06/05/2016

Miguel de Cervantes y su tiempo: Crónica hispano-flamenca (1547-1617): quinquenio 07/14

 

 

 

◊ Retrato de Guillermo I, Príncipe de Orange = Portrait of William I, Prince of Orange = Portrait de Guillaume Ier, prince d’Orange ◊

Artist: Adriaen Thomasz (1)

→ El príncipe de Orange se presenta en su "Apología" como campeón de la libertad de conciencia y como protector de las libertades soberanas del buen pueblo.
→ Le prince d'Orange se présente dans son "Apologie" comme champion de la liberté de conscience et comme protecteur de la liberté souveraine du bon peuple.
→ The prince of Orange appears in his "Apology" as champion of the freedom of conscience and as protector of the sovereign freedoms of the good people.

1577

Por voluntad de Miguel, se da prioridad al rescate de su hermano Rodrigo, que es liberado con más de cien prisioneros el 24 de agosto.

Segundo intento de fuga: Cervantes se encierra con catorce cautivos en una gruta del jardín del alcaide Hasán, donde permanece cinco meses con sus compañeros, a la espera de que su hermano Rodrigo, ya rescatado, acuda a liberarlos. Un renegado natural de Melilla, apodado El Dorador, los traiciona y son sorprendidos el día 30 de septiembre en la gruta. Cervantes se declara el único responsable del intento de fuga, lo que le vale ser cargado de grillos y conducido a las mazmorras del rey. El jardinero que los había amparado durante esos cinco meses pagó con su vida la ayuda que había prestado a los cristianos.

Icon. Nace Rubens.

El Greco se instala en Toledo.

Pol. Hasán Baja rey de Argel.

Evasión de Enrique de Navarra. La paz de Bergerac, que pone fin a la sexta guerra de religión, tiene lugar el 17 de septiembre.

El gobernador don Juan de Austria es declarado “enemigo de la patria” por los Estados Generales de los Países-Bajos.

Para Don Juan de Austria, el príncipe Guillermo de Orange es un hereje y un traidor, que conjuga la infidelidad a su rey con la traición a la causa de su clase dirigente y de su creencia. Apenas llegado a Bruselas, Don Juan sabe que el Taciturno intenta levantar a los Estados contra el rey y la religión católica, para ponerlos al servicio de la libertad de una “patria“ utópica, sin poder ni religión. Don Juan sabe también que el acto concreto que desea realizar el Taciturno, para enardecer a sus partidarios, es apoderarse de su persona, símbolo de la realeza como hermano del rey y símbolo de la catolicidad como vencedor de Lepanto. Inmediatamente escribe al soberano: «Que V. M., por el amor de Dios, reflexione sobre esto: si quiere una buena y firme paz, que prepare una muy cruel y sangrienta guerra. En todo caso, yo prefiero morir luchando.»

El nuevo Gobernador General de los Países Bajos, Don Juan de Austria, es recibido en Bruselas hacia las cinco de la tarde del 1 de mayo. El cortejo entra por la puerta de Lovaina, tuerce a la izquierda y sube solemnemente hasta Santa Gúdula, donde las autoridades eclesiásticas lo acogen con entusiasmo como defensor de la cristiandad. Don Juan entra en la iglesia escoltado por el nuncio papal y por el embajador imperial; le sigue la nobleza precedida por el duque de Aerschot; detrás de la nobleza avanzan los veinticinco pendones de los gremios de Bruselas. A la salida del templo, la comitiva baja hasta la cercana Plaza Mayor y de allí, por la calle de la Magdalena, sube hasta el palacio de los Duques de Borgoña a cuya puerta le esperan los Consejos. El orden de esta recepción contiene un símbolo: tanto la iglesia católica como la nobleza ven en Don Juan la garantía del monopolio religioso del catolicismo sobre los Países-Bajos.

Don Juan de Austria escribe de su puño y letra el 15 de mayo al príncipe de Orange, para invitarle a vivir tranquilamente, rico y en los honores, ahora que no hay ni señor, ni gobernador, ni españoles que haya que señalar con un dedo acusador. Mientras Don Juan escribe esta carta conciliadora, en las calles de Bruselas la ralea comienza la búsqueda y expulsión de las mujeres que se han casado o que han tenido relación con los soldados españoles.

El 11 de junio Don Juan de Austria abandona Bruselas para instalarse en Malinas.

El 9 de julio Don Juan de Austria abandona Malinas para instalarse en Namur.

El 6 de septiembre los Estados de los Países-Bajos envían una invitación al príncipe Guillermo de Orange, para que venga a Bruselas a apoyar su acción. Antes de tomar esta decisión, el duque de Aerschot, seguido por sus partido mayoritario en los Estados Generales y sin tener en cuenta la existencia de Don Juan de Austria, al cual se opone, a pesar de su aparente lealtad, ha invitado al archiduque Matías de Austria para que venga a Bruselas a protegerlos, tomando el cargo de Gobernador General. El archiduque, hermano del Emperador Rodolfo II, es un joven tranquilo de diecinueve años, de ambición poco imaginativa. Sabemos que se ha puesto en camino hacia Bruselas el día dos de este mes. Así que la invitación dirigida a Orange como salvador del pueblo de los Países Bajos, lleva en sus silencios el peso de la traición de la casta aristocrática, que desconfía de él y del común del pueblo cuya causa defiende Orange contra sus intereses.

El 8 de septiembre los Estados de los Países Bajos escriben al rey Felipe II para que nombre un nuevo Gobernador en sustitución de Don Juan de Austria.

El 23 de septiembre el príncipe de Orange, acompañado por las delegaciones de los Estados Generales y de la ciudad de Bruselas que han ido a recogerlo, entra en la ciudad por vía fluvial en barcas que exhiben los pendones de la casa de Orange, rodeado de trescientos amberinos uniformados con los colores de su escudo y armados. En el desembarcadero lo están esperando todos los miembros de la nobleza, encabezados por el inconstante duque de Aerschot, por el pariente de éste el príncipe de Chimay, por los condes de Egmont, Boussu, Lalaing y Houtkercke y por el señor de Hèze. Los pabellones que ocupan el embarcadero están decorados con tapices que reproducen escenas significativas del antiguo testamento: la venta de José por sus hermanos, el triunfo de David sobre Goliat, la cautividad de los israelitas en Egipto, etc. A caballo, con el embajador de Inglaterra a su derecha y con el duque de Aerschot a su izquierda, Orange pasa, al igual que Don Juan unos meses antes, por la Plaza Mayor ricamente decorada, donde el pueblo lo aclama con gritos repetidos, sube al Coudenberg por la calle de la Magdalena y, en lugar de entrar en el palacio ducal, entra triunfalmente en su palacio familiar de Nassau, que se encuentra en las inmediaciones de los edificios de la corte. A la caída del día, el príncipe, recibido como un monarca, cena en el palacio del duque de Aerschot, que queda a unos pasos de su propio palacio. En las encrucijadas de las calles, el pueblo alimenta hogueras alrededor de las cuales bebe, canta y baila hasta muy entrada la noche.

Portugal intenta conquistar Marruecos: El rey Felipe II se encuentra en noviembre en Guadalupe con su homólogo portugués, que le explica con brío su proyecto de recuperar para la cristiandad el norte de África. El rey español, siguiendo en esto el parecer de la difunta abuela de su interlocutor, el rey Don Sebastián de Portugal, intenta, sin éxito, disuadirlo de su empresa. La gente del pueblo que ve en el cielo un fenómeno particular, pues durante el mes de noviembre aparece cerca del planeta Marte un cometa con una cola notablemente ancha y larga, interpreta que va a haber mudanza grande. Muerto el rey Don Sebastián en su andanza loca, se dirá que el cometa había anunciado su muerte.

1578

Nuevos planes de evasión de Miguel y tercer intento de fuga. En esta ocasión, Cervantes envía a un moro con unas cartas dirigidas a don Martín de Córdoba, general de Orán, para que les procure algún espía que los saque de Argel. El moro es detenido antes de cumplir su misión y empalado por ello, mientras que Cervantes es castigado por Hasán a recibir 2000 palos, que de haberle sido aplicados lo hubieran matado. Sabemos, sin que logremos explicarlo, que el castigo no se cumplió.

“Cervantes y cuarenta y dos prisioneros más enviaron una petición al papa Gregorio XIII y a Felipe II de España, en octubre de 1578, solicitando que rescataran a don Jorge del Olivar, un fraile mercedario que se ofreció como rehén voluntario, cuando se rescató al hermano de Cervantes, a cambio de algunos prisioneros que no iban a recibir rescate alguno, por lo que corrían el riesgo de renegar de su fe. Una petición similar remitida al general de la orden obtuvo los frutos deseados y, poco después, don Jorge fue liberado por la suma de cuatro mil ducados, pagaderos en anualidades.”, M.McK, Cervantes, p. 64.

Este mismo año un alférez llamado Mateo de Santisteban fue requerido por el padre de Cervantes como testigo, cuando intentaba conseguir un rescate para su hijo cautivo. Este alférez testificó que él había estado con Miguel de Cervantes en la gran batalla de Lepanto, en 1571, y que Cervantes había servido en la compañía de un tal Diego de Urbina el año anterior.

Pol. La ciudad de Bruselas ha puesto como condición para aceptar la entrada del archiduque Matías el nombramiento como su lugarteniente general del príncipe de Orange. Los Estados deciden el 8 de enero en este sentido, en consonancia con el deseo de la reina de Inglaterra, a pesar de la candidatura de Aerschot y de Lalaing.

El archiduque Matías y el príncipe de Orange hacen su entrada en Bruselas el 18 de enero, el uno como Gobernador General de un rey ficticio, puesto que se niega obediencia a Felipe II, y el otro como lugarteniente general de este gobernador. El príncipe de Orange trae en sus bagajes una nueva constitución para los Países Bajos en la que se instaura, en lugar del poder absoluto real, un régimen de asamblea: el poder ejecutivo es confiado a un Consejo de Estado elegido por los Estados Generales, controlado y revocable por ellos; ninguna decisión importante, que pueda afectar de una manera o de otra al pueblo, puede ser tomada sin que éste sea consultado por los Estados Generales; el poder legislativo está entre las manos de los Estados Generales que deliberan y deciden la ordenanza de todo asunto importante. El Gobernador General reina, pero no gobierna. Cabe decir que el nuevo rey es el pueblo.

El Papa Gregorio XIII publica el mismo 18 de enero una bula en la que concede la indulgencia plenaria a todo partidario de Don Juan de Austria en su lucha para la sumisión de los rebeldes de los Países Bajos. Los obispos y el alto clero de Maastricht, Leeuwarden y Arras animan grupos de conspiradores que aportan su ayuda a la acción de Don Juan de Austria contra los rebeldes de los Países Bajos. Como es natural, esta actitud de la jerarquía católica va a provocar reacciones extremistas de la población de más en más numerosa de obediencia calvinista.

El 20 de enero el archiduque Matías y el príncipe de Orange prestan juramento en la gran galería del Ayuntamiento de Bruselas. El príncipe jura sobre el Santo Evangelio que aplicará la «Joyeuse Entrée», que aplicará las decisiones de la Pacificación de Gante y que no permitirá ningún escándalo contra la religión católica romana ni el entorpecimiento de su libre práctica.

Don Juan de Austria toma como un insulto a su cargo y a la legítima autoridad real que representa la entrada y el juramento del archiduque Matías y del príncipe de Orange en Bruselas. El 25 de enero decide recurrir a las armas para restablecer la legalidad en los Países Bajos.

El conde de Lalaing y los principales oficiales de los ejércitos de los Estados participan el 30 de enero en las bodas del barón de Beersele con Margarita de Mérode.

Don Juan de Austria, ayudado por su sobrino Alejandro Farnesio, inflige una sonada derrota a las puertas de Gembloux a los ejércitos de los Estados.

El pueblo de Bruselas siente con horror la tormenta que se acerca y, sin dudarlo, acusa a los nobles de traicionarlo con su indolencia ancestral a la hora de defenderlo, y a los religiosos porque han enviado armas y municiones a los amigos de Don Juan. Muy rápidamente se llega a saber que el general de la artillería, Valentin de Pardieu, se mantiene en relación secreta con Don Juan de Austria desde hace un mes. Los nobles, que no pueden soportar las acusaciones del pueblo sin atacar a su vez a alguien, acusan al nuevo lugarteniente general, el príncipe de Orange.

El 8 de febrero el archiduque Matías y su lugarteniente general, el príncipe de Orange, se retiran a Amberes.

El 31 de marzo, tras varios intentos frustrados de envenenamiento, es apuñalado a muerte en un callejón de Madrid don Juan de Escobedo, secretario de don Juan de Austria:

El 31 de marzo, que era aquel año lunes de Pascua de Resurrección, apareció Juan de Escovedo alevosamente muerto en el callejón de Santa María de Madrid; halláronle atravesado en la calle, entre la pared lateral de la iglesia y la casa de la Princesa de Evoli; tenía una estocada por la espalda y hallábase el cadáver boca abajo, envuelto todavía en su capa.

Proceso contra Antonio Pérez, secretario de Felipe II, como presunto culpable de la muerte de Escobedo y de la venta de secretos de estado.

La reina de España, Doña Ana de Austria, da a luz el 14 de abril a su cuarto hijo: es un varón y se le pone el nombre de su padre, el rey Don Felipe.

El joven Rey Sebastián de Portugal, poseído por el sueño loco de ofrecer al cristianismo las tierras cercanas de Marruecos, se lanza a la aventura de la conquista con sus mejores caballeros y rodeado de otros visionarios como él, venidos de Alemania, Italia y Castilla. Víctima de la valerosa resistencia musulmana, perece el 4 de agosto con muchos de sus compañeros sobre el suelo árido de Ksar el Kébir (Alcazarquivir), dejando planteado a su pueblo un espinoso problema de sucesión.

Don Juan de Austria, durante las visitas amistosas y repetidas que hace a sus soldados enfermos en septiembre, contrae la fiebre tifoidea.

Don Juan, que intenta sosegar a los flamencos, decide que los españoles se retiren del interior de los Países-Bajos y que los castillos se doten de guarniciones de naturales. Apenas se retiran los españoles, los descontentos intentan poner la mano sobre Don Juan, que se ve obligado, como un vulgar Don Quijote indefenso, a refugiarse en la ciudad de Namur. Se siguen escaramuzas, más bien que guerras, con soldados de fortuna. El gran general muere el 1 de octubre, más de tristeza que de enfermedad, en su tienda de campaña plantada en medio de un campo de liliputienses.

Al tiempo que muere cerca del campo de batalla de Gembloux el propio don Juan de Austria, gobernador legítimo, Matías de Habsburgo, nombrado gobernador por los Estados Generales de los Países-Bajos, en lugar de don Juan de Austria, es vencido en Gembloux por Alejandro Farnesio.

Muerte en diciembre del duque de Sessa.

1579

Cervantes, habiendo declinado el ser rescatado sin sus compañeros de cautiverio por el comerciante valenciano Onofre, intenta fugarse por cuarta vez, sin conseguirlo. Para ello hace armar una fragata en Argel con el fin de alcanzar España con unos sesenta pasajeros:

“A instigaciones suyas, Girón, con el respaldo financiero de un comerciante valenciano que se encontraba en Argel, Onofre Exarque, organizó la compra de una fragata armada. El propio Cervantes se puso en contacto con unos sesenta cautivos, personas de cierto nivel social que pudieran indemnizar al complaciente Exarque y que estuvieran dispuestas a todo. Fue un plan rápido y digno de éxito. Pero los aspirantes a la libertad fueron descubiertos nuevamente.”, M.McK, Cervantes, p. 66.

De nuevo una delación, esta vez del renegado Caybán, enviado por el detestable doctor Juan Blanco de Paz, un fraile dominico expulsado de la orden, oriundo de Salamanca, frustra la empresa y Cervantes se responsabiliza de nuevo del intento de fuga, entregándose a Hasán, quien le perdona la vida y lo encarcela en sus baños. Es mantenido en la cárcel hasta marzo del siguiente año.

“El 31 de julio de 1579, doña Leonor, en Madrid, haciéndose pasar de nuevo por viuda, consiguió la suma de doscientos cincuenta ducados y la entregó a dos frailes, Juan Gil y Antonio de la Bella, que eran los encargados de las negociaciones. Aquel mismo día, Andrea tenía en su poder cincuenta ducados más. Esperaban que la orden pondría la cantidad restante de la colecta de limosnas destinadas a la expedición.”, M.McK, Cervantes, p. 68.

Lit. Se inauguran los primeros teatros madrileños.

Pol. Tras la desaparición en Marruecos del rey Don Sebastián, ha asumido la corona portuguesa su tío abuelo el cardenal Don Enrique. Como siempre que se tiene una dinastía, el problema que se plantea inmediatamente es tener un heredero de la misma sangre; el que Don Enrique sea cardenal no plantea problema mayor, pues ya se ha visto con frecuencia que el papa quita presto este impedimento para que las dinastías, incluidas las suyas, puedan perpetuarse; el problema en este caso es que al estar el heredero en lo postrero de su edad y poco sano, parece fuera de propósito proponerle el matrimonio.

Las negociaciones entre los representantes del rey Felipe II, dispuesto a perdonar a sus vasallos, y la nobleza arrepentida de los Países Bajos se eternizan, debido a la obstinación que practican estos señores para obtener del soberano el máximo de ventajas personales. Philippe de Lalaing, Inchy y Havré son los más difíciles a inclinarse ante las propuestas del soberano. Los negociadores reales, tanto presentes en los Países Bajos como en Colonia, en la delegación enviada al Emperador, están convencidos de que las ambiciones personales de los nobles flamencos se aprovechan de la amenaza que significa detrás de ellos la revolución de Guillermo de Orange; en consecuencia, hacen suyo en abril el tratamiento que la situación merece para el Cardenal arzobispo de Malinas en el exilio: «hay que matar a Orange; no se logrará enderezar la situación en los Países Bajos si no se asesina a Orange». El Cardenal Granvelle está así a la base de la obstinada persecución a muerte que se abre contra el príncipe de Orange, padre de la revolución antiabsolutista.

La persecución a muerte contra Orange, provocada por el diagnóstico del Cardenal arzobispo de Malinas sobre la situación en los Países Bajos, confirma una clarividente previsión del propio príncipe ante los estados rebeldes: «Estamos seguros que el enemigo se servirá de la religión para engañarnos y paralizarnos, para luego dividirnos y comprarnos al más vil precio». Por esta razón el príncipe quisiera que la mejor arma para resistir contra la agresión de Felipe II y defender la revolución antiabsolutista fuera el respeto de la libertad de conciencia de cada uno. Por desgracia, el mismo príncipe tiene que constatar que el arma más acerada que guardan los nobles de los estados rebeldes en los más íntimos repliegues de su conciencia es una intolerancia feroz, dispuesta a matar a cualquier enemigo de sus intereses personales o familiares. Con ello tiene que darse cuenta de que la revolución antiabsolutista que él encarna no es ni mucho menos la revolución ni de la iglesia católica ni de estos señores que se benefician más bien de la antirevolución.

Los españoles intentan infructuosamente desembarcar en Irlanda.

Felipe II sigue a la letra el consejo del Cardenal Granvelle, arzobispo exiliado de Malinas, que insiste para que la cabeza de su enemigo el príncipe de Orange sea puesta a precio. El soberano promete el 30 de noviembre recompensa y honor a quien logre suprimir al príncipe rebelde, al que trata de peste pública y de perturbador del estado de la cristiandad, y especialmente de los Países Bajos. Todo vasallo queda autorizado a ofender a este príncipe proscrito y a quitarle la vida. Lo que olvida el soberano en su bando es que la proscripción, además de odiosa, es ilegal en los Países Bajos. La proscripción ilegal del príncipe de Orange resulta benéfica para su causa, porque la naturaleza de los pueblos es tal, que siempre elevan a quienes ven amenazados de opresión y se juran venganza contra los tiranos que los oprimen.

1580

El 29 de mayo llegan a Argel los trinitarios fray Juan Gil y fray Antón de la Bella, con la intención de rescatar a Miguel de Cervantes, pero sin la cantidad necesaria para hacerlo. El 3 de agosto rescatan ciento ocho prisioneros, que el mismo día zarpan hacia España con fray Antón, llegando días después a Valencia, en medio de una espantosa tormenta. Juan Gil se queda en Argel para concluir las negociaciones. El 19 de septiembre, cuando Cervantes está a punto de partir encadenado hacia Constantinopla en la flota de Hasán Bajá, fray Juan Gil se las arregla como mejor puede para pagar el monto exorbitante del rescate (una importante suma de dinero: seiscientos ducados), cuyo contravalor, exigido en oro por Hasán, se estima a quinientos escudos de oro.

De hecho, fray Juan Gil sólo disponía de 300 escudos, reunidos por la madre de Miguel, doña Leonor de Cortinas, a costa de inenarrables sacrificios. Los 200 escudos restantes fueron aportados por el fondo común que los trinitarios habían recolectado, en buena parte entre los mercaderes cristianos de Argel. La generosidad de este gesto solidario da una idea de la popularidad de nuestro autor en Argel y de las simpatías que despertaba su actitud valiente frente al poder y su solidaridad responsable con sus compañeros de cautiverio.

Miguel de Cervantes queda en libertad. El documento de liberación describe a Cervantes como un hombre “de mediana estatura, barba cerrada y con la mano y el brazo izquierdo mutilados”. Su cautiverio argelino ha durado cinco años y un mes.

El 10 de octubre, en presencia del fraile Juan Gil, Cervantes testifica ante Pedro de Rivera, notario apostólico en Argel, dándole un extenso informe consistente en veinticinco puntos sobre su “cautiverio, vida y costumbres”. El 24 de octubre Cervantes abandona Argel rumbo a las costas de España. El 27 de octubre toca las costas españolas y desembarca en Denia (Valencia).

Tras permanecer un mes en Valencia, a finales de año se traslada a Madrid, para iniciar una serie de demandas que recompensen sus servicios militares mediante algún empleo. Tan sólo conseguirá una oscura misión en Orán, posiblemente cercana al espionaje, llevada a cabo en mayo de 1581. Esta experiencia le servirá más tarde para ambientar su Gallardo español.

Lit. Bernal Diaz del Castillo publica su «Historia verdadera de la conquista de Nueva España».

Nace en Madrid Francisco de Quevedo y Villegas, hombre y escritor desmesurado en todo.

Pedro de Padilla, "Tesoro de varias poesías".

Fernando de Herrera, "Anotaciones a las obras de Garcilaso".

Pol. Muerte de la reina Ana, cuarta esposa de Felipe II.

Guerra en Portugal.

Felipe II se hace reconocer como rey de Portugal.

El príncipe de Orange comienza el 10 de marzo a redactar su «Apología».

Guillermo de Orange es proscrito el 15 de junio.

El príncipe de Orange deposita el 13 de diciembre su «Apología» sobre la mesa de los Estados generales del norte de los Países Bajos, reunidos en la ciudad de Delft. En esta apología el príncipe se defiende contra las calumnias y falsas acusaciones que el edicto de proscripción de Felipe II contiene. Al leer estas páginas, se tiene la impresión de que un hombre de talla excepcional se dirige a la historia para que juzgue de la rectitud y de la generosidad que han conducido su nada trivial acción de liberación religiosa y política de un pueblo de las garras del mayor símbolo del absolutismo monárquico. El príncipe de Orange se presenta como campeón de la libertad de conciencia y como protector de las libertades soberanas del buen pueblo. Estas dos misiones, fundamentalmente inseparables, hacen de él el enemigo de la intolerancia religiosa y de la arbitrariedad política.

1581

En mayo “Los precios de los productos han aumentado tanto, que señores, gentileshombres, plebeyos y clérigos no pueden vivir de sus rentas.” El resultado es el abandono de la tierra por los más modestos y el incremento de parados en las ciudades, los cuales pululan como parásitos por sus inmediaciones, calles y plazas, convertidos en mendigos, pícaros y prostitutas. Los hidalgos mal alimentados, los tramposos, los ladrones y los rufianes que van a poblar la obra narrativa de Cervantes proceden más de la observación de esta realidad, que se le impone al volver a su patria, que de su pura imaginación de poeta.

Cervantes, tras haber descansado unos meses en un Madrid ocupado por la miseria, se traslada a Portugal siguiendo a la Corte de Felipe II, que está en Thomar, donde el monarca es formalmente reconocido como rey de Portugal en el mes de abril de 1581. Cervantes eleva allí una solicitud de empleo, obteniendo tan sólo un trabajo temporal como mensajero del rey. El 21 de mayo de 1581 recibe cincuenta ducados a cuenta, para trasladarse a Orán a recoger unos despachos. El 26 de junio se encuentra de vuelta en Cartagena, donde recibe los restantes cincuenta ducados para sus gastos, con la orden de presentarse ante el rey en Lisboa. A finales de julio, ha vuelto ya a Lisboa, para dar cuenta a Felipe II del resultado de su misión en Orán.

A finales de 1581 o primeros de 1582 es enviado a Madrid por un influyente oficial conocido suyo, para solicitar un puesto en el Nuevo Mundo a través del Consejo de Indias. Pero en aquel momento no había ninguno vacante.

Lit. Nacen Salas Barbarillo y Ruiz de Alarcón.

Pol. Felipe II entra en Portugal. Batalla marítima contra los franceses por el reino luso; Francia apoya las aspiraciones del prior de Ocrato.

El duque de Alençon, que su hermano el rey Enrique III de Francia llama «el monigote», firma el 15 de junio su contrato de matrimonio con la reina Isabel I.ª de Inglaterra. Nadie se cree que la reina esté resuelta a casarse con este príncipe intrigante, traidor, inculto y completamente inmoral. Lo que la reina quiere es que su alianza con los franceses avance, para poder contar con su asistencia, en caso de ataque del rey de España, que se ha apoderado de Portugal, y que juntos puedan echar una mano al príncipe de Orange, para liberar los Países Bajos del yugo de Felipe II.

Los estados de la Haya proclaman la deposición de Felipe II y la independencia de los Países-Bajos protestantes: Los Estados Generales del norte de los Países Bajos, reunidos el 26 de julio en la Haya, recusan toda soberanía sobre ellos de Felipe II y la ofrecen al duque de Alençon, excepción hecha de los estados de Holanda y Zelanda y de la señoría de Utrecht, que se reservan la designación de un soberano y que aparentemente desearían que lo fuera el príncipe de Orange. El príncipe, por su lado, cuida de que las condiciones impuestas al duque de Alençon hagan imposible el que se transforme en un nuevo tirano para su pueblo. Tal es el espíritu que ha presidido al tratado de Bordeaux del 29.9.80 y a las negociaciones previas de Plessis-lez-Tours.

Cabe preguntarse por qué Orange ha recurrido a un príncipe católico y extranjero para asumir la soberanía de los Países Bajos del norte. Ciertamente ha querido contar con la alianza exterior de Francia y de Inglaterra; la defección de la aristocracia católica local le hace imposible el recurso a un nativo; ha estimado que no es el momento de ensalzar su propia persona.

La reina Isabel I.ª de Inglaterra y el duque de Alençon intercambian el 22 de noviembre sus anillos de noviazgo. La reina, que conoce el talante infantil de su pretendiente, lo envuelve en un papelón de piropos agridulces, cuya calificación máxima es el mote de «mi ranita». La reina especula con las esperanzas de su pretendiente como una jugadora de ajedrez, que mide por adelantado el número de pasos que la separan del mate al rey. Ella espera fríamente que el duque tome posesión de su cargo de defensor de los Países Bajos y que se afirme en él; que le asegure una alianza real con su hermano Enrique III y que persevere en sus sentimientos para con ella. El duque de Alençon, que aprecia la holganza, se dice que lo más cómodo es comenzar por satisfacer la última exigencia de la reina; así que se queda largo tiempo en la corte de Inglaterra jugando el juego del perfecto amor romántico con su vieja y altiva novia.
Tregua entre Felipe II y los turcos.

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(1) ◊ Portrait of William I, Prince of Orange = Retrato de Guillermo I, Príncipe de Orange = Portrait de Guillaume Ier, prince d’Orange ◊

Artist: Adriaen Thomasz
Title: Portrait of William I, Prince of Orange
Description: Portrait of William I, the Silent, Prince of Orange. Bust, facing right. Several versions of this portrait exist, three of which are believed to be authentic. Of these the version at the Museo Thyssen-Bornemisza is dated 1579.
Date: Circa 1579
Medium: oil on panel
Dimensions: Height: 48 cm (18.9 in). Width: 35 cm (13.8 in).
Current location: Rijksmuseum Amsterdam, Room 2.1
Accession number: SK-A-3148
Place of creation: Antwerp (?)
Object history: by 4 September 1923: Joseph Henry Gosschalk (1875-1952), Wassenaar/The Hague; from 1926 until 1932: lent to the Oranje Nassau Huis, The Hague, by Joseph Henry Gosschalk, Wassenaar/The Hague
December 1933: purchased by the Rijksmuseum Amsterdam, Amsterdam, from Joseph Henry Gosschalk, Wassenaar/The Hague
Exhibition history: Oranje-Nassau portretten-tentoonstelling, Arti et Amicitiae, Amsterdam, 4 September 1923–5 October 1923, cat.no. 6, p. 7, as [Frans] Pourbus [(I)]; bruikleengever: Jos.H. Gosschalk.
Credit line: Purchased by the Rijksmuseum Amsterdam with support by the Commissie voor de Willem de Zwijgertentoonstelling

References

Rijksmuseum Amsterdam online catalogue, as William I, Prince of Oranje, circa 1579.

RKDimages, Art-work number 28945, as Portrait of Prince Willem I 'de Zwijger' van Oranje- Nassau (1533-1584), circa 1579.

Royal Institute for Cultural Heritage Photolibrary, object number 40004770, as Portret van Willem I (1533-84), prins van Oranje, genaamd Willem de Zwijger, 1570-1584.

Web Gallery of Art, as William I, Prince of Orange, called William the Silent,, circa 1579.

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Fuente: Salvador García Bardón: Miguel de Cervantes y su tiempo
Crónica hispano-flamenca cervantina
Cronología razonada y circunstanciada

Diffusion Universitaire Ciaco, Louvain la Neuve, 1988, reedición 2016 en preparación.

23:18 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

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