29/06/2006

Zapatero ante el zapateado etarra

 

Zapatero ante el zapateado etarra

29.06.06 @ 12:07:16. Archivado en Ética, Pro justitia et libertate

Una vez más los etarras traicionan a su pueblo, transformando un juicio por sus fechorías en una escenificación violenta de su desprecio por sus víctimas y por la justicia.

El mundo civilizado se pregunta qué tipo de magia pretende emplear Zapatero, para obtener que criminales obstinados en su actitud de violencia y desprecio de la justicia contraigan y cumplan compromisos creíbles de paz.

En su labor de zapa nuestro inocente presidente olvida que sin arrepentimiento el perdón por delegación es la suprema injusticia que el poder puede cometer contra las víctimas.

¿Quién le garantiza a nuestro intrépido zapador que su soledad en su tarea de zapa no va a convertirse en su propio enterramiento subterráneo, por obra de ETA, que no comprenderá ni la mismísima Sonsoles, cuando intente consolarlo a solas con él?

¿Qué poder milagroso hará que las múltiples cabezas de ETA caigan al unísono, renunciando para siempre en coro al chantaje de la violencia?

No parece que esto sea posible si observamos las maneras prepotentes de Arzalluz, que a su manera también ha zapateado, a su salida ayer de la Audiencia Nacional, declarando que está dispuesto a impugnar el pacto constitucional que funda nuestra democracia, por la sencilla razón de que la justicia, como es su deber, le pide cuentas a un miembro de la cúpula de su partido.

12:15 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

28/06/2006

La brisa materna del abanico

 

La brisa materna del abanico

Permalink 28.06.06 @ 16:49:17. Archivado en Pro amicitia universale

Estimada y querida Alicia, madre de familia numerosa en la calurosa Sevilla:

El abanico es uno de los ingenios sevillanos que más me recuerdan la dulzura compartida del amor materno. Lo asocio no sólo con mi madre, sino con todas las mujeres que en tiempos poco clementes de guerra y de hambre me ofrecieron, recién nacido, su amor materno.

Estoy seguro de que más de una vez tú te has abanicado teniendo contra tu pecho a uno o dos de tus hijos, e incluso algún tercero o cuarto que se aprovechaban de tu brisa materna, colocándose detrás de ti, muy cerca también de tu cara.

Te agradezco el regalo que me ofreces, prometiéndote que compartiré abaniqueo con mi mujer y mis hijos.

 

El Abanico

por Isabel Escudero

A la viva memoria de nuestra madre

¿Qué movía tu mano, madre
a desplegar las varillas, a batir las alas
del aire que ya no respirabas?
¿cómo tus dedos de muñeca quieta
una y otra vez las desplegaban
y en ciego cumplimiento de orden tuyo,
volvían a cerrarlas?

Ya estabas, madre, sola y muda
Y muerta para el alma,
Ya nos habías ido soltando
A tus hijos y a tu casa...

Pero allí todavía el abanico
en tu mano se abría y se cerraba.

¿Era ese el último hilo
que la labor aún te reclamaba
y que en ciego amor sin nombre
tu mano en el aire lo encauzaba?

¿O quizá era que más allá de ti
un hondo mandato te empujaba
a seguir aventando al mundo
del peso de su carga?

¿O tal vez sería que las cosas
que tú en vida tocaras
de ti desprenderse no querían
pues tú, madre, tu les dabas
el justi uso que sus almas requerían
y era el abanico el que abanicar pedía?

¿O quizá era un volar de mariposa
tan leve y tan alado que en torno de tu rosa
bordaba su adiós inacabado?

Ya se habían borrado para ti,
Madre, las familiares caras,
Ya sorda en el vacío te perdías

Y ni el dolor ni mi voz ya te alcanzaban...
Pero allí misterioso el abanico
En tu mano se abría y se cerraba.

16:56 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |

27/06/2006

Los calores de Sevilla

 

Los calores de Sevilla

27.06.06 @ 12:50:37. Archivado en España, Arquitectura y urbanismo

"Quien no ha visto Sevilla, no ha visto una maravilla". Si bien este dichoso dicho sevillanófilo es verdad, también es verdad, y sólo hay que ir uno mismo allí, entre junio y septiembre, para experimentarlo en carne propia, que quien no ha soportado los calores de Sevilla no tiene ni idea de lo que es calor.

Recuerdo que, cuando yo era muchacho y pasaba unos días de agosto en Sevilla, en una casa sin aire acondicionado (sin "el fresquito postizo" de hoy), se decía que para freírse un huevo en Triana, en el mes de agosto, bastaba con echarlo al suelo en la calle.

Como a mí las experiencias de cocinar con energía solar sobre piedra no me decían por entonces lo que me dicen ahora, prefería pasarme las horas de la siesta en una de las salas de Cine del barrio de los Remedios, con aire acondicionado y con sesión permanente. Así combinaba al tiempo mi deseo de no dormir por la tarde, de soñar con los ojos bien abiertos y de no transformar en infierno mi paso por la maravillosa Sevilla.

Debo confesar, en honor a la verdad, que una de las experiencias más sibaríticas que tenía por entonces era el refugiarme, para leer, estudiar o conversar, al caer de la tarde, en cualquiera de los muchos rincones de sombra del Parque María Luisa. Lo más cerca posible de la nubecilla tornasolada de un surtidor en marcha, parecía que era posible acceder al cielo desde el infierno, sobre todo si a mi lado tenía la frescura de una compañera, cuya voz cristalina repleta de ilusiones me animaba a conversar y a imaginar más allá del estudiar.

Entre aquél entonces mío y el ahora de la mayoría de los sevillanos parece que hay algunas diferencias que, a pesar de la democracia, no han mejorado sino empeorado el enemigo mayor, que son "los calores", no en singular, sino mucho más en plural.

Le dejo la palabra para contarlo a la historiadora Doña Alicia Hermosa, cuyo mayor mérito, como valiente escritora y defensora del pueblo sevillano, consiste en "bloguear para testimoniar".

A golpe de calor
por Alicia Hermosa

A golpe de calor vivimos en Sevilla y un golpazo de calor es el que nos va a dar a los sevillanos/as en Agosto, pues entre el calor del sol, el calor de las maquinitas del metro, el calor de los aires industriales de grandes empresas, que te lo echan a tu casa; entre el calor y sofoco que da lo pegajosa que está nuestra ciudad, nos va dar un telele.

Oigan, y ahora que tanto hablan de la interculturalidad de los pueblos ¿por qué no nos hacen fuentes al estilo de la Fontana o, al menos, por qué no les enchufan el agua a las que hay?

Sevilla se ahoga entre su propio calor y el ajeno que nos regalan. Esta ciudad está que arde.

¡Cuidado, Sres.Turistas, que se nos suele ir la luz, y el fresquito postizo se esfuma!

15:25 Écrit par SaGa Bardon | Lien permanent | Commentaires (0) |  Facebook |