07/03/2008

Diez Rosas para la prueba del nueve

Diez Rosas para la prueba del nueve

Permalink 06.03.08 @ 23:58:37. Archivado en Europa, Universidades, Semántica, Pragmática, Hispanobelgas, España, Sociogenética, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

Pertenezco a una de esas sufridas generaciones de la historia de España, que aprendieron como un consuelo escolar que había manera de verificar el resultado de una división complicada mediante un procedimiento bastante sencillo: la prueba del nueve.

Todos sabemos que si este procedimiento era aplicable a las operaciones matemáticas, no lo era a la división de nuestro pueblo en dos, que era de lejos la más complicada de todas las divisiones a las que por entonces nos veíamos confrontados.

De nuevo ahora, tras más de un cuarto de siglo de reconstrucción de nuestra democracia, como voluntad de reencontrarnos en el seno de una solidaridad unitaria, a pesar y en favor de nuestra diversidad familiar y regional, el bipartidismo a que ha dado lugar la partidocracia que se ha amparado de nuestras instituciones políticas, nos plantea el problema de la nueva división de nuestro pueblo en dos.

Somos muchos en pensar que ya es más que tiempo de echarle el freno a esta tendencia suicida, si no queremos que nuestra democracia se transforme en el instrumento empleado por unos cuantos cínicos, para reinstalar sobre nuestra geografía una pluralidad de reinos de taifas ridículos, a la imagen de los que otrora existieron, dando lugar a la inevitable decadencia de la coexistencia de nuestras diversas culturas ancestrales sobre el suelo de Iberia.

Si yo condenaba una vez más ayer esta degradación maniquea de nuestra democracia, era por tres razones:

La primera, porque el espectáculo de los mítines y de los debates de esta campaña electoral, seguidos atentamente desde Bruselas, me ha dado la neta impresión de que nuestro pueblo está siendo dividido contra sí mismo de una manera que ya no es posible ocultar sin convertirse en cómplice de quienes provocan esta división.

La segunda, porque creo que el nueve de marzo hay una salida al bipartidismo anticonstitucional en que nos tienen encerrados el PSOE y el PP. Esta salida nos la ofrece la Unión, Progreso y Democracia, cuyo líder, Rosa Díez, asegura que frente al bipartidismo “imperfecto y obligatorio existe una tercera España”.

La tercera, porque si los electores hacemos imposible el nacimiento de una mayoría absoluta, no favoreciendo a ninguno de los dos partidos del bipartidismo actual y confiando nuestros votos a la la Unión, Progreso y Democracia, esta unión de ciudadanos libres se convertirá, por su especificidad programática propia y por el peso electoral que nosotros le demos, en la garantía del pluralismo. Esto sucederá si su presencia en coalición se hace necesaria, para que el partido con mayoría relativa, sea el que sea, tenga que gobernar con ella, al tiempo que hará imposible la tendencia actual a la desaparición de la solidaridad autonómica española dentro de Europa.

Ningún partido separatista puede ofrecer esta garantía. Aún peor, todo partido separatista es ideológica y programáticamente un parásito del estado solidario, porque su propósito separatista consiste en servirse de la solidaridad estatal unilateralmente, negándole avaramente al estado la solidaridad recíproca. Lo mismo le sucede a los partidos que profesan la lucha de clases como ideología y como estrategia de gobierno.

Como candidata de Unión, Progreso y Democracia a la Presidencia del Gobierno, Rosa Díez asegura que frente al bipartidismo "imperfecto" y "obligatorio" hay "una tercera España" que busca "acuerdos en las cosas fundamentales" y que quiere superar las siglas y la ideología.

Según Rosa Díez, Unión, Progreso y Democracia ha nacido con el propósio de ayudarnos a "terminar con una etapa que se vive en España en la que da la sensación, si uno escucha a los líderes políticos, de que España está dividida por la mitad, de que no tenemos nada en común entre nosotros y de que la mitad de los españoles somos enemigos de la otra mitad".

Rosa Díez tiene toda la razón del mundo cuando proclama de viva voz y por escrito que esto no es así, asegurando que frente a la confrontación creada artificialmente por el bipartidismo "hay una tercera España que quiere acuerdos en las cosas fundamentales y que quiere que seamos capaces de superar las siglas y de superar la ideología, para trazar esos consensos que son los que le dan futuro a un país, a los jóvenes y a las nuevas generaciones".

Comparto el análisis de Rosa Díez al constatar que en España funciona un bipartidismo que no solamente es anticonstitucional, sino que es también funcionalmente imperfecto, en la medida en que se han roto todos los acuerdos entre los dos partidos, lo cual "convierte a los nacionalitas en clave de la gobernabilidad", en el sentido de que hay que acudir a ellos para poder gobernar. Así, pues, sostengo con ella que ese bipartidismo es "además de imperfecto, obligatorio", lo cual "no es bueno ni justo, porque el bipartidismo no representa la pluralidad y la realidad del país".

Múltiples síntomas nos indican que "los españoles quieren terminar con esta situación de bipartidismo", lo cual nos hace pensar que se está ya, con ocasión de las elecciones del día nueve, "en el fin del ciclo del bipartidismo". De aquí la necesidad de que haya nacido y exista, para llevarlo a cabo, un nuevo partido que defienda el Estado, sabiendo que defender el Estado no es defender un mapa, sino defender la igualdad en la solidaridad de todos los españoles". Con Unión, Progreso y Democracia existe a tiempo, para votar el día nueve en su favor, la posibilidad de que "haya otras voces, porque en la liga jugamos todos".

Estos argumentos son la razón por la que los ciudadanos, contrariados por el bipartidismo, han recibido tan bien a Unión, Progreso y Democracia. Este partido responde al sentimiento generalizado de que "España no es bipartidista" y de que "la ciudadanía tampoco lo es", aunque a los promotores del bipartidismo les parezca que es obligatorio serlo.

El nueve de marzo tenemos la posibilidad de poner fin a la deriva del bipartidismo con nuestro voto. Esta será ese día nuestra prueba del nueve. De nosotros depende el que ese día sea un día histórico.

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05/03/2008

El bipartidismo anticonstitucional del debate 2008

El bipartidismo anticonstitucional del debate 2008

Permalink 04.03.08 @ 23:55:55. Archivado en Semántica, Pragmática, España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

La escena tuvo lugar en la sala del trono del palacio real de Madrid. El rey replicaba a quien le preguntaba por la razón de que no se sentara nunca en el trono que preside esta sala. No puedo garantizar la exactitud de mi recuerdo, que se funda en un documental de la televisión francesa.

La frase que sigue la dijo en su día el rey Juan Carlos, a comienzos de su reinado, aunque aquí la repito yo sin poder garantizar la literalidad de lo que él dijo; sin embargo creo ser fiel a su manera humorista de recordar las cosas que se encuentran o se apoyan en la constitución:

"El soberano español tiene demasiados posteriores {entiéndase 'culos'}, para que quepan en ese trono tan estrecho".

El espíritu de la constitución es esencial para interpretar su letra.

Con su frase el rey interpretaba, pragmática y gráficamente, el sentido profundo y auténtico de un punto esencial de la constitución de la democracia actual, constitución y democracia que él hizo posibles y que nosotros aceptamos: en España el soberano es el pueblo; el rey se limita a representarlo. Ni comunistas, ni socialistas, ni nacionalistas y ni siquiera los demócratas liberales y/o cristianos hubieran aceptado otra semántica del poder supremo del estado. Sin soberanía popular no hubiera habido transición de la dictadura seudomonárquica que Franco concibió a la democracia parlamentaria coronada actual.

Como yo lo escribí anteayer, en las circunstancias actuales, cuya gravedad se acentúa hoy con la noticia de 53406 parados más en febrero, es absolutamente miope, por no decir cegato, el enfocar el interés del debate 2008 como la pelea entre dos jefes de bandas rivales, que por su condición de cabecillas podrían ganar para su partido la primacía sobre el otro.

Hoy escribo más claro el mensaje que contenía la frase que acabo de recordar: esta manera de enfocar el interés del debate como la pelea entre dos jefes de bandas rivales es anticonstitucional.

Constitucionalmente nuestro sistema político es parlamentario, es decir: plural. Es la única manera de representar la soberanía popular, que no cabe ni en el trono monoplaza del palacio real, ni en el trono biplazas del bipartidismo abusivo, que socialistas y populares se han inventado, en flagrante contradicción con la constitución.

El debate singular de anoche como el de la semana pasada son anticonstitucionales, porque presuponen la aceptación de un bipartidismo de hecho, que pone en entredicho la pluralidad garantizada por la constitución española vigente.

Imagino que ante este abuso la reacción de la mayoría de los votantes indecisos será el votar a otros partidos, que no a los monologantes del debate 2008, para mostrar electoralmente su repugnancia por esta degradación de la pluralidad parlamentaria, transformada 'de facto' en bipartidismo anticonstitucional.

Sociogenéticamente creo poder comprender, sin aceptarlo, el interés que estos dos debates singulares han provocado, como una transformación de los escenarios narrativos ancestrales que todavía nos hacen aceptar en España las corridas de toros y en algunos pueblos españoles e hispánicos las peleas de gallos. Estos mismos esquemas ancestrales, individualistas al extremo, siguen alimentando el morbo popular ante los duelos singulares que cultivan tradicionalmente nuestras pandillas, cuya peor escenificación actual es el terrorismo.

Otro escenario narrativo ancestral que hemos podido observar en estos debates singulares es el de la confrontación del triunfalismo y del catastrofismo; el primero como disfrute de su poder del dominante del momento, y el segundo como privación y ansia de poder del dominado en las mismas circunstancias.

La Academia de televisión hubiera debido organizar este debate en colaboración con el parlamento, bajo la presidencia del señor Marín, su ecuánime presidente saliente, y con la participación de todos los partidos parlamentarios. No habiéndolo hecho así ha prejuzgado el resultado de las elecciones, pretendiendo no solamente que ganaría las elecciones uno de los dos partidos representados, excluyendo a todos los demás, sino que sería elegido presidente del gobierno uno de los dos únicos parlamentarios invitados al debate, sin tener en cuenta la posibilidad de ser elegido cualquiera de los otros parlamentarios. Procediendo así, por culpa de la equívoca denominación de los primeros ministros de nuestros gobiernos como "presidentes", la Academia de televisión ha confundido nuestro sistema parlamentario con un sistema presidencialista como el francés o el norteamericano.

03/03/2008

La unión hace la fuerza

La unión hace la fuerza

Permalink 02.03.08 @ 23:58:04. Archivado en España, Sociogenética, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

Hay retruécanos que no engendran verdades. Tal es el caso del retruécano que sirve de divisa a Bélgica, porque si es verdad que "L'union fait la force" ('La unión hace la fuerza'), no lo es que "La force fait l'union" ('La fuerza hace la unión').

Tanto don José Luis Rodríguez Zapatero como don Mariano Rajoy Brey deberían tener muy en cuenta, en su debate del lunes próximo, la vigencia de esta esterilidad del retruécano a propósito de la relación entre la unión y la fuerza. Uno y el otro dan la impresión en sus mítines como la dieron en su primer debate de que esperan obtener la unión de los españoles en la próxima legislatura no por la razón sino por la fuerza.

Algunos observadores socio-políticos estiman que del resultado de este segundo debate depende en un dos y medio por ciento, aproximadamente, el resultado electoral que puede obener el partido del ganador el 9 de marzo.

En las circunstancias actuales me parece que esta manera de enfocar el interés del debate es absolutamente miope, por no decir cegato. Los autores de esta estimación conciben el solemne encuentro público de los presidentes de los dos partidos mayoritarios de España, para debatir sobre el futuro del estado, como la pelea entre dos jefes de bandas rivales, que por su condición de cabecillas podrían ganar para su partido la primacía sobre el otro.

Este escenario de pelea es totalmente irresponsable, porque España tiene planteados, cara a sí misma y cara al resto del mundo, problemas urgentísimos e insoslayables que sólo pueden ser resueltos si las mejores fuerzas de estos dos grandes partidos se adicionan, para constituir una gran unidad defensiva del estado, más bien que neutralizarse mutuamente en una estéril pelea barriobajera, indigna de dos hombres de estado.

Don Mariano Rajoy Brey como don José Luis Rodríguez Zapatero deben abordar su debate del lunes próximo como lo abordarían dos supremos responsables de un mismo buque que se encuentran ante la llegada inminente de un gigantesco iceberg que amenaza con enviar a pique el navío que les está encomendado. Normalmente dos supremos responsables de un mismo buque pensarían más en corregir el rumbo del navío, aportando cada uno sus propios conocimientos náuticos, que en enzarzarse en disputas de jerarquía. Conviene recordar aquí que tanto la mayoría gubernamental como la oposición tienen encomendada por los españoles la responsailidad de corregir en sus funciones respectivas y complementarias el rumbo del navío España.

Ese iceberg que amenaza a España presenta ya una serie de signos alarmantes, que hacen pensar que nuestro navío se encuentra derechamente en su rumbo. Algunos de estos signos corresponden como cuernos a las cornadas posibles a los siguientes puntos sensibles de nuestro navío: una inflación rayana en la superinflación; la pérdida brutal de empleos; la bajada generalizada del poder adquisitivo de las familias; la subida incontrolable del precio de las energías, de las materias primas, de la alimentación y del transporte; la especulación inmobiliaria; la falta de perspectivas laborales justas para los jóvenes, incluidos los universitarios altamente cualificados; la inaccesibilidad para los mismos jóvenes a viviendas adecuadas a su nivel salarial; la dificultad para estos mismos jóvenes de independizarse de sus padres y de ocupar en la sociedad los puestos de trabajo que han de asegurar el mantenimiento de las pensiones para la población de los jubilados de más en más numerosa, etc. Cabe evocar muchos puntos sensibles más, sin que hayamos evocado las terribles metástasis del cáncer del terrorismo, que es el síntoma más preocupante de nuestra pérdida de solidaridad nacional.

Un caricaturista ha tenido la buena idea de sintetizar en una sola imagen los retratos de don José Luis Rodríguez Zapatero y de don Mariano Rajoy Brey. El resultado de su arte es la caricatura que ilustra este texto. Espero que los dos interesados sepan ver el mensaje que esta imagen les envía. El uno y el otro si son auténticamente dos hombres de estado responsables, como los electores queremos creerlo siempre con pruebas, y no dos cabecillas de bandas barriobajeras, como lo parecen estos días, deben comprender que en el momento presente los electores esperamos de ellos que adicionen sus fuerzas uniéndose, para sacar a España del derrotero fatal en que se encuentra, más bien que emplear la fuerza de cada uno para desunirse del otro y desunirnos a todos.

Imagen: FOTOGRAFÍA - Tecnología - Fotomontaje con las imágenes de Zapatero y Rajoy.
ANTONIO ESPEJO - 28/02/2008.