28/02/2007

Reciclar el aceite de cocina, 1/2

Reciclar el aceite de cocina, 1/2

Permalink 27.02.07 @ 16:30:30. Archivado en Las Américas, Energías renovables, Educación

Si recicláramos el aceite de cocina, consumiríamos mucho menos petróleo. El aceite de cocina es biodegradable, mientras que el petróleo no sólo no es biodegradable, sino que es mortífero.

Personalmente tuve un incidente, en el pasado ya remoto, que me enseñó la extrema peligrosidad del petróleo para nuestro sistema ecológico.

Hace unos años, cuando el gasoil tenía un precio menos prohibitivo que el actual, el distribuidor a domicilio, que me servía este tipo de combustible para mi sistema de calefacción, tuvo un descuido con la manguera automática que lo inyectaba en el depósito subterráneo de mi jardín. El gasoil desbordó y se esparció sobre un metro cuadrado del césped. A pesar de que se hizo inmediatamente todo lo que se pudo para limpiar la mancha, ese metro cuadrado de césped murió y mantuvo el terreno muerto durante unos cinco años si no más. Para remediar el entuerto, viendo que la naturaleza del humus no se reponía, hubo que retirar un metro cúbico de tierra, tras haber constatado científicamente que en sus cuatro dimensiones, altura, achura, profundidad y tiempo, el espacio afectado por el gasoil, permanecía irremediablemente carente de vida.

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Hace casi dos años y medio aparecía en uno de los blogues de la red el siguiente posteo de Pedro Irigoyen:

Un auto que funciona hasta con el aceite de cocina más usado
Por Pedro Irigoyen.

Hoy por hoy, el 90 por ciento de los autos del planeta se mueven impulsados por combustibles fósiles. La hora de encontrar una solución definitiva al dilema del petróleo como fuente de energía para los vehículos es un problema que preocupa cada vez más a los grupos ecologistas de todo el mundo. El martes pasado cerró la versión 2004 del Tour de Sol en Nueva York, Estados Unidos, un espacio destinado a promover el desarrollo de autos impulsados por fuentes de energía renovables y no contaminantes pensados para cuando al oro negro le llegue su hora negra, ya sea por una decisión racional del hombre o por agotamiento.

En la sexta edición del encuentro, fabricantes, científicos y estudiantes presentaron más de 30 modelos, entre los que sobresalieron los autos alimentados por aceite de cocina, maíz, energía eólica y solar. El gran finalista fue el Vegginator, un Volkswagen Golf modelo 85’ que un grupo de alumnos secundarios de Trenton autodenominados “The Tornados Fuelmasters”, decoró con ensaladas de todo tipo en alusión a su fuente de energía: aceite de cocina usado que sacaban de la cafetería del colegio. “Sólo teníamos que filtrarlo para sacarle los pedazos de comida que le quedaban y listo, teníamos un biodiesel funcionando”, comentó uno de los estudiantes.

Publicado por weblogs en Mayo 26, 2004 08:30 PM

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Ayer, visitando la prensa virtual Boliviana, llamó mi atención una crónica de Irma Velasco, donde reaparece el tema de "los autos alimentados por aceite de cocina".

Dado el interés que tanto mis lectores como yo mismo tenemos por el tema, le doy la palabra a mi distinguida colega boliviana, para que nos cuente la apasionante aventura de dos jóvenes estadounidenses, que en estos días recorren el continente americano, desde la lejana Alaska hasta la Tierra del fuego, en una camioneta reciclada de bomberos, que utiliza como combustible única y exclusivamente el aceite reciclado de cocina.

Esta odisea de nuestro azaroso tiempo, tan poco respetuoso con la integridad de nuestra Casa Común, que es la Tierra, tiene como objetivo el sensibilizar a los jóvenes de todo el planeta, comenzando por los americanos, sobre la importancia de emplear energías renovables, empezando por las más inmediatas, que son las que podemos reciclar.

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Arranca el motor con aceite vegetal
por Irma Velasco

Dos estadounidenses recorren el continente americano en un carro de bomberos que no utiliza combustible derivado del petróleo Optan por la utilización de energía alternativa como el biodiésel, producido a partir de oleaginosas o de aceite vegetal reciclado. Varias empresas locales emprendieron proyectos e investigaciones sobre la fabricación de este biocombustible. Sin embargo, la falta de una reglamentación adecuada desanima a los inversores

Quizás resulte interesante contar la historia de Seth Warren (29) y Tyler Bradt (20) porque llegaron desde la lejana Alaska en un viejo carro de bomberos. Puede que parezca aventurero y arriesgado recorrer el continente americano, de punta a punta, en un viaje terrestre que desafió incluso a la furia climática del fenómeno El Niño. Pero cuán curioso es que a los elementos de este relato se agregue un peculiar ingrediente, el aceite. Ni bien llegaron a La Paz, el pasado 9 de febrero, los jóvenes estadounidenses se dirigieron hacia los restaurantes de pollo Copacabana. El objetivo fue recibir 500 litros de aceite vegetal, que a lo largo de varias semanas fueron utilizados en las cocinas de las distintas sucursales de la cadena. "Por suerte son restaurantes grandes, que utilizan mucho aceite en sus comidas, entonces estamos bien provistos", dijo Warren, muy satisfecho. Pero, ¿por qué era tan urgente para este par de viajeros conseguir semejante cantidad de óleo? La respuesta está en la preocupación ecológica que los motivó a formar parte de la iniciativa "Aceite más Agua". "El proyecto consiste en atravesar el continente americano llevando a cabo el viaje terrestre más largo, jamás hecho antes, sin combustible derivado del petróleo. Para ello utilizamos dos clases de carburantes: el biodiésel, un tipo de aceite vegetal que se puede usar en cualquier carro que funcione con diésel sin hacer ninguna modificación al motor, y el aceite vegetal quemado, que generalmente nos regalan los restaurantes ya que para ellos es basura. Nosotros lo reciclamos y lo convertimos en energía", explicó Warren, graduado de la Universidad de Montana en la especialidad de conservación de recursos.

El biodiésel es un combustible alternativo al clásico gas-oil derivado del petróleo, elaborado a partir de elementos totalmente naturales y biodegradables.

Éste se produce a partir de aceites vegetales obtenidos de semillas, plantas y algas oleaginosas y aceite de cocina reciclado. Su energía específica es un 5% menor que la del gas oil, pero su elevada viscosidad compensa esta diferencia, por lo que el rendimiento energético de ambos combustibles es esencialmente el mismo. Es así que el viejo carro de bomberos funciona sólo con biocombustible y puede viajar hasta 3.200 kilómetros antes de tener que llenar nuevamente el tanque. "Logramos la misma potencia que se obtiene con el diésel y el camión consume la misma cantidad de litros por kilómetro recorrido. En realidad no vemos ninguna diferencia entre el rendimiento de ambos combustibles", aseguró el especialista.

Uno de los principales retos de la travesía es mostrar a los estudiantes de los países que visitan un estilo de vida sostenible, basado en la utilización de fuentes alternativas de energía. "Si bien este biocombustible y el diésel cuestan más o menos lo mismo, el primero no daña al ambiente y permite que Bolivia no dependa, como lo hace ahora, del combustible de otro país", agregó.

Su paso por La Paz ha sido beneficioso. Visitaron muchas escuelas y recolectaron el aceite que les hacía falta para continuar su camino. "Hemos recorrido 50.000 kilómetros hasta ahora. Los 500 litros de aceite que recogimos acá nos permitirán llegar muy lejos, son suficientes para avanzar 4.000 kilómetros más”, expresó Warren. Sin duda, los aventureros pasarán un buen tiempo despreocupados en su recorrido hacia Tierra del Fuego (Argentina), su destino final. Claro que antes de la utilización del aceite, que literalmente proviene de la cocina, los expertos emplean un sistema de filtros para limpiarlo. "Necesitamos tener cuidado con el aceite quemado que reciclamos porque muchas veces contiene agua, químicos o partes de comida que son perjudiciales para el motor. Entonces, para limpiar las impurezas utilizamos un filtro y un sistema dentro de la camioneta que permite remover el agua y los fluidos", puntualizó Warren.

26/02/2007

Cuento y aventura del rebuzno

Cuento y aventura del rebuzno

Permalink 26.02.07 @ 21:05:05. Archivado en El Quijote, Sociogenética

El cuento del rebuzno del Quijote se convierte en la aventura más sanchopancesca que quijotesca del rebuzno, por obra de la palabra mal interpretada. No es muy difícil ver en esta aventura una parábola del círculo vicioso de la historia humana, que vuelve siempre neciamente a la guerra, incluso cuando los discursos contra ésta han hecho todo por evitarla para siempre jamás.

Al publicar por la primera vez este artículo, bajo el título de "Aventura sanchopancesca del rebuzno", el 28 de octubre de 2005, hacía yo la siguiente reflexión: Esperemos que el cuento de las negociaciones zapateriles con los terroristas no se convierta en otra aventura sanchopancesca del rebuzno. Por desgracia la tragedia del 30 de diciembre 2006 transformó mis temores en previsión sociogenética cumplida.

Imagen: Fernando Selma, "La aventura del rebuzno" (T.V, p.1).

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“Rebuznar” en el Quijote

rebuzn-: rebuzna: 1; rebuznaba: 3; rebuznaban: 1; rebuznado: 1; rebuznador: 1; rebuznadores: 1; rebuznando: 2; rebuznar: 8; rebuznara: 1; rebuznaré: 1; rebuznaréis: 1; rebuznaron: 4; rebuznase: 1; rebuznasen: 1; rebuznó: 1; rebuzno: 13; rebuznos: 6

rebuznar (doc. 1335, posible der. del lat. bucinare 'tocar la trompeta' + el prefijo de repetición re- ) v.intr. 'emitir el asno su voz': «REBUZNAR. Es propio del asno, como del caballo relinchar», Cov. 897.b.39.

|| comenzó a rebuznar: Nótese el eficaz empleo de la aliteración por el narrador para evocar el rebuzno del rucio: «comenzó a rebuznar, tan recio; que toda la cueva retumbaba», II.55.20.

|| yo sé rebuznar: 'yo sé imitar el rebuzno'

Como se ve en II.25.7, era habilidad de que solían presumir algunos villanos y pícaros: «rebuzne el pícaro», Coloquio de los perros, NE, ed. S-B, III, p. 173., (Rgz Marín) Los rebuznos del asno figuran en muchos cuentos folklóricos. Pellicer notó la semejanza entre esta anécdota y un episodio de Apuleyo, El asno de oro, en cuyo libro VIII el protagonista, al pedir auxilio, olvidándose de que se ha transformado en asno, rebuzna, confundiendo a unos aldeanos que están buscando un pollino robado.

|| rebuznaron en balde: «Rrebuznaron en balde el uno i el otro alkalde.», Corr. 571.b. Puede ser que este refrán popular que registra Correas en 1627 en forma positiva sea la fuente no escrita de Cervantes, o bien, como lo piensa Murillo, que el refrán haya tenido su origen en este episodio del Q.: «No rebuznaron en balde el uno y el otro alcalde», II.27.7.

|| rebuznase: por 'rebuznasen' en la aventura del rebuzno: «[el diablo] ordenó e hizo que las gentes de los otros pueblos, en viendo a alguno de nuestra aldea, rebuznase, como dándoles en rostro con el rebuzno de nuestros regidores.», II.25.7.

Como la palabra gente es mucho más frecuente en el Quijote en singular que en plural (158 veces contra 36), el escritor ha podido pensar al acordar su verbo que la había escrito en singular (Opinión de Gaos).

rebuzno (doc. 1490, de rebuznar) m. 'voz del asno'

|| cuento y aventura del rebuzno: cuento del Rebuzno: II.25.5-8; aventura: II.27.6-21.

Una particularidad del Cuento del Rebuzno, espléndido ejemplo de reelaboración intertextual cervantina, es que comienza como relato que no implica a don Quijote y Sancho como oyentes, y que luego, debido al discurso de don Quijote y sobre todo a la necia perorata de Sancho, que enoja a sus oyentes, se convierte en aventura que los implica a ambos, como actores pasivos del pueblo, que los apalea hasta romperles las costillas y la cabeza, II.27.

No es muy difícil ver en este cuento, que se convierte en aventura por obra de la palabra mal interpretada, una parábola del círculo vicioso de la historia humana que vuelve siempre neciamente a la guerra, incluso cuando los discursos contra ésta han hecho todo por evitarla para siempre jamás, II.25 y II.27.

Este cuento se inscribe «en una larga tradición de cuentecillos de asnos y rebuznos, que aparecen ya en El asno de oro de Apuleyo (en cuyo libro VIII el protagonista, al pedir auxilio, olvidándose de que se ha transformado en asno, rebuzna, confundiendo a unos aldeanos que están buscando un pollino robado)… En el Q. toma la apariencia de conseja tradicional enmarcada en otro motivo folclórico, el de la rivalidad de los pueblos vecinos, muy documentado en numerosos textos, refranes y tradiciones orales… C. arranca de estos motivos para presentar el torneo de los rebuznos con matices cómicos, subrayados por la necedad de Sancho, que provoca con su propio rebuzno la venganza de los ofendidos… en la alocución pacifista de DQ, que recomienda no matarse por naderías, se ha señalado la influencia erasmiana y el ideal ético del perdón, propio del humanismo erasmista», Ignacio Arellano, en Rico 1998 b, p. 157-158.

|| rebuzno de los alcaldes: La anécdota del rebuzno de los alcaldes es de origen folklórico y la recoge Correas en uno de sus refranes: «Rrebuznaron en balde el uno i el otro alkalde», Corr. 571.b. ® rebuznar

La necia perorata de Sancho y sus consecuencias

Helas aquí, tal como aparecen en II.27.18-21.

18. —Mi señor don Quijote de la Mancha, que un tiempo se llamó el Caballero de la Triste Figura y ahora se llama el Caballero de los Leones, es un hidalgo muy atentado, que sabe latín y romance como un bachiller, y en todo cuanto trata y aconseja procede como muy buen soldado, y tiene todas las leyes y ordenanzas de lo que llaman el duelo, en la uña; y así, no hay más que hacer sino dejarse llevar por lo que él dijere, y sobre mí si lo erraren; cuanto más que ello se está dicho que es necedad correrse por sólo oír un rebuzno; que yo me acuerdo, cuando muchacho, que rebuznaba cada y cuanto que se me antojaba, sin que nadie me fuese a la mano, y con tanta gracia y propiedad, que en rebuznando yo, rebuznaban todos los asnos del pueblo, y no por eso dejaba de ser hijo de mis padres, que eran honradísimos; y aunque por esta habilidad era invidiado de más de cuatro de los estirados de mi pueblo, no se me daba dos ardites. Y porque se vea que digo verdad, esperen y escuchen, que esta ciencia es como la del nadar: que una vez aprendida, nunca se olvida.

19. Y luego, puesta la mano en las narices, comenzó a rebuznar tan reciamente, que todos los cercanos valles retumbaron. Pero uno de los que estaban junto a él, creyendo que hacía burla dellos, alzó un varapalo que en la mano tenía, y diole tal golpe con él, que, sin ser poderoso a otra cosa, dio con Sancho Panza en el suelo. Don Quijote, que vio tan mal parado a Sancho, arremetió al que le había dado, con la lanza sobre mano; pero fueron tantos los que se pusieron en medio, que no fue posible vengarle, antes, viendo que llovía sobre él un nublado de piedras, y que le amenazaban mil encaradas ballestas y no menos cantidad de arcabuces, volvió las riendas a Rocinante, y a todo lo que su galope pudo, se salió de entre ellos, encomendándose de todo corazón a Dios, que de aquel peligro le librase, temiendo a cada paso no le entrase alguna bala por las espaldas y le saliese al pecho, y a cada punto recogía el aliento, por ver si le faltaba.

20. Pero los del escuadrón se contentaron con verle huir, sin tirarle. A Sancho le pusieron sobre su jumento, apenas vuelto en sí, y le dejaron ir tras su amo, no porque él tuviese sentido para regirle; pero el rucio siguió las huellas de Rocinante, sin el cual no se hallaba un punto. Alongado, pues, don Quijote buen trecho, volvió la cabeza y vio que Sancho venía, y atendióle, viendo que ninguno le seguía.

21. Los del escuadrón se estuvieron allí hasta la noche, y por no haber salido a la batalla sus contrarios, se volvieron a su pueblo, regocijados y alegres; y si ellos supieran la costumbre antigua de los griegos, levantaran en aquel lugar y sitio un trofeo.

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Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005-2006.

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25/02/2007

El asno de Sancho Panza

 

El asno de Sancho Panza

Permalink 25.02.07 @ 13:55:00. Archivado en El Quijote

«Con esta preposición «de», que da mayor fuerza, se hacen frases a dos sentidos: … De aquí nace la gracia de ambigüedad: «El asno de Antón», por: el asno que tiene, o por el mismo Antón, llamándole asno. «La burra de Juana», por: ella o por su burra. «El rocín del doctor», «La mula del canónigo», por uno y otro.», Corr. 617.a.

Don Quijote replica a Sancho Panza, que desea abandonarle tras la aventura del rebuzno: «Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia.», II.28.17. Nótese la ya sabida conformidad de Sancho con este juicio de su amo: «—Digo que en todo tiene vuestra merced razón—respondió Sancho—y que yo soy un asno.», I.25.50.

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asn-: asnales: 1; asnalmente: 1; asno: 93: [asno eres: 1; el asno de Sancho Panza: 1; yo soy un asno: 1]; asnos: 5

asnalmente (testimonio cervantino en 1605, de asnal, con derivación humorística en -mente, por analog. con escuderilmente) adv. 'en relación con un asno'

|| caballero asnalmente: 'a caballo sobre un asno' • «En lo del asno reparó un poco don Quijote, imaginando si se le acordaba si algún caballero andante había traído escudero caballero asnalmente; pero nunca le vino alguno a la memoria», I.7.21.

asno (doc. 1076, del lat. asinus ) m. «Animal conocido, doméstico y familiar al hombre, de mucho provecho y poco gasto, de grande servicio y que no da ruido, salvo cuando rebuzna, que aquel rato es insufrible. No ha menester trabas ni maniotas, porque no da coces ni es malicioso, un niño le lleva donde quiere, no huye aunque se suelte, a todos ministerios se acomoda, con él nos acarrean el pan y el vino y las demás vituallas, él trae la rueda de la noria, el agua del río, muele en la tahona, lleva el trigo al molino y lo vuelve harina, limpia la casa de la basura y estercola el campo, acarrea materiales para los edificios, a veces ara y a su tiempo trilla y recoge la mies; todo esto con gran paciencia y simplicidad, porque, según refiere Aristóteles, lib. 3, cap. 20, de Historia animalium, no tiene hiel.», Cov. 156.b.8. • «Es el asno símbolo del criado que ha de andar mantenido y vestido, ocupado y castigado», Cov. 157.b.24.

|| ASNO DE SANCHO:

Para Sancho, su asno vale dos veces más que Rocinante: «verdad es que no tengo rocín; pero tengo un asno que vale dos veces más que el caballo de mi amo… A burla tendrá vuesa merced el valor de mi rucio; que rucio es el color de mi jumento.», II.13.9. Su etopeya, que corresponde con la del prototipo de Covarrubias, hace innecesaria su prosopografía, que se reduce a su color rucio: «pensaba llevar un asno que tenía muy bueno, porque él no estaba duecho a andar mucho a pie.», I.7.21; lo roban, I.23; su amo lo encuentra, I.30; comentarios de Sansón Carrasco sobre el olvido de Cervantes y nuevos relatos de este hecho, II.3, II.4, II.27. ® rucio

|| asno eres y asno has de ser, y en asno has de parar, II.28.17. Gaos cree que hay que invocar como precedente de esta frase proverbial la fórmula litúrgica del miércoles de Ceniza: «quia pulvis es et in pulverem reverteris». Me parece más acertado el precedente paremiológico judeoespañol invocado por Clemencín, cuya estructura es trimembre y cuyo léxico se asocia mejor con el de esta locución: «Asno fuiste y asno serás, y toda tu vida paja comerás».

Es muy posible que al poner esta frase proverbial en labios de don Quijote para calificar a Sancho, Cervantes haya tenido en cuenta un texto fundamental del doctor Huarte de San Juan en su Examen de ingenios de 1574, texto que explica en gran parte la etopeya de Sancho: «Más acertado sería, a estos hombres que el vulgo neciamente llama ángeles del cielo, decir que son asnos de la tierra. Porque, entre los brutos animales, dice Galeno que no hay otro más tonto ni de menos ingenio que el asno, aunque en memoria los vence a todos: ninguna carga rehúsa, por donde lo llevan va sin ninguna contradicción, no tira coces ni muerde, no es fugitivo ni malicioso, si le dan de palos no se enoja, todo es hecho al contento y gusto del que lo ha menester. Estas mesmas propriedades tienen los hombres a quien el vulgo llama ángeles del cielo, la cual blandura les nace de ser necios y faltos de imaginativa y tener remisa la facultad irascible. Y ésta es muy grande falta en el hombre y arguye estar mal compuesto.», HdeSJ, p. 536-537.

DQ replica a SP, que desea abandonarle tras la aventura del rebuzno: «Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia.», II.28.17. Nótese la ya sabida conformidad de Sancho con este juicio de su amo: «—Digo que en todo tiene vuestra merced razón—respondió Sancho—y que yo soy un asno.», I.25.50. Conformidad que remacha un poco más fuerte en la circunstancia presente: «—Señor mío, yo confieso que para ser del todo asno no me falta más de la cola; si vuesa merced quiere ponérmela, yo la daré por bien puesta, y le serviré como jumento todos los días que me quedan de mi vida. Vuesa merced me perdone y se duela de mi mocedad, y advierta que sé poco, y que si hablo mucho, más procede de enfermedad que de malicia; mas quien hierra y se enmienda, a Dios se encomienda.», II.28.19.

|| asno sardesco: 'asno pequeño'. Se compara con él al asno del estandarte de los del pueblo del rebuzno, II.27.6. ® jumento.

||…asno…|| Cuidados ajenos matan al asno: ® ajenos

|| el asno de Sancho Panza: «Kon esta preposizión «de», ke da maior fuerza, se hazen frases a dos sentidos: … De akí naze la grazia de anbiguedad: «El asno de Antón», por: el asno ke tiene, o por el mesmo Antón, llamándole asno. «La burra de Xuana», por: ella o por su burra. «El rrozín del dotor», «La mula del kanónigo», por uno i otro.», Corr. 617.a. • Vuelta definitiva a su lugar: «—Venid, mochachos, y veréis el asno de Sancho Panza más galán que Mingo, y la bestia de don Quijote más flaca hoy que el primer día.», II.73.14. ® bestia

|| la culpa del asno: ® culpa

|| lo diera del asno: 'le llamara asno': «Comúnmente con este nombre de asno afrentamos a los que son estólidos, rudos y de mal ingenio, a los bestiales y carnales.», Cov. 157.b.3. • Cervantes no desea maltratar a su plagiario: «Quisieras tú que lo diera del asno, del mentecato y del atrevido; pero no me pasa por el pensamiento: castíguele su pecado, con su pan se lo coma y allá se lo haya.», II.Pról.1. ® lo

|| mi asno… le suelo llamar el rucio: Sancho practica la litote al hablar de su asno: «—Mi asno—respondió Sancho—, que por no nombrarle con este nombre, le suelo llamar el rucio…», II.33.24.

|| no es la miel para la boca del asno ® miel

|| [que el asno]: acomodarle de más honrada caballería [que el asno]: «determinó que [Sancho] le llevase [el asno], con presupuesto de acomodarle de más honrada caballería… quitándole el caballo al primer descortés caballero que topase», I.7.21. Don Quijote olvida esta promesa. Aunque tuvo una ocasión de cumplirla tras la victoria sobre el Caballero de los Espejos, en II.14, no la aprovechó.

|| un asno cargado de oro: ® oro

|| yendo sobre el asno, le buscaba: ® buscar el asno

Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005-2007.

14:03 Écrit par SaGa Bardon dans El Quijote | Lien permanent | Commentaires (1) | Tags : novela |  Facebook |