17.05.2012
Un mensaje de confianza para Francia y para Europa

En el día en que es investido con el cargo más alto del Estado, François Hollande dirige a los Franceses un mensaje de confianza. En virtud de la solidaridad europea, presente en la intención explícita de su autor, este mensaje tiene también como destinatarios a todos los Ciudadanos Europeos.
La primera condición de la confianza recuperada es la unidad de la Nación.
La confianza es indisociable de la ejemplaridad.
La confianza está en la esencia de la democracia.
La confianza se basa en la justicia.
Pero la justicia, está también en la distribución del esfuerzo indispensable. No puede haber sacrificios para los unos, cada vez más numerosos, y privilegios para los otros, sin cesar menos numerosos.
la República debe conceder la confianza a la juventud. Yo le devolveré el lugar que debe ser el suyo. Es el fundamento de mi compromiso por la escuela de la República, ya que su misión es vital para la cohesión de nuestro país, para el éxito de nuestra economía y para la promoción de cada persona.
"Señoras, Señores, en este día, muchos pueblos - y en primer lugar en Europa - nos esperan y nos observan. Europa necesita proyectos, necesita solidaridad, necesita crecimiento para superar la crisis que la afecta. A nuestros socios, les propondré un nuevo pacto que combinará la reducción necesaria de las deudas públicas con el indispensable estímulo de la economía."
"Francia es una Nación comprometida con el mundo. Por su historia, por su cultura, por sus valores de humanismo, de universalidad, de libertad, ocupa un lugar singular en el mundo. La Declaración de los derechos humanos y del ciudadano dio la vuelta al mundo. Debemos ser, y yo el primero, sus depositarios. Y situarnos junto a todas las fuerzas democráticas del mundo que se recomiendan de estos principios.
Francia respetará a todos los pueblos, será por todas partes fiel a la vocación que es la nuestra: defender la libertad de los pueblos, el honor de los oprimidos y la dignidad de las mujeres."
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Foto por EFE: Encuentro del presidente francés, François Hollande, con la canciller alemana, Angela Merkel. Horas después de su investidura, el nuevo presidente francés se reunió en Berlín con la canciller alemana. Siguiendo una costumbre de la presidencia francesa, ha sido su primer viaje al extranjero tras la toma de posesión del cargo
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Traducción del discurso completo pronunciado por François Hollande durante su investidura como Presidente de la República Francesa, el 15.05.2012.
Señores Presidentes, Señoras y Señores,
En este día en que soy investido con el cargo más alto del Estado, dirijo a los Franceses un mensaje de confianza. Somos un gran país que, en su historia, siempre ha sabido enfrentar las pruebas y afrontar los retos que se le presentaban. Cada vez lo ha logrado, permaneciendo fiel a sí mismo, siempre en la elevación y la apertura, nunca en la bajeza y el disimulo.
Tal es el mandato que recibí del pueblo francés el 6 de mayo: enderezar a Francia en la justicia, abrir una nueva vía de esperanza en Europa, contribuir tanto a la paz en el mundo como a la conservación del planeta.
Mido hoy mismo el peso de las dificultades a las que se enfrenta nuestro país: una deuda masiva, un crecimiento escaso, un elevado desempleo, una competitividad deteriorada y una Europa a quien le cuesta mucho salir de la crisis. Pero lo afirmo aquí: no hay fatalidad, cuando nos anima una voluntad común, que nos fijamos una dirección clara, y que movilizamos plenamente las fuerzas y las bazas de Francia.
Estas fuerzas y bazas son considerables: la productividad de nuestros trabajadores, la excelencia de nuestros investigadores, el dinamismo de nuestros empresarios, el trabajo de nuestros agricultores, la calidad de nuestro servicio público, la proyeccción internacional de nuestra cultura y de nuestra lengua. Sin olvidar la vitalidad de nuestra demografía y la paciencia de nuestra juventud.
La primera condición de la confianza recuperada es la unidad de la Nación. Nuestras diferencias no deben convertirse en divisiones, ni nuestras diversidades en discordias. El país necesita apaciguamiento, reconciliación, reunión. Es el papel del Presidente de la República el contribuir a hacer vivir juntos a todos los Franceses -sin distinción de origen, de recorrido, de lugar, de residencia-, en torno a los mismos valores, los de la República. Tal es mi imperioso deber.
Cualquiera que sea nuestra edad, cualesquiera que sean nuestras convicciones, dondequiera que vivamos, en el Hexágono o en los territorios de ultramar, en nuestras ciudades, en nuestros barrios, en nuestros territorios rurales, todos somos Francia. Una Francia no sublevada contra otra, sino una Francia reunida en una misma comunidad de destino.
Y yo reafirmaré en todas las circunstancias nuestros principios intangibles de laicidad, al igual que lucharé contra el racismo, contra el antisemitismo y contra todas las discriminaciones.
La confianza es indisociable de la ejemplaridad. Como Presidente de la República, asumiré plenamente las responsabilidades excepcionales de esta alta misión. Fijaré las prioridades pero no decidiré de todo, para todo y por todas partes.
De acuerdo con la Constitución, el Gobierno determinará y conducirá la política de la Nación. Se respetará al Parlamento en sus derechos. La justicia dispondrá de todas las garantías de su independencia. El poder en la cumbre del Estado se ejercerá con dignidad pero también con simplicidad, con una gran ambición para nuestro país y con una escrupulosa sobriedad en nuestro comportamiento.
El Estado será imparcial, porque es la propiedad de todos los Franceses y, consiguientemente, no pertenece a los que recibieron sus cargos por un tiempo limitado. Las normas de los nombramientos de los responsables públicos serán reenforzadas. Y la honradez, la competencia y el servicio del interés general serán los únicos criterios que determinen mis elecciones para nombrar a los grandes servidores del Estado.
Francia tiene la suerte de disponer de una función pública de gran calidad. Quiero expresarle mi reconocimiento y la esperanza que pongo en ella y en cada uno de sus agentes.
La confianza está en la esencia de la democracia. Creo en la democracia local, y me propongo revivificarla por un nuevo acto de descentralización susceptible de dar nuevas libertades para el desarrollo de nuestros territorios.
Creo en la democracia social y se abrirán nuevos espacios de negociación para los interlocutores sociales, que respetaré: tanto a los representantes de los sindicatos de asalariados, como a las organizaciones profesionales. Creo en la democracia ciudadana, la de las asociaciones y la de los compromisos cívicos que ella moviliza. Sostendré a los voluntarios en su dedicación abnegada por la República.
La confianza se basa en la justicia. En las elecciones. En la concepción misma de la creación de riqueza. Es hora de restablecer la producción antes que la especulación, la inversión con futuro antes que la satisfacción del presente, el empleo duradero antes que el beneficio inmediato. Es hora de emprender la transición energética y ecológica. Es hora de abrir una nueva frontera para el desarrollo tecnológico y para la innovación.
Pero la justicia, está también en la distribución del esfuerzo indispensable. No puede haber sacrificios para los unos, cada vez más numerosos, y privilegios para los otros, sin cesar menos numerosos. Será el sentido de las reformas que el Gobierno conducirá, con la preocupación de recompensar el trabajo, el mérito, la iniciativa, y de desalentar los ingresos y las remuneraciones exorbitantes. La justicia, será el único criterio sobre el cual se tomará cada decisión pública, en nombre de la República.
Por fin, la República debe conceder la confianza a la juventud. Yo le devolveré el lugar que debe ser el suyo. Es el fundamento de mi compromiso por la escuela de la República, ya que su misión es vital para la cohesión de nuestro país, para el éxito de nuestra economía y para la promoción de cada persona. Es la voluntad que me anima para renovar la formación profesional, para acompañar a los jóvenes hacia el empleo y luchar contra todas las precariedades. Será también la hermosa idea del servicio cívico que me propongo reactivar.
Señoras, Señores, en este día, muchos pueblos - y en primer lugar en Europa - nos esperan y nos observan. Europa necesita proyectos, necesita solidaridad, necesita crecimiento para superar la crisis que la afecta. A nuestros socios, les propondré un nuevo pacto que combinará la reducción necesaria de las deudas públicas con el indispensable estímulo de la economía.
Y les recordaré la necesidad para nuestro continente de proteger, en un mundo tan inestable, no solamente sus valores sino también sus intereses en nombre del principio de reciprocidad de nuestros intercambios comerciales.
Francia es una Nación comprometida con el mundo. Por su historia, por su cultura, por sus valores de humanismo, de universalidad, de libertad, ocupa un lugar singular en el mundo. La Declaración de los derechos humanos y del ciudadano dio la vuelta al mundo. Debemos ser, y yo el primero, sus depositarios. Y situarnos junto a todas las fuerzas democráticas del mundo que se recomiendan de estos principios.
Francia respetará a todos los pueblos, será por todas partes fiel a la vocación que es la nuestra: defender la libertad de los pueblos, el honor de los oprimidos y la dignidad de las mujeres.
En este momento, y soy consciente de su solemnidad, cuando estoy siendo encargado de presidir el destino de nuestro país y representarlo en el mundo, en este momento saludo a mis antecesores. Todos los que antes que yo tuvieron la responsabilidad de pilotar la República.
Charles de Gaulle, que puso su prestigio al servicio de la grandeza y de la soberanía de Francia. Georges Pompidou, que hizo del imperativo industrial una apuesta a nivel nacional. Valery Giscard de Estaing que reactivó la modernización de la sociedad francesa. François Mitterrand, por quien tengo un pensamiento muy particular hoy mismo, que hizo tanto para hacer avanzar las libertades y el progreso social. Jacques Chirac que se señaló por su compromiso en pro de los valores de la República. Nicolas Sarkozy, a quien expreso mis mejores deseos para la nueva vida que se abre ante él.
Señoras, Señores, quiero servir una gran causa: la reunificación, la recuperación, la superación, y abrigo la esperanza de servirle de hilo conductor.
¡Viva la República, y viva Francia!
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Texto original en francés: Hollande : "Je ne déciderai pas de tout, pour tout et partout"
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16.05.2012
Un mensaje de confianza para Francia y para Europa

En el día en que es investido con el cargo más alto del Estado, François Hollande dirige a los Franceses un mensaje de confianza. En virtud de la solidaridad europea, presente en la intención explícita de su autor, este mensaje tiene también como destinatarios a todos los Ciudadanos Europeos.
La primera condición de la confianza recuperada es la unidad de la Nación.
La confianza es indisociable de la ejemplaridad.
La confianza está en la esencia de la democracia.
La confianza se basa en la justicia.
Pero la justicia, está también en la distribución del esfuerzo indispensable. No puede haber sacrificios para los unos, cada vez más numerosos, y privilegios para los otros, sin cesar menos numerosos.
la República debe conceder la confianza a la juventud. Yo le devolveré el lugar que debe ser el suyo. Es el fundamento de mi compromiso por la escuela de la República, ya que su misión es vital para la cohesión de nuestro país, para el éxito de nuestra economía y para la promoción de cada persona.
"Señoras, Señores, en este día, muchos pueblos - y en primer lugar en Europa - nos esperan y nos observan. Europa necesita proyectos, necesita solidaridad, necesita crecimiento para superar la crisis que la afecta. A nuestros socios, les propondré un nuevo pacto que combinará la reducción necesaria de las deudas públicas con el indispensable estímulo de la economía."
"Francia es una Nación comprometida con el mundo. Por su historia, por su cultura, por sus valores de humanismo, de universalidad, de libertad, ocupa un lugar singular en el mundo. La Declaración de los derechos humanos y del ciudadano dio la vuelta al mundo. Debemos ser, y yo el primero, sus depositarios. Y situarnos junto a todas las fuerzas democráticas del mundo que se recomiendan de estos principios.
Francia respetará a todos los pueblos, será por todas partes fiel a la vocación que es la nuestra: defender la libertad de los pueblos, el honor de los oprimidos y la dignidad de las mujeres."
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Foto por EFE: Encuentro del presidente francés, François Hollande, con la canciller alemana, Angela Merkel. Horas después de su investidura, el nuevo presidente francés se reunió en Berlín con la canciller alemana. Siguiendo una costumbre de la presidencia francesa, ha sido su primer viaje al extranjero tras la toma de posesión del cargo
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Traducción del discurso completo pronunciado por François Hollande durante su investidura como Presidente de la República Francesa, el 15.05.2012.
Señores Presidentes, Señoras y Señores,
En este día en que soy investido con el cargo más alto del Estado, dirijo a los Franceses un mensaje de confianza. Somos un gran país que, en su historia, siempre ha sabido enfrentar las pruebas y afrontar los retos que se le presentaban. Cada vez lo ha logrado, permaneciendo fiel a sí mismo, siempre en la elevación y la apertura, nunca en la bajeza y el disimulo.
Tal es el mandato que recibí del pueblo francés el 6 de mayo: enderezar a Francia en la justicia, abrir una nueva vía de esperanza en Europa, contribuir tanto a la paz en el mundo como a la conservación del planeta.
Mido hoy mismo el peso de las dificultades a las que se enfrenta nuestro país: una deuda masiva, un crecimiento escaso, un elevado desempleo, una competitividad deteriorada y una Europa a quien le cuesta mucho salir de la crisis. Pero lo afirmo aquí: no hay fatalidad, cuando nos anima una voluntad común, que nos fijamos una dirección clara, y que movilizamos plenamente las fuerzas y las bazas de Francia.
Estas fuerzas y bazas son considerables: la productividad de nuestros trabajadores, la excelencia de nuestros investigadores, el dinamismo de nuestros empresarios, el trabajo de nuestros agricultores, la calidad de nuestro servicio público, la proyeccción internacional de nuestra cultura y de nuestra lengua. Sin olvidar la vitalidad de nuestra demografía y la paciencia de nuestra juventud.
La primera condición de la confianza recuperada es la unidad de la Nación. Nuestras diferencias no deben convertirse en divisiones, ni nuestras diversidades en discordias. El país necesita apaciguamiento, reconciliación, reunión. Es el papel del Presidente de la República el contribuir a hacer vivir juntos a todos los Franceses -sin distinción de origen, de recorrido, de lugar, de residencia-, en torno a los mismos valores, los de la República. Tal es mi imperioso deber.
Cualquiera que sea nuestra edad, cualesquiera que sean nuestras convicciones, dondequiera que vivamos, en el Hexágono o en los territorios de ultramar, en nuestras ciudades, en nuestros barrios, en nuestros territorios rurales, todos somos Francia. Una Francia no sublevada contra otra, sino una Francia reunida en una misma comunidad de destino.
Y yo reafirmaré en todas las circunstancias nuestros principios intangibles de laicidad, al igual que lucharé contra el racismo, contra el antisemitismo y contra todas las discriminaciones.
La confianza es indisociable de la ejemplaridad. Como Presidente de la República, asumiré plenamente las responsabilidades excepcionales de esta alta misión. Fijaré las prioridades pero no decidiré de todo, para todo y por todas partes.
De acuerdo con la Constitución, el Gobierno determinará y conducirá la política de la Nación. Se respetará al Parlamento en sus derechos. La justicia dispondrá de todas las garantías de su independencia. El poder en la cumbre del Estado se ejercerá con dignidad pero también con simplicidad, con una gran ambición para nuestro país y con una escrupulosa sobriedad en nuestro comportamiento.
El Estado será imparcial, porque es la propiedad de todos los Franceses y, consiguientemente, no pertenece a los que recibieron sus cargos por un tiempo limitado. Las normas de los nombramientos de los responsables públicos serán reenforzadas. Y la honradez, la competencia y el servicio del interés general serán los únicos criterios que determinen mis elecciones para nombrar a los grandes servidores del Estado.
Francia tiene la suerte de disponer de una función pública de gran calidad. Quiero expresarle mi reconocimiento y la esperanza que pongo en ella y en cada uno de sus agentes.
La confianza está en la esencia de la democracia. Creo en la democracia local, y me propongo revivificarla por un nuevo acto de descentralización susceptible de dar nuevas libertades para el desarrollo de nuestros territorios.
Creo en la democracia social y se abrirán nuevos espacios de negociación para los interlocutores sociales, que respetaré: tanto a los representantes de los sindicatos de asalariados, como a las organizaciones profesionales. Creo en la democracia ciudadana, la de las asociaciones y la de los compromisos cívicos que ella moviliza. Sostendré a los voluntarios en su dedicación abnegada por la República.
La confianza se basa en la justicia. En las elecciones. En la concepción misma de la creación de riqueza. Es hora de restablecer la producción antes que la especulación, la inversión con futuro antes que la satisfacción del presente, el empleo duradero antes que el beneficio inmediato. Es hora de emprender la transición energética y ecológica. Es hora de abrir una nueva frontera para el desarrollo tecnológico y para la innovación.
Pero la justicia, está también en la distribución del esfuerzo indispensable. No puede haber sacrificios para los unos, cada vez más numerosos, y privilegios para los otros, sin cesar menos numerosos. Será el sentido de las reformas que el Gobierno conducirá, con la preocupación de recompensar el trabajo, el mérito, la iniciativa, y de desalentar los ingresos y las remuneraciones exorbitantes. La justicia, será el único criterio sobre el cual se tomará cada decisión pública, en nombre de la República.
Por fin, la República debe conceder la confianza a la juventud. Yo le devolveré el lugar que debe ser el suyo. Es el fundamento de mi compromiso por la escuela de la República, ya que su misión es vital para la cohesión de nuestro país, para el éxito de nuestra economía y para la promoción de cada persona. Es la voluntad que me anima para renovar la formación profesional, para acompañar a los jóvenes hacia el empleo y luchar contra todas las precariedades. Será también la hermosa idea del servicio cívico que me propongo reactivar.
Señoras, Señores, en este día, muchos pueblos - y en primer lugar en Europa - nos esperan y nos observan. Europa necesita proyectos, necesita solidaridad, necesita crecimiento para superar la crisis que la afecta. A nuestros socios, les propondré un nuevo pacto que combinará la reducción necesaria de las deudas públicas con el indispensable estímulo de la economía.
Y les recordaré la necesidad para nuestro continente de proteger, en un mundo tan inestable, no solamente sus valores sino también sus intereses en nombre del principio de reciprocidad de nuestros intercambios comerciales.
Francia es una Nación comprometida con el mundo. Por su historia, por su cultura, por sus valores de humanismo, de universalidad, de libertad, ocupa un lugar singular en el mundo. La Declaración de los derechos humanos y del ciudadano dio la vuelta al mundo. Debemos ser, y yo el primero, sus depositarios. Y situarnos junto a todas las fuerzas democráticas del mundo que se recomiendan de estos principios.
Francia respetará a todos los pueblos, será por todas partes fiel a la vocación que es la nuestra: defender la libertad de los pueblos, el honor de los oprimidos y la dignidad de las mujeres.
En este momento, y soy consciente de su solemnidad, cuando estoy siendo encargado de presidir el destino de nuestro país y representarlo en el mundo, en este momento saludo a mis antecesores. Todos los que antes que yo tuvieron la responsabilidad de pilotar la República.
Charles de Gaulle, que puso su prestigio al servicio de la grandeza y de la soberanía de Francia. Georges Pompidou, que hizo del imperativo industrial una apuesta a nivel nacional. Valery Giscard de Estaing que reactivó la modernización de la sociedad francesa. François Mitterrand, por quien tengo un pensamiento muy particular hoy mismo, que hizo tanto para hacer avanzar las libertades y el progreso social. Jacques Chirac que se señaló por su compromiso en pro de los valores de la República. Nicolas Sarkozy, a quien expreso mis mejores deseos para la nueva vida que se abre ante él.
Señoras, Señores, quiero servir una gran causa: la reunificación, la recuperación, la superación, y abrigo la esperanza de servirle de hilo conductor.
¡Viva la República, y viva Francia!
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Texto original en francés: Hollande : "Je ne déciderai pas de tout, pour tout et partout"
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23.04.2012
El día del libro, homenaje a Miguel de Cervantes
El Día del libro constituye cada año el homenaje de los hispanohablantes a Miguel de Cervantes Saavedra, para recordar la deuda que tenemos con él por el conjunto de su obra literaria.
Tomamos como ocasión de este homenaje popular el aniversario de la muerte de Cervantes, el 22 de abril de 1616, y de su funeral y entierro religiosos, el 23.
Imagen: Muerte de don Quijote, ilustración de Gustave Doré, digitalizada por Sagabardon.Grandes formatos.
Historia del Día del libro
La elección del día 23 de abril como día del libro, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día, debido a que la fecha de Shakespeare corresponde al calendario juliano, que sería el 3 de mayo del calendario gregoriano y que Cervantes falleció el 22, siendo enterrado el 23. También coincide con la fecha de nacimiento de William Wordsworth (1850) y fallecimiento de Josep Pla (1981).
La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. El 15 de noviembre de 1995 la Conferencia general de UNESCO aprobó la propuesta en París, a partir de lo cual el 23 de abril sería el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor".
En España Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes, el 7 de octubre. La idea original fue del escritor Vicent Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro. La celebración arraigó rápidamente en Barcelona y se extendió por toda Cataluña, aunque el propósito oficial se fue diluyendo poco a poco al coincidir con el día del santo Patrón, conocido como Diada de Sant Jordi (Día de San Jorge), mientras en otras zonas la fiesta se mantenía con escasa importancia o incluso desaparecía. Con el tiempo se hizo tradicional en Cataluña el intercambio y regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas. Esta tradición fue uno de los argumentos utilizados por la UNESCO para declarar el 23 de abril Día Internacional del Libro.
En España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón realizado a los autores hispanos.
Fuente: Wikipedia
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La conversión y muerte de don Quijote como aventuras
Esta ocasión me parece la más adecuada para recordar el mensaje humanista supremo que ha intentado comunicarnos Cervantes con la más ejemplar de sus novelas, que es El Quijote.
La conversión y muerte de Don Quijote no es como algunos críticos lo creen, una peripecia consabida, mediante la cual el autor termina su novela empleando una receta narrativa fácil. Los menos dotados para ver en el corazón del ser humano, al afrontar las grandes verdades de la vida, la han tratado torpemente de argucia diegética cervantina. Nos encontramos más bien ante una formidable alegoría, aplicable a toda persona que haya vivido intensamente una vocación, como lo es por antonomasia la religiosa.
Cabe decir que entre las aventuras de don Quijote, su muerte es la más verdadera, la auténticamente suya.
En el Quijote encontramos tres tipos de aventuras: las provocadas por don Quijote, las provocadas por sus paisanos y las provocadas por los extranjeros.
La exaltada imaginación de don Quijote tiene la virtud incoercible de crear aventuras donde no las hay, por ser víctima de su deseo exacerbado de protagonismo aventurero. Su historia es la de un hidalgo manchego pobre, llamado Alonso Quijano, que se transforma en el caballero don Quijote de la Mancha, al ser un lector que se ha tomado al pie de la letra sus lecturas de los libros de caballerías.
Mientras que sus paisanos inventan artificios para hacerle volver a su aldea, donde piensan que se ha de curar de su locura (invención), los extranjeros lo engañan, para hacerle permanecer fuera, lo más lejos posible de su aldea, donde piensan que ha de continuar haciendo locuras que les diviertan (burla).
Sus paisanos no lo engañan, porque incluso cuando aparecen como antagonistas de don Quijote, por serlo de su locura, no lo son de Alonso Quijano el Bueno. Los extranjeros sí lo engañan, porque apareciendo como aliados de don Quijote, son antagonistas de Alonso Quijano el Bueno, cuya existencia como hombre de bien ignoran. Sus paisanos quieren que se cure de su locura, porque lo estiman como persona buena, ya que «fué siempre de apacible condición y de agradable trato, y por esto no sólo era bien querido de los de su casa, sino de todos cuantos le conocían», II.74.17, mientras que los extranjeros quieren que siga loco para poder divertirse burlándose de él.
La genialidad de la novela consiste en mostrar que el propio protagonista puede escapar a los antagonismos de que es objeto, superando su locura aventurera mediante la conversión. Ésta le permite volver a su lugar y a su sentido común, devolviéndole el protagonismo de su propia vida, protagonismo que le hace capaz de dar sentido a la aventura suprema de su propia muerte. Del protagonismo efímero del heroe temido por loco, vuelve al protagonismo eterno del hombre querido por bueno.
No se trata, como algunos críticos lo creen, de una peripecia consabida, mediante la cual el autor termina su novela empleando una receta narrativa fácil. Nos encontramos ante una formidable alegoría aplicable a toda persona que haya vivido intensamente una vocación, como lo es por antonomasia la religiosa.
Don Quijote, cuya libertad se resiente hasta lo indecible en el castillo de los duques, sufre en su vocación una crisis semejante a la que sufre el religioso que se da cuenta de que su vida, puesta en manos de sus superiores, no está siendo sacrificada a la transcendencia, sino a la más vulgar inmanencia del caciquismo, del nepotismo o del clericalismo materialista, con sus apetitos insaciables de poder, de comodidad y de lucro, más bien que al servicio del reino de Dios sobre la tierra. Así que resuelve volver ya sin rodeos a su aldea, no sólo porque lo ha prometido al Caballero de los Espejos, sino para pensarse bien lo de la Caballería Andante, para pensárselo como Alonso Quijano el Bueno que es, que ha sido y que será siempre a los ojos de sus vecinos, un Alonso Quijano el Bueno que en ningún momento se ha retirado del fondo ético de la conciencia de Don Quijote de la Mancha, como el sujeto agente más profundo de la bondad de sus caballerías, de lo que desde entonces se ha dado en llamar el idealismo quijotesco.
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Sinopsis de las aventuras de don Quijote
En esta sinopsis presentamos todas las aventuras siguiendo el orden de su aparición en la novela. Para poner de relieve las provocadas por los paisanos de don Quijote, las señalamos cada vez con el título Acción de los paisanos de Don Quijote. En la referencias a nuestra edición, El Quijote para citarlo, indicamos tres datos: el libro, el capítulo y el primer párrafo de cada aventura.
Las aventuras
1. Provocadas por Don Quijote
1.1. Primera salida:
Aventura de los arrieros, I.3.9.
Aventura del muchacho Andrés, I.4.2.
Aventura de los mercaderes de Toledo, I.4.33.
1.2. Segunda salida
Aventura de los molinos de viento, I.8.1.
Aventura de los frailes de San Benito y del Vizcaíno, I.9.27.
Aventura de los yangüeses, I.15.1.
Aventura nocturna con Maritornes, I.16.17
Burla del manteamiento de Sancho, I.17.48.
Aventura de los rebaños, I.18.9.
Aventura de los encamisados o del cuerpo muerto, I.19.6.
Aventura de los batanes, I.20.1.
Aventura del yelmo de Mambrino, I.21.1.
Aventura de los Galeotes, I.22.1.
Aventura del loco de Sierra Morena, I.22.39-I.23.21.
Acción de los paisanos de Don Quijote I:
Aventura de la princesa Micomicona, I.29.10-I.47.26.
Aventura de los cueros de vino, I.35.4.
Burla de la mano atada por Maritornes, I.43.26-I.44.3.
Aventura de los cuadrilleros, I.45.33
Acción de los paisanos de Don Quijote II:
Don Quijote encantado es enjaulado y llevado a su aldea, I.46.30-I.52.
Aventura de los disciplinantes, I.52.9.
1.3. Tercera salida:
Aventura de la carreta de la Muerte, II.11.9.
Acción de los paisanos de Don Quijote III:
Aventura del Caballero del Bosque o de los espejos, II.12.18-II.15 .10.
Burla de los requesones, II.17.1.
Aventura de los leones, II.17.13.
Aventura de la Cueva de Montesinos, II.22.14.
Historia del pueblo del rebuzno, II.25.1.
Aventura del mono adivino: II.25.6.
Aventura del titerero o del Retablo de Maese Pedro, II.26.45.
Aventura del rebuzno, II.28.6.
Aventura del barco encantado, II.29.1.
2. Provocadas por los extranjeros, burladores de Don Quijote
Aventura de la Dueña dolorida, o Trifaldi, II.36.1-II.41.76.
Aventura de Clavileño, II.41.1.
Aventura del gateado, II.46.25
Aventura nocturna con doña Rodríguez, II.48.1.
Aventura de la segunda dueña Dolorida (doña Rodríguez), II.52.2.
Aventura alegórica de los caballeros aventureros cristianos: II.58.4
Aventura de la Arcadia fingida, II.58.30.
Aventura de los toros o de los lanceros vaqueros, II.58.51
Aventura de los bandoleros ahorcados, II.60.15.
Aventura del bandolero Roque Guinart, II.60.18.
Aventura de la cabeza encantada, II.62.9.
Aventura de la hermosa morisca, II.63.11.
Acción de los paisanos de Don Quijote IV:
Aventura del Caballero de la Blanca Luna, II.64.8.
La cerdosa aventura, II.68.8.
Burla de la resurrección de Altisidora, II.69.1.
Altisidora en el aposento de don Quijote, II.70.13.
® Viajes de don Quijote
Fuentes:
1) Salvador García Bardón, Taller cervantino del 'Quijote', Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva, Marbella y Madrid, apareció en 2005.
2) Salvador García Bardón, El Quijote para citarlo, Skynet, Bruselas, 2005.
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16:16 Écrit par SaGa Bardon dans El Quijote | Lien permanent | Commentaires (0) | Envoyer cette note |
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