31/05/2008

Sedentarismo y obesidad

Sedentarismo y obesidad

Permalink 30.05.08 @ 23:58:22. Archivado en Universidades, Sociogenética, Ética, Educación, Ciencias biomédicas

El sedentarismo es el principal culpable del incremento de la obesidad en España.

Así lo ha asegurado el presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Félix Lobo, en las XXVIII Jornadas de Economía de la Salud, que ha apuntado la mayor ingesta de calorías, el sedentarismo y la falta de ejercicio físico como las claves del aumento de esta patología

Salamanca (31/2-6-2008).- Los expertos asistentes a las XXVIII Jornadas de Economía de la Salud han coincidido en definir la obesidad como “la epidemia del siglo XXI”. Su aumento en España se debe, según los expertos, a una mayor ingesta de calorías en la alimentación, pero también al mayor sedentarismo en el lugar de trabajo y en el tiempo de ocio. Junto con estos factores, existen evidencias que relacionan el Índice de Masa Corporal IMC con la renta, y también con el nivel de formación y estudios. Así lo ha asegurado Beatriz González López-Varcárcel, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que ha comentado que "el 5 por ciento de las universitarias españolas son obesas, mientras que este porcentaje en mujeres que sólo han cursado estudios primarios alcanza el 23 por ciento”.

"El principal responsable de la obesidad en España y en el mundo occidental es el sedentarismo en el puesto de trabajo”, según el presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Félix lobo, que ha añadido que en los últimos años “ha descendido claramente el número de personas dedicadas a la agricultura, una actividad en la que se hace mucho ejercicio, y por el contrario ha aumentado el porcentaje de personas dedicadas al ámbito servicios”. En cuanto al medio de desplazamiento al lugar de trabajo, “cada vez menos personas van andando y utilizan el transporte público o el coche particular”.

El sedentarismo también es la tónica general en el tiempo de ocio de los españoles, ya que “la tendencia a no hacer ejercicio se ha incrementado en ambos sexos y esta empeorando ligeramente en mujeres, según varias encuestas realizadas”, ha explicado Lobo.

Fuente: El Médico interactivo.com.

30/05/2008

Moral y moralejas del árbol caído

Moral y moralejas del árbol caído

Permalink 29.05.08 @ 23:59:00. Archivado en Europa, Universidades, Pragmática, España, Energías renovables, Educación, Arquitectura y urbanismo, Pro justitia et libertate

Soy muy consciente de que estoy en deuda con mis lectores, por haber publicado un artículo, bajo el título seriado La gallardía de Gallardón 1/2, sin haberles procurado hasta hoy el artículo siguiente, que esta evocación de una serie equivalía a dar por anunciado, en el denominador del quebrado 1/2.

Hice este anuncio el 16.01.08, es decir, en el momento en que Gallardón ofrecía a Rajoy su ayuda, para luchar en pro de su candidatura como futuro presidente del gobierno español.

La intervención de Esperanza Aguirre, ofreciendo el mismo servicio que Alberto Ruíz Gallardón a Mariano Rajoy; la transformación de esta oferta en una puja; la no aceptación de ninguna de la dos ofertas y su reemplazo por la introducción de un financiero exterior al partido, como ayudante directo de Rajoy en sus pretensiones electorales, me hizo temer lo peor. Pensé inmediatamente que me encontraba ante unos hechos cuyo relato necesitaría, de parte de quien lo escribiera, la estructura de una crónica cuya diegetica fatalista sería la de una muerte electoral anunciada.

Entiéndase que lo peor de esta crónica no nos afectaba a quienes nos considerábamos electores libres, sino que estaba reservado para el propio Rajoy, para el PP en su conjunto y para los electores cautivados por sus promesas, expresión que prefiero a la de "electores cautivos", que me parece ofensiva.

Confieso llanamente que mi sentimiento de incomprensión de esta tragicomedia fue tan grande, que me prometí renunciar a escribir mi artículo 2/2 de la serie anunciada, mientras no llegara a comprender mínimamente los resortes genéticos de la "crónica de la muerte anunciada" que yo intuí desde el comienzo del drama.

Esta mañana, siguiendo los desayunos de televisión española, pilotados por Pepa Bueno, comprendí por fin uno de los aspectos más elocuentes del sicodrama que está viviendo el mayor partido de la oposición española.

Un locutor estrella de la cadena COPE, de cuyo nombre no quiero acordarme, no se contenta con hacer leña del árbol caído, que es como considera al PP, en sintonía con los enemigos de este partido, desde su fracaso electoral del 9 de marzo, sino que por lo visto desde hace cuatro años venía intentando derribar uno de los árboles más vivos de este partido, para hacer leña con él.

Ahora bien, este árbol electoralmente vivo, que no muerto ni caído, era y es precisamente Alberto Ruíz Gallardón, actual alcalde de Madrid y antiguo presidente de la Comunidad madrileña, mandato que ocupó inmediatamente antes que Esperanza Aguirre, habiendo ganado ambas elecciones madrileñas, la de presidente y la de alcalde, frente a candidatos socialistas. El tal locutor de la COPE venía ensañándose con él desde hacía cuatro años, porque Alberto Ruíz Gallardón no compartía con él las tesis que el tal locutor sostenía sobre el fracaso electoral del PP hace cuatro años. Aún peor como injuria, el tal locutor había ofendido gravemente a Gallardón, atribuyéndole una ambición política que anteponía a su respeto por las víctimas del 11-M.

Como era de esperar, Gallardón ha pedido a la justicia que lave su honor de esta gravísima afrenta. El tal locutor, creyendo que su tarea de leñador de árboles vivos sería compartida por colegas populares de Gallardón los ha hecho intervenir en el juicio. Gallardón ha tenido la satisfacción de comprobar que sus colegas no comparten las intenciones malévolas del leñador de marras.

Estoy convencido de que la justicia lavará el honor de Alberto Ruíz Gallardón, no solamente declarando culpable de acusaciones falsas al locutor estrella de la COPE, sino estableciendo el relato verídico de la tragicomedia que ha servido de contexto a estas acusaciones, tragicomedia cuyo peor resultado ha sido el que se divulgue la especie de que Alberto Ruíz Gallardón, Mariano Rajoy y todo el Partido Popular son árboles caídos de los que cualquier atrevido como este locutor puede hacer leña.

El mayor beneficio de este juicio será tanto para el partido Socialista, hoy en el poder, como para la democracia española, porque ambos disfrutarán en el palacio del Congreso con una oposición democrática viva y revitalizada.

Moral del árbol caído

Latín: Cadenti porrige dextram. ● Da dextram misero. ● Iniquum est collapsis manum non porrigere.

Español: No hagas leña del árbol caído. Échale tu mejor mano al que ha caído. Dale tu mano derecha al desgraciado. Es inicuo no echarle una mano a los caídos.

Portugués: Estende tua mão ao homem que cai.

Moralejas del árbol caído (1)

Cualquiera hace leña del árbol caído: La literatura latina es particularmente rica sobre este tema, brindando diversas locuciones apoyadas bien sobre el ablativo absoluto "arbore" ('árbol') o sobre el mismo caso de "quercu" ('encina', prototipo del árbol resistente). La transformación zoomorfa del árbol más resistente da como resultado la aparición del actante "leone" (ablativo de leo, leonis 'león'), el más fuerte de los animales, cuyo antagonista particularmente débil es la 'liebre', cuyo ablativo latino es "lepore". La transformación antropomorfa de la 'liebre' es el 'vulgo', cuyo antagonista es el 'desvalido'.

Latín {Deiecta quivis arbore ligna legit. Deiecta arbore, quivis ligna colligit. [Rezende 1165] ● Deiecta quivis arbore ligna legit. [DAPR 127] ● Arbore deiecta, ligna quivis colligit. [Erasmo, Adagia 3.1.86] ● Arbore deiecta, quilibet ligna colligit. [Schrevelius 1181] ● Ruente quivis ligna colligit arbore. ● Deiecta arbore, quivis ligna colligit. ● Deiecta quivis arbore ligna legit. ● Ruente quivis ligna colligit arbore.

● Cadente quercu quilibet ligna colligit. ● Cadente quercu, quilibet lignatum adest. [Apostólio 7.38] ● Quercu iacente omnes eunt petitum ligna. ● Quivis ruentis ligna quercus colligit. ● Quercu iacente omnes eunt petitum ligna. ● Quivis ruentis ligna quercus colligit.

● Mortuo leoni etiam lepores insultant. [Erasmo, Adagia 4.7.82] ● Audet vel lepus exanimo insultare leoni. Audet vel lepus exanimi insultare leoni. [Manúcio, Adagia 1153] Et lepores audent caeco insultare leoni. ● Leo a leporibus insultatur mortuus. ● Leoni mortuo et lepores insultant.

● Vulgus sequitur fortunam, et odit damnatos.}

Español {Del árbol caído todos hacen leña. Del arbol caido todos quieren hacer leña. Del árbol caído todos cortan ramas. Del árbol caído, todos hacen su asiento. Al caído todos se le atreven. Es fácil arrojar piedras sobre quien está caído.}

Portugués {Quando a árvore está caída, qualquer um colhe a lenha. De árvore caída todos fazem lenha. Em pau caído todo o mundo faz graveto. À árvore caída todos vão buscar lenha. De leão morto até as lebres saltam em cima. A leão morto até a lebre se atreve a insultar. Cão mordido, todos o mordem. Leão moribundo, cachorro lhe mija.}

Italiano {Sopra l'albero caduto ognuno corre a far legna
"Ognum corre a far legna / All'albore che il vento in terra getta" (Ariosto, Orlando Furioso)}

Francés {Quand l'arbre est tombé, tout le monde court aux branches. Quand l’arbre est tombé, chacun court aux branches. Battre quelqu'un à terre}

Inglés {When the tree is fallen, everyone goes to it with his hatchet. Everyone gives a push to a falling man. When the ox falls, here are many that will help to kill him}

Alemán {Wenn der Baum gefallen ist, so macht ein jeder Holz}

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(1) moraleja. (De moral 1 + -eja).1. f. Lección o enseñanza que se deduce de un cuento, fábula, ejemplo, anécdota, etc

moral 1. (Del lat. morālis).1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.

-ejo, ja. (Del lat. -icŭlus).1. suf. Tiene valor diminutivo y despectivo, en sustantivos y adjetivos. Animalejo, diablejo, medianejo. En algunas palabras no se conserva el valor diminutivo o despectivo. Festejo.

DRAE

La palabra griega que significa moraleja es epimycion (epi- + mythos) sn. 'lo que se sigue de un mito', 'moral de una fábula'

Una moraleja es una enseñanza que el autor quiere transmitir como conclusión de su obra y se emplea principalmente en obras didácticas normalmente dirigidas a niños, como fábulas y poemas infantiles.

La moraleja en sí, es un mensaje transmitido o una lección que se aprende de una historia o de un acontecimiento. La moraleja se puede dejar al oyente, lector o espectador a determinar por sí mismo, o puede ser encerrada en una máxima. Como un ejemplo de ésta, en el final de la fábula de Esopo de "La Tortuga y la Liebre", en la que la lenta y decidida tortuga gana una carrera contra la mucho más rápida y arrogante liebre, una de las moralejas que pueden deducirse es que "Más vale modestia y perseverancia, que orgullo y descuido" o bien que "la lentitud y constancia dan el triunfo".

Wikipedia.

23/05/2008

Rosa y María, fieles en la Amistad

Rosa y María, fieles en la Amistad

Permalink 23.05.08 @ 12:43:25. Archivado en Europa, Universidades, España, Sociogenética, Pro amicitia universale, Educación, Pro justitia et libertate, Francia

La Amistad Europea Universitaria tiene el honor de afirmar con Rosa Díez que quienes critican hoy a María San Gil, por dimitir como presidenta del PPV, olvidan que ella no quiere nada como rédito al albur de la crisis actual de la partidocracia española, desprovista bruscamente de oposición democrática, sino que prefiere seguir estando tranquila con su conciencia.

Quienes critican su gesto olvidan que María, como cualquier otra persona responsable de sus actos, no se equivocará nunca si hace lo que quiere hacer, porque cree que lo debe hacer. Ésta es la única manera, para María como para cualquier persona digna, de poderse mirar tranquila al espejo de su conciencia. Y de eso sólo puede responder ella misma ante sí misma.

Esta actitud es la que le ha valido el ser considerada por todos nosotros, desde que la conocemos, como la testigo insobornable por antonomasia de la falta flagrante de igualdad y de libertad entre los ciudadanos que intentan trabajar y vivir normalmente en Euskadi. Los responsables de esta situación anómala, única en Europa, son tanto los etarras como quienes les apoyan o se benefician de su violencia, sea ésta en el grado que sea.

María San Gil piensa en conciencia que la dirección nacional de su partido se ha equivocado, tomando una deriva de condescendencia con los nacionalismos, que ella no puede acceptar. En su opinión, como en la de Rosa Díez y en la nuestra, los dos grandes partidos de la partidocracia actual española se han olvidado de valores esenciales de la democracia, lo cual no es bueno ni para el País Vasco, ni para España, ni para Europa. Estos tres niveles de nuestro sistema democrático europeo deben ser considerados como instancias subsidiarias de solidaridad, no solamente entre los pueblos, realidad eminentemente relativa y abstracta, sino sobre todo entre los ciudadanos europeos, que somos la máxima realidad concreta, el imprescindible presupuesto existencial, de todas y cada una de nuestras estructuras democráticas.

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Carta de Rosa Díez, diputada de UPyD, a María San Gil, presidenta dimisionaria del PPV
Agur, María

23.05.08

Querida María, son tantas las cosas que me gustaría decirte en estas líneas que probablemente no acertaré a hacerlo de forma ordenada.

Hablo a la María con la que tantas veces he salido a la calle a defender la libertad, a la María que se ponía junto a mí el brazalete de servicio de seguridad en las manifestaciones de Basta Ya. Hablo a la María junto a la que yo estaba en aquel Pleno de la indignidad del Ayuntamiento de Andoaín, ese en el que exigimos la dimisión al alcalde de Batasuna, José Antonio Barandiarán -que el pasado martes fue detenido y acusado de pertenecer a ETA-, mientras el PNV se negaba a suscribir la moción de censura presentada por el PSE. ¿Te acuerdas, María, que nos llamaban «crispadoras» por señalarle como el responsable del asesinato de nuestro amigo Joseba Pagaza, policía municipal de ese mismo Ayuntamiento? Ahora resulta que teníamos razón cuando advertíamos que allí, sentados en el Ayuntamiento, estaban nuestros verdugos...

Yo, que sé cómo y por qué llegaste tú a la política, puedo comprender el dolor que estarás sufriendo, la ruptura interior que habrá supuesto para ti la decisión que has tomado. Y el sufrimiento que te estarán produciendo algunas de las cosas que, inevitablemente, estarás escuchando sobre tu persona. Me indigno ante la frivolidad con la que se analiza en tertulias varias tu decisión, me indigna la superficialidad con la que propios y extraños se atreven a calificar tu decisión.

«Se ha equivocado», escucho decir, incluso a personas que sé que tienen sobre ti la mejor de las consideraciones. «¿Equivocado? ¿Desde qué perspectiva?», les pregunto. Dicen que no tenías que «haberlo hecho así». «¿Y cómo lo iba a hacer?», insisto. «Hay que explicarlo mejor», me dicen. Claro, desde la perspectiva de un político clásico tienen razón, si tú quisieras algo, si fueras a organizar una alternativa -dentro o fuera del PP- tendría todo el sentido que te exigieran que te explicaras para poder darte -o no- la razón. Y para que la gente que estuviera más de acuerdo contigo que con la dirección del PP te siguiera. *Olvidan que tú no quieres nada, que sólo quieres seguir estando tranquila con tu conciencia, que sólo puedes haberte equivocado si tu percepción de la realidad es equivocada. Pero que eso nadie lo puede saber, ni siquiera tú lo sabrás con certeza hasta que no pase el tiempo. *Olvidan que nunca te equivocarás si haces lo que crees que debes hacer y lo que quieres hacer, que es la única manera de poderte mirar tranquila al espejo. Y de eso sólo puedes responder ante ti misma.

Me dicen que debías haber dado la batalla, haber explicado dónde y cuáles son tus discrepancias. Me dicen que tu crisis de confianza en la dirección del partido debe de ser explicada con datos para que todos la entiendan y, seguramente, desde la perspectiva de un político común, eso hubiera sido lo normal. Pero olvidan que tú no buscas que otros te entiendan, sino poderte explicar a ti misma. Olvidan que tú no eres una política al uso, olvidan que tú nunca te hubieras dedicado a la política si las circunstancias dramáticas del asesinato -en tu presencia- de Gregorio Ordóñez no te hubieran forzado, olvidan que todo lo que has hecho en política ha estado ausente de cálculo de oportunidad, que nunca has buscado tu comodidad sino hacer lo que creías que era tu obligación.

Les recuerdo que te ofrecieron ir de número dos al Congreso de los Diputados en la lista por Madrid y dijiste que no, que tu sitio era Euskadi, donde se sufre haciendo y diciendo lo que en otras partes de España provoca aplausos y parabienes. Nadie te pidió entonces las explicaciones que hoy te exigen.

A quienes siempre han hecho política -o crónica política- desde fuera de aquí les cuesta entender que a veces la única manera de explicar las cosas importantes es cerrando la puerta. Seguro que has pensado mucho en cómo hacer lo que habías llegado a la conclusión de que tenías que hacer. Quien crea que no te duele que muchos compañeros tuyos, de buena fe, puedan sentir que estás haciendo daño a tu partido -a sus expectativas electorales- es que no te conoce bien.

Estoy segura de que te gustaría poder explicarles a todos ellos, a todos y cada uno de esos compañeros a los que has abrazado por toda España, que les sigues queriendo, que no quisieras tener que haber dado ese paso pero que no puedes evitarlo. No sabes cómo te entiendo.

También he escuchado que algunos te acusan de falta de lealtad. Qué perversión en la utilización de las palabras... ¿Lealtad a quién, a qué? ¿Qué es para ellos la lealtad? No hace falta que te diga que, a mi modo de ver, no se puede ser leal a ninguna idea si no se es leal con uno mismo. Nadie puede exigirte hoy que expliques por qué has llegado a esa conclusión que te obliga a abandonar tus responsabilidades en el PP del País Vasco. Sobre todo porque ninguno de los que hoy te increpan con ese manido argumento te exigió nunca que explicaras por qué dabas la cara cada día, por qué te enfrentaste a descalificaciones e insultos por defender las siglas y la política de tu partido en un lugar de España en el que te pueden matar por ello.

Entiendo que hay muchos amigos tuyos, de fuera de tu partido, a los que les hubiera gustado un relato para justificar tu abandono, y puedo entenderlo. Pero no hemos de olvidar que tampoco hiciste nunca un relato para justificar tu entrega. Te pusiste al frente de un partido perseguido y en la oposición en el País Vasco, sustituiste a los que se iban marchando, te quedaste para dar la cara. Y punto. Hemos de aceptar que eres así, y hemos de exigir que te respeten como eres; y respetarte como eres es no empeñarse en que te comportes como lo hacen los políticos al uso, respetarte como eres es darte un margen de confianza -otra vez la palabra- y aceptar que, bien o mal explicado, en silencio o con portazo, la única lealtad que has respetado toda tu vida es la que ahora marca tu actuación: tu conciencia.

María, los ortodoxos de la política sostienen que no es serio decir que te vas por falta de confianza. No comparto el fondo de la apreciación. Claro que te sería posible explicar con datos en qué está basada tu desconfianza política y/o personal. Pero tú tienes derecho a que respeten tu deseo de no dar más explicaciones que las que ya has dado. Y podrán decir que no lo comprenden, pero no puedo aceptar que digan que no es serio lo que haces. Es tan serio, tan respetable, como todo lo que has hecho durante toda tu vida. Llegaste a la política de forma poco habitual y así, de esa misma manera, te estás marchando. ¿Tan difícil es de entender?

Siento mucho todo esto que ha pasado, María. Y me gustaría poder consolarte, poderte ayudar a pasar el trago. Pero no puedo hacer otra cosa que decirte que sigo pensando que eres una persona admirable de la que me honro en considerar amiga.

No sé si te acuerdas que un día te conté que me encontré con un señor que me dijo que su hijo había venido desde Madrid a una manifestación de las que organizamos desde Basta Ya después de vernos juntas en un programa de debate de TVE. Yo entonces militaba en el Partido Socialista y tú eras ya la dirigente del PP en el País Vasco. A su hijo le encantó que, desde distintas posiciones ideológicas, defendiéramos lo que nos une, lo que es de todos: la igualdad y la libertad. Dijo que fue feliz al vernos desfilar juntas por las calles de San Sebastián.

A quienes crean que te han perdido para lo fundamental hemos de decirles, María, que ambas sabemos que esos principios siguen necesitando de alguien que los defienda. Y yo sé que juntas los seguiremos defendiendo.

Juntas, mañana, pasado, siempre que haga falta, estaremos en la calle o donde haga falta para hacer ese trabajo que no queremos que tengan que seguir haciendo nuestros hijos. Porque ni tú ni yo hemos necesitado nunca militar en el mismo partido para hacerlo. Tú no abandonas nada ni a nadie de lo que has considerado tu deber desde aquel aciago día en el que una pistola en la sien de tu amigo te hizo madurar de golpe. Tú siempre estarás donde está la buena gente que lucha por la libertad de todos. Incluso de esos que hoy te niegan el derecho a actuar en libertad.

María, quiero volver a ver pronto tu sonrisa serena. Querida amiga, agur. Agur, maitia