06/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 10/14

 

 

 

El cambista y su mujer = Le changeur de monnaie et sa femme = The moneychanger and his wife

Autor: Marinus van Reymerswaele (Zelanda, h. 1490/1495 - antes de 1567) (1)

Tras haber trabajado como "Comisario de abastos", Cervantes se ve obligado a trabajar como "Recaudador de impuestos", dos ocupaciones cuyas duras enseñanzas, que nunca olvidará, le costarán muy caras

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1592

Acusado de fraude en relación con sus cuentas como comisario, Cervantes es detenido unos pocos días en septiembre en la cárcel de Castro del Río, en ejecución de una orden del corregidor de Écija, por venta ilegal de trigo, aunque enseguida se le declara inocente. Una vez más, la mediación de Isunza logra que se le deje en libertad muy pronto.

Esta detención coincide con el encargo a Cervantes de una serie de comedias, que desgraciadamente no llegará a escribir: el 5 de septiembre se compromete, mediante contrato y a cambio de 300 ducados, a componer seis comedias para Rodrigo Osorio, conocido actor y "autor" de comedias, es decir, director de una compañía, con la jactanciosa condición de que, si no fuesen como las mejores de sus contemporáneos, no cobraría.

Lit. El gran historiador jesuita Juan de Mariana publica su «Historia de rebus Hispaniae».

Proclamación por la Congregación de la Inquisición de la Edición de la Biblia aprobada por Roma: edición definitiva de la "Vulgata Sixtina".

Pol. Cortes de Tarazona.

Asedio de París por Enrique IV

Elección del papa Clemente VIII.

1593

En junio muere Isunza, proveedor general del rey en Andalucía; es nombrado sucesor suyo Oviedo. Este mismo mes, Cervantes decide regresar a Madrid, al comprender que su trabajo de comisario llega a su fin, con el deseo de obtener un nuevo puesto en la administración. Unos meses después comenzará a trabajar como recaudador de impuestos, trasladándose nuevamente a Andalucía.

De hecho su labor como comisario de abastos tocaba a su fin en octubre, ya que sólo le quedaba un último encargo de Miguel de Oviedo, tras el cual, como lo veremos enseguida, se pondría fin oficialmente a la vasta empresa de aprovisionamiento de víveres iniciada por Guevara.

En octubre también, coincidiendo con el fin de su trabajo como comisario de abastos, muere a los setenta y tres años Leonor de Cortinas, su madre, en la madrileña calle de Leganitos.

Lit. El Papa Clemente VIII crea Cardenal al Padre Francisco de Toledo, de la Compañía de Jesús, eminente filósofo y teólogo andaluz. Además de su intensa labor como profesor y escritor, el P. de Toledo asume diferentes misiones como legado pontificio. Una de éstas le lleva a Lovaina, donde recibe la abjuración que hace Bayo de sus doctrinas condenadas por la Iglesia.

Por iniciativa de sus superiores, publica sus prelecciones de filosofía, profesadas en el Colegio Romano. Entre ellas encontramos diferentes trabajos consagrados a la obra de Aristóteles y muy en particular su «De Anima», que se convierte en libro de texto para varias generaciones de estudiosos.

Pol. Estados generales del Louvre.

Abjuración del hugonote Enrique IV, para poder ceñir la corona francesa. Con este soberano, la dinastía de los Borbones, instalada ya en Navarra, se instaura en Francia.

1594

El rey Felipe II, alertado y alarmado por las continuas irregularidades en el aprovisionamiento de trigo, a las que las ejecuciones de los cuatro comisarios no parecían haber puesto coto, decidió, en abril de 1594, detener definitivamente el complejo sistema de aprovisionamiento de víveres que el propio Estado había puesto en funcionamiento, destituyendo a Miguel de Oviedo y a todos sus ayudantes, entre ellos a Cervantes.

Así pues, Cervantes se vio obligado a dejar su oficio de comisario.

Aunque terminaba aquellos seis años de sobresaltos tan pobre como los había empezado, tuvo no obstante la suerte de que le fueran aceptadas las cuentas que presentó, y que le eximieran del pago de cantidades que algunos aseguraban que debía. Sólo entonces dejó Sevilla para volver a Madrid.

En Madrid, el ex-comisario Miguel de Cervantes, que, como era natural en un hombre de cuarenta y siete años sin trabajo remunerado, intentaba por todos los medios alcanzar un nuevo empleo en la Administración Pública, logró que atendiera su solicitud el contador de Su Majestad, Agustín de Cetina, que era por suerte su antiguo pagador en Sevilla. Éste consiguió que la Hacienda comisionase a Cervantes para cobrar varios atrasos de tasas en el reino de Granada, por valor de 2 500 000 maravedíes. Se trataba exactamente de tercias y alcabalas, “tributo de tanto por ciento del precio que cobraba el fisco por los contratos de compraventa y permuta”. Cervantes volvió así a su tarea de cobrar para el estado, aunque pasando de comisario de abastos a recaudador de impuestos. Quienes sostienen que Cervantes era un converso, invocan como argumento, en favor de su tesis, la obtención y la práctica por Cervantes de este empleo, que habitualmente desempeñaban los judíos.

Para entrar en su nueva función, se le exigió a Cervantes un fiador. Lo encontró en la persona de un cierto Francisco Suárez Gasco, hombre, por desgracia, bastante poco de fiar, dada su fama de pendenciero y de asesino, ya que se le sospechaba de haber asesinado a su mujer. Aunque Suárez Gasco avaló a Cervantes por la cantidad de 4 000 ducados, la elección de tal fiador inspiró vivas reticencias entre los responsables de la Hacienda. En consecuencia de ello, aunque Cervantes fue nombrado recaudador, se le exigió, además de la fianza de Suárez Gasco, el que antes de entrar en función garantizase la suma recaudable con un depósito de sus propios bienes y de los de su mujer, razón por la cual tuvieron que ir ambos a firmar ante notario tal compromiso.

Nuevo gesto infeliz de Cervantes: tras haber recaudado los impuestos en el reino de Granada, depositó el dinero en la banca de Simón Freire, quien desdichadamente desaparecería poco después, desfalcando todos los depósitos de la banca, lo cual haría que Cervantes se viera nuevamente en la cárcel.

Pol. Enrique IV entra en París.

1595

El 7 de mayo Cervantes obtuvo el primer premio en unas justas poéticas, organizadas por los dominicos en Zaragoza, para celebrar la canonización de San Jacinto, “el apóstol de Polonia”. Cervantes tomó parte en el segundo certamen, que requería una glosa en estrofas prefijadas de la vida del nuevo santo, consiguiendo el primer premio, dotado con tres cucharas de plata.

Tal premio no debió de consolarle mucho del desastre que se le anunció en mayo de 1595: Freire había desaparecido llevándose consigo, desfalcados, 60000 ducados. Alarmado, corrió a Sevilla para tratar de salvar algo de ese naufragio, pero al llegar se encontró con que todos los bienes estaban en cepo jurídico, a petición de sus acreedores. Cervantes sólo consiguió que se reconociera el embargo de las sumas que se adeudaban al Tesoro, pero las suyas particulares las perdió para siempre.

La mala suerte quiso que por las mismas fechas llegara a su conocimiento la ruptura, tras cuatro años de relaciones, de su querida sobrina Constanza de Ovando con don Pedro de Lanuza. Constanza de Ovando, la sobrina que acompañó a Miguel de Cervantes y a su esposa hasta el momento de sus muertes respectivas, era fruto natural de los amores de su hermana mayor Andrea con Nicolás de Ovando.

Cervantes debió de pensar que era la nueva generación de mujeres de su familia que tomaba el relevo de las desdichas en amores a la de sus hermanas Andrea y Magdalena.

El inconstante don Pedro era hermano del justicia mayor de Aragón, que Felipe II había mandado decapitar por haber amparado la huida de su secretario real Antonio Pérez y apoyado la rebelión en aquellos reinos. Tras sucesos tan graves, la familia Lanuza había sido perseguida y caído en desgracia. Probablemente estas circunstancias hicieran pensar a los Cervantes que la joven Constanza llegaría a casarse más fácilmente con el joven aristócrata. Pero, no. Se repetía casi punto por punto la historia de su madre y de su tía, y, de nuevo el desenlace fue como entonces: don Pedro abandonó a Constanza en cuanto el honor y la fortuna de los Lanuza empezaron a restablecerse. Don Pedro le dejaba a la joven, para que se consolase de la burla, la suma de 1400 ducados, que no pagó de inmediato, ya que no disponía por entonces de ese dinero.

Murió por esas fechas el tío de su mujer, el cura don Juan de Palacios, que dejó por herederos a sus tres sobrinos. A Catalina le tocaron dos viñas, unos olivos, unos juegos de ropa de cama, un pequeño tonel... Es sólo una conjetura que Miguel estuviese en Esquivias cuando se diera lectura al testamento, pero tenemos la seguridad de que fue a Toledo para la ordenación de su cuñado Francisco de Salazar, en mayo de ese año de 1595. Después, Cervantes partió para Sevilla.

Lit. Ginés Pérez de Hita, "Guerras civiles de Granada".

Publicación del "Atlas" de Mercator.

Pol. Enrique IV es absuelto por el papa Clemente VIII.

«El único éxito de Felipe en este período fue la prolongación de la rebelión irlandesa contra Isabel: en mayo de 1595 su líder, el conde de Tyrone, estaba a punto de hacer las paces, cuando llegaron unos agentes españoles con promesas de ayuda, seguidas al poco de algunas municiones, de las que tenían mucha necesidad.

Inglaterra se vengó no obstante dos meses después, cuando una gran fuerza anfibia se apoderó de Cádiz y la retuvo durante dos semanas sin que nadie se la disputara. Cuando los invasores se embarcaron de vuelta, señalaron con suficiencia que los incendios provocados por ellos en la ciudad «no dejaron de arder ante nuestra vista hasta la noche del miércoles siguiente, momento en que dejamos de divisarlos». Además, los invasores se llevaron con ellos dos de los nuevos galeones de Felipe (y otros dos sólo escaparon a la misma suerte porque sus tripulaciones les prendieron fuego previamente). La flota mercante española anclada en Cádiz, que se preparaba para partir hacia América, perdió 28 barcos y bienes por valor de cuatro millones de ducados.», Parker, p. 457. (2)

1596

A través del agrio soneto dedicado al duque de Medina Sidonia, comprobamos que el mundo se le había caído encima a Cervantes. Sus experiencias como funcionario del gobierno en Andalucía le habían demostrado que sus años heroicos de soldado y cautivo habían desaparecido para siempre.

“Se puede datar con exactitud en 1596 el soneto titulado "A la entrada del Duque de Medina", puesto que poetiza un suceso acaecido en julio de dicho año, cuando el conde de Essex entró en Cádiz y saqueó la ciudad impunemente durante 24 días. En Sevilla se organizaron varias compañías de soldados ("Vimos en julio otra Semana Santa") con gran estruendo y algarabía ("Hubo de plumas muchedumbre tanta"), a las órdenes del Duque de Medina Sidonia, y de su lugarteniente, el capitán Becerra ("Clamó el Becerro y púsolos en sarta"), pero..., cuando los españoles llegaron a Cádiz, ya se habían marchado los ingleses:

«y, al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran duque de Medina.»

Cervantes, con justeza y gracia, ironiza y se burla de la fanfarria y de la bravuconería del ejército español, mera apariencia sin sustancia real, al tiempo que satiriza la aparatosidad y la hipocresía de la supuesta e inexistente victoria:

Soneto a la entrada del duque de Medina en Cádiz
de Miguel de Cervantes (atribución)

Vimos en julio otra semana santa,
atestada de ciertas cofradías
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, y no el inglés, se espanta.

Hubo de plumas muchedumbre tanta,
que, en menos de catorce o quince días,
volaron sus pigmeos y Golias,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el becerro y pusolos en sarta,
trono la tierra, escureciose el cielo,
amenazando una total ruina,

y al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran Duque de Medina.

Éste es otro Cervantes. El anterior, el héroe de Lepanto, el cautivo de Argel, el que alababa, orgulloso, la temeridad de los numantinos y el esfuerzo bélico de los que fueron contra Inglaterra, ya no existe. Sólo queda el desencanto, la desilusión, el desengaño y el sentimiento de la decadencia. La cruda realidad barroca se ha impuesto sobre el idealismo renacentista. La visión del mundo cervantina ha dado un giro de ciento ochenta grados.”, MdeCS, Obras completas, Micronet, 1997.

Lit. Alonso López Pinciano, "Philosophia antigua poética".

Juan Rufo, "Los seiscientos apotegmas".

Pol. Saco de Cádiz por los ingleses, bajo el mando de Howard y Essex: el 1 de junio la armada inglesa penetra en el puerto de Cádiz, quema varios barcos de la marina mercante española, que se preparaban a zarpar para Méjico, y saquea la ciudad.

Felipe II, enfermo en Azeca, cerca de Toledo.

Felipe II nombra gobernador de los Países-Bajos al cardenal-archiduque Alberto de Habsburgo, que contraerá matrimonio con su hija Isabel.

Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

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(1) ◊ El cambista y su mujer = Le changeur de monnaie et sa femme = The moneychanger and his wife

Autor: Marinus van Reymerswaele (Zelanda, h. 1490/1495 - antes de 1567)
Título: El cambista y su mujer
Fecha: 1539
Técnica: Óleo
Soporte: Tabla
Dimensiones: Alto: 83 cm.; Ancho: 97 cm.
Objetos presentados: Dinero, Balanza, Libro, Pluma, Tintero, Candelabro

Procedencia: Legado Mª. de los Ángeles Medina y Garvey, duquesa de Tarifa, 1934
Localización actual: Museo del Prado
Ubicación: Sala 055A (Expuesto)
Número de catálogo: P02567

Sentados ante una mesa los dos personajes cuentan dinero con evidente avidez.

El cambista viste ropas burguesas, con puños y cuello en piel, y en la cabeza luce un extraño sombrero con colgante. La mujer viste traje encarnado y cofia blanca, según la moda flamenca del siglo XVI.

Sobre la mesa varias monedas de oro y cobre, un libro de cuentas y una balanza. Al fondo un candelero y otros papeles sobre un anaquel.

La composición deriva de un modelo realizado por Quintin Massys en 1514, tabla que se encuentra en el Museo del Louvre de París.

Pese a ser una composición muy repetida por el artista, en este de 1539 se acentúan ciertos aspectos, como la tensión que desprende la escena, al estar toda la estancia saturada y en desorden. Se pretende así marcar la censura o crítica a la actividad moralmente reprobable de los personajes.

Una versión muy similar, realizada por el mismo artista, se encuentra en el Monasterio de El Escorial, en depósito del Museo del Prado (P2102).

◊ Bibliografía ◊

Friedländer, Max J., Die altniederlandische malerei, Paul Cassirer, Berlin, 1935, pp. 40-43.

Van Werveke, H., Aantekening bij de zogenaamde belastingpachters en wisselaars van Marinus van Reymerswael, Gentsche bijdragen tot de kunstgeschiedenis, 1949-1950, pp. 43-58.

V.V.A.A., Carlos V y su ambiente: exposición-homenaje en el IV Centenario de su muerte, (1558-1958), Ministerio de Educación Nacional, Dirección General de Bellas Artes, Toledo, 1958, pp. 87-88.

Moxey, K.P.F., The Criticism of Avarice in Sixteenth-century Netherlandish Painting, Netherlandish Mannerism: Stockholm, 1984, pp. 21-34.

Museo Nacional del Prado, La pintura flamenca en el Prado, IbercajaFonds Mercator, Amberes, 1989, pp. 95.

Milkers, Anne, Omtrent Marinus van Reymerswaele, Gante, 1990.

Heck, Christian, Collections du Nord-Pas-De Calais: la Peinture de Flandre et de France du Nord Au XVe et Au Debut du XVI Siecle, Bij Peeters, Bruxelas, 2005, pp. 283.

Silver, Larry, Pieter Bruegel, Abbeville Press Publishers, 2011, pp. 147.

Woodall, Joanna, De wisselaer Quentin Matsys's man weeighing gold coins and his wife. 1514, Nederlands kunsthistorisch jaarboek, 64, 2014, pp. 38-75 [39,41].

Fuente: Museo del Prado

(2) Toma y saqueo de Cádiz

En 1596, durante la guerra anglo-española y la guerra de Flandes, la ciudad de Cádiz fue objeto de un ataque por parte de una gran flota inglesa bajo el mando del almirante Charles Howard y de las tropas de Robert Devereux, II conde de Essex, con el apoyo de las Provincias Unidas de los Países Bajos.

La falta de previsión y de organización de las fuerzas españolas, y la escasa resistencia de estas contra los atacantes, dieron como resultado la rápida victoria inglesa. Tras destruir la armada española presente en la bahía de Cádiz, las fuerzas atacantes desembarcaron, capturando y saqueando la ciudad; antes de su retirada tomaron varios rehenes de entre las principales personalidades de la ciudad, que fueron llevados a Inglaterra y aprisionados en espera del pago de su rescate.

Las pérdidas económicas causadas durante el saqueo fueron cuantiosas: la ciudad resultó incendiada, al igual que la flota, en la que fue una de las principales victorias inglesas en el transcurso de la guerra; España se declararía en quiebra ese mismo año.

Fuente: Wikipedia.

23:25 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

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