30/10/2007

Brillante Europa

Brillante Europa

Permalink 30.10.07 @ 20:13:13. Archivado en Europa, España, Sociogenética, Educación, Pintura, Fotografía

Visité ayer la exposición "Brillante Europa. Joyas de las cortes europeas", porque las joyas me han inspirado siempre un sentimiento muy fuerte de prestigio abusivo, de tradición mal entendida, de vejez desencantada y obstinadamente egoísta, de atuendo mortuorio para una ceremonia fúnebre.

Siempre me ha repugnado como cristiano el que un simbolismo mal concebido asociara a Jesús y a María, personajes centrales de la dignificación de la condición humana, con el mundo vano de las joyas, que yo veía colgadas al cuello de los dos Herodes y de otros oponentes al mensaje de Jesús, cuyos destinatarios, según el evangelio, son por antonomasia, los seres más sencillos de la aventura humana.

Vosotros me preguntaréis: -Y entonces, ¿qué bicho te picó, para que fueras a una exposición de joyas?

Os lo explico: Como lo sabéis me interesa Europa. También me interesa su auténtico prestigio. En la publicidad se anunciaba que tanto las monarquías europeas como la religión habían favorecido históricamente el empleo de las joyas como símbolos.

Sabéis que me interesan los símbolos en su función sociogenética. Algo me ha dicho que en esta exposición iba a encontrar una respuesta para una gran pregunta que me tortura: ¿No habrá cometido Europa un gran error en la elección de sus símbolos?

Al salir de la exposición así lo pienso: al elegir las joyas como símbolo, poniendo a su cabeza a los poseedores de esta señal de riqueza o a quienes las ambicionaban enriqueciéndose (1), los poderes civiles y religiosos de Europa se distanciaron irremediablemente durante siglos de sus pueblos, refugiándose en sus castillos, palacios y basílicas, donde cultivaban ceremonias de distanciamiento entre ellos y el resto de los humanos, cuyo destino fue fatalmente la marginación espacial y temporal de la historia.

Hemos tardado veinte siglos en descubrir este error. E incluso después de descubrirlo, muy especialmente en el Concilio Vaticano II, tras alguna que otra tentativa, tanto religiosa (franciscanos) como laica (socialismo) del pasado, tenemos tendencia a dejarnos engañar por quienes quieren hacernos volver a merendar o cenar nuestro propio vómito.

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He aquí el texto que introduce la exposición. También ofrezco un vínculo, para quien desee conocer algunas de las joyas expuestas.

"Brillante Europa. Joyas de las cortes europeas" es una exposición de joyas que señalaron la historia, por haber pertenecido antes a monarcas o a su entorno directo. Dan prueba de la importancia que los soberanos europeos concedían a su pompa. Esta preocupación de prestigio y resplandor no dejó de contagiar las relaciones que los hombres y las mujeres de poder mantuvieron a través de Europa. Esta exposición se encuadra por lo tanto perfectamente en el festival “europalia.europe” que pone en primer plano las relaciones entre los países de Europa.

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Foto: "Victoria en su espejo", Composición fotoespecular de SaGaBardon, Bruselas, 29.10.07. Grandes formatos.

Así imaginé ayer a la reina Victoria de Gran Bretaña, durante la exposición "Brillante Europa, Joyas de las Cortes europeas". El punto de partida de mi composión fotográfica es el óleo sobre tela "Victoria de Gran Bretaña." de Koberwein 1883, presente en la muestra.

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La selección de las aproximadamente 230 joyas que figuran en la exposición se basa esencialmente en su calidad, su procedencia o su historia particular.

Da una idea aproximada de la joya desde Carlomagno hasta el final de las monarquías tradicionales europeas, a principios del Siglo XX. La mayoría de estas joyas pertenecían a monarcas reconocidos en Europa por su contribución al desarrollo de una corriente de pensamiento, a operaciones diplomáticas, económicas, sociales o culturales. Estas grandes figuras políticas actuaban como Europeos antes de la letra.

Las joyas de la corona revisten un simbolismo considerable. En una Europa donde, a través de los siglos, las distintas dinastías reinantes no dejaron de vincularse las unas con las otras, eran una marca de prestigio, riqueza y potencia.

Las normas rigurosas por las que se autorizaba su porte, según el rango o las circunstancias, dan prueba por otra parte de la sofisticación de los códigos mantenidos entre estas dinastías, en Portugal tanto como en Suecia, en el Reino Unido como en el imperio austrohúngaro. No olvidemos tampoco que la joya representaba también un capital financiero no desdeñable, canjeable en caso de necesidad.

Estas joyas de excepción se rodean de pinturas, de miniaturas, de grabados o accesorios como son los joyeros destinados a protegerlos. A su vez, estas obras ilustran la historia de un estilo europeo tal como se compartió en la cumbre.

Este proyecto ambicioso se realiza gracias a la colaboración de numerosas colecciones principescas, privadas y museísticas, entre las cuales el Grünes Gewölbe en Dresde, el Kunsthistorisches Museo en Viena, el Museo del Louvre en París, el Victoria y Albert Museum en Londres, el Palazzo Pitti en Florencia, el Palacio Real en Madrid, el Palacio Nacional DA Ajuda en Lisboa, el Museo Nacional de Hungría.

Algunas de las joyas expuestas.

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(1) Hace años escribí un trabajo donde probaba este origen de la mayor parte de las dinastías históricas, tanto civiles como religiosas.

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