09/07/2007

La mujer, porvenir del hombre

La mujer, porvenir del hombre

Permalink 09.07.07 @ 20:10:00. Archivado en Sociogenética, Antropología conyugal, Ética, Educación, Pro justitia et libertate

Cuando Christine Ockrent nos mira desde la pantalla de nuestro televisor familiar, nos impresiona la dulce tristeza compasiva de su mirada, que nos hace pensar: "La mujer es el porvenir del hombre, pero los hombres no quieren admitir este porvenir. La prueba de ello es que a la hora de conducir, raro es el hombre que confía a su mujer el volante del coche familiar, que él monopoliza como su automóvil particular. Ella sabe que ésta es la peor manera de viajar por la vida juntos".

La mirada acusadora de Christine Ockrent es tan inteligente, tan arrolladora contra las mentiras y fullerías del machismo y tan convincente, que se ha convertido en el Icono de la televisión francesa. Ella es el símbolo especialmente representativo de la conciencia femenina que planta cara al tardomachismo que aún pone en peligro el futuro de la humanidad.

Desde hace tiempo Christine alimentaba el proyecto de elaborar un libro colectivo que estudiara la situación de la mujer en relación con los derechos humanos y sus cinco principios básicos: seguridad, integridad, libertad, dignidad, igualdad. Hoy este proyecto se ha convertido en una realidad que presenta en España, tras haberlo hecho en Francia, bajo el título de: El libro negro de la condición de la mujer (Aguilar),

He aquí un rápido apunte biográfico sobre Christine, seguido de una entrevista consagrada a los derechos de la mujer en la UE.

Nacida en Bruselas, Bélgica el 24 de abril de 1944, en el seno de una familia de diplomáticos, Christine Ockrent es graduada, en 1965, del Instituto de estudios políticos de París, sección de relacioness internacionales. Apenas salida de la universidad, empieza rápidamente una carrera de periodista para la televisión americana. En 1979 realiza una exclusiva televisiva, yendo a entrevistar en su prisión a un antiguo Primer Ministro del Sha de Irán, algunos días antes de su ejecución. Se convierte en la primera presentadora del Diario de las 20 h. de Antena 2, en octubre de 1981, donde permanece de octobre 1981 a junio de 1985, y recibe entonces el apodo de la “reina Christine”, apodo reservado hasta entonces a una reina de Suecia del siglo XVII. Nombrada directora agregada de TF1, privatizada en 1987, vuelve de nuevo el año siguiente a Antena 2. Se consagra a continuación a la presentación de emisiones de sociedad, antes de pasar en 1996 a Francia 3, para animar una revista política con los periodistas Sarga July y Philippe Alexandre. Desde 1997, Christine Ockrent es productora y animadora de “Francia Europa Expreso”, la cita política semanal de Francia 3. Es también directora delegada de la radio BFM y editorialista de "Provence". Christine Ockrent es además la autora de varias obras – “La doble Vida de Hillary Clinton”, 2001, “El Libro negro de la condición femenina”, 2006, etc.- Caballera de la Legión de Honor y miembro del consejo de administración de “Reporteros sin fronteras”. Su profesionalismo y su determinación le permitieron imponerse como una figura señera del paisaje francés de la información.

Casada con Bernard Kouchner, el político más apreciado en Francia, fundador de médicos sin fronteras y actual ministro de asuntos exteriores, tuvo con él un hijo, nacido en 1985.

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ENTREVISTA: CHRISTINE OCKRENT Periodista
"En la UE no todas las mujeres gozan de los mismos derechos"

por I. DE LA FUENTE - El País, Madrid, 09/07/2007

Icono de la televisión francesa, Christine Ockrent (Bruselas, 1944), no es sólo la convincente moderadora de France Europe Express, el espacio de France 3 que toma el pulso a la clase política. Autora de ocho libros, Ockrent fue la primera mujer que asumió en Francia la dirección del informativo de las ocho de la tarde. Los temas sociales y políticos constituyen la médula de su trayectoria. Durante dos años ha coordinado y puesto en marcha El libro negro de la condición de la mujer (Aguilar), una obra que retrata a través de 50 artículos los crímenes y vejaciones que oprimen a las mujeres en muchas partes del mundo. La edición española añade un apéndice coordinado por Carmen Alborch.

Pregunta. "Las mujeres son su propia esperanza. Sólo pueden contar consigo mismas para cambiar la sociedad". Así de rotunda se muestra al denunciar las plagas que azotan a la mujer, desde la esclavitud sexual hasta los crímenes de Ciudad Juárez o la violencia doméstica en España...

Respuesta. Mi idea fue elaborar un libro colectivo que estudiara la situación de la mujer en relación con los derechos humanos y sus cinco principios básicos: seguridad, integridad, libertad, dignidad, igualdad.

P. En estos principios hay grietas: en algunas partes del mundo vivir es peligroso para muchas mujeres. Incluso para las europeas, el panorama no es idílico.

R. El panorama es negro. Pero lo que pretendemos es que tanto los hombres como las mujeres tomen conciencia de que hay mucho que cambiar incluso en nuestros países, y aún más en las grandes poblaciones de Asia y África, donde las mujeres carecen de derechos.

P. ¿Qué pueden hacer las europeas por sí mismas y por sus compañeras menos favorecidas?

R. Las más jóvenes no son conscientes de que los derechos que consideramos algo natural en España, o en Francia, se han conseguido después de un combate. Hay un primer paso que es la educación y la información, ya que hasta dentro de la UE hay mujeres que no gozan de los mismos derechos.

P. El catálogo de injusticias es amplio.

R. En Europa hay multitud de problemas que empiezan con la violencia de género -y ahí España ha sido el primer país que ha elaborado una ley integral para luchar contra este flagelo-. Pero también están las diferencias salariales por iguales responsabilidades. Ante la precariedad laboral, las mujeres son las que sufren las consecuencias del paro, el empleo temporal, y dentro de la población de emigrantes, todo tipo de problemas.

P. ¿El camino para lograr cuotas de poder es la paridad?

R. España tiene un Gobierno paritario y en Francia lo es prácticamente también. En Francia ha sido necesaria una ley para obligar a que las mujeres figuren en las listas, pero los partidos prefieren pagar una multa antes que incluirlas. Y además, no tenemos el mismo escrutinio que en España para ser elegidas, mientras que he visto que en las recientes elecciones regionales había bastantes mujeres electas. La verdad es que en España ha habido avances espectaculares. Se aprobó una ley para obligar a las empresas que en los próximos años tengan un 40% de mujeres en su consejo de administración. Creo que sólo Noruega ha adoptado una norma similar.

P. No obstante, ha habido bastante resistencia. El poder empresarial parece aún más lejano que el político.

R. Va más lento, pero esta vía se está abriendo paso en las grandes empresas a través de EE UU, y de lo que llaman la responsabilidad corporativa social.

P. A raíz del reciente nombramiento como ministro de su marido (Bernard Kouchner), se ha hablado de conflictos de intereses entre sus respectivas actividades. Si el periodista fuera él y la ministra usted, ¿se entendería igual ese supuesto conflicto?

R. Pero ¿qué conflicto? Mi marido ha sido ministro con anterioridad y nuestras identidades son conocidas, no tiene por qué haber conflicto. Se parte de algo falso, de pensar que la mujer es tan débil, tan incapaz de expresar su criterio, tan influenciable, que no puede expresarse con independencia de su marido. En mi caso, se dio la noticia de que dejaba el programa, pero ha sido un malentendido: ha terminado al comienzo del periodo estival, y volveré en otoño con algunos cambios. Eso es todo.

P. Dentro de las batallas que tiene la mujer está la de la imagen. No se acaba de tratar por igual en los medios de comunicación al hombre y la mujer.

P. Estas fronteras se difuminan, sobre todo en la política. Uno de mis libros aborda la realidad de toda una generación de mujeres que tienen en torno a 50 años, que han accedido al poder, desde Merkel a Bachelet. España no es ajena tampoco a este modelo. Hasta Merkel, jefe del partido conservador, una formación que hasta hace poco ha considerado que el sitio de la mujer es la cocina, ha promovido medidas como la baja maternal y ha fomentado la creación de guarderías.

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