03/02/2008

Jacques y Bertrand Piccard, doctores HC de la UCL

Jacques y Bertrand Piccard, doctores HC de la UCL

Permalink 02.02.08 @ 23:58:44. Archivado en Universidades, Tecnologías, Energías renovables, Educación

La Universidad católica de Lovaina promovió ayer al doctorado honoris causa al segundo y al tercer "sabio-aventureros" de la dinastía Piccard.

Jacques fue el primero en descender a 10916 metros en las profundidades marinas el 23 de enero de 1960. Bertrand realizó en marzo de 1999, junto con Briand Jones, la primera vuelta al mundo en globo sin escala.

«J’ai voulu aller chercher d’autres idées dans le souffle du vent pour essayer de mieux marcher sur cette Terre » (Bertrand Piccard).

'He querido buscar otras ideas en el soplo del viento, para intentar andar mejor sobre esta Tierra'

Les Piccard père (Jacques) et fils (Bertrand) ont tous deux repoussé les limites du faisable pour explorer la Terre en son for intérieur, l’un par-delà les marées, l’autre par-delà les nuages. (UCL)

'El padre Jacques y el hijo Bertrand Piccard ambos rechazaron los límites de lo posible, para explorar la Tierra en su fuero interior, uno más allá de las mareas, otros más allá de las nubes'.

Perfil de Jacques Piccard

Jacques Piccard (nacido en Bruselas el 28 de julio de 1922) es un explorador, ingeniero y oceanógrafo suizo, conocido por el desarrollo de vehículos subacuáticos para el estudio de las corrientes oceánicas. Piccard y Don Walsh son las únicas personas que han alcanzado el punto más bajo de la superficie terrestre, Challenger Deep, en la Fosa de las Marianas.

Jacques Piccard es hijo de Auguste Piccard, también ingeniero y explorador.

El 23 de enero de 1960 Jacques Piccard y Don Walsh alcanzaron el lecho del océano en su batiscafo "Trieste". La profundidad del descendimiento fue calculada en 10.916 metros (35.813 pies), pero unas mediciones hechas en 1995 determinaron un nuevo valor, y se calculó la real profundidad del Challenger Deep en 10.911 m (35.797 ft). El descendimiento demoró cinco horas y los dos hombres estuvieron en el fondo oceánico cerca de veinte minutos antes de la subida, que demoró 3 horas y 15 minutos.

Jacques Piccard ha construido cuatro submarinos:

Auguste Piccard, el primer submarino de pasajeros del mundo.
Ben Franklin (PX-15)
F.-A. Forel
PX-44

El 14 de julio de 1969, apenas dos días antes del lanzamiento del Apollo 11, el submarino Ben Franklin, también conocido como mesoscafo Grumman/Piccard PX-15, fue lanzado en Palm Beach, Florida. Con su tripulación de seis hombres descendió 1.000 pies en la costa de Riviera Beach, Florida y navegó 1.400 millas hacia el norte siguiendo la corriente durante más de cuatro semanas, desembarcando en Maine.

Fuente: Wikipedia

Bertrand Piccard por su parte se ilustró por su conquista de los aires, siendo el primer hombre a realizar la vuelta del mundo en globo sin escala. Fueron necesarias tres tentativas para lograr esta hazaña, lo que representa 45.755 km en 19 días, 21:00 y 47 minutos. A raíz de este vuelo mítico, Bertrand Piccard creará, en compañía de su copiloto, a Brian Jones, “Winds of Hope”, una fundación humanitaria destinada a luchar contra los sufrimientos olvidados o descuidados. Casado y padre de tres niños, este “savanturier” de 49 años, psiquiatra y aeronauta, combina ciencia y aventura para explorar el alma humana. En la actualidad, el explorador suizo sueña con darle la vuelta al planeta en avión solar, sin ninguna emisión contaminante, con el fin de demostrar el papel fundamental de las tecnologías punta en el desarrollo sostenible. Un proyecto bautizado "Impulso Solar" y cuyo primer prototipo debería probarse este mismo año.

Perfil de Bertrand Piccard

Psiquiatra, piloto y científico suizo nacido en 1958. Es hijo de Jacques Piccard y nieto de Auguste Piccard. Realizó en marzo de 1999, junto con Briand Jones, la primera vuelta al mundo en globo sin escala.

Junto con su formación científica e intelectual desarrolló desde su juventud un interés creciente por los globos aerostáticos. En 1992 se apuntó a la regata en globo que se organizó para cruzar el oceáno Atlántico, la Chrysler Transatlantic Challenger. En esta competición participó junto con el piloto belga Win Verstraeten, y ambos ganaron la competición. Este fue el comienzo de su pretensión más ambiciosa: lograr la vuelta al mundo, sin escalas, en globo, sin que se empleara ningún tipo de propulsión mecánica. En 1997 realizó un primer intento que finalizó con el globo naufragado en el Mediterráneo. En 1998 lo volvió a intentar, pero finalizó su viaje en una aldea de Birmania cuando el gobierno de la República Popular China le denegó la autorización que le hubiera permitido volar sobre este país.

Antes de intentar por tercera vez su aventura, Bertrand Piccard se dedicó a la preparación cuidadosa de la expedición. Escogió como piloto al británico Brian Jones; obtuvo el patrocinio de la marca relojera suiza Breitling, que ya patrocinó los dos intentos anteriores, patrocinio que propició una importante inversión tecnológica y de seguridad; finalmente, quizás lo más importante, esperó a que las autoridades de China le dieran el permiso necesario para sobrevolar este país. Este permiso se mostró determinante, ya que una expedición británica, la del globo Cable and Wireless, que salió el 17 de febrero de 1999 desde Almería, lo hizo confiada en que obtendrían el mencionado permiso durante el vuelo, cosa que finalmente no sucedió, por lo que hubieron de finalizar su intento. Estas dificultades que ponía el gobierno comunista de China se debieron a la violación de su espacio aéreo por parte del millonario británico propietario de la Virgin Records, Richard Branson, en su intento de alcanzar el mismo objetivo, que finalmente también fracasó.

Otro aspecto que determinó el triunfo de la expedición de Piccard fue el globo aerostático que empleó. Éste fue construido por el también británico Don Cameron, en la empresa Cameron Balloons, que era la principal empresa constructora de globos del mundo. Tenía una altura de cincuenta y cinco metros, un desplazamiento de nueve toneladas y una capacidad para 18.000 m3 de helio. Se dividía en dos partes: por un lado estaba la canasta-cabina para los tripulantes y por otro el globo en sí. Éste tenía dos cámaras: una se llenaba de aire caliente y la otra se llenaba de helio; de esta forma se aprovecharon los dos sistemas principales en la sustentación de globos. Además, contaba el aparato con paneles solares que proporcionaron la energía eléctrica necesaria para el funcionamiento de los sistemas de la canasta-cabina.

El 1 de marzo de 1999 despegó desde la localidad suiza de Chateau d’Oex el Breitling Orbiter III, con once días de retraso respecto al Cable and Wireless. El globo de Piccard salió hacia el Este. Mientras, en el aeropuerto ginebrino de Coitrin, se instaló el centro de seguimiento de la misión, desde donde el equipo meteorológico proporcionaba los partes meteorológicos y la mejor ruta a seguir. Cuando llegaron a China emplearon catorce horas en sobrevolarla, siempre, según el permiso que obtuvieron, al sur del paralelo 26, lo que no impidió que hasta en tres ocasiones se les avisara de que estaban cerca de los límites permitidos. Tras el éxito en sobrevolar China se adentraron en el océano Pacífico, en lo que resultó ser la parte más monótona de la travesía. Cuando se inició la travesía del océano Atlántico, sobre el golfo de México, sucedió el único error grave, que finalmente no tuvo mayores consecuencias. Una vez atravesaron los nueve grados veintisiete minutos de longitud oeste, sobre Mauritania, la hazaña ya había sido completada. A las 07:03 horas aterrizó el globo sobre el desierto occidental de Egipto. En diecinueve días, veintiuna horas y cincuenta y cinco minutos, con la travesía de 30 países, recorrieron 46.759 kilómetros, cuando la circunferencia de la Tierra por el ecuador es de 40.000 kilómetros. El viaje, además, se realizó mayoritariamente por encima de los 15.000 metros de altura, con una temperatura media de -54ºC.

Una vez finalizó el viaje, ambos tripulantes relataron éste en un libro en el que se hizo hincapié en la motivación personal y el espíritu de aventura, así como en la importancia de la comunicación, el trabajo en equipo y el dominio del estrés y las emociones negativas. Además, se embolsaron el premio que ofreció un compañía cervecera estadounidense a quienes realizaran tal aventura. Con este dinero, el del libro y el que procedía de otras fuentes, fundaron una asociación, la Winds of Hope, cuyo objetivo era la lucha contra enfermedades mal conocidas y que efectuaban principalmente a la población infantil de los países en vías de desarrollo. La fundación llevó a cabo su primera misión humanitaria junto con la Organización Mundial de la Salud, que consistió en la lucha contra la noma, enfermedad que desfigura la cara de los niños.

Bibliografía

Brian JONES y Bertran PICCARD, La vuelta al mundo en 20 días. Barcelona, Península, 2000.

MFD

Fuente: Enciclopedia Universal DVD © Micronet S.A. 1995-2002

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