22/05/2008

ETA en manos de la justicia

ETA en manos de la justicia

Permalink 22.05.08 @ 19:50:00. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Pro justitia et libertate, Francia

El seguimiento de la pista del batasuno José Antonio Barandiarán, ex alcalde de Andoain, y el cerco final de la casa en que penetró en Burdeos, permitió ayer de madrugada la detención de la cúpula de ETA por la gendarmería francesa y la guardia civil española.

El ministro del interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, responsabiliza a los detenidos en Burdeos de la macabra serie completa de los atentados recientes, cuyos hitos más importantes son las dos masacres tan salvajemente programadas, aunque en parte fallidas, del aeropuerto internacional de Madrid y del cuartel de la guardia civil de Legutiano, en Álava. Entre ambas masacres en suelo español hay que señalar el doble asesinato de dos guardias civiles sobre suelo francés. El atentado se produjo en la localidad de Capbreton, en Las Landas, donde Raúl Centeno Pallón y Fernando Trapero Blázquez participaban en una operación rutinaria de vigilancia, realizada conjuntamente con la Policía francesa. También hay que señalar la repetición en Getxo, a modo de advertencia intimidatoria a las víctimas habituales del impuesto revolucionario, de la táctica destructiva de Legutiano. Es altamente probable que estos etarras capturados en Burdeos fueran quienes «Ordenaron los últimos asesinatos», es decir: la macabra serie completa de los atentados que acabamos de recordar.

Los etarras arrestados planeaban y ordenaban la ejecución inmediata de una estrategia de la banda terrorista en España, teledirigida desde Francia, estrategia mucho más violenta que antes del mal llamado por los crédulos "proceso de paz".

José Luis Rodríguez Zapatero, que parece haber comprendido la doblez sistemática de sus interlocutores etarras, gracias en parte a la enormidad cuantitativa y cualitativa de los crímenes cometidos por ellos, al amparo de la benevolencia del gobierno socialista que preside, pide a los españoles confianza en el Estado de Derecho para acabar con el terrorismo.

Es muy comprensible que en este contexto particularmente paradójico, que el fracaso electoral del PP y su crisis consiguiente hace aún más confuso, María San Gil como hace unos meses Rosa Díez recuerde con firmeza a su partido la validez de su testimonio insobornable: ambas creen que el diálogo complaciente con los nacionalistas separatistas, incluso con los que se proclaman demócratas, siempre amigos de pescar en río revuelto e incapaces de anteponer los derechos de las personas a sus falaces pretensiones histórico-políticas, tan radicalmente xenófobas como las de ETA, conduce al callejón sin salida de la violencia, amurallado y estrechamente vigilado por los matarifes etarras.

Imagen: El etarra «Thierry» escoltado ayer en Burdeos por la Policía francesa - (AP Photo/Bob Edme).

One of the highest-ranking members of the armed Basque group ETA Javier Lopez Pena, right, also known as "Thierry," is held by a police officer and prevented to talk to the press, Wednesday, May 21, 2008, as they arrive at the house where Spanish and French authorities arrested him earlier in Bordeaux, southwestern France. Javier Lopez Pena was arrested in Bordeaux late Tuesday along with three other alleged ETA members. The other three arrested were identified as Ainhoa Ozaeta Mendiondo, Igor Suberbiola and Jon Salaberria.

Thierry antes y Thierry ahora.

Da la impresión de que el número uno de ETA imagina sus masacres satisfaciendo su gula. El resultado es la papada de comilón satisfecho que ostenta en el momento de ser capturado por la justicia.

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La Razón
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas - Madrid / Dakar

El seguimiento hasta Francia del ex alcalde de Andoain José Antonio Barandiarán dio a la Guardia Civil las pistas definitivas para localizar a los dirigentes del «aparato político» de la banda, entre ellos Francisco Javier López Peña, «Thierry».

Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, el ex edil, que perteneció a Euskal Herritarrok, una de las «franquicias» de Herri Batasuna y que ha sido detenido, se reunió el pasado domingo, día 18, en la localidad francesa de Arcachon con López Peña y Ainhoa Ozaeta.

Una vez identificados ambos dirigentes etarras, los agentes de la Benemérita les siguieron hasta el número 63 de la calle Cours de Marne de Burdeos. «Los gatos estaban en la gatera», como se dice popularmente, y ya sólo faltaba esperar al momento más oportuno para proceder a su detención.

Reunión operativa

Éste no tardó en presentarse, ya que el martes por la noche los agentes advirtieron que López Peña y Ozaeta estaban con otros dos individuos en el apartamento (Igor Suberbiola y Jon Salaberria). Se trataba de una reunión operativa y no se esperó más. El resultado no puede ser más positivo, ya que la Guardia Civil había conseguido, una vez más, acceder a parte de la «cúpula» etarra y, de esta manera, frustrar los planes criminales que iban a ser aprobados en la reunión.

El pequeño apartamento de 34 metros cuadrados estaba alquilado por un individuo francés al que se vincula con el separatismo vasco desde agosto de 2007, y se supone que ha servido para que se celebren otras reuniones y para que se escondan miembros de la banda. La Policía encontró en un garaje un coche robado con las matrículas cambiadas y otro en la calle que eran usados por los terroristas.

La detención de «Thierry», un etarra con larga experiencia, supone un gran golpe para la banda, que en pocos meses ha perdido a dos individuos que, además de contribuir a dirigir la organización criminal, aportaban sus conocimientos para la formación de pistoleros. El otro era Luis Ignacio Iruretagoyena, «Suny», arrestado en Cahors en septiembre y considerado como el máximo experto en explosivos y fabricación de bombas. Los relevos en ETA, que se producen automáticamente (cada dirigente tiene un sustituto ya designado por si es detenido) no suponen que ahora se mantenga el mismo nivel de operatividad. Individuos como López Peña o Iruretagoyena eran, en cierto modo, insustituibles y, por ello, la banda terminará por resentirse, a medio y largo plazo, de las operaciones policiales.

Los medios consultados se negaron a especular sobre si «Thierry» era el «número uno o el dos». En ETA hay un órgano que toma las decisiones colegiadamente y no hay números. Lo que sí es cierto es que López Peña tenía una gran influencia dentro de la banda, subrayaron.

La reunión de Burdeos estaba destinada, tal y como adelantó LA RAZÓN en su última edición de ayer, a marcar la línea estratégica de la banda para los próximos meses. «Thierry», cuyas funciones se situaban entre el «aparato político» y el «militar» (participó en las negociaciones con el Gobierno y era el que impartía cursillos sobre armas y explosivos), había convocado la reunión para comentar esos asuntos con los otros asistentes, pertenecientes al «aparato político»: Ainhoa Ozaeta, Jon Salaberria e Igor Suberbiola, colaborador directo de «Thierry» y que es un individuo de pocas luces que en su época de militancia en Jarrai era apodado «mozolo» (idiota).

Lo que hubieran decidido sería transmitido por López Peña a los otros miembros del comité ejecutivo, el llamado «Zuba», y, finalmente, a los jefes del «aparato militar» para que lo pusieran en marcha. Al frente de esta sección se encuentran los tristemente famosos Garikoitz Azpiazu, «Txeroki», y Aitzol Iriondo, «Kurbitz», aún sin detener, que se ocupan de todo lo relativo a las células criminales de la banda y los materiales que precisan para cometer los atentados.

«Txeroki» es el que dirige los «comandos»; de hecho, es el que los despide antes de entrar en España y les da las últimas instrucciones. Iriondo, que está al frente de lo que ETA denomina ELOSA (Ekintzak Logistika Saila), la «logística militar».

No se descarta, según las citadas fuentes, que López Peña y los otros etarras fueran a tratar de los contenidos de un nuevo número del «Zutabe», publicación interna de ETA, o, incluso, de la preparación de un comunicado para asumir la responsabilidad de los últimos atentados, entre ellos el coche bomba contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano, en Álava, en la que fue asesinado un agente de la Benemérita, heridos otros dos y la esposa de uno de ellos.

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Interior: «Son los que han ordenado los últimos asesinatos»
Rubalcaba dice que ETA no conseguirá nada con la violencia
R. L. V. / E. L.P.

Imagen: Rubalcaba, durante su comparecencia en Dakar - Efe DAK02. DAKAR (SENEGAL), 21/05/08.- El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante la rueda de prensa que ofreció en la embajada de España en Dakar (Senegal) para hacer una valoración de las detenciones que se llevaron a cabo la pasada noche en Burdeos (Francia). EFE/Chema Moya

Dakar / Madrid- Alfredo Pérez Rubalcaba estaba ayer exultante. Y no era para menos. La noche del martes, la Guardia Civil le había dado una de las mayores alegrías desde que se convirtió en el máximo responsable del Ministerio del Interior, hace ahora algo más de dos años, con la detención de buena parte de la dirección política y militar de ETA. De la importancia de la operación da fe la afirmación que hizo a última hora de la tarde, de regreso de su interrumpido viaje por el África subsahariana: «Los detenidos dieron la orden de cometer los últimos asesinatos».

Ahora, «Thierry», Ozaeta, Salaberria y Suberbiola rendirán cuentas ante la Justicia por sus acciones. Algunos como «Thierry» han tardado 25 años en ser detenidos pero, como afirmó Rubalcaba, antes o después, todos acaban entre rejas. «Nunca conseguirá ETA sus objetivos políticos a través de la violencia. Nunca ha tenido tan claro la democracia que esto acabará», concluyó.

Mientras, el presidente del Gobierno quiso enviar un mensaje de «confianza y seguridad» a la sociedad tras lo que calificó de «durísimo golpe» a la cúpula de ETA. Lo hizo tras su intervención en la sesión de control al Gobierno en el Congreso y convencido de que la última actuación policial contra la banda «es un paso más en la victoria de la democracia sobre el terror».

Zapatero trasladó luego su más profunda felicitación a la Guardia Civil por la detención de los seis etarras en la operación, de los que dijo tenían «un gran peso y responsabilidad en la banda». De ahí que pidiese a los ciudadanos que tuviesen confianza y seguridad en la fuerza del Estado de Derecho. Confianza para combatir la violencia y seguridad en que la democracia se impondrá al azote del terrorismo.

«La democracia -dijo- ha tenido una larga y dura marcha frente al terror, y sabemos que esa larga marcha sólo tiene un final: la victoria de la democracia y de la libertad». Más tarde volvió a abogar por la unidad de los partidos políticos y por no utilizar la lucha antiterrorista en el debate partidario, aunque reconoció que en lo que va de Legislatura aprecia «una buena señal».

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