09/07/2017

Retazos de La aventura de los batanes en el DE de El Quijote

"El Quijote", aventura, batanes

Con esta aventura se introduce un cambio decisivo en la relación entre don Quijote y Sancho: «por primera vez el escudero engaña a su amo y hasta se burla abiertamente de él. Este engaño crea las posibilidades de otros engaños más graves, sobre todo los relacionados con Dulcinea (I.31; II.10), que tendrán importantes consecuencias para el desarrollo de la novela entera. El cambio también prefigura la célebre promoción de Sancho como personaje literario en la Segunda parte.

batán: 4; batanado: 1; batanee: 1; batanes: 11; bate: 1

batán (doc. ±1475, ◊ del ár. vg. battân.) m. 'máquina hidráulica provista de mazos para golpear y desengrasar los paños': «Batán. Cierta máquina ordinaria de unos maços de madera muy gruesos, que mueve una rueda con el agua, y éstos hieren a veces [i.e., alternativamente] en un pilón donde batanan y golpean los paños, para que se limpien del aceite y se incorporen y tupan». Cov. 200.b.47 

|•| aventura de los batanes: I.20. • Cabe establecer una cierta analogía paródica entre esta aventura y la del endriago del Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo. He aquí la versión resumida de A. Rosemblat:

«—Amigos, quiero entrar en aquel castillo, y si encuentro al endriago, combatiré con él. Si no lo encuentro, os podréis alojar en el castillo mientras se calma el mar, y yo iré a buscarlo por las montañas. Si no vuelvo, haréis lo que mejor os parezca. § Cuando lo oyeron, quedaron más espantados. El maestro Elisabat, que era hombre de letras y de misa, le dijo que las cosas que estaban fuera de la naturaleza de los hombres se debían dejar. El Caballero de la Verde Espada le contestó que si hubiese tenido eso en la memoria, le estaba excusado salir de su tierra para buscar aventuras peligrosas; y que si dejaba ésta sin comprenderla, todas las otras quedarían reducidas a nada… Todos quedaron llorando, y Ardián, el enano, mesaba sus cabellos y se golpeaba el rostro y se daba con la cabeza en las paredes por servir a un hombre que mil veces llegaba al punto de la muerte y quería poner remedio él solo en lo que no osaba el emperador de Constantinopla con todo su poder.», Amadís de Gaula, Versión de A. Rosenblat, p. 246-247.

• La analogía paródica es aún más acusada con la llegada de Amadís a la Ínsola Firme tal cual la cuenta el original:

«Amadís dixo a Grasandor:—Mi buen señor, yo quiero subir en esta roca y ver lo que el mayordomo nos dixo, si es assí verdad como lo él contó; y mucho vos ruego, ahunque alguna congoxa sintáis, que me aguardéis aquí hasta mañana en la noche, que yo podré venir o fazeros señal desde arriba cómo me va. Y si en este comedio o al tercero día no tornare, podréis creer que mi hazienda no va bien, y tomaréis el acuerdo que vos más agradare.», AdG, 1701. 

 La aventura de los batanes finaliza con el descubrimiento por don Quijote y Sancho de la causa de los ruidos: «Y eran —si no lo has, ¡oh lector!, por pesadumbre y enojo— seis mazos de batán, que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban.», I.20.57.

• Con esta aventura se introduce un cambio decisivo en la relación entre don Quijote y Sancho: «por primera vez el escudero engaña a su amo y hasta se burla abiertamente de él. Este engaño crea las posibilidades de otros engaños más graves, sobre todo los relacionados con Dulcinea (I.31; II.10), que tendrán importantes consecuencias para el desarrollo de la novela entera. El cambio también prefigura la célebre promoción de Sancho como personaje literario en la Segunda parte. § Por lo que se refiere a DQ, se trata una vez más de hacer que la realidad corresponda al mundo de la caballería. La noche presenta un misterio a los oídos: se oye un tremendo ruido que llena de pavor al caballero loco y su criado. Dominando su temor, DQ se prepara a probar suerte, invocando a los grandes héroes de la literatura caballeresca en un lenguaje que intenta captar el solemne estilo de la épica.», Edwin Williamson, en Rico 1998 b, p.58. 

|| ¿Qué va de yelmo a batanes?: ® yelmo

batanado (doc. s. XVI, p.p. de batanar < batán; batanar alternaba con abatanar, que significa 'golpear los mazos el paño en el batán' ) adj. Con el batanado se aprovecha el poder filtrante de la lana; también se modifica el aspecto del tejido, al cubrirse de fibras la superficie y producirse un cierto encogimiento del mismo (E.U. Micronet).

|| anascotebatanado:  Aventura de la dueña Dolorida: «Detrás de los tristes músicos comenzaron a entrar por el jardín adelante hasta cantidad de doce dueñas, repartidas en dos hileras, todas vestidas de unos monjiles anchos, al parecer, de anascote batanado», I.38.1. ® anascote

batanear (doc. 1527 'dar golpes'; neologismo de sentido en 1593 'importunar', de batán + -ear) tr.frec. 'importunar a alguien con habladurías' 

• «El propio origen de batanar tiene el frecuentativo batanear, de que usa poco después Don Quijote [tras la aventura de los batanes], y que sólo tiene significación metafórica, porque no se aplica nunca a los batanes, sino solamente a las personas que, a manera de batanes, golpean y muelen, física o moralmente al prójimo.», Clem. 1195.b.

• Lucas Gracián Dantisco, escribía en 1593 en su Galateo español, a propósito de los habladores:  «16 Otros hay también, tan sin provecho y cerimoniosos, que sin dezir cosa de sustancia, nunca cessan de hablar mucho y mal, aunque con mucha criança, tanto que por ella os obligan a que les estéis escuchando. Por estos tales dixo el que escrivió la Vida de la corte: § Mitridato hablador, / muy puesto en ser bien criado, / que el día que os coge el lado, / os dexa con buen sudor / del martirio que os ha dado. § [51v] 17

Éstos, pues, ponen toda su diligencia y cuidado en estar con sus maços de lenguas y muchedumbre de palabras tan impertinentes, bataneando la gente, por parecelles que con su buena criança tienen un poco de razonable muestra. Y en las cosas graves y de peso no se saben dar maña, y querrían que la conversación toda se gastasse en estas apariencias de fuera. Y si se levanta alguna plática de buen entendimiento no gustan della ni la entienden. Y destos impertinentes hombres hay infinito número que a la primera vista engañan, y a la segunda enfadan, porque luego descubren su idiotecismo.», Ed. Margherite Morreale, CSIC (Madrid), 1968, Página 140, Párrafo nº 63. 

|| que os batanee el alma: 'juro que os he de batanear el alma' • Don Quijote amenaza a Sancho, para que no siga mortificándole con la cantinela de los batanes: «—Ya os he dicho, hermano, que no me mentéis, ni por pienso, más eso de los batanes—dijo don Quijote—; que voto... , y no digo más, que os batanee el alma.», I.21.11. 'juro que os he de batanear el alma'

Fuente: Salvador García Bardón, Diccionario enciclopédico de El Quijote, Skynet, 2005.

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