02/11/2007

Ecología amerindia frente a los biocombustibles 1/2

Ecología amerindia frente a los biocombustibles 1/2

Permalink 02.11.07 @ 13:35:37. Archivado en Sociogenética, Energías renovables, Antropología, Pro amicitia universale, Ética, Educación

Sesenta millones de indígenas corren el riesgo de ser desplazados por el cultivo de materias primas para producir biocombustibles. Así lo afirma el texto de OXFAM, presentado ayer en Bruselas, citando datos de Naciones Unidas. El mismo texto indica que "Cuando esa gente pierde su tierra, pierde también el modo de vida. Muchos acabarán en los barrios de chabolas en busca de trabajo y otros tendrán que emigrar".

Robert Bailey declaró en nombre de OXFAM: "No creemos que los biocombustibles sean malos en sí mismos, pero nos preocupan las plantaciones a gran escala, que países asiáticos y africanos ya están planeando para atender la demanda europea".

Personalmente pienso, al oír este grito de alerta de OXFAM, que de cumplirse los objetivos que se han propuesto Washington y Bruselas, en nombre de las economías occidentales, para combatir el cambio climático al mismo tiempo que la crisis energética actual, cabe temer un aumento severo del precio de los alimentos; una especulación agraria gigantesca, tomando como objeto los terrenos de cultivo de todo el planeta; la pérdida de terrenos por los pequeños y medianos propietarios agrícolas de los países más pobres, en favor de grandes compañías de especuladores internacionales; la deforestación sistemática e incontrolada del planeta, por voluntad unilateral de estas mismas compañías, más deseosas de rentabilizar los suelos en pro de cultivos relacionados con los biocombustibles que de procurar aire puro a sus semejantes; la mecanización sistemática de las nuevas explotaciones; el desplazamiento hacia las ciudades y hacia la emigración de la mayoría de los operarios agrícolas, privados de su trabajo; y la explotación de la minoría que se mantenga en los campos, etc.

El panorama sombrío que evocó Bailey ayer, en nombre de OXFAM, me parece todavía ligero frente al que predijo el Jefe Seattle, en 1854, previendo los efectos catastróficos de la alienación de las tierras ancestrales de su pueblos por los colonos estadounidenses.

Ante la opción del mundo occidental por los biocombustibles, poniendo a contribución las tierras cultivables de todo el planeta, aunque sobre todo las del tercer mundo, he aquí, a guisa de reflexión humanista, el texto que contiene la "Ecología amerindia" del Jefe Seattle, acompañado de la información necesaria para recrear su contexto histórico y para establecer críticamente su mejor lectura actual.

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La personalidad del Jefe Seattle

El Jefe Seattle fué el líder de los Suquamish encargado de negociar como portavoz, en 1854, un tratado con el Gobierno estadounidense, que implicaba el traslado definitivo de su tribu a una lejana reserva. Fue uno de los firmantes con otros jefes indios, del tratado de paz de Point Elliott - Mukilteo (1855), tratado que cedía dos millones y medio de acres de tierra al gobierno de los Estados Unidos y delimitaba el territorio de una reserva para los Suquamish. Los Suquamish eran una tribu asentada en el actual estado de Washington, en el noroeste de los Estados Unidos y al suroeste de Canadá. El Jefe Seattle escribió una hermosa carta al presidente de los Estados Unidos, que ha llegado a nuestros días como una oda a la Madre Naturaleza, a la Vida y al Gran Espíritu. Esta carta fué recogida, más de treinta años después, en la edición del 29 de octubre de 1887 del dominical Sunday Star de Seattle.

Seattle (más correctamente Seathl o "Sealth") nació alrededor de 1786 en Blake Island, una pequeña isla al sur de Brainbridge Island, durante las terribles epidemias que diezmaban la población indígena, de las que hoy sabemos que eran vehiculadas por los pioneros blancos. Era hijo de un jefe Suquamish de Agate Pass, llamado Schweabe, cuyo pueblo vivía alrededor del Puget Sound, en el estado de Washington, Estados Unidos. Su madre, Sholitza, era la hija de un jefe Duwamish de lower Green River. El jefe Seattle era considerado un Duwamish, porque en estos pueblos se sigue una línea matrilínea de descendencia, .

Ganó reputación por su coraje, osadía y liderazgo, y siendo todavía un joven jefe consiguió el control de seis de las tribus locales, cuando tenía entre 20 y 25 años, cargo para el que fue elegido repetidamente hasta su muerte. A través de los años, continuó las relaciones amistosas iniciadas por su padre con los europeos locales. Era muy alto, para ser un nativo de Puget Sound. También era conocido como orador en su idioma nativo (Lushootseed), y se dice que su voz podía llegar lejos cuando se dirigía a una audiencia.

En los registros de la Iglesia católica, el Jefe Seattle aparece inscrito como Noé Siattle. Probablemente fue bautizado por padres oblatos, después de la muerte de uno de sus hijos, habido con su segunda mujer, de la que tuvo varios hijos e hijas. Su primera mujer había muerto de parto, al nacer su hija Angeline, conocida ésta por los pobladores blancos como "Princesa Angelina”. Sus otros hijos fueron también bautizados.

Falleció el 7 de junio de 1866.

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Foto: Jefe Seattle Suquamish. La única fotografía conocida del Jefe Seattle (1.786-1.866) fue tomada en la década de 1860, cuando tendría casi 80 años de edad.

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El territorio de los Dewamish y Suquamish

El territorio ocupado hoy por el estado de Washington, al noroeste de Estados Unidos, fue la patria ancestral de los Dewamish. El decimocuarto Presidente de los Estados Unidos, el demócrata Flanklin Pierce, les propuso a los Dewamish, en el año 1855, que vendiesen sus tierras a los colonos blancos y que ellos se concentrasen en una reserva. El Gran Jefe de los Dewamish, Seattle, dio su respuesta al Gran Jefe de los blancos, con un discurso cuya sabiduría, crítica y esperanza, moderadamente prudente, nos asombra y admira incluso hoy, 152 años después.

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Notas editoriales sobre el documento

En años recientes, se ha estado debatiendo sobre las palabras auténticas del Jefe Seattle. Como es natural, la controversia principal se centra alrededor de la autenticidad de la versión del discurso que más corrientemente se le atribuye. Aunque quizás nunca lleguemos a saber con exactitud lo que dijo el Jefe Seattle, es muy posible que él haya sido tan elocuente como aparece representado en las diversas versiones.

"Versiones del discurso de Respuesta del Jefe Seattle"

El 10 de enero de 1854, el Jefe Seattle pronunció su ahora famoso discurso como respuesta al de Isaac I. Stevens, el nuevo Gobernador y Comisionado de Asuntos Indígenas para los Territorios de Washingtton.

Uno de los presentes a este discurso oral de Seattle fue el Dr. Henry Smith, quien tomó extensas notas, aunque nunca se han encontrado dichas notas del discurso. Consta que Seattle habló en su lengua nativa, Lushotseed, y que fue traducido a Chinook, lengua que Smith conocía parcialmente. Smith lo tradujo al inglés. Obviamente en este triple proceso de traducción se simplificó mucho el mensaje de Seattle.

La primera versión impresa del discurso, que apareció en la edición del 29 de octubre de 1887 del Seattle Sunday Star, había sido escrita por el Dr. Smith. El florido estilo victoriano de esta versión hace pensar que el ropaje retórico del mensaje de Seattle es más propio de los antecedentes culturales de Smith que de los de Seattle. A pesar de ello, cabe hacer confianza a esta versión, porque miembros del Museo Suquamish, tras haber consultado en 1982 a ancianos de su tribu, determinaron que "la versión de Smith es el mejor recuento del discurso de Seattle". [Ver la versión de Smith]

William Arrowsmith, profesor de literatura clásica en la Universidad de Texas, decidió, a finales de la década de 1960, tomar la versión del Dr. Smith y reeditarla, usando el lenguaje y modo de hablar más común de las tribus de la región en la época de Seattle. Arrowsmith creyó poder desarrollar el sentido más apropiado de la sintaxis que usaron los contemporáneos de Seattle, conversando con ancianos tradicionales de estas tribus. [Ver la versión de Arrowsmith]

La versión más conocida hoy del discurso de Seattle fue escrita por Ted Perry, amigo de Arrowsmith, profesor de teatro y dramaturgo en la Universidad de Texas. [Ver la versión de Perry]. Perry se sirvió de la versión de Arrowsmith como base de un nuevo discurso, que serviría como narración para una película de ficción sobre contaminación y ecología. La película se llamaba Home, estaba destinada a la Comisión de Radio y Televisión de la Iglesia Bautista del Sur y tenía como productor a John Stevens.

El productor John Stevens revisó el texto de Perry, sin notificárselo a éste, agregando frases referentes a Dios y la línea "Soy un salvaje y no comprendo...". En su número del 11 de noviembre de 1972, la revista Environmental Action publicó la versión bautista del discurso. En esta versión ya no era un "discurso" del Jefe Seattle sino una "carta" que envió al Presidente Pierce.

La publicación de un artículo titulado "The Decidedly Unforked Message of Chief Seattle", en la revista Passages de Northwest Airlines, fue la que hizo famosa la versión bautista. En ella figuraba una nota, explicando que la "carta" era una "Adaptación de sus observaciones [las de Seattle], tomando como base una traducción al inglés por William Arrowsmith".

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Ecología amerindia frente a los biocombustibles 2/2

"La Respuesta del Jefe Seattle"

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Bruselas, 31/10/07 - 02/11/7.

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