18/08/2008

Transición paraguaya: 10 mandamientos contra 7 pecados

Transición paraguaya: 10 mandamientos contra 7 pecados

Permalink 17.08.08 @ 23:58:02. Archivado en Las Américas, Sociogenética, Religiones, Pro justitia et libertate

En sandalias y con una camisa típica, la misma camisa clara que utilizaba siendo obispo, pero sin alzacuellos, Fernando Lugo Méndez (San Solano, 30 de mayo de 1951), ex obispo católico de una de las diócesis más pobres de Paraguay, asumió anteayer el cargo de presidente de la República de su país.

Lo hizo en una emotiva ceremonia, en la que tras prestar juramento, prometió un gobierno austero, transparente y sin exclusiones.

En la ceremonia se utilizaron por igual los dos idiomas oficiales de este país bicultural que es Paraguay: el español y el guaraní. El elemento indígena tuvo una importantísima presencia en la ceremonia: tanto el nuevo presidente Fernando Lugo como el presidente del Congreso, Enrique González Quintana, hablaron ampliamente y en primer lugar en guaraní, sin limitarse a unas pocas frases de cortesía. El nuevo presidente se refirió explícitamente a la protección de los indígenas, los ciudadanos más pobres del país, advirtiendo que hará una "defensa irrestricta de los derechos humanos", de manera que "Ningún blanco tendrá impunidad contra el indígena" si osara tocar a sus derechos.

El nuevo presidente, cuya política hará énfasis en lo social, leyó la declaración de independencia de Paraguay, de 1811, para dar a entender el carácter de refundación del país que quiere otorgar al nuevo proceso que se inicia, invitando a reconstruir el sueño de los héroes patrios desde el mérito, la solidaridad, la equidad social y la identidad.

Con Lugo en el poder, concluyen 61 años de hegemonía del Partido Colorado, que tuvo entre sus figuras más emblemáticas al dictador Alfredo Stroessner, derrocado tras 35 años de gobierno autoritario. Lugo evocó el proceso de cambio que se inicia, declarando: «Hoy termina un Paraguay exclusivo, un Paraguay secretista, un Paraguay con fama de corrupción. Hoy se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades y pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo, con acciones que nublen la transparencia y con aquellos pocos dueños feudales de un raro país del ayer enclavado en el presente».

El pasado 30 de julio, el candidato presidencial Fernando Lugo había manifestado que «renunciaba a vivir en un país donde unos no duermen porque tienen miedo, y otros porque tienen hambre... Yo renuncio a un Paraguay con jóvenes tristes, yo anuncio, con la colaboración de todos, un Paraguay con jóvenes protagonistas de su destino».

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Imagen: Fernando Lugo, tras asumir la presidencia de Paraguay,
saluda a la multitud agolpada en las calles de Asunción
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REUTERS - 16/08/2008

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Lugo luchará por un Paraguay en el que «nadie muera de hambre»
Autor: SUSANA OVIEDO
| ASUNCIÓN
ABC.es. Internacional Iberoamérica
Sábado, 16-08-08

El ex obispo Fernando Lugo asumió ayer el cargo de presidente de la República de Paraguay en una emotiva ceremonia en la que prestó juramento -en sandalias y con una camisa típica- y prometió un gobierno austero, transparente, con decidido énfasis en lo social y sin exclusiones. Como signo del carácter de refundación del país que quiere otorgar al nuevo proceso que se inicia, leyó la declaración de independencia de Paraguay, de 1811, e invitó a reconstruir el sueño de los héroes patrios desde el mérito de la solidaridad, la equidad social y la identidad.

«Nosotros queremos un Paraguay en el que crezcan todos», dijo en su primer discurso como jefe de Estado, después del «sí, juro», que pronunció con toda su fuerza cuando el presidente del Congreso, el senador Enrique González Quintana, le tomó juramento.

El Príncipe de Asturias

El acto se celebró por la mañana frente al edificio del Congreso Nacional. Entre los presentes estaban el Príncipe de Asturias, varios vicepresidentes, representantes de 96 delegaciones de todo el mundo y miles de ciudadanos que acudieron para ser testigos del histórico momento. Con Lugo en el poder, concluyen 61 años de hegemonía del Partido Colorado, que tuvo entre sus figuras al dictador Alfredo Stroessner, derrocado tras 35 años de gobierno autoritario.

«Nuestro gobierno no perseguirá a nadie por ser pobre», expresó en su alocución el nuevo presidente. Desde su administración se trabajará por la línea de la seguridad alimentaria y no se dejará que nadie muera de hambre a consecuencia de «un abordaje estructural o por eternizar la miseria con acciones asistencialistas».

Citó con particular énfasis a los indígenas -en Paraguay sobreviven 17 etnias, que suman unas 100.000 personas-, a los campesinos, a los paraguayos en situación de emigrantes, a los niños de la calle y a los pobladores del cinturón de pobreza de la capital, como los sectores que serán prioritarios en los próximos 5 años de su mandato.

Prometió que, además de las instituciones asignadas para atenderlos, tendrán la ocupación personal del presidente «para tumbar definitivamente al monstruo de la miseria que los condena». Dos días antes también había anunciado que renunciará a sus estipendios de jefe de Estado para destinarlos a un fondo social. La pobreza afecta al 35,2% de la población y el 62,1% de los habitantes de Paraguay es menor de 30 años. Actualmente la población del país es 6.119.642 habitantes.

«Hoy termina un Paraguay exclusivo, un Paraguay secretista, un Paraguay con fama de corrupción. Hoy se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades y pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo, con acciones que nublen la transparencia y con aquellos pocos dueños feudales de un raro país del ayer enclavado en el presente», anunció Lugo. Sus palabras fueron celebradas varias veces por los presentes, con prolongados aplausos y vítores.

El ex obispo, dispensado definitivamente de sus obligaciones eclesiales por el Papa Benedicto XVI el pasado 30 de julio, manifestó que renunciaba a vivir en un país donde unos no duermen porque tienen miedo, y otros porque tienen hambre. «Yo renuncio a un Paraguay con jóvenes tristes, yo anuncio, con la colaboración de todos, un Paraguay con jóvenes protagonistas de su destino», expresó el nuevo presidente e invitó a la población juvenil a sumarse al proceso de cambio que se inicia, un cambio que a su criterio no es una cuestión electoral. «El cambio en Paraguay es una apuesta cultural, quizás la más importante en su historia», resaltó.

Lugo inicia su mandato con un nivel de popularidad del 93 por ciento.

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La prensa paraguaya apuesta por un futuro con Lugo mejor que el pasado con el partido Colorado, incluido el presidente saliente, Nicanor.

LOS 10 MANDAMIENTOS PARA FERNANDO LUGO
La cuarta columna
Por Richard Ferreira

Ultima Hora :: Weblog Detalle
15 DE AGOSTO DE 2008

1. AMARÁS AL PUEBLO COMO A TI MISMO. El pueblo paraguayo ha sufrido bastante. Tanta desigualdad social lo ha desmoralizado. El nivel de pobreza es alarmante y hasta ahora ningún Gobierno pudo lograr vencer a este mal que afecta a más de 2 millones de compatriotas. Lugo debe entender que este país necesita que los políticos que llegan al poder demuestren verdaderamente amor hacia su gente.

2. NO TOMARÁS EL NOMBRE DEL PUEBLO EN VANO. La sociedad siempre fue engañada con falsas promesas. Los políticos siguen usando al pueblo como excusa para lograr beneficios sectoriales o personales. Se ha profanado el nombre del pueblo y los gobernantes se enriquecieron sin rubor alguno. Lugo debe demostrar que eso cambiará, que no usará al pueblo para su provecho personal.

3. SANTIFICARÁS LA UNIDAD. Lugo deberá "santificar" las relaciones con todos los sectores para evitar problemas. Está obligado a no excluir a nadie, a gobernar en unidad. La santificación debe estar basada en un gobierno abierto, capaz de coordinar acciones conjuntas entre todos los actores de la sociedad.

4. HONRARÁS A TU PUEBLO. El ex obispo afirma que conoce la necesidad de la gente porque la vivió en carne propia desde pequeño y la vio en San Pedro, donde fue obispo de la Iglesia Católica. Deberá honrar con acciones al pueblo que dice representar y no caer en la misma senda de quien aseguró que llegaba a la titularidad del Ejecutivo para cambiar la historia, pero deja un país casi igual o peor de como lo recibió.

5. NO MATARÁS LA ESPERANZA. El nuevo presidente no deberá matar la esperanza que ha generado en la gente que cree que con él llegó el cambio en Paraguay. En Lugo y en la Alianza están depositadas las ilusiones de miles de paraguayos que esperan una vida mejor. En sus manos descansa el sueño de quienes están fuera del país y anhelan una oportunidad para regresar.

6. NO COMETERÁS ACTOS DE NEPOTISMO. Lugo llega con una imagen muy positiva. Debe mantener una actitud crítica a todo lo que represente actos impuros, como el nepotismo, un mal que empezó a afectar a su futuro Gobierno, incluso antes del inicio del mismo. Por sus promesas, está obligado a no caer en ese error.

7. NO ROBARÁS AL ESTADO. Se comprometió a frenar la corrupción estatal y a derrotar a la rosca mafiosa. Fue el eje de su campaña política. Le será difícil por la enorme y pesada estructura corrupta que se ha instalado en el país. Sin embargo, Lugo debe dar muestras de que no entrará a la rosca mafiosa que tanto criticó y tiene el desafío de barrer con quienes osen tocar las arcas del Estado.

8. NO MENTIRÁS. Al pueblo se le ha mentido bastante. Se le han dado muchas falsas promesas. Lugo no debe mentir, debe hablar de frente. No debe dar informaciones falsas, ni engañar en sus declaraciones, ni en sus discursos. El síndrome de la mentira está metido en la política paraguaya. Es momento de que se destierre este mal y de que un presidente recupere la confianza de la sociedad.

9. NO DESEARÁS EL AUTORITARISMO. Paraguay tiene una cultura política autoritaria. En 1989 inició una transición política que llega a su punto final el 20 de abril de 2008, para dar paso al cambio. En 19 años se intentó y se gobernó con autoritarismo. Lugo tiene un perfil autoritario. Deberá demostrar, sin embargo, que es capaz de gobernar en democracia, en base al diálogo y el entendimiento.

10. NO CODICIARÁS UN SEGUNDO MANDATO. La codicia política fue la perdición del que se va. Comenzó bien su mandato presidencial, su gobierno no fue tan malo en algunos aspectos, pero termina de una manera lamentable, queriéndose ir sin haber culminado su periodo constitucional y con una reprobación abrumadora. Lugo comienza con el pie derecho y dice que no quiere un segundo mandato. Que no caiga en la tentación.

Publicado en la edición impresa de ÚLTIMA HORA, el sábado 28 de junio de 2008, en el espacio "El Poder en la Mira. La cuarta columna"

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LOS SIETE PECADOS CAPITALES DE NICANOR
La Cuarta Columna
Por Richard Ferreira

Lunes|23|JUNIO|2008

Cinco años de gobierno; siete pecados capitales. Se quiere ir antes del periodo constitucional establecido para el cargo para el que fue electo en el 2003. Con mucho poder político al inicio de su mandato, ahora casi sin ninguna fuerza, pelea por lograr los votos necesarios para que acepten su renuncia y, más que eso, que lo dejen jurar como senador.

Analicemos los siete males del jefe de Estado saliente para entender cómo un Gobierno que hizo medianamente bien su gestión, sobre todo en el aspecto económico, se retira con una imagen negativa; y con una figura ampliamente rechazada.

1. LA OBSESIÓN DEL PODER. Su "Che la Estado..." (lo dijo así, en guaraní prevaleciendo el "Yo " antes que el Estado; y no "El Estado soy yo" de Luis XIV) resume lo que fue Duarte Frutos durante su mandato en lo que respecta al poder. Su obsesión por manejarlo todo él como un supremo fue uno de sus peores pecados; lo cegó y lo empujó a cometer acciones que echaron por tierra lo relativamente buena que fue su administración. Aunque aseguró que deseaba reformar al país, "refundar" la República, en base a la institucionalización de los entes del Estado, no hizo más que retroceder y ajustar el manejo estatal al estilo personalista, que ya iba quedando en el olvido. Gobernó con autoritarismo hasta que se lo frenó. Quiso la reelección presidencial, no lo logró y fue su gran frustración, porque se lo impidieron. Sí antes forzó su continuidad como titular en la ANR para asegurar su supuesto liderazgo. Y para no quedar sin nada, se postuló al Senado, desde donde intentará reinar sin trono alguno.

2. EL EGOÍSMO. Duarte Frutos nunca tuvo un equipo político y de trabajo bien formado. Le jugó una mala pasada su rápido ascenso político. Los constantes cambios y movidas en su gabinete fueron muestra de que no tenía gente de confianza para puestos claves. A buena parte de sus amigos que se perfilaban como interesantes -que le podían hacer sombra - los apartó para no tener competencia en su entorno. Aunque hubo algunas excepciones.

Nicanor se quedó con los "leales", con los zalameros, con aquellos para quienes decir "sí señor" era una constante, y reclutó a nuevos dirigentes, a quienes podía manejar a su antojo. Nunca quiso armar un buen equipo. Para que no le fuera tan mal, prefirió buscar fuera de la agrupación gente que "cuide la plata". Aparecieron así en escena Borda, Bergen, Margarita y otros. De esa manera intentó dar freno a la herencia corrupta que habían dejado las administraciones anteriores. Pero, para el resto, su egoísmo lo había marcado.

3. LA DIVISIÓN. Pensó que podía manejarlo todo, y que si dividía iba a reinar solo. El Partido Colorado no fue un sustento real para su gobierno, aún manejado por él. Mostró incapacidad para aglutinar las fuerzas sobre su figura, como pretendió. Su estrategia de "divide y reinarás" le sirvió sólo para alcanzar algunos objetivos, pero no para afirmar definitivamente su poder. La fractura no sólo se sintió dentro del partido, sino en el Congreso, donde por derivaciones de las internas perdió el control de la bancada colorada, que se dividió en "oficialistas" y "disidentes".

Además, la estructura de la agrupación se descuartizó por completo.

Las altas autoridades se alejaron del pulmón partidario (las seccionales, los seccionaleros) y así, el aparato de la ANR quedó limitado en pronunciamientos estériles de la cúpula, que no reflejaban el sentir de los que estaban abajo. Si bien la ANR no ocasionó graves problemas al Gobierno como ocurrió en anteriores administraciones, tampoco fue sustento real para el mandato de Duarte Frutos. Eso se vio reflejado en las elecciones internas y luego de ellas. Aún teniendo todo el aparato a su favor -el estatal y el partidario- la dupla presidencial oficialista alcanzó una dudosa victoria y no consiguió nunca el respaldo de los llamados disidentes; léase colorados enojados con el jefe de Estado. Se convirtió así en el "Mariscal de la derrota" y deja como herencia política haber sido el presidente colorado con el que la ANR se fue a la llanura luego de 61 años de poder absoluto.

4. LA SOBERBIA. Algo que transpiró Duarte Frutos durante su mandato fue la soberbia. Según estudiosos, la soberbia -que integra los siete pecados capitales expuestos para la vida cristiana- tal vez no sea el mayor de los pecados, sino "la raíz misma del pecado". La forma de vencerla es la humildad, porque -señalan- los humildes se apoyan en todos, pero los soberbios están completamente solos. Las características de este pecado se ajustan a la forma en la que el jefe de Estado se movió durante su mandato. Fue soberbio con su gente, con sus ministros, con sus correligionarios, con la prensa y hasta con los paraguayos para quienes debía gobernar. Y como muestra un solo ejemplo: Su explicación sobre la migración, basada simplemente en la afirmación de que "la migración es un fenómeno mundial" sin admitir siquiera que su gobierno fue incapaz de generar fuentes laborales para frenar la salida del país de miles de compatriotas.

Él no cometía errores; los cometían otros. Nunca reconoció sus desaciertos, y cuando lo hizo, en contadas ocasiones, fue tarde o simplemente presionado por escándalos mediáticos.

5. LA BIPOLARIDAD. Nicanor fue dos personas en una. Un día podía ser estadista, un buen político; al otro, un populista autoritario, desbocado charlatán. Un día podía decir que deseaba la reelección de Bush porque lo consideraba un buen presidente (lo dijo), pero al poco tiempo criticaba al "imperio" y sostenía que Chávez era el mejor. Un día podía llamar a la unidad de todos los sectores políticos, pero al día siguiente lanzar duras críticas hacia la oposición, destruyendo lo que quería construir. Podía, sin rubor alguno siendo él un ex periodista, señalar que la prensa era un bien para el país, pero en otro discurso afirmar que era el peor lastre que podía existir. Podía usar palabras bíblicas y de amor, pero luego groserías y hasta de resentimiento.

Podía resaltar la figura de la mujer y luego ofrecer a una de sus ministras para que la "apatuquen".

No tuvo problemas en lanzar las peores calificaciones hacia sus adversarios políticos, pero inmediatamente tratarlos de "amigos" y de "grandes líderes". Podía ser capaz de acusar de "secuestrador y cómplice de asesinos" a quien lo sucederá en el cargo, pero luego invitarlo a almorzar y posar para la foto brindando con agua y sonriendo con él.

6. EL ROBO LEGAL. Nicanor fue de alguna manera hábil para el manejo económico. No puso al ratón para cuidar el queso mayor (Hacienda, encargada de las recaudaciones).

Aún así se buscó la manera de enriquecer a quienes reinaban junto al mal llamado Tendota. Se estableció el "robo legal", práctica basada en la justificación "ajustada a la ley" de casi todas maniobras financieras para usar, abusar y desviar el dinero público, sobre todo de las entidades con mucho poder económico, como Itaipú y Yacyretá, para la campaña colorada o para el enriquecimiento de los amigos del supremo. Nicanor nunca le puso freno a este estilo de robo; lo impulsó.

7. LA OSTENTACIÓN. Muchos, e incluso él, se han enriquecido a costa del Estado. No es necesaria mucha investigación fiscal ni periodística para demostrar que hubo un descarado robo al erario público.

Es sólo ver la manera en que vivían antes personajes del círculo del poder y comparar la lujosa manera en la que lo hacen hoy.

Herminio Cáceres, en su manera peculiar de cometer "sincericidios", se equivocó al decir en el año 2003 que este iba a ser un Gobierno en el que se iba a robar "moderadamente". El robo fue escandaloso y los ladrones ostentan lo que han robado.

Nicanor se quiere ir antes de cumplir sus cinco años de gobierno. Está desesperado por dejar el Palacio de López. Y pensar que intentó seguir e hizo todo lo posible en cumplir su sueño; un sueño que tal vez fue el inicio de su caída.

En su soledad, analizará sobre sus "siete pecados capitales" y se preguntará si realmente llegó "para cambiar la historia" -como lo dijo cuando asumió el 15 de agosto de 2003- o simplemente para quedarse "en la historia" negra como un presidente más.

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