15/02/2007

Motivos para avergonzarse

 

Motivos para avergonzarse

Permalink 15.02.07 @ 18:52:18. Archivado en España, Sociogenética, Ética, Pro justitia et libertate

De Juana ha tratado de coaccionar al tribunal y de chantajear a la sociedad con una huelga de hambre. Parece que está alcanzando su objetivo, puesto que ha habido revisión a la baja de la condena. La ha obtenido rápidamente y con una reducción casi a la medida, para obtener también la libertad condicional.

Que la sentencia esté tan en los márgenes de lo que permite la ley, prueba que estamos ante un caso de ingeniería jurídica.

Patxo UNZUETA pretende, en El País de este 15/02/2007, que no es algo de lo que tengamos que avergonzarnos.

No comparto este parecer, sobre todo si se admite, como lo hacen algunos y lo sabe Unzueta, “que el chantaje de De Juana con dejarse morir ha podido influir en el ánimo de los magistrados”. Esta circunstancia no sólo no redime ni ennoblece el caso, sino que lo hace sencillamente mucho más vergonzoso. Unzueta apunta en este sentido cuando dice que De Juana está dispuesto a añadir un homicidio más, el suyo propio, a los veinticinco que ya ha cometido. ¡Malísima manera de probar su respeto de la vida! ¡Mala manera también de probar que no tiene la intención de reincidir en su delito de amenazas mortales, que es el tema de su actual condena!

La lección de derecho procesal y de ética que se está dando con este caso, dejará huella en los anales de nuestra institución judicial. También la dejará en las conciencias, tanto de los que creían en la justicia y creerán bastante menos en ella como en la de los que se sirven interesadamente de su empleo marrullero.

A pesar de esta divergencia de opinión, sintonizo con Unzueta cuando dice, al final de su artículo, más o menos lo mismo que yo dije ayer:

“Es De Juana quien tiene motivos para avergonzarse, ahora que millones de personas identifican su rostro con el preso que pidió champán para celebrar el asesinato de un concejal de Pamplona, y que tras conocer el de Jiménez Becerril y su mujer dejó escrito que le encantaba "ver sus caras desencajadas" y aquel terrible "con esta ekintza (acción) ya he comido yo para todo el mes" que no podrá quitarse de encima ni con cien huelgas de hambre.”

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