20/11/2009

Herman Van Rompuy , presidente del Consejo Europeo

Saltando entre tres canales de TV: BBC 1, RTBF y TVEI, asistí anoche en directo a la proclamación de Herman Van Rompuy como presidente del Consejo Europeo y a su discurso. Lo pronunció, por partes, en francés, inglés y neerlandés.

Sinceramente me gustó mucho. No me sorprendió, porque conozco y admiro su pensamiento y su manera de expresarlo. Sí me sorprendió el poco tiempo que la TVEI dedicó a un evento tan importante. Duró algo más la transmisión de la RTBF, pero la TV que ganó en perseverancia fué la BBC 1, que fue consiguientemente la que más seguí.

Me expliqué mi sorpresa de anoche esta mañana siguiendo en directo el programa Desayunos de TVE. Una de las periodistas participantes insistió en su preferencia por Tony Blair, cuya apariencia prefería, y en el perfil bajo de Herman Van Rompuy, según ella un perfecto desconocido. Inmediatamente me dije que la TVE, responsable de esta doble valoración en clarooscuro, no cumplía con su cometido: porque encomia las simples apariencias y porque no da a conocer, en el día a día de sus emisiones, a las personalidades que están construyendo nuestro Bien Común Europeo. Presentar a Herman Van Rompuy como un perfecto desconocido y como un personaje de perfil bajo, cuando se trata de la persona que ha resuelto la mayor crisis política de la historia reciente belga, me parece revelador de la falta de profesionalidad de quien juzga de manera tan somera.

El texto francés del discurso lo obtuve y lo traduje ayer noche, pero he querido esperar a esta mañana para publicarlo, porque deseaba releerlo, tras haber aistido a los desayunos de TVE, para escoger como preámbulo algunas frases que me parecen particularmente representativas del pensamiento que va a presidir la acción de la presidencia del Consejo europeo por Herman Van Rompuy:

Aunque nuestra unidad es nuestra fuerza, nuestra diversidad es nuestra riqueza. Cada país tiene su historia, su cultura y su manera de actuar. Si nuestro viaje se dirige hacia un destino común, todos llevamos equipajes diferentes. Negarlo sería contraproducente. Sin respeto para nuestra diversidad, nunca construiremos nuestra unidad. Este principio estará siempre presente en mi espíritu.

Se ha discutido mucho sobre el perfil del futuro Presidente de las reuniones del Consejo, pero sólo hay un perfil posible, el del diálogo, de la unidad y la acción. La imagen del Consejo se construye mediante los resultados obtenidos.

Si yo velaré para que todas nuestras deliberaciones se concluyan sin vencidos, es necesario para ello que las Instituciones funcionen de manera óptima.

Los tres Presidentes deben buscar el éxito. La negociación estará bien
vista, las tensiones serán productivas y el resultado estará en proporción.

La Unión Europea es un protagonista económico de peso, representa quinientos millones de hombres y mujeres y es portadora de un proyecto de sociedad donde la solidaridad y la creatividad son esenciales. Europa es una Unión de valores. Por esta razón tenemos la responsabilidad de desempeñar un papel importante en el mundo.

… conforme a mi práctica en la política belga, permaneceré discreto en los medios de comunicacíon, ciertamente las próximas semanas. Toda mi vida política se ha desarrollado bajo el signo del acuerdo, del respeto del adversario y del compañero de viaje. Seguiré por este camino.

Ver foto en otros formatos con el texto original francés

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Intervención del S.E.Don Herman Van Rompuy - 19/11/2009,
traducida por Sagabardon

1. Incluso si me es especialmente difícil abandonar la dirección de mi país, acepto su decisión y les agradezco el honor que me han hecho. En él veo por otra parte una marca de reconocimiento respecto a Bélgica que, como estado fundador, se ha comprometido sin descanso en la construcción de Europa.

No solicité esta alta función. No realicé ninguna gestión. Pero a partir de esta noche la asumo con convicción.

Creo poder hablar en nombre de todos, cuando agradezco a nuestro Colega y Presidente Fredrik Reinfeldt, por sus notables esfuerzos y cuando expreso el deseo de que pueda acabar la Presidencia semestral de su país, de aquí a al 31 de diciembre de este año, de conformidad no solamente con lo que fue convenido por el Consejo Europeo de diciembre de 2008, sino sobre todo por respeto por el trabajo realizado.

2. La función a la cual acaban de designarme es nueva. Con mucha razón, el Tratado de Lisboa quiso imprimir aún más continuidad y coherencia en los trabajos del Consejo Europeo. Las Presidencias semestrales de un país tienen la ventaja de implicar a cada uno de los 27 miembros en el trabajo europeo. Tienen la desventaja de una falta de perspectiva. Tengo la firme intención de velar por que nuestra acción se desarrolle en la duración. Una perspectiva que superará un período de 6 meses, nos permitirá organizarnos mejor sobre los grandes expedientes plurianuales como son las perspectivas financieras o la estrategia de Lisboa.

Pienso también que una “vuelta a las fuentes” del Consejo Europeo
podría servirnos, discutiendo de vez en cuando, igualmente de manera libre e informal, sobre las grandes cuestiones de la construcción europea. Pienso en particular en el orden del día económico y social, para el cual existe además una urgencia, a los retos ecológicos y energéticos, así como a las aspiraciones de más seguridad y justicia de nuestros conciudadanos.

Vivimos un período excepcionalmente difícil: la crisis financiera y los efectos dramáticos sobre el empleo y los presupuestos, la crisis climática que amenaza nuestra supervivencia. Un período de angustia e incertidumbre y de falta de confianza. Y con todo los problemas son superables con un esfuerzo de conjunto en nuestros países y entre los países. 2009 es también el primer año de la gobernanza mundial con la instauración del G20 en plena crisis financiera. La conferencia sobre el clima de Copenhague es otra etapa en la gestión mundial de nuestro planeta. Nuestra misión es una misión de esperanza, sostenida por actos y por la acción.

3. Nuestra Unión pertenece a cada uno de entre nosotros. No es un juego a suma nula. Europa debe beneficiar a cada Estado miembro. Este principio fundamental me conduce a una doble línea de conducta:

- En primer lugar, velaré por respetar las sensibilidades y los intereses de todos y de cada uno. Aunque nuestra unidad es nuestra fuerza, nuestra diversidad es nuestra riqueza. Cada país tiene su historia, su cultura y su manera de actuar. Si nuestro viaje se dirige hacia un destino común, todos llevamos equipajes diferentes. Negarlo sería contraproducente. Sin respeto para nuestra diversidad, nunca construiremos nuestra unidad. Este principio estará siempre presente en mi espíritu.

- Este principio tiene un corolario en la acción. Para mí cada país debe salir vencedor de la negociación. Una negociación con vencidos es siempre una mala negociación. Como Presidente del Consejo, yo estaré a la escucha de todos, y velaré por que nuestras deliberaciones produzcan resultados para todos.

Se ha discutido mucho sobre el perfil del futuro Presidente de las reuniones del Consejo, pero sólo hay un perfil posible, el del diálogo, de la unidad y la acción. La imagen del Consejo se construye mediante los resultados obtenidos.

4. Si yo velaré para que todas nuestras deliberaciones se concluyan sin vencidos, es necesario para ello que las Instituciones funcionen de manera óptima. Después del trayecto doloroso del Tratado de Lisboa, pienso que dispondremos a partir del 1 de diciembre de un nuevo marco institucional y de nuevas normas para bastante tiempo e incluso para mucho tiempo. Se cierra el debate institucional para un largo período. Deseo hacer funcionar este marco y estas normas libremente elegidas por todos nuestros Gobiernos. Lo haré en concertación permanente con el Presidente de la Comisión y con el Parlamento Europeo, con una preocupación constante de equilibrio entre las Instituciones. Lo haré también con aquellos de entre ustedes cuyo gobierno deberá presidir, por turno, los trabajos del Consejo.

Los tres Presidentes deben buscar el éxito. La negociación estará bien vista, las tensiones serán productivas y el resultado estará en proporción. Los impulsos políticos seguirán siendo indispensables, incluido el apoyo a las acciones y a los proyectos concretos, traduciendo una verdadera solidaridad. Pero también el enfoque etapa por etapa seguirá siendo útil en nuestra acción política, mientras mantengamos una perspectiva y una dirección común: “Step by step” pero sin “too little too late”.

5. El Tratado ha encargado al Presidente permanente del Consejo Europeo de una responsabilidad particular. En cuanto a Política Exterior, representará a la Unión a su nivel y en su calidad. Estaré pues presente en las reuniones de las Cumbres con nuestros socios en el mundo, y presentaré las posiciones que el Consejo habrá aprobado. Así nuestra posición en el mundo, nuestra seguridad y nuestra prosperidad podrán beneficiarse de una presencia institucional más fuerte.

Cuento también con el Presidente de la Comisión para asumir un papel análogo en los ámbitos distintos de la Política Exterior y de Seguridad Común. La Unión Europea es un protagonista económico de peso, representa quinientos millones de hombres y mujeres y es portadora de un proyecto de sociedad donde la solidaridad y la creatividad son esenciales. Europa es una Unión de valores. Por esta razón tenemos la responsabilidad de desempeñar un papel importante en el mundo. Este mundo no tiene futuro sin un gran número de nuestros valores.

Por otra parte, espero que nuestra Unión se amplíe aún los próximos 2 años y medio a países que por supuesto cumplan las condiciones requeridas. Es evidente que la Alta Representante contribuirá de manera decisiva a la acción diaria de la Política Exterior y de Seguridad Común. Será nuestra principal protagonista en Política Exterior. Gracias a sus dos funciones, ella podrá permitir el despliegue de manera convergente de los múltiples instrumentos de Política Exterior de los que disponen nuestras Instituciones y nuestros Estado Miembros. Podrá en cualquier momento contar con mi apoyo, y con mis consejos. Por lo demás, conforme a mi práctica en la política belga, permaneceré discreto en los medios de comunicacíon, ciertamente las próximas semanas. Toda mi vida política se ha desarrollado bajo el signo del acuerdo, del respeto del adversario y del compañero de viaje. Seguiré por este camino.

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