28/10/2006

Macaria, maestra bloguera

 

Macaria, maestra bloguera

Permalink 28.10.06 @ 10:57:00. Archivado en Escritura bloguera

He dudado mucho en el momento de ponerle título a este post, cuyo objetivo final es el descubrir los resortes más secretos de la escritura bloguera de la mano de una de sus mejores maestras. He dudado entre las palabras reina, doctora, maestra, maga, hermana, madre y muchas más, para referirme a Macaria Corleone, seudónimo tras el cual se esconde la bloguera más querida, más leida y más popular del Qué!

Si he elegido la palabra "maestra" no es porque excluya todas las demás, sino porque es la que con mayor sobriedad incluye las connotaciones semánticas que pudiera transmitir mediante las otras palabras.

Ustedes mismos juzgarán al leer el post de Macaria que publico a continuación, como síntesis de una serie de valores que me parecen indisociables de una buena escritura bloguera. Quizás al terminar su lectura coincidan conmigo, reconociendo que al elegir la palabra "maestra" para el título había acertado.

Soy consciente de que al publicar este post rindo un merecido y cordial homenaje a mis colegas blogueros del Qué!, en cuyos blogs se está desarrollando estos días, por impulso de Carlos Díaz Ruiz, una de las experiencias de escritura bloguera más prometedoras que yo conozco. Se trata de un Concurso Mundial de Relatos Cortos, que merece sin pecar de enfático el calificativo de Mundial, porque en él han participado blogueros no sólo de los cuatro puntos cardinales de España, sino también de aquende y de allende del Atlántico y de los Pirineos.

La fuerza que anima a los blogueros a realizar su escritura es tan fuerte, que el concurso de relatos, en el que estamos participando treinta con total fidelidad, sirve para probarlo: todos hemos reconocido que lo más importante de la experiencia no son ni las reglas del juego ni el resultado de las confrontaciones, sino la ocasión de escribir en el seno de un grupo de lectores-escritores, cuya lectura de lo ajeno va de par con la escritura de lo propio. Esto significa que una nota distintiva de la escritura bloguera es su interactividad, lo que dicho de manera lapidaria equivale a proclamar que “bloguear es dialogar”.

Esto lo sabe como nadie nuestro incansable amigo, conceptor y promotor del Concurso Mundial de Relatos Cortos, Carlos Díaz Ruiz, cuyo blog es probablemente de los más visitados de Qué!, sin duda alguna por ser uno de los más dialogantes. Por eso su gran mérito ha sido el insistir sobre nuestro objetivo esencial de blogueros, que ha sido el dialogar más que el concursar.

El dialogar es cosa de amigos y es el alimento normal de la amistad; mientras que el concursar, aunque no presupone una cierta enemistad declarada, puede degenerar en ella.

Macaria Corleone es maestra bloguera porque escribiendo en el seno de un grupo de lectores-escritores, su lectura de lo ajeno va siempre de par con la escritura de lo propio. Al hacerlo lo hace de tal manera, que suscita en sus lectores como un irresistible surtidor de admiración y cariño las palabras reina, doctora, maestra, maga, hermana, madre y muchas más, entre las cuales yo destacaría, tras leer sus comentarios, las de confidente y amiga del alma, para referirse a ella.

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EL ÁRBOL MÁS BONITO DEL MUNDO, por Macaria Corleone, en el blog Macaria quiere ser una maruja , Qué!, 01/09/2006 18:59

Cada mañana enciendo mi PC y pulso la página del Qué! y me adentro en este universo de gente tan diversa, tan distinta y tan igual.

Este pequeño micromundo que se hace inmenso una vez te adentras en él. Aquí te puedes encontrar de todo, como en la vida. Empiezas pulsando en un nombre que te llama la atención y de ahí pasas a otro y a otro. Lees comentarios de gente y te gustan y quieres conocerles. Igual que en la vida. Uno hace un amigo y a través de él conoce a un sin fin de personas. Y aquello se extiende y crece como las ramas de los árboles

Y al igual que en la vida, te llevas sorpresas. Al igual que en la vida, te llevas chascos. Y algunas personas de las que conoces son estupendas, maravillosas. Gente que merece la pena. Y, otras veces, afortunadamente las menos, te encuentras con personas desagradables de las que es mejor huir como de la peste. Gente llena de veneno y maldad, de odio y de mal karma. Gente infeliz que lucha contra su infelicidad haciendo daño a los demás.

Pero como en la vida, uno decide rodearse de esa gente buena y estupenda que te hace sonreír y cruzar la calle si ves, a lo lejos, que se acercan esos que pretenden causarte mal o, simplemente, te desagradan.

En este mundo virtual, que no es la vida real, pero se le asemeja mucho, he conocido a gente estupenda. Personas que merecen la pena. Personas que sienten, que sonríen, que lloran, que se indignan, que se solidarizan, que te regalan flores, que te regalan besos. Y te regalan poesías, y algunos, en un alarde de generosidad, te dedican sus letras. Letras maravillosas llenas de sentimiento y cariño que guardo como tesoros delicados a los que hay que proteger de la maldad y el olvido.

Tengo la inmensa suerte de haber visto crecer un árbol fuerte y frondoso, lleno de ramas y verdes hojas y hasta con flores. Este árbol lo riegan cada día personas geniales , personas por las que me intereso y a las que visito cada mañana para ver como les ha ido el día.

Habita este árbol una chica alocada a la que llaman Crazy, cuyo cerebro parece funcionar a trompicones y muy deprisa, a juzgar por la cantidad de ideas que expone en tres segundos. Tiene conversaciones internas alocadas que plasma como nadie en un papel en forma de pantalla. Una chica que es capaz de ver más allá que los demás y a la que me gusta ponerle letras muy grandes para que no me pase de largo y no se olvide de decirme "¡hola!".

Muy cerquita suya y como vecina tiene a una chica que es el sueño de cualquier chico. Se llama Elsa, y se los quita como uno se quita las moscas, a manotazos. Es dulce y simpática y siempre deja mensajes de cariño irradiando luz allá por donde pasa. Me gusta ponerle letras de colores porque le transmiten alegría, que es lo que ella se merece.

Al otro lado, tremendamente cómodo, se sienta un caballero muy elegante Su nombre, Adría. Uno de esos hombres que son todo un señor. Un hombre que tras recorrer el mundo entero buscando el camino de vuelta, un lugar donde encontrarse a si mismo, ha descubierto que lo tenía en casa, cerca de alguien que le lleva a la gloria cada mañana. Es generoso y educado y nos regala viajes de ensueño a cambio de un comentario de agradecimiento. Desde que le conozco viajar me sale gratis.

Si miras más arriba, casi en la copa, hay un diablillo dando saltos de alegría. Parecerá extraño pero no le gusta pasear por los sótanos, ni siquiera permanecer a ras de suelo. Él prefiere mirarnos desde las alturas, para reírse de todos nosotros, pobres mortales, y de nuestra supina estupidez.

A fuerza de hacernos la puñeta nos ha cogido cariño y por eso nos pincha con su tridente de goma, para no hacernos daño. Dice llamarse Peter, pero no se yo, que el diablo es muy embustero. Y como buen demonio piensa mucho mejor que nosotros y siempre nos regala reflexiones que nos dejan del revés. A mí me gustan sus mensajes porque siempre me hacen rosquillitas en la boca.

Junto a Peter se sienta un niño chiquitín que va a ser mi yerno. Se pasa el día tirándole al demonio de los cuernos y éste se deja porque está convencido de que ese enano le sucederá en el infierno. Y todo esto ocurre bajo la atenta mirada de sus papás, que nos deleitan con su música bobmailera y un suave olor a hierba quemada. Su mamá, Vanesa, siempre le escribe palabras llenas de ternura y cariño y hacen que recuerde lo mucho que quiero al diablillo que tengo en casa.

Debajo se echa la siesta Rita, que está esperándome con un café y unos bollos para desayunar una mañana de estas, mientras nos escribe interesantísimos posts sobre intuiciones y cólera.

Junto a ella hay dos vecinos inseparables a los que quiero mucho. Los dos son románticos y sensibles y nos regalan hermosas y extrañas fotografías y pensamientos profundos que trastocan todo nuestro universo. Carlos, que con su generosidad, nos invita a continuar sus cuentos para que sean un poco de todos, aunque a muchos no les broten las ideas y pasen de largo. Y Pelucho, ese miembro honorífico de la RAIB que debería ser su Presidente, por lo cabal e inteligente que es, y porque se le puede abrazar sin temor a que te rechace.

Cerquita de Pelucho se cuelga como una trapecista esa chica divertida que acaba de descubrir lo maravilloso que es enamorarse. Se llama Rocío y lleva siempre pegado a su espalda un hombre llamado Tortuga. Se dan tantos besos y se prodigan tanto cariño, que la miel y el almíbar nos llegan a todos los teclados, y nos morimos un poquito de envidia porque a muchos se nos pasó el arroz para esa locura.

Si subimos tres ramas a la derecha nos encontramos con una señorita asturiana que dice llamarse Noelia y que siempre nos cuenta historias extrañas, pero no por ello menos ciertas. Muy pegadita a ella hay otro tipo que siempre dice “yo comento” y que la regala besos con cada uno de sus comentarios. A mí me caen muy bien. Son una pareja genial

Un poquito más abajo, tumbada a la bartola, nos encontramos a Montse regalando sonrisas y canciones de Moustaki, siempre con esa alegría y esa dulzura que la caracteriza.

Muy pegadita a ella tenemos a Nuria, un poco enfadada, porque está harta de tanta gente sin educación ni consideración hacia sus congéneres.

De pronto nos encontramos con una rama llena de chanclas de colores y un montón de collares. Es Silvia, que acostumbra a escurrirlas así. Se pasa el día paseando por la playa con sus gemelas y luego nos lo cuenta para darnos un poquito de envidia y recordarnos que hay sitios donde aún hay mar.

Al otro lado del árbol se han sentado a charlar dos amigos muy especiales. Dos amigos que siempre traen cordura y esperanza. Dos amigos que me recuerdan cada día que el dialogo y el respeto es posible y con ellos, el aumento del cariño. Son Cesar Quevedo y Salvador García Bardón. Dos hombres tremendamente cultos y cabales que nos regalan templanza, sosiego y mucha, pero que mucha educación. Están convencidos de que un mundo mejor es posible, y confían plenamente en el ser humano. Son todo un ejemplo a seguir en estos tiempos que vivimos.

A menudo invitan a Clara, que a pesar de andar allende los mares, gusta sentarse a compartir la charla, eso sí, acompañándola de un buen mate, que invita a la reflexión y a la amistad.

Muy atenta y con los pies en alto, para que no se la hinchen, tenemos a Eva Maria, que espera pacientemente la llegada de un retoño. Algo que nos llenará de alegría y esperanza. Porque los niños son la salvación de este mundo que se destruye a sí mismo lentamente.

Saltando de una rama a otra esta Sole, esa diablesa tan preciosa, que no sabe cómo chinchar a Peter para verlo cabreado, y es que en el fondo son como niños.

De vez en cuando viene David y se sienta a charlar con Jesús, el secre, que se ha traído el salón de su casa para invitarnos a café, y de paso estar más cómodo. David viene poco, pero es que no le gusta estar en tierra firme. Cosa que entiendo. Porque cuando leo sus posts y sus aventuras en la mar, siento una envidia terrible y desearía apearme del árbol yo también para pasar una noche bajo las estrellas escuchando el susurro del mar y sintiendo el aire fresco en la cara, con ese saborcito tan rico a sal.

Algunas amigas han saltado desde el mundo de aquí, el real, a una de las ramas. Son Sola y Candy, mis compañeras de paseos perrunos, y Tarada, mi compi del trabajo. Ya compartían momentos de la vida real, pero, en su generosidad, han querido compartir también momentos virtuales, atraídas por las maravillas que le contaba de vosotros.

Algunos se dejan caer poco por las ramas pero son igual de queridos y recibidos con mucha alegría. Lobo que anda “tuneando” su gran corazón y debe de ser por lo grande que es que tarda tanto en volver. Javier, que tras encontrar trabajo anda más que liado, tras sus dos años en el paro. Nuestra mirada Crítica, el otro Javier, que anda arreglando esos asuntos mundanos que le han trastocado un poco el futuro y las ilusiones, pero, que estoy segura, sabrá solucionar con éxito y que regresará para contárnoslo todo con pelos y señales. Nazareth, que es una mujercita encantadora y que viene de vez en cuando a regalarme los oídos con hermosas palabras.

Luego está la rama de los peleones, de los idealistas. Está mi Resistente Republicano favorito a quien le regalo el Himno de Riego, porque sí, porque es hermoso. Francisco que quiere cambiar el mundo y al final lo conseguirá, ya veréis. Germinal Pignac, otro luchador incansable con una tremenda sensibilidad, que encima me regala unas cervecitas deliciosas. Tenemos a Martín Hache que siempre nos golpea las conciencias para ver si despertamos de una buena vez, y que, de vez en cuando, nos sorprende con una hermosa poesía. Iridía que se deja ver poco pero que, me consta, pasa siempre de puntillas y lee todas y cada una de mis palabras. Gioser, que lucha por nobles causas sociales. A Federico García Rivera –Cartapacio- que, aunque no compartimos muchas ideas, sí compartimos el mismo amor a la familia, a la naturaleza, Niky y Juan García, que hace reflexiones de todo a 100, y que es la mar de simpático. Se sienta en otra rama Linda Jane, porque el amor es amor venga de donde venga. Porque como decían los Beatles, "all you need is love".

Franck Peña, un aprendiz de ser humano, hace mucho que no pasa por aquí y le echo de menos porque tiene unos cuantos posts de esos que hacen época. Justo debajo de él se encuentra un señor muy elocuente que escribe su Diario Quevedesco, Pedro Gómez, que nos habla de todos los diablos del mundo y que pasa las vacaciones en Plutón, toda una declaración de intenciones. Con dos cojones, sí señor.

En otra rama, según bajas a la izquiera, donde mejor se ve la luna, están los más románticos. Yolanda M., ésa que siempre mira desde las estrellas y que es muy dulce e irradia simpatía y Antonio, eterno enamorado de Maite, que aunque llegó hace poco, se ha colado en mi corazón, quizás porque me recuerda una época en la que a mí tampoco me cabía el corazón en el pecho.

En una rama cerquita del suelo está la Reina Leona. Y está cerquita del suelo porque, a veces, se apea de la rama para saltar de la virtualidad a la escena real de lo que es mi vida, y comparte conmigo café, cañas y confidencias. Y, aparte de ser La Reina Leona, es la reina de la belleza, porque tiene unos ojos verdes del mismo verde que los lagos donde habitan mis hadas.

Y en las ramas nuevas, las que acaban de reverdecer, tengo las flores más hermosas de este verano. Hay una joven que nos envía cartas por las noches, Eresh, y leerlas es como asomarse a su vida cotidiana llena de poesía por lo tranquila y bonita que parece. En una de las ramas se ha sentado un chico que tiene un cerebro privilegiado, al que le da por hacer monólogos, en apariencia absurdos, pero que dicen más verdades de las que hemos visto muchos juntos. Este chico hace que cada noche me parta de la risa y me de por pensar en las locuras que cuenta para llegar a la conclusión de que tiene más razón que un santo. Se llama Javi Rumi, y promete, promete mucho.

Justo debajo se sienta mi poeta porno favorito: Fran. Este chico apocado que no es consciente del gran potencial que como escritor posee. Que debería salir corriendo con todas sus poesías bajo el brazo y golpear las puertas de todas las editoriales que hay en el mundo hasta que consiga que vean la luz. Este chico que cualquier día saldrá a la calle y no volverá a entrar en casa, y descubrirá para su sorpresa, que no la mía, que es el mejor amante del mundo. Este chico que, estoy segura, posee una de las voces más bonitas del mundo.

Al lado opuesto se sienta un hombre muy especial. Un hombre que no hace mucho que anda por mi árbol pero que ha irrumpido con fuerza. Ese hombre que encierra tanta pena, tanta rabia, tanta mala leche, tanta ironía, pero tanta ternura, tanta simpatía, tanta gracia, tanto cariño y tantas experiencias. Parece que la vida le ha vapuleado una y otra vez, y, a pesar de ello, cada mañana a la misma hora, nos deleita con sus posts cargados de malicia, y lo hace con la paciencia del Santo Job, porque allí donde escribe, cual Robinson en una isla perdida, aún no conocen el ADSL. Ese hombre que sigue creyendo en las hadas y está convencido de que yo soy una de ellas. Lástima que no lo sea. Es mi Berberecho.

Y luego hay una rama que se está quedando sin hojas. Estás han salido volando por los aires buscando un lugar donde los árboles crezcan frondosos en un bosque donde solo haya paz. Se me ha caído Ashesway, a la que aún visito pero de otra manera y a la que echo muchísimo de menos en este mundo en el que planté este tremendo árbol. Se me ha marchado Juan Nemesio, harto ya de estar harto de las mismas estupideces del mismo ¿ser humano?. También se fue el Dardo con sus leyendas a otro lugar, donde aun puedo visitarlo. Se marchó Yolanda la madrileña, que, aunque tuvimos nuestros más y nuestros menos, siempre me hacían gracia sus regaños, quizás porque se parecían a los de mi madre. Y el último en marcharse del árbol ha sido uno que vino aquí como todos nosotros. Buscando un lugar de sosiego donde abrir el alma y la mente. Donde ser nosotros mismos porque nadie nos conoce. Un lugar donde haya libertad como decía en el título de su blog. Buscaba un lugar donde tener amigos y cariño y poder respirar esa paz que nos suele faltar en nuestra vida diaria. Supongo que buscaba como todos ese país donde habitan las hadas y los elfos.

Y se ha marchado harto de tanta infamia, violencia e insultos. Harto, como todos de tanta maldad y mala baba. Harto de que todo lo que uno espera dejar de puertas para afuera se haya colado aquí dentro. Nuestro querido Jorge Herre, el meloncillo, que siempre tenía besos en la chistera para repartir a diestro y siniestro.

Y lo siento. Lo siento en el alma, porque todos los que se han ido formaban parte de este gran árbol que, en su día, tan bien plasmó nuestra amiga Alicia Hermosa.

Todos ellos se han marchado y como éste es un lugar especial donde todo es posible le voy a pedir a nuestro agente secreto Anacleto que los busque debajo de las piedras y que los encuentre. Que nos los traiga de vuelta. Que de paso me averigüe quién es esa mujer que nos habla de su vida sin él, Sadgirl, porque no consigo saber dónde se esconde ni en qué rama se encuentra.

Pero, sobre todo, que los traiga de nuevo. Yo ya sé que ya casi ha llegado el otoño, y que es época de que las ramas se queden sin hojas, que vayan cayendo. Que lleguen las lluvias. Ya sabéis que a mí me encanta esta época y mojarme cuando llueve. Me encanta que me caigan chaparrones, y quedarme hecha una sopa. Y me encanta pasear entre las hojas amarillas y sentarme sobre ellas y lanzarlas sobre mi cabeza. Por eso me gustaría que esas hojas que han volado retomaran el camino de vuelta, aunque sólo fuese para quedarse a los pies de este árbol y así, de esta manera, todos pudiésemos sentarnos entre ellas y lanzarlas al aire mientras seguimos leyendo sus hermosas palabras. Esas palabras en forma de post que nos alegraban cada mañana.

Este post va dedicado a todos vosotros, y a algunos que seguro he olvidado entre todos los que suelo visitar. Perdón a los ausentes. Soy sincera, alguno no está porque no tiene cabida en un árbol donde hay alegría, tristeza, amor, regaños, cariño, solidaridad y risas, muchas risas. Un árbol donde estamos empezando a ser viejos conocidos y algunos, incluso, amigos, muy buenos amigos. No hay cabida para el odio, el rencor, la ira, la envidia y la maldad. AQUÍ SÓLO CABE GENTE QUE SIGUE CREYENDO EN LAS HADAS. BESOS MUY CARIÑOSOS PARA TODOS ELLOS.

Y sí, sigo siendo la misma inútil que hace seis meses. Sigo sin saber cómo poner los dichosos enlaces así que pincháis en mis favoritos. Es que hay cosas que no tienen remedio, ¡coño!

11:28 Écrit par SaGa Bardon dans Escritura bloguera | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

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