurídicamente cerrada cuando en 1983 y reunida la Congregación General de la Compañía como máximo órgano legislativo, elegiría al holandés Peter Hans Kolvenbach como nuevo Superior General. Hasta hoy mismo.

Arrupe vivió en la enfermería de la curia romana de los jesuitas toda una década, desde 1981 a 1991, cuando fallecía entre la admiración y la reticencia de la sociedad eclesial, de la sociedad civil y, por supuesto, de la sociedad jesuítica, tras diez años de sufrimiento y de una degradación progresiva de sus capacidades intelectivas pero también emocionales. Mientras tanto, la Compañía de Jesús experimentaba su propia travesía del desierto, en un intento permanente por demostrar su incondicional vinculación a la Santa Sede, en función de su vinculación específica al Sucesor de Pedro. Hay que reconocerle al Superior General Kolvenbach una capacidad de perseverancia inquebrantable en esta tarea nada fácil, en medio de problemas sin cuento. Ésta es la verdad y de nada sirve evitarla, entre otras razones porque, llegado Joseph Ratzinger al Papado como Benedicto XVI, la relación ha alcanzado de nuevo cotas de normalidad efectiva y afectiva. No en vano, el Papa teólogo concedía recién llegado al Vaticano permiso al Superior General Kolvenbach para convocar una próxima Congregación General a comienzos del ya inmediato 2008, en la que presentaría su inusual renuncia tras 25 años de gobierno y, en consecuencia, se elegiría a su sucesor. Todo un detalle de confianza con este holandés de rito armenio, experto en silencios discutidos y en vinculaciones exigentes.

Quiere decirse que, con esta convocatoria, la Compañía de Jesús se enfrenta de verdad al post-arrupismo, pues probablemente la gobernará un jesuita mucho menos determinado por la persona del líder carismático que fuera el bilbaíno Arrupe. El centenario de su nacimiento, así, coincide con una alternativa jesuítica de gran calado, de la misma manera que el mundo se ha transformado en esta centuria y la Iglesia experimentaba fluctuaciones profundas a lo largo del pontificado de Juan Pablo II: ya no es el mismo contexto que presionó la acción de Arrupe, y quien resulte elegido como Superior General de los jesuitas tendrá que enfrentarse a desafíos diferentes a los que viviera aquel hombre de nariz aguileña y ojos desafiantes. Tras los años intermedios de Kolvenbach, habrá llegado el momento de organizar la refundación arrupista como respuesta selectiva de las posibles acciones evangelizadoras, pero también como revisión de las articulaciones intrajesuíticas para alcanzar el dinamismo exigido por el momento histórico.

Entonces, ¿qué aporta Pedro Arrupe a esta cita histórica que quienes fueron sus jesuitas deben enfrentar con decisión y generosidad? En una reciente carta escrita por Jon Sobrino a Ignacio Ellacuría, como si éste permaneciera entre nosotros una vez muerto, le dirige estas palabras: «De la profundidad subjetiva de esa fe, nada puedo decir argumentativamente. Creo que el Padre Arrupe se puso siempre ante un Dios siempre mayor y siempre nuevo, y le dejó ser Dios». Probablemente, es lo mejor que el vasco tozudo y sencillo haya legado a sus sucesores: una fe en Dios tan radical que siempre esté por encima de todo, de todas las personas y de todas las eventualidades, como último argumento para hacer lo que se haga en la sociedad y en la Iglesia. Porque tal fe en Dios será, como ya sucediera con el mismo Arrupe, motivo de fidelidad al hombre en su ponerse histórico, sin evitar las complicaciones que la historia conlleve en todas las dimensiones de la vida: la fe en Dios es el trabajo por el ser humano donde esté y como esté, como ámbito donde refulge el rostro de un Dios hecho carne humana en Jesucristo.

Quienes solicitan de los jesuitas un permanente compromiso histórico, harían bien en desear para ellos un correlativo compromiso metahistórico. Cuando ellos, en un desmedido afán de modernidad, se desvinculen de Dios, también lo harán de los hombres y de las mujeres del momento. Ahí, precisamente, radicaba el misterio de un Arrupe que, creyente radical, dejaba a Dios ser Dios, siempre, en cada instante de su vida como individuo y como gobernante.

¿Dónde quedaba, entonces, la Iglesia en cuanto tal en el imaginario de Arrupe? ¿Dónde situaba este intuitivo histórico las relaciones que vinculan a la Compañía de Jesús con el Sucesor de Pedro como signo de la unidad eclesial? Arrupe siempre declaró ser «fiel hijo de la Iglesia» e insistía a sus jesuitas para que lo fueran con absoluta transparencia en su vida y en sus actuaciones. Más todavía, si Pedro Arrupe pasó lo que pasó, que fue muchísimo, se debió a una profundísima vinculación a la Iglesia, a la que intentó servir desde una obediencia tan leal como inteligente, tan adherida como objetivante, tan filial como fraternal: un conjunto de matices que, más tarde, Kolvenbach definirá como fidelidad creativa. Y si pecó de ingenuidad, que muy probablemente pecó, se debió a que nuestro hombre pensaba que los demás vivían, procedían y deseaban con la misma puridad con que lo hacía él. Tal ingenuidad puede que le provocara actitudes y soluciones imprudentes desde un punto de vista político, pero precisamente este hecho obliga a reflexionar muy seriamente sobre la naturaleza evangélica de una posible ingenuidad cristiana. Se trata de entenderlo o no entenderlo.

Y desembocamos en la utopía, donde siempre se movió Pedro Arrupe como pez en el agua. Una utopía cristiana, de sabor muy tehilardiano y todavía más ignaciano, que le llevó a desear siempre más en el servicio de Dios en los demás, pero también que le condujo, como hemos intentado significar, a una vinculación eclesial cada vez más profunda desde la libertad. Pero vivir así, desde la utopía, exige una puridad interior tremenda, la puridad de los grandes santos, incluso de esos santos laicos con quienes tantas veces nos cruzamos los creyentes. Los jesuitas del futuro, como decía el gran Kart Rahner, serán místicos o no serán. Estarán tan afincados en lo nuclear de Dios, estarán tan relacionados con él que, sin poder evitarlo, optarán por las causas aquellas en que Dios se juega más y más en la historia humana, es decir, en las causas donde la urgencia de com-pasión adquieran dimensiones más fuertes. Una utopía creyente que produce compromiso con la justicia.

Este hombre tan baqueteado por unos y por otros alcanza los cien años cuando su Compañía de Jesús, según escribíamos antes, se encuentra ante un instante decisivo: la Congregación General que comenzará cuando 2008 despunte. Con ella verá la luz el pos-arrupismo histórico, según decíamos. Pero una cosa es que los jesuitas asuman este novedoso momento de su historia, y otra muy diferente que pasen página del legado espiritual y cristiano heredado de forma providencial: legado de divina utopía, con los pies del todo en la tierra de todos, camino de una sociedad y de una Iglesia más auténticas en el servicio y en la libertad. O tal vez, en el servicio de la libertad. Es decir, en fe de Jesucristo.

Norbero ALCOVER S.J.
Profesor de Comunicación en la Universidad Pontificia Comillas

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Ver también mis artículos precedentes:

El optimismo solidario de Arrupe

Facultad teológica granadina 1/2

Sabiduría vasca

Jesuitas solidarios

2006, año jesuítico

13/11/2007

El «¡¿Por qué no te callas?!», mal traducido

El «¡¿Por qué no te callas?!», mal traducido

Permalink 13.11.07 @ 16:14:00. Archivado en Las Américas, Semántica, Pragmática, Morfosintaxis, Sociogenética, Pro amicitia universale, Ética, Educación

Es un lugar común, inventado hace ya siglos en Italia, el acusar al traductor de traidor: «Traduttore, traditore».

Comentaristas franceses, buenos conocedores del castellano, han adoptado esta actitud acusatoria con magistral prontitud, al constatar que el prestigioso diario "Le Monde" traducía incorrectamente la ya celebérrima frase con la que el Rey Juan Carlos intentó defender el derecho a la palabra del presidente de su gobierno José-Luis Rodríguez Zapatero, derecho del que le estaba privando el presidente de Venezuela Hugo Chávez, durante el acto de clausura de la Cumbre Iberoamericana.

Don Juan Carlos, sorprendido e indignado por la actitud de Chávez, que no paraba de hablar, logrando interrumpir a Zapatero una y otra vez, elevó la voz y se dirigió a él con la frase coloquial: «¡¿ Por qué no te callas ?!».

"Le Monde" ha descrito la escena y traducido la frase de manera incorrecta. La incorrección salta a la vista, tanto en el plano narrativo como en los planos morfosintáctico, semántico y pragmático; .

He aquí el texto incriminado:

"Pourquoi ne la bouclez-vous pas ?", a lancé le souverain en montrant du doigt le chef de l'Etat vénézuélien qui tentait d'interrompre le discours du président du gouvernement espagnol, le socialiste José Luis Rodriguez Zapatero.

He aquí su traducción:

"¿Por qué no cierra usted la boca?", ha gritado el soberano, señalando con el dedo al jefe del Estado venezolano, que intentaba interrumpir el discurso del presidente del gobierno español, el socialista José Luis Rodriguez Zapatero.

Narrativamente la frase está mal contextualizada. El soberano no señaló con el dedo al jefe del Estado venezolano, sino que acompañó sus palabras, al igual que el presidente Zapatero junto a él, con un gesto de ruego encarecido, que se caracteriza por la mano izquierda tendida, abierta y con la palma vuelta hacia arriba, en actitud de espera. La variante del gesto de Zapatero, con la palma ya vuelta ligeramente hacia abajo, indica que solicita paciencia a su interlocutor, para que no siga interrumpiéndole.

La morfosintaxis empleada no fué la de distanciamiento, sino la de acercamiento familiar, mediante el empleo de la segunda persona del singular, como se hace entre personas que ya han practicado entre ellas el tuteamiento.

Semánticamente el empleo de la locución "cerrar la boca", en lugar del verbo "callarse" hubiera añadido una connotación de desprecio que no tiene el verbo.

Pragmáticamente la fuerza de la frase es interrogativa, ajustándose a la súplica, y no imperativa como hubiera sido el caso de una orden.

La morfosintaxis, la semántica y la pragmátia se alían para suplicar a un amigo que respete las reglas del juego dialogístico, si quiere que el diálogo siga sus cauces naurales para entenderse.

La traducción correcta de la frase «¡¿ Por qué no te callas ?!» hubiera sido: "Pourquoi tu ne te tais pas?!".

Los lectores de "Le Monde" han tenido toda la razón del mundo para denunciar la traducción como traidora, esperando que el diario presentará sus disculpas al soberano español:

richard b.
12.11.07 | 22h28
Ou sont les vrais journalistes ? Dans la légende de la photo ou Juan Carlos quitte la tribune, votre journaliste traduit les propos du Roi d'Espagne par "bouclez-la", ce qui est totalement faux ; le souverain espagnol qui d'après la photo n'était pas blême, a dit "cállate" ce qui se traduit dans le Larousse par "pourquoi tu ne te tais pas". Nous attendons les excuses du Monde, auprès du souverain qui malgré qu'il s'adressait a un grossier personnage, sait garder sa bonne éducation.

oirod
12.11.07 | 22h01
Le roi n'a pas dit "Pourquoi ne la bouclez-vous pas?" Mais "Pourquoi tu ne te tais pas" (Por qué no te callas ?) Quant à Chavez, le petit télégraphiste du dernier Castro, Le Monde s'il publiait un peu plus et un peu mieux comme à sa création ses "bulletins de l'étranger", nous éclairerait sur le mythe du personnage et sur la réalité du pays qu'il conduit à la guerre civile.

Imágenes del incidente en "Le Monde"

Imágenes del incidente en "Le Monde"

Permalink 13.11.07 @ 09:20:00. Archivado en Escritura bloguera, Europa, Las Américas, Pragmática, España, Sociogenética, Pro pace, Ética, Educación

"Je voudrais dire au président Hugo Chavez que dans un forum réunissant des gouvernements démocratiques, (...) l'un des principes de base s'appelle le respect", a déclaré Zapatero devant les dirigeants du continent sud-américain réunis dans la capitale chilienne.

AFP/OFF"

"Pourquoi ne la bouclez-vous pas ?" (1), a lancé le souverain en montrant du doigt le chef de l'Etat vénézuélien qui tentait d'interrompre le discours du président du gouvernement espagnol, le socialiste José Luis Rodriguez Zapatero.

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Hugo Chavez a par la suite commenté l'incident en laissant entendre que le souverain espagnol avait perdu la face. "Celui qui a perdu la face, c'est celui qui n'a pas pu se contrôler, qui nous a dit de la boucler, comme si nous étions toujours des sujets comme au XVIIe ou au XVIIIe siècle", a-t-il dit à des journalistes.

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Hugo Chavez, emporté dans son discours, a aussi invectivé l'Eglise vénézuélienne et le pape avant d'accuser les Etats-Unis et l'Union européenne d'avoir approuvé un coup d'Etat à son encontre en avril 2002. N'en pouvant plus, le roi Juan Carlos est sorti de la salle lorsque le président du Nicaragua, Daniel Ortega, prenait le parti d'Hugo Chavez et lui redonnait brièvement la parole.

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Comentarios de los lectores

Recojo aquí, entre 85, los cuatro primeros, sin corregir su ortografía:

ParisMadrid : Zapatero et le Roi ont ete exemplaires. Face aux dictateurs comme Chavez et Ahmedinajad, il ne faut jamais baisser la garde. Il est bien triste que Chavez et Castro beneficient d une certaine popularite en france alors qu ils ont cree de veritables goulags sous les "Tropiques" !

(1) richard b.
12.11.07 | 22h28
Ou sont les vrais journalistes ? Dans la légende de la photo ou Juan Carlos quitte la tribune, votre journaliste traduit les propos du Roi d'Espagne par "bouclez-la", ce qui est totalement faux ; le souverain espagnol qui d'après la photo n'était pas blême, a dit "callate" ce qui se traduit dans le Larousse par "pourquoi tu ne te tais pas". Nous attendons les excuses du Monde, auprès du souverain qui malgré qu'il s'adressait a un grossier personnage, sait garder sa bonne éducation.

(1) oirod
12.11.07 | 22h01
Le roi n'a pas dit "Pourquoi ne la bouclez-vous pas?" Mais "Pourquoi tu ne te tais pas" (Porque no te callas ?)Quant à Chavez le petit télégraphiste du dernier Castro, Le Monde s'il publiait un peu plus et un peu mieux comme à sa création ses "bulletins de l'étranger", nous éclairerait sur le mythe du personnage et sur la réalité du pays qu'il conduit à la guerre civile.

Hélène S.
12.11.07 | 21h56
Je ne vais pas m'etendre sur Juan Carlos ou ZApatero, je ne maitrise pas le sujet mais je vois Chavez reveler progressivement au fil des mois et des ans qui il est vraiment et il commence sincerement a me degouter... il joue, manipule, provoque... Il adore se donner en spectacle lors de grands rassemblements internationaux et adore cracher sur les autres... je commence a craindre ce dictateur en puissance qui se prend pour un sauveur. regardons de plus prés ce qui se passe a caracas...pan!

kéora
12.11.07 | 20h48
il faut avoir l'horizon borné et n'avoir rien appris des événements du dernier siècle, il faut même être un criminel en puissance : la peste brune, les soviets, Pol Pot, les gardes rouges, les anarchistes pendant la guerre d'Espagne, les russes blancs... connais pas. Le pouvoir est dans l'urne, pas au bout du fusil, on n'a pas encore trouvé mieux que la démocratie, d'ailleurs elle fait peur à Chavez !