01/12/2007

Instituto Jesuita para la Investigación Social

Instituto Jesuita para la Investigación Social

Permalink 30.11.07 @ 23:58:00. Archivado en Las Américas, Universidades, Sociogenética, Ética, Religiones, Educación, Pro justitia et libertate

Creación del Instituto Jesuita para la Investigación Social en los EE.UU.

La Provincia de Nueva Orleans y la "Loyola University" han creado recientemente el Jesuit Social Research Institute, que ofrecerá investigación, análisis social y reflexión teológica. Además, ideará y realizará estrategias prácticas para mejorar las condiciones sociales y económicas en la parte meridional de Estados Unidos y en países del Caribe y de Latinoamérica.

Personas de color han aguantado un porcentaje desproporcionado de pobreza persistente, en los estados meridionales de Estados Unidos. La pobreza crónica contribuye a los altos índices de analfabetismo, enfermedad y encarcelación entre personas de color. Este instituto de investigación ofrecerá un cauce práctico a través del cuál los recursos tanto materiales como humanos de la Universidad de Loyola podrán facilitar las investigaciones sobre migración, racismo y desarrollo socio-económico.

Fuente: Julie Bourbon, jbourbon@norprov.org

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Para más información, ver: www.loyno.edu/jsri

The Jesuit Social Research Institute(JSRI) analyzes, educates and advocates in the Jesuit theological and intellectual tradition. By applying principles of Catholic social thought such as the preferential option for the poor to urgent social issues affecting our region such as migration, poverty, and racism, we aim at realizing tangible results contributing to the solution of problems that continue to plague the southern region of the United States that the Jesuits have called home for almost 300 years. This website describes how the New Orleans Province of the Society of Jesus and Loyola University New Orleans have established, operate, and fund the research institute.

Jesuit Social Research Institute
Loyola University New Orleans
e-mail:
jsri@loyno.edu
6363 St. Charles Avenue, Box 94
New Orleans, LA 70118
Tel: (504) 864-7746

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Jesuit History

Loyola's rich history dates back to 1540, when Saint Ignatius of Loyola founded the Society of Jesus, whose members are called Jesuits. From the beginning, Jesuits have held that scholarly excellence plays an integral role in helping men and women achieve moral excellence. For more than 450 years, excellence in education has been an essential focus of the Jesuits. It was with this focus that the Jesuits first arrived among the earliest settlers in New Orleans and Louisiana, eventually establishing what would become Loyola University and continuing the Jesuit tradition of creating centers of education.

The Jesuit educational network is one of the largest systems in American higher education, with more than 200,000 students currently enrolled in the 28 U.S. Jesuit universities. Worldwide, Jesuit universities and colleges have graduated more than 1,000,000 students.

What is the Jesuit vision of education?

Jesuit education is a call to human excellence, to the fullest possible development of all human qualities. This implies a rigor and academic excellence that challenges the student to develop all of his or her talents to the fullest. It is a call to critical thinking and disciplined studies, a call to develop the whole person, head and heart, intellect and feelings.

The Jesuit vision of education implies further that students learn how to be critical, examine attitudes, challenge assumptions, and analyze motives. All of this is important if they are to be able to make decisions in freedom, the freedom that allows one to make love-filled and faith-filled decisions.

30/11/2007

A la memoria de Ladrière, mi maestro belga

A la memoria de Ladrière, mi maestro belga

Permalink 29.11.07 @ 23:59:00. Archivado en Sobre el autor, Amistad Europea Universitaria, Hispanobelgas, Sociogenética, Filosofía

El filósofo belga Jean Ladrière murió el lunes pasado, 26 de noviembre 2007, a los 86 años. Profesor de la UCL, fue uno de los mayores espíritus de la posguerra.

Acabo de enterarme de la muerte de mi maestro, amigo y colega, el profesor Jean Ladrière, por una llamada de Alexandre von Sivers, mi primer camarada “de la Amistad Europea Universitaria”, doctor en derecho, actor, profesor y defensor de los derechos de los artistas, que representa por el momento en Mónaco “el Visitante” de Eric-Emmanuel Schmitt. Si pensó en hacerlo, en mitad de su trabajo, es porque sabe el gran afecto que siempre me unió con el profesor Ladrière, desde mi llegada a Bélgica en agosto de 1961.

Debo, en particular, al profesor Ladrière la dirección y codirección de mis tesis de doctorado, una de la cuales sostuve en Lovaina y la otra en la Sorbona; le debo igualmente el prólogo de mi obra sobre la Sémantique linguistique (“Semántica lingüística”), publicada en 1974 en los Cursos y documentos del Instituto de lingüística del UCL; le debo también un número incalculable de horas de conversaciones personales y seminarios compartidos.

Alexandre, yo mismo y todos nuestros camaradas “de la Amistad Europea Universitaria” le debemos el apoyo que nos prestó cuando lanzamos nuestro movimiento de solidaridad internacional contra la xenofobia en 1961-1962. Compartía con nosotros la convicción universalista que expresábamos con la frase que habíamos elegido como divisa de nuestro programa, tomada de Theilard de Chardin : “el futuro de los hombres depende del valor y de la destreza que empeñarán para superar las fuerzas de aislamiento”. Apreciaba también que nuestro movimiento no quisiera convertirse en una asociación burocrática, sino que se diera por tarea el despertar la conciencia de los universitarios sobre la responsabilidad universal de su vocación y su profesión al servicio de la Amistad Mundial, más allá de un europeismo narcisista, que corría el riesgo de convertirse en otra clase de xenofobia.

Así nació la AEU en el “Foyer des nations” (‘Hogar de las naciones’) de la universidad de Lovaina como una vacuna para protegernos de la xenofobia, que en aquél entonces era muy fuerte en Bélgica, debido a la mala coexistencia entre valones y flamencos, al fin desastroso de la colonización Belgo-congolesa y al recuerdo, por entonces todavía muy vivo, de la segunda guerra mundial.

La AEU sirvió también para prepararnos a trabajar fraternalmente en misiones internacionales, superando los chovinismos de nuestras diferentes nacionalidades. Este movimiento ha tenido el mérito, manteniéndose fiel al consejo del profesor Ladrière, de no haberse transformado nunca en una organización burocrática. Forma parte de él cualquier persona que vive su condición de universitario como un compromiso ético y deontológico activo de su persona y de su profesión con los valores universales de la humanidad.

Mi colega el filósofo Philippe Van Parijs, uno de sus “alumnos”, evoca la carrera del profesor Ladrière.

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Pensador de la esperanza
por Philippe Van Parijs
Profesor en la UCL, Cátedra Hoover de ética económica y social, y en el departamento de filosofía de la Universidad Harvard.

27/11/2007

Ayer 26 de noviembre, el filósofo Jean Ladrière se apagó pacíficamente en la Clínica Saint Pierre de Ottignies. Tenía 86 años. Tanto a nivel intelectual como a nivel humano, fue uno de los universitarios belgas más respetados del siglo pasado.

De origen armenio por su madre, era el hijo del arquitecto que renovó la colegiata de Nivelles, ciudad en la cual creció y a la cual volvió a vivir al llegar a su emeritado.

Después de los desórdenes de la guerra, durante la cual sirve en la Brigada Piron, prosigue en Lovaina los estudios de matemáticas y filosofía. Investigador FNRS, luego profesor en el Instituto superior de filosofía del UCL, consagra sus primeros grandes escritos a los fundamentos de la lógica formal y a la epistemología de las matemáticas. Pero sus publicaciones y sus enseñanzas se desarrollan rápidamente mucho más allá de estos ámbitos. Lovaina descubre por sus cursos a Wittgenstein y Popper, Chomsky y Habermas. Funda un centro de filosofía de las ciencias al cual ningún ámbito del conocimiento es extranjero. Sus míticos seminarios del viernes por la tarde exploran la cibernética y la teoría de las catástrofes, la teoría de la evolución y la teoría de la justicia, la metafísica de Whitehead y el marxismo contemporáneo.

Fe y razón

Bastante más allá de la simple apropiación crítica de una literatura científica y filosófica inmensa, Jean Ladrière es también el autor de una obra personal rica e influyente, que se expresó en una sucesión de obras redactadas con un gran cuidado y una gran elegancia, de las cuales las tres últimas (“La Fe cristiana y el destino de la razón”, “El tiempo de lo posible” y “la Esperanza de la razón”) aparecieron en 2004. En el centro de esta obra figura como tema mayor la relación entre la fe y la razón. “Lo que está en juego”, decía en una entrevista publicada por la revista Lovaina con motivo de su 80 aniversario, “no es una simple confrontación, es una relación justificable, a la vez reflejada y vivida, entre fe y razón. Es la perspectiva de esta relación lo que está, creo, subyacente en la gran mayoría de los textos que escribí, mientras que los otros son solamente intervenciones de circunstancia.”

Profesor y autor, Jean Ladrière fue también un miembro abnegado y eficaz de las numerosas instituciones de las que era uno de los pilares: el Instituto superior de filosofía de la UCL, que presidió mucho tiempo, en particular, durante la época del traslado de la UCL a Lovaina-la-Nueva; la Universidad católica de Lovaina en su conjunto, de la cual fue una de las grandes personalidades emblemáticas; la real Academia de Bélgica, donde fue elegido en 1977; el grupo Espíritu, que contribuyó a animar en los años 50; el CRISP, del cual fue uno de los fundadores; el Instituto internacional de filosofía; la Unión mundial de las sociedades católicas de filosofía; el Movimiento internacional de los intelectuales católicos; y muchos más. Por todas partes, dejará el recuerdo de una presencia modesta y competente, gozando de una autoridad moral e intelectual tan preciosa en el interior como en el exterior de la institución.

Católico comprometido, Jean Ladrière no era de los que consideraban deber imponer su fe a los otros o despreciar a los que no la compartían con él. Ofrecen testimonio de ello los fuertes lazos de amistad y de estima que ha mantenido, por ejemplo, con Chaim Perelman y Leo Apostel, con Jean Van Lierde y Jules Gérard-Libois. Para ellos como para todos los demás que lo conocieron, Jean Ladrière era de aquellos a propósito de los cuales era casi incorrecto hablar de tolerancia y de honestidad intelectual, por ser en él tan evidentes; era también de las personas cuya inmensa cultura no se acompañaba de ninguna necesidad de exhibirla. Poseía la extraordinaria capacidad de maravillarse de una anécdota como de un teorema y de hacer compartir esta admiración incluso por aquéllos que estaban lo menos predispuestos a hacerlo. Poseía también una facultad excepcional de escuchar atentamente a sus interlocutores, respetuosamente, generosamente, a los más modestos como a los más fanfarrones, de reformular más concretamente, a menudo con ilustraciones al apoyo, la parte fundamental de lo que intentaban expresar, a veces muy confusamente.

Ante la muerte

Jean Ladrière no ha tenio hijos, pero sus hijos espirituales, los innumerables candidatos doctores y licenciados a los cuales consagró miles de horas, han poblado las universidades de los cinco continentes, conscientes de lo que deben a sus consejos y a su inspiración. Y a los que hizo un favor de manera más limitada, aceptando dar una conferencia, de escribir un prólogo, de intervenir en un coloquio, de participar en un jurado, de apoyar una acción, son aún mucho más numerosos. Más allá de la muerte a la cual acaba de sucumbir, Jean Ladrière es de los que seguirán viviendo en aquéllos que guió y que sostuvo, que se codearon con él y que lo amaron.

Al final de la entrevista ya citada, expresa su actitud ante la muerte que se acerca: “He recibido este privilegio de vivir más allá de los ochenta años e incluso de poder aún proseguir un determinado trabajo, aunque fuera al ralentí. Podría decir que, desde este punto de vista, tuve una vida realizada. Pero guardo, hasta ahora en cualquier caso, el sentimiento de no haber podido realizar lo que creí deber realizar, y de tener siempre ante mí la perspectiva de una tarea a realizar… Por una parte, volviéndome hacia el pasado,… Veo sobre todo el carácter muy inadecuado, demasiado parcial y demasiado tímido de lo que pude expresar. Y por otra parte, al volverme hacia el futuro, lo veo como pidiéndome un trabajo que está aún por hacer, que de una determinada manera sería el sentido de lo que intenté hacer durante el tiempo pasado, y que sería un planteamiento último. [...] En cualquier caso, que haga lo que haga o que no lo haga, sé que no podrá haber adecuación entre lo que habré podido eventualmente hacer y lo que habría debido hacer. Esta es la razón por la que, desde ahora, confío enteramente en la misericordia de Dios.”

27/11/2007

Según Uribe, Chávez incendia el continente

Según Uribe, Chávez incendia el continente

Permalink 27.11.07 @ 12:10:40. Archivado en Las Américas, Pragmática, Sociogenética, Pro pace, Educación

El presidente colombiano Uribe decidió la semana pasada poner fin a la labor del presidente venezolano Chávez, como mediador entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC). El presidente Chávez reaccionó a esta medida anteayer, domingo, declarando indignado que Colombia merece un mejor presidente, "un presidente digno", que personalmente se sentía traicionado por Uribe y que éste le había lanzado "un escupitajo en el rostro". El presidente Uribe, de visita en el municipio de Calamar, a unos 450 kilómetros al norte de Bogotá, replicó ayer, lunes, a los improperios del presidente Chávez,

Éstas son las declaraciones completas del presidente Uribe, tal cual han sido publicadas por Radio Caracol.

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“Permítanme, compatriotas de Calamar, alterar un poco la agenda del tema que nos ocupa, para dar unas reflexiones sobre esta declaración del presidente Chávez.

Presidente Chávez: la verdad, con testigos, es que a usted se le permitió mediar con las Farc, como lo pidió. A usted se le permitió reunirse con las Farc, como lo pidió. A usted se le permitió reunirse con el ELN. A usted se le permitió que Rodrigo Granda se trasladara, de Cuba a Venezuela.

Y como en tantas ocasiones anteriores, las Farc volvieron a mentir, volvieron a incumplir.

La verdad, Presidente Chávez, y la verdad con testigos, es que cuando no hay argumentos y se apela a los insultos, como usted lo hace, se afectan no solamente las relaciones internacionales, sino que, en este caso, usted con sus insultos y su falta de argumentos hiere la dignidad del propio pueblo de Venezuela que usted representa.

La verdad, Presidente Chávez, es que nosotros necesitamos una mediación contra el terrorismo y no legitimadores del terrorismo.

Sus palabras, sus actitudes, dan la impresión de que usted no está interesado en la paz de Colombia, sino en que Colombia sea víctima de un gobierno terrorista de las Farc.

La verdad, Presidente Chávez, la verdad con testigos, como la nuestra, es que nosotros necesitamos que nos ayuden a superar esta tragedia del terrorismo, pero que no se aprovechen de la necesidad del acuerdo humanitario para invocar la ayuda a Colombia y venir a Colombia simplemente a intervenir en ella, para fomentar un proyecto expansionista.

La verdad, Presidente Chávez, es que si usted está fomentando un proyecto expansionista en el Continente, en Colombia ese proyecto no tiene entrada.

La verdad, Presidente Chávez, la verdad con testigos, es que no se puede incendiar el Continente como usted lo hace, hablando un día contra España, al otro día con los Estados Unidos; maltratando un día a México, al siguiente al Perú, en la mañana después a Bolivia. No se puede maltratar al Continente, incendiarlo, como usted lo hace, hablando de imperialismos, cuando usted, basado en su presupuesto, quiere montar un imperio.

La verdad, Presidente Chávez, es que no se puede maltratar la historia, no se puede manchar la memoria de los héroes, desfigurándolos en la demagogia popular, para desorientar a los pueblos.

El General Santander nos dio el ejemplo del apego a la ley. La verdad, Presidente Chávez, es que no se puede burlar la ley, como usted lo hace, tratando de maltratar al General Santander, para sustituir la ley por el capricho personal.

La verdad, Presidente Chávez, la verdad con testigos, es que no se puede desorientar al pueblo interpretando mal el legado del Libertador Bolívar. El Libertador fue integracionista, pero no expansionista. El Libertador dio la independencia a nuestras naciones, pero no les trajo una nueva era de sometimiento. El Libertador no andaba tratando de sacar del territorio americano la dominación europea, para imponer, como usted quiere hacerlo, su propia denominación, basada en el poderío de su presupuesto, al pueblo de Venezuela y al pueblo de Colombia.

La verdad, Presidente Chávez, es que el pueblo de Colombia tiene todo el derecho de derrotar el terrorismo, tiene todo el derecho a aceptar mediaciones, pero no mediaciones que busquen el protagonismo político, el enseñoramiento político del terrorismo.

Me preocupa mucho que usted, afanado por pretensiones electorales, ahora trate de apelar al viejo truco de estimular en Venezuela odio contra Colombia y contra el Gobierno de Colombia, para buscar su favorecimiento electoral.

La verdad, Presidente Chávez, es que los antecedentes de mi Gobierno muestran que en nuestra difícil lucha contra el terrorismo hemos sido respetuosos de todos los Gobiernos y de todos los países del mundo.

Apelo a la reflexión, a la conciencia del pueblo de Venezuela para examinar este tema. Mientras un Gobierno no es capaz de censurar a las Farc, sí censura injustamente al Gobierno de Colombia y la contradicción es que el Gobierno de Colombia, enfrentado a los terroristas, jamás, jamás ha irrespetado al Gobierno de Venezuela ni al pueblo de Venezuela.

La verdad, Presidente Chávez, es que el comunicado de ayer es sustentado por nuestros antecedentes, por nuestros hechos y tiene testigos.

La verdad, Presidente Chávez, es que en cada momento se conocen nuevos elementos. Nuestro Cónsul en los Estados Unidos, que acompañó a la senadora Córdoba (Piedad) a la reunión con uno de los presos pertenecientes a las Farc que por narcotráfico están en cárceles de los Estados Unidos, nuestro Cónsul nos ha informado que la senadora Córdoba habló con el preso de las Farc de política, está bien; de la posibilidad de una constituyente en Colombia, está bien. Todo eso es respetable, así no estemos de acuerdo. Pero la senadora también habló de la necesidad de un Gobierno de transición en Colombia.

La verdad, Presidente Chávez, es que eso nos da el derecho a los colombianos a interpretar que en la mediación, a la cual lo invitó usted la senadora Piedad Córdoba, de acuerdo con las actitudes de la senadora y con estos comentarios, estaba más interesada, esa mediación, en posibilitar un Gobierno con influencia del terrorismo en Colombia, que en ayudarnos a superar la tragedia de los secuestrados y a conseguir la paz.

Desde Calamar (Bolívar), esta región de la Patria hoy tan azotada por las inundaciones, le digo al mundo que pedimos y recibimos ayuda, pero no aceptamos proyectos expansionistas.

Desde Calamar, esta región azotada hoy por las inundaciones, le digo al mundo que aquí hay pobreza y limitaciones, pero hay dignidad.

El dinero se consigue todos los días, así en unas naciones sea más escaso que en otras. Pero la dignidad, el respeto al ser social, el respeto a las libertades individuales, cuando se pierden esos valores es difícil volver a recuperarlos.

Nosotros seguiremos haciendo todos los esfuerzos por derrotar al terrorismo, por recuperar nuestros conciudadanos secuestrados, pero no admitimos que se abuse de nuestra tragedia para darle la razón al terrorismo.

No admitimos que se abuse de nuestra tragedia para venir a incorporar a Colombia a un proyecto expansionista que poco a poco va negando las libertades que con tanta dificultad este Continente ha logrado conquistar”.

Fuente: Caracol Radio de Colombia

Comentarios introductivos de Radio Caracol

En el más enérgico discurso de cuantos haya formulado contra un gobierno extranjero, el presidente de la República Alvaro Uribe Vélez, rechazó las fuertes declaraciones contra su mandato que realizó el presidente de Venezuela Hugo Chávez a quien acusó de incendiar el Continente y de pretender montar un gobierno de las Farc en Colombia.
El primer mandatario reveló que la senadora Piedad Córdoba, quien hasta poco fuera facilitadora de los acercamientos para un acuerdo humanitario con las Farc, habló en la cárcel de Estados Unidos con Simón Trinidad, de establecer un gobierno de transición en el país.

Dijo que al presidente Chávez se le concedió todo lo que estaba reclamando para su mediación con las Farc, que está haciendo afirmaciones sin argumentos y que está utilizando el problema con Colombia con fines electoreros.

Uribe dijo que Chávez no está interesado en la paz de Colombia sino en establecer un gobierno de las Farc en nuestro país. Afirmó que el presidente venezolano no censura a las Farc y sí al gobierno legítimo de Colombia.

Señaló que Colombia le ha pedido al mundo y lo seguirá haciendo que le ayude a resolver sus problemas bajo la advertencia de que no estará abierta a proyectos expansionistas. Su proyecto no tiene entrada en Colombia le dijo Uribe a Chávez .

"No admitimos que se abuse de nuestra tragedia para darle la razón al terrorismo. En Colombia hay pobreza y limitaciones pero hay dignidad", señaló en su duro pronunciamiento el presidente Uribe.