27/02/2010

Persecución anticristiana en Kandhamal

Precedente histórico de la preocupante situación actual: Llamada del Arzobispo Cheenath a la reconciliación total en Kandhamal a través de la justicia; su profunda preocupación ante la lentitud de la reconstrucción y de la rehabilitación; cínico despiste de las autoridades en la restauración de la dignidad humana de los sobrevivientes de la violencia anti-cristiana de 2008.

Archbishop Cheenath’s call for full reconciliation in Kandhamal
through justice; deep concern at slow pace of reconstruction and rehabilitation; Cynical authorities diverting issues from restoring human dignity of the 2008 anti-Christian violence survivors.

Strong Christian Call for Reconciliation and Justice in Kandhamal, India

-oOo-oOo-oOo-

Los sacerdotes y las religiosas en Kandhamal son hijos de su tierra.
John Dayal, All India Christian Council
Narrativas jesuitas

Kandhamal es un lugar estupendo. Una foresta tropical, con montes cercanos y valles profundos, un clima que en invierno se parece mucho al clima de los Alpes, pero sin nieve.

La topografía de este altiplano en medio de la provincia india de Orissa puede haber salvado las vidas de miles y miles de cristianos cuando el 25 de agosto de 2008, 300 pueblos fueron atacados y la gente huyó horrorizada con en la retina de sus ojos escenas de asesinatos, incendios premeditados y violaciones.

En el ápice de la violencia, 54.000 hombres, mujeres y niños se escondieron en estos bosques llenos de árboles patriarcales, y donde abundan todavía osos y grandes animales, donde es posible oír en la noche a los elefantes salvajes. Entre estas 54.000 familias había también los parientes de unos 40 sacerdotes católicos, las familias de unas 25 religiosas, y unos 25 sacerdotes que se escondían y esperaban el momento en que la policía iba a volver para restablecer el orden. Para algunos de ellos, la policía llegó demasiado tarde. Casi cien personas murieron allí, entre ellas tres pastores protestantes y un sacerdote católico, el padre Bernard Digal, herido de gravedad y que murió poco después. Una religiosa, la hermana M, como la he llamado, fue una de las mujeres violadas.

Sin embargo, esta brutal tragedia puso de manifiesto la gran cercanía de los sacerdotes del lugar a su gente. Al contrario de lo que ocurre en muchas otras partes de la India, donde a lo mejor el párroco llega de muy lejos, pertenece a otro grupo étnico y habla otra lengua, los sacerdotes y las religiosas en Kandhamal son hijos de su tierra. Los pueblos que fueron incendiados eran los pueblos donde habían nacido, las iglesias que fueron atacadas y destruidas eran las iglesias donde habían sido bautizados/as y donde los sacerdotes habían celebrado su primera misa.

Hay algo importante que hay que decir sobre los sacerdotes y las religiosas de Kandhamal, sean Dalits (los así llamados 'intocables') o Tribales (los indígenas de la India). Algunos de ellos, como por ejemplo los padres Vijay Naik y Vijay Pradhan, el primero un Dalit y el segundo un Tribal, tenían doctorados conseguidos en universidades romanas. Muchos otros optaron por estudiar ciencias sociales, y trabajaban activamente desde la base. Ayudaron a galvanizar a un pueblo que durante siglos había vivido la condición de siervo, situación en la que la comida escaseaba, la educación era algo desconocido, las mujeres eran vulnerables y los niños tenía muy poca esperanza de crecer y devenir adultos.

No es de extrañar que la labor de los sacerdotes y de las religiosas haya enfurecido intereses creados, el equivalente local de grandes empresas y de agentes de poder. Cuando estalló la violencia, las familias de los sacerdotes fueron atacadas de forma feroz. El hermano del padre Mrityunjay, secretario del arzobispo de la región, fue obligado a convertirse al Hinduismo por una pandilla asesina que le forzó a tragarse estiércol y orina de vaca, después de haberle rapado la cabeza. El joven sufrió en silencio, pero volvió en cuanto le fue posible a la iglesia en el campamento de los refugiados.

Como ocurre en otras partes, también en la India hay sacerdotes y religiosas que no actúan como debieran, pero los que están en Kandhamal son realmente intachables, limpios como el cristal. La familia del padre Bernard Digal, que era ecónomo de la archidiócesis y fue el primer mártir de la violencia, vivía en una chabola, con el techo de paja cuando lo visité hace unos años. Después del estallido de violencia, la suya fue una de las familias que como muchas otras encontró refugio en un campamento de refugiados organizado por el gobierno. Y allí sigue viviendo, por no haber podido aún volver a su pueblo.

Saludo a los sacerdotes y a las religiosas de Kandhamal.

John Dayal
Secretary General, All India Christian Council
Secunderabad
Andhra Pradesh, India
http://groups.google.com/group/JohnDayal
www.johndayal.com
http://www.christiancouncil.in/

Fuente: HEADLINES 2010/02 Noticias del Apostolado Social Jesuita, para intercambiar noticias de justicia social y ecología, estimular contactos, compartir la espiritualidad y promover redes
Fernando Franco SJ, Director Responsable
Uta Sievers, Redactora
Suguna Ramanathan, Redactora Asociada
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia
+39 06689 77380 (fax)

Archivado en Sociogenética, Religiones, Pro justitia et libertate, Asia

26/02/2010

La mujer fuerte de los hoteles andaluces

¿Quién es? : La mujer fuerte andaluza que "La opinión de Málaga" ha escogido como personaje de la semana es Isabel María García Bardón, presidenta del grupo Fuerte Hoteles, una cadena que cuenta con seis establecimientos en Andalucía y 53 años de historia. Además, desde hace veinte años, Isabel María García Bardón preside la asociación "Horizonte", predecesora del Proyecto Hombre en Marbella.

¿Por qué es el personaje de la semana? : La Junta de Andalucía la distinguirá el próximo 28 de febrero, día de la comunidad, con la Medalla de Andalucía. Este galardón la convierte en Hija Predilecta de la región y reconoce su trayectoria como hostelera. Isabel María García Bardón ha sabido compaginar su faceta como empresaria con su vocación solidaria y la crianza de sus cinco hijos desde que enviudó en 1984.

Foto: García Vivas

-oOo-oOo-oOo-

Isabel María García Bardón. La fuerte de los hoteles andaluces
PRINCESA SÁNCHEZ. MARBELLA

Vive en Marbella, pero no calza tacones. Isabel no mira al mundo por encima del hombro. Sin embargo, alcanza sus objetivos por muy ambiciosos que se los proponga. Sin presumir ni aparentar. Lo hace con la sencillez de un ama de casa, con la lógica de una filósofa y con el sudor de una obrera. De todas estas disciplinas, obtiene una de sus grandes máximas: "Sin esfuerzo, no hay recompensa".

Isabel María García Bardón nació en el pueblo sevillano de Estepa hace ya más de seis décadas. No es necesario concretar. Es hija de un vallisoletano y de una leonesa. Su padre era el médico de cabecera del pueblo, recuerda. A pesar de esta posición, que podría intuirse acomodada, la ahora prestigiosa empresaria define su etapa de formación en unas circunstancias "muy accidentadas".

Fue al colegio de las Hermanitas de la Cruz, como todas las niñas de su pueblo, y al cumplir los once años, la enviaron a estudiar a Toledo. Pero la emancipación familiar no le duró demasiado. "Tres años después, enfermé y tuve que volver a Andalucía". Se encontró, entonces, una casa con cinco hermanos. Todos, varones.

"Me proyectaron para ser madre de familia y crear un hogar", reconoce. No por ello, se encoge. "Tengo la suerte de haber tenido unos padres maravillosos que me inculcaron valores". Cómo aprovecharlos, fue una materia que cursó por su cuenta.

Le ayudó mucho conocer el amor. Lo vio por primera vez en la feria de su pueblo y tres años después festejaban su compromiso. Su viaje de novios le puso una bola de cristal sobre la mesa.

"Íbamos a viajar a Venecia. Pero ahí salió la vena práctica y empresarial de mi marido. Prefirió ir a las Islas Canarias por ser en aquel momento el foco del desarrollo turístico. Me di cuenta de que mi futuro tendría mucho que ver con el turismo", comenta.

Su esposo, José Luque Manzano, ya era empresario hotelero antes de contraer matrimonio. En 1957, fundó el hotel El Fuerte, en Marbella. "Apenas tenía cuarenta y tantas habitaciones, pero ya era un primer gran hotel de ciudad, con agua caliente, teléfono y ascensor, entre otras comodidades", destaca con orgullo. No en vano, el ascensor del hotel El Fuerte fue el primero de la localidad.

La actual presidenta del Grupo Fuerte Hoteles clasifica su vida por etapas. Esta primera, tras su boda, fue la de "una madre de familia ocupada de sus hijos y que oía las historias empresariales de su marido", concreta. El protagonismo lo eligió por accidente.

José perdió la salud y, seis meses después, falleció. Sucedió en 1984. Este año se convertiría en un punto de inflexión para la vida de Isabel. También para la de sus cinco hijos. "Teníamos dos opciones. O poner en marcha la proyección de futuro del hotel que había dejado hecha mi marido, o ver las posibilidades de venta o cierre del negocio", rememora. En este instante, comenzó su segunda etapa. Isabel eligió ser valiente.

"Nunca me he arrepentido de aquella decisión. Creo que en estos tiempos se le teme al riesgo y al compromiso y, sin ellos, no hay proyecto", asevera. Los que siguieron fueron años "duros". Isabel recuerda que las cosas no fueron fáciles. Primero, sus hijos estudiaban y ella tenía que hacerse cargo del mando del hotel germen de la cadena y de sus sucesivas ampliaciones. A día de hoy, cuenta con 256 habitaciones. Además de otros cinco hoteles y cerca de mil empleados.

Una vez formados sus hijos, tuvieron que ponerse de acuerdo para mantener el negocio. "Nos encerramos en un Parador de la sierra de Ojén con un mediador. Aprendimos a escucharnos". Pero la madre emprendedora ya sabía escuchar. "Los temas sociales siempre fueron mi vocación", confiesa. De hecho, antes de morir su marido, ya formaba parte de la Asociación Horizonte que trajo el Proyecto Hombre a la ciudad del ´glamour´. En 2005, además, creó la Fundación El Fuerte.

En la actualidad, desde la terraza, Isabel contempla los cambios en el sector. "Antes los extranjeros no querían oler el aceite de oliva, ahora buscan ese olor". Se ríe de la crisis, pensando en los tiempos de la posguerra. Combate la pereza, ese mal "que nos come", y pide que la recuerden como "una persona que quiso dejar el mundo mejor de lo que se lo encontró".

Fuente: laopinióndemalaga.es: El personaje de la semana

Archivado en Europa, Hoteles cervantinos, Amistad Europea Universitaria, Hispanobelgas, España, Convivencias europeas, Turismo cultural, Turismo lingüístico, Turismo universitario, Turismo convivencial

25/02/2010

The role of the permanent president of the European Council

"The role of the permanent president is to enhance a shared sense of direction. Nothing more, nothing less. Where are we going? How do we deal with our neighbours? Who are our main strategic partners in the world? Where do we want to be in ten or twenty years time? These are vital issues."

-oOo-

EUROPEAN COUNCIL
THE PRESIDENT
Brussels, 24 February 2010
PCE 32/10

Speech by
Herman VAN ROMPUY
President of the European Council
at the European Parliament

I am delighted to have this opportunity to take part in a debate with you today, not so much to report on the informal of Heads of State and Government of two weeks ago - it was, after all, only an informal meeting with no formal conclusions to report - but to take this opportunity to meet with you early in my mandate.

Had I waited until the first formal opportunity to report on a European Council - that taking place at the end of March - I would not have come before this Parliament before the end of April, some five months after my designation as President.

Let me therefore take this opportunity to lay out how I see my role and function. I shall spend a few minutes on this, so as not to have to return to this on future occasions.

There has, of course, always been a Presidency of the European Council - not the same thing as a President of Europe, as some media put it. So what has changed? Three small things, but which will together, over time, have the potential to make a significant difference.

First is the element of continuity. Past Presidents changed every six months - that is after every second or third meeting. There was little opportunity to develop a long term strategy. Our partners in third countries were bemused at having to meet a different Head of Government every time they had a summit with the European Union. Greater continuity is fundamental to building relationships and carrying out a serious task.

Second is the full-time nature of the job. Previous Presidents had to simultaneously manage their own national government. This meant that, at best, they could only deal half-time with European affairs. By creating a full time post, dedicated to the running of the European Council and its follow-up, including external representation, the European Council now has a better chance to play its role within the European institutional system.

Third there is the fact that Heads of State and Government now choose who they want who to hold this position, rather than it happening haphazardly from an arbitrary rotation system. I hope this too augers well for the support that the President can count on.

These three changes are all pragmatic improvements to the previous institutional architecture. But, taken together with the fact that the European Council now becomes an institution in its own right, they give the European Council a better chance of fulfilling its task under the treaties of "defining the general political directions and priorities" of the Union.

Some commentators have seen a great deal more in this role. Others have seen less. On the one hand, some consider the presidency of the European Council to be a sort of 'Président' in the manner of an executive Head of State as in, for example, France. Others, on the other hand, see it as the mere chairmanship of the meeting of the Heads of Government.

In reality it is neither. It is certainly not a 'Président' endowed with executive powers in its own right. The incumbent must express the views of the collectivity of the Heads of State and Government.

On the other hand, the role is not merely one of being a chairman, giving the floor to one or another member of the European Council to speak during its meetings. The task of preparing and then following up its meetings and representing the Union externally - for instance, along with the President of the Commission, at the G20 Summit - and his role as a bridge between the national capitals and the institutions clearly go beyond the task of merely chairing meetings.

The role of the permanent president is to enhance a shared sense of direction. Nothing more, nothing less. Where are we going? How do we deal with our neighbours? Who are our main strategic partners in the world? Where do we want to be in ten or twenty years time? These are vital issues.

As regards my relationship with the European Parliament, the Treaty is quite brief on this. It simply requires that I report to you after meetings of the European Council. That means a minimum of four times a year, though in most years that is more likely to be five or six and may, in the future, rise to ten. It will not be long before many of you will be fed up with the sight of me! I will continue to multiply other useful contacts with MEPs such as the meetings I have begun with leaders of Groups and the monthly meeting I have with your President.

My role indeed, should not be confused with that of the President of the Commission. Mr. Barroso chairs an executive that is elected by and is accountable to the European Parliament. It submits legislative and budgetary proposals to you - I do not do so. The Commission President has an intimate day-to-day contact with the European Parliament, not least in working on these legislative and budgetary proposals. My task is rather to ensure that the Heads of State and Government can collectively agree on their overall strategy for the European Union both as regards its internal development and in terms of its external relations.

I have a weekly meeting with President Barroso. We are both acutely aware of the need to avoid any conflicts of competence or misunderstandings as to who is responsible for what. Public opinion and third countries may well find it difficult to grasp the difference between the President of the Commission and the President of the European Council. I am confident we are on the right track.

In this context it is also important to remember that I am President of the European Council and not of the Council of Ministers. These are now separate institutions. The ordinary Council, which is the other branch of the legislature with the European Parliament, will still be chaired by a Presidency that continues to rotate every six months among the Member States. Only in the configuration of Foreign Affairs, where it co-ordinates executive power, does it have a permanent President in the form of Catherine Ashton, Vice President of the Commission and High Representative for Foreign Policy.

I pause at this point to pay tribute to the work being done by Catherine Ashton. In facing up to multiple challenges in the field of Foreign Affairs and Security and in preparing the External Action Service, she deserves our support. It will be my privilege to work closely with her in external representing the Union.

Let me just say a few words about the European Council itself. The first formal meeting under my chairmanship will take place at the end of next month. We did, however, have a useful informal gathering of Heads of State and Government earlier this month in the Biblothèque Solvay just a few hundred metres from here. Whether it was because of the more intimate surroundings of the library or the physical proximity to the Parliament, our discussions were fruitful.

As I said, I cannot report any formal conclusions to you from an informal meeting. At most, I can share with you my own personal conclusions from the discussions, which I have set out in a letter to the members of the European Council and which I know has been circulated within the Parliament.

My aim with this informal Council was mainly to prepare our future deliberations on the issue of how to improve Europe's economic performance as we exit the immediate economic crisis. This involves looking at our targets and ambitions - and we had a very useful paper from Commission President Barroso on this - but also how to improve our governance on these issues. How we go about managing our integrated European economy - the world's largest market - in order to improve our economic performance is one of the central questions facing the European Union.

Our initial exchange of view on this involved looking at how we set targets, how we follow them up, how we evaluate results. It is in large part about coordinating the exercise of national competences whilst making full use of European Union competences and instruments available. It is therefore a task for which the European Council is eminently suited.

In the Solvay meeting, all members of the European Council agreed that we need a better, but more focussed, economic coordination in the Union. Both for macro-economic policy (certainly in the euro area) and for micro-economic policy. A lot of this is very technical, but let’s just take the idea of bringing down the number of common economic objectives to concentrate on just four or five. These objectives should be quantifiable and divisible in national sub-objectives. It makes no sense to have scoreboards on, say, 65 different data.

Moreover, all members of the European Council were willing to take more responsibility in a common European strategy for growth and jobs. Such personal involvement is indispensable. We need to go from paper recommendations to real-life commitment. I was glad to find such a level of ambition around the table!

Whether you want to call it better coordination, better governance or even a gouvernement économique, the key is the common commitment to success.

We also had a quick discussion on how to better implement Europe's actions in the reconstruction of Haiti. We want to take this discussion further with an eye to better implementing Article 214 of the Treaty on the co-ordination of humanitarian aid.

A discussion on how Europe should respond strategically to the Copenhagen conference on climate change will be pursued at the next European Council.

Unexpectedly, of course, there was also a discussion on the situation in Greece. I took it upon myself to ensure that this was handled in the European Union's institutional framework and not outside it, and that the agreement reached met with the approval of all 27 Heads of State of Government as well as the Presidents of the Commission and the European Central Bank. This degree of consensus was a message about Greece's acceptance of its responsibility to cut its deficit in a credible way and of our solidarity with it, if needed.

I very much look forward to hearing your views on all these matters, not least on how we can face all the challenges facing our Union.

I can assure you that I have one over-riding goal for the coming years: to ensure that our Union is on track to be strong enough internally to maintain our own social model and externally to defend our interests and project our values. I think that all European institutions can and should work together for those goals.

Consilium /NewsRoom/

Estamos preparando la traducción española.

 

Archivado en Europa, Amistad Europea Universitaria, Convivencias europeas, Pro justitia et libertate, Geopolítica