01/03/2007

Reciclar el aceite de cocina, 2/2

 

Reciclar el aceite de cocina, 2/2

Permalink 01.03.07 @ 21:00:00. Archivado en Las Américas, Energías renovables, Educación

Mientras la camioneta roja continúa su travesía hacia el sur de la Argentina, las líneas de este reportaje siguieron su misma ruta, ya que nos preguntamos por las iniciativas locales en la producción de biodiésel. ¿Es posible producir este biocombustible en Bolivia?

Los primeros pasos

El tema lo apasiona, pero se muestra cauteloso. "Hace cinco años hicimos unas pruebas en un laboratorio de la Universidad Gabriel René Moreno. Desarrollamos el biodiésel a partir de aceite de soya y etanol (alcohol de caña de azúcar). La inquietud nació por el deseo de formular un combustible renovable a partir de materias primas disponibles en Bolivia, pero en aquella época ni siquiera existía una ley que nos brindara un respaldo jurídico, por ello no llegamos a hacer una inversión y nos quedamos con el proyecto y la iniciativa a nivel experimental", explicó José Luis Valenzuela, gerente de operaciones y servicios de Mainter, empresa encargada de transferir tecnología a los agricultores y una de las pioneras en Santa Cruz en experimentar con este tipo de combustible.

La primera muestra de biodiésel desarrollada en el laboratorio del Vallecito dio tan buen resultado, que los ejecutivos de Mainter la probaron en un motor estacionario. "Funcionó tan bien que hicimos una fábrica artesanal en la empresa, donde producíamos de 100 a 200 litros diarios. Luego lo probamos, durante seis meses, en una camioneta Mazda que solían utilizar nuestros técnicos para ir al campo. El resultado fue buenísimo, ya que llegamos a una combinación ideal de 20% de biodiésel y 80% de diésel (B20)", expresó Valenzuela. Cuando la investigación alcanzó un nivel muy avanzado, los directivos de la empresa debían decidir si era conveniente proseguir con los pasos iniciados y dar curso a la inversión en una planta capaz de producir a gran escala. La falta de reglamentación acerca de las condiciones de producción y comercialización de este biocombustible desanimó a los empresarios.

Una ley sin reglamentación

Para el ingeniero Rolando Zabala, gerente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo), la producción de biodiésel representa una gran oportunidad de desarrollo de la economía nacional. "Es una industria que traería muchas ventajas como, por ejemplo, no depender exclusivamente de productos derivados del petróleo, generar fuentes de empleo, fomentar áreas de siembra en cultivos de soya, de girasol, de palma, de maíz y de caña de azúcar. Además que es una fuente de energía renovable y sostenible en el tiempo, en cambio el petróleo se acabará algún día", manifestó Zabala, a tiempo de señalar que para dar paso a la producción hace falta una reglamentación dirigida a normar los aspectos de calidad, de producción, de almacenamiento, distribución y comercialización. Asimismo, cree que sería importante fijar un precio diferenciado para el biodiésel, que en el mercado local le permita ser competitivo en relación con el combustible tradicional.

Si bien el 30 de septiembre de 2005 se promulgó la ley número 3207 referida al tema del biodiésel, ésta todavía no contempla ninguna reglamentación. Para contribuir a la redacción del proyecto de esta ley, Anapo contrató los servicios del consultor cruceño Miguel Dabdoub, que en la actualidad trabaja en la Universidad de San Pablo, en el área de investigación en lo que se refiere a biodiésel. "Además de colaborar conjuntamente a Anapo en la redacción de la ley, también nos preocupamos por redactar un proyecto de reglamentación, que ya hicimos llegar al Gobierno boliviano. Ahora sólo falta que sea aprobado", señaló Dabdoub.

La experiencia del boliviano en este campo es reconocida a nivel internacional, tanto que participó en la elaboración de los proyectos de ley para biodiésel de Brasil, Paraguay, Argentina y Colombia. Además, trabaja como coordinador de cuatro programas oficiales del Gobierno brasileño en el desarrollo de pruebas de biodiésel en camiones, buses y tractores. "En estos programas participan más de 25 fabricantes de vehículos, como Volkswagen, Ford, Fiat, Peugeot y Citroen, así como las industrias de máquinas y motores Caterpillar, Cummins y MWM-International, entre otras. El compromiso de estas empresas y la explosión de fábricas de biodiésel por el mundo son una prueba de que en este momento países y gobiernos se ocupan de este tema e incentivan la producción de este biocombustible", agregó Dabdoub.

En ese sentido, la ley boliviana también procura una serie de incentivos a la producción de este combustible. En primera instancia, aprueba la producción de biodiésel con aceites vegetales y con el uso del alcohol anhidro, fija los porcentajes autorizados en la mezcla con el diésel. A dos años de promulgada la ley, el biodiésel incorporará un mínimo de 2,5% de componente vegetal para su comercialización y uso. Este porcentaje podrá incrementarse gradualmente, hasta alcanzar una proporción del 20% el año 2015. Finalmente, todo aquél que produzca biodiésel estará exento del pago del impuesto específico de los hidrocarburos (IEHD), y el impuesto directo a los hidrocarburos (IDH). Las empresas que participen también quedarán liberadas del pago del gravamen arancelario consolidado (GAC) y del impuesto al valor agregado (IVA).

A pesar de los incentivos que propone esta medida, los empresarios no están dispuestos a arriesgar una inversión millonaria si no se aprueba la reglamentación correspondiente.

"Iniciamos los primeros estudios sobre la producción de biodiésel a partir del aceite que producimos el 2003. Tenemos el proyecto de la instalación de una planta para su fabricación, pero no hemos hecho ninguna inversión concreta. Hay que tomar en cuenta que son montos altos, calculamos 7 millones de dólares por lo bajo, entonces, es difícil tomar una decisión empresarial de ese tipo, cuando no existe una reglamentación específica", señaló Carlos Meyer, encargado de investigación y desarrollo de Aceite Fino en Cochabamba.

Si las condiciones legales estuvieran claramente establecidas, los empresarios consideran que la exportación sería una posibilidad atractiva. "Para nosotros sería muy conveniente generar un producto más a partir del aceite comestible que producimos. Creemos que los mercados potenciales están en Europa, donde el uso del biodiésel comienza a generalizarse", agregó Meyer. Efectivamente, muchos países han definido metas ambiciosas para la sustitución gradual del combustible derivado del petróleo. Por eso, la Unión Europea estableció una mezcla de 5,75% en todos los combustibles (diésel y gasolina) a partir de 2010 en todos los países miembros, mientras que Estados Unidos exigirá el uso de 28,4 billones de biocombustible en 2012.

Según datos de la BBC, a pesar de que la producción de biodiésel y etanol (elaborado con azúcar de caña) se duplicó desde el año 2000, los carburantes alternativos cubren apenas el 1% del consumo total de combustibles para transportes. Una estadística que no desmotiva a quienes creen que un estilo de vida sostenible se encuentra en plena expansión.

"El camino por recorrer todavía es largo. Sin embargo, la energía es una de las preocupaciones prioritarias en el mundo, por ello estamos convencidos de que poco a poco comprenderemos que es posible utilizar otras fuentes y formas de combustible", dijo Warren, dispuesto a continuar el recorrido en el ex camión de bomberos hacia el extremo sur del continente, donde la travesía terminará junto al verano, en el mes de abril. "Seguiremos el viaje con buen ánimo, seguros de que nos llenaremos de energía… pues hay muchos restaurantes por visitar y mucho aceite para reciclar", concluyó.

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