23/02/2008

La fidelidad de Fidel prefiriendo bloguear

La fidelidad de Fidel prefiriendo bloguear

Permalink 23.02.08 @ 12:40:00. Archivado en Escritura bloguera, Europa, Las Américas, España, Sociogenética, Pro justitia et libertate

Prefiriendo bloguear a gobernar, Fidel demuestra que su ambición no es el dominar y el aplastar el mundo, sino el dialogar y el convencer a los humanos. Ésta es precisamente la actitud del escritor bloguero, cuya escritura-lectura se caracteriza ante todo por el tipo de diálogo que los blogueros llamamos la "interactividad hipertextual". A él le toca ahora, aceptando los comentarios de sus lectores, el merecer cumplidamente el noble título de bloguero, que aquí imaginamos por nuestra cuenta y riesgo le gustaría a él que le atribuyéramos.

Yo sé que estas afirmaciones y suposiciones pueden sonar estridentes para quien me lea usando gafas con forma de dólares acostados sobre su órgano olfativo, pero le ruego que retirando estas gafas de sobre sus narices comparta unos minutos conmigo la actitud de no juzgar sin leer o escuchar antes lo que Frei Betto nos escribe sobre la renuncia de Fidel.

Frei Betto, dominico y escritor brasileño, es autor entre otros libros de “Calendario del poder”, publicado por Rocco. Frei Betto es también uno de los principales representantes de la teología de la liberación no solamente en Brasil, sino también en latinoamérica y en el mundo entero. Fue nombrado por el presidente Lula, tras su primera victoria electoral en 2001, para pilotar el programa "Hambre Cero". Dos años después dimitió de esta responsabilidad, adoptando desde entonces una distancia relativamente crítica con respecto a la reelección de Lula para un nuevo mandato presidencial.

Es conocida la atención que siempre ha prestado Frei Betto a las realizaciones democráticas y humanitarias del régimen castrista tanto en Cuba como en el resto de América latina y en el mundo. Esta atención no se alimenta de propaganda política, sino que se nutre de la presencia directa y repetida de Frei Betto en Cuba, para informarse en primera persona de la realidad cubana y de su acción humanitaria en el exterior:

El país presenta una tasa de alfabetización del 99.8%; cuenta con 70.594 médicos para una población de 11.2 millones (1 médico por cada 160 habitantes); un índice de mortalidad infantil de 5.3 por cada mil nacidos vivos (en los EE.UU. son 7, y en Brasil 27); 800 mil diplomados en 67 universidades, en las que ingresan cada año 606 mil estudiantes.

Hoy día Cuba mantiene médicos y profesores trabajando en más de 100 países, incluido Brasil, y promueve en toda América Latina la "Operación Milagros", para curar gratuitamente enfermedades de los ojos, y la campaña de alfabetización "Yo sí puedo" (Sí, soy capaz), con resultados que convencieron al presidente Lula a adoptar el método en el Brasil.

Pido a mi lector que lea el testimonio de Frei Betto con el mismo respeto con que yo lo he leído, sin olvidar que este respeto exige el que se retiren de nuestros anteojos las lentes deformantes que nos impone el actual poder hegemónico global. Este poder hegemónico nos mantiene narcotizados, para que no veamos que vivimos en islas de opulencia rodeadas de miseria por todos lados. A esta miseria, que convive con nosotros sin quitarnos ni el sueño ni las ganas de divertirnos, la hemos bautizado los sociosemánticos con el nombre de "cuarto mundo", para denotar que su intensidad es aún peor que la del "tercer mundo".

Es evidente que nuestra actitud compartida de lectura-escritura interactiva respetuosa no nos convierte en conjurados de ninguna conjura que atente contra los derechos humanos. Este aviso tiene como finalidad el recordar, a toda víctima o familiar de víctima que nos lea, nuestra solidaridad con la víctima, sea quien sea el agente de su desgracia. Lo cual significa que nuestro campo será siempre el de la justicia, cuyo equilibrio vigilaremos y alentaremos, sin que por ello intentemos en ningún momento el entorpecer o suplantar su necesaria independencia en la búsqueda de la verdad.

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La renuncia de Fidel
por Frei Betto
21-Febrero-2008

Fidel Castro, de 81 años, renunció a sus funciones de presidente del Consejo de Estado de Cuba y de Comandante en Jefe de la Revolución. Dedicado a cuidar su salud, prefiere mantenerse fuera de las actividades de gobierno y participar en el debate público -que siempre le encantó- a través de sus artículos en los medios. Permanece, sin embargo, como miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

El próximo domingo día 24 Raúl Castro, de 77 años, será elegido por los nuevos diputados de la Asamblea Nacional para ocupar las funciones de primer mandatario de Cuba.

Es la segunda vez que Fidel renuncia al poder. La primera fue en julio de 1959, siete meses después de la victoria de la Revolución. Elegido primer ministro, chocó con el presidente Manuel Urrutia, que consideró muy radicales las leyes revolucionarias, como la de reforma agraria, promulgadas por el consejo de ministros. Para evitar un golpe de estado, el líder cubano prefirió renunciar. El pueblo salió a las calles apoyándole. Presionado por las manifestaciones, Urrutia no tuvo otra alternativa que dejar el poder. La presidencia fue ocupada por Oswaldo Dorticós, y Fidel volvió a la función de primer ministro.

Estuve en Cuba en enero de este año, para participar en el Encuentro Internacional sobre el Equilibrio del Mundo, a la luz del 155º aniversario del nacimiento de José Martí, figura paradigmática del país. Regresé a mediados de febrero para otra reunión internacional, el Congreso Universiade 2008, en el que participaron varios rectores de universidades brasileñas.

En ambas ocasiones me encontré con Raúl Castro y otros ministros cubanos. Me reuní también con la dirección de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria); con estudiantes de la universidad de Ciencias Informáticas; con profesores de nivel básico y medio; y con educadores populares.

Se engaña quien crea que la renuncia de Fidel significa el comienzo del fin del socialismo en Cuba. No hay ningún síntoma de que sectores significativos de la sociedad cubana aspiren a que regrese el capitalismo. Ni siquiera los obispos de la Iglesia Católica. Con excepción de unos pocos, a quienes no les importaría que el futuro de Cuba fuese equivalente al presente de Honduras, Guatemala o Nicaragua. Además, ninguno de los que salieron del país continuó la defensa de los derechos humanos al insertarse en el mundo encantado del consumismo.

Cuba no es reacia a los cambios. El mismo Raúl Castro desencadenó un proceso interno de críticas a la Revolución a través de las organizaciones de masas y de los sectores profesionales. Son más de un millón de sugerencias las analizadas por el gobierno. Los cubanos saben que las dificultades son enormes, pues viven en una cuádruple isla: geográfica; única nación socialista de Occidente; desprovista del apoyo que le daba la Unión Soviética; bloqueada hace más de 40 años por el gobierno de los EE.UU.

A pesar de todo ello el país mereció elogios del papa Juan Pablo II con ocasión de su visita en 1998. En el IDH 2007 de la ONU el Brasil se alegró de figurar en el puesto 70. Los primeros setenta países son considerados los mejores en calidad de vida. Cuba, donde no se paga nada por el derecho universal a la salud y educación, figura en el puesto 51.

El país presenta una tasa de alfabetización del 99.8%; cuenta con 70.594 médicos para una población de 11.2 millones (1 médico por cada 160 habitantes); un índice de mortalidad infantil de 5.3 por cada mil nacidos vivos (en los EE.UU. son 7, y en Brasil 27); 800 mil diplomados en 67 universidades, en las que ingresan cada año 606 mil estudiantes.

Hoy día Cuba mantiene médicos y profesores trabajando en más de 100 países, incluido Brasil, y promueve en toda América Latina la "Operación Milagros", para curar gratuitamente enfermedades de los ojos, y la campaña de alfabetización "Yo sí puedo" (Sí, soy capaz), con resultados que convencieron al presidente Lula a adoptar el método en el Brasil.

Habrá, sí, cambios en Cuba cuando cese el bloqueo de los EE.UU.; cuando sean liberados los cinco cubanos presos injustamente en la Florida por luchar contra el terrorismo; y si la base naval de Guantánamo, utilizada ahora como cárcel clandestina -símbolo mundial del irrespeto a los derechos humanos y civiles- de supuestos terroristas fuera devuelta.

No esperemos, sin embargo, que Cuba quite de las entradas a La Habana dos carteles que nos avergüenzan a nosotros los latinoamericanos, que vivimos en islas de opulencia rodeadas de miseria por todos lados: “Cada año 80 mil niños mueren víctimas de enfermedades evitables, Ninguno de ellos es cubano”. “Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno es cubano”.

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El artículo de Frei Betto ha sido publicado previamente en Adital, Noticias de America Latina y Caribe.

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